Escándalo travesti

Mientras en el Poder Legislativo se presentan proyectos por el resarcimiento a la población trans por décadas de persecución, desde los medios masivos se propone su estigmatización como prostitutas. La transfobia replicada desde y hacia la sociedad.

Ella no quería estar ahí cuando se hiciera de día. El cielo estaba cubierto de nubes, el rosa lo iría cubriendo todo en la salida del sol, para morir en un gris pálido, triste, como el de la ruta. Apretó el paso. Los autos apurados al costado de su cuerpo le recordaban que, para otros, empezaba la jornada. Pasó por donde había dejado a sus compañeras, pero había tardado mucho en volver, ya no estaban. Siguió. Hizo uno o dos kilómetros cantando bajo por miedo al silencio, hasta que dobló en su calle. Y ni hizo falta. Preguntar, sospechar, dudar. Nada. Se los leyó en las caras, en la piel de los pómulos secos, deshidratados de llanto.

Esa mañana, como otras antes, patearon el barrio y tocaron puertas para juntar la plata para el cajón y el entierro. Secretarias de la parca, parecían. Era verlas llegar y ya saber que les habían dado otra paliza, otra más, otra menos. Esa mañana, de nubes mentirosas y dientes apretados, se besaron las manos, los cuellos y las lágrimas, sin querer convencerse de que no hay nada más solitario que el dolor. Esa mañana de furia, se llenaron la boca de puchos, de picos de botella y de puteadas. Esa mañana, la vida era tanta muerte.

***

La mató un cliente. La mató la policía. La mató el hambre. La mató la tristeza, el dolor. La mató la droga o el alcohol. La mató la calle. La mató la marginalidad.

La mató el Estado.

Recortes extraídos de http://blogs.tn.com.ar/todxs/ de Bruno Bimbi.
Recortes extraídos de http://blogs.tn.com.ar/todxs/ de Bruno Bimbi.

***

La expectativa de vida promedio de una travesti es menor a 40 años. Más del 80% ejerce la prostitución. Y la mayoría la dejaría si consiguiera un trabajo. El mismo porcentaje corresponde a la cantidad que alguna vez vivió hechos de discriminación por parte de la policía, tales como detenciones arbitrarias, extorsión, maltrato, humillación y distintas formas de violencia, incluida la sexual.

Estos flashes de la vida cotidiana de las travestis en nuestro país están inscritos en un entramado de exclusión y discriminación, que nos habla de una violencia estructural y, en gran medida, estatal. La realidad histórica de este colectivo está atravesada por un contexto de persecución, estigmatización, criminalización y patologización de sus identidades y sus cuerpos. Los relatos que giran en torno de estas trayectorias están plagados de escenas de enfrentamientos con la policía, de golpizas y torturas en comisarías, relacionadas directamente con su identidad impugnada como también con el ejercicio de la prostitución. Y en este sentido, no marcan a la última dictadura como un hiato en sus vidas. Por el contrario, señalan que esa cultura del terror las azotó en todo tiempo político. Han sido víctimas del terrorismo de Estado; en dictadura y en democracia. De esta forma, desarrollaron una serie de estrategias que se aprendían y reproducían dentro de un “código de la calle”. Involucran todo un abanico de prácticas de resistencia y de sobrevivencia que implicaban un estado de alerta permanente – para huir, esconderse debajo de autos o “camuflarse” en locales – y el desarrollo de una capacidad de improvisación a la orden para inventar nombres e historias y “cubrirse” entre sí. Simplificando las trayectorias singulares de las personas trans, la expulsión/abandono de la casa familiar es un lugar presente en la mayoría de las historias de vida; con la consiguiente exclusión de los sistemas institucionales de escolaridad y salud, el espacio de socialización y educación (en el sentido amplio, no escolar, del término) es principalmente la calle.

***

Captura de pantalla 2014-11-26 a la(s) 09.33.06

¿De qué privilegio hablan?

