Quieren fiesta

La Delio Valdez enfiesta los jueves de febrero con su ciclo “Historias de cumbia” en Niceto. Con todo el cuerpo se viven los momentos claves del género que echó raíces en todo un continente. 

– Lo más importante es que la gente baile y se divierta. El sustento tiene que ser que te mueva. Y no es fácil. Tal vez necesitás pocas notas, cosas repetitivas, por como son las personas. Y eso justamente va en contra de lo que la música occidental europea te dice: que varíes todo lo que puedas, que muevas los dedos rápido. Acá lo que importa es que llegue.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

Es un golpe. O casi un latigazo en la parte posterior de las rodillas que obliga a la flexión. El chasquido mágico de unos dedos invisibles que se acompasa con el propio latido. Es como un piolín imaginario que tironea de la cadera y provoca un quiebre. La pelvis dibuja un ocho. Es cumbia. Es cadencia. Es ritmo. Y se lleva bien adentro. Desde el interior, de los cuerpos y de la noche, la música llega. En Niceto, con sacos naranjas vibrantes y pantalones negros, la orquesta mueve el cuerpo hacia el escenario abriendo paso desde el seno del público. Y contagia.

– Hay una sabiduría muy grande en las músicas populares. Es más importante que te mueva el culo a que te quedes pensando “uh, mirá el acorde que armó, la armonía que metió ese”.

– ¿El estigma de dónde viene?

– Entre los músicos, la cumbia, y las músicas bailables en general, están estigmatizadas porque se piensa que son fáciles de tocar. Nosotros le damos bola a los arreglos, pero eso es la superficie, la frutilla. Lo importante es que sea algo bailable, divertido, que la gente se enganche, se encuentre, se despeje. No lo pensamos en función de lucirnos o de un mercado. Sino en función de lo que realmente va a gustar. Incluso si hablamos técnicamente, no es tan fácil sostener un discurso con tres notas durante cuatro minutos. Requiere tener un swing que en otros géneros no necesitás. El jazz por ejemplo, que se asocia con la complejidad, en el fondo es música bailable, porque originalmente lo es. Se trata de no perder la raíz, que muchas veces por el exceso de armonías, sustituciones y todo un rebusque sonoro se olvidan de que es música que tiene que sonar, tiene que mover.

– Y ese movimiento del otro lado, ¿qué les genera?

– Para nosotros es un placer enorme tocar música para que la gente baile, porque la devolución es hermosa. Yo disfruto mucho más de ver a una persona que se le nota en el cuerpo lo que vas tocando, lo ves en una sonrisa, en unas manos levantadas, en una pareja bailando un tema más tranqui y ves el cortejo ahí. Es hermoso. Te comunicás con algo más crudo. Hay algo en la cumbia que va más allá de lo social, que genera un efecto en la gente muy primigenio. Nosotros tocamos en cualquier tipo de escenario y siempre se da el mismo efecto, con distintas edades, situación socioeconómica, contexto, región. Hay algo en la gente que es lo mismo.

La Rueda del Cumbión (2014) y La Delio Valdez (2012).
La Rueda del Cumbión (2014) y La Delio Valdez (2012).

La Delio Valdez es una orquesta de cumbia que desde sus primeros latidos en 2009 marca el ritmo de una movida que no para de crecer. De una banda de amigos que se juntaban a tocar a una orquesta de 14 integrantes, con dos discos editados – La Rueda del Cumbión (2014) y La Delio Valdez (2012) – y más de 70 fechas al año. Reconocen influencias de la cumbia de la costa caribeña de Colombia, pero se inscriben definitivamente en la tradición cumbiera argentina. “Nosotros nos sentimos parte también, si bien el repertorio que tenemos es mayormente colombiano, nosotros nos criamos escuchando la cumbia de acá y bailamos eso, somos de acá. Hay una cosa de Buenos Aires… Y en ese sentido nos remitimos también a las orquestas de tango, nos sentimos parte de esa tradición”.

– ¿Cómo es la dinámica de la orquesta?

– Al ser una cooperativa, somos todos dueños. En el último tiempo algunos de nosotros asumimos que íbamos a hacer cosas por fuera de lo musical. Intentamos tomar las decisiones grupales, porque todos nos sentimos parte, no puede haber alguien que no esté de acuerdo con una decisión estética o de producción. Con el tiempo nos dimos cuenta que lo mejor es no tironear nada, que cada uno ocupe el rol y el lugar que puede y quiere, siempre cumpliendo con lo necesario. También está bueno ser muchos porque te permite rotar en los roles y no desgastarnos ni aburrirnos.

– ¿Hay una relación entre el formato y la organización cooperativa?

