El ritmo entre los cuerpos

La música latina, y la cumbia en particular, cada vez se expanden por más escenarios y se contagian hacia nuevos públicos. En los últimos años, se multiplicó la cantidad de grupos y hoy lideran la noche porteña. Salir de fiesta, escuchar música en vivo, bailar sin prejuicios y recuperar las raíces musicales del continente son las distintas aristas que exhibe la cumbia hoy. NosDigital se metió en el detrás de escena y charló con Tom Viano, de Cumbia Hasta El Lunes, y Matías Jalil, de la Orkesta Popular San Bomba.

Noche. Un sábado cualquiera de esos que anticipan el verano. El reloj dice que aún es pronto para arrancar y hay quienes todavía ni cenaron. Pero en algún barrio porteño, tras unas puertas macizas que en unas horas se abrirán de par en par, se está amasando una joda. Afuera, la calle y sus historias de siempre; adentro, la previa de una noche para sacudirse la semana del cuerpo, encontrarse, reírse y bailar. Bailar con él, con ella, de a tres, en ronda o solos. Y los preparativos arrancan temprano, porque la música que sacudirá los cuerpos, los ritmos que nos harán vibrar, se tocarán en vivo desde ese escenario de ahí, ese en el que ahora los grupos están probando sonido. Nada de pistas ni temas enganchaditos. Esto es música. Y hoy va a ser una fiesta.

Para decirlo con un poco de glamour, estamos en el backstage de la cumbia, ese ritmo que se contagia y se expande cada vez más por los escenarios y el público porteños. Es candente la polémica que discute si se trata de una “nueva moda” o es solo una etapa más en la abultada historia de este género musical que ha trascendido las fronteras de un continente y se ha ramificado hasta el infinito. Quizás convenga hablar de un resurgir, de fusiones originales o de nuevas búsquedas. Como sea, no hay duda de que acá algo está pasando. Mientras terminan de acomodarse los equipos, de afinar una guitarra y de hacer sonar algunas congas como para que ya vaya temblando el piso, nos sentamos un ratito a charlar con Tom Viano, voz de Cumbia Hasta El Lunes (CHEL), y Matías Jalil, director y compositor de la Orkesta Popular San Bomba. Estas dos formaciones diversas y con acercamientos distintos hacia el género nos permiten una mirada múltiple hacia el abanico de posibilidades que alberga la cumbia hoy.

Tom Viano, voz de Cumbia Hasta el Lunes. Foto: NosDigital.

Cumbia Hasta El Lunes empezó hace tres años, con otra formación y como una banda de covers. Después de un año y medio por ese sendero, sus integrantes comenzaron a sentir la necesidad de consolidar la identidad de su música desde la composición de canciones propias. Durante el 2012, hicieron el ciclo “Cumbia hasta el lunes, en serio” en Uniclub, y la rompieron. Hoy son 9, y este fin de año los encuentra en los preparativos para el lanzamiento de su primer disco, con 9 temas propios, en un repertorio que indaga sobre la cumbia con violas distorsionadas y melodías rockeras. Orkesta Popular San Bomba surgió en el 2008 por iniciativa de su director que, tras su trayectoria como músico y docente en talleres de música latinoamericana, comenzó a buscar nuevas experiencias y lo sedujo la idea de la orquesta. El camino arrancó con un concepto amplio de la música popular, con la interacción de diferentes niveles musicales y un laburo colectivo que engrane las partes para que se arme el conjunto.  Este año, estuvieron presentando su primer disco “Sal de tu cuerpo”, que invita a un recorrido por los ritmos de la región, y no pararon de tocar. Hoy son 22 integrantes y ya están entrando a grabar su segundo trabajo de estudio, que promete más fusión.

Se arma el baile

Matías Jalil, director y compositor de la Orkesta Popular San Bomba. Foto:NosDigital.

“La gente quiere celebrar, quiere bailar, quiere levantarse minas o levantarse chabones, la gente quiere usar el cuerpo. Las fiestas son de los pocos espacios sociales destinados a usar el cuerpo, a dejar de hablar un poco y empezar a bailar”, así entiende Tom Viano (CHEL) la movida que se viene armando desde hace algunos años. Matías Jalil, de San Bomba, reconoce que a la hora de seleccionar ritmos del amplio abanico de música latina, la elección por la cumbia vino de la mano de la posibilidad de generar baile: “Siempre tocamos cumbia, pero hoy estamos en un momento de resurgir del ritmo, y de una apropiación para hacer una cumbia propia. Y para nosotros, la mejor sensación es la de estar en el escenario y que la gente esté bailando abajo, ese ida y vuelta, hay algo ahí que se arma entre todos. No es que nosotros les bajamos las melodías, sino que viene de ellos también”. En eso parece coincidir Viano: “Nos gusta mucho hacer bailar a la gente, es algo muy único y creemos que siendo cada vez más sinceros con lo que somos musicalmente, más power va a tener la banda.”

