“Tres años de primavera en el país de la tiranía”

A poco más de tres meses del golpe de Estado en Paraguay, nos juntamos con el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, especialista en historia del país guaraní, para esclarecer las raíces sociales del golpe. El proyecto autónomo posindependencia y su destrucción en la Guerra de la Triple Alianza, la dictadura de Strossner y la incapacidad de Fernando Lugo para revertir el rumbo de una nación que parece condenada a la corrupción política eterna.

“No es Fernando Lugo el que recibe un golpe, hoy no es Fernando Lugo el que es destituido; es la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente”, pronunciaba el ya destituido expresidente paraguayo el último 22 de junio en el Palacio de Gobierno. El historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana y presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), buscará esclarecer ciertas cuestiones de la historia paraguaya que indudablemente condicionan y construyen el presente de la nación.

-¿Cuáles fueron las debilidades del gobierno de Lugo para haber caído sin resistencia aparente en manos de un golpe de Estado parlamentario?

-Lamentablemente en Paraguay, como también había pasado en Honduras, el proceso de cambios no partió de una base sólida. La endeblez en la formación de un movimiento de masas, pero más que nada del punto de vista organizativo, de estructura partidaria, dieron al traste con el gobierno de Lugo. Él logró organizar lo que se llama el Frente Guasú, una organización de pequeños partidos políticos y organizaciones sociales, pero que no llegó a vertebrarse con solidez, por lo que el gobierno de Lugo dependió en gran medida del apoyo del Partido Liberal Radical, sobre todo del ala izquierda de ese partido. El Liberal Radical y el Colorado son los partidos tradicionales históricos de Paraguay que sirvieron de fundamento a la dictadura de Strossner y al régimen de tenencia de la tierra que es el mas desigual de América Latina, donde una porción ínfima de la población controla la mayor parte de la tierra. El gobierno de Fernando Lugo les representó siempre una piedra en el zapato, encontraron la ocasión de deshacerse de él aprovechando la matanza hecha por un terrateniente del partido Colorado, en tierras que no eran suyas, tierras que le pertenecen al Estado, donde campesinos se habían asentado para reclamar el incumplimiento del programa oficial de reforma agraria, que precisamente por el control que los partidos tradicionales tienen en el parlamento, impidieron la efectivización del plan redistributivo. Se desencadenó con un incidente que a todas luces fue fabricado para poner en crisis la dirección de Lugo en un momento en que se acercaba el cambio de gobierno, precisamente, querían deshacerse de Lugo para tomar posiciones y favorecer a estos partidos tradicionales en las elecciones del año próximo.

Imagen: NosDigital

-¿Qué raíz histórica se puede encontrar en los grupos que llevaron adelante el golpe de Estado en Paraguay?

-Los antecedentes sociales de este proceso están en la interrupción del proceso de desarrollo independiente que vivió Paraguay luego de su independencia, primero bajo el gobierno del Doctor Francia, y luego con el gobierno de los López, donde el país desarrolló un sistema sui generis en el contexto de la época, que promovió de parte del Estado la producción autóctona, que repartió tierras a los campesinos, que expropió las propiedades de la Iglesia, que protegió las fronteras nacionales de la penetración del capital extranjero; en dos palabras, que desarrolló un régimen propio, favoreciendo a las grandes masas. Fue finalmente interrumpido más que nada por la Argentina liberal de Mitre y Sarmiento, y el Brasil imperial, ambos ya supeditados al capital británico. Luego de liquidar aquél desarrollo independiente con la Guerra de la Triple Alianza en 1870, se incubó un Estado dependiente controlado por una élite de terratenientes bien vinculados al capital extranjero que se había visto acorralada por los gobiernos nacionalistas de Francia y los López. Estas mismas son las bases de los partidos tradicionales que han liderado el país desde entonces hasta hoy, con muy pocas e intermitentes excepciones a lo largo de la historia.

-¿La falta de movilización popular en el derrocamiento de Lugo, puede verse como consecuencia de la desmovilización fruto de tantos años del partido Colorado en el poder?

