Aborto para todas

A un año de la ley que despenalizó el aborto en Uruguay, el Ministerio de Salud publica datos contundentes. Alcances y limitaciones de una experiencia que habla por sí sola. 

Legalizado en Cuba, Guyana, Guayana Francesa, Estados Unidos y Canadá, Uruguay es el sexto país en América en despenalizar el aborto. En febrero de este año el Ministerio de Salud Pública presentó su informe sobre los abortos realizados entre diciembre del 2012 y noviembre del 2013, con los siguientes resultados:

-Se practicaron un total de 6676 abortos,

-De esos 6676 abortos solo 1240 fueron realizados en menores de 20 años.

-Además, más de la mitad de las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) se hicieron en clínicas privadas (59%)

-No hubo casos de muerte materna en las intervenciones, solo dos tuvieron complicaciones graves (una post aborto ilegal).

-La única fallecida respondió a un aborto ilegal.

¿Qué se deducen de estos datos? Mientras que en Uruguay hay 9 abortos cada 1000 mujeres de entre 15-44 años, la relación en Europa Occidental es de 12 cada 1000, 17/1000 en Oceanía y 28/1000 en el mundo (datos para el 2008)*. Lejos de darse una avalancha de abortos, se mantiene entre las cifras más bajas del planeta.

Sobre la idea de que el aborto es cuestión de adolescentes y clases populares, las estadísticas reflejan que sólo 1 de cada 5 mujeres que abortaron eran menores de 20 años, al tiempo que 3 de cada 5 lo hicieron en clínicas privadas, es decir, mujeres socio-económicamente capaces de pagar por su salud. Por último, la única realidad palpable, y siempre esgrimida a la hora de manifestarse en pro de la legalización de las IVE, es que no mueren mujeres con abortos realizados en establecimientos regulados; la única que perdió la vida fue por un procedimiento clandestino.

Entretelones del Frente Amplio

Esta ley tiene sus idas y vueltas, que estuvo a punto de lograr su máximo potencial durante el gobierno del anterior presidente, Tabaré Vázquez, también del Frente Amplio (FA); pero que fue vetada, para volver ahora bajo una forma mucho menos permisiva que su antecesora. Eliana Gillet, periodista del semanario uruguayo Brecha -del cual fue fundador y colabora, entre otros, Eduardo Galeano- nos cuenta: “Lo paradójico en esta situación fue que Vázquez -médico, católico, masón, candidato al gobierno por el FA de nuevo este año- la vetó. Anuló los artículos que lo despenalizaban apelando a cuestiones personales y de conciencia. Fue un golpazo. Recuerdo que ese día hubo una manifestación espontánea bastante grande en torno a la Plaza Libertad (Plaza Cagancha, en el centro de Montevideo), importante a escala Uruguay, por supuesto. Reinaba el estupor, y fue uno de los primeros momentos de tensión entre cierta parte del electorado frentista, o afín, que hizo mella en su relación con el gobierno. Algunos hablan del fin de la luna de miel entre militantes y gobierno. Fue importante, sin dudas. Y creo que fue más grave aún para los más jóvenes”. Para ese momento el FA tenía la mayoría en ambas Cámaras –Diputados y Senadores-, cosa que en el momento de sanción de la ley vigente no fue así. Y allí empezaron las concesiones.

¿Qué dicta la Ley?

-Despenalización del aborto, no legalización. Esto significa que sigue siendo un delito según el Código Penal, pero que bajo la nueva ley, no es punible siempre y cuando se dé bajo las condiciones que ésta aprueba. En palabras del texto: “La interrupción del embarazo no será penalizada, y en consecuencia no serán aplicables los artículos 325 y 325 bis del Código Penal, para el caso que la mujer cumpla voluntariamente con los requisitos que se establecen en los artículos siguientes y se realice antes de las 12 semanas de gravidez”.

– El aborto es voluntario y sólo puede hacerse en las primeras 12 semanas y 14 en caso de violación. En el proyecto vetado por Tabaré no había límite de tiempo: “Toda mujer mayor de edad tiene derecho a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo durante las primeras 12 semanas del proceso gestacional”.

-Antes de abortar, la mujer debe pasar por una consulta con profesionales que le muestran diferentes vías al aborto. En el año de práctica, sólo el 6% de las mujeres dieron marcha atrás luego de ésta.

Médicos que dijeron “no”

Aun así hay un problema grande que limita la facilidad de hacer un aborto: la objeción de conciencia de los ginecólogos a hacer la intervención. Esto facilitó que una gran cantidad de profesionales se nieguen hoy en día a hacer abortos, ya sea por su propias convicciones ideológicas, pero también por la presión de las instituciones a las que pertenecen –en especial aquellas clínicas ligadas a iglesias católicas o protestantes- o por el repudio que les vendría por parte de la comunidad. En Colonia y Paysandú la objeción es de casi el 90%, en Montevideo del 50% y en el departamento de Salto ningún ginecólogo aceptó practicarla, según datos recogidos por Brecha. Como expresó el coordinador del Movimiento de Usuarios de la Salud Pública y Privada, José Reyes: “Cuando hacían abortos clandestinos no primaba la objeción de conciencia sino el bolsillo”. Así, gran cantidad de mujeres deben irse a la capital para hacerse las IVE, con todo lo que ello implica para las familias de bajos recursos.

A pesar de las limitaciones, Uruguay se presenta como un faro al otro lado del Río de la Plata para reflexionar y discutir sobre qué ley nos queremos dar cuando se fuerce la hora de su aplicación.

* http://www.guttmacher.org/pubs/fb_IAW.html#1 Fecha de Consulta, 28/03/2014.

No suelten los tambores

Agarrate Catalina ya es sinónimo de murga, a uno y a otro lado del charco. Constituida como cooperativa, la Catalina le hace cosquillas a América toda. Su director, Yamandú Cardozo reflexiona sobre la popularidad colectiva y no duda: “El murguista es el más aplaudido de la noche y se toma el mismo bondi que los aplaudidores”.

“Hoy escucharemos una historia especial, de la gente más corriente y normal. Una historia extraordinaria, sin las grandes luminarias. Un guión extraordinario, para actores secundarios. Gente común. Gente común”.

*

-Cuando la gente ve un murguista y lo reconoce por la calle, muchas veces dice algo así: “Mirá, uno de tal murga”. Si lo individualiza, dice: “Mirá, Pablo de tal murga”, el nombre de la murga pasa a ser tu apellido, tu colectivo te define. A mí me encanta ser Yamandú Eldelacatalina.

Yamandú “Eldelacatalina” Cardozo es director responsable de la murga por la cual muchos cerraron los ojos, saltaron con la imaginación el charco y sintieron, desde la amplitud de los sentidos que no conocen las distancias, el carnaval uruguayo.  Yamandú tiene puesta la camiseta de Agarrate Catalina, que desde el año 2001 recorre escenarios y funde fronteras con sus espectáculos, hasta convertirse en la murga más reconocida de la fiesta popular más importante del país vecino.

Cuatro años después de sus inicios ya se hacía del primer lugar en el Concurso Oficial uruguayo, para repetir varias veces el logro durante su carrera. Un verano más tarde era nombrada Embajadora Cultural de Montevideo por la Intendencia Municipal, los aplausos se amplificaban.

