Yo estoy en huelga de hambre

La desaparición de Daniel Solano lleva 20 meses. Su padre hace 14 días está en huelga de hambre por irregularidades en la causa.  Siete policías detenidos y un aborigen que nadie encuentra en Choele Choel.

Desde hace 14 días Gualberto Solano, el papá de Daniel, está en huelga de hambre junto a Julieta Vinaya, mamá de Atahualpa Martínez Vinaya, otro joven asesinado en Viedma en 2008, y el abogado de la causa Sergio Heredia. Las razones son varias, pero hay una urgente: trasladaron a los siete policías imputados por el homicidio de Daniel (sí, se logró demostrar que lo mataron aunque el cuerpo permanece desaparecido) a la misma comisaría de Lamarque donde cumplían funciones. El traslado se concretó en una camioneta Traffic (y no en las celulares correspondientes) y durante los últimos kilómetros de llegada los policías gozaron de una caravana de familiares que festejaba su regreso al pueblo. El colmo del privilegio es que en esa Traffic viajaron junto a sus esposas y algunos otros familiares.

Lo peor no es esta situación puntual, sino que el cuerpo de Daniel Solano está desaparecido hace 20 meses y, si bien los abogados lograron imputar a 7 policías, la trama de corrupción y impunidad que descubrieron detrás de su asesinato involucra también a empresarios, fiscales y jueces.

La historia de la desaparición de Daniel pone a todos los supuestos que reúnen a las empresas, la policía y la justicia en una mafia criminal a escala pueblerina. Así: la empresa Agrocosecha S.A., comandada por los hermanos Gustavo y Adrián Lapenta, contrataba jóvenes del norte del país que viajaban hasta Río Negro a trabajar en la cosecha de frutas; el trabajo duraba una temporada de 6 meses y les prometían sueldos razonables y cómodas condiciones de vida; al contrario, los peones vivían en gamelas de más de 100 personas y los sueldos eran muy irregulares; en noviembre de 2011, Daniel Solano había cobrado 800 pesos por el mes trabajado, y empezó a organizar a sus compañeros para protestar; la noche del 4 de noviembre, lo invitan insistentemente a una fiesta a la que termina yendo, y en la que se consuma su muerte; a Daniel lo sacan del boliche dos policías que hacían de seguridad, y lo golpean junto a otros cuatro a la vuelta del lugar, donde muere; luego desaparecen su cuerpo; la justicia investigó primero la versión que sostenían los hermanos Lapenta: que Daniel había viajado a Neuquén; la coartada involucraba testigos falsos, además de las amenazas y presiones correspondientes; cuando el abogado Sergio Heredia llegó a Choele Choel, desandó ese camino logrando revertir los testigos falsos, imputar y detener nada menos que a siete policías, lograr que dos jueces abandonen la causa y que cierre la empresa Agrocosecha S.A., a la cual se investiga por fraude laboral.

La causa ahora parece haber llegado a una meseta, producto de tres cuestiones según Heredia:

-“La prima de la jueza está involucrada porque fue una de las abogadas de Agrocosecha”

-“No tiene apoyo político”

-“Quieren dar un mensaje de que si esto queda en la nada, hacen lo que quieren”.

Conviene aclarar que Gualberto Solano, el padre, mantiene un acampe en frente de la fiscalía desde hace 18 meses, esta es su segunda huelga de hambre, es invierno y él es un guaraní del norte de Jujuy, su salud es delicada, y no parece tener problema en demostrar que la injusticia también mata personas.