¿De quién es la información?

El qarashe de la comunidad qom Potae Napocna Navogoh Felix Díaz está acampando en 9 de Julio y Avenida de Mayo desde el 14 de febrero. Reclama, con el apoyo de su pueblo, poder conocer sobre las obras del gobierno formoseño de Insfrán en territorio indígena. Del otro lado, reprimen.

Félix Díaz no cuenta detalles de las agresiones que sufrió su familia y la comunidad qom de la que es lider, especialmente desde el 13 de febrero. No naturaliza ni los insultos, ni las intimidaciones, ni las amenazas, ni los golpes. Los carga encima y se los lleva al hombro hasta la 9 de Julio y Avenida de Mayo, a un kilómetro de la Casa Rosada, uno del Congreso, uno de Tribunales y a 1341 de la comunidad qom Potae Napocna Navogoh. Ahí, en medio de los Poderes del Estado, donde ya acampó en 2011 durante cuatro meses, aguanta otra vez desde el 14 de febrero. Ahí siente que más gente detiene un segundo la mirada en las banderas. Alguno que otro para a preguntar. Las reacciones son diversas. En la marcha del 18F, un hombre paró con el celular a la oreja, frente a la carpa de Félix, debajo de una enorme Wiphala y ubicó a su interlocutor: “Acá, donde están los indios”. Ante ese hombre también intenta Félix visibilizarse y dejar de ser el miserable al que están privando de agua, de información sobre sí mismo y su territorio.

Estaba ya en Buenos Aires para hacer gestiones ante organizaciones como Amnistía Internacional y el Centro de Estudios Legales y Sociales para conseguir información sobre las obras que está haciendo el gobierno provincial formoseño presidido por Gildo Insfrán en la comunidad desde hace más de cuatro años. El 14 de febrero lo sorprendieron llamados contándole que estaba tomando envión un espiral de agresiones en su comunidad.  Hacía varios días que la comunidad estaba haciendo un corte de la Ruta Nacional 86 kilómetro 1341.

En ese mismo lugar, el 23 de noviembre de 2010 fue asesinado Roberto López durante la represión a los qom que reclamaban por tierras ancestrales. Desde entonces, la zona es área de muerte qom. La metodología es el supuesto accidente. Mario López, atropellado el 24 de noviembre de 2010. Celestina Jara y su nieta Lila Coyipé, el 10 de diciembre de 2012. Juan Daniel Asijak, el 5 de enero de 2013, aunque según testigos pudo haber sido golpeado y el siniestro, una invención. A 5 kilómetros está la casa del gobernador de la provincia, Insfrán, que todavía no los atiende.

Felix Diaz.
Felix Diaz.

“Que se cumpla el derecho al acceso a la información”, exigen ahora.

Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, artículo 11:

2. Los Estados proporcionarán reparación por medio de mecanismos eficaces, que podrán incluir la restitución, establecidos conjuntamente con los pueblos indígenas, respecto de los bienes culturales, intelectuales, religiosos y espirituales de que hayan sido privados sin su consentimiento libre, previo e informado o en violación de sus leyes, tradiciones y costumbres.

“El gobierno de la provincia destinó varias viviendas a la comunidad, pero hace cuatro años que se está construyendo y no conocemos a las cuatro empresas constructoras, ni qué monto de dinero se destinó, ni hasta cuándo puede durar la obra”, explica el líder de Potae Napocna Navogoh. Venía reclamando esa información formalmente a través de presentaciones de notas. No contestaron ni el ministro de Seguridad y Trabajo, ni el Instituto Provincial de la Vivienda, ni el ministro de Salud. “Nunca fueron contestados los reclamos. Por eso cortamos la ruta. En vez de resolverlo, la Provincia contrata a pastores evangélicos para decir que somos opositores manipulados por ONGs. No reconocen que el reclamo es justo. No hay ni siquiera un cartel con la información. Lo que queremos es transparencia en todos los trabajos que se destinen a la comunidad indígena”, sigue el qarashe Diaz.

El gobierno no contesta con información, pero contrataca con arietes: “Díaz junto a miembros de algunas ONG con llegada a medios de comunicación de Buenos Aires, utilizan situaciones de la cotidianidad de la vida comunitaria, como ser un accidente de tránsito o una afección de salud, incluso discrepancias sociales internas entre vecinos, para mentir, manipular y dañar la imagen de una provincia y sus habitantes, tratando de hacer creer que todos los formoseños somos cómplices de una supuesta persecución a las comunidades indígenas”, indica el ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo, Jorge González. La táctica ya la conoce Félix Díaz: “El gobernador financia las actividades de patoterismo de la misma comunidad indígena: pastores de la iglesia evangélica, asociaciones civiles… Los presiona a través de la asistencia social, la pensión provincial, planes. Si los indígenas no actúan, a través de una orden del gobierno se les sacan esos beneficios. Como hay mucha pobreza, el gobierno juega con eso. Lo usa para seguir diciendo que está todo bien, que los indígenas no necesitan nada”.

Hay 850 familias y el gobierno de la provincia está construyendo alrededor de 300 viviendas desde 2010. El líder qom denuncia que hay una mala distribución en la que algunos punteros políticos tienen cinco viviendas mientras hay familias que no tienen nada: “Nosotros salimos a dar la cara en los reclamos y ellos se apoderan de los resultados”, se queja. Las protestas, además, no son gratuitas. Esta semana, durante el corte de ruta la hermana de Félix Díaz, de 97 años, fue agredida físicamente e insultada. Antes, les había tocado a Clemente Sanagachi y a Valentín Yaecle.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

El sábado a la mañana hubo un altercado porque el gobierno mandó a las máquinas de construcción, custodiadas por policía y gendarmería. La comunidad no quiso que entraran hasta que se destrabara el conflicto. Exigió que se resuelvan los pedidos en general: conocer cuántos recursos económicos están destinados a cada obra en vivienda, electrificación rural, agua potable, salud y caminos. “El cable que se instaló hace 5 años no está conectado a la energía; la red de agua potable no está distribuida a la totalidad de la comunidad. El agua potable da dos horas por día. Con este calor terrible, la necesidad de la gente es mucha”, ejemplifica Félix Díaz desde el acampe en la Avenida 9 de Julio porteña.

El enviado del gobierno es Hugo Arrúa, Administrador General del Instituto de Pensiones Sociales. Díaz asegura que su misión es ir a dividir a la comunidad. El titular del IPS y su esposa Elizabeth Obregoso. según el líder qom, “no dejan de generar conflictos internos y bronca”. Hugo Arrúa es quien hace un año desmentía que el hijo del qarashe hubiera recibido una golpiza por cuestiones políticas. Según sus palabras, fue “una pelea entre muchachos” que “estaban bebiendo”.

Para Félix, esto se suma a otras formas de división que encuentra el Estado, como dar dos personerías jurídicas a fracciones diferentes de la comunidad. Una de ellas, otorgada por la Provincia y otra por la Nación. “La primera, la Asociación Civil, nunca fue elegida por la comunidad, sino que el gobierno pone a sus hombres de confianza para estar al frente de ésta. Esa es la diferencia, una que está por encima de la comunidad y la otra que es la de la propia comunidad que administra sus propios intereses como la agricultura, ganadería, caza, pesca y uso de los recursos para la artesanía, que son nuestras costumbres”, contó. Así no solo pierden sus hábitos, su cultura. También el sentido de comunidad. Las divisiones sembradas desde afuera permanecen en el tiempo. “A la noche (Arrúa) se retira del territorio después de haber sembrado discordias, Nosotros nos quedamos. Si yo me peleo con mi hermano, todo el resto del día me lo sigo cruzando. Así, el gobierno nos trata de dividir”, teme Félix.