¿Qué les pasa con la “popularidad”?

-No lo pensamos mucho, realmente. Bah, si “popularidad” se refiere a “notoriedad” o “fama”, no mucho. Por lo menos no en los caminos hacia, en las estrategias para…

Sí, quizás, en la rareza encantadora de la “fama” del murguista, cuya característica principal es eludir el comportamiento habitual del “famoso”. El murguista es, en la inmensa mayoría de los casos y desde hace ciento y pico de años, murguista y albañil, o empleado público, o desempleado, o punga, o profesor de filosofía, o testigo falso, o enfermero, o Ministro de Economía. Es el más aplaudido de la noche y se toma el mismo bondi que los aplaudidores. Es el mozo del boliche al que van los que aplauden, es su vecino. Es popular y sin embargo, cercanísimo. E inocultablemente igual, porque es el público, pero a veces canta. En ese fenómeno sí pensamos, sobre todo desde el lado de la alegría que genera que eso sea así.

Es una popularidad principalmente grupal, no individual

-Ojo que hay, sin embargo, murguistas más reconocidos que otros, pero no dejan, creo yo, de ser en tanto existe ese ser colectivo, ese monstruo de casi veinte cabezas que los sostiene y los hace ser. Yo siento que eso mantiene vivo el aviso de que puede ser cualquiera. Y eso, también es maravilloso de la “fama” de los murguistas. Siempre son tan cercanos (queridos o no) y tan parecidos al que le canta al lado, el murguistas puede ser tu vecino, tu empleada, tu jefe o vos.

Agarrate Catalina se nutre del eco de voces anónimas y en su sonido representa el infinito de posibilidades: todos pueden ser murguistas. Lleva transitados numerosos países, entre ellos: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, México, Panamá, Cuba, España y Francia. El sentido de grupo se escapa entre las sílabas y vuelve el escenario horizontal. La disposición sirvió no sólo para encarar al público, sino para pensarse como unidad y decidir constituirse legalmente como cooperativa.

-La legalización de nuestra cooperativa dio un marco a nuestro funcionamiento anterior.

Un marco que resalta y acentúa. Somos más colectivos. Dio lugar a nuevos debates sobre temas habituales, habilitó otros planos de discusión. Además, nos ayudó a soldar más aún el discurso y el evento artístico y el andar grupal y humano.

Yamandú habla siempre en plural, quizás por eso cree que es imposible definir en colectivo si los murguistas son primero actores o cantantes: “Somos cantores que actúan, a veces, y otras veces actores que cantan”.

La murga forma parte de la identidad de Uruguay ¿Eso les genera cierta responsabilidad?

-No particularmente. A mí, como letrista de murga, como murguista, la responsabilidad me llega igual que si me parara arriba de un banquito en una plaza, sólo, a gritar envuelto en algún otro intento artístico cualquiera mis desvelos, mis terrores o ilusiones. La responsabilidad del que habla y se sabe escuchado, atendido y querido. Esa.

¿Por qué crees que se elige como identidad nacional una manifestación que tiene a la lucha y la protesta como eje discursivo?

-Hay muchos uruguayos que, si pudieran elegir la identidad nacional, a la murga la dejan olímpicamente afuera. Yo creo que somos un poco así. Protestones, luchadores. Y discutidores y zorros y colectivos y de humor salado y risa entre dientes. Entonces así caminamos, bailamos, jugamos al fútbol y cantamos. La murga existe, en parte porque somos así. Hay murga porque hay esos rasgos identitarios.

Parece lejana la posibilidad de que muchos puedan no elegirlos, Agarrate Catalina lleva editados seis discos, cinco de ellos son discos de oro y platino.

Las presentaciones funcionan también en Argentina, por ejemplo, ¿creen que lo que cantan atraviesa todo Latinoamérica?   

-Por necesidad honesta, la Catalina ha sido siempre algo más atemporal y universal que otras de sus primas hermanas. Eso nos hace más comprendidos en algún punto. También es cierto que hemos afilado nuestra capacidad de ampliar destinatarios por el simple hecho de haber andado, por haber salido y por haber tenido que hacernos entender de prepo. Si sumamos eso a la intención de inclusión de esta barra, a que Latinoamérica sangra mucho de lo que sangra por las mismas heridas y se ríe mucho de lo que se ríe a causa de las mismas cosquillas, tenemos alguna chance de ser bien comprendidos y recibidos en cualquiera de nuestros países.

Las chances en Argentina se convirtieron en éxito, una vez más, durante este verano. El escenario se agrandó en todas las direcciones imaginadas. Agarrate Catalina y Tabaré Cardozo, quien fue junto a su hermano Yamandú fundador allá por el 2001, se presentaron en Ciudad Cultural Konex dos noches de entradas agotadas anunciadas varios días antes.

Desde un tablado uruguayo o en un teatro de Buenos Aires el encuentro transita un mismo recorrido que no conoce de diferencias sustanciales. Yamandú sostiene: “Habrá diferencias de centímetros, de cantidades, de mínimos códigos de protocolo, pero la potencia y frecuencia del encuentro es la misma”. La presentación nos hace navegar por diferentes imágenes que a veces duelen y otras acarician sin importar cuál sea la silla en la que estemos sentados.

¿Cuál es el puente para unir en una misma presentación humor, política y protesta?

-Básicamente, la murga.

*

“Te tocó nacer en un rincón del fin del mundo, en el medio de este banquete de serpientes y chacales. Te tocó crecer en este tiempo, que no es más que un inmenso montón de soledades.
Niño hijo de niños recién grandes, que el mundo va envejeciendo a los golpes. Niño del fin del mundo, candilcito en la tormenta, puerta clandestina en la muralla, te traigo todos los abrazos que precises, mis últimas y pobres barricadas, el mundo entero por cambiar y el corazón en esta retirada”.

Alerta Gualeguaychu

En medio del anuncio del Pepe Mujica de que Botnia aumenta su producción, Nosdigital viajó a la frontera para encontrarse con los vecinos de la asamblea que viene diciendo “no a la pastera” desde hace seis años. Los informes de la contaminación y los protagonistas de una ciudad que gira alrededor del río.

Acá el sueño del pibe es tener un bote o una canoa para navegar en el río. Las rateadas del colegio son para ir a pescar. Los mates y pic nics se dan al ladito del río; cuanto más cerca, mejor. Un nene que recién aprendió a caminar se escapa de la mamá cada un minuto. La madre le grita: ¡Pacuaaaal, no te metas al agua! Pero siempre es tarde: allá tiene que ir la madre a sacar a Pacual una y mil veces del río. Pacual, 5 añitos, ya es bien de Gualeguaychú. En Gualeguaychú, todo gira alrededor del río.

– ¿Y yo me voy a andar peleando con los uruguayos? Si los que manejan todo desde arriba son los gobiernos y nos arruinan por igual a todos.

– Todo el mundo que es de acá sabe que Botnia contamina.

– Pobres nuestros hijos, nuestros nietos.

– El agua ya sabemos que está contaminada, pero ¿y el aire?

