Rock hasta las branquias

Nos colamos en el viaje de Pez y nos asomamos por su ventana: Dos décadas de escenarios, independencia y autogestión. Veinte años de puro rock.

Fósforo García acaba de bajar del 64. En pleno barrio de Palermo, saca del bolsillo tabaco y arma un cigarrillo. Un pibe sub20 pasa caminando por la misma vereda y lo mira con ojos de “será o no será”. Está acostumbrado a esa mirada, cada tanto alguien le dice “Aguante Pez”, pero no es algo que le quite el sueño “El término famoso nos parece una estupidez”. ¿Por qué? “Existe como una suerte de consenso general de que buscar la fama está bien. Yo no le encuentro mucho sentido, pero bueno. Absolutamente nada de lo que hacemos tiene que ver con eso, ni por asomo”.

 ¿Qué hacen? El viaje a la inversa

Estira el brazo con un pie ya apoyado en la calle y para el colectivo. La SUBE descuenta $3,50 después de gritar piiiiiip. Fósforo se sienta pasando la mitad del bondi casi vacío. Suena su celular: “Dale, hagámosla ahora”.

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El viaje de Pez empezó cuando había que calcular los vueltos para conseguir monedas, mucho antes de la tarjeta magnética. La banda lleva más de veinte años de kilómetros recorridos, diecisiete materiales discográficos editados, algunos cambios de formaciones que terminaron de consolidarse en Ariel Minimal (voz y guitara), Fósforo García (bajo y coros) y Franco Salvador (batería y voz), centenares de shows y pocas fronteras que limiten el horizonte.

El camino los hizo coquetear con diferentes géneros musicales sin nunca correrse del rock: “A pesar de esos cambios estilísticos podemos mantener una identidad: como lo haría Pez”, dice Fósforo.

IMG_0130-2–          ¿Cómo es esa identidad?

–     Es la suma de nuestras personalidades. Es la suma siempre de los músicos que componemos cada formación. Lo que hacemos es un todo, está la música y está la palabra. La palabra en sí como medio es importantísima, adhiero a ese pensamiento de que la palabra incluso crea realidad.

En un asiento individual mira por la ventana que tiene a su izquierda. Del otro lado del vidrio, empieza la tarde. El recorrido es casi una excepción: no está leyendo un libro. La novela “El arcoíris de gravedad” de Thomas Pynchon interrumpió el hábito. “Soy un lector compulsivo. Estoy atascado, es gigante, la dejé y estuve uno de los períodos más grandes sin lectura. En general, no puedo soltar un libro hasta terminarlo”.

Las palabras en los libros y en las canciones, para él, crean realidades.

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Subirse al viaje de Pez es mucho más amplio que un recorrido musical. La banda da batalla en más de un frente. En el año 2000 crearon su propio sello discográfico “Azione Artigianale”, su nombre significa: acción artesanal. La descripción en su página web dice: “En Azione Artigianale no hay presidente ni ejecutivo de cuenta; no hay director artístico, no hay cadete, no hay dueño. Funciona como una cooperativa surrealista -o sello de goma- donde cada artista trabaja para mantener activo su proyecto”.

–          El sello es un sello de goma. Es un nombre y un logo. Lo pusimos como una cuestión formal. Nunca nos interesó realmente tener un sello discográfico ni por asomo. Otras bandas que han salido por nuestro sello, lo hacen como una forma de adherencia a una forma de laburo y han sido dueños exclusivos de su material. Cada artista que editó con nuestro sello se hizo cargo de absolutamente todo lo que tiene que ver con su propia edición. Nosotros apenas podemos hacerlo con los discos nuestros, no nos vamos a poner a hacerlo con los discos de los demás ni en pedo.

Entre los artistas se encuentran Flopa Manza Minimal, Flopa, Gabo Ferro, Ariel Minimal, Hernán, Sur Oculto, Juan Ravioli, Helecho Honduras, Franco Salvador, Compañero Asma, Tantra y Pez, claro.

Varios años más tarde surgió otra iniciativa: El FestiPez. “En el momento que surgió teníamos acceso a escenarios más o menos grandes con Pez y para no aburrirnos y variar un poco lo que hacíamos, decidimos armar una forma de darle al público de Pez algo más por fuera del show de Pez, de sumarle cosas. Aprovechar y mostrarle a nuestro público determinados artistas que a nosotros nos parecían que estaban buenísimos. Nos parecía que era una buena para nuestro público y también para esos artistas, la posibilidad de un público mayor al que estaban acostumbrados”.

 Abrir frentes.

Generar espacios.

Autogestionarlos.

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–        Siempre fuimos una banda independiente pero nunca nos interesó levantar la bandera de la independencia per se. Fuimos una banda independiente porque no nos quedó otro camino que ese. Nunca nos interesó estar esperando que determinada compañía nos dijera: bueno chicos vengan a grabar. Así arrancamos, luego en algún momento nos han tentado para pasar a trabajar de otro modo y no nos interesó porque ya estábamos acostumbrados a hacer en la forma que lo hacemos, en la que solamente respondemos a las ganas de hacer y no a otra cosa.