– No, de hecho acá las orquestas eran de “tal persona”, con el resto de los músicos atrás. Aparecen hoy en día orquestas de tango más modernas que funcionan de otra manera. En realidad la histórica es la de Pugliese, que sí inventa una cosa cooperativa. Si bien el tipo era el director, estaba encargado de que todos cobraran lo mismo, que tuvieran una obra social, que estuvieran bien… Es un poco el precursor. En nuestro caso la decisión pasa por otro lado, no tiene que ver con el formato orquesta. Va de la mano de que la banda siempre fue autogestiva y todos venimos de experiencias así, de una camada de músicos que tenemos una cosa de “si querés tocar, tocás”. Tenemos mucho la idea de hacer movida, de hacer red, de invitar gente a tocar, contactarnos, generar lazos. Al no tener una discográfica, es lo que hay hacer porque si no, te quedás solo.

En el impulso de crearse el camino propio, “La Delio” es una orquesta sin director. Son una cooperativa, en la producción y en la música. Frente al grabador, levantando la voz para gambetear la presencia arrolladora de la orquesta en el escenario probando sonido, Pablo Broide (saxo tenor) y Santiago Moldován (clarinete) le ponen la voz el cuerpo a un discurso que se sabe colectivo y consensuado: “Nos, los representantes…”, juegan. En la previa al escenario, ensayan cómo van a abrir la noche, comparten pizza y cerveza en los sillones negros, el primer piso del lugar se llena de risas, mientras la planta baja espera con gente dispuesta al disfrute. Se nutren de la fusión colectiva de miradas y sonidos y encuentran en ese ida y vuelta su identidad:

Reflejos de fiesta y cumbia.
Reflejos de fiesta y cumbia.

– Es muy pesado dar cada paso porque te cuesta un huevo llegar a un consenso, pero cada vez que lo damos es muy firme, se va con todo y se labura hasta el final. Hay como una especie de unidad por encima de cada uno. Te hace crecer como persona, porque tenés que aprender a correrte un poco de tu ego. La figura es la orquesta.

– ¿Cuál es la intención detrás del ciclo “Historias de la cumbia” en Niceto?

– Era algo que teníamos dando vuelta hace bastante tiempo. Nosotros tenemos un blog a parte de la página de Internet donde volcamos algunas de nuestras investigaciones sobre el género y veníamos con ganas de reflejar en un show los momentos más importantes y representativos de la cumbia género a lo largo de su historia. Lo empezamos a intentar y finalmente decantó en esto. Que además está buenísimo, porque la propuesta se va renovando, podés hacer que la gente vuelva a la semana siguiente y se encuentre con algo distinto. Nos gusta mucho y nos parece importante y súper necesario ir a la raíz de las cosas. Todos sentimos la idea de llevar la cumbia al frente.

Vientos fuertes, La Delio Valdéz
Vientos fuertes, La Delio Valdez

– ¿Cómo armaron la programación de las fechas?

– Elegimos cuatro puntos que a nosotros nos alimentaron mucho. La historia de la cumbia es vastísima. Es un género muy especial porque surge como el folklore de un país y después se afinca en todo el continente. Entonces en casi todos los países de Latinoamérica tenés más de un tipo de cumbia local. Por esto, lo que al principio pensamos como “Historia de la cumbia” pasó a ser “Historias de la cumbia”, que nos pareció un poco menos pretencioso. El primer día fue la parte más folklórica de Colombia, hubo una rueda de gaitas con músicos colombianos; el segundo fue cumbias con acordeón, vinieron Los Reyes de la Costa; el tercero fue la Era de las Orquestas y tuvimos como invitados a los chicos de San Bomba; y el cuarto es especial de cumbia argentina. Con uno de nuestros padrinos, Coco Barcala, Tambó Tambó abriendo la noche, invitados y algunas sorpresas. Nos quedan miles de historias para contar, así que tenemos material para seguir pensando.

– ¿Cómo sigue el año de La Delio?

– La idea fue meter mucho esfuerzo ahora para tener una cantidad de material que nos permita llevar adelante el año sin aburrirnos nosotros, sin aburrir a la gente, con variedad de propuestas. Vamos a seguir con La Rueda del Cumbión, que lo venimos presentando a pleno. Mientras tanto estamos empezando a madurar lo que va a ser un tercer disco, y la idea es seguir un poco con una propuesta que arrancamos el año pasado, que se llama La Delio Valdez en concierto, más tempranera, otro público, un poco más visual.

El jueves 26/02 La Delio Valdez cierra el ciclo “Historias de la cumbia” en Niceto Club a las 20hs.

La Delio Valdez es: Manuel Cibrian (Guitarra y Voz), Leon Podolsky (Bajo), Tomás Arístide (Guiro y Maracas), Marcos Diaz (Bongó y Tambor Alegre), Pedro Rodriguez (Timbal y Voz), Agustin Fuentes (Congas), Santiago Moldovan (Clarinete), Agustina Massara (Saxo Alto), Pablo Broide (Saxo Tenor), Santiago Aragón  (Trompeta), Pablo Reyna (Trompeta), Milton Rodriguez (Trombón), Damian Chavarria (Trombón).