Los habitantes de Gualeguaychú tienen otras preocupaciones más graves que las de las escapadas furtivas de Pacual al río. No se escapan: saben que Botnia está ahí en frente, y le hacen frente. El conflicto nunca terminó: desde que se instaló la pastera finlandesa los vecinos dijeron “no” y, seis años después, ese “no” sigue siendo tan rotundo como siempre.

El fin de la lucha será, dicen, cuando se lleven la papelera a otro lado.

El conflicto ambiental más largo de nuestro país tiene la particularidad de ser internacional. La planta está en Uruguay, la maneja una empresa finlandesa y afecta también a la Argentina. Hasta hace meses reinaba la calma mediática sobre el conflicto, ya que en el 2010 se firmó un acuerdo entre Argentina y Uruguay que dispuso un Comité Científico en el seno de la Comisión Administradora del Río Uruguay, administrado por ambos países, que regularía la producción de la planta. Ese comité lo instruyó la Corte Interamericana de Justicia de La Haya, en el mismo fallo que avaló el funcionamiento de Botnia.

A principios de Agosto el Pepe Mujica anunció, sin acuerdo con Argentina, que la pastera aumentaría su producción ya que el marco legal uruguayo lo permitía: 100 toneladas más por año. El gobierno argentino respondió con la presentación de un informe sobre la contaminación que genera Botnia y volvió a demandar a Uruguay. Hace dos meses los gobiernos uruguayo y argentino se habían reunido en Puerto Madero en el marco del pedido de Botnia para aumentar la producción, pero nade pareció cambiar la decisión del mandatario uruguayo.

Los asambleístas de Gualeguaychú, que venían pidiendo ese informe desde hace tiempo, se encuentran en estado de alerta. Todas las semanas se reunen en asamblea, donde participa cualquier habitante de Gualeguaychu que lo deseé, y van conduciendo el destino de su lucha. El pasado 6 de octubre marcharon en una caravana donde pretendían llegar hasta Fray Bentos y volver, pero la policía uruguaya les impidió cruzar el límite fronterizo.

gualeguaychu

“Nosotros fuimos con los compañeros a hablar con Mussi, el Secretario de Medio Ambiente”, cuenta el vecino Oscar Bargas con Gustavo Rivollier sentado a su lado, los dos integrantes de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú. “Primero le pedimos los resultados de los estudios, producto de 27 entradas a la empresa, y nos dijo que eso no lo manejaba él”, sigue Oscar. “Pero nos dijo que los informes de contaminación que conocía de Botnia no daban números altos”.

Dos días después el canciller Héctor Timerman hizo público un informe que revela un número alarmante de contaminación, y desmiente a Mussi: http://noalaspapeleras.com.ar/asagchu/index.php/2013/10/12/botnia-contamina-informe-completo-de-cancilleria/.

Los análisis, resultado de 28 visitas del comité científico a la planta, contrastaron los valores que tiene el agua que Botnia tira al Río con la normativa establecida por el Digesto sobre el Uso y Aprovechamiento del “Río Uruguay” (que reglamenta lo dispuesto por la Comisión Administradora del Río Uruguay), y dieron los siguientes resultados:

-El promedio de la temperatura de vuelco medida en la totalidad de los ingresos fue de 32,16 °C, mientras que la temperatura media anual del Río Uruguay es cercana a 20°C. Uruguay autorizó unilateralmente a Botnia a volcar efluentes hasta un máximo de 37° C, sin modificar la normativa para el resto de la industria uruguaya.

-Se determinaron contenidos de Fenoles superiores a los establecidos por la normativa vigente. Los Fenoles (definidos como sustancias orgánicas tóxicas en el Digesto), superan recurrentemente los límites exigidos por la normativa.

-El Fósforo superó el máximo de 0,025 miligramos de Fósforo por litro establecido por la normativa vigente. Todo efluente cuyo valor supere este máximo está contaminando el río.

-Se detectaron contenidos de Cromo Total y Níquel superiores a los exigidos por la normativa. Tanto el Cromo como el Níquel son consideradas sustancias tóxicas en el Digesto. La proyección del muestreo indica un vuelco que supera en más de un 400% el establecido para el Cromo.

-Se detectó Endosulfán (la misma sustancia utilizada como agrotóxico para las plantaciones de soja) en los efluentes de una de las Piletas de Pluviales de la Planta de UPM. Este compuesto no debería ser detectado en los efluentes de la Planta de UPM, ya que su uso se encuentra prohibido en toda la República Oriental del Uruguay dadas sus características de alta toxicidad.

gualeguaychuLa Comisión Administradora del Río Uruguay está compuesta por ambos países y es la encargada de decidir y legislar sobre lo que pasa en el río. Hace años que en esa Comisión no se llega a un acuerdo, con la panta funcionando en sus narices y con varias inspecciones a la empresa donde se comprobó una cantidad importantísima de faltas e irregularidades.

Los asambleístas creen que los informes de la contaminación del gobierno, si bien fueron un quiebre, se presentaron tarde: Botnia devuelve al río 800 litros de agua contaminada por segundo (61.257.600 litros diarios que llevan 195.000 kilos de sólidos disueltos). No se puede esperar.

No sólo lo demuestra la ciencia, si no que se ve a simple vista: “Se ve la vegetación quemada por la emisión de gases de azufre, vimos que el agua está mucho más cristalina en la zona de la pastera que en la nuestra”, explica Gustavo.

Mientras los gobiernos argentino y uruguayo se provocan entre líneas ante cada movimiento de la pastera, la planta sigue funcionando. “El gobierno argentino ha ido haciendo saltos, usando el tema políticamente y poniendo paños fríos en el conflicto. Hace dos años que tenemos un bozal con las autoridades, nadie quiere hablar con nosotros, salvo el intendente porque vive acá y sabe lo que es Botnia”, dice Rivollier. “Lo único que nosotros planteamos es de la cuestión ambiental, en la asamblea no nos ponemos a discutir una política de estado, sino una política ambiental”, aclara.

Hay un tercer actor que la mira desde afuera y cuenta euros: Finlandia, que con su chapa de país protector del medio ambiente, trasladó a Botnia miles de kilómetros para pagar los sueldos en pesos uruguayos y no pagar impuestos ni agua, cosa que allá sí debería hacer. Pero el motivo principal es que este tipo de pasteras en Finlandia fue prohibida ya que contaminó un río de 50 mil hectáreas. El rigor legal que se emplea en esos países para la instalación de estos emprendimientos no es el mismo en países como Uruguay o Argentina.

La asamblea de Gualeguaychú viajó al país nórdico: “¿Qué pasaría si traemos su pastera acá a Finlandia? ‘¡Estás loco!’ – me contestaron- ‘estos tipos acá contaminaron, cambiaron la normativa, usan procesos que son ilegales’”.

El argumento que usó Finalandia para despegarse del tema fue que la empresa es privada y que el Estado no puede hacerse cargo de sus acciones. Pero entre las empresas que componen a los inversionistas de Botnia está Kemira, de capital netamente estatal. Los fondos de esa empresas son acciones que se colocan en emprendimientos y que se usan para cubrir parte de los aportes que los empleados tienen que hacer al Estado finlandés. “En definitiva ellos le están achicando la deuda a los trabajadores con la timba de la contaminación”, ironiza Bargas.

