Con fuego en cada palabra

Sara Hebe fuerza cada gesto para expresar con el ritmo de sus letras las injusticias que le atraviesan el cuerpo. A punto de lanzar su tercer disco con marcas de rap y rock asegura que “puede haber un mundo mejor… si es que no estalla antes”.

Lo vio girar el volante con los ojos encendidos y ya supo lo que venía. Apretó los párpados. Mientras ella clavaba las uñas en los costados del asiento, su papá alternaba freno de mano y embrague en una coreografía frenética. El humo apenas dejaba adivinar los círculos concéntricos que los neumáticos marcaban a fuego sobre el asfalto. Tras la vuelta final, lo miró con las muelas pegadas intentando evitar el rebote de la inercia. Él también la miró, brilloso de sudor, y se rieron juntos. Sara Hebe recuerda esta escena de infancia y parece todavía llevarla en la piel. En sus ojos claros, se asoma un compendio de aventuras cotidianas. De movimiento, giros, impulsos. Como un trompo.

Sara Hebe, una de las voces fundamentales del rap local, nació en Trelew en el 83’. En algún momento, dice, quiere volver. Lo planeaba para los cuarentaypico pero ya lo postergó para los 60. Una madre estudiante de Letras devenida en empleada por necesidad y un padre “bastante loco”, vendedor innato aunque con poca suerte y fanático del automovilismo. Hay también en el árbol genealógico una abuela materna poeta. Y Sara, por momentos, se inscribe más en esa línea de la escritura y la comunicación que en la de la música: “Rap significa ritmo y poesía, es muy sobre la palabra, es bailar hablando. Tiene que ver con encontrar el ritmo de uno. Empecé por el rap porque es hablar, entonces era buenísimo para lo autodidacta que soy, que no me gusta estudiar nada. En el rap lo central es el discurso”.

Sara Hebe se presentará el 20 del junio en Niceto.
Sara Hebe se presentará el 20 del junio en Niceto.

– ¿Y cuál es tu discurso?

– Me interesa hablar de lo que pasa, lo que veo, sin pensar tanto, muy de impulso. Pasa algo y quiero quemarlo todo, sacarlo, porque no lo soporto adentro.  También me pongo en otras pieles. Aunque es difícil, pero miro otras realidades y me imagino cómo debe ser, qué se sentirá. A veces cuento en primera persona cosas que no vivo.

Sara poetiza sobre lo cotidiano, lo instantáneo y contingente. Como una antena camina la vida con oídos esponja y encuentra en las frases fragmentadas y expresiones al pasar su material de trabajo. Ese andar distraído y soñar, dice, son los métodos que no le fallan: “Porque soy un desastre, una vaga total para sentarme a escribir. Entonces me sirve eso de escuchar por la calle y anotar, pero igual soy pésima porque ¡no tengo birome! Nunca me acuerdo de comprar. Por eso te digo que soñar, sueño seguro, entonces me despierto anoto una frase y construyo alrededor de eso”.

– ¿Qué te atrapó del género?

– El hip hop y el rap nacieron como espacios de denuncia y de reclamo por derechos. Pero como una resistencia vital y alegre. Tienen esa impronta de urgencia, de decir esto está pasando, el freestyle, la improvisación como herramienta. Igual yo no pertenezco a la cultura hip hop, vengo más del rock, aunque nunca fui de pertenecer a algo, sino más de andar por ahí.

– ¿Cómo relacionás la música y el arte con las luchas sociales?

– La verdad es que voy y vengo entre algunas sensaciones. A mí siempre me movilizaron las injusticias, me dan mucha rabia los intereses creados, cómo se utilizan las necesidades, la desigualdad que hay… Creo que la música, como el deporte, las letras, el periodismo, pueden ser herramientas de transformación, como líneas de fuga para hacer algo. Que la palabra se use para expresar, para escribir, para pensar, para elevar la voz. Pero también soy bastante pesimista. Por ejemplo, yo acompañé, desde mi lugar, la lucha contra el desalojo de Gascón 123 y después hubo 88 mil desalojos más. El arte genera conciencia, pero también pienso si a la lucha no la absorbe el propio sistema.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

– ¿Eso no te desencanta?