–   ¿A qué creés que se debe el surgimiento de bandas independientes en los últimos años?

–        Básicamente los cambios tecnológicos oficiaron por un lado a que la difusión cambie el eje. Internet le pasó por arriba a la manera de comunicar lo que hacés, en nuestro caso: música. Si no figurabas en una radio no existías y si no tenías una compañía que te banque detrás y pague para que te pasen en una radio no existías. Internet democratizó muchísimo el acceso a la información. Luego también cambiaron las condiciones de grabación porque la tecnología hizo que sea muchísimo más accesible para un músico poder plasmar lo suyo y grabarlo. Bajaron los costos de edición de los discos. Todo eso fue configurando una situación en que es mucho más fácil hoy que hace veinte años editar un disco de forma independiente.

–          ¿Y en todos esos terrenos ganados creés que hay alguno que no se haya conquistado?

–       De alguna manera por más que estas cosas hayan cambiado, si vos venís con una bola infernal de plata y le apostás a un proyecto para sacarle rédito y fabricás una banda y la ponés en súper rotación, obviamente vas a tener más posibilidades de éxito comercial que cualquier pibe que edita por las suyas. Eso no cambió todo. Lo que cambió más es cierta costumbre en el público de no esperar que le den todo procesado y encontrarse en la tapa de espectáculos del diario con lo que tiene que ir a escuchar. Moverse más de forma independiente cada uno, desde donde ir a buscar información, donde buscar cosas nuevas. Ese es para mí el principal cambio pero tampoco nos engañemos que para todos es igual de fácil ir y conseguir tales cosas. Tenés que tener los medios, tener computadora, tiempo libre para escuchar música, que es un placer que no se puede dar todo el mundo.

Por fuera del mundo de puertas a nuevas posibilidades que abren los cambios tecnológicos, el sentido práctico del hacer limita muchas veces los procesos. En el año 2000, cuando el auge de internet florecía, Pez grabó “Frágilinvencible” ¿Cómo? “En una grabadora de cinta abierta de ocho canales. No se graba así desde fines de los 80’ ponele. Fue una cosa súper casera porque era lo que había. En ese momento grabamos como pudimos”. El 14 de agosto de este año, más de una docena de años después de la grabadora, en sus redes sociales publicaban: “Siendo las 20:41hs, estamos en condiciones de decir que tenemos disco nuevo”. Su reciente material discográfico “El manto eléctrico” se anunciaba por el Facebook y Twitter de la banda, internet colándose en el proceso de comunicar y acortando distancias: “Gracias a la tecnología lo pudimos mandar a masterizar a Estados Unidos”.

–          ¿Internet modificó también la forma de componer?

–        Solo muy lateralmente, lo madre de la música es la persona que está haciéndola. Ahí no hay un plugin para componer.

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 –       ¿Lo que hacen tiene que ver con un proyecto musical o un proyecto de vida?

–         Para nosotros es las dos cosas. Ninguno concibe la vida sin Pez porque salvo que nos agarre una artrosis que no nos deje tocar, nadie se imagina la vida sin estar tocando. Para nosotros es una necesidad hacerlo. Es un proyecto al que le metimos y le metemos muchísima energía y hemos postergado montones de cosas y lo seguimos haciendo constantemente. Pez es nuestro proyecto de vida en tanto hacer de tu propia vida lo que querés hacer. Y nos sabemos afortunados por el hecho de toda esta continuidad que hemos tenido y de poder seguir haciéndolo cada vez en mejores condiciones. El enganche con la música es algo totalmente subjetivo y de cada uno. Pero en determinado momento de tu vida te das cuenta de que es lo que querés hacer y no podés hacer otra cosa, ni podés postergarlo al menos que quieras vivir frustrado. Es una necesidad nuestra hacer lo que hacemos, no lo hacemos por cuestiones de fama, ni por el billete, ni nada. Hacemos lo que hacemos porque queremos gustarnos nosotros, de ahí en más si le gusta a los demás está todo bien y si no le gusta también. No es una variable que nos importe mucho y nunca nos importó el hecho de agradar hacia afuera más allá de nosotros mismos, de estar nosotros contentos con lo que hacemos y sentir que hacemos un laburo digno dentro de las posibilidades, y punto.

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Llegamos.

Fósforo va a bajar del colectivo, las calles colmadas de bares y mesas con cervezas artesanales en las veredas lo van a recibir. Va a armar un cigarrillo y se va a ir caminando tranquilo, mientras quizás un pibe en la misma vereda escuche en sus auriculares algún tema de Pez.

El viaje sigue.

El plan para cerrar Centros Culturales

Desde Parque Patricio a Palermo y San Telmo, la actividad de los centros culturales es ilegal para la Ciudad de Buenos Aires. Nunca ilegítima.

Si sos vecino de Villa Crespo, Barracas, La Paternal o Parque Patricios tenés que saber que el gobierno porteño quiere que tengas cinco centros culturales menos. Los que llevan adelante estos espacios van a hacer todo el papeleo posible para que te falten sólo por un tiempo y volver rápido a la marcha, pero por ahora la Ley no los favorece.