La misma DINAMA (Red de Laboratorios Ambientales del Uruguay) ya había declarado – antes de que se instale Botnia- que el Río Uruguay se encontraba a un nivel crítico de fósforo y nitrógeno y la instalación de la pastera iba a hacer colapsar los niveles. Gustavo: “Cuando está el río bajo, con las aguas tranquilas, florecen las algas, lo ves verde al río… esas algas son muy tóxicas”.

“Reclamamos que se ponga una mesa de negociación entre los dos países y se lleven la planta”, cierra Oscar.

Mientras leíste esta nota se vertieron dos toneladas de agua contaminada al Río Uruguay.

gualeguaychu

 

“No creo en los rockstars”

A Santiago, guitarrista y compositor de Once Tiros, le gustan los artistas y la gente sensible. No es una generalidad: la figura del músico que se elogia por tomar alcohol y por acostarse con muchas minas es negativa. El uruguayo llega con su banda a Buenos Aires y es contundente: “Hay una tendencia a reprimir la rebeldía”.

Hay una banda de ska que cuenta historias. Que no cree en los rockstars. Que se pone en los zapatos del otro y cuestiona y festeja. Que ocupa un lugar en la sociedad y asume su tarea. “Para cualquier artista que tenga algo para decir la sociedad se vuelve fundamental, porque es el medio en el que vivís, al que confrontás y el que te alimenta”, explica Santiago Bolognini, guitarrista y compositor de Once Tiros.

Los uruguayos estuvieron en Buenos Aires para grabar su último disco en vivo, “Imán”, y festejar sus quince años de existencia. Dieron una larga rueda de prensa, donde contestaron demasiadas preguntas. También las de NosDigital, que indagaron sobre el rol social del músico. Le tocó a Santiago contestar:

Para mí, el rol del músico es un poco como la continuación en la antigüedad del tipo que cuenta la historia. Siempre hay alguien para contar la historia y para entretener, y a su vez canalizar los sentimientos que tenemos todos adentro. Cuando uno compone algo estás canalizando un sentimiento, eso se refleja para afuera y me parece que todos nos vinculamos con la música un poco por eso: porque compartimos sentimientos y formas de ver el mundo, por un sentido de pertenencia a un lugar en el que compartimos una forma de vibrar la cosas. El rol del músico, del que canta, es entretener, contar la historia y enfrentarte con las cosas que ves afuera.

Cuesta mucho hacer encajar esta figura del tipo que cuenta historias con la del rockstar reventado que toma alcohol y se acuesta con muchas minas. Con ese que es muy rebelde y el motor que mueve su existencia se alimenta a plata y fama. Con ese concepto del rockstar que sirve para banalizar y vaciar de contenido al rock. Para Santiago de Once Tiros la imagen del rockstar es negativa no sólo para el que trabaja de la música sino para el publico también:

Es un producto de una cultura, de una sociedad a la que yo no pertenezco. No creo en los rockstars, creo en artistas y gente sensible, no me interesa ser un rockstar y que me vean como tal, me parece que el solo concepto es negativo.

El tiempo para hacer preguntas se acaba muy rápido en esta rueda de prensa, porque, y es una buena noticia, muchísimos medios se acercaron a entrevistarlos. Entonces, siguiendo un esquema rápido y arbitrario para aprovechar el tiempo al máximo y lograr descubrir qué significa para ellos hacer rock y para quiénes, a Santiago le toca hablar sobre las esencias:

Somos muy parecidos en todas partes del mundo, muy parecidos en la esencia. Nos duelen las mismas cosas, nos gustan las mismas cosas, nos cortan y sangramos, somos muy iguales. Los uruguayos y los argentinos tenemos una cultura muy hermana históricamente, entonces en el fondo somos muy parecidos. Yo crecí escuchando música argentina y se que hay que gente de acá que creció escuchando música uruguaya. En el fondo son las mismas historias las que nos conmueven.

La esencia del rock tiene mucho que ver con la rebeldía, con el inconformismo ante las cosas que están mal, con las ganas de celebrar la comunión que nos une. Es como la parte adolescente que nunca abandonas, eso de la rebeldía y de cuestionarse las cosas, a su vez alegrarse y festejar las cosas que te unen con otros, es divertirse, es emocionarse. Por suerte hemos elegido esta vida de rockeros.

El compositor de Once Tiros se nutre de lo que ve, lo que pasa, de cosas lindas y feas, de la realidad dura y cruda que se observa. Explica que la sociedad siente esa devolución y se siente reflejada:

Es un entramado que está muy unido, es una simbiosis. Hay canciones que son mas personales, hay canciones que son mas sociales. La música como cualquier rama artística es algo que le hace muy bien a la sociedad, sobre todo por el tipo de sociedad en la que vivimos. Para cualquier corriente artística, cualquier artista que tenga algo para decir, la sociedad se vuelve fundamental porque es el medio en el que vivís, al que confrontás y el que te alimenta.

En esa simbiosis en la que el rock toma de la sociedad, algunos grupos de poder, como los medios de comunicación, también se ven plasmados en el rock. Más que verse plasmados, corrige Santiago, bastardean al rock:

Hay una tendencia sistemática a oprimir esa rebeldía y ese cuestionamiento de las cosas propio del rock. Se bastardea y bastante importando culturas que no son las nuestras. No hay nada malo con divertirse y festejar pero cada tanto, a mí por lo menos, me gusta que me pongan situaciones incómodas enfrente y que me hagan pensar en eso, que me hagan poner los zapatos del otro y que me hagan ver una realidad que no es la mía y tratar de entenderla. La cultura en general es un vehículo muy importante para que la sociedad pueda ponerse en los zapatos de otro.

#yoylayuta y la hierba

Entre todas las historias que nos contaste con la policía, hay muchas con la marihuana de por medio. Nos juntamos con Sebastián Basalo para encontrar alguna devolución al abuso policial y entender el proyecto de despenalización en Argentina y en Uruguay: “Si fuera como el tomate no hay que regularla”.

yoylayuta3

En Argentina se criminaliza al usuario de drogas con el uso de una ley obsoleta y el abuso de poder policial que dejó la dictadura militar. Gran parte de las historias de #yoylayuta estuvieron relacionadas a la tenencia de marihuana, y en sus particularidades demuestran la arbitrariedad de los procedimientos y el desamparo de las víctimas, entre la ley y la legitimidad, la corrupción y el negocio.

Para ensayar una devolución a partir de los relatos hablamos con la revista THC, que no es solamente una revista sobre la cultura cannábica. Luego de cinco años funciona como un equipo interdisciplinario de periodistas, abogados y militantes que manejan un flujo de información sobre el tema que les permite ir de lo micro a lo macro sin dejar de complejizar la discusión.

Para Sebastián Basalo, director de la revista, #yoylayuta es un espacio fundamental: “Porque en la particularidad de cada historia permite entender el entramado común que hay detrás de la criminalización de los usuarios de drogas en Argentina”.

