Boom inmobiliario popular

Para poder tener sus casas, ocuparon los terrenos que un empresario decía suyos. La policía los reprimió mientras dormían. La Legislatura de la Provincia de Buenos Aires aprobó el proyecto de ley presentado por la Asamblea de Legítimos Ocupantes para expropiar esas tierras. Para que se promulgue solo falta la firma del Daniel Scioli. Aún a la espera.

Él es Rene Ramos Flores.

Rene Ramos Flores.
Rene Ramos Flores.

Y ahora va a tener su casa en los terrenos que Alberto Mattioli, mejor conocido como El estafador, El dueño de la mitad de La Plata, El que le roba hasta a los muertos, alquilaba ilegalmente.

Es que Alberto Mattioli, al frente de una “empresa familiar dedicada a emprendimientos inmobiliarios donde cuenta la persona como centro de atención con sus necesidades, deseos y requerimientos” -según lo indica su página web-, es en realidad una persona que se apropia de tierras que no son suyas, las alquila, y cuando vecinos de la zona intentan recuperar esas tierras para construir sus casas, los denuncia.

Así pasó en la localidad de Abasto, La Plata, en los terrenos ubicados entre las calles 520 a 530 y de 213 a 217.

Esas tierras fueron adquiridas en los años 60 por Zelindo Lentini, presidente del club Estudiantes de La Plata en la década del 80. Allí fundó y radicó la empresa Texlen, que quebró en el 2001 y empezó a contraer una deuda con el Estado. Lentini falleció en el 2007 y Mattioli, mediante un supuesto poder que Lentini le dejó y nunca presentó ante la Justicia, se declaró administrador de esos terrenos ociosos. Cercó el lugar y lo empezó a alquilar a quinteros.

Los terrenos desalojados.
Los terrenos desalojados.

El domingo 19 de abril vecinos de Abasto ingresaron a esos terrenos unidos en la Asamblea de Legítimos Ocupantes. Más de 300 familias entraron pacíficamente al predio, que no tenía alambrado, y empezaron a construir casillas improvisadas, algunas cerca de las tierras cultivadas por los quinteros pero sin afectar su producción. Mattioli, alegando que las familias estaban destruyendo la cosecha de sus inquilinos, denunció la ocupación.

¿Qué hizo el Poder Judicial con la denuncia de Mattioli? El Juzgado de Garantías Nº 3, a cargo de Pablo Raele, ordenó desalojar el predio. El juez Raele no le exigió a Mattioli los títulos de propiedad, ni contempló que las tierras no estaban alambradas y que la ocupación había sido pacífica, ni mucho menos reparó en que la vivienda es un derecho al que todos los habitantes de la Argentina deben acceder. No hizo nada de eso, sino que utilizó la fuerza, esa que la Constitución reserva sólo para el Estado, para preservar los negocios ilegales de un individuo. Resultado: la represión de 300 familias que intentaban recuperar un predio usurpado por este empresario.

El domingo 3 de mayo llegó a los vecinos la orden de desalojar el predio, dictada por el Juzgado de Garantías Nº 3. A pesar de que el juez Arias, a cargo del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Nº1 de La Plata, había dispuesto una medida precautelar mediante la cual le ordenaba al Poder Ejecutivo de la Provincia que “se abstenga de llevar adelante la orden de desalojo”. Mientras todo el barrio estaba militarizado por centenas de gendarmes de la bonaerense, hasta el vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, se hizo presente en el lugar el miércoles 5 de mayo y afirmó que “en estas tierras no va haber represión y se construirá un plan de viviendas para todas y todos”.

Adalberto, miembro de la Asamblea, relata lo que pasó ese día luego de la visita de Mariotto: “Para nosotros el miércoles fue un día de celebración, terminamos la asamblea decidiendo qué nombre ponerle al barrio, muchos chicos volvieron porque habíamos decidido que el día de la posible represión no haya chicos, ni madres, ni ancianos. Esa gente volvió y a partir de las 5 de la mañana del jueves comenzó la represión”.