En las últimas semanas entraron en la agenda de los medios masivos de comunicación dos proyectos de ley relacionados al colectivo trans. Uno presentado por María Rachid en la Legislatura porteña a fines de 2012 y otro por Diana Conti (elaborado por Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual, Futuro Transgenérico, Abogad*s por los derechos sexuales y Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación) en el Congreso de la Nación el mes pasado. Ambos son proyectos de pensiones no graciables o contributivas. En el primer caso, para todas las personas trans mayores de 40 años (limitado a la jurisdicción de CABA) y en el segundo, más específicamente para aquellas personas que hayan sido privadas de su libertad por causa de su identidad de género y como consecuencia del accionar de las fuerzas de seguridad federales o por disposición de autoridad judicial o del Ministerio Público nacional o federal. Este último toma como modelo el régimen reparatorio para ex presas y presos políticos, establecido por la Ley Nacional Nº 26.913 y su Decreto reglamentario Nº 1058/2014. Ambos proyectos hacen énfasis justamente en este aspecto reparatorio por considerar que se trata de una población víctima de la violencia sistemática del Estado.

Las repercusiones no tardaron en llegar. Desde las decisiones editoriales de diarios y portales en publicar títulos y fotos que refuerzan el binomio travesti-prostitución – sin ninguna referencia a las causas estructurales de la problemática, como si se correspondiera a una esencia o naturaleza inevitable –, el extendido uso del término “subsidio” en lugar de “pensión”, un sinfín de chistes sobre estrategias paródicas para poder cobrar, comparaciones descolocadas con otros planes o asignaciones, reclamos del tipo “mejor un trabajo que un subsidio”, hasta comentarios escandalizados por el destino de “nuestros” impuestos. Justamente eludiendo por completo el eje central: la reparación.

Captura de pantalla 2014-11-26 a la(s) 09.37.34Se trata de una población que ha sido expulsada de los sistemas públicos de salud y educación, a la que se le ha negado el derecho al trabajo, que ha sido víctima de un Estado represor, que ha estado condenada a una vida precaria. Sobrevivientes de un Estado represor y persecutor. Se trata también de una población que ha comenzado a existir jurídicamente hace apenas algo más de dos años, con la sanción de la Ley de Identidad de Género. Antes de eso, el Estado negaba su existencia y aparecía únicamente en el accionar de la policía, con la aplicación de los edictos y las contravenciones, ejemplares de las políticas de persecución social; o en la cara de algún juez que las hacía pasar por innumerables pruebas y demostraciones cuando iniciaban un proceso para cambiar su nombre en el DNI.

Captura de pantalla 2014-11-26 a la(s) 09.39.53No está únicamente en juego el derecho a un trabajo digno, a la educación, a la vivienda y a la salud de personas cuya vida está reducida a la supervivencia. Se trata del derecho a la justicia. Y estas repercusiones estigmatizantes, ridiculizantes y simplistas solo consiguen legitimar la violencia. Perpetuar la injusticia.

Lo que escandaliza, ¿es el “subsidio” o son las travestis? Esos cuerpos e identidades que amenazan el orden binario de género y nos recuerdan que nuestras propias clasificaciones no tienen nada de naturales, universales ni eternas. ¿De qué privilegio nos hablan? El privilegio es ancho y ajeno.

Datos:
Berkins, Lohana (comp.). Cumbia, copeteo y lágrimas. Informe Nacional sobre la situación de las travestis, transexuales y transgéneros. ALITT, Buenos Aires, 2011.
INDEC, INADI. Primera Encuesta sobre Población Trans 2012: Travestis,Transexuales, Transgéneros y Hombres Trans. Informe Técnico de la Prueba Piloto. Municipio de la Matanza, 2012.

Escrachemos al genocida Büsser

En el medio de los actos por los 30 años de Malvinas nos encontramos con el reconocimiento a un personaje bastante oculto por los medios de comunicación masivos: Carlos Alberto Büsser. Desde el 8 de marzo pasado se encuentra con prisión domiciliaria, animate a conocer su historia para repudiar a esta figura del terrorismo de Estado de la última dictadura.

Busser, el genocida.

Durante el fin de semana en el que se cumplieron 30 años de la invasión a Malvinas, nos acercamos a distintos actos organizados por militares y familiares de víctimas. La idea era mirar un poco lo que ahí se respiraba, espiar el clima y los discursos. Nos encontramos con diferentes organizaciones, desde Quebracho hasta grupos de jóvenes ultra nacionalistas, el resultado fueron muchas más sorpresas de las que esperábamos.

Desde temprano había gente reunida en la Plaza Irlanda, los oradores estaban previstos para las cinco de la tarde y muchos llegaron con tiempo para charlar entre ellos o simplemente para acomodarse entre la gente que se acercaba. Las remeras de las Islas, los pins, los gorros, las camperas y las telas de camuflado verde se mezclaban con los aros de perlas y los trajes color manteca de las mujeres paquetas que esperaban ansiosas el discurso de sus maridos. Pronto aparecieron en escena otros protagonistas de esta historia, los Granaderos, firmes y serios tocaron distintas marchas en alusión. Todos acompañaban cantando con un cancionero. El marco estaba dado, arrancaba la función.

