Sacudirle el polvo a la poesía

Uno, dos, tres. Las voces están vivas y se acoplan en el mismo cauce. Dicen juntas, suben, se detienen al borde de una pausa, bajan, se interrumpen y vuelven a ensamblarse para dibujar en el aire una palabra. Diego Arbit y Sebastián Kirzner son Poesía Estéreo, dúo de artistas multidisciplinarios que investiga los recovecos y las posibilidades de la oralidad en el marco de la poesía. Nos reunimos con ellos para conocer más acerca de las particularidades del género y los orígenes del proyecto.

Estamos sentados en los sillones bajos de “El Pacha”, con cervezas y confites que condimentan el encuentro. Yo pregunto y ellos responden, y a medida que la charla avanza me convenzo cada vez más de que lo que estos dos hacen sobre el escenario terminó por impregnar la cotidianeidad de su oratoria. Porque hay algo en esa naturalidad con la que se interrumpen, se ríen y se acotan. Las voces son casi opuestas y se complementan en una corriente de sonidos que funciona. Seba y Diego hablan acerca de Poesía Estéreo y hay una dinámica en su manera de decir que hace de esta charla casi un espectáculo en pequeña escala, montado solamente para mí.

Les pregunto qué es Poesía Estéreo y ellos eligen empezar por el principio. A comienzos del 2009, me cuentan, había una proliferación de lecturas y de programaciones culturales independientes altísima. “Lo divertido fue que había una cultura de leer mucho, pero de olvidarse del hecho de que estar leyendo frente a otro es realizar un espectáculo teatral, te guste o no. Necesitás que el que está del otro lado te escuche y entienda lo que estás diciendo. Si hay un otro y son muchos que te están mirando, y vos te ofrecés a dar ese espectáculo, hacé un espectáculo. Entonces dijimos ‘bueno, hay un intermedio divertido que puede ser hacer la poesía, decirla, volver a una oratura.’ Y no sólo eso, si no que la pasáramos por el cuerpo, ¿no? Y así empezó Poesía Estéreo”.

Basta con verlos sobre el escenario para comprender. Porque este dúo aborda la idea de una poesía completamente nueva, joven, pensada para quebrar los límites del papel y acontecer en tiempo y espacio de manera plena. La poesía estéreo deviene un estilo original que es además muy amplio, en tanto no sólo remite al texto, sino que también bordea distintas corrientes de la música (como el Hip-Hop, el Rap, el Def Poetry, el Slam Poetry) y del teatro (con el Clown y la Pantomima), sin perder de vista que el contenido siempre debe mantenerse como lo central: “La regla es que se puede poner el cuerpo, en tanto y en cuanto el cuerpo no diga más o no pese más de lo que se está diciendo. El poema tiene que ir por arriba y el cuerpo tiene que acompañar, ese es el chiste.”

Las presentaciones fueron sucediéndose una tras otra, recorriendo escenarios diversos, sembrando repercusiones positivas. El dúo recuerda que al principio había días en los que tenían hasta tres presentaciones consecutivas: “éramos casi como una banda de cumbia”. Pero además, desde sus inicios Poesía Estéreo funcionó también como un espacio de investigación sobre las tradiciones orales múltiples que estaban floreciendo en varias partes de Latinoamérica, Estados Unidos, España y Méjico. “Empezamos a crear nuestras propias cosas y a traducir otras que llamaban a lo oral o que ya eran orales en otros países, y muchas, la mayoría, las resignificamos para argentinizarlas de alguna manera, porque si las traducíamos tal cual eran se iba a perder mucho.” Lo importante, de nuevo, es hacerse entender: rescatar el mensaje, pulir lo ajeno para convertirlo en propio. Y entonces quiero preguntarles qué pasa cuando los que escriben son ellos, si es que pueden desapegarse de lo oral, de todos los matices del decir y es como si me leyeran la pregunta en los ojos porque, apenas abro la boca, Diego ya está diciendo “yo escribo pensando en la oralidad. Y creo que vos también, Seba, escribimos oralmente, escribimos como si habláramos”. Los dos improvisaban o actuaban antes de empezar a escribir y Seba me cuenta que privilegiar el ser oral de un texto frente a las reglas de la redacción propiamente literaria es un vicio que puede volverse problemático a la hora de enfrentar a los correctores “de verdad”, porque “la puntuación está marcada para la oralidad pero la lectura del ojo no tiene la misma medida.”

La mejor solución, entonces, es trepar al escenario, abrir la boca bien grande y sacudirle el polvo a la poesía, acostumbrada durante años a dormitar en los antiguos ciclos de lectura en voz baja, que ellos definen como lugares “con mesas, y vasos de agua, y unas flores muy feas”. Para contrarrestar este tipo de encuentros, que sin embargo y felizmente parecen ser cada vez menos, Poesía Estéreo propone todos los domingos en Casa Brandon el Ciclo Sucede, dirigido por Sebastián. Y acá me corrigen: “en realidad, ese ciclo es un espectáculo. Tiene el falso nombre de ‘ciclo’  porque se inició como un  ciclo de verano  y quedó porque armamos un equipo cada vez más grande y cada vez más interesante como para que se fuera dando un espectáculo, porque la pasábamos bien y porque tenía cada vez más público. Se convirtió en algo fijo que, además, queremos que sea cada vez más grande.” De esta manera, el espectáculo fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy, “una especie de Saturday Night Live argentino, muy raro, porque es tipo un lector, un sketch, otro sketch, otro lector, bandas re grosas que tocan en vivo con nosotros, y además le metemos danza… son como dos horas y media al palo”. Me consta. El Sucede es una celebración de la oralidad, donde un grupo de artistas ultra versátiles (“no sé cómo explicarte, todos cantan, todos bailan, todos escriben, todos rapean, todos hacen de todo”) aporta estéticas, formas y cuerpos diversos para engendrar un espectáculo multidisciplinario que la rompe.

Poesía Estéreo tiene todavía mucho más para contar. Hablamos acerca del Slam Argentino de Poesía Oral, torneo que ellos organizan y que va por su quinceava edición, donde compiten entre 45 y 50 poetas (“bueno, poetas” acota Seba, “donde compiten artistas, de nuevo, pueden ser hiphoperos, triphoperos, clowns, gente que piropea gente en la calle, psicóticos, asesinos, drogadictos, todo eso”). Charlamos acerca de la muestra de Slam que armaron en la Feria del Libro por primera vez este año. Me cuentan también acerca de lo que están escribiendo, o pensando, o intentando escribir. Sobre el documental que planean para el 2013, que va a reunir grabaciones de todo lo que hacen actualmente: Slam, Sucede, Poesía Estéreo, una intervención en Yenny/El Ateneo, etcétera. Son muchísimas las puertas que esta charla abre y en todas dan ganas de asomar la cabeza, aunque sea para chusmear un poco. Ya nos estamos despidiendo cuando Seba me dice que justo hoy resolvió una frase, “y quiero decirte que esta frase es mía, la busqué en Google y nadie escribió jamás esta estructura, sí, hice mi propia frase, que es ‘somos los consumos culturales que habitamos’, sí, jamás nadie lo estructuró de esta manera, a veces lo más simple es lo más difícil de hacer”. Nos reímos. Somos los consumos culturales que habitamos. Vale la pena entonces meter las manos hasta el fondo en la masa multiforme y colorida de la cultura, y elegir dónde pisar. Poesía Estéreo parece un espacio interesante para darse una vuelta cada tanto: una propuesta sabrosa, en fin, para habitar un rato.