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El acampe de la Asamblea de Legítimos Ocupantes.

Ingresaron los efectivos de la policía Bonaerense: unos 600 oficiales. Más del doble de la cantidad de gente que dormía en ese momento en las casillas, algunas más improvisadas, de lona y plástico, y otras mejor plantadas, con paredes de madera. Ingresaron sin dar voz, ni pedir que abandonen la zona de forma pacífica. Pisaron a la gente que dormía, la patearon, dispararon. Asesinaron a los perros, prendieron fuego las pertenencias de los vecinos. A los que lograron escapar los persiguieron por entre los campos linderos. Hubo más de 30 heridos y trece personas terminaron detenidas, incluyendo al abogado que defiende a los legítimos ocupantes

Víctor, también miembro de la Asamblea, cuenta junto con Adalberto lo que pasó esa madrugada: “La zaña que tuvieron con nosotros no se puede explicar, hasta chicos lastimaron. Y no fue que entraron y nos desalojaron, nos corrieron hasta Ruta 2 y por el medio del campo. Como si fuéramos salvajes. En esta época es algo inentendible que hayan tratado a la gente así”.

Adalberto remata, categórico: “Lo principal acá en Abasto es la necesidad de vivienda que hay. La gran cantidad de gente que ocupó los terrenos trabaja y alquila, todo ese dinero volcado a la especulación inmobiliaria, volcado a la construcción de la propia casa. Se acaba el negocio de unos cuantos”.

Mirá bien estas caras, porque todos ellos juntos, le ganaron a la especulación privada, esa que no vive sin una mano del Poder Judicial.

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Ganaron porque después de los palos no se abatieron. Se reunieron y acamparon una semana sobre la calle 212. Hicieron asambleas, reuniones, festivales, marchas. Sostuvieron la lucha que venían llevando a cabo hacía meses, lucha que tiene como eje central el derecho a la vivienda digna.

Le ganaron porque agrupados en la Asamblea de Legítimos Ocupantes presentaron un proyecto de ley en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires para expropiar esas tierras. Y lo lograron. El proyecto se aprobó el 13 de mayo. Ahora los terrenos que antes explotaba ilegalmente Mattioli “serán destinados al desarrollo de planes de vivienda, teniendo en cuenta a sus actuales ocupantes (…) Los bienes expropiados por la presente ley se destinarán a la vivienda única, familiar y de ocupación permanente de los actuales ocupantes”.

Para que esta ley se promulgue necesita la firma del Daniel Scioli, que tiene diez dias para hacerlo, contando desde el 21 de mayo pasado. Mientras tanto los vecinos esperan. Algunos ya no tenían un lugar donde ir desde que empezó la toma, y aún no lo tienen. La Asamblea de Legítimos Ocupantes está acampando frente al predio. Las tierras siguen custodiadas por la policía. Por ahora las carpas del acampe son la casa de muchos vecinos del Abasto, y aunque el viento las vuele y el frio se cuele por las costuras, siguen plantadas firmes ante los terrenos que la Asamblea logró recuperar.

Unen

Como nunca, la unión hace la fuerza. Las comunidades qom y wichi del Chaco se organizan para vencer en sus reclamos. El cambio no es inmediato, pero juntos se da pelea a la desidia política, el Chagas y la sequía. 

A las puertas del Impenetrable Chaqueño, NosDigital recorrió las comunidades Qom Qompi Voque Naqocta, Campo La China, Pozo del Toro y la Wichi, El Techat. Historias que van de la resistencia a la exclusión y las penurias de una vida con más rechazos que privilegios. Sin embargo tienen el común denominador de haber despertado en las mentes de la comunidad la necesidad de empezar a forjar su propio camino para conseguir esa vida que tanto se les negó.