Cuando los reflectores enfocan a la pista, la cosa se vuelve todavía más clara, y Tom Viano agrega: “Es usar el cuerpo para un montón de cosas, en principio creo que usarlo por usarlo, para sacarle un poco el óxido al cuerpo. Después, es hombre-mujer, o bueno, hombre-hombre, mujer-mujer, relación sexual digamos, atracción sexual. La cumbia como toda Latinoamérica es súper sensual. Hay gente que le pasa lo mismo con la música punchi, pero es cierto que la música latina tiene mucha cadera. Por suerte, nos tocó vivir en un lugar en el que para bailar hay que mover la pelvis y eso no es cualquier cosa.” Y viene a cuento el nombre del primer disco de la Orkesta Popular, “Sal de tu Cuerpo”: “Salió de ese juego de palabras de salirse del cuerpo para cualquier expresión y de la sal del cuerpo, de transpirar la camiseta.”, cuenta Jalil.

En ese condimento, en esa cadencia, en la curva de una cintura o en el vaivén de una pelvis, empieza a resonar en esta charla la referencia obligada que abraza a la cumbia: América Latina. Es que este género, con su patrón rítmico se convirtió en la pasión de un continente. Y si hablamos de resurgires de esta música, no podemos dejar de mirar a la región. Matías Jalil señala: “Es un contexto histórico muy latinoamericanista. Acompañado de ese envión, hoy hay un montón de grupos de música latinoamericana. Hace diez años éramos cuatro o cinco y hoy está lleno, y también hay otra aceptación, la gente empieza a venir.”

Fusiones degeneradas

Si hay algo que permiten vislumbrar Cumbia Hasta El Lunes y Orkesta Popular San Bomba, es que a lo tradicional siempre le redoblan la apuesta. Basta recordar los orígenes rockeros  y la búsqueda de una sonoridad propia de la CHEL, y la formación atípica de la Orkesta, que incluye acordeones, cuerdas, vientos, percusión, bajo y guitarra eléctricos, y una cantante.

Estamos de acuerdo. La convivencia de ritmos dispares se da hasta en la lista de reproducción de cualquier mp3, las fronteras de los géneros son cada vez más difusas y ya son pocos los que se categorizan determinantemente debajo de un rótulo. “Hoy por hoy te diría que el rock y la cumbia, hasta el punk y la cumbia están codo a codo, hay  un montón de movidas cumbieras punk-rockers, y yo vi a un montón de punkies bailar cumbia como locos, sin ningún tipo de prejuicio. En el fondo, lo que está es la música. Te podrá gustar más o menos, pero cuando uno puede sacarse el prejuicio, disfruta.”, afirma Tom Viano. Es que hoy en día, una misma persona va a un recital de Divididos, escucha folklore y el sábado va a bailar cumbia. Matías Jalil comparte: “Nosotros crecimos con el rock y había como un público muy marcado de ese género, hoy está como más mestizo. Uno puede ir a un recital de rock y puede ir a ver a una orquesta, como parte de diferentes públicos. Se va armando otra cosa”.

Cuando se insiste demasiado en la transición que hicieron del rock a la cumbia los integrantes de CHEL, Viano aclara: “Nosotros venimos del rock y seguimos un poco en el rock, no es que nos fuimos. Aunque nos gusta mucho, no somos folklóricos. Estamos en un escenario, tocando cumbia y haciendo a la gente bailar, pero seguimos haciendo música. En realidad, vamos atrás de la canción. La cumbia es un género que nos atraviesa y que también nos ayuda en la búsqueda de esa canción.” Matías Jalil larga enseguida que, aunque le encanta la cumbia tradicional, para él cuanta más variedad de sonidos haya mejor. Durante este año, la Orkesta trabajó con un Dj: “Fue una experiencia re copada, porque justamente intentamos trabajar esa convivencia. Pero no con los instrumentos subidos a una base, sino el Dj como otro instrumento, mezclado en un montón de ritmos de cumbia. Está buenísimo”.

