El aguante

Se alejaron de la lógica de “supermercado de bandas” del rock porteño y se armaron su mundillo haciendo ruta. Para autofinanciarse tocan en boliches, mechando temas propios y hits bailables, y en fiestas de 15 o casamientos. “Todo lo que ganamos es para mejorar el arte, es para darle algo mejor al que está escuchando Fisión o para llegar a alguien que todavía no lo conoce”.

– Antes que nada, está bueno plantear lo que leí una vez en un libro de la Ley de la Música. No me acuerdo quién escribió que su padre le decía: “no vivas de la música, viví para la música”.

Juampi Sparo sentado en una cocina del barrio del Abasto toma un licuado como merienda. La camisa de jean abierta delata el calor que golpea. El encuentro se demora unos minutos en búsqueda de unas trabas que el baterista le pidió que consiguiera, esa misma noche de martes subirán al escenario de Makena para darle vida a su banda: Fisión

– ¿Cómo es lo de vivir para la música?

– Si vivís de la música vas a tener que hacer cosas por dinero con la música y muchas de esas cosas no te van a gustar. No te va a salir del corazón o de tus entrañas, vas a hacer música que va a ir contra vos porque va a ser por un sentido comercial. En cambio si vos vivís para la música y tenés otra entrada de dinero, te dedicás a otra cosa, con la música siempre vas a hacer lo que querés.

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Fisión tiene a sus integrantes viviendo en Tandil. Se creó a fines del 2004 y supo ser en algún momento “Niño Fisión”. Juampi dice vivir en un micro o en un tren. Va y viene sin descanso. A los 19 años –hoy tiene 31 – llegó por primera vez y aterrizó en una pensión mixta de Once. Venía a estudiar Derecho, pero no traía libros: “Caí con bolso, amplificador, guitarra eléctrica y guitarra criolla”, recuerda en un bar del centro sentado contra la ventana que mira la avenida. ¿Quería ser músico o abogado? “Quería irme de Tandil. No importaba a qué. Era mi prioridad. Amaba venir a Buenos Aires, me pasaban cosas espectaculares acá. Como las escaleras mecánicas”.

Se recibió en el 2009, luego de dejar dos veces la carrera, una de ellas para estudiar música. En el medio, trabajó de todo lo que se fue dando: cadete, procurador, abogado, vendedor de medias en eventos deportivos, vendedor de velas y en la previa a un show dijo: “Tengo que volver para cortarle las bolas a los terneros”, de eso andaba laburando. Él cree que es una característica que comparte con toda la banda: “Yo siento que Fisión es todo terreno, te la re contra rockean y después bajan los equipos, manejan hasta el show ellos –te hablo en tercera persona pero estoy entre ellos- y se toman una birra con el primer mostri que aparece”.

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– Cuando uno quiere vivir de la música, muchas veces tiene que buscarse la manera de hacerlo con la misma música. Primordialmente, algo que hace Fisión es no tener miedo a tocar lejos. Donde perdés ese miedo sabés que recuperás ese dinero y volvés con una ganancia. Hay muchas ciudades donde llega poca data de música y esto es justamente porque acá está todo junto, vivimos todos apretados y todos generamos un arte diferente, pero a 300km ya no es así.

Lejos del boliche en Palermo donde más tarde Juampi va a subir a cantar como invitado, parece que el espacio se amplía y toma otro aire. Nos despegamos y bailamos más sueltos. Lejos, esos mismos boliches tienen también otro protagonismo en el lugar que se brinda a la música en vivo.  ¿Qué sucede entonces? “Afuera, en Fisión tranzamos con música bolichera”.

 IMG_7666– ¿”Tranzamos”?

– Tocamos temas nuestros pero también temas bolicheros. El rock está presente en los boliches con los temas más comerciales y más bailables, entonces dijimos: se toca uno de Fisión y se toca un popurrí de Bersuit, No te va a gustar, Tan Biónica, Cuarteto de Nos, Kapanga, Los Auténticos Decadentes.

– ¿Y eso que les permite?

– Nos permite que el producto le simpatice al bolichero, que es el que va a tener más dinero para bancar tu movida, vas a tocar en un lugar que está lleno de gente que no necesariamente conozca a Fisión y también vas a tocar tus temas. A la siguiente vez que vas, tocás más temas tuyos porque ya hay un público que le gustó la banda, que va a ir a ver a Fisión. El pibe que te vio la primera vez y le dijiste “este es un tema mío, míralo en youtube, búscalo en las redes sociales” y le copó y te agregó al Facebook y te escribe, ese pibe va a consumir Fisión y le va a contar a sus amigos. ¿Qué pasa entonces? La próxima vas con un nombre, con seguidores en esa localidad y vas por un poquito más de caché. Se va armando una cadena, es como un quiosco, arrancaste con caramelos, después tenés caramelos y chocolate, así.