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Miraflores

Miraflores es un pueblo pequeño, a 5 horas de Resistencia, que cuando uno lo recorre de punta a punta duda un poco de los resultados de aquél censo nacional que dice que ahí viven más de dos mil personas. Más allá de los números y de la tranquilidad y la paz que terminan por perturbar a cualquier porteño acostumbrado a los bocinazos, puteadas y apretujamientos de las horas pico, Miraflores esconde algo que a la vez está a todas luces presente: el Movimiento Qompi Voque Naqocta. A dos cuadras de la estación de servicio que da la bienvenida al pueblo, está la comunidad Qom que hace unos 15 años empezó a construir futuro y organización. Al acercarse uno va palpando algunos de sus logros materiales: postes de electricidad, casas de material y otras en construcción que rompen con la monotonía del monte, pero que indica que ahí la gente está moviéndose. Lo que se aparece a los ojos es solo una expresión de algo más complejo y es fruto de aquello que hace una década y media se propusieron esos hombres y mujeres que querían cambiar las cosas, de esos que se querían unir y unir con otras comunidades de la zona. Los mismos que querían una mejora de su vida material pero también recuperar todo lo que se les fue quitado por ser indígenas. El primer paso fue dado antes que cualquier ladrillo tocase la tierra o que cualquier ministro se comunicase para ver qué era lo que pedían. Ese paso fue tomar conciencia que ellos mismos tenían que hacerse cargo de lo suyo. Ya fueron tantas veces engañados con promesas incumplidas y el hambre de tantas generaciones que había que seguir aguantando…

Son Qom y eso los une con mucha de su historia y con su propio presente nacional. Están unidos por lo que le pasa a Félix Díaz y su gente en Formosa, pero también a tantos otros menos mediáticos. Y en ese presente común aparece el sufrimiento por la falta de oportunidades laborales, donde la inmensa mayoría vive de su pensión por Mal de Chagas y la Asignación Universal por Hijo, aunque a muchos les cuesta mantener la escolaridad de sus chicos. Las largas distancias son un freno ineludible para los que aún viven en el campo criando sus chivos, gallinas, cerdos y si el tiempo es generoso –que casi nunca lo es- con algún cultivo de subsistencia.

Otro problema acecha a los jóvenes. Hace pocos años recién que se empezó a aplicar la enseñanza bilingüe en los primeros tres grados de la primaria; antes, niños de 6 años que entraban al sistema educativo sin hablar una sola palabra del castellano, se les obligaba a aprender a leer, escribir y contar en un idioma que les era ajeno, extraño. ¿Cómo terminaba esto? Chicos repitiendo o abandonando por la frustración que les generaban tanto su incomprensión, sus malas notas y el maltrato de los docentes que les exigían entender un lenguaje nuevo en pocos días. Los golpes a una vida que recién da sus primeros pasos no terminan ahí. Cuando crecen tienen que enfrentarse a otra cruda realidad, aquella que les muestra que sus posibilidades de desarrollarse son casi nulas, que culturalmente están lejos de aquellos valores y símbolos con que sus ancestros le daban sentido a la vida, pero que la modernidad y todo lo que se les aparece en la tele y la radio no lo van a poder experimentar. Ahí es cuando las drogas –el poxi- aparecen como sagrado bálsamo ante tanta mierda y se expande entre los pibes.

DSC_1848La particularidad del Movimiento Qompi Voque Naqocta es que corre con dos ventajas que en otros lugares no existe: la tierra y “la lucha”. La tierra, porque al ser una región hostil, sin agua durante 8 meses, los empresarios agrarios ni se asoman: “han querido cultivar soja, pero no les ha ido bien por suerte” nos comentó un vecino. Y “la lucha”, porque cada miembro de la comunidad al mostrarte lo que tienen y lo que quieren tener, te dicen que fue y será gracias a “la lucha”.