Problemas transgénero

En los nuevos circuitos que van abriendo la cumbia y la música latina, cada vez pesa con más fuerza la música en vivo. A la hora de salir, por ese intercambio entre el abajo y arriba del escenario, la tendencia es elegir lugares donde toquen grupos. Y con esta dinámica, se reaviva el viejo problema de las condiciones de los lugares. Tom Viano afirma: “Hay muchas orquestas dando vueltas, muchas bandas, mucha música en vivo. Eso es espectacular. Pero hay que lograr que sea cada vez en mejores condiciones. Nos debemos una revalorización de lo que es la música en vivo, hay mucha gente todavía que se llena mucho los bolsillos invirtiendo muy poco. Para mí había dos posibilidades después de Cromañón: cerrar todos los lugares o laburar con los lugares para que puedan existir de una manera que cuide a la gente. Y todavía no se tomaron decisiones políticas serias de valorar los espacios de la música”.

Ya con las puntas de los pies tocando el fin del 2012, año de puro crecimiento para la Orkesta Popular San Bomba, Jalil denuncia problemáticas similares: “Ningún escenario está preparado para nuestra formación, excepto en festivales grandes con más infraestructura. Este año armamos algunas fechas, pero para tocar todos los meses no podés armar todas las fechas solo, así que también nos estuvieron llamando bastante de fiestas. Tocamos en el Konex varias veces que nos invitaron, y al final hicimos ahí una fecha nuestra, que fue un poco como el cierre del año. Es difícil porque mirá, fueron 600 personas al último Konex, y si te digo la plata que nos quedó a nosotros… no nos quedó nada. Hay algo entre lo que hacemos y lo que pasa… el señor konex, en este caso, o no sé quiénes se quedan con mucha plata. Entonces, vemos que va creciendo el público, pero pasa que hay pocos lugares para esa cantidad de gente, y los que hay, obviamente te abrochan mal.”

Quizás este sea un buen momento para volver a poner el tema en la agenda y revitalizar el reclamo. Mientras tanto, los grupos que hoy están en el centro de la escena son conscientes de las problemáticas que los atraviesan y se empiezan a pensar como un colectivo: “Todo lo que sea la movida que se está armando en capital son espacios que nosotros proponemos como espacios de crecer, y de crecer también con otras bandas. Ya pasó la época de pisar cabezas para llegar, ya no va más, está científicamente comprobado que no funciona, no trae la felicidad. Tratamos de verlo como una movida más grande, de vernos a nosotros como parte de una movida más grande.”, dice Viano.

Sonido muy propio

Otro de los puntos de conexión entre la Orkesta Popular San Bomba y Cumbia Hasta El Lunes es su producción independiente. La Orkesta trabaja de forma autogestionada, se pagan como músicos, a partir de una subdivisión según las tareas. Jalil aclara que no en forma de cooperativa tradicional, pero sí colectiva. La misma búsqueda se replica en la producción de los discos: “Para el músico independiente, hacer un disco es plata, si tiene más canciones son más horas de grabación. Un poco con la orquesta lo que hicimos con el primer disco y vamos a seguir en el segundo, es un formato más simple, con menos canciones. Es una forma que nos permite ser contemporáneos de lo que vamos tocando y haciendo. Me parece que para las bandas independientes que tienen esa manera de autogestión, todo el tiempo hay que estar viendo cómo grabar. Por eso, también le dimos como un valor al arte del objeto disco, que sea algo lindo, que se quiera tener y escuchar, y te den ganas de escuchar el próximo. Así y todo sale carísimo, 40 mil pesos es el presupuesto que hicimos para el que viene. Se trata de buscarle la lógica al mercado para poder trabajar desde la autogestión. Nosotros con este experimento que hicimos en este año ya reeditamos y estamos por hacer la segunda reedición, y se vende en los shows y en algunos lugares nomás.”, cuenta Matías.

Tom Viano define a CHEL así: “Somos una banda independiente, grabamos nosotros, mezclamos nosotros, componemos nosotros, y eso es lo que se escucha y lo que sale.” Por su parte, la entrada viene de los shows: “La entrada es el show, es tocar en vivo. Este año nos fue muy bien con el ciclo en Uniclub. Y veremos que pasa con el disco ahora, el año que viene presentaremos.”

Imagen de portada: The soul for Creativity / PH: Manuel Padilla

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