Un nacionalismo extremo y la reivindicación de la Guerra se enmarcaron con frases en agradecimiento a lo hecho en Malvinas y la felicitación por “los logros obtenidos”. El clásico “vivala Patria”, y lejos de creerlo absurdo, quienes participaron orgullosos de este acto aplaudieron fuerte cada vez que una voz clamó por la vuelta a Malvinas: “¡vamos a volver!”.

Foto: Nos Digital.

En medio del fervor, un grupo de jóvenes se adelantó con pancartas por lo alto que resaltaban la misma foto de un tipo vestido de traje, con letras rojas adelante que llamaban mucho la atención. Repartieron panfletos y en silencio lograron que todos estuvieran al tanto de lo que se trataba: Carlos Alberto Büsser. Pedían su liberación por tratarse de un “héroe ignorado por el gobierno y la injusticia argentina”. Al mismo tiempo, otro orador, casi en simultáneo, se lamentaba por la ausencia de este ex contralmirante, quien no podía estar presente por “razones de fuerza mayor” y un eco de aplausos se apoderó de la plaza. Nos preguntamos por qué tanta euforia y tanto panfleto, y nos pusimos a investigar.

Carlos Alberto Büsser, hoy de 83 años, fue quien encabezó el desembarco en las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, al mando de lo que se conoce con el nombre de “Operación Rosario”, y también fue secretario personal de Emilio Massera mientras se planificaba el último golpe de Estado. En 1976 ya había sido subsecretario operativo de la Secretaría de Información Pública, en plena etapa de Videla en el poder.  Sí, estuvo muy relacionado con Videla, Massera y Galtieri, con los tres. Pero, ¿cuál es su situación hoy? Büsser se encuentra detenido con arresto domiciliario desde el pasado 8 de marzo. Se comprobó que en 1977 comandó la “Fuerza de Tareas 2” (terminología militar) que operó en el sur bonaerense, en la zona de Bahía Blanca y Punta Alta, donde está la base naval de Puerto Belgrano, sede operativa de la Armada, y que no fue ni más ni menos que un grupo de tareas, es decir, que detenían, secuestraban y torturaban personas. Büsser, durante su juicio, declaró que se limitaron a “patrullar la zona para disuadir cualquier actividad terrorista” y que “no hubo detenciones”, sin embargo, se probó lo contrario gracias a testigos y víctimas de ese terrorismo de Estado.

Foto: Nos Digital.
style=”text-align: justify;”>La tarde avanzaba en Plaza Irlanda y continuaba la misma línea de discursos, un homenaje al 2 de abril en todo su esplendor, un enemigo común al que le disparaban toda su ira, Gran Bretaña. Pero el tema ausente y guardado debajo de la alfombra parecía ser la dictadura militar, Galtieri y aquella tarde del ´82 en una colmada Plaza de Mayo. Nos acercamos a un grupo de pibes que tenían banderas que pedían la excarcelación de Büsser, como para preguntarles si sabían bien quién era, qué había hecho, si acaso estaban al tanto de los crímenes de lesa humanidad en torno a esa figura. Nos encontramos con el testimonio de unos militantes del partido Alternativa Social, grupo que de casualidad apoyó abiertamente la candidatura a Jefe de Gobierno de Alejandro Biondini, líder de una agrupación que reivindica a Hitler y al ultranacionalismo fascista. Manuel, miembro de la columna de La Passaponti, nos aclaró que tanto él como los demás que lo acompañaban sabían de las “supuestas acusaciones” en torno al “compañero Büsser”, pero que más allá de ellas se debía “apoyar y homenajear al 2 de abril y aún más a Büsser, que fue el jefe del operativo de la reconquista de las Islas, un veterano de guerra que debe ser respetado por lo que es”.

Y la tarde se va. Otro aniversario de Malvinas en donde tristemente se reivindicó una guerra injusta, con grandes y jóvenes atravesados por un nacionalismo fervoroso que poco entiende de lesa humanidad, terrorismo de Estado o locura bélica. Solo quedará por recordar en silencio todas las vidas de esos soldados que murieron o quedaron mal marcados por esa nefasta guerra, mientras otros siguen reivindicando a genocidas como Carlos Alberto Büsser.