– Sí y a veces digo: qué estoy haciendo. Tengo un amigo, La Ponzoña – nos hace los flyers y también la tapa del disco que viene – que acaba de publicar un libro que se llama “Tarde para todo”, y así me siento a veces. Creo que el cambio se puede dar en la micropolítica, en las relaciones, el día a día, todo lo que hacemos, eso puede mover el engranaje construido hasta ahora. También pienso en algunos avances de estos años, como el Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de género, y me parece buenísimo que los pibes de hoy crezcan con ese marco. Y ahí entonces sí creo que puede haber un mundo mejor… si es que no estalla antes.

– ¿Y qué te pasa con el mote de militante?

– No me interesa definirme así, más allá de que me identifique con ciertas luchas y las acompañe desde lo mío. Como en Gascón, Sala Alberdi o como en el documental Nunca digas Nunca, sobre desaparecidos en democracia, que hicimos la música con Ramiro Jota. Porque también la gente pretende que estés en todas las movidas y no entienden que vos también estás laburando.

Sara Hebe empezó a trabajar en su primer disco en el 2007, después de que su profesora de teatro, Mirta Bogdasarian, la empujara a la escritura. Empezó a bajarse bases de Internet y a improvisar y componer sobre eso. Ya hacía un tiempo que había largado Derecho, primero en CABA y después en Córdoba, y había encontrado en la actuación su refugio. Finalmente apareció la palabra propia y ahí ya no paró.  Desde el primer micrófono que agarró en un bar de por ahí hasta hoy: “Yo me cebo igual, la gente es lo que me entusiasma, la comunicación”. De esos años de descubrimiento y experimentación, nació “La hija del loco” en 2009. Tres años después, salió “Puentera”, el disco que le apuntó todos los reflectores. Y hoy, repitiendo exacta la distancia, está a punto de lanzar el tercero:

– ¡Tres años! Imaginate el proceso… lento! Soy re lerda. O por ahí tuve un montón de tiempo trabada. Y de repente, salen tres temas. Me pongo medio nerviosa, necesitábamos terminar. Igual no me apuro, no hay ningún tiempo de mercado que nos corra. Siempre hice discos sola. No sé qué va a pasar. No sé si va a ser tan bueno. Escribo y después digo, ¡¿qué es esto?! El primer tema que fue para este disco lo escribí hace bocha. Pero los últimos son de ahora y no hubo tanto tiempo de revisar. Por momentos, digo: “¿Qué es esto? ¿Por qué dije esto? Me complico la vida. ¿Qué va a pensar la gente? Con esto me hundo”. Pero también me agarra la ansiedad, ya lo quiero sacar, pasar a otra cosa, ensayarlo.

Su próximo disco ya tiene nombre: Colectivo vacío.
Su próximo disco ya tiene nombre: Colectivo Vacío.

– ¿Cuándo lo presentan?

– El 20 de junio en Niceto, no lo anunciamos todavía, pero ya tenemos reservado. Un cagazo grande porque es enorme. Es otro precio también. Pero voy a tocar ahí porque tiene muy buen sonido. A mí me encantaría ir a un club, seguir tocando en esos lugares, pero este tiene un sonido de la puta madre, están instalados hace mucho tiempo, con laburo de prensa. Es una inversión. Si tocás ahí salís en todos lados, bah… ¡más les vale que lo pongan en algún lado! Una rabia me da. Espero no irme a las piñas. El arreglo es, como en la mayoría de los lugares, 70-30, pero después de que les pagues una buena suma. Hay que cubrir una moneda primero. Son gastos de producción, tienen lo que tienen. No sé si es el mismo acuerdo con todos. Seguramente si sos re famoso, por ahí a ellos les sirve y te hacen menos.