“La razón del poder que tiene la policía en estos procedimientos hay que buscarla en los años 70”, dice sin vueltas sobre la violencia de las historias. Y agrega un dato que reforzó ese accionar recientemente: “En 2005, después de Blumberg y las cámaras ocultas de América sobre drogas gratis en las puertas de los colegios, sacaron unas leyes de desfederalización que les dio a las fuerzas policiales la regulación y aplicación de los delitos menores de la Ley de Drogas: tenencia para el consumo, tenencia simple y cultivo”. Según datos de la propia Justicia, hasta el 2010 estas caratulas conformaban, precisamente, el 97% de las causas elaboradas por drogas en el país. El comercio, que apunta a las redes más complejas de narcotráfico, representaba sólo el 3%.

En 2012, el Ministerio de Seguridad bajó un comunicado a las cuatro fuerzas policiales ordenando no detener a los usuarios que estén consumiendo en la vía pública sino sólo retenerles la sustancia y, si el caso contemplaba un estado grave de salud, llamar a una ambulancia. “Por eso en los últimos 6 meses hubo disminución de los casos de detenciones en la vía pública de usuarios de drogas en Capital. Sí se mantuvieron relativamente estables las causas en el interior del país”, cuenta Basalo según datos que recibe el equipo de abogados de THC, que lleva varias causas en la Ciudad de Buenos Aires y asesora a abogados de Provincia.

Cuál sigue siendo el problema que permite que la última palabra la tenga la policía: “La mayoría de estos casos cumple la ley, salvo casos de determinadas redes de fiscales, jueces y policía que buscan sus propios beneficios. Cada juez puede tener un pasado muy siniestro o lo que sea, pero es importante ver que hay una ley que permite detener a los usuarios de drogas, consumidores y cultivadores”.

En estos días hay dos casos que ponen en práctica esa ley e ilustran cómo la persecución nunca alcanza a los peces gordos del narcotráfico:

·Santiago del Estero: Alexis Torrillo, 22 años, canillita. Estuvo detenido más de sesenta días porque la Gendarmería lo encontró con 15 gramos de marihuana. Caratularon su causa como “comercialización”, a pesar de tener pruebas sólo de “tenencia”.

·Jujuy: Atilio Cazón, 20 años. Le encontraron nueve plantas en su casa, que eran para consumo personal. Fue detenido, procesado y trasladado de Jujuy a la cárcel de Marcos Paz, donde está hace más de dos meses.

IMG_6224-¿En qué está hoy el proyecto de despenalización?

-Totalmente parado. Se había tratado en comisiones, los representantes habían llegado a un acuerdo, las mayorías estaban dadas de sobra en las comisiones de salud, legislación penal y adicciones y narcotráfico. Se hicieron las audiencias… Y de repente el oficialismo no bajó a sus legisladores a dar el debate. Lo que salió a decir Diana Conti es que les faltaba obtener el consenso en el partido.

-¿Qué discusiones trabaron el debate?

-Hubo chicanas por parte de sectores del peronismo federal diciendo que antes de discutir cualquier despenalización había que hacer un plan de salud. Obviamente ellos no propusieron ninguno y jamás se han interesado en el tema.

-¿Y qué intereses presionan más allá del Congreso?

-Hay un lobby tremendo en Argentina que frena algo tan básico como una ley que cese de criminalizar a los que consumen. No tiene sentido, no hay nadie que hoy te lo pueda defender claramente, ni el diputado Olmedo puede defenderlo claramente. Es necesario para una estructura…

-¿Qué responsabilidad le toca al ejecutivo para la sanción definitiva?

-El Frente para la Victoria tiene la mayoría absoluta, hay una responsabilidad política. Conti salió a decir que ya había dado el debate al interior del partido y ya tenían un consenso de la mayor parte del FPV. Hace dos meses avanzaron con este plan de salud que quería la derecha, se sancionó con mayoría absoluta en Diputados y falta que se trate en Senadores. Con lo cual lo que faltaba es que este plan de salud se termine de sancionar en Senadores y ya estaría el camino allanado para que se vuelva a tratar la despenalización.

Más allá de la ley argentina, la discusión sobre nuevas leyes de drogas está en debate en el mundo. En América Latina el primer fundamento se dirige a desarticular las redes de narcotráfico detrás del comercio de las sustancias, cada vez más violentas y evidentes. Pero otras experiencias enseñan en el planeta cuáles son las razones por las que se modifica la ley, de la despenalización hasta la legalización definitiva:

-España: “Hubo un avance jurisprudencial del acceso al cannabis a través de los clubes de cultivo. Allá no se persigue el consumo, y el cultivo para consumo personal está permitido. Entonces se juntan 10 personas para cultivar entre todos plantas para consumo personal. Aunque no se reguló explícitamente el cultivo y la distribución comunitaria, se empezaron a formar clubs, gente que se juntaba y le daba la lista de las personas a un juez, el lugar donde se cultivaba, alquilaban un lugar en blanco, y el juez podía ir a verlo, saber cuánto se cultivaba, y el día de la cosecha se repartía entre las personas. Obviamente que el primer club fue cerrado, el segundo lo cerraron unos días y una vez que se transformó en un boom se transmitió a todo el país y se disminuyó notablemente la red de narcotráfico en algunos lugares de España y alejó a los usuarios del ambiente criminal”.

-Estados Unidos: “En algunos estados el expendio de marihuana se permite con fines medicinales. Pero tampoco se controla ese fin demasiado. Y hace poco se legalizó totalmente la marihuana en Colorado y Washington, pero ¿por qué? Se pasó a permitir el cultivo libre de la cantidad que quieras de marihuana sólo si vendes. Si es para consumo directo, no. La justificación es que la hizo un estado que necesita recaudar. No se hizo por razones sociales, se hizo por razones recaudatorias, económicas”.

IMG_6228-¿Cuáles son los puntos principales del proyecto de legalización que ya tiene media sanción en Uruguay?

-Es un modelo tripartito. Por un lado, está la regulación individual, permitiendo el autocultivo, la cantidad que quieras de plantas, y si ya mostraron su sexo son 6 plantas hembras nada más. Luego la regulación comunitaria a partir de los clubes sociales, que pueden tener de 15 a 45 miembros y producir una cantidad máxima de 40 gramos por usuario. Y el tercero es el modelo comercial: venta en farmacias también hasta 40 gramos por mes excluyente con el autocultivo y los clubes a través de un registro de compromiso, que tuvieron que perfeccionar para controlar la tasabilidad de la sustancia en el cual legalmente lo que hace el usuario es comprometerse a no comprar más de 40g de marihuana.

 

-¿Cómo es el caso del modelo comercial, que inaugura la intervención de empresas en la producción de cannabis?

-Van a tener que obtener los permisos a través de la adjudicación de licencias como se hace a través de cualquier obra pública. Pueden quedar hasta 8 empresas que van a cultivar un total de 40 hectáreas, que es lo que consideró el gobierno necesario para abastecer a los posibles usuarios de cannabis.

-¿Qué tipo de empresas son?