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Ignacio Osa está extasiado. Tiene a cargo el bajo, voz y casi la totalidad de los chistes que se lanzan desde el escenario en medio del show. También de Tandil, con Juampi se conocieron en el último año de la escuela primaria. En un festival de fin de año, Nacho de entonces 12 años, se presentaba con su banda homenaje a Los Beatles: dos guitarras eléctricas y ninguna batería. Juampi rapeaba a capela: “Me levanto a la mañana / le digo a la cama será hasta la noche o hasta mañana / me pongo el guardapolvo / me voy a la escuela / y todas las maestras se ponen en huelga”. Fue amor a primera vista, recuerda Juampi: “Cuando entro a la secundaria me ponen por él. Tenía una fascinación con Nacho por los chistes que hacía. Eran chistes de Pablo Granados, de VideoMatch, pero en casa no se veía, era prohibido, entonces para mí todo lo que hacía lo había inventado él”.

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– ¿En qué momento vieron que podía haber más guita en los boliches que en un bar de rock?

– Fue una vez que habíamos sacado una especie de demo de cuatro temas y vimos que con uno de esos temas la gente bailaba. Nos gustó esa respuesta y lo empezamos a llevar para ese lado. No me acuerdo en qué boliche habrá sido que estábamos para tocar en un horario temprano y el tipo de ahídijo: esto es bailable lo voy a poner a las cuatro de la mañana.

– Hasta que empiezan a salir, ¿en Capital Federal generaban dinero con la banda?

– No. Acá hay mucho, de lo que le decimos “supermercado de bandas”: te meten cinco bandas y te dicen vendé 20 anticipadas. Eso no lo queremos para nosotros, está mal, estás pagando para tocar.

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La banda asoma dos claves que a ellos les permitieron financiarse: ver que la gente bailaba y que alejarse de Capital abría nuevas posibilidades. La tercera convicción, Juampi la relata en un plano personal. Con una gaseosa en la mano, dice que hace unos días está en Capital porque su papá, a quién hace diez años le dijeron “Despedite de tus seres queridos” a causa de una enfermedad, tiene una recaída y vino a tratarse. Suena tranquilo mientras asegura que en cualquier momento vuelve a estar mejor. ¿Qué lo salva? “Los médicos dicen que tiene un caso particular de adrenalina. Siempre fue un tipo muy travieso y de hacer muchísimas cosas, muy extremo”. Entre líneas, siempre en movimiento, reza su tercera premisa: hacer nos da vida.

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Fisión tiene tres discos: “Fiesta Rock”, lanzado en el 2009; “Sacate las Zapatillas”, presentado dos años después; y su reciente material de estudio “Bicharraco”, que cuenta con la producción artística de Matías “El Chávez” Méndez y fue financiado de punta a punta por la plata juntada en los shows bolicheros. ¿Entonces qué los mueve a hacer música? “Hay una voluntad de hacer arte, no de hacer dinero. Hay un compromiso con lo que vas a hacer, una identificación tuya con eso. Después si la gente dice que es una porquería o no, es arte o no, me parece que no tiene que ver con la definición de arte. Para mí tiene más que ver con el emisor que con el receptor”.

IMG_7749– ¿Esa voluntad creativa puede tener rédito económico?

– Sí, pero todo lo que ganamos es para mejorar el arte, es para darle algo mejor al que está consumiendo Fisión o para llegar a alguien que todavía no lo conoce. Yo prefiero que nos conozcan, haber tenido esa oportunidad de que les guste o no.

– Así financiaron el último disco…

– Es un disco que salió mucho dinero y dijimos: “si nos quedamos con esta idea de Fisión de solo temas propios y tocar en los lugares que solo nos conocen, vamos a llegar a la plata del disco en tres años”. Entonces buscamos la alternativa, empezamos a tocar en eventos sociales como casamientos, cumpleaños de 15, eventos empresariales, haciendo muchos covers y pocos temas propios. Eso nos dejó un vacío grosísimo, como cualquier trabajo: no nos estaba dejando nada más que el dinero para pagar el disco.

– ¿Ahí la voluntad creativa existe?

– No, no hay creatividad. Solo, como músicos inquietos que somos, intentamos darle una impronta de la banda a los temas.

