Un muro en el desierto

El pueblo saharaui resiste al colonialista Marruecos, mientras el mundo calla el genocidio que continúa desde 1975. Lo cuentan a las palabras de los sometidos y torturados, y de un argentino que atravesó los territorios ocupados.

Nunca antes se había producido una transmisión en vivo desde la zona ocupada, donde los saharauis son sistemáticamente silenciados por los colonizadores marroquíes. Tanto el argentino Patricio Peñalba, organizador de esta comunicación, como los saharauis que participaron, se jugaron el pellejo al hacerlo pero valió la pena en nombre de la libertad y de generar conciencia en todos lados por este pueblo oprimido en pleno siglo XXI.

Militante argentino por los derechos del pueblo saharaui, Patricio cuenta cómo logró entrar en territorio saharaui controlado por Marruecos, ahora en un bar cerca al Obelisco porteño: “Íbamos en un Mercedes Benz con asientos de cuero y vidrios tonalizados. Un comerciante que conducía, tres marroquíes más y yo. Iba a funcionarle bien a este comerciante, al que más justo sería llamar narcotraficante. Como aún eso yo no lo sabía, entrar en territorio ocupado en un auto particular se me ocurría como la mejor opción. Sería más evidente en las furgonetas que atraviesan cada dos días la ruta. Tres kilómetros antes del muro paramos, cambiamos un neumático y continuamos, ahora con lenta marcha. A cada oficial de frontera el saludo iba acompañado de un cartón de cigarrillos, de los grandes. Como toda frontera, es zona de comercio. Aunque en esta ocasión esto significara otra cosa. El auto fue escaneado, y a tres kilómetros volvimos a cambiar el mismo neumático”.muro desde el cielo 1486585_595746997165022_1904000906_n

Pegado al Atlántico, entre Mauritania y lo que pocos reconocen como territorio ocupado de Sahara Occidental y no lo atribuyen a la colonialista Marruecos, hay una franja de cinco kilómetros en donde los caminos bombardeados hace ya más de dos décadas ceden frente al desierto de piedra. Hay que continuar hacia el norte. Solo quienes son habituales en estas latitudes reconocen la senda que esquiva las minas antipersonales.

Pasada la frontera mauritana el muro no se ve hasta tenerlo bien cerca. Se confunde con el color del desierto, aunque no puede disimularse en sus 2700 kilómetros de largo. Es el más extenso del planeta, más del doble del que separa a América Latina del resto de América. Construido con ayuda de técnicos israelíes y financiación de Arabia Saudita y de Estados Unidos, cumple una doble función: proteger el territorio ocupado por Marruecos de las irrupciones, cuando aún no habían depuesto las armas, del Frente Polisario -movimiento rebelde de liberación nacional del Sahara Occidental-, y además evitar la vuelta de los refugiados saharauis a su territorio. Búnkeres, siete millones de minas antipersonales, nidos de ametralladoras, radares, armamentos pesados.

“El único objetivo de tu viaje, para lograr ingresar en territorio ocupado, debe ser parecer un viajero de paso -confía Patricio-, que buscás destinos turísticos marroquíes. No se le permitirá el paso a nadie que esté involucrado en la causa saharaui. Al llegar tu pasaporte es sellado con un número identificatorio de la policía de inteligencia marroquí. Pasa a ser tu identificación en cada control y en cada alojamiento que consigas. Los responsables de alojamiento están obligados a comunicar cada movimiento o visita que realices”.

Patricio Peñalba.
Patricio Peñalba.

En El Aaiun, la capital de Sahara Occidental, los encuentros políticos deben llevarse a cabo en casas particulares, resguardados del ejército de ocupación marroquí solo por oscuras madrugadas. Es que en cualquier momento, unos diez saharauis cualquiera se juntan en cualquier esquina céntrica de la ciudad para hacerse notar, para sentirse vivos en la opresión, para resistir. Eso no puede durar. La policía marroquí y la policía secreta dispersan a los golpes al pequeño grupo, registran a cada militante, los atacan con piedras, detenciones, prisión, condenas efectivas, más golpes. Cada vez que los saharauis organizan una manifestación para reivindicar sus derechos políticos, económicos o sociales, las autoridades de la ocupación marroquí intervienen con fuerza para oprimir cualquier expresión libre de la independencia saharaui.

 

– ¡Documentos! 

¿Y a éste que le pasa? En todo caso yo debería estar pidiéndoselos a él. Acabo de verlo estremecerle la cabeza a una mujer tirada en el piso. Como testigo debería servir para balancear el exceso de ese poder autoritario, pero ¿frente a quién? ¿Quién sería capaz de poner mantel para esa banca? Aquí no hay justicia, o peor, es la Justicia quien lo ordena. Y ser testigos es la pura impotencia. Pero aquí te pasan de testigo a protagonista en un instante para el otro, en cuanto el violento cambia de dirección. ¿La foto terminará sirviendo de algo? ¿Hasta dónde mostrar la imagen morbosa del daño causará el impacto necesario sobre el testigo ausente? La realidad mostrada cruda suele alejarnos del medio por sentirla congruente con lo que nos vemos capaces de hacer en nuestras peores facetas.