“No es democracia para nosotros”

Levantando bien alto el estandarte por la visibilización del conflicto indígena en Argentina, Félix Díaz, líder de la comunidad Qom Potae Napocná Navogoh, explica las complejidades y los despojos actuales. “Estoy para representar y defender los derechos indígenas, no para negociarlos”.

La tierra sigue deshaciéndose de sus manos. Lo que para muchos es un recurso más, para ellos significa la fuente de vida, de cultura, de espiritualidad, de lazos comunitarios. Y si la tierra es vida, no tenerla significa, por lo tanto, morir.

Es porque muchas comunidades indígenas argentinas se han negado a desaparecer que la figura de Félix Díaz se nos presenta en grande; porque representa ese inacabable sentido de subsistencia y de dignidad que rechaza darse por vencido aun cuando diversos Estados y gobiernos se empeñan en que ya no estén más. Representando a la comunidad Qom Potae Napocná Navogoh de Formosa, aprovechando su estadía en Capital donde dará una conferencia el día lunes 28, Félix dio a NosDigital una extensa entrevista en la que habla de su actualidad como líder, de la situación política de sus hermanos, de las estrategias políticas para visibilizar la vida cotidiana de los que han sido despojados, de la dignidad del pobre y de lo absurdo de la falta de unidad. También reflexiona sobre los que cedieron las reivindicaciones históricas por un sueldo y de los pobres que no tienen qué comer. Su mensaje, en última instancia, enseña la búsqueda de un mundo en que se pueda “respetar al otro como ser humano y convivir y saber tolerar la diferencia”.

_DSC7008-¿Qué cambios ves en la comunidad a día hoy con toda la experiencia adquirida desde los inicios de su organización y reclamos?

-Hemos notado un cambio muy importante al día de hoy en relación a tiempos anteriores, que hemos sido manipulados, hemos sido esclavizados en todos los aspectos. Hoy en día la comunidad ha podido conformar una organización por la cual se sostiene por la participación de la misma comunidad; se ha formado una organización que se llama Concejo de Ancianos, que la forman hombres y mujeres adultos y jóvenes, que ha podido fortalecer la manera propia de organizarse, a través de las asambleas que deciden la política interna de la comunidad. A través de eso hemos podido sostener la lucha, el reclamo territorial que es el eje por el que se mueve la política interna del pueblo Qom, y eso ha sido muy favorable para mí como autoridad, ya que he visto cómo los hermanos se han podido empoderar de esa fuerza de decidir lo que tiene que ver con sus propios intereses. Y eso me alienta mucho, de que haya un cambio, que hemos podido notar en este tan poco tiempo, iniciado en el año 2000 y que dio una vuelta muy grande en el 2010 cuando explotó el tema de la represión y el desalojo. Esto tiene que ver con la madurez de la comunidad que ya no quiere que nos digan qué tenemos que hacer, que nos mientan que nos darán las tierras. Esto es producto de la propia conversación que hemos iniciado en el 2000 para entender qué nos estaba pasando.

¿Cómo impactó la diferenciación entre los sectores a favor del gobierno y quienes se mantienen intransigente con las reivindicaciones históricas en el seno de la comunidad?

-Nosotros no hemos notado la diferenciación interna, nosotros no lo vemos con preocupación porque los que están con el gobierno son un grupo de hermanos que son funcionarios del gobierno provincial, que no son autoridades para nosotros, para la comunidad. Pero lastimosamente el Estado usa las cuestiones jurídicas para poder discutir de igual a igual con nosotros porque tienen un instrumento jurídico en defensa del interés del Estado. Estos hermanos que se quisieron manifestar en contra de nuestros reclamos fueron desapareciendo porque el gobierno no puede mantener un grupo de personas pagándoles todos los pasajes, mercaderías, alojamientos, recursos. El Estado no puede comprar toda la dirigencia indígena, el liderazgo indígena, porque es como querer desviar la lucha indígena a través del sueldo. Lastimosamente el gobierno provincial y el nacional han podido legitimar la división de las comunidades mediante la creación de dos personerías jurídicas, una es provincial, la que es la titular de nuestras tierras comunitarias, y la otra, la nuestra es el RENACI que es una organización natural de la comunidad que se ha conformado democráticamente y que me ha electo como representante. Esa es la diferencia: la primera, la Asociación Civil, nunca fue elegida por la comunidad, sino que el gobierno pone a sus hombres de confianza para estar al frente de ésta. Esa es la diferencia, una que está por encima de la comunidad y la otra que es la de la propia comunidad que administra sus propios intereses como la agricultura, ganadería, caza, pesca y uso de los recursos para la artesanía, que son nuestras costumbres. Sin embargo, el otro grupo niega estas costumbres y dice que ya no se puede pescar, ya no se puede cazar y recolectar porque ya pasó, aunque muchos hermanos siguen manteniendo esos valores culturales, que nos da fuerzas para decir esto es lo que somos, esto es lo que queremos. Mientras tanto, el gobierno les da camionetas a los punteros de la comunidad: Cristino Zanabria, a los Camachi, pero que no se pueden sostener.

-Como dirigente indígena te ha tocado recorrer y relacionarte con diferentes comunidades a lo largo del país, ¿cómo se dio el intento de dividir a las comunidades a nivel nacional a partir de tu experiencia?

_DSC7026-La verdad he pasado momentos muy buenos y otros negativos, que me hicieron dar cuenta las cosas que yo he venido haciendo mandado por mi comunidad. Lo que yo me doy cuenta de esta lucha es que la autoridad nace de las condiciones que uno trae consigo, que trae por naturaleza, y la autoridad que muchos buscan en el ámbito político, religioso, se da por la búsqueda misma de poder. Ahí es donde está el engaño: “votame, yo te doy esto”, “votame y te doy lo otro”, y esa negociación que nunca hice, porque no me gusta engañar a la gente. Esta forma de pensar me ha servido para saber con quién sí estar y con quién no estar. Pero no puedo decir “con este no voy porque es oficialista” o “con este no voy porque es opositor”; lo que yo quiero es ampliar el espacio para dialogar y construir algo genuino entre nosotros para poder dejar herencia a la siguiente generación y que pueda mejorar los logros y falencias que nosotros hemos tenido. Toda esta experiencia que pude tener en este tiempo me ha servido mucho para poder parar y ver qué es lo que estoy haciendo, qué es lo que me pasa. Y entonces cuando salgo de mi comunidad y estoy en otra, y los hermanos me dicen “ayúdenos porque estamos mal”… La mente de algunos dirigentes indígenas cree que yo soy rico porque viajo, porque vivo en Buenos Aires, porque hablo en los medios, creen que vivo bien; pero esa mentalidad del político contamina al indígena. ¿Cómo les explicás a los indígenas que no vivís como viven los grandes líderes sociales, políticos, religiosos que son los que manipulan las mentes de las personas? Esta tarea que me tocó es muy rara y es muy difícil sacar conclusiones de lo que uno es: no puedo decir que soy bueno, malo, mejor o peor. Siempre digo que la gente tiene que definir qué clase de persona soy; no puedo decirles “che, deja de hablar mal de mí”, aunque mucha gente cree que por defenderme a mí esa es la solución. No, cada uno tiene que hacerse cargo de su mirada, sus críticas, de lo que uno es, porque conozco mucha gente que son grandes políticos partidarios, pero que la pasan mal, porque el liderazgo no te convierte en patrón, uno tiene que ser servidor de los demás. Cuando acumulan la riqueza se vuelven egoístas y más ambiciosos. No puede ser que un partido llegue a posiciones importantes y el gobierno se transforme en  propietario de la vida de los demás y después negocien con las grandes empresas multinacionales, se venden y nosotros seguimos en la miseria. Nosotros hemos votado a los gobernantes para que hagan bien y no lo que están haciendo. El tema indígena es una lucha muy débil, porque no tenemos un respaldo económico y jurídico que sea manejado por nosotros los indígenas, porque seguimos mendigando el acceso a la justicia. Yo tengo causas penales por defender los intereses del pueblo Qom, entonces el Estado Nacional nos ofrece la posibilidad de defendernos por medio del Centro de Estudios Legales Sociales (CELS), Defensor del Pueblo y Defensoría General de la Nación, pero si no queremos saber nada con el gobierno, ¿quién nos defiende? Si no tenemos recursos para movilizar o contratar a un abogado. Nos convertimos en mendigos al no tener acceso a la Justicia. Lastimosamente tenemos abogados indígenas que están con el gobierno pero son los que dicen que éste es el mejor gobierno, que está todo bien,  un gobierno que incluye a todos; y no se dan cuenta que se está muriendo su gente, que son sus raíces, sus orígenes, todo por tener una chapa de abogado ya se creen que son parte de la sociedad; sin embargo, son indígenas.

