El plan para cerrar Centros Culturales

Desde Parque Patricio a Palermo y San Telmo, la actividad de los centros culturales es ilegal para la Ciudad de Buenos Aires. Nunca ilegítima.

Si sos vecino de Villa Crespo, Barracas, La Paternal o Parque Patricios tenés que saber que el gobierno porteño quiere que tengas cinco centros culturales menos. Los que llevan adelante estos espacios van a hacer todo el papeleo posible para que te falten sólo por un tiempo y volver rápido a la marcha, pero por ahora la Ley no los favorece.

Si sos del resto de la Capital no te relajes demasiado, que los espacios culturales cercanos también están en riesgo. La cultura es un derecho y la Constitución de la Ciudad lo reconoce, sin embargo no hay una sola ley que nuclee todas las actividades que pueden hacerse en un centro cultural: para funcionar hay que pedir una habilitación para, por ejemplo, tener un teatro independiente. Si un día se da una clase de yoga, o si simplemente la gente se pone a bailar en medio de una obra con música, el espacio va a estar por fuera del marco de la ley y puede ser clausurado.

Bebidas sí, tango no

Eso mismo les pasó a El Café de los Patriotas, en La Paternal, cuando a principios de julio de utilizaba el lugar para dar una clase de tango. Entre los pasos sinuosos, ahí cuando los ochos empezaban a salirles a los alumnos, los inspectores del Gobierno de la Ciudad tocaron a la puerta. Sin esperar respuesta entraron y clausuraron el bar porque la habilitación era sólo para “expendio de bebidas y comidas”.

Mariano Viceconte, miembro del Movimiento de Centros Culturales y Artísticos (MECA) y de centro cultural El Quetzal ubicado en Palermo, explica esta modalidad: “Hay distintas leyes de habilitaciones y vos podés ir usando combinaciones de ellas, así más o menos vas cubriendo las actividades que tenés. Los trámites son muy engorrosos y muy caros. La verdad es que hay que tener una sola ley para que cada actividad pueda hacerse y cada vez más en todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires”.

Las leyes actuales no contemplan ni de reojo la naturaleza múltiple de los centros culturales, fueron sancionadas mucho antes de que estos espacios empezaran a florecer en Buenos Aires, post crisis del 2001. Pero no es solamente la Ley lo que complica la existencia física de la cultura en la capital, si no también la voluntad política. “Este gobierno esta clausurando espacios culturales ilegítimamente, porque la realidad es que las clausuras que se vienen sucediendo no fueron por problemas legítimos, están pidiendo cosas que no tenemos que tener mismo por la ley que hoy en día está rigiendo” puntualiza Mariano.

No hace falta remontarse hasta la represión para barrer a la Sala Alberdi, o, diez años más atrás, al brutal desalojo del Centro Cultural y Social Almagro en Medrano 473. Sólo el mes que pasó Vuela el Pez (Villa Crespo), el Centro Cultural Victor Jara (Parque Patricios), Compadres del Horizonte (Barracas), La Casa de Teresa (Villa Crespo), El Café de los Patriotas y otros diez centros culturales más fueron clausurados. Sin gendarmes ni balas, pero dejando a cientos de vecinos sin las actividades que allí realizaban.

40 mil firmas

Existe una ley alternativa. Varios centros culturales nucleados en MECA dieron el primer paso hace dos años, pero fueron obstaculizados en la Legislatura, que no le dio prioridad al proyecto. Este 2014 lo empezaron con una propuesta renovada: una ley que busca 40 mil firmas para ser presentada como iniciativa popular.

Mariano cuenta que ya tienen 25 mil firmas y que “lo que nosotros estamos pidiendo en esta nueva ley es que la zonificación de este tipo de actividades sea amplia para que nosotros podamos tener en todos los barrios centros culturales. Pedimos la gratuidad del trámite para todas las entidades sin fines de lucro, porque entendemos que al ser algo que está queriendo darle cultura a la gente no tendría que tener gastos para hacerlo”. Además agrega que este proyecto de ley adapta los requerimientos legales a las necesidades de espacios independientes y mantiene las exigencias de seguridad e higiene previstas en otras leyes vigentes.