– ¿Y ese vacío creativo cómo se contrarrestaba?

– En la semana ensayando los temas que iban a ir para el disco. Nos hicimos un plan donde mensualmente teníamos que llegar a cierta cantidad de dinero. Decíamos: llegamos a este dinero y listo, la siguiente fecha podemos hacerla de Fisión. Lo contrarrestábamos con eso y con ir en la semana a ensayar, teníamos 40 canciones, había que elegir 12, en ese año se eligieron, se ensayaron, se pulieron.

– Y cuando la juntaron, ¿siguieron?

– No, porque si te engolosinás, te perdiste en el camino.

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Fisión son: Juampi Sparo (Guitarra y voz), Ignacio Osa (Bajo y voz),  Agustín Roman (Bateria), José Osa (Percusión, guitarra y voz) y Juani Gorostidi (Teclados).

FB: /FisionOficial

 

Los árboles luchan de pie

Arbolito presenta su DVD “Mil colores”, filmado en el Haroldo Conti, y le pone el cuerpo a la idea de generar memoria resignificando espacios con la vida. También en esta entrevista: la independencia en la música, las discográficas y las lógicas comerciales. “Sabemos que cada disco es generador de movimiento, no somos una banda mediática”.

– Ser independientes es una elección.

Arbolito promedia los cuarenta años. Llegan con instrumentos en mano de una nota que incluyó acústico. Piden licuados y gaseosa en un bar de Flores y esperan poder ir a la sala cuando terminen la charla y los vasos. “Muchas veces hacemos más cosas por fuera de la música, es más: últimamente nos está costando mucho ensayar”.

Ser independiente es poner el cuerpo.

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 En el año 1826, el gobierno de Bernardino Rivadavia contrató al oficial prusiano Rauch nada menos que para matar indios. Su misión era limpiar la pampa bonaerense de los ranqueles, esos hermosos indios que poblaban estas zonas con absoluta libertad. 

El vindicador – Arbolito

 Arbolito fue parido por la Escuela de Música Popular de Avellaneda, después de egresar en 1997. Un año después, el grupo de pibes que había decidido llamar a su banda con el nombre del indio que degolló al Coronel Rauch, editó su primer demo: un cassette llamado “folklore” y se subió a su emblemática chata para salir a hacerse escuchar. Pasaron 17 años, 7 discos y un reciente DVD grabado en vivo: “Mil Colores”. Suenan cada vez más fuerte.

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– ¿Ser independiente es siempre una elección?

– Es una necesidad también. Si estás esperando que venga una compañía a producirte, te podés pasar la vida esperando y frustrándote, pensando que eso es lo mejor que te puede pasar. Nosotros desde que arrancamos nos propusimos hacer las cosas nosotros. En un momento vino una compañía y quiso trabajar con nosotros y estuvo buenísimo, fue una experiencia de cuatro años, dos discos, aprendimos un montón.

– ¿Por qué decidieron volver a ser independientes?

– Sobre todo por los tiempos. Cuando estás en una empresa que es mucho más grande, en donde hay muchos más artistas y muchos de esos generan más guita que vos, los tiempos quedan demasiado rápidos. Nosotros no paramos nunca, todo el tiempo generamos y por ahí hay momentos en que la compañía tiene otros intereses, otros tiempos sobre todo. En una compañía internacional el que toma las decisiones no sabes quién es, ni dónde vive, ni si vive. Con la crisis del 2011, en las discográficas hubo un gran quilombo. Estábamos a punto de grabar “Acá estamos” (salió en 2012), con los demos, viendo el productor artístico. Estaba todo bien con la compañía y de arriba vino la orden: “éste año no se hace nada, hasta nuevo aviso”. El nuevo aviso no sabés hasta cuándo es y nosotros ya estábamos con la necesidad de sacar un disco. Sabemos que cada disco es generador de movimiento, no somos una banda mediática.

– ¿Qué es ser una banda mediática?

– Una banda que tenga presencia en los medios todo el tiempo. Nosotros tenemos acceso a los medios, por mucho tiempo de trabajo, porque fuimos generando esos contactos, pero ese acceso llega porque hicimos tal cosa: sacamos un disco, hacemos un DVD, lo presentamos en el Opera, momentos puntuales. Sabemos que necesitamos de los discos para poder seguir. Aparte de que tenemos las canciones y queremos ir renovando, todo el tiempo tenés ganas de ir renovando.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

– ¿No ser una banda mediática también es una decisión?