-Se ha hablado mucho sobre su estrategia de diálogo con muchos sectores políticos…

-Para nosotros no están dadas las condiciones para discutir de igual a igual ante cualquier organismo público y sus autoridades, porque que hay una discriminación hacia la realidad indígena que es ocultada. Pero cuando uno va al territorio, una experiencia que muchas veces es vista desde afuera, esta democracia no es democracia para nosotros, ya que se debería respetar y defender el derecho humano y no condicionarlo. Yo estoy para representar y defender los derechos indígenas y no negociarlos, porque no se negocian ni se venden, ya que son derechos constitucionales y hay una legislación que obliga al Estado a garantizar ese respeto que deberíamos tener para vivir de igual a igual. Todos provenimos de una misma familia, la Familia Humana, aunque se ha formado una sociedad dividida: la Iglesia defiende los derechos de su congregación, los partidos políticos los de sus miembros. Nosotros sabemos de dónde venimos y sabemos a dónde queremos llegar. El liderazgo está en uno mismo en un proceso que te marca la vida; yo llegué solo a tercer grado y he crecido mucho gracias al diálogo con todos ustedes, al diálogo con gente de la iglesia, partidos, gremios, organizaciones campesinas. No me preocupa lo que puedan decir que soy aliado de Massa, la Iglesia, de Moyano, de los que quieran; porque la función mía es pública y no privada, entonces cuándo es público uno tiene que ir y hablar con la gente aun cuando no esté de acuerdo con esa gente, transmitirles mis preocupaciones. Pero muchos de estos intelectuales y sabios hombres que están al frente del país se creen dueños y se equivocan. Dicen que porque son gobierno pueden hacer lo que quieran y no les importan las personas pobres, inmigrantes, indígenas. Entonces, ¿cómo puede entender una persona que está arriba a los que estamos abajo, que somos lo que siempre sufrimos? Porque si yo estoy viviendo con los que están abajo entiendo lo que eso significa: no tener agua, no tener salud, no tener comida, no tener trabajo. ¿Cómo voy a poder negociar con el de arriba si él no entiende lo que le pasa al de abajo, si nunca lo vivió?

-La comunidad Qom vive mayoritariamente en las dos provincias más pobres del país, Chaco y Formosa. ¿Qué significa ser indígena, Qom y pobre en los territorios?

_DSC7023-Lo que nos pasa es que la misma Argentina nos ubicó en ese lugar donde hoy estamos. Pero yo no me considero pobre, porque pobre es el que no tiene familia, no tiene casa, no tiene parientes. Me considero un ser humano digno de seguir reivindicando las cosas que competen a mi persona. Lastimosamente la imagen que usan los medios es “los indígenas son pobres, no tiene esto y lo otro”, pero nunca dicen por qué pasó esto. Al indígena lo empobrecieron, le sacaron su agua, su territorio, sus recursos, porque la vida está en ese lugar. Si no tenés la medicina del monte, si no tenés el agua y los recursos para vivir, te están matando y te conviertes en un ser miserable; te dan un terrenito de 20 por 30 y te peleás con tu vecino. Si vas a buscar trabajo tenés que tener títulos, tener un padrino político, si no tenés eso tenés que ir a rebuscar en la basura o ir en los campos privados y robar yendo a cazar o a pescar en sus propiedades. El que se adueñó de estos recursos no le importa que esos territorios hayan sido nuestros, que, según la propia legislación, nos ubica como pueblo pre-existente. Formosa se cree que es la pionera en reivindicar el derecho indígena, pero no lo es. El gobierno tiene que escuchar, no imponer. Se siguen muriendo los indígenas por el Mal de Chagas, la neumonía, la hepatitis, y ahora están habiendo casos de diabetes, que antes no se veían, las cataratas que han segado muchos hermanos, la discapacidad o la malformación de niños indígenas. Esto pasa porque estamos mal alimentados. Antes teníamos una alimentación equilibrada porque teníamos los recursos y ahora no. La comida que nos venden es comida chatarra, alimento que no es bueno. Si no tenés plata te morís de hambre. Esto es lo que genera la injusticia, la falta de escucha de los gobiernos a nuestro problema. Nuestra lucha está en la recuperación de territorio.

-En mayo del 2012 fuiste convocado como representante de tu comunidad, junto con representantes de Asuntos Indígenas y el gobierno de Formosa, en una mediación de la Corte Suprema ¿Qué novedades hubo sobre su dictamen de relevamiento de sus tierras?

-Para nosotros es un paso importante para hacer más visible la problemática Qom. Pero la Corte no es que se hizo cargo de la situación sino que buscó una mediación, entonces se negoció decir “vayan y releven las tierras”. El gobierno nacional y provincial llevó sus equipos técnicos e hicieron lo que quisieron, pero diciendo que cumplieron las órdenes de la Corte. Ese relevamiento no hizo lo que pedíamos, y yo, como autoridad, quedé fuera del título del territorio de la comunidad. Dentro de ese título estamos fuera 20 familias, que tenemos una causa penal por usurpación, y de esta manera el gobierno nacional y provincial avala la orden de la Justicia de la causa que tengo por violentar la propiedad privada en esos territorios. El Estado es el responsable de no resolver el problema real. Nosotros fuimos preparados para esta instancia y marcamos el territorio actual, el territorio público y el tradicional, y ellos dijeron que no,  porque respetaban lo que decía la asociación civil manejada por Cristino Zanabria, que olvida el sacrificio que hizo la comunidad en los 30’ y la lucha de su antepasado Trifón Zanabria que  consiguió el territorio con un gran esfuerzo que ahora él desconoce.

-A fines del 2012 fuiste invitado a Chiapas a permanecer un tiempo en el territorio autónomo administrado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ¿qué sensaciones te llevás de esta experiencia?