–Mostrame tus documentos.[i]

 

En los bares, imprescindibles tres vasos de té, y quien vigila. Aparecen filmando, acercándose a las conversaciones, o en actitudes algo más desapercibidas. Percibirlos es su impunidad y su poder. Las cárceles se llenan de presos políticos torturados, en un continuado de las matanzas marroquíes sobre el pueblo saharaui que comenzaron en 1975 hasta que en 1991 el Polisario depuso las armas en pos de un referéndum de autodeterminación pacífico supervisado por la ONU. Se trató de un genocidio de 10 mil saharauis, en solo cinco días de febrero de 1976 la aviación marroquí bombardeó con fósforo blanco y napalm dejando 2.000 muertos en el campamento de Um Draiga.

El panóptico diseñado por el filósofo Jeremy Bentham en el siglo XIII es un centro penitenciario diseñado para controlar a un gran número de presos con tan solo unos pocos vigilantes. Hay una torre central con acceso visual a cada celda y los prisioneros pueden ser observados veinticuatros horas al día. Es imposible ver qué hay dentro de la torre central: los prisioneros nunca saben si hay alguien en el interior o no. Si crees que te están vigilando, te comportás igual que si de verdad te estuvieran vigilando. Basta con que la población crea que dichos informadores están en todas partes. A partir de ahí, nosotros mismos les hacemos el trabajo.[ii]

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Omar Hiba Meyara, saharaui, lo describía ya hace décadas aún más allá del miedo: “¿El miedo? Imagina que dentro de una familia no hay confianza. Yo recuerdo que alguna persona estuvo encarcelada sólo por escuchar la radio del Polisario y la gente de la familia no podíamos hacer nada. No podíamos ver la televisión, ni podíamos escuchar la radio. Decimos que la pared tiene orejas. No hablábamos ni en la familia. Ese es el problema, nosotros no hablamos porque el miedo está en todas partes”[iii].

 

Sordo mundo

El Sahara Occidental es uno de los 17 territorios no autónomos a ser descolonizados -al igual que las Islas Malvinas- por el Comité de Descolonización de la ONU. Estados Unidos ni Europa reconocen la soberanía saharaui. Son pocos los que lo hacen, en su mayoría africanos. Argentina por su lado, desconoce su gobierno y mantiene una relación amena con el colonizador:

 

Llegamos a Marruecos a las 10.30 hora local. Como siempre, la hospitalidad y la cordialidad, el signo distintivo.[iv]

Cristina Fernández de Kirchner. 2015.

 

La Cancillería argentina teme que su declaración del reconocimiento del Estado saharaui pueda interpretarse internacionalmente como una violación al principio de integridad territorial y una sumisión al derecho de autodeterminación, perjudicando así el reclamo argentino sobre Malvinas. Es clave entender que el reclamo saharaui es el mismo que el argentino. Ambos pueblos fueron despojados de sus tierras por potencias colonizadoras y hoy sufren los saqueos de sus recursos: en Malvinas, pescado, krill y posibilidades de petróleo; mientras que en Sahara Occidental, pesca y fosfatos. Las razones de la fluida relación diplomática argentina con el Estado marroquí son bastante menos claras.

Esta semana el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prolongar nuevamente la Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental (Minurso) establecida en 1991 con el fin de facilitar un referéndum para definir el estatus de la excolonia española. La misión que pasados los 24 años no cumple su objetivo, seguirá sin supervisar la situación de los derechos humanos en el territorio.

Por otro lado, en un hecho con leves precedentes, a principios de abril el juez español Pablo Ruz propuso juzgar a once altos funcionarios, militares y gendarmes marroquíes por delitos de genocidio, torturas, asesinato y desaparición forzada en el Sáhara Occidental entre los años 1975 y 1992[v]. Civiles y militares son imputados por 50 asesinatos y 202 secuestros, contra todos ellos el juez ordenó la “busca, detención e ingreso en prisión”. Según el mismo juez el hecho fundamental fue “el hallazgo de una fosa común en febrero de 2013 en Amgala, Sahara Occidental, con ocho cadáveres que han sido plenamente identificados por el ADN, así como por la documentación que tenían entre sus prendas”.

[i] Blog de Patricio Peñalba: amanoarmada.wordpress.com/2014/02/15/clandestino-vos/
[ii] Emma Larkin, Historias Secretas de Birmania: a la sombra de George Orwell, Altair, 2008.
[iii] Beristain e Higaldo, El Oasis de la Memoria, Bilbao, Hegoa, 2012.
[iv] Cristina Fernandéz de Kirchner via Twitter 19 de marzo 2015.
[v] Los imputados son el coronel mayor de la Gendarmería Real en Agadir, Driss Sbai; el interventor del director de Policía Judicial, Brahim Ben Sami; el comisario Hariz El Arbi; el coronel Lamartiel; el exgobernador de la Administración Territorial del Sahara Abdelhafid Ben Hachem; el excoronel Abdelhak Lemdaour; y los exgobernadores del campo de refugiados de Smara Driss Sbai: Said Oussaou, Hassan Uychen, Muley Ahmed Albourkadi, Bel Laarabi y Abdelghani Loudghiri.
Imágenes cedidas por Patricio Peñalba.

