Mirar sin ver

Martín Martines es el cantante de Ojos Locos, pero también es profesor de informática en un terciario. Es un rockero que no vive económicamente de ser rockero. Es parte de una banda que, como muchas otras bandas, apuesta por la autogestión de la música y la luchan. En un pequeño bar del barrio más pequeño de Capital Federal: la parte obrera de ser un rockstar.

Pocho atiende un bar en una esquina de Villa Real, el barrio que menos espacio ocupa en el mapa de Buenos Aires. Por la calle, el silencio se interrumpe cada tanto por una línea de colectivo que pasa y por algunos pocos autos. Pocho tiene bastantes años, pero intuyo que tiene más de los que aparenta. Usa los pantalones altos, saluda cuando entramos y baja el volumen de un televisor apenas nos ve empezar la charla. “Así pueden hablar”, nos dice, mientras se mueve entre la mesa de billar y las mesitas que no pueden ser de otra manera en este bar: cuadradas, chiquitas, con algo de polvo y contra las amplias ventanas que dan a la calle y que tienen del otro lado de la pared una mesa exactamente igual, cuadrada, chiquita y con algo de polvo.

– ¿Qué van a tomar?
– Yo una cerveza.
– Yo una Sprite.

Y Pocho, que todo lo entiende por estar ahí desde sabe uno cuando, le trae a Martín una Sprite, un vaso, y gajos de limón.

*

Martín Martines pone su voz en Ojos Locos, la banda que en este mismo barrio surgió once años atrás. Con casi todos los integrantes se conocían de la zona o de la música. La formación se completó con Lucas Vazquez en guitarra, German Leitman en la armónica, Matías Ferrero en bajo, Luis Gastón Lamas en batería y Juan Cabral, también en guitarra. Pero Juan era el único al que no conocían desde antes. Él apareció por un foro de Los Piojos donde puso que quería tocar en una banda y Martín lo contactó. Lo vio con ganas y lo fue a buscar a provincia para traerlo un domingo a la sala para zapar con la banda. Desde ahí, nunca más se alejó de la música. “Siempre está estudiando algo, estudia guitarra flamenca o estudia tango, estudia mucho lo que sería formación. Es el único de la banda, el más chico de todos, que labura en sonido, en cosas relacionadas a la música”.

– ¿Y el resto?

– De los demás, uno labura para una empresa, el otro para una fábrica de pintura, otro en un taller mecánico y yo laburo de docente.

– ¿Docente de música?

– No, de informática, en un lugar donde funcionan tres tecnicatura. Enseño los programas como Corel, Photoshop, Excel, Word, todo lo que es para una formación laboral. También cuando terminé el secundario tenía un amigo que se puso una empresa de hardware y software y labure para él, ahora sigo laburando en algunas cosas con él.

– ¿Tus alumnos que edad tienen?

– Como ahí es terciario, tengo desde 18 o 20 años hasta no sé… por ejemplo en la tecnicatura de indumentaria se anotan muchas tipas grandes que cosían en talleres y se anotan acá. Tenés tipas de 50 años.

– ¿Los pibes te reconocen?

– Algunos se quedan, es complicado, se retrotraen. Vos para tener alumnos y que marche la cosa tenés que tener un ida y vuelta con ellos, para que el tipo se enganche en la materia, para que haga las cosas y no se quede, necesitas tener una comunicación. Hay algunos que no tienen idea de Ojos Locos, del rock, no tienen idea ni de los Rolling Stone, pero al principio fue más shockeante porque de golpe empecé a aparecer en todos lados. Ahora yo estoy en segundo año y como que se pasan la posta, a los de primero le dicen: “Mira que el profesor es tal”. Entonces te buscan en internet y ya cuando empieza el año alguno te hace un chiste. Me pasó de tener por año un pibe o una piba o dos que iban a ver a la banda y con eso es complicado porque les agarra como vergüenza, ni te miran.

– ¿Y en esa situación qué hacés?

– Tenés que romper el juego y hacer que te vean como sos en ese momento. Este año tuve una piba que los primeros seis meses no levantaba la cabeza y jamás me habló. Entonces tuve que ir como rompiendo porque les da vergüenza hablarme.

ojos locos

La sorpresa de encontrarse a Martín en un aula llega con ojos abiertos y la misma pregunta que se repite: ¿Qué? ¿Trabajás? La realidad es que se necesita mucha plata para que seis músicos puedan vivir de la banda. Antes los discos permitían una entrada que hacía de piso por mes, hoy lo que se recauda es con los vivos: “Para vivir de la música necesitás entrar en un circuito de festivales o de show que es donde está la plata en serio o tener un piso grande de convocatoria que nosotros no tenemos”. En lugar de dejar sus trabajos, Ojos Locos apostó en los últimos años a equiparse, tener una sala propia y hacerse cargo de sus propios discos: “Una de las primeras cosas que nosotros queríamos era gestionar nuestra música, porque a la banda para