Varios de los centros culturales van a poder reabrirse, apelando y esquivando la burocracia de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), organismo que sabe higiene pero no de cultura ni de la dinámica de esos espacios. 15 mil son las firmas que faltan para que los centros culturales tengan, al menos, la posibilidad de dejar de visitar a la AGC todos los años. 15 son los centros cerrados en sólo un mes. En estos lugares podes firmar:

La Casa de Árbol – Fitz Roy 2483, Palermo.

Casa Presa – Valdenegro 2636, Villa Urquiza.

El Quetzal – Guatemala 4516, Palermo.

Rincón Casa Cultural – Rincón 1330, San Cristóbal.

Señor Duncan – Av Rivadavia 3832, Almagro.

Club Cultural Matienzo – Pringles 1249, Villa Crespo.

Archibrazo – Mario Bravo 441, Almagro.

Multiespacio Pasco – Pasco 689, Balvanera.

Vuela el Pez – Av Córdoba 4379, Villa Crespo.

La Vieja Guarida – Guardia Vieja 3777, Almagro.

El Emergente – Gallo 333, Almagro.

Teatro Mandril – Humberto Primo 2758, San Cristóbal.

El Surco – Av Boedo 830, Boedo.

La Brecha – Juan de Garay 2900, Parque Patricios.

La Senda – Thorne 493, Parque Chacabuco.

La Bisagra – Av San Juan 1826, San Cristóbal.

San Nicolás Social y Cultural -San Nicolás 162, Floresta.

Mu. Punto de Encuentro – Hipólito Yrigoyen 1440, Congreso.

Todos o nada

Bien cruzados los Mustafunk disparan preguntas a sus compañeros y arman una entrevista fuera de cualquier plan. En lo esencial se definen como un colectivo. Todos se tatuaron la fecha de salida de su primer disco. Mucho de todo lo que pasa por la cabeza de un grupo del under.

De a ratos la gente que hace ejercicio por los Bosques de Palermo nos distrae. “¿Se percataron de que ahí está el Planetario?”, pregunta alguien asombrado. Hablamos de las zapatillas de los que corren, del pasto con y sin pinches en el que estamos sentados, de la cena que van a tener dentro de un rato, de la posibilidad de unos fideos con crema o McDonald´s. La charla va y viene todo el tiempo, como ellos, no se queda quieta. Serafín propone hacer él una pregunta a cada uno de los chicos y se arma el juego.

–  A Agus Petinatto. Estás en una etapa de tu carrera como músico en la que estás abandonando la vida real para llegar a esta vida loca de vivir de la música y decir: “Yo soy músico 100%, mi vida es esto”, y todo lo demás no es que te chupa un huevo pero escapa un poco de la norma real de lo que es ser una persona, que es re triste. Mi pregunta es esta: ¿Qué sentís? ¿Tenés miedo? ¿No te genera decir “la estoy pifiando”? ¿Voy a invertir un período de crecimiento en algo que por ahí no funciona y después la chupo toda la vida? ¿No te da miedo meterle huevo y no llegar a ningún lado y tener que ser una persona normal toda tu vida?

– Voy a seguir siendo una persona normal sin trabajar tanto. Toda mi vida, todo lo que tenga que hacer va a ser en función de tener más tiempo para la música.

– A Agus Marinelli: Si cae una bomba nuclear y se mueren todos los Mustafunk menos vos, ¿crees que podrías rearmar una cosa como las que nos pasa a nosotros cinco?

– Está muy influenciada tu pregunta, sos peor que Feinmann entrevistando. No, no hay chance, man. Claramente no lo podría volver a armar.

– A Camila: ¿Qué se siente ser una mujer en una banda de hombres? ¿Te hincha los huevos que la gente te pregunte qué se siente ser mujer?

– Sí.

– ¿Por qué?