– ¿Cómo financian los discos?

– Es pedir plata y devolverla. Gastar y recuperar vendiendo los discos. Con este disco no sé qué hacer, me tiene mal porque no sé si hacerlo solos de nuevo. Yo hice discos con la UMI (Unión de Músicos Independientes) pero ahora no sé porque como que solo voy a la UMI para sacar el disco, el resto del año nada y resulta que ahora debo $1600, porque hay una cuota por mes. No sé qué hacer, porque también lo puedo hacer con un sello, pero me da miedo. Cuando lo hacés con un sello, algo le tenés que dar y ¡le tenés que dar derechos! Yo no lo puedo creer. Eso es lo que no me gusta. Cuando hacés el disco solo, cobrás un poquito por SADAIC, porque mis discos figuran como inéditos, pero si lo hacés con un sello pasás a otra categoría. Pero yo no soy muy buena para estar con gente, siempre me termino peleando. O sea que ya me veo con los del sello… porque firmás un contrato, ¡te tenés que llevar bien por tres años! Bah… capaz que lo hacemos. Quiero ya sacar el disco.

– ¿Tiene nombre?

– Ay no sé si decirlo o no. ¿Lo digo o no lo digo? Qué vieja chota me estoy poniendo. ¿Qué hago? Nunca lo dijimos, porque yo soy de terror, no quiero decir nada, mirá si lo digo y pasa algo. Bueno, el disco se llama “Colectivo Vacío”. No le digan a nadie. ¿Cuándo hay que decir el nombre de un disco? Capaz ahora ya podemos decirlo. Bueno, no sé, entonces sí.

Viene para irse

Le abrimos las puertas, lo recibimos, lo agasajamos, pero sabemos que viene para irse.

Estas son las visitas de Vámonos de Casa:

– Washington Cucurto, escritor y poeta popular, creador de la cooperativa de trabajo editorial Eloisa Cartonera. Sus inicios, cómo le escribía a la chica que le gustaba con verduras cuando trabajaba en un supermercado, la razón de tener que empezar su propio proyecto editorial, los tabús en la literatura y mucho más en esta entrevista.

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-Mauro Navas, ex jugador de fútbol y actual DT: su experiencia en Cuba, la situación del juego en Argentina, los valores, los pibes y la quiebra de clubes. Una miarada distinta que analiza al fútbol de manera integral.

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– Cristian Aldana, cantante y guitarrista de “El otro yo” y socio fundador de UMI: la música independiente y la nueva ley de medios, el proyecto de la Ley Nacional de la Música y la iniciativa de creal el Instituto Nacional de la Música – 30 de septiembre el 2012

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-María del Carmen Verdú,  coordinadora de la CORREPI: gatillo fácil, desaparición forzada en democracia, violencia institucional y policial-23 de septiembre del 2012
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-Disfrutamos de la visita de Marlene Wayar, militante de los derechos transgénero y directora de “El Teje”, primer periódico travesti de Latinoamérica-16 de septiembre del 2012
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-Nos visitaron docentes de la UBA: denunciaron el intento de la universidad de cesantear  a más de 650 trabajadores de la educación- 9 de septiembre del 2012
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-Nos emocionó Nora Cortiñas, cofundadora de Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora- 2 de septiembre del 2012
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– Miembros de la Sala Alberdi, espacio tomado y en resistencia cultural – 26 de agosto del 2012