Lucha de clases

Más allá del parecido de Berni con un editor de Clarín y de la despiadada represión de Gendarmería y la Metropolitana, el conflicto en Lugano desnuda el problema de la vivienda en la Ciudad. La acción del Estado a pesar de lo que dice la Constitución.

IMG_2576-3No mezclar y confundir las incontables aristas de los últimos hechos ocurridos en el barrio Papa Francisco de Lugano -bien al sur de la Ciudad de Buenos Aires- puede resultar un gran esfuerzo. Primero porque muchos factores confluyen y pueden nublar que ante todo acá se está hablando de vivienda. Luego, porque donde existe confusión -creada- debemos saber que siempre hay quien sale muy beneficiado.

La Ley 1.770 de urbanización sancionada en agosto de 2005 que “afecta a la urbanización de la villa 20, el polígono comprendido por la Av. F. F. de la Cruz, eje de la calle Pola y línea de deslinde con el Distrito U8”.

Las drogas y los narcos que circulan cómodos en asociación con cualquier fuerza represiva del Estado.

El asesinato de Melina Lopez de 18.

Las palabras de Berni: “Este asentamiento se cobró la vida de tres personas”, que hasta al más perezoso hará recordar al titular clarinesco, ya desenmascarado: “La crisis causó dos nuevas muertes”.

El Plan Unidad Cinturón Sur que desde julio de 2011 despliega tres mil efectivos de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval en el sur de la ciudad.

De la misma ciudad que está siendo sede de la conferencia internacional “El futuro de la ciudades“, organizada entre otros por la ONU.

La resistencia armada narco -desalojados una semana después- y los siete heridos de la Metropolitana.

La contaminación del suelo con metales pesados.

Y quién carajo son los punteros que iniciaron la toma del predio.

Todo. Ocurre. Pero acá se está hablando de vivienda. Y de cómo fue la represión aplicada para dejar a gente sin su casa ni otra solución viable.

Desde el Observatorio Urbano Local, dependiente de la Facultad de Arquitectura de la UBA, aseguran un notorio aumento de la población que vive en villas y asentamientos precarios en las últimas décadas: “Ha pasado del 1,2 al 5,7 % entre 1960 y el 2010, con la única alteración de la trayectoria marcada por la erradicación forzada de las villas durante la dictadura militar entre 1976 y 1983. La tendencia en los últimos 50 años indica que, mientras la población de la ciudad ha permanecido casi constante, la población viviendo en condiciones extremas de precariedad habitacional se multiplica casi por cinco”.

Mientras, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), organismo que puede pasar años sin construir una sola vivienda, ejecutó solo el 11,5% en el primer trimestre del presupuesto 2014 de 957.270.900 pesos.

Articulo 14bis. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna[i].

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Dicen que dicen:

Dice Guillermo, vecino desalojado: “El sábado pasado eran las ocho menos cuarto de la mañana cuando tocaron la puerta. Pensé que eran chorros que andan por ahí siempre. Así que no contesté rápido. Los de la Metropolitana entraron a la fuerza, me pegaron un culatazo acá –se señala el hombro izquierdo inflamado por demás-, me gritaban `salí de acá, tomátelas, salí´, solo con la mochila que pude agarrar, sin documentos, ni plata, dejé mi casa con mi familia”.

Dice la jueza María Gabriela López Iñíguez: “En la madrugada del sábado se dio inicio al allanamiento oportunamente dispuesto, cuyo resultado fue exitoso en tanto la actuación coordinada y profesional de la Policía Metropolitana y de la Gendarmería Nacional lograron que a las 8.45 horas del sábado el 98% del terreno se encontrara desocupado de moradores. Es decir que a las 9.15 horas todas las personas habían abandonado, sin pérdidas humanas que lamentar ni heridos de consideración, el terreno ocupado. A partir de las 9.15 horas comenzó la tarea ardua e ingrata de vaciar el predio de objetos y pertenencias varias, con el objetivo de preservar en toda la medida posible las cosas muebles de los habitantes (…) El objetivo primordial fue el de evitar, para los habitantes de ese lugar, pérdidas materiales que hubieran podido agravar sensiblemente su situación, por evidentes y ostensibles razones de humanidad”.

Dice María, vecina desalojada: “Si Berni y Macri tenían planeado un desalojo, lo básico era pensar dónde ubicar a tanta gente. Lo único que nos ofrecieron fueron palazos y nos dejaron tirados en el bulevar mientras veíamos a las topadoras que nos rompían todo: heladeras, documentos, materiales de construcción. Nos dijeron que venían por un allanamiento, pero era mentira”.