– Porque sí, nunca me gustó el “justifique su respuesta”. Es una mierda, a mí un montón de veces se me acercaron chabones para decir: “Tocás re bien para ser mujer”, y yo me daba vuelta y me iba o me enojaba. Ahora me chupa un huevo, al principio me ponía mal. Sentía que me estaban tratando mal.

Nacho, que se presenta como manager de la banda pero en la charla evidencia ser mucho más que eso, mucho más que amigo, toma la posta para hacerle la pregunta a Serafín.

– Sera, ¿cómo te cayó la ficha de que querías ser luthier?

– Esto tiene un trasfondo. Yo descubrí que a mí lo que me gusta de la música – más que nada de tocar la guitarra porque a mí me gusta tocar la guitarra, yo no sé si fuera trompetista me divertiría como con la guitarra – es que me gustan las guitarras como herramienta. Entonces yo veía marcas que hacían violas y decía: qué lindo tener esto, pero qué al pedo porque hay tres. ¿Para qué quiero tener sesenta de tres cosas? Entonces vi chabones que las hacían en la casa, flasheaban para decorarlas, para hacerlas a su medida y con una facha tremenda y unos colores lindos y un sonido espectacular con laburo de madera que es increíble y ahí dije: Yo tengo que ser luthier, claramente.

–  Vos sos un tipo meticuloso, ¿no?

– Mal, yo soy un obsesivo de mierda. Obsesivo compulsivo. Me hago el boludo socialmente pero porque mi vieja me dijo que está mal ser un obsesivo de mierda, pero nada más.

*

Serafín, el obsesivo, es quien verifica el pasto para elegir dónde charlar sin pincharnos con la banda que nació en Paso del Rey cinco años atrás, pero terminó de consolidarse en el año 2011 con la entrada de Martin Pedernera  como cantante. “A partir de que entró el Negro afianzamos el sonido”, reconoce el resto del equipo: Agustín “Turko” Marinelli (Voz y Guitarra), Serafín Rodriguez (Guitarra), Agustín Petinatto (Bajo) y Camila Marinelli (Batería).

– En una entrevista le preguntaron al Negro: “¿Qué se siente ser parte de un proyecto artístico?”, y él les dijo: “Mustafunk no es un proyecto artístico, es un proyecto colectivo”. Tiene razón, no es estrictamente artístico, a veces nos juntamos a ensayar y ni tocamos”.

Todo esto es mucho más que una banda. Mucho más que un cantante, dos guitarras, un bajo y una batería sonando juntos. Es una suma de intenciones que empujan todas para un mismo lado, se mezclan y crean una bola de energía con vida propia. Eso es Mustafunk. Muchos de los integrantes venían de otras experiencias musicales, algunos de ellos todavía mantienen otras bandas.

– ¿De dónde surgieron las ganas de armar un proyecto nuevo?

– Algunos venían tocando un montón, pero otros no teníamos nada a que ponerle huevos.

Y la respuesta ejemplifica. Mustafunk es un todo por el todo.

De las juntadas y las zapadas del arranque nació un primer EP, con el Turko comandando la voz, y abrió camino a que este año naciera “Salpica”, su primer disco con la formación ya establecida. Después de una votación, de los treinta temas que tenían quedaron los catorce. Empezaron a trabajar en Babex Records y en medio del proceso los invitaron a Del Cielito para que los grabe Amilcar Gilabert. “Una eminencia del audio argentino”, lo define la banda.

“En Del Cielito, fueron cuatro días que fuimos mientras estábamos grabando el disco en Babex Records. Entonces nos llamaron para grabar allá, aprovechamos que conseguimos un par de cámaras y grabamos unos videos. De los catorce temas del disco, dos son de Del Cielito y doce de Babex Records”.

La edición de las mil copias la lograron por ser ganadores del concurso “La Perla Rock”. En sus cuerpos un tatuaje se comparte: “07-08-13”, la fecha en que salió el disco.