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-Pablo Vommaro, historiador e investigador del CONICET, especialista en movimientos sociales – 19 de agosto del 2012
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-Carlos Ponce de León, ex compañero de Santucho en el PRT, preso político durante la dictadura militar (1976-1983)- 12 de agosto de 2012
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-Miembros de Salvemos al Fútbol, familiares de hinchas asesinados – 5 de Agosto del 2012
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-Familia de Carlos Fuentealba, docente asesinado – 29 de Julio del 2012
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-La Alameda – 22 de Julio del 2012
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-Familia de Luciano Arruga – 15 de julio de 2012
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-Juan Manuel Herbella – 18 de abril de 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2010/02/Programa-6-entrevistado-Juan-Herbella.mp3]
-Luis Zamora – 11 de abril de 2012
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-Juanky Jurado – 4 de abril de 2012
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-Federico Cabral – 7 de marzo de 2012
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“Es un sueño sumar una prueba al juicio por la Masacre de Trelew”

En medio del desarrollo de los juicios por la Masacre de Trelew nos reunimos con Mariana Arruti, directora del documental “La fuga que terminó en masacre”. Nos cuenta cómo vivió la repercusión social de su película estrenada en el 2004, cuál es la relación que tiene con los procesos judiciales que hoy se llevan adelante en Rawson y sobre la importancia del cine para visibilizar historias que parecieran haber querido olvidarse.

Fotos: NosDigital

Mariana Arruti aclara de movida que su primera profesión es la antropología, empezó joven su paso por la UBA y promediando su carrera decidió sumar el cine a sus estudios. Cuando llegó la hora de la bendita tesis que la separaba de la Licenciatura entendió que debía sacudir sus aprendizajes sobre Historia con su otra pasión: el arte visual. Así, comenzaría un largo camino entrelazando las ciencias sociales con los documentales.

Hija de padres militantes, respiró desde muy chica la participación de su papá como obrero de la construcción y dirigente de la UOCRA, en Bahía Blanca. Mariana siempre tuvo interés por la política y militó en su escuela secundaria, pero muy pronto quiso ejercer una participación desde otro lado, que esa militancia juvenil terminara desarrollándose desde su profesión de antropóloga, volcándolo en el cine. “De alguna manera los temas que se fueron eligiendo siempre tenían que ver con algunas historias que por ahí no están dentro de la ´ Historia oficial ´ o que no tienen una difusión en el marco de lo que aprendemos sobre nuestra Historia argentina, y siempre ligado a los movimientos populares”.

-¿Por qué elegís contar la Masacre de Trelew?

-Era uno de los temas pendientes que teníamos con nuestro grupo de trabajo. Trelew tenía varios puntos, era una historia que había marcado fuertemente toda la década del ´70, en relación a lo que el Estado va a generalizar como acciones represivas y va a diseminar a lo ancho y largo del país. Puede verse como un antecedente inmediato y claro, no porque no haya habido otros episodios, pero de alguna manera, enmarcada en el contexto político del 72, aparece fuertemente construido con un sentido. Y por otro lado, Trelew no sólo permitía centrarse en la Masacre, sino en lo que tiene que ver con la fuga del penal de Rawson: cómo estaba conformada la población del penal, es decir, guerrilla, militancia gremial y sindical. Contar cómo se había relacionado el penal con el afuera, los lazos de solidaridad entre toda la zona. Se muestra un contexto social en donde había una voluntad de cambio radical en nuestro país, a nivel más masivo, no sólo por parte de aquellos que optaban por una militancia muy comprometida y radicalizada, sino de otros sectores que se podían dar a conocer dibujando la historia del penal. Quisimos generar unas texturas en lo que significó esa generación, es decir, por qué el Estado descargó toda su ira sobre este país muy pronto después de la Masacre. Hubo un contexto social que se intentó ahogar, y que se ahogó definitivamente con el golpe de Estado del 76.

-¿Qué recuerdos tenés de la producción de la película?