Si sos del resto de la Capital no te relajes demasiado, que los espacios culturales cercanos también están en riesgo. La cultura es un derecho y la Constitución de la Ciudad lo reconoce, sin embargo no hay una sola ley que nuclee todas las actividades que pueden hacerse en un centro cultural: para funcionar hay que pedir una habilitación para, por ejemplo, tener un teatro independiente. Si un día se da una clase de yoga, o si simplemente la gente se pone a bailar en medio de una obra con música, el espacio va a estar por fuera del marco de la ley y puede ser clausurado.

Bebidas sí, tango no

Eso mismo les pasó a El Café de los Patriotas, en La Paternal, cuando a principios de julio de utilizaba el lugar para dar una clase de tango. Entre los pasos sinuosos, ahí cuando los ochos empezaban a salirles a los alumnos, los inspectores del Gobierno de la Ciudad tocaron a la puerta. Sin esperar respuesta entraron y clausuraron el bar porque la habilitación era sólo para “expendio de bebidas y comidas”.

Mariano Viceconte, miembro del Movimiento de Centros Culturales y Artísticos (MECA) y de centro cultural El Quetzal ubicado en Palermo, explica esta modalidad: “Hay distintas leyes de habilitaciones y vos podés ir usando combinaciones de ellas, así más o menos vas cubriendo las actividades que tenés. Los trámites son muy engorrosos y muy caros. La verdad es que hay que tener una sola ley para que cada actividad pueda hacerse y cada vez más en todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires”.

Las leyes actuales no contemplan ni de reojo la naturaleza múltiple de los centros culturales, fueron sancionadas mucho antes de que estos espacios empezaran a florecer en Buenos Aires, post crisis del 2001. Pero no es solamente la Ley lo que complica la existencia física de la cultura en la capital, si no también la voluntad política. “Este gobierno esta clausurando espacios culturales ilegítimamente, porque la realidad es que las clausuras que se vienen sucediendo no fueron por problemas legítimos, están pidiendo cosas que no tenemos que tener mismo por la ley que hoy en día está rigiendo” puntualiza Mariano.

No hace falta remontarse hasta la represión para barrer a la Sala Alberdi, o, diez años más atrás, al brutal desalojo del Centro Cultural y Social Almagro en Medrano 473. Sólo el mes que pasó Vuela el Pez (Villa Crespo), el Centro Cultural Victor Jara (Parque Patricios), Compadres del Horizonte (Barracas), La Casa de Teresa (Villa Crespo), El Café de los Patriotas y otros diez centros culturales más fueron clausurados. Sin gendarmes ni balas, pero dejando a cientos de vecinos sin las actividades que allí realizaban.

40 mil firmas

Existe una ley alternativa. Varios centros culturales nucleados en MECA dieron el primer paso hace dos años, pero fueron obstaculizados en la Legislatura, que no le dio prioridad al proyecto. Este 2014 lo empezaron con una propuesta renovada: una ley que busca 40 mil firmas para ser presentada como iniciativa popular.

Mariano cuenta que ya tienen 25 mil firmas y que “lo que nosotros estamos pidiendo en esta nueva ley es que la zonificación de este tipo de actividades sea amplia para que nosotros podamos tener en todos los barrios centros culturales. Pedimos la gratuidad del trámite para todas las entidades sin fines de lucro, porque entendemos que al ser algo que está queriendo darle cultura a la gente no tendría que tener gastos para hacerlo”. Además agrega que este proyecto de ley adapta los requerimientos legales a las necesidades de espacios independientes y mantiene las exigencias de seguridad e higiene previstas en otras leyes vigentes.

Varios de los centros culturales van a poder reabrirse, apelando y esquivando la burocracia de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), organismo que sabe higiene pero no de cultura ni de la dinámica de esos espacios. 15 mil son las firmas que faltan para que los centros culturales tengan, al menos, la posibilidad de dejar de visitar a la AGC todos los años. 15 son los centros cerrados en sólo un mes. En estos lugares podes firmar:

La Casa de Árbol – Fitz Roy 2483, Palermo.

Casa Presa – Valdenegro 2636, Villa Urquiza.

El Quetzal – Guatemala 4516, Palermo.

Rincón Casa Cultural – Rincón 1330, San Cristóbal.

Señor Duncan – Av Rivadavia 3832, Almagro.

Club Cultural Matienzo – Pringles 1249, Villa Crespo.

Archibrazo – Mario Bravo 441, Almagro.

Multiespacio Pasco – Pasco 689, Balvanera.

Vuela el Pez – Av Córdoba 4379, Villa Crespo.

La Vieja Guarida – Guardia Vieja 3777, Almagro.

El Emergente – Gallo 333, Almagro.

Teatro Mandril – Humberto Primo 2758, San Cristóbal.

El Surco – Av Boedo 830, Boedo.

La Brecha – Juan de Garay 2900, Parque Patricios.

La Senda – Thorne 493, Parque Chacabuco.

La Bisagra – Av San Juan 1826, San Cristóbal.

San Nicolás Social y Cultural -San Nicolás 162, Floresta.

Mu. Punto de Encuentro – Hipólito Yrigoyen 1440, Congreso.