-La verdad que me ha servido mucho ver en qué situación se encuentran los hermanos, pero me entristeció estar en México y visitar la cárcel donde se encuentran detenidos muchos indígenas por defender sus territorios; y los que se encuentran libres no tienen la posibilidad de discutir de igual a igual con el Estado porque se han auto-aislado. ¿Cómo defender los derechos de uno cuando se desprende de la institucionalidad del Estado? Han logrado muchas cosas, pero con el correr del tiempo, si vamos a vivir eternamente en guerra, las siguientes generaciones serán las perjudicadas porque van a tener su mente de odio con el otro. Lo que nosotros buscamos es respetar al otro como ser humano y convivir y saber tolerar la diferencia. Estos hermanos con que he podido estar y ver sus escuelas autónomas y municipios autónomos, son mínimos los recursos que manejan porque no se les permite más. Un día uno me dijo “mira hermano, esto es lo que vivimos día a día, los blancos vienen borrachos y nos maltratan y no los podemos denunciar porque la justicia sabe que somos autónomos y no podemos tomar medidas propias contra ese blanco, porque el pueblo va a venir encima nuestra y somos pocos”. Es muy difícil sacar conclusiones cuando uno está de paso simplemente, tendría que estar ahí y pasar más tiempo, para ver lo bueno y lo malo. Los hermanos viven dedicados en la agricultura, las mujeres viven en sus casas, los territorios no están reconocidos que son propiedad de los zapatistas por el propio Estado mexicano. Es un conflicto que no va a parar nunca, pero son decisiones que uno tiene porque está cansado de tantas injusticias, de tantas muertes. Y los zapatistas tendrán sus razones y yo las comparto, los apoyo, porque son mis hermanos.  Fue doloroso estar ahí, porque no teníamos tiempo de hablar con toda la gente de día, sino de noche, cuando nos contaban todo su dolor. Sin embargo acá en la Argentina no vivimos de esa manera. Podemos vivir libremente, hablar con los medios, yo puedo viajar a Formosa, aunque reciba amenazas; pero no vivo como viven los zapatistas. Y eso preocupa, porque el mismo Estado es el que se encarga de destruir nuestros pueblos indígenas y es el que motiva el odio entre nosotros, para que nos matemos y las multinacionales se queden con nuestras tierras. A veces nos peleamos nosotros, entre los pobres, indígenas, campesinos por un corte de ruta; he visto mucho en los cortes de ruta como son los pobres los que más se enojan, nunca un rico va a estar en la zona, el rico vive en su casa, en otro país incluso.  No estamos en una situación agradable, y depende de nosotros, si cambiamos nuestra forma de pensar, de actuar y de valorar la vida. Todos constantemente están discutiendo. Anoche estuve viendo la repetición del video de Luis D’Elia y me dio mucha pena, porque yo a él le tengo mucho respeto. Lo conocí en el 2003 cuando estaba necesitando un pasaje, porque estaba varado acá en la Capital y no conocía a nadie y me preguntó cuánto necesitaba para volverme a Formosa y me lo dio. Ese gran hombre que estaba dentro de él desapareció, no sé cómo, y sentí con mucho dolor ver a ese hombre llorar impotente frente a los medios, querer justificar algo que se está haciendo contra el gobierno nacional. Pero si él no está pensando para recuperar la confianza del pueblo, hay que hacer algo. Es difícil para mí decir esto que estoy contando, estoy muy preocupado por esta situación y no sé cómo transmitir esto a los demás para que nos sumemos en la construcción de este país para el bien de las personas que sufren día a día. Porque no es bueno ir a un barrio de La Matanza, la Villa 31, en José León Suarez, hace poco estuve en un basural con unos chicos que trabajan allí y duele, duele porque son mis hermanos, mis conciudadanos, no son indígenas, pero son mis hermanos porque somos de la familia humana. ¿Cómo puedo ser indiferente ante los que pasan lo mismo que nosotros? Lo que yo quiero es brindar lo mínimo que tengo para que el otro se dignifique a trabajar para construir su propia vida y valorarse a uno mismo._DSC7031

Unen

Como nunca, la unión hace la fuerza. Las comunidades qom y wichi del Chaco se organizan para vencer en sus reclamos. El cambio no es inmediato, pero juntos se da pelea a la desidia política, el Chagas y la sequía. 

A las puertas del Impenetrable Chaqueño, NosDigital recorrió las comunidades Qom Qompi Voque Naqocta, Campo La China, Pozo del Toro y la Wichi, El Techat. Historias que van de la resistencia a la exclusión y las penurias de una vida con más rechazos que privilegios. Sin embargo tienen el común denominador de haber despertado en las mentes de la comunidad la necesidad de empezar a forjar su propio camino para conseguir esa vida que tanto se les negó.

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Miraflores

Miraflores es un pueblo pequeño, a 5 horas de Resistencia, que cuando uno lo recorre de punta a punta duda un poco de los resultados de aquél censo nacional que dice que ahí viven más de dos mil personas. Más allá de los números y de la tranquilidad y la paz que terminan por perturbar a cualquier porteño acostumbrado a los bocinazos, puteadas y apretujamientos de las horas pico, Miraflores esconde algo que a la vez está a todas luces presente: el Movimiento Qompi Voque Naqocta. A dos cuadras de la estación de servicio que da la bienvenida al pueblo, está la comunidad Qom que hace unos 15 años empezó a construir futuro y organización. Al acercarse uno va palpando algunos de sus logros materiales: postes de electricidad, casas de material y otras en construcción que rompen con la monotonía del monte, pero que indica que ahí la gente está moviéndose. Lo que se aparece a los ojos es solo una expresión de algo más complejo y es fruto de aquello que hace una década y media se propusieron esos hombres y mujeres que querían cambiar las cosas, de esos que se querían unir y unir con otras comunidades de la zona. Los mismos que querían una mejora de su vida material pero también recuperar todo lo que se les fue quitado por ser indígenas. El primer paso fue dado antes que cualquier ladrillo tocase la tierra o que cualquier ministro se comunicase para ver qué era lo que pedían. Ese paso fue tomar conciencia que ellos mismos tenían que hacerse cargo de lo suyo. Ya fueron tantas veces engañados con promesas incumplidas y el hambre de tantas generaciones que había que seguir aguantando…

Son Qom y eso los une con mucha de su historia y con su propio presente nacional. Están unidos por lo que le pasa a Félix Díaz y su gente en Formosa, pero también a tantos otros menos mediáticos. Y en ese presente común aparece el sufrimiento por la falta de oportunidades laborales, donde la inmensa mayoría vive de su pensión por Mal de Chagas y la Asignación Universal por Hijo, aunque a muchos les cuesta mantener la escolaridad de sus chicos. Las largas distancias son un freno ineludible para los que aún viven en el campo criando sus chivos, gallinas, cerdos y si el tiempo es generoso –que casi nunca lo es- con algún cultivo de subsistencia.