 Vuelve a decir la jueza López Iñíguez: “Sin perjuicio de algún mínimo y ulterior incidente que haya podido registrarse con el curso de las horas, definitivamente de envergadura menor frente a la enorme tarea realizada, corresponde declarar oficialmente que estos hechos deberán ser abordados y resueltos por las autoridades del Poder Ejecutivo porteño en uso de sus legítimas facultades. Las autoridades locales, en sus diversos roles, hemos dado cumplimiento a nuestro deber. Por ende, sólo resta hacer público en lo personal mi enorme agradecimiento a la solícita colaboración de la Gendarmería Nacional, en la persona del Sr. Comandante Mayor Claudio Brilloni, Jefe del Cinturón Sur de esa fuerza; al Sr. Secretario a cargo de la Subsecretaría de Articulación con los Poderes Judiciales y los Ministerios Públicos dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación Rodrigo Luchinsky y muy especialmente a la Sra. Ministra de Seguridad de la Nación, Sra. Cecilia Rodríguez, por el gigantesco compromiso y dedicación funcional que exhibieron, para posibilitar que esta manda judicial fuera ejecutada de un modo humano, racional, proporcionado, y en definitiva constitucional”.[ii]

Dice Luis Duacastella, defensor general adjunto de la Ciudad de Buenos Aires: “La Metropolitana no cumplió con los pasos que establecía la orden de la jueza López Iñíguez, que eran intimarlos a retirarse voluntariamente primero, y en ese caso brindarles asistencia de movilidad, sanitaria, alimentaria y habitacional, y si había resistencia, usar la fuerza. (…) en el tiempo que duró el desalojo, que empezó a las 7 y terminó a las 9, no se pudo haber cumplido con eso; se hizo todo por la fuerza, que era el segundo paso”.

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Estratagema

La estrategia oficial post desalojo fue la cesareana-napoleónica divide et impera. La táctica fue orientada a separar a los vecinos de sus vecinos, de sus casas, de sus familias. El objetivo: debilitar el poder popular, dividir a los desalojados e imperar sobre ellos.

Algo más de quinientas familias desalojadas quedaron en la calle y fueron impulsadas a arreglárselas por su cuenta. Los que pudieron están aún hoy resistiendo en el bulevar de la Avenida Fernández De La Cruz rodeados por efectivos de la Metropolitana. Los que no tenían familiares o amigos a quien acudir por un rincón donde tirar su colchón fueron distribuidos entre hoteles y entre los paradores nocturnos para personas en situación de calle del Gobierno de la Ciudad, en Barracas, en Parque Chacabuco y en Parque Avellaneda.

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A Guillermo, luego de desalojarlo a los golpes, lo invitaron a ir al de Parque Avellaneda: “La mitad de mi familia se fue a casa de familiares, y el resto nos fuimos al parador. Al segundo día ya faltaba comida, mesas, los padres y los hijos dormían en una sola cama. Son pabellones divididos entre mujeres y hombres con cincuenta cuchetas cada uno, muy parecido a estar detenido en la cárcel. Ir allá no es solución. Hay gente que vive en la calle y duermen en esos paradores que se quejan porque la comida la tienen que compartir con nosotros ahora. Y a mí, que vengo de Santa Cruz de la Sierra, me gritan que me vaya por boliviano. Pero hoy a la noche probablemente vaya a dormir allí de nuevo”.

De lejos, se lo escucha a Franco pedir una y otra vez por baños químicos. Hay que entender que los que están resistiendo en el bulevar -dentro del enrejado policial, y fuera- no tienen siquiera donde cagar. “Hubiese preferido que los uniformados agarren y nos maten, y no esto de dejarnos muertos en vida”. Es de Alianza Lima, el equipo de su ciudad natal, 36 y una familia disgregada a partir del desalojo masivo: “La mayoría éramos inquilinos, no tenemos nada, y acá algo tuvimos. Pero ya no. La dictadura acabó pero ellos la siguen aplicando”. Entre medio de una oración y otra, vuelve a consultar por los baños, y continua explicando hasta dónde llega la bronca: ”Nos presionan para que firmemos el subsidio habitacional de 1800 pesos por 10 meses con cláusulas que no te permiten reclamar después; es que eso no soluciona nada para una familia. No lo vamos a hacer. El pueblo por más que sea pobre se va a levantar, el pobre se va a cansar de ser pisoteado. Si lo único que te van a poder sacar es la vida, porque el resto ya te sacaron todo, hay que entregarla”.

IMG_3557La estructura estructural

La crisis habitacional de las -al menos- 163587 personas que, según el Censo 2010, viven en las villas de la ciudad es estructural, pero no necesaria ni menos irreversible. Es estructural porque la estructura político-social indica que así sea. Lo estructural aquí es la estructura funcional a sostener los status quo relacionados con la criminalidad civil, la corrupción política y la permanencia de la supremacía del poder establecido, para no ofrecerle todas las culpas simplemente al capitalismo que las suyas no deja de tener.

María de unos cincuenta y pocos, se calza como automática al nieto que todavía no camina en el brazo derecho. Canchera con los bebés, de un solo movimiento le deja el hombro libre para que el chiquito apoye cómodo la cabeza. “Desde que llegué a Buenos Aires siempre estuve en villa 20, en casas de familiares de mi esposo, comedores y alguna piecita prestada por ahí. Nací en Villa Minetti, un pueblo santafecino pegado a Santiago del Estero, pero de chica ya me fui a Santa Fe capital. De allá vengo. Pero allá es mucho lo que se da de prostitución. -descuelga al nieto para dárselo a la madre- y yo tengo muchas nenas y mientras ellas fuesen creciendo iban a ser llevadas por los cafiolos, y ahí, ya no ves más a tu hija. Por eso me quise venir acá. A Buenos Aires la ves desde la tele y es Nueva York -estira los brazos Maria, separando en horizontal todo lo que puede la yema de los dedos medios de cada mano-, estando acá ya es otra cosa”.