A la hora de componer el proceso es colectivo “Empezamos a hacer los temas entre todos, por ahí zapando, viene uno con una idea y vamos sumando. Casi siempre es eso, es una idea y la vamos haciendo mierda”

Serafín pide la palabra: “El otro día en un viaje – voy a decir una palabra que me encanta – de introspección, yo creo que hacemos lo que tenemos que hacer en el momento en que lo tenemos que hacer, mágicamente. Listo, terminé”.

– ¿Baja una musa inspiradora decís vos?

– Baja una musa y uno toca lo que tiene que tocar. No nos llevamos tarea para la casa, no, tocamos lo que nos sale y queda increíble.

Las risas se repiten una vez más durante la charla. Si hay algo que no hay dudas es que en Mustafunk la gente se divierte mucho

– ¿Pero la mecánica de la composición entonces cómo es? ¿Llevan una idea y se ponen a zapar?

– Claro, pero no es una zapada incoherente y tocamos siempre lo mismo. Es una zapada a consciencia. Es zapar sobre un método de confección de temas.

Los chicos hablan de un ejercicio, de hacerlo durante cinco años, de compartir, de conocerse: “Al principio cuando empezamos a ensayar teníamos mucho tiempo al pedo y por ahí ensayábamos dos veces por semana pero ocho horas cada vez que ensayábamos. Era meterle, entrábamos con el calor del medio día y salíamos a la noche. Aparte, ahora que me pongo a pensar, teníamos cinco temas. Eran ocho horas de cinco temas. Zapábamos mucho. Qué bueno tener todo ese tiempo. Está bueno porque es eso, el tiempo es lo que te da la posta”.

El broche de oro para toda esa práctica llegó a Auditorio Oeste el 15 de Noviembre, en la presentación oficial del disco con quinientas personas esperándolos. Se subieron a un escenario circular y generaron un show de 360° con la gente alrededor. Sobre sus cabezas flotaba una estructura que hacía de soporte para luces y cámaras, a cargo de “Off the records”, un grupo de arquitectura artística.

–  Es como “artistectura”, dice Serafín.

– Boludo, ¿a vos te pagan por pensar tan bien?, le contesta Nacho, manager de la banda.

Entre sonrisas buscan las palabras para definir el momento y enumeran: lindo, emotivo, satisfactorio. Hasta que alguien se pone la voz al hombro: “Estuvo de la concha del pato, boludo”, y todos saben que tiene razón. A la puesta en escena se le sumó también un momento especial con magia, músicos invitados, el público tan cerca como para sentirlos y juegos de luces, todo grabado y filmado en HD ahora en pleno proceso de edición.

– ¿Creen que todas esas decisiones artísticas suman a la música?

– Para mí, acompaña, a la música no le suma. Acompaña un show de una forma diferente pero no creo que sume a la música, la música cerrás los ojos y escuchás lo mismo. Igual no lo pensamos de manera de decir que sumaba para el show o no, lo hicimos porque teníamos ganas de hacerlo, realmente nosotros tenemos ganas de que esté bueno en vivo también. Que fue diferente, seguro, queríamos que sea distinto.

Si bien el crecimiento de la banda fue progresivo, fueron Internet y las redes sociales las herramientas claves para expandirse y explotar Auditorio Oeste en la fecha. “Un chabón me agarró y me dijo: ‘Loco, yo nunca los pude ir a ver, pero los escucho siempre por Internet desde hace un año’, la puta madre”. Lo definen simple: “El Dios 2.0; en vez de decir buscalo en Google, decimos buscalo en el Dios 2.0”.

*

– ¿Alguien más quiere hacerle una pregunta al entrevistador Serafín?

Agus Marinelli toma la posta:

– Sera, ¿Tenés frio?

– Me estoy cagando de frío, mejor vamos.

FINAL

Noche profunda del tranvía porteño

Es ese tren que circula por la calle, junto con el transito, ese es el tranvía. No está más en Buenos Aires, hace cincuenta años. La novedosa versión francoargentina del siglo XXI que con objetivos y formas poco claras aterrizó en el novedoso barrio de Puerto Madero, hace más de dos meses que no se deja ver funcionar.