Otro problema acecha a los jóvenes. Hace pocos años recién que se empezó a aplicar la enseñanza bilingüe en los primeros tres grados de la primaria; antes, niños de 6 años que entraban al sistema educativo sin hablar una sola palabra del castellano, se les obligaba a aprender a leer, escribir y contar en un idioma que les era ajeno, extraño. ¿Cómo terminaba esto? Chicos repitiendo o abandonando por la frustración que les generaban tanto su incomprensión, sus malas notas y el maltrato de los docentes que les exigían entender un lenguaje nuevo en pocos días. Los golpes a una vida que recién da sus primeros pasos no terminan ahí. Cuando crecen tienen que enfrentarse a otra cruda realidad, aquella que les muestra que sus posibilidades de desarrollarse son casi nulas, que culturalmente están lejos de aquellos valores y símbolos con que sus ancestros le daban sentido a la vida, pero que la modernidad y todo lo que se les aparece en la tele y la radio no lo van a poder experimentar. Ahí es cuando las drogas –el poxi- aparecen como sagrado bálsamo ante tanta mierda y se expande entre los pibes.

DSC_1848La particularidad del Movimiento Qompi Voque Naqocta es que corre con dos ventajas que en otros lugares no existe: la tierra y “la lucha”. La tierra, porque al ser una región hostil, sin agua durante 8 meses, los empresarios agrarios ni se asoman: “han querido cultivar soja, pero no les ha ido bien por suerte” nos comentó un vecino. Y “la lucha”, porque cada miembro de la comunidad al mostrarte lo que tienen y lo que quieren tener, te dicen que fue y será gracias a “la lucha”.

Campo La China

A 15 km. de Miraflores tenemos a Campo La China, una comunidad Qom con 32 personas que viven en el medio del monte, pero también de él: todavía complementan su dieta con la caza de wasunchos (chivos), tatús, iguanas, quirquinchos… Pero como nos tira Pablo, parte de esos 32, “esta es una zona muy olvidada”. Gracias a la organización y a la lucha en conjunto ya tuvieron audiencias con ministros chaqueños en busca de la electrificación y las casas de material que logre de una vez, y para siempre extinguir a la vinchuca y con ello al omnipresente Mal de Chagas para las futuras generaciones. Ante estos avances crecieron en número con la llegada de un actor históricamente hostil: “el criollo”. Los más pobres de la zona lograron vencer la incomprensión y el racismo con el que crecieron hacia la población indígena y se dieron cuenta que esa separación los alejaba de una vida común de padecimientos y exclusiones, y se acercaron a construir juntos. Aunque no todo es color de rosas. Pese a las reuniones, apenas si fueron las autoridades a la zona, todo está muy parado todavía. Además, persisten las agresiones contra la comunidad mediante el uso ilegal de sus tierras o el robo o asesinato de ganado menor. Sin embargo, pese a todo, Pablo nos admite su preferencia a esa vida a la de otro lugar: “acá tenemos todo: agua, comida, leña. En la ciudad tenés que pagar por todo”.

DSC_0539Pozo del Toro

“Los ancianos contaron que hacía mucho tiempo un toro pequeño con unos cuernos enormes cavó un pozo y ahí se formó un lago. Cada vez que venía una lluvia, éste se levantaba y tomaba vuelo. Pero ahora vino mucha gente a la zona y el toro se fue, por eso el lago está seco” nos relataron en la comunidad qom, pero con una sentencia aún más triste: “quedó el nombre nomás”. Como en todos lados, falta el agua: “tendrían que hacer pozos o represas. Acá tenemos un pozo pero si no te levantás a las 3 de la mañana lo único que te queda es aguachocolate”. En Pozo del Toro hay 17 familias que se las arreglan como pueden, cazando y con algo de ganado menor. ¿Cultivar? Cuando la municipalidad se acuerda de ayudarlos con equipos, siempre y cuando sea un año bueno y llueva. Para septiembre, hacía 8 meses que no caía una gota. La gente todavía esperaba. Electricidad, tienen; casas de material, todavía a medio hacer. Así funciona: autorizan las obras, comienzan a construir, pasan tres meses, dejan de bajar los fondos, se paran las obras, ellos empiezan a reunirse con las comunidades de la zona, amenazan con cortar la ruta; si reciben respuesta, la desalojan, sino, la toman. Hablan con la gente del gobierno del Chaco, dicen que van a volver a dar la plata, que fue un malentendido, retoman las obras y así en un círculo por ahora infinito…

El Techat

El recorrido termina en la única comunidad Wichi de la zona, pero que sin embargo forma parte de la organización regional con sus compañeros Qom. Incluso cuentan que esta lucha codo a codo tiene cientos de años de tradición, primero contra los españoles, pero también contra el incipiente Estado Argentino, que a partir de la década de 1880 hasta casi mitad del siglo XX, llevó a cabo campañas de conquista y reducción contra las comunidades del Chaco, en lo que se llamó la Conquista del desierto verde; título tan desagradable como el que llevó a los soldados a esa poblada Patagonia. Gregorio Quintero es el líder de esta comunidad de casi 1200 hectáreas en el que muy poca gente habla el castellano; la escuela bilingüe, una adquisición muy novedosa, aún más reciente que en Miraflores. El secundario es una meta, “está muy lejos y es caro, porque hay que ir y volver en moto”, nos contaba Gregorio, un hombre bastante corpulento, con aspecto recio pero que al esbozar su sonrisa iluminaba con una cálida alegría el ambiente. De pocas palabras, pero las suficientes para hacer entender lo que es estar ahí: nada de trabajo para su gente, agua que hay que ir a buscarla muy lejos, solo 15 viviendas de material terminadas y otras tantas que todavía esperan por ser.

Así, de Miraflores a Techat, en las puertas mismas de El Impenetrable Chaqueño, este espacio olvidado en muchos sentidos y por mucha gente, las comunidades Qom y Wichi se está haciéndose notar, para que una vez y para siempre llegue el momento en que su historia de exclusión, explotación, muerte y resistencia, pase a un porvenir por el que tantas generaciones dieron su propia existencia.

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Impenetrables

Viaje por las sensaciones diarias de las comunidades qom y wichi de los parajes del Impenetrable chaqueño. Fotorreportaje de la sequía, el Chagas y el desierto en que viven los pueblos originarios argentinos.

Son mantenidos por un Estado que, con subsidios y seguros de desempleo por estar prácticamente todos infectados con Chagas, no hace más que abandonarlos en tierras que de productivas tienen muy poco. En esa lógica doble de solo apariencia contradictoria, les da la capacidad de reproducción mínima. La subsistencia es la única chance. Aún así las comunidades qom y wichi del Impenetrable chaqueño están fuertes y se organizan en el Movimiento Qompi Voque Naqocta. La lucha es incesante por el reclamo de una vivienda digna, electrificación y agua potable.

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Vivienda, electricidad, agua

NosDigital estuvo en Miraflores, Chaco, para sentir en la propia carne la realidad cotidiana de las comunidades originarias en el Impenetrable chaqueño. Una crónica donde el Mal de Chagas se funde con la aridez de un mundo sin agua y la construcción de una mejor realidad por medio de la organización y la lucha.

Abrís los ojos en Miraflores y de pronto te encontrás en un pueblo cuyo tamaño es bien abarcable por la vista: mirás a la izquierda, la estación de servicio que te da la bienvenida, a la derecha, las últimas casas que te despiden. Pero en esa mañana fresca de invierno en la puerta del Impenetrable el único ruido que rompe con la calma son los camiones cisterna de la empresa de agua chaqueña SAMEEP. ¿Qué estaba pasando ahí? “No hay agua” nos responden en cada casa que pisamos. “A 40 kms. tenemos un río y no han hecho ningún trabajo allí, por eso que ahora se ha secado y tuvimos que ir con nuestros camiones a recoger todos los pescados que estaban ahí para que no se echasen a perder. Y ahora tenemos que traer el agua en esos camiones” tira un vecino, Marcelino, ante nuestra sorpresa. De Castelli, a una hora del pueblo, estuvieron trayendo el agua para consumo domestico. 300 mil litros al día son depositados según reconoció el gobierno chaqueño[i]; pero cualquiera puede calcular si no es más barato que el gobierno invirtiera en pozos antes que día a día hacer 60kms.