Apenas llegué de Bolivia alquilaba una casa con otras familias cerca de la cancha de Vélez  y trabajaba en la costura -cuenta Guillermo-. Cuando vi que podía conseguir algo más barato, alquilé dos piezas de 3×3 en la 1-11-14, que ahora valen unos mil pesos cada una. Pero hace unos meses con mis ahorros pude comprar por veinte mil pesos un terreno de 8×4.5 en la Papa Francisco. Quién me lo vendió, uno del barrio que no se cómo se llama, me decía: `ya es seguro, llevan más de tres meses acá. No te lo van a sacar´. En otros lados, los terrenos valían de 40 a 100 mil pesos. Al otro día de comprarlo armé una casa precaria con unas chapas y a partir de ahí me puse a construirla con material y todas las mañanas trabajaba en la obra para mi casa”.

[i]  Constitución Nacional Argentina.
[ii] Comunicado oficial de la titular del Juzgado Nº 14 en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, María Gabriela López Iñíguez, en relación a los hechos de público conocimiento en el marco de la orden de allanamiento y liberación ejecutada el sábado 23 de agosto.

Sáhara: el desierto ocupado

Dos mujeres de Aragón entregan esta colaboración a NosDigital. Crónica e historia del pueblo saharaui, luego de 35 años de ocupación, desaparición y tortura marroquí. Un viaje a las entrañas del terrorismo de Estado que cuenta con el silencio y el encubrimiento de las potencias mundiales.

Primer encuentro con el Sáhara

Al Sahara se puede entrar de varias maneras, o porque leés algo en una revista como esta, o porque te cuenta alguien que ha estado o – como es mi caso – porque desde pequeña en los veranos de 1996 y 1998 tuve la visita de hermanas pequeñas. No hablaban castellano y vivían en el desierto. Es entonces cuando me enteré de la situación del pueblo saharaui y de la responsabilidad que el Estado español tiene en ella. Durante aquellos veranos, algunas ONGs organizaban vacaciones para niñas y niños saharauis en España. Recuerdo la primera noche de Yamila en casa, tenía 7 años y no sabía una palabra de castellano, estaba sola entre gente, clima y ciudad extraños y echaba de menos a su madre. Mis padres me contaron la historia del Sahara Occidental. De cómo es un territorio ocupado y su población está dispersa y gran parte de ella vive en campamentos de refugiados en mitad del desierto.

Pero ¿qué es esto del Sahara?

Durante siglos los saharauis fueron nómadas del desierto. En 1884, en la Conferencia de Berlín, los europeos se repartieron África. España obtuvo la región conocida hoy como Sahara Occidental creando unas fronteras artificiales que dividieron al pueblo saharaui y lo sometieron a una autoridad colonial. En los ´60, más allá de la presión de las Naciones Unidas, España no realizó el proceso de descolonización. Así se inició el movimiento por la liberación del Sahara y en 1973 se creó el Frente Polisario con el fin de obtener la independencia por medio de la lucha armada contra la ocupación española. Los enfrentamientos armados se sucedieron, resultando en muertes saharauis y españolas.

El destino de los casi trecientos mil saharauis que viven hoy sometidos en su tierra o  refugiados se forjaba. Lo que estaba en juego –y nunca ha dejado de estarlo – era la libre autodeterminación de un pueblo, enroscado entre los intereses de las potencias colonialistas.

En 1975, España traicionó el acuerdo con los saharauis y con la ONU de realizar un proceso de descolonización apropiado y justo y un referéndum de autodeterminación. Unilateralmente entregó el Sahara a Marruecos. Así el Sahara fue ocupado por su vecino Marruecos enviando a miles de civiles y soldados en la Marcha Verde por el norte, mientras Mauritania ocupó los territorios del sur. La mayoría de los saharauis huyeron de las aberraciones y los bombardeos y se refugiaron en los campamentos de Tinduf, Argelia. En 1976, el Frente Polisario – único representante legítimo del pueblo saharaui – proclamó la independencia y creó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

La guerra de Marruecos con el Polisario duró hasta 1991 (Mauritania abandonó la contienda en el 79), tras la firma del alto al fuego con la única condición de realizar un referéndum de autodeterminación auspiciado por Naciones Unidas. Hasta hoy, el referéndum no se ha producido y se mantiene a parte de la población saharaui en los campamentos de refugiados en Argelia, y a la otra gran parte en los territorios del Sahara Occidental, bajo la ocupación marroquí. Hoy el Sahara Occidental es la última colonia de África.

¿Y cómo entramos en el territorio?