Fotos: NosDigital.
Se cumple una mitad de siglo sin tranvías en la Ciudad de Buenos Aires, la realidad actual se marca con la urgencia de planificación y acción en materia de transporte para intentar al menos paliar la sobrepoblación de autos y el recuerdo-reflexión vale aún más la pena. Mientras, aunque no haya sido dicho por ningún medio, el Tranvía del Este hace dos meses ha suspendido su funcionamiento, quizás no se escuche porque viene desde el lejano Puerto Madero. Sin más comentarios.
El primer tranvía eléctrico porteño se inauguró el 22 de abril de 1897 ofreciendo un pequeño recorrido por la avenida Las Heras desde la actual Scalabrini Ortiz (ex Canning) hasta Plaza Italia. Luego de 27 años con tranvías a caballos recorriendo la capital argentina, dio el arranque el Tranvía Eléctrico de Buenos Ayres a cargo del ingeniero norteamericano Charles Bright. Ya para 1908, eran doce las compañías que operaban a lo largo de la ciudad.
En octubre de 1961, con motivos que suenan contemporáneos, por obsolescencia del medio y déficit acumulado, se decidió por decreto la eliminación de los tranvías. La fecha del último servicio se estableció para el 26 de diciembre de 1962, poniendo fin definitivo a una forma de moverse por Buenos Aires.
A sabiendas de la relevancia de los tranvías en el transporte cotidiano de la primera mitad del siglo XX, sería obsecuente y soberbio hoy día entender al Tranvía del Este como un renacimiento de aquellos tranvías de Buenos Aires. Se trata de un trayecto de 2033 metros paralelo a la avenida Alicia Moreau de Justo desde la avenida Córdoba hasta la avenida Independencia que solo facilitaba la movilidad de 500 a 1000 pasajeros diarios, que está suspendido permanentemente desde octubre.
El servicio tuvo su primer viaje el 25 de julio de 2007, once días después de haber sido inaugurado en presencia de Néstor Kirchner, la presidenta Cristina Fernández y el jefe de Gobierno Jorge Telerman. Operaba con dos tranvías cedidos en comodato por la intendencia de la ciudad francesa de Mulhouse, un solo tranvía salía cada media hora, por cada viaje el pasajero pagaba $1, los ingresos relevantes corrían por cuenta de subsidios.
El Tranvía del Este es gestionado por la empresa Cerelis. Desde su sitio web, que no anuncia ninguna suspensión del servicio ni nada que se le parezca, se explica que “El proyecto se desarrolla en el marco de la resolución Nº 952 de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Planificación Federal e Inversión, junto con el aporte conjunto del Ministerio de Planeamiento y Obras Públicas del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ferrovías S.A.C., Metrovías S.A., Aistom y la Corporación Puerto Madero”. Ninguna de las entidades se hacen cargo de dar respuestas a la situación que el servicio arrastra desde hace dos meses.
Está claro que el conflicto está englobado en los traspasos de servicios públicos de transportes que por la Ley Nº 26.740 le han sido transferidos al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Aún así la información disponible es bien escasa, pero aún menor es la cobertura que ofrecieron los grandes medios. Mientras la representación gremial del ferrocarril Urquiza explicó que “Su funcionamiento, siempre inconstante por razones que, según lo expresado por Metrovías (uno de sus gerenciadores técnicos), responden a cuestiones de presupuesto y a impedimentos técnicos que nunca terminaron de subsanarse, ha sido cancelado provisoriamente (aunque, según la óptica del gremio, que compartimos, se trata de una decisión definitiva)”.
El mural escultura de Carlos Scannapieco que expresa la historia de los tranvías de Buenos Aires con potente abstracción emplazado en la Estación Belgrano del Tranvía del Este, atravesará los sospechosos y fallidos caminos de este tranvía sin pasajeros, pero permanecerá vigente para aquél transporte urbano que copó las calles porteñas hasta despedirse hace cincuenta años.