– Lo mediático tiene que ver más con lo comercial. Ahora estamos haciendo una nota para un medio, venimos de hacer otra, valoramos mucho que los medios se interesen cuando hacemos algo y quieran contarlo. Lo otro es poner plata en las pautas para que suenen tus canciones, que es lo que pasa con los grupos mediáticos: prendés una radio y suena un tema, cambiás de radio y está el mismo tema, prendés la tele y está el video. Eso no es porque son unos capos del mundo, es por un arreglo comercial. Eso es lo que a nosotros nunca nos salió – dicen entre risas.

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Salí a mirar solo de curiosidad y ahora estoy enloqueciendo, ya sé que estas rejas me cuidan de todo pero me ahogan también. 

2015 – Arbolito

 Arbolito decidió desde un principio fusionar los ritmos latinoamericanos – como chacarera, huayno, saya, zamba, candombe – con los que atravesaban su cotidianeidad – rock y reggae por ejemplo –. ¿Qué pasó con esas mezclas? No les cabía ninguna etiqueta. “Cuando empezamos, porque éramos muy rockeros para el folklore, en las peñas no nos dejaban tocar. Porque tocábamos charango y quena en los lugares de rock decían: éstos son unos maricones del folklore. Tuvimos que inventar un camino, equiparnos con sonido y con una camioneta, conseguir espacios que no tenían nada que ver con los espacios de los dos estilos que hacíamos”.

La búsqueda los llevó a clubes, salones y muchas plazas. Poco tiempo atrás quisieron volver a tocar en Parque Lezama que les sirvió de escenario durante años. ¿Tocaron? “Ya era imposible con todas las trabas que había”, la más significativa: el pedido de un seguro por espectador, recuerdan. “Hay una política de abandono, hasta que se llega a poner re contra feo y una vez que está horrible se cierra. Se pone lindo y se enreja. Es parte de la política de cerrar” y agregan: “El problema no es tanto la reja en sí. El tema es que enrejan y no pasa más nada en el parque”.

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Pañuelos van vuelta y vuelta a la vida, yo con ellos me voy a volar, un solo andar en busca de justicia, que la duda no gane a la verdad. 

Pañuelos – Arbolito

 Arbolito quería hacer un DVD, se juntaron con el director y, papel y lápiz en mano, bocetaron la idea. Querían un escenario circular para poder mirarse como en un ensayo, la gente iba a estar alrededor y las cámaras con cada uno de ellos para mostrar la relación que tienen con sus instrumentos. La búsqueda de lugares los llevó hasta el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ubicado en el predio de la Ex ESMA. En febrero de este año hicieron el show, de ese vivo nació “Mil Colores”.

– No es un espacio cualquiera, tiene toda una carga histórica y una carga actual. Nosotros fuimos varias veces y a medida que pasa el tiempo uno ve la transformación del espacio. Sin dejar de ser un espacio donde pasaron cosas muy feas, la idea es que eso no se olvide pero resignificándolo, tratando de que lo cope la vida. Un poco lo que nos pasó a nosotros fue eso. No fue una decisión casual ni ligera, lo charlamos, lo hablamos, teníamos nuestras dudas de qué pasaría estando ahí, grabando ahí. Creo que nos sentimos de una manera especial, esos mil colores es parte también de eso. El lugar fue tomando color, hay mucha vida, mucha juventud estudiando, haciendo cosas artísticas y todo el tiempo también recordando.

– Nosotros, que hace casi 18 años que estamos, hemos acompañado desde el principio, estado en los escraches, en las fiestas de HIJOS cuando recién se juntaban, en la primer librería de las Madres, festivales, la vuelta, todo el tiempo acompañando. Nos sentimos parte de la transformación que está pasando, es algo que cuando seamos viejos vamos a sentir el orgullo de haber formado parte del momento histórico, como banda y como persona, el momento histórico donde se transformó ese lugar de mierda en algo lleno de vida.

De eso se trata Arbolito, de seguir poniendo el cuerpo: “Nos gusta tocar, estar, compartir, aprender”. Les gusta la vida.

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Arbolito son: Ezequiel Jusid (voz, guitarra acústica y guitarra eléctrica), Agustín Ronconi (voz, flauta traversa, quena, charango, violín y guitarra), Diego Fariza (batería y bombo leguero), Andrés Fariña (bajo eléctrico y coros) y Pedro Borgobello (clarinete, quena, guitarra y coros). Ellos presentan el 9 de noviembre a las 20.00hs, “Mil Colores” en el Teatro Ópera (Av. Corrientes 860).
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