A mis dos compañeros de viaje y a mí ya nos han contado cómo funcionan los controles hasta llegar al Sahara. Desde que compramos el billete a El Aaiún, tenemos policía secreta siguiéndonos y escuchando nuestras conversaciones. Casualmente el personal de la estación nos abrió una de nuestras maletas. Nosotros estábamos nerviosos, lo que no podía ayudar. En el viaje en autobús, el conductor preparó unas 8 fotocopias de nuestros pasaportes. En cada parada, en el control se quedaban una. Acercándonos a El Aaiún, la policía marroquí empezó a hacer más preguntas y a ser más incisiva. En el último nos hicieron bajar del autobús y entrar en la garita. Allí, más preguntas: profesión, por qué íbamos a El Aaiún, a quién iríamos a ver, si nos quedaríamos con amigos. Con una compañera se ensañaron más pues la confundieron con otra chica que había estado antes. La acusaban de ser periodista. Somos turistas y vamos a un hotel, nos lo llevábamos bien aprendido. Desde el último control nos pusieron una furgoneta que nos siguió para confirmar si era cierto nuestro destino. No parecían haberse creído que fuésemos a hacer sólo una noche en un hotel de El Aaiún. Por fin, nos dejaron ir. A las horas de llegar a la ciudad nos vinieron a buscar para hacer el traslado a casa de una familia saharaui. Todos los nervios y la tensión, la rabia y la impotencia se convirtieron en otra sensación aún más grande. Empezamos a experimentar la dignidad de la resistencia, en cada instante.

¿Qué es vivir en un territorio ocupado?

La ocupación es sostenida por las fuerzas armadas marroquíes. El seguimiento es constante, la presencia policial y militar es visible en cada calle, en cada plaza, incluso hay barrios de mayor presencia saharaui donde las furgonetas policiales permanecen fijas en puntos estratégicos para frenar cualquier atisbo de rebelión repentino. En la Avenida Smara las furgonetas son incontables. Hay policía secreta que te vigila y te sigue constantemente. Caminando por el Zoco, el mercado de la ciudad, te das cuenta de que hay un hombre pegado a ti, que no parece tener más objetivo que ese. Es un secreta. Los ves en cada esquina. Te acostumbrás a su presencia.

También es común oír sobre los chivatos. Una familia nos contaba sobre la paliza recibida por su hijo de 15 años. La policía le dio duro en la calle durante una manifestación de esas que ocurren a diario; no suelen ser grandes, sino muestras cotidianas no violentas de descontento y de deseo de un Sahara libre, protagonizadas por grupos de estudiantes. No fueron al hospital porque allí espera siempre la policía para controlar y hacer seguimientos de las personas heridas. Tampoco se atrevieron a ir a ningún profesional saharaui porque no se fían de quién pueda ser un informador de la policía marroquí. En cada conversación, corroboramos que todas las familias proceden de la misma manera, se llevan a sus familiares heridos a casa.

Said Dambar fue asesinado por la policía marroquí en diciembre de 2010. Su muerte aún no ha sido investigada y su cadáver sigue en paradero desconocido. Tras ser informada de su muerte, a la familia sólo se le permitió ver el cuerpo de su hijo en el hospital desde la distancia, pudiendo distinguir que tenía un orificio de bala entre los ojos. Desde el principio se ha exigido la autopsia y una investigación sobre lo realmente sucedido. Tras 17 meses en la morgue, las autoridades marroquíes decidieron enterrar a Said sin decir dónde. Meses más tarde, la salud del padre de Said empeoró. Aunque fue atendido en la ciudad de Rabat, no pasaron más de unas cuantas semanas para su muerte. Durante ese tiempo la familia fue chantajeada con el tratamiento de su salud y con los procedimientos con el cuerpo. Si se rinden y cesan en su empeño de investigar el asesinato de Said, tendrán facilidades; si no, se les hará la vida imposible. Se verán obligados a velar el cuerpo en su casa ya que se les niega el acceso a la morgue. A los familiares que se hallaban en Rabat se les dificulta conseguir cómo viajar al entierro en El Aaiún. Esta familia se ha movilizado mucho y ha denunciado el crimen de su hijo a nivel internacional. Para forzarles a cesar su lucha, unas veces les han ofrecido viviendas y trabajo, otras les han amenazado con desenchufar la luz de la morgue. La casa de la familia, las hermanas y la madre de Said Dambar han sido atacadas de manera brutal. El caso de la familia Dambar y el chantaje realizado a su familia nos cuenta, y resalta por su sadismo, hasta dónde llegan las autoridades marroquíes.

Las asociaciones funcionan en clandestinidad, ya que  son ilegalizadas por Marruecos. Incluso se ha rechazado la legalización a asociaciones de defensa de los derechos humanos reconocidas internacionalmente como la ASVDH (Asociación saharaui de víctimas de graves violaciones de derechos humanos cometidas por el estado marroquí), que lleva desde el año 2005 constituida siguiendo la ley marroquí y ha ganado varios juicios que reconocen su legalidad.