DSC_0279Ya a la tarde tenemos la confirmación que nos están esperando en la casa de Bernardo Yuni: “frente a la estación de servicio hay cartelito que dice barrio originario, encará por ahí derecho y ya te vas a encontrar con las casas”. Seguimos las órdenes y de pronto se nos abre el espacio que nos albergará por la próxima semana: la comunidad qom del Movimiento Qompi Voque Naqocta. A simple vista nada la diferencia de un barrio de casas construidas por el gobierno, pero acá se está gestando algo más que la simple conglomeración de viviendas: la organización de las personas. La comunidad fue formada hace 15 años y hoy en día sigue siendo liderada por uno de sus iniciadores, el qarashé Marcos López, quien también preside el Concejo Qarashe de la región que integra a casi una decena de diversas comunidades en la región, tanto qom como wichis. Ya en la noche después de la cena, Bernardo nos cuenta un poco de todo aquello: las 25 casas fueron construidas en los últimos años, que también lograron la electrificación, que por falta de agua ya casi ni se puede mantener los chanchos, chivos o gallinas ni cultivar las sandías, zapallos o el algodón. ¿De qué viven entonces?, “Y acá la mayoría vive tanto de la asignación universal por hijo como por la pensión por Mal de Chagas”. Con los días y visitando diferentes asentamientos más distantes descubrimos el alcance de esta frase: todos tienen chagas. No por nada Marcos López nos dirá más tarde: “este lugar lo llamo la capital nacional del chagas, también yo tengo”.

Campo la China, El Zanjón, Techat, Pozo del Toro, El Algarrobal, cada paraje que se nos cruza en la ruta y los problemas parecen repetirse frente al monte que monopoliza la visión, pero que a la vez sigue siendo fuente complementaria para la vida de los lugareños. Pablo de Campo la China por ejemplo, ante la posibilidad de vivir urbanizados como en Miraflores, nos respondió: “nos sirve más vivir en el monte, porque ahí tenés todo, leña, agua, comida, a diferencia del barrio que tenés que pagar por todo”.

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-¿Cultivan, cazan…?

-Sí, cazamos wasunchos (chivos), tatu carretas, tigres, quirquinchos. Pero no podemos cultivar porque es monte y no hay mucha agua. La que sacamos del pozo es agua amarga, no la podemos usar, pero sí los animales. Igual los pozos están secos ahora, porque no llueve hace 6 u 8 meses más o menos.

En Pozo del Toro la situación es parecida: “acá tenemos un pozo, pero si no te levantás a las 3 am, lo que te queda es agua chocolate. Nos gustaría que hubiese cañería para que la gente pudiese tener en sus propias casas y no tener que caminar para llegar”. El ir y venir de las bicicletas adornadas con bidones a los costados hacen que cualquier duda sobre las palabras repetidas se esfume para siempre. Este conflicto de cada día se junta con la necesidad de vivir en casas de material. Acabar de una vez y para siempre con la sed y el frío. Y la vinchuca, que seguirá entre ellos hasta que no abandonen las casas de barro, en las que habita. El gobierno promete casas, o sea vivienda digna, pero no cumple. Si en Miraflores hay 25 hechas, una vez que nos alejamos se empieza a convertir en algo excepcional: solo unos pocos pueden ahora gozar de las viviendas, a pesar que hace 3 años empezaron los pedidos. Sin embargo, ¿cómo romper con la indiferencia –apatía, deshonestidad o el calificativo que más les guste- del gobierno de Capitanich? “Con la lucha” entonan sus labios cada vez que hacemos la pregunta. “La lucha” y su “organización” saben que son el camino y las únicas bases fuertes para lograr mejorar sus vidas. Si durante tantos decenios el estado argentino los mantuvo fuera de cualquier beneficio, solo por su unión han logrado salir un poco de la exclusión.

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Sequía, sed, frío, vinchuca, chagas, lucha y organización, son por ahora las constantes que vamos encontrando a nuestro pasar. Pero las privaciones no son solo para las comunidades, sino también para los servicios públicos que están en sus alrededores. El ejemplo de la Escuela 1017 esclarece. Está en medio de la ruta, nos presentamos e inmediatamente fuimos recibidos por una amable directora, Mabel. En la 1017 hay 240 alumnos, que no solo reciben la educación pública sino que además le otorgan gran parte de su alimentación: “hace 5 meses que no me llegan los fondos para mantener el comedor. Todo este tiempo tuve que pedir fiado a los comerciantes de acá. No sabés la vergüenza que me da entrar y tener que decirles que de nuevo no tengo con qué pagarles. Un día, me dijeron que ya no iban a poder fiar más. Yo los entendí, porque no te pueden ir regalando las cosas; pero ahí fue un golpe tremendo”. La única vez que recibió alguna respuesta este 2013 fue cuando la llamaron de un programa de Radio 10 y ella contó lo que estaba pasando. Ahí, inmediatamente llamaron desde Resistencia, diciéndole que cómo iba a decir esas cosas por una radio de alcance nacional, que no tenía códigos, que no se qué. Ese mes le llegó la plata, el siguiente también, luego, de vuelta al silencio. Sin embargo, ella se enorgullece de lo conseguido: “acá la mitad son qom y la otra criollos. Me costó hacerles entender a los adultos que tenían que dejar de lado sus diferencias y que tenían que pensar en los chicos”, resaltando un conflicto que según cada lugar esconde una relación conflictiva que se entremezcla la historia, los discursos invisibilizadores y evolucionistas, y la violencia. Pero si hay algo que han logrado las comunidades fue imponer la enseñanza en la lengua qom, el qomlactac, mediante los ADA, auxiliares docentes aborígenes, claves en los primeros años, donde los nenes sin saber una sola palabra del castellano –o la castilla como lo llaman- eran obligados a aprender a leer y escribir en un idioma completamente ajeno.

 

Entre el celular, el avance del internet gracias a las compus que ya tiene la escuela, la televisión, el abandono de algunas prácticas históricas con el monte, parece ir moldeando a los jóvenes de las comunidades. ¿Qué son? ¿qué se les permite ser? Por un lado, la caza, la pesca, la subsistencia mediante la naturaleza ha sido abandonada en Miraflores, aunque todavía el sistema no los considera como sus miembros plenos. Incorporación a un modelo de vida, pero como excluidos de tal. Esto trae la malnutrición, ya que no se han hecho de una dieta integral por falta de recursos o conocimientos, pero también graves consecuencias sociales: el poxi se va extendiendo entre los pibes. ¿Acaso este proceso de huída no puede ser consecuencia obvia de una incorporación parcial de una juventud, a la que se le muestra y se les impone una forma de vida, pero que solo parcialmente van a poder acceder? Por ello, la búsqueda de los mayores en recuperar y mantener los valores culturales propios, pero no como un salto hacia atrás, sino como herramienta para el presente, para llenar la nueva vida que están empezando a transitar.