-Sin duda que el régimen de Strossner aún sobrevive junto a la fuerza de los militares tradicionales como Lino Oviedo, pero pienso que no hay que desconocer las propias características del gobierno de Lugo. Un hombre que era un obispo, que no tenía experiencia política, que no logró vertebrar un movimiento de masas, y quizás su propio origen religioso lo llevó a cometer errores en esta última parte del proceso. En m criterio fue un error de parte del Presidente Lugo reconocerle al Parlamento la destitución. En mi opinión debería haber dicho: “A mi me eligió el pueblo, no el Parlamento. La Constitución puede indicar que el Parlamento tiene el poder para destituirme, pero no me iré hasta que el pueblo lo haga. Por lo tanto sigo considerándome Presidente” y así generar un movimiento de masas. En realidad él dijo que no quería que se produjera un derramamiento de sangre, acepto la destitución; tendió a desmovilizar. Por eso creo que fue una suma de factores, la falta de una organización poderosa, características propias y el poder que se le hacía ajeno en el Parlamento, contribuyeron a que su derrocamiento fuese relativamente fácil para la élite local. Eso no quiere decir que esté todo dicho, que puedan consolidarse en el poder, ahora se está gestando una unidad entre las organizaciones antigolpistas, encabezados por el Frente Guasú y el propio Lugo, que están intentando atraer a los sectores antigolpistas de los partidos tradicionales que puedan dar lugar a una formación de un frente de masas que permita cambiar la relación de poder en el país.Mutatis mutandi, en Honduras por ejemplo, ha sorprendido a los conservadores el movimiento de masas que se ha erigido por la candidatura presidencial de la esposa del derrocado Zelaya, movilizaciones de masas que las encuestas permiten vislumbrar que pueden hacerse con el poder. Quizás algo parecido pueda pasar en el Paraguay, quizás es lo que deseamos para el futuro próximo del país que no deja de ser uno de los más pobres de nuestro continente.

-¿Los golpes en Bolivia, Venezuela y Ecuador que no resultaron exitosos y los que sí avanzaron en Paraguay y Honduras, pueden ser resultado de la falta de avance de los gobiernos progresistas latinoamericanos por sobre el poder económico histórico de las élites locales?

-No creo que sean resultado de eso, aunque, claro que sí los debilitan. Todos los golpes son diferentes, en lugares como en Venezuela y en Bolivia donde los gobiernos fueron más allá de lo que cualquiera podría haberse imaginado, de igual manera se activaron los intentos de golpes de Estado. Los grupos que son afectados por las medidas de unos gobiernos que se inclinen a favorecer a las grandes mases no se van a quedar tranquilos, lo mismo el capital extranjero, y van a tratar de derrocar a cualquiera que intente modificar el status quo. Si además de eso, el gobierno no ha logrado conformar un movimiento de masas, no ha profundizado en las medidas sociales, eso puede generar la situación propicia para un golpe. Ningún movimiento está inmunizado frente a una intervención militar. A Lugo lo tenían acosado, desgastándolo, contra la pared, desde los medios de comunicación. Había un discurso preparado desde los medios que construía un imaginario colectivo en la sociedad, para permitir la gestación de un golpe. A pesar de todas las campañas que se han hecho contra él, la popularidad de Lugo es del 50%. Es una lucha contra el poder mediático y las élites.

-La autonomía impulsada por Paraguay al independizarse habla de una sociedad con características distintivas propias, pero al día de hoy se han convertido en uno de los países con mayor dependencia, ¿Cómo se considera la sociedad paraguaya a sí misma?

-Es un país excepcional en América Latina, es el único bilingüe (guaraní y español, indistintamente), eso de una idea de la fortaleza de la identidad nacional paraguaya, nos explica por qué ese pueblo se inmoló en la Guerra de la Triple Alianza. Nos explica el propio proceso independentista, cuando no había uruguayos, sino que simplemente eran rioplatenses, mientras Artigas no buscaba la independencia de la Banda Oriental, sino que soñaba con la unión de ambas márgenes del Río de la Plata; los paraguayos ya tenía una identidad propia, sedimentada. Pero se trata de un sistema político anquilosado, viejo, esclerotizado, que incluso vetó la entrada de Venezuela al Mercosur. En una ocasión le pregunté a un político paraguayo, cuál era el problema con Venezuela –Lugo estaba todavía en el poder-, y me respondió que para votar a favor del ingreso estaban esperando simplemente que los sobornaran. Tan bruto y tan sencillo como eso. Es un sistema político corrupto, desprestigiado, de dos partidos que mantuvieron la dictadura de Strossner durante 50 años y que ahora han recuperado el poder luego de “tres años de primavera en el país de la eterna tiranía”, parafraseando al poeta guatemalteco Luis Cardoso de Aragón refiriéndose a su propio país.