No hay libertad de movimiento para la saharaui. Simplemente para ir a un pueblo costero a 35 kilómetros de El Aaiún con nuestro compañero saharaui, pasamos dos controles, uno de la policía y otro militar. Omar paró el coche para indicar adónde iba. Nosotras permanecíamos calladas en los asientos traseros. Pero esto es un hecho menor comparado con lo que sufre una persona saharaui. A una saharaui activista se le dificulta y hasta prohíbe la salida al extranjero. No sólo es la libertad de movimiento la que se ve atacada. Todo saharaui tiene a su familia dividida por el Muro de la Vergüenza, ese conjunto de muros defensivos de más de 2.700 kilómetros, y zona militar repleta de búnkeres, campos de minas y defendida por más de 100.000 soldados marroquíes. Parte de la población saharaui vive en Tinduf, Argelia, en los campamentos de refugiados, y la otra parte bajo la ocupación marroquí en los territorios ocupados. Familias separadas más de 35 años por un conflicto que no se resuelve.

Tampoco hay libertad de manifestación ni de ningún tipo de actividad política. Los intentos de la libertad de este pueblo en el territorio ocupado son respondidos brutalmente. Las manifestaciones saharauis son reprimidas, los allanamientos y las detenciones arbitrarias están a la orden del día. “Sales de casa y no sabes si vas a volver”. “Es un estado de alerta continua, en cualquier momento puedes ser tú o tu hermana, tu primo, tu amiga”, ” tras las manifestaciones, la policía va a las casas de la gente saharaui, rompiendo y haciendo daño a todo lo que encuentran por delante. Tienes que quedarte en casa detrás de la puerta a esperar a que vaya la policía, sólo podemos cerrarla y esperar”.

La represión no distingue de edades, ya desde la escuela se reprime a los niños saharauis por hablar su idioma, el hassania, ya dentro de las escuelas se socializa dentro de lo que la represión permite. La marroquinidad del Sahara es incuestionable, empiezan los castigos por ser saharaui, pero por contraparte es el momento en el que se reafirma más la identidad saharaui. Lo mismo pasa en los institutos. Hay profesores saharauis, pero son una minoría. No tienen más opción que adaptarse al currículum marroquí si quieren conservar su trabajo y no acabar en la cárcel.

Marruecos impone su fuerza para castigar y sembrar el miedo entre la población saharaui, y en alianza con sus estados hermanos España, Francia y EEUU, se encargan de tener limpia la imagen mediática del Reino Alaui, de silenciar que Marruecos ocupa un territorio y tiene construido uno de los muros más grandes del planeta. Se silencia la represión y la tortura que se suceden día a día en el territorio, se silencia la ocupación y se silencia a una población que lleva más de 35 años resistiendo desapariciones, secuestros, tortura y chantaje.

Este texto está escrito desde el corazón y desde la rabia que genera que la situación del pueblo saharaui se mantenga luego de décadas mientras el mundo le da la espalda. Somos dos chicas aragonesas que creemos en el internacionalismo como forma de entender los procesos de lucha de los pueblos. Nos gusta conocer luchas y difundir las nuestras. Este es el resultado de seis viajes a territorios ocupados. Son solo pinceladas de lo que ocurre en el día a día saharaui.

“Que Sahara sea colonia implica a Occidente”

Bien al norte de África, se erige una nación a la que no dejan convertirse en independiente. Sahara Occidental sufre el colonialismo marroquí en su etapa de poscolonialismo español. La explotación no se acaba. Nos juntamos con Luz Marina Mateo mientras prepara el inicio de la Cátedra Libre de Estudios sobre Sahara Occidental de la Universidad de La Plata

El Sahara Occidental es el último territorio colonizado del continente africano. Desde 1976, luego de décadas de ser una provincia española cayó en manos marroquíes después del fraudulento Acuerdo de Madrid. NosDigital habló con Luz Marina Mateo, miembro de la Cátedra Libre de Estudios sobre Sahara Occidental de la Universidad de La Plata. Se trata de la primera cátedra con esta temática del mundo, así nos adentramos en el mundo de la lucha por la independencia que le sigue siendo esquiva al movilizado pueblo saharaui.

-¿Cómo es que decidieron emprender una cátedra libre acerca de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)?

Fotos: NosDigital.

-Primero hay que hablar del director de la Cátedra el Doctor Norberto Consani, que es el director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de la Plata, que desde hace muchos años, desde el gobierno de Alfonsín cuando se estuvo a punto de reconocer a la República Saharaui, se mostraba públicamente a favor. Sin embargo, no se dio y no hubo más representación saharaui en Argentina hasta el 2010, cuando llegó Salem Bachir y se acercó al Dr. Consani. Vino con el Ministro de América Latina a dar conferencias, charlas para alumnos de grado y de posgrado. A partir de eso, en abril de este año se gestionó la visita a la Universidad de Salem y Fátima Mehdi, Presidenta Unión Nacional de Mujeres Saharauis, y a partir de ese momento ambos fueron recibidos por el Presidente de la Universidad al a la que se le presentó el proyecto de hacer una Cátedra Libre acerca del Sahara. Entonces lo armamos, en cuestión de días, con los fundamentos basados sobre todo en el derecho internacional, los derechos humanos y derecho humanitario internacional. Se presentó al mes y que fue aprobado por decreto. La idea es abordar el problema saharaui de una manera multidisciplinar: desde el Derecho en general, la Antropología en relación sobre la cuestión de la identidad del pueblo saharaui, obviamente desde la Historia y la Política; y también la Cultura, en lo que pensamos incluir sobre la tradición oral saharaui. La idea es constituir seminarios virtuales, semi-presenciales y presenciales para grado y posgrado, gratuitos, ya que estamos en una universidad pública.