Campo La China

A 15 km. de Miraflores tenemos a Campo La China, una comunidad Qom con 32 personas que viven en el medio del monte, pero también de él: todavía complementan su dieta con la caza de wasunchos (chivos), tatús, iguanas, quirquinchos… Pero como nos tira Pablo, parte de esos 32, “esta es una zona muy olvidada”. Gracias a la organización y a la lucha en conjunto ya tuvieron audiencias con ministros chaqueños en busca de la electrificación y las casas de material que logre de una vez, y para siempre extinguir a la vinchuca y con ello al omnipresente Mal de Chagas para las futuras generaciones. Ante estos avances crecieron en número con la llegada de un actor históricamente hostil: “el criollo”. Los más pobres de la zona lograron vencer la incomprensión y el racismo con el que crecieron hacia la población indígena y se dieron cuenta que esa separación los alejaba de una vida común de padecimientos y exclusiones, y se acercaron a construir juntos. Aunque no todo es color de rosas. Pese a las reuniones, apenas si fueron las autoridades a la zona, todo está muy parado todavía. Además, persisten las agresiones contra la comunidad mediante el uso ilegal de sus tierras o el robo o asesinato de ganado menor. Sin embargo, pese a todo, Pablo nos admite su preferencia a esa vida a la de otro lugar: “acá tenemos todo: agua, comida, leña. En la ciudad tenés que pagar por todo”.

DSC_0539Pozo del Toro

“Los ancianos contaron que hacía mucho tiempo un toro pequeño con unos cuernos enormes cavó un pozo y ahí se formó un lago. Cada vez que venía una lluvia, éste se levantaba y tomaba vuelo. Pero ahora vino mucha gente a la zona y el toro se fue, por eso el lago está seco” nos relataron en la comunidad qom, pero con una sentencia aún más triste: “quedó el nombre nomás”. Como en todos lados, falta el agua: “tendrían que hacer pozos o represas. Acá tenemos un pozo pero si no te levantás a las 3 de la mañana lo único que te queda es aguachocolate”. En Pozo del Toro hay 17 familias que se las arreglan como pueden, cazando y con algo de ganado menor. ¿Cultivar? Cuando la municipalidad se acuerda de ayudarlos con equipos, siempre y cuando sea un año bueno y llueva. Para septiembre, hacía 8 meses que no caía una gota. La gente todavía esperaba. Electricidad, tienen; casas de material, todavía a medio hacer. Así funciona: autorizan las obras, comienzan a construir, pasan tres meses, dejan de bajar los fondos, se paran las obras, ellos empiezan a reunirse con las comunidades de la zona, amenazan con cortar la ruta; si reciben respuesta, la desalojan, sino, la toman. Hablan con la gente del gobierno del Chaco, dicen que van a volver a dar la plata, que fue un malentendido, retoman las obras y así en un círculo por ahora infinito…

El Techat

El recorrido termina en la única comunidad Wichi de la zona, pero que sin embargo forma parte de la organización regional con sus compañeros Qom. Incluso cuentan que esta lucha codo a codo tiene cientos de años de tradición, primero contra los españoles, pero también contra el incipiente Estado Argentino, que a partir de la década de 1880 hasta casi mitad del siglo XX, llevó a cabo campañas de conquista y reducción contra las comunidades del Chaco, en lo que se llamó la Conquista del desierto verde; título tan desagradable como el que llevó a los soldados a esa poblada Patagonia. Gregorio Quintero es el líder de esta comunidad de casi 1200 hectáreas en el que muy poca gente habla el castellano; la escuela bilingüe, una adquisición muy novedosa, aún más reciente que en Miraflores. El secundario es una meta, “está muy lejos y es caro, porque hay que ir y volver en moto”, nos contaba Gregorio, un hombre bastante corpulento, con aspecto recio pero que al esbozar su sonrisa iluminaba con una cálida alegría el ambiente. De pocas palabras, pero las suficientes para hacer entender lo que es estar ahí: nada de trabajo para su gente, agua que hay que ir a buscarla muy lejos, solo 15 viviendas de material terminadas y otras tantas que todavía esperan por ser.

Así, de Miraflores a Techat, en las puertas mismas de El Impenetrable Chaqueño, este espacio olvidado en muchos sentidos y por mucha gente, las comunidades Qom y Wichi se está haciéndose notar, para que una vez y para siempre llegue el momento en que su historia de exclusión, explotación, muerte y resistencia, pase a un porvenir por el que tantas generaciones dieron su propia existencia.