-Recorriendo la historia de la posindependencia paraguaya encontramos grandes hitos productivos permitidos por la política antiimperialista autonomista, ¿cuán factible es hoy en día una empresa como tal para un país como Paraguay?

-Si las cosas se hicieran por deseo, por supuesto que quisiéramos ver un renacer del Paraguay como el que fue en el siglo XIX, que estaba llamado a ser una especie de Japón sudamericano. Hay que ver que el primer ferrocarril del Cono Sur no estuvo ni en Argentina ni en Brasil, estuvo en Paraguay. Hay que poder entender lo que significó para los paraguayos de la época tener trenes con acero paraguayo –aunque los motores fuesen importados de Inglaterra-. Lamentablemente ya el mundo de hoy es otro, es como la persona que nace desnutrida y luego por más que uno quiera que se desarrolle, cuesta mucho trabajo. Paraguay debe encontrar su forma de inserción en el continente de otra manera, en el mundo globalizado de hoy, para muchos países pretender una industrialización fuerte no es viable.

Relatos del golpe paraguayo

Jueves 21 de junio de 2012,

Juicio político

 

Al llegar a Asunción, lo primero que me llamó la atención es que hubiese tanta policía militar desplegada en uno de los países más tranquilos de América Latina. Tranquilo, hasta el viernes pasado. Ese día en Curuguaty, al norte del país, hubo un violento enfrentamiento entre campesinos y policía, con el resultado de 17 muertos, 11 campesinos y 6 policías. En los días posteriores, la confusión de noticias ha sido enorme pero lo que está claro es que aquí nadie se cree la versión en la que unos sin tierra disparan a quemarropa sobre policías que iban a desalojarles. Los policías tenían certeros tiros en la cabeza con armas automáticas -ya quisieran esa puntería equipos de élite- y los cuerpos de los campesinos muestran signos, más que de un tiroteo, de haber sido directamente ajusticiados. Sin olvidar que aun hay cerca de cuarenta campesinos desaparecidos.

En el centro del problema, como siempre, la tierra. Y unos sucesos que, con la perspectiva de una semana, parecen la puesta en escena de una coreografía perversa. ¿Complot? Ni idea, pero resulta curioso que todo esto estalle cuando uno de los grandes latifundistas del país es informado de que no puede acceder a los títulos que le daban acceso a esas tierras. A partir de estos hechos, prensa y televisión se alinean con los partidos tradicionales -colorados y liberales- en una campaña de desgaste, culpando al presidente Lugo, no ya de todo lo sucedido, sino de instar a la violencia en el país. Y todo desemboca en la charada de hoy, un golpe de estado institucional para el que -anacronismos tiene la historia…- aquí existe una figura legal: el ‘juicio político’.

Durante toda la jornada de hoy no se ha hablado de otra cosa en las calles. Y a lo largo del día se ha ido sumando gente a la concentración en apoyo al presidente frente al edificio del Congreso. La manifestación se ha transformado en vigilia, porque de ahí no tenían intención de moverse en toda la noche, y desde los municipios que rodean Asunción se estaban formado columnas de campesinos que pretenden llegar mañana a la capital para brindar su apoyo al presidente Lugo a la hora en que se esté consumando su, ya dada por hecho, destitución. Lo que nadie sabe es qué pasará en una plaza que se espera abarrotada de gente cuando se comunique la resolución.

 

Esther Benavente

Española residente en Paraguay

 

 

 

 

San Lorenzo, 22 de junio de 2012.

Ratifico una vez más mi postura y mi voz no se va a apagar: NO RECONOZCO AL GOBIERNO DE FEDERICO FRANCO. Nos veremos en las urnas en el 2013, es la única arma que tengo. No crean, pues, que esta es una victoria, seguiremos luchando por la democracia. Confío en que la juventud y el pueblo paraguayo entenderá que esto fue un golpe a la soberanía de nuestra Nación y a nuestra Democracia. No se trata de defender a Fernado Lugo, no se trata de ser izquierdista. Dejemos de tragar todo lo que nos venden esas ratas de prensa como información. Seamos conscientes, informémonos de nuestros derechos y de nuestras obligaciones como ciudadanos paraguayos y exijamos su cumplimiento. Pero hagámoslo nosotros como pueblo, no 39 payasos de circo que se esconden detrás de las listas sábanas que por cierto hace aproximadamente poco más de 15 días evitaron que se desbloqueen. Cada quien tendrá la ideología política que le plazca, pero ninguna tiene derecho de ir contra la voluntad popular. Jamás se puede reconocer como legal un proceso que se dio como resultado de una manipulación política, utilizando el dolor de la gente, la muerte de compatriotas como armas para la realización de sus fines de lucro. Es una vergüenza y una indignación total.