-Fue muy lindo e intenso hacerla, sobretodo porque fue durante el año 2000, un momento que a nivel de contexto político era muy distinto al de hoy para abordar temáticas que tienen que ver con la militancia, la lucha armada, con la construcción política de esa generación. Y era complicado charlar o entrevistar sobre estos temas y que fueran contemplados desde una película. Conocí a muy pocos familiares de las víctimas en ese momento,  pude contactar a Soledad Capello, mamá de Eduardo Capello, y a Chela Lema, tía de María Angélica Sabelli. Pero una vez que se estrenó, con el paso del tiempo, muchos empezaron a aparecer. Los familiares se empezaron a juntar y comenzó el andamiaje de querella junto con el CELS. Felizmente se escucharon voces pidiendo juicios, y hoy vemos cómo se van concretando, a raíz de su difusión. También aparecieron algunos colimbas más que habían estado en ese momento en la Base y muchos miembros de las comisiones de solidaridad. Esto habla de lo que una película puede generar en el sentido de dejar institucionalizado que se le puede poner palabras a algo que hasta ese momento no se le podía poner palabras.

Además de la necesidad de mostrar historias dejadas de lado, Mariana considera que los documentalistas esconden una voluntad de denuncia y de concientización. Lo que no imaginaba antes de tomar la decisión de llevarla adelante es que pudiera llegar a ser pedida por la Justicia en la etapa de Instrucción de la causa de la Masacre.

“Es un sueño sumar una prueba para la causa. El juez pidió la película al INCAA como instrumento de inicio, como prueba. Quizás puede haber sido un punto de partida que después se fue ampliando a muchísimos testigos. Lo cierto es que nosotros buscamos denunciar su impunidad, que no había tenido la justicia que ameritaba. Por eso, el documental termina con la aclaración de que no conseguimos declaraciones oficiales de las Fuerzas Armadas, ni testimonios de ningún marino en particular. Creo que este juicio es emblemático en algún sentido, porque está inmerso en este proceso de juicios vinculados con crímenes de lesa humanidad, pero creo que es específicamente diferente, porque aborda un momento histórico anterior, que permite mirar y pensar cómo se construyó este proceso represivo que asumió el Estado desde mucho antes del 76. Trelew permite pensar la historia en términos de procesos, y no pensar a la dictadura como algo extraordinario en sí mismo.”

  

Para solicitar una copia del documental o información sobre la causa judicial: http://www.filmtrelew.com/

“En la Masacre de Trelew no opera la prescripción”

Mientras la Justicia lleva adelante los juicios por el asesinato de los prisioneros de Trelew, cuarenta años después -se ve que se tomaron su tiempo-, NosDigital se cruzó un tiempo con la abogada del CELS, querellante en la causa contra los acusados por la Masacre, para que nos explique ciertas claves de los juicios.

A la noche se preparó un homenaje simultáneo en los seis pabellones ocupados por los presos políticos y sociales. Espontáneamente cada uno relataba aspectos de la vida, las convicciones, la personalidad de los caídos, hasta completarlos a todos. Posteriormente hablaron varios enjuiciando y condenando el alevoso crimen y fijando la responsabilidad en la Dictadura y el sistema. Luego a voz de cuello se gritó el nombre de cada uno y cada vez se respondía en forma vibrante y unánime: ¡Presente! ¡Hasta la victoria siempre! [i]

Así relató el inolvidable sindicalista Agustín Tosco su recuerdo acerca del 22 de agosto de 1972, cuando sucedió lo que se conocería como la Masacre de Trelew. 19 prisioneros políticos de los 25 que se habían dado a la fuga hacía poco más de una semana de la Cárcel de Rawson –espacio en el que el mismo Tosco estaba confinado- fueron despertados a mitad de la noche y ametrallados. Solo tres sobrevivieron, aunque su destino tendría el mismo final solo unos años después cuando una nueva dictadura les diese la muerte como a 30 mil hombres y mujeres más.

40 años después nos encontramos con Carolina Varsky, abogada del CELS (Centro de Estudios Legales Sociales) querellante junto a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en la causa contra siete militares acusados por la Masacre.