-Van a surgir ahora, ahí se va a ver. Tienen que ser empresas que sepan mucho del cultivo del cannabis. Los mejores estándares del cultivo de cannabis se alcanzaron ilegalmente. Entonces cómo va a hacer el proceso de fusión entre un sistema ilegal donde nada está regulado y un sistema de regulación avanzado es uno de los desafíos que vienen ahora y es una de las discusiones que subyace al tema de la legalización.

-¿Puede haber una apropiación de las semillas de cannabis por parte de las empresas, como se da en el caso de la soja?

-Puede haberlo, sí. Cuando ese mercado sea legal formará parte de la discusión el libre acceso a todas las semillas. Si la pregunta es si se viene desarrollando una marihuana transgénica como la semilla de Monsanto, que yo tenga conocimiento, con esas propiedades resistentes a determinados plaguicidas, no. Por ahí se vienen dando y yo no sé. Pero creo que es algo demasiado avanzado. Hay algo esencial y es el tipo de uso que se le da, que es recreativo; y el uso medicinal, que necesita cuestiones muy precisas acerca de los canabinoides que tiene cada una de las genéticas. Hacen bastante difícil que aun así que no tengamos la suerte de regularlo bien y limitar bien que los emporios capitalistas lo conquisten como se hizo con la soja. La soja es otro mercado, mueve cantidades, es alimento.

-¿Qué va a pasar con las economías informales, no los grandes narcotraficantes, sino de los que viven de la venta?

-Esa es la discusión entre la izquierda y la derecha en esta ley. No nos olvidemos que lo que llamamos narcos es casi una figura simbólica construida socialmente, un tipo con antifaz y una metralleta, pero el narco tiene traje y corbata y camina por el microcentro; y tiene una empresa con la que lava el dinero y financia la compra de sustancias en el exterior para venderlas acá con toda la red policial que hablamos hace un rato. Pero detrás de eso tenés a la señora de 60 años que vende marihuana para poder mantener una familia. Muchas características que no hacen a los grandes sistemas de criminalidad compleja. Hay una derecha liberal que dice que se arreglen porque en eso se metieron, y hay una izquierda preocupada.

-¿Quiénes fueron los encargados de formular la ley?

-Se constituyó un grupo que se llamó Regulación responsable, con organizaciones como Pro derechos que lleva temas sociales, AECU que es la asociación de estudios de cannabis del Uruguay, con diversos médicos, trabajadores sociales… Este grupo asesoró a los especialistas de lo que se llama la junta de drogas que fueron los que elaboraron junto a los diputados del Frente Amplio el proyecto.

Una de las chicanas de los diputados que no estaban a favor con el proyecto del Frente Amplio comparaba a la marihuana con la situación del alcohol como droga de venta libre y no regulada exhaustivamente. La idea era que si se aprobaba el proyecto de la marihuana en estos términos, el alcohol también merecía un debate a fondo.

“Con la misma ley, sobre tablas, a último momento incluyeron un proyecto de regulación del alcohol. El alcohol tiene mucha presión de las empresas, y lo que propusieron es entre otras cosas regular la publicidad del alcohol. El alcohol no como un alimento como se lo trata hoy, sino como una droga, con la regulación que tiene cualquier droga. No nos asustemos los que tomamos una cerveza: no para prohibirla justamente, sino simplemente para regular con qué estándares, qué niveles de conservantes, quiénes la producen, dónde se va a vender, a quién se le va a vender, qué publicidad se va a hacer. Imagínate si en vez de una mina en bikini a las diez de la noche tomándose una cerveza helada diciéndote que vas a estar con 10 minas así, hiciera lo mismo fumándose un porro. Sería inconcebible, y es lógico, no se puede hacer publicidad de drogas: estas fomentando el uso de esa sustancia. De la misma forma cuando tenés un famoso levantándose con sueño y diciéndote que solamente con esa cafeína vas a poder enfrentar ese día que va a ser triunfal. Loco, la discusión en torno a la política de drogas no es solo en torno a la criminalización de los usuarios, que es lo que hay que resolver ya, sino que tiene que ver con todos estos aspectos de cuestiones sociales muy arraigadas.

-¿Cuál es el aprendizaje que tiene que tomar Argentina del modelo uruguayo?

-La cuestión de tomarse la responsabilidad de hacerlo seriamente, de trabajar con la mayor cantidad de sectores posibles, tomándose el tiempo necesario, eso hay que aprender del proceso uruguayo más que las cuestiones puntuales de cuantas plantas permitieron y etcétera. Y yo personalmente destaco tres enseñanzas:

·De los 50 diputados que votaron a favor, ninguno defendió los usos de la marihuana, ni las ventajas, ni las bondades. Es una regulación que se hizo por razones sociales y políticas.

·Lo plantearon como un acto de soberanía. Darse la dignidad de poder tener una propia ley de drogas es un acto de soberanía ante todo.

·Precisamente porque la marihuana no es inocua, porque tiene riesgos, ahí radican las razones de su regulación. Si fuera como el tomate no hay que regularla.

IMG_6239

Historia de #yoylayuta

Hace un par de años, era mi cumple años y ya habíamos fumado un porro, con lo cual no había razón de que nos revisaran, con lo cual estábamos esperando sentados esperando que llegue el resto de la gente de repente pasa un un patrullero a una cuadra que pasa lentamente, yo dije por mi paranoia “Vayamosnos” y mi amigo me contesta “Noo, no pasa una”. Luego de un rato vuelve a pasar y dobla y se nos dirige a nosotros ahí si era el momento de irnos pero mis dos amigos estaban nerviosos como para correr. Cuestión nos empiezan a hacer preguntas como, qué haciamos ahí y se la agarran con uno de mis amigos a maltratarlo, y en un momento por haber encontrado una tuca, sin tener pruebas que sea nuestra nos revisan porque había una supuesta “denuncia” de que había alguien vendiendo estupefacientes, y al rebisarnos y encontrarnos nuestros 3 porros (uno por persona) nos llevaron a la comisaria y nos detuvieron toda la noche.

Respuesta

Hace 3 años la Corte Suprema falló a favor de la tenencia mínima de marihuana para consumo personal. Esto no significa que se despenalizó el consumo, no se puede fumar en la vía pública, sino que por tenerlo encima no se es considerado un delincuente. La cantidad permitida es de 0,000001 grs., el equivalente a media tuca; por más, pueden llevarte, porque hay una ley que permite esto. Lo importante entonces es entender que lo que hay que cambiar es la ley, yendo primero por la despenalización que es lo más urgente, y tomando el modelo uruguayo como el lugar donde más seriamente se trató el tema para avanzar sobre el resto de las libertades.

Documento de la APDH con prólogo de Zaffaroni sobre las detenciones en cárceles

 

 

 

Algunos consejos prácticos sobre procedimientos irregulares

·Pedir una explicación de los motivos del control.·Petición del carnet de policía (sobre todo en algunos controles, para evitar posible impostor). Están obligados a identificarse como tales policías siempre. Si se niegan a dar explicaciones o enseñar su documentación, y se quiere denunciar los hechos: ·Recoger el mayor número posible de datos para la posterior identificación de los agentes. ·Recoger los datos del control: tipo, lugar, hora, características. ·Recoger datos del vehículo/s policiales.
·Procurarse la presencia de testigos. Su presencia y la propia situación psicológica personal (de tranquilidad), son determinantes para que la situación esté más controlada.
·Denunciar cualquier irregularidad o maltrato en el juzgado. En cuanto a otros registros, cabe que el juez acuerde la intervención de la correspondencia privada, postal o telegráfica, que el/la procesada remitiere o recibiere y su apertura y examen por parte de la policía. 