-¿Cómo van abordar desde la Historia y el Derecho Internacional, tanto que el Saharaui sea la última colonia existente en África y su lucha emancipatoria desde el Frente POLISARIO??

-Desde el derecho internacional es el campo más rico para abordarlo porque tiene que ver con que la República está, como las Malvinas, en el Comité de Descolonización de la ONU; que también es la última colonia africana, que hay resoluciones de la ONU en relación a la Autodeterminación de los Pueblos y hay  otras pidiendo el fin del expolio de los recursos naturales. Hace poco hubo enviados viendo los campamentos refugiados y las cárceles en el territorio ocupado. Por otra parte, desde el derecho internacional humanitario, que es aquel que regula –parece increíble- la guerra. Y cuando se habla de la guerra se refiere a interestatales e intraestatales. Y, entonces, ¿dónde está la violación en este caso? Hay seis muros que en total suman 2700 kilómetros de longitud, plagados de minas anti-personas que están prohibidas aún por el derecho que regula la guerra. Y después podemos hablar de los derechos de asociación, de prensa, de expresión, opinión que están siendo vulnerados. Así que desde el derecho es donde se puede analizar la realidad saharaui, ya que es donde más flagrantemente están siendo violados en relación a la legislación internacional.

-Mencionaste tanto la falta de derechos políticos, como la enajenación constante de Marruecos sobre los recursos del territorio ocupado. ¿Estos hechos no implican el fracaso de la misión de la ONU –MINURSO- asentada desde 1991?

No hablemos de un fracaso rotundo, sino lo que quedaría es volver a una situación anterior al alto al fuego y eso naturalmente lo tienen que analizar los saharauis y no yo decir qué les conviene y qué no. La MINURSO es la Misión de Naciones Unidas para el Referendum en el Sahara Occidental, y en este sentido sí ha fracasado porque no ha hecho el referéndum. Christopher Ross, su director, estuvo hablando en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con el representante del POLISARIO y de Marruecos, y de allí, de todo lo charlado se puede ver una luz de esperanza para que se haga el referéndum. Sin embargo lo más grave de la MINURSO es que no tiene competencia en derechos humanos. Es la única misión de la ONU sin competencia en derechos humanos, competencia que ha sido vetada sistemáticamente en el Consejo de Seguridad por Francia, aliada a Marruecos. Ya no estamos hablando de si es que el Sahara debe ser libre o no, sino de que se haga el referéndum de manera libre y acorde al derecho internacional, y de que se respeten los derechos humanos. Después, lo que decida el pueblo saharaui, es tema del pueblo saharaui.

-¿El rol de los países vecinos africanos?

-Hasta el momento, los países limítrofes vienen planteando esto último que te conté: respeto por el referéndum y los derechos humanos. Por lo pronto desde el punto de vista del África, el RASD ha sido miembro fundador de la Unión Africana (UA), el único que no la integra es justamente Marruecos. El problema excede África en mi opinión. Tiene que ver mucho más con Occidente y su injerencia en el tema: el caso de España y el Acuerdo de Madrid que cedió en 1976 el territorio saharaui a Mauritania y Marruecos, violando su propio derecho interno como el internacional, ya que por un lado nunca fueron publicados en el Boletín Oficial español, aquí tenés una transgresión al derecho español. Por el otro, en el internacional, ya que no se puede ceder la administración de una colonia, gratuita y alegremente si pertenecés a la ONU.

-El caso particular del RASD es que no logra entrar en el proceso descolonizador del continente de los 60 y 70, ¿cómo se explica?

Hasta 1975 el Sahara era una provincia española, todavía había colonias de Portugal –Guinea Bissau, Santo Tomé y Principe, Angola y Mozambique-. En esa época y con Franco agonizando y cuando en realidad se tenía que negociar la independencia saharaui, Marruecos invade el territorio. Ahí es cuando vienen a la muerte de Franco los famosos acuerdos tripartitos de Madrid. Así el Frente POLISARIO tiene que luchar en tres frentes, el marroquí-mauritano, porque estos últimos se van recién en 1979, y por último con España. Así que era prácticamente imposible su independencia. Diferente hubiese sido el cantar si solo hubiese tenido que negociar con la potencia colonizadora.

-¿Modificó algo la situación saharaui con la llamada Primavera Árabe?

-Justamente la Primavera Árabe no empieza en Marruecos, sino en sus territorios ocupados del Sahara. Gente como Chomsky plantea que comenzó allí, y que fue brutalmente reprimida, con muertes y presos políticos. Y recién luego vinieron en la zona todos los movimientos de liberación, en Egipto, Libia; etc. Esta situación creo que ha favorecido a la cuestión saharaui en relación a la visibilidad, ese otro gran muro que hay que romper, el muro informativo, que si bien es menos escandaloso pero no por ello es menos perverso.