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“Estamos viviendo una liquidación pasiva”

Valentín Suárez es dibujante y líder de la comunidad qom Riacho de Oro, en Formosa. En su última visita a Buenos Aires, nos encontramos con él para hablar de su arte y de la cosmovisión que condensan sus dibujos. Entre leyes que no se cumplen y gobiernos que no oyen, un pueblo que rompe las cadenas del silencio.

 

-¿Qué significa para vos dibujar?

-Para mí, esto es una manera de ceder todo lo que uno sabe, y para difundir también. Difundir lo que es nuestro. Hay una voz que nunca fue oída y esta es una forma de que se escuche, que se vean en los dibujos los saberes que son parte de la cultura. Los saberes de los animales, el bosque, el agua, qué es el territorio para nosotros. Cada uno de los dibujos tiene significado. También hago dibujos sobre los atropellos de la conquista, de la campaña militar.

-¿Cuándo empezaste a dibujar?

-Siempre dibujé, pero recién en el 2006 empecé a dedicarme a dibujar para exponer. Empecé a retratar hechos que pasaron en mi pueblo y también lugares que tienen un significado para nosotros. Mi intención es difundir. Estamos muy lejos del alcance de los medios de comunicación, pero así voy preparando y plasmando lo que siento, y tal vez dé la casualidad de que hay una persona a la que le interesa algún tema, y yo estoy dispuesto para colaborar y para mostrarle lo que tengo. En Riacho de Oro, no hay interés en registrar y archivar nuestros trabajos para que sea un elemento pedagógico que se utilice en las escuelas. Se habla mucho del bilingüismo y la interculturalidad, pero en el fondo no se hace nada. Por eso, cuando les mostré estos libros y los dibujos que yo hago, a la gente le pareció muy importante y útil para la educación. Y también para difundir la historia nuestra, y la historia real que nunca fue escuchada.

-En diciembre participaste de una muestra, ¿cómo fue esa experiencia?

-La muestra fue contundente, a mí me impresionó mucho. Los que participaron de la exposición eran artistas que estudiaron para ser artistas, y yo empezaba de abajo. Lo primero que explicaba era que todo lo plasmado en el papel es lo que yo sentía en mi corazón, mis sentimientos. No copié ningún libro ni ninguna imagen, sino que es desde mi espíritu a la imagen. A la gente le impactó. También participé de libros de antropología y de zoología, y cuando la zoóloga me pedía que dibujara, yo no necesitaba copiar de los libros o estudiar cómo es el animal, sino que yo tenía conocimientos reales de cada uno de los animales, para qué sirven, si se comen, si tienen uso medicinal…

-¿Cómo llegan a vos las historias de tus dibujos?

-Algunos de los mitos que plasmo en los dibujos los rescato de mi abuelo, que falleció en 1976 con más de 100 años. Yo tenía entre 8 y 10 años, y alcancé a acompañarlo en la marisca y la pesca, y a escuchar sus relatos. También me hablaba mucho sobre la campaña militar, sobre la lucha. Otras que no tengo tan claras las consulto con mis hermanos mayores o con los ancianos. Nuestras historias no están en un papel, sino que se transmiten de generación en generación. Se siguen transmitiendo a los más chiquitos. Lo veo porque en mi comunidad, y en las de otros pueblos (en Formosa estamos los qom, los wichi y los pilagá), hablan el idioma de su familia. La importancia de esto es que una vez que ven el dibujo, ya los chicos automáticamente recuerdan alguna anécdota, quizás de la marisca o de algo que pasó en el lago.

-¿Te acordás de alguna?

-Sí, por ejemplo, un chico vio un dibujo mío y recordó una vez que estaban un grupo en una laguna muy profunda y se lo llevó para abajo una víbora; pudo ver todo lo que había abajo sin ahogarse. Los chamanes decían que el que llevó a ese nene es una víbora semejante que nosotros llamamos AraGanaGalate’e, pero que a veces aparece como una mujer. Porque lo que yo dibujo existe. Estas son las cosas que intentamos difundir para que entiendan por qué queremos el agua, por qué queremos la tierra: porque hay una relación. Es muy difícil que nos entiendan. Somos una nación, con una lengua y una cultura propia, dentro de un país. El territorio para nosotros es más complejo, es el bosque, pero también son los animales, que tienen vida, también el árbol tiene vida y los dueños de los animales también existen.