Sueños de campeón

A Daniel García lo mataron en un ataque entre barras del que no tenía nada que ver. Tenía 19 y ya pasaron 18 años, fue después de un 4-0 con el Bati de goleador en la Copa América de Uruguay. Un asesinato con nexos interminables de peso en la política y la Justicia, que explican cómo no hubo ni siquiera un solo detenido.   

El 11 de julio de 1995 estaba en Paysandú, Uruguay, en el estadio Parque Artigas. Había ido con mi familia a ver cómo Argentina ganaba su segundo partido de la Copa América y me ilusioné con el campeonato: fue baile a Chile y un 4 a 0 rotundo. Volví al hotel alegre, con la certeza de que me iba nada me iba a borrar la sonrisa por esta goleada, pero prendí la tele y todo se transformó en pura tristeza.

Tan sólo 45 minutos después del pitazo final del encuentro y a una cuadra de la cancha, hombres encapuchados habían atacado una Traffic con palos, cuchillos, cadenas, botellas de vidrio rotas y estiletes. En esa emboscada, Daniel Hernán García­, que tenía 19 años, falleció por las puñaladas que recibió, mientras que otras tres personas quedaron gravemente heridas. Pasaron más de 18 años y la causa prescribió.

Años después, la conocía a ella y me explicó por qué no hubo nunca ni un detenido por la muerte de Daniel. Ella es Liliana Suárez, su madre, que denunció desde el primer momento que los responsables estaban ligados al poder político, que eran barras bravas y que eran del grupo de choque de Juan Carlos Rousellot, ex intendente de Morón. Pese a que los acusados están apuntados con nombre y apellido, gozan de una plena libertad, culpa de ese innegable apoyo político. Hoy por hoy, busca nuevas pruebas para reabrir la causa y conseguir eso mismo por lo que pelea desde que le mataron a su hijo: justicia.

_________________________

 

De a poco conocí su historia. Daniel García estaba en quinto año del secundario, pero también trabajaba por la mañana de taxista, en el mismo auto que manejaba su papá Pablo por la tarde. Ganaba su propio dinero y no dudó en aceptar la propuesta que le hizo un compañero del Liceo Nº 11 de Villa Urquiza: por 50 pesos ir y volver en el día a Paysandú para ver el partido, con la entrada incluida.

Quiso convencer a su papá, pero él no quería perder esas horas de trabajo y se negó. Dijo que no, pero inmediatamente le hizo una promesa: si el equipo que dirigía Daniel Passarella llegaba a la final, iban a ir juntos en el taxi hacia Uruguay.

Argentina quedó eliminada en cuartos de final y a Daniel García lo mataron cabecillas de las barras bravas de Deportivo Morón y de Tigre que respondían a Rousselot, ese mismo día en que se hizo la promesa.

_________________________

DSC_8373-2

Daniel era hincha de Boca, pero ese fatídico día se había puesto para viajar una camiseta de Platense que le habían regalado. No lo hizo en forma casual, su amigo le había comentado que estarían rodeados tanto de hinchas del Calamar como de Defensores de Belgrano. Se juntaron en Saavedra y allí se subieron a una de las dos combis que salían rumbo a Paysandú.

Pese a que era menor de edad y que no llevaba ningún tipo de autorización, cruzaron la frontera sin ningún tipo de problemas y no tuvieron que atravesar ningún tipo de control en ninguno de los dos países, al igual que me pasó a mí. Llegaron una hora antes del comienzo del partido, canjearon la entrada y vieron cómo Argentina le ganaba 4 a 0 a Chile con dos goles de Gabriel Omar Batistuta, uno de Diego Simeone y otro de Abel Balbo.

A las 23.15, cuando sólo habían pasado 45 minutos de la finalización y con Daniel ya sentado en la Traffic que lo iba a llevar nuevamente hacia su casa de Villa Urquiza, comenzó el horror. Desde la combi vio cómo un grupo de hombres empezaba a romper el otro vehículo en el que habían viajado y se bajó a tratar de ayudar. Ni bien descendió observó cómo otros tres compañeros de viaje eran atacados e inmediatamente le tocó a él: recibió tres puñaladas. La última de ellas dio en la aorta, al lado del corazón, y a los pocos segundos cayó desplomado sobre la vereda de las calles Joaquín Suárez y Boulevard Artigas. La policía nunca apareció en el lugar – testigos aseguraron después que vieron un patrullero, pero que no quiso intervenir – y media hora después, cuando finalmente apareció la ambulancia, falleció desangrado mientras se dirigía al hospital Escuela del Litoral de Paysandú. Los otros tres heridos, Martín Vera, Gustavo González y Sebastián Portilla, salvaron sus vidas de milagro.

_________________________

 

Ese día Liliana Suárez veía cómo pasaban las horas y se impacientaba porque su hijo no regresaba. No podía dormir y manejaba su intranquilidad hablando con su marido Pablo, que la intentaba calmar diciéndole que seguro había mucho tráfico y que estarían en camino. Ella dice que en ese momento presentía algo y el primer susto le llegó cuando encendió la radio: ahí escuchó que había heridos en grave estado en las cercanías del estadio. inmediatamente pensó en su hijo Daniel. A los pocos minutos se enteró por la misma vía que su hijo había fallecido.

“Nadie me llamó, yo me entero por la radio que había un chico muerto que se llamaba Daniel García y que había otros tres que estaban siendo operados. En ese momento lo único que deseé es que haya sido un error y nos fuimos en el taxi con mi marido y mi hijo más grande para allá”, recuerda Liliana.

Al intentar cruzar la frontera, los paran y los demoran un largo rato. Pese a las explicaciones y al ataque de nervios que todos estaban sufriendo, los policías uruguayos les impidieron el paso por unos largos minutos. “Nos revisaron todo y no se les movió un pelo cuando les dijimos que teníamos que ir a buscar a nuestro hijo que nos decían que estaba muerto. A la distancia me lamento porque si esto mismo hubieran hecho cuando viajaba Daniel, no hubiera pasado porque era menor, al igual que la mayoría de los que viajaban”, se lamenta Liliana.

Al llegar y confirmar la triste noticia, siguieron las pesadillas: no les querían entregar el cuerpo. Liliana sentía que ella también se moría. Estaba bloqueada, no sabía qué hacer para que las autoridades locales entendieran su reclamo y dejaran que toda la familia se despida de Daniel. Tuvieron que ir a hablar con Guillermo Camarotta, quién por ese entonces era el cónsul argentino en Uruguay, para que los dejaran. “Hasta el día de hoy ni él ni yo ni nadie sabe por qué no nos permitían ver el cuerpo”, agrega.