-Ustedes en el Juicio proponen que sean juzgados por Delitos de Lesa Humanidad, mientras que la Defensa de los acusados los quieren tratar como delitos comunes, ¿por qué ambas posturas?

-En realidad es así, en cualquier juicio relacionado con Delitos de Lesa Humanidad vinculados con el terrorismo de Estado, las Defensas siempre aducen que son delitos prescriptibles y en este caso que los delitos pasaron hace cuarenta años. Entonces dicen que fueron delitos comunes, asesinatos en este caso, pero como pasó tanto tiempo ya no pueden ser juzgados. Acá nuestro planteo es que no opera la prescripción, porque son Delitos de Lesa Humanidad ya que constituyen la génesis del terrorismo de Estado en nuestro país.

-La investigación para llevar adelante la causa arrancó hace cinco años, ¿hubo alguna irregularidad, algún problema, que les haya impedido seguir adelante en este tiempo?

-El trámite de la causa fue el común para este tipo de juicios ligados al terrorismo de Estado. Se plantearon ciertos incidentes que pasaron a la Cámara de Casación y luego a la Corte, que lamentablemente demoraron el inicio del juicio. Pero no hubo nada extraordinario que no ocurriese en otras investigaciones. Lamentablemente es un plazo largo, pasaron cinco años, pero lamentablemente también es una característica de lo que duran las instrucciones en los procesos penales en la Argentina, propio al Sistema Judicial del país. Si no, mirá lo que tardan los juicios por corrupción.

-¿Quiénes están sentados en el banquillo de los acusados?

-Luis Sosa, Carlos Marandino  y Emilio del Real son los acusados de ser ejecutores de la masacre; Rubén Paganini, de partícipe necesario, y Jorge Enrique Bautista, por encubrimiento. Ni Roberto Bravo, actualmente en EE UU -quien no concedería su extradición-, ni Alberto Mayorga, por salud delicada  dijeron presente en las primeras dos audiencias; la tercera arrancó este 17 de mayo.

Sobre este oscuro personaje por alguna razón protegido por Norteamérica, Alberto Camps, uno de los sobrevivientes recordaría un año después del hecho: “Otra cosa que indudablemente estaba dentro del plan de la masacre en la Base de Trelew, era que los cuatro turnos de guardia que había, dividían el día en pedazos de seis horas, pero el Capitán Bravo se las arreglaba siempre de noche. La mayor parte de las guardias las cubría él, con su equipo, las nocturnas y las diurnas. Prácticamente yo diría que dormía un turno, seis horas, y después estaba todo el día”.[i]

Pero, aún así, Carolina Varsky nos cuenta el trágico razonamiento yanqui para evitar traerlo para su enjuiciamiento: “tiene que ver que es una cuestión de derechos políticos y para ellos no es motivo de extradición”.

Si es un avance el esclarecimiento de estos sucesos –por lo menos por vía judicial- algo más nos hace ruido al escuchar sobre la Masacre: el carácter represivo y violatorio de los derechos humanos por parte de la Dictadura iniciada en 1966. Los sucesos de Trelew no fueron hechos aislados, un exceso, como a los genocidas y a sus amigos les gusta decir. Estuvo enmarcado en una política de Estado: asesinatos, torturas y privación de la libertad hacia aquellos considerados subversivos, peligrosos para el status quo, para el orden imperante.

Lastimosamente al preguntarle a Varsky acerca de la posibilidad de iniciar investigaciones y juicios contra la dictadura de la Revolución Argentina, su respuesta no fue otra: “La verdad no veo que haya un aumento en las investigaciones sobre este período, excepto en este hecho, que tuvo la singularidad de ser una matanza de 16 personas y el intento de matar a otras tres. Pero no conozco que se estén investigando otros hechos ocurridos en la dictadura del ´66”.



[i] Masacre de Trelew, relatos, Agencia Walsh: http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article1376 Fecha de Consulta: 17-05-2012