Vivienda, electricidad, agua. En este orden las comunidades van exigiéndole al gobierno provincial. Ellos han esperado mucho para que sus vidas mejorasen y ahora mediante la organización política han comenzado a gozar de algunos resultados. Por eso, es difícil no enorgullecerse con ellos cuando proyectan su futuro y dicen “solo lo vamos a conseguir gracias a la lucha”.

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[i] http://www.prensa.chaco.gov.ar/?pag=noticia&nid=29552

Félix Díaz

Félix Diaz visitó Vámonos de Casa, el programa de radio de NosDigital. El representante de la comunidad Qom “La Primavera” denunció quiénes son los responsables del despojo de las tierras ancestrales que sufrieron a manos del Estado: “El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, y Cristina Kirchner son socios en sus intereses”. Explicó el por qué de su lucha y responsabilizó a los medios provinciales por ser “corporaciones del poder”. Si no pudiste escuchar el programa (todos los martes a las 23 por www.radiolk.com.ar) te dejamos la entrevista completa acá abajo.

“Estamos viviendo una liquidación pasiva”

Valentín Suárez es dibujante y líder de la comunidad qom Riacho de Oro, en Formosa. En su última visita a Buenos Aires, nos encontramos con él para hablar de su arte y de la cosmovisión que condensan sus dibujos. Entre leyes que no se cumplen y gobiernos que no oyen, un pueblo que rompe las cadenas del silencio.

 

-¿Qué significa para vos dibujar?

-Para mí, esto es una manera de ceder todo lo que uno sabe, y para difundir también. Difundir lo que es nuestro. Hay una voz que nunca fue oída y esta es una forma de que se escuche, que se vean en los dibujos los saberes que son parte de la cultura. Los saberes de los animales, el bosque, el agua, qué es el territorio para nosotros. Cada uno de los dibujos tiene significado. También hago dibujos sobre los atropellos de la conquista, de la campaña militar.

-¿Cuándo empezaste a dibujar?

-Siempre dibujé, pero recién en el 2006 empecé a dedicarme a dibujar para exponer. Empecé a retratar hechos que pasaron en mi pueblo y también lugares que tienen un significado para nosotros. Mi intención es difundir. Estamos muy lejos del alcance de los medios de comunicación, pero así voy preparando y plasmando lo que siento, y tal vez dé la casualidad de que hay una persona a la que le interesa algún tema, y yo estoy dispuesto para colaborar y para mostrarle lo que tengo. En Riacho de Oro, no hay interés en registrar y archivar nuestros trabajos para que sea un elemento pedagógico que se utilice en las escuelas. Se habla mucho del bilingüismo y la interculturalidad, pero en el fondo no se hace nada. Por eso, cuando les mostré estos libros y los dibujos que yo hago, a la gente le pareció muy importante y útil para la educación. Y también para difundir la historia nuestra, y la historia real que nunca fue escuchada.

-En diciembre participaste de una muestra, ¿cómo fue esa experiencia?

-La muestra fue contundente, a mí me impresionó mucho. Los que participaron de la exposición eran artistas que estudiaron para ser artistas, y yo empezaba de abajo. Lo primero que explicaba era que todo lo plasmado en el papel es lo que yo sentía en mi corazón, mis sentimientos. No copié ningún libro ni ninguna imagen, sino que es desde mi espíritu a la imagen. A la gente le impactó. También participé de libros de antropología y de zoología, y cuando la zoóloga me pedía que dibujara, yo no necesitaba copiar de los libros o estudiar cómo es el animal, sino que yo tenía conocimientos reales de cada uno de los animales, para qué sirven, si se comen, si tienen uso medicinal…

-¿Cómo llegan a vos las historias de tus dibujos?

-Algunos de los mitos que plasmo en los dibujos los rescato de mi abuelo, que falleció en 1976 con más de 100 años. Yo tenía entre 8 y 10 años, y alcancé a acompañarlo en la marisca y la pesca, y a escuchar sus relatos. También me hablaba mucho sobre la campaña militar, sobre la lucha. Otras que no tengo tan claras las consulto con mis hermanos mayores o con los ancianos. Nuestras historias no están en un papel, sino que se transmiten de generación en generación. Se siguen transmitiendo a los más chiquitos. Lo veo porque en mi comunidad, y en las de otros pueblos (en Formosa estamos los qom, los wichi y los pilagá), hablan el idioma de su familia. La importancia de esto es que una vez que ven el dibujo, ya los chicos automáticamente recuerdan alguna anécdota, quizás de la marisca o de algo que pasó en el lago.

-¿Te acordás de alguna?

-Sí, por ejemplo, un chico vio un dibujo mío y recordó una vez que estaban un grupo en una laguna muy profunda y se lo llevó para abajo una víbora; pudo ver todo lo que había abajo sin ahogarse. Los chamanes decían que el que llevó a ese nene es una víbora semejante que nosotros llamamos AraGanaGalate’e, pero que a veces aparece como una mujer. Porque lo que yo dibujo existe. Estas son las cosas que intentamos difundir para que entiendan por qué queremos el agua, por qué queremos la tierra: porque hay una relación. Es muy difícil que nos entiendan. Somos una nación, con una lengua y una cultura propia, dentro de un país. El territorio para nosotros es más complejo, es el bosque, pero también son los animales, que tienen vida, también el árbol tiene vida y los dueños de los animales también existen.

-¿Cómo ven el avance de la soja?

-El desmonte es muy veloz. La persona ignora por qué ocurren tantas catástrofes: tormentas, piedras, grandes inundaciones. Para nosotros eso ocurre porque  el aire está contaminado y hay alguien que tiene que limpiar todo eso. Yo observo esta gran ciudad y no hay polvaredas de tierra, solamente se ve color negro, el color del humor. Entonces, hay alguien que tiene compasión por los seres humanos que hace llover para limpiar el ambiente.

-¿Cómo es ser el líder de tu comunidad, Riacho de Oro?

-Empecé en el año 93’, a nivel local y provincial, nunca pensando en llegar a Buenos Aires. Pero lamentablemente, a medida que voy mirando la necesidad de mi gente y las leyes que garantizan nuestros derechos, veo que todo está muy bien escrito pero la acción falta. Para mí la base más esencial para que nosotros podamos reclamar y luchar es que conozcamos nuestros derechos y que tengamos una educación de calidad, no como la que tenemos en Formosa.  Recién ahora, por nuestra insistencia, se está enseñando cómo está organizado el Estado, los municipios; pero años atrás, no se explicaba nada, sólo Matemática, Lengua, algo de Historia y casi nada de Tecnología. Ahora se está avanzando pero no porque el Estado quiere, sino porque nosotros queremos que nuestros hijos estén más capacitados.

-¿Cómo viviste estos últimos años de mayor visibilidad del conflicto?

-La represión en Potae Napocna Navogoh (La Primavera, en la lengua de la colonia) dio vista a todo el mundo lo que es la realidad de las cosas. Nos dio fortaleza a los líderes que muchas veces no somos recibidos en el Estado porque dicen que no somos los representantes legales. Félix Díaz se reconoce como genuino representante porque fue elegido por la comunidad, y uno de nuestros derechos dice que tiene que respetarse la forma ancestral en que se elige a los líderes. La Democracia se forma por un Estado y un Pueblo. Nosotros muchos años hemos esperado que nuestras instituciones, como el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) o el ICA (Instituto de Comunidades Aborígenes) en la provincia de Formosa, vengan a solucionar nuestros problemas. Después comprendimos que esto es parte del Estado, que no tiene una política sobre la realidad de las comunidades. Entonces, nosotros como pueblo tenemos la posibilidad o la responsabilidad de reclamar lo que es justo. Estamos viviendo una liquidación pasiva.