Termino informándoles de algo que es obvio, pero al parecer hay gente que todavía se niega a creer. El congreso no tomó esta decisión para lograr un país mejor, no les movió ningún interés ajeno al lucro. Al congreso no le importa si en estos momentos tenés trabajo, tenés educación, o tenés seguridad, AL CONGRESO NO LE IMPORTAS UN CARAJO. Ahora nos estamos dividiendo en ideologías políticas, ahora estamos retrocediendo veinte años atrás. Esa era la idea, eso era lo que buscaban. Buscaron que vos y yo no trabajemos unidos por un país mejor, temblaron y se asustaron ante nuestro despertar. Pero que el cambio no se detenga, nuestro país no necesita tener colores “seccionaleros”. Que nuestro verdadero partido político sea en todo momento DEFENDERLA DEMOCRACIA.

Yéssica González Peralta

Estudiante universitaria de Paraguay

“Chaco es un lugar estratégico para EE.UU.”

En un período de gran discusión acerca de la soberanía en Argentina, nos preguntamos, ¿cuán presente sigue estando Estados Unidos en nuestro continente y en nuestro país? Constantes son las fuertes declaraciones antiimperialistas de ciertos mandatarios para con la potencia, pero, ¿cuánto es discurso, cuánto es realidad? Nos juntamos con Leandro Morgenfeld autor de Vecinos en conflicto para desentrañar esta relación tan antigua como compleja entre el poderoso Imperio y América Latina, donde los golpes de Estado, las bases militares, las presiones bilaterales y hasta el espionaje siguen tan vivos en el siglo XXI.

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-Bases de Estados Unidos en Colombia, Perú, Paraguay, Argentina ¿Cuán profunda es su presencia en América Latina?

-Es bastante grande la presencia de Estados Unidos y de la OTAN aquí. Según últimos estudios muestran que hay 47 bases militares extranjeras en el continente, incluyendo las inglesas en Malvinas y en las Islas Georgias del Sur. Mismo, está encaminado el plan de abrir una base humanitaria muy controvertida en el Chaco. Estados Unidos está tratando de reposicionarse en el continente. En el 2008 el gobierno de Bush reimplantó la IV Flota de Comando Sur, destinada específicamente a América Latina. Durante 50 años la flota estuvo desactivada porque Latinoamérica no es un continente donde haya ningún tipo de conflicto militar, pero esta medida indica que hay una necesidad de Estados Unidos de reafirmar que, lo que históricamente fue su patio trasero, lo sigue siendo. Esta necesidad se explica por qué en los últimos años hubo un proceso de reintegración de los gobiernos latinos sin su tutela, aumentando las relaciones con otras potencias, como Rusia y China. Y esto les preocupa.

-¿Las bases están presentes en todos los países de América Latina?

-No, no están en todos los países, e incluso hubo algunos que avanzaron en el proceso de desactivarlas. El más importante es el caso de Ecuador, que durante el gobierno de Correa desarticuló la base de Mantra, mostrando que sí se puede avanzar en este tema. Entonces, Ecuador ya no tiene más bases.

-Ya hablamos de Correa, pero también Chavez y Evo Morales han sido los que públicamente más mostraron sus diferencias con Estados Unidos. ¿Cuánto hay de discursivo y cuánto se manifiesta realmente esto?