En ese mismo momento ella empezó una investigación que no fue acompañada nunca de buena voluntad, ni por la justicia ni la política, ni del lado uruguayo ni del argentino.

_________________________

 

Liliana perdió la cuenta de la cantidad de veces que viajó a Uruguay. Allí se reunió con un incontable número de funcionarios, políticos, policías y testigos que siempre le prometían algo que le hacía mantener la esperanza, pero que en todas las oportunidades terminaba en la nada. “Me cansé de las mentiras y de las falsas promesas, me ilusionaron en un montón de oportunidades y siempre me defraudaron. Una investigación judicial si no arranca bien no arranca nunca. Se borraron pruebas, se pisoteó todo.”, aseguró la fundadora de FAVIFA (Familiares de Víctimas de Violencia en el Fútbol Argentino) y quien fue, también, desde la creación la vicepresidenta de Salvemos al Fútbol.

La causa estuvo durante seis años literalmente parada en Uruguay. El juez a cargo, Otto Gómez Borro, fue acusado por querellantes de varios casos de homicidios sin resolver que estuvieron a su cargo y terminaron en la nada. En ese período, Liliana fue hacia la sede social de Defensores de Belgrano y de Platense y llevó a todos los testigos hacia el país oriental. Ella misma se hizo cargo de todos los gastos e hizo que declaren en la causa, ya que el juez no los citaba.

Fue hasta la escena del asesinato y observó que a metros había un puesto callejero que vendía choripanes, algo que todos los jóvenes que declararon ratificaron que también estaba al momento del crimen. Al acercarse y preguntar si recordaba algo, el hombre aseguró que ese día había alquilado el puesto y le aconsejó que por su seguridad dejase de investigar, ya que por miedo nadie iba a querer declarar.

Liliana nunca le hizo caso, nunca paró de investigar y tiene bien en claro quiénes fueron los responsables: barras bravas que respondían al ex intendente de Morón, Juan Carlos Rousellot.

_________________________

 

Pasaron más de 18 años y sigue sin miedo de decir en voz alta el nombre de los que asegura que son los asesinos de su hijo.  Su principal acusado es Máximo Zurita, quien era apodado como “el gordo cadena”. Fue uno de los líderes de la barra brava de Deportivo Morón y el propio ex intendente lo había puesto a trabajar en la Municipalidad. Tenía protección política y policial, al igual que los otros dos apuntados, que eran sus secuaces. Ellos son Ramón Toledo, quién era llamado “Negro Café” y Mario “Pájaro” García. Además, Roberto Britos y Rubén Lézica son los apuntados por parte de la barra de Tigre.

“En todo momento que estuvo Rousellot la Municipalidad fue cómplice. Les pedíamos fotos de los implicados y nos daban unas que parecían de cuando tomaron la primera comunión. Se tomaban todo a chiste, una vez que se fue por suerte me quisieron ayudar un poco más, pero no fue suficiente”, cuenta Liliana, quién recibió el apoyo del actual presidente de Deportivo Morón, Diego Espina, quien también declaró en la causa.

Los implicados formaban parte de la fuerza de choque del ex Intendente y trabajaban, también, en una feria cercana a la municipalidad, que fue cerrada en 2007, cuando Martín Sabbatella era el Intendente, por las reiteradas denuncias que aseguraban que allí se vendía todo tipo de drogas que financiaban a la barra brava.

“Nunca sentí temor por lo que me enfrentaba, juré ante la tumba de mi hijo investigar hasta las últimas consecuencias y eso es lo que voy a seguir haciendo, pase lo que pase”, se enorgullece Liliana, que además agrega que los implicados no forman más parte de la barra brava, pero que siguen yendo a los estadios, tanto de Morón como de Tigre.

Jorge “Zurdo” Ruíz era el principal líder de la barra brava de Morón en el momento en que mataron a Daniel García. Entre 2010 y 2012, fue elegido como presidente del Gallito. “En el caso puntual del asesinato de mi hijo no tuvo nada que ver, pero sabe bien qué pasó y en todo ese tiempo no me ayudó en nada”, asegura Liliana.

Los acusados declararon después de diez años de insistencia y solamente por escrito, a través de un exhorto judicial y de un cuestionario que, según Liliana, estaba mal hecho, con preguntas absurdas y que no iban al fondo de la cuestión. “Mi consuelo es que ellos están apuntados por la sociedad, sólo falta que actúe algún día la Justicia”.

_________________________

 

Liliana viajó recientemente junto con la Defensora del Pueblo, Graciela Muñiz, rumbo a Paysandú para volverse a reunir con el actual Cónsul argentino en Uruguay, Roberto Conde, quién puso a cargo a un abogado de Derechos Humanos. En Uruguay, las causas por homicidio prescriben luego de quince años, la de Daniel ya lleva 18, pero Liliana presentó nuevos documentos para que se reabra y tiene la esperanza de que de una vez por todas le entregarán el video de seguridad del estadio.

Mientras tanto sigue, firme y sin vacilar un segundo. Recordando con alegría y sin derramar ninguna lágrima por su hijo para que su familia la siga viendo así, con fuerzas y entera. Luchando contra las fuerzas políticas, contra la injusticia de la justicia, sin recibir ninguna ayuda de la AFA, que además se desliga de la responsabilidad acusando a sus pares de Uruguay. Una misma organización que cuando se jugó la Copa América de 2011 en el país – hasta coincidió con la fecha de aniversario de la muerte de Daniel – se negó a que los jugadores ingresen al estadio con una bandera en su homenaje. Sin embargo, Liliana llevó la bandera y la posó en las afueras del estadio Ciudad de la Plata, mientras se jugaba la final entre Uruguay y Paraguay.

Luego de insistir, pudo lograr que en el partido amistoso entre Argentina y Brasil que se jugó meses después en Córdoba dieran una vuelta olímpica por el estadio Mario Alberto Kempes, algo que generó la ovación de toda la gente. Luego del partido, fueron a los hoteles de los futbolistas, en donde brasileños y argentinos se sacaron fotos pidiendo justicia por Daniel.

_________________________

 

Desde este 11 de julio que se juega la Copa Daniel García. Allí, veinticinco chicos de ocho años jugaron en Lugano un torneo relámpago de dos horas con el valor que más recuerda Liliana de su hijo como bandera: respetar al otro. Allí se levantaba al rival si había una falta, se hacía una ronda previa en donde se saludaban todos y se abrazaba obligatoriamente a quien hacía un gol. “Cada aniversario siempre es un día feo, con lluvia y con muchas sensaciones. Este torneo fue algo distinto, fue una sorpresa, una alegría y una forma de mostrar que el mensaje educativo de Daniel sigue vivo. Lo recuerdo con mucha alegría y la mejor forma de homenajearlo es honrarlo con una sonrisa”.

Todos los años se jugará este nuevo certamen, en dónde cada chico que juegue se preguntará quién fue Daniel García, ese pibe que tenía tan sólo 19 años. Mientas tanto, Liliana Suárez no parará hasta que se reabra la causa y hasta que los culpables del asesinato de su hijo estén presos.

En definitiva, no parará hasta conseguir eso por lo que lucha desde el día en que le mataron a su hijo: que se haga justicia.