¿Qué pasa con la Ley de Emergencia Territorial?

-En 2006, cuando se promulgó la Ley, para nosotros fue hermoso porque creíamos que ya se iba a regularizar toda esta situación, cosa que pasaron tres años y no sucedió nada. Se prorrogó y quieren aplicar lo que a ellos les parece. Uno de los artículos dice que el relevamiento territorial tendrá la participación activa de las comunidades indígenas, quiere decir que se requiere un proceso previo. Sin embargo, los presidentes de INAI y el ICA hicieron un convenio entre ellos que dice que los que tendrán participación activa son los representantes de las comunidades, contrario a la Ley que habla de toda la comunidad. Este párrafo lo pusieron porque ellos están seguros de que tienen agarrados a los representantes legales, saben que les ponen el papel adelante y ellos lo firman detrás de un escritorio, sin llegar a las comunidades y sin el trabajo técnico – operativo y antropológico. Es un ejemplo claro de cómo dilatan todo para que no se haga el trabajo. Estamos con poco tiempo hasta que venza la última prórroga en el 2013, y en Formosa no se está haciendo. Tenemos que dar nuestra vida, nosotros vamos a entrar a nuestros territorios y vamos a decir que son nuestros. Si el gobierno no es consciente, la historia de Potae Napocna Navogoh se va a repetir en todas las comunidades.

Qom aguante

Los días pasan y nadie los atiende. La vergüenza de hacerlos noticia solo cuando cortan una avenida sí se hace presente, cuando desde el Estado se los desoye. Entre amagues de represión, una ceremonia en el asfalto de Buenos Aires.

La tensión quedó atrás. Los camiones hidrantes de la policía se fueron y la alarma de represión pasó tan rápido como había llegado. Los Qom decidieron levantar el corte total de la avenida 9 de Julio aunque se mantuvieron cortando la mitad de una de las manos, acostados sobre el asfalto, con mantas, rodeados de botellas, envueltos en cadenas. Un improvisado cerco, hecho con maderas los protegía de la furia de la calle, la bronca, los insultos. “Vayan a laburar”, gritaba, en un momento de ridícula valentía, un taxista. A laburar, claro: cómo esperar que ese tipo evidentemente sordo de tantos bocinazos y ciego de tanto Radio 10 entienda que no, que no laburan bajo un patrón, que no cobran un sueldo a fin de mes ni que tampoco están ahí, viviendo en la calle, cagándose de frío, de calor, de hambre sin esperar un plan social o un subsidio. Están allí reclamando las tierras –

sus tierras- ancestrales, las mismas que Insfran, gobernador de Formosa permite apropiar a grandes terratenientes firmando los títulos de propiedad con la sangre de Roberto López, derramada por la policía formoseña el año pasado. Obvio que no va a entender que existe un pueblo en el norte argentino que produce sus propios alimentos, que caza y pesca y que vive según sus costumbres. No lo sabe, ni tampoco lo entiende. Como tampoco lo entiende el personaje de reducción estremecedora que les gritó: “A Bolivia se tienen que ir, ésas son sus tierras”. Afortunadamente los Qom hacen caso omiso porque además saben que esos son los menos, esos vestigios de personas que creen y esperan vivir en el progreso de una sociedad occidental y cristiana, dos características que no son más que propias del conservadurismo de épocas e ideologías que no tienen fotos a color.

De vuelta a los Qom. Uno de ellos empieza a vociferar: “Vamos a empezar la ceremonia, por favor armen una ronda, un hombre, una mujer, un hombre, una mujer”. Los periodistas presentes se sintieron sorprendidos cuando los invitaban a formar parte. A este cronista no le dieron tiempo a vacilar: un joven de un look similar al de los hippies yanquis de los sesenta le agarra la mano y dice: “No vamos a poder ser varón, mujer, varón, mujer por la cantidad de hombres que somos, así que por ahora dame la mano a mi”, y tomó la mano y la alzó un poquito, las dos apretadas, como un gesto de estar o bien rezando o esperando algo con mucha ansiedad y nerviosismo. Esto por el lado derecho, por la izquierda estaba una joven reticente a tomar la iniciativa de dar la mano, parecía haber quedado enganchada en la ceremonia y ya era tarde para irse, pero no podía o le daba vergüenza seguir la corriente y dejarse llevar. Finalmente, creo que cuando se pidió silencio o quizá un momento antes, las dos manos se juntaron.  La ronda estaba formada y era enorme, ocupaba la mitad de la 9 de Julio cortada y gran parte de la vereda donde está el campamento Qom.

El silencio que se pedía era relativo ¿qué silencio se puede pedir en la 9 de Julio, entre los bocinazos de los coléricos conductores? En conversación con el hippie de la derecha, este curioso pudo enterarse de que era la Ceremonia al Sol y que el agua que se tiraba al suelo y la coca que se incendiaba era un sacrificio para la Pacha. Cuando vertieron el agua  al frío cemento de la avenida se quedó ahí, quietita, en el charquito, por lo que duró la ceremonia, tiempo después el viento empezó a llevársela. La coca quemadas y sus humos, trágicamente convertidos en una mezcla rara con el smog. No nos encontramos en el lugar usual de estas ceremonias y se nota. Pero solo es porque tuvieron que venir hasta Buenos Aires a reclamar, y aún así no quieren escucharlos.

“Ayaya”, gritaba quien presidía la ceremonia. El hippie explica que era un vocablo de agradecimiento, dudo que sea el significado exacto. No supo tampoco decirme cómo se escribía. Todos respondían: “Ayaya”, aunque las primeras voces eran pocas, la mayoría de los Qom y de algunos que evidentemente habían asistido a otra ceremonia. Los demás quedaron en offside, en el límite de no saber si gritar por fonética lo que entendieron o quedarse callados, quizá, en ese contexto, pasando la misma incomodidad.

Los conductores miraban incrédulos el ritual, quien precedía la ceremonia ofrecía el agua y la coca a los cuatro puntos cardinales. De a poco la gran mayoría se fue yendo, muy probablemente a sus casas. Los Qom, mientras tanto, esperan, un día más sobre el asfalto, durmiendo en carpas y, ahora, además, sin comer, esperando un llamado, una invitación, una recepción o por lo menos un oído del gobierno nacional que los escuche.

***

Por una orden de desalojo presentada por la comisaría cuarta el 30 de abril, los Qom levantaron el corte parcial de la avenida 9 de Julio.

El 2 de mayo finalmente el gobierno nacional los recibió a través de su ministro del Interior Florencio Randazzo. En la reunión, de la que participaron también el Centro de Estudios Legales y Sociales, la Madre de Plaza de Mayo Linea Fundadora Nora Cortiñas y el premio Nobel de la Paz Adolfo Perez Esquivel, resultó, para las dos partes en disputa -el gobierno y La Primavera- “muy positiva”. Los principales pedidos giraban alrededor de la recuperación total de las tierras apropiadas por el gobierno formoseño y la garantía de seguridad debido a los ostigamientos por parte de gendarmes y policías en su territorio.

La huelga de hambre continua.

Notas relacionadas:

La eterna espera de los Qom 1 de abril de 2011
No podrán detener La Primavera 1 de marzo de 2011