-En América Latina hay que hacer una distinción entre tres grupos. El Eje Bolivariano, que tienen una política exterior que discursivamente es antiimperialista o simplemente antiestadounidense, como el caso de Cuba, Venezuela, Bolivia y los demás miembros del ALBA. Su discurso se manifiesta con ciertas prácticas: denunciar la injerencia de la Embajada norteamericana -incluso la expulsión de embajadores-, el cierre de bases militares. Mientras en el punto de vista comercial siguen manteniendo relaciones pero también hay una búsqueda de diversificar los intercambios con otros países. Hay una política interesante que discute esa pretensión  de hegemonía estadounidense. Después está otro grupo, el de los alineados al Norte que son el Eje Pacífico, donde podemos contar a Costa Rica, Panamá, Chile y Colombia. Finalmente el Eje del Mercosur, que tienen una política intermedia, a través del mismo Mercosur o el UNASUR. Pero estos países, que al mismo tiempo hablan de una inclusión latinoamericana, sostienen una relación oscilante. Así, en Argentina mientras el año pasado se fueron dando distintos roces bilaterales y un mayor discurso antiestadounidense, después de las elecciones hubo una política de acercamiento.

-Dentro del Eje Mercosur, ¿estas diferencias se dan por posiciones ideológicas o son de carácter coyuntural?

-Hay una cuestión ideológica y otra de la cohesión del discurso interno. Argentina permanentemente se queja del proteccionismo norteamericano, lo cual está bien, ya que éste y la Unión Europea establecieron sanciones contra el país por este tipo de medidas. Esto es algo histórico argentino, que viene de los gobiernos conservadores incluso, porque la economía nacional tiene una relación más competitiva que complementaria con la norteamericana y los productores agropecuarios yanquis tiene una capacidad de lobby muy grande que generan estos choques. Esto se ve a lo largo de la historia, más allá de que sean gobiernos conservadores, radicales o peronistas. Hay una actitud ambivalente del gobierno argentino. Desde las elecciones que busca reencauzar las relaciones con Obama, pero no lo hace como en los 90’con las relaciones carnales. Cuando vemos el tema de YPF, Argentina toma una política que desde puntos de vista nacionalistas hacía tiempo se venía pidiendo. Pero cuando se busca la forma de buscar inversiones, una de las grandes apuestas es buscarlas en la Mobile o la Exxon, las dos grandes petroleras de Estados Unidos.

-Con la explosión del neoliberalismo en los ´90, diferentes actores sociales y políticos han salido a la luz con una gran movilización y visibilidad pública: movimientos estudiantiles, campesinos, ambientalistas, etc. ¿Cómo entiende Estados Unidos este proceso?

-Sin dudas creo que hay una nueva etapa: mayor integración regional, cambio de gobiernos muchos de ellos luego de rebeliones populares importantes, hizo que la sujeción estadounidense se halla en parte revertido. Entonces, reacciona de diversas maneras. Algunas formas fueron las tradicionales: intentando en el 2003 un golpe de Estado en Venezuela que fue vencida. Pero contra los distintos procesos aplicó diferentes formas de desestabilización, como en Bolivia mediante el intento de ruptura de la unidad territorial alentando la separación de la Media Luna. También lo mismo apoyando el levantamiento policial en Ecuador, el golpe en Honduras que acabó con el gobierno constitucional de Zelaya, que sin ese acompañamiento norteamericano no se hubiera sostenido. Así, hubo una gran decepción de algunos sectores con Obama, que apoyó este golpe en Centroamérica, mantuvo Guantánamo, sigue la IV Flota.

– También hablaste de la base que se está instalando en Chaco…

-Si, se trata de una base teóricamente “humanitaria”, pero financiada enteramente por el Comando Sur, o sea el Ejercito estadounidense. Cómo operará, no se sabe. Pero hay que verlo según cómo Estados Unidos ejerce su intervencionismo a lo largo del planeta. Tiene bases, cárceles ilegales en las que puede aplicar violaciones a los Derechos Humanos que su propia legislación no le permite, siendo Guantánamo el gran ejemplo. Y después la forma de intervención se puede ver de otras maneras. En Venezuela, por ejemplo, financian una cantidad enorme de ONG, que es una forma de penetración, espionaje, buscan trazar contactos en la sociedad que se está trabajando. Otra puede ser bajo la ayuda humanitaria, planes de vacunación.  Ahora, ¿por qué en el Chaco? Habría que ver si es una base humanitaria, porqué está financiado por el Comando Sur, que es la encargada de establecer las relaciones militares con este continente, con un pasado con la Escuela de las Américas bastante nefasto. Uno podría pensar por qué en esa provincia, y se da porque es un lugar estratégico para Estados Unidos, muy cerca de la Triple Frontera, con recursos naturales muy importantes, a la vez que se la suele ver como un lugar de paso del contrabando y a la vez de células terroristas.

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