-¿Cómo ven el avance de la soja?

-El desmonte es muy veloz. La persona ignora por qué ocurren tantas catástrofes: tormentas, piedras, grandes inundaciones. Para nosotros eso ocurre porque  el aire está contaminado y hay alguien que tiene que limpiar todo eso. Yo observo esta gran ciudad y no hay polvaredas de tierra, solamente se ve color negro, el color del humor. Entonces, hay alguien que tiene compasión por los seres humanos que hace llover para limpiar el ambiente.

-¿Cómo es ser el líder de tu comunidad, Riacho de Oro?

-Empecé en el año 93’, a nivel local y provincial, nunca pensando en llegar a Buenos Aires. Pero lamentablemente, a medida que voy mirando la necesidad de mi gente y las leyes que garantizan nuestros derechos, veo que todo está muy bien escrito pero la acción falta. Para mí la base más esencial para que nosotros podamos reclamar y luchar es que conozcamos nuestros derechos y que tengamos una educación de calidad, no como la que tenemos en Formosa.  Recién ahora, por nuestra insistencia, se está enseñando cómo está organizado el Estado, los municipios; pero años atrás, no se explicaba nada, sólo Matemática, Lengua, algo de Historia y casi nada de Tecnología. Ahora se está avanzando pero no porque el Estado quiere, sino porque nosotros queremos que nuestros hijos estén más capacitados.

-¿Cómo viviste estos últimos años de mayor visibilidad del conflicto?

-La represión en Potae Napocna Navogoh (La Primavera, en la lengua de la colonia) dio vista a todo el mundo lo que es la realidad de las cosas. Nos dio fortaleza a los líderes que muchas veces no somos recibidos en el Estado porque dicen que no somos los representantes legales. Félix Díaz se reconoce como genuino representante porque fue elegido por la comunidad, y uno de nuestros derechos dice que tiene que respetarse la forma ancestral en que se elige a los líderes. La Democracia se forma por un Estado y un Pueblo. Nosotros muchos años hemos esperado que nuestras instituciones, como el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) o el ICA (Instituto de Comunidades Aborígenes) en la provincia de Formosa, vengan a solucionar nuestros problemas. Después comprendimos que esto es parte del Estado, que no tiene una política sobre la realidad de las comunidades. Entonces, nosotros como pueblo tenemos la posibilidad o la responsabilidad de reclamar lo que es justo. Estamos viviendo una liquidación pasiva.

¿Qué pasa con la Ley de Emergencia Territorial?

-En 2006, cuando se promulgó la Ley, para nosotros fue hermoso porque creíamos que ya se iba a regularizar toda esta situación, cosa que pasaron tres años y no sucedió nada. Se prorrogó y quieren aplicar lo que a ellos les parece. Uno de los artículos dice que el relevamiento territorial tendrá la participación activa de las comunidades indígenas, quiere decir que se requiere un proceso previo. Sin embargo, los presidentes de INAI y el ICA hicieron un convenio entre ellos que dice que los que tendrán participación activa son los representantes de las comunidades, contrario a la Ley que habla de toda la comunidad. Este párrafo lo pusieron porque ellos están seguros de que tienen agarrados a los representantes legales, saben que les ponen el papel adelante y ellos lo firman detrás de un escritorio, sin llegar a las comunidades y sin el trabajo técnico – operativo y antropológico. Es un ejemplo claro de cómo dilatan todo para que no se haga el trabajo. Estamos con poco tiempo hasta que venza la última prórroga en el 2013, y en Formosa no se está haciendo. Tenemos que dar nuestra vida, nosotros vamos a entrar a nuestros territorios y vamos a decir que son nuestros. Si el gobierno no es consciente, la historia de Potae Napocna Navogoh se va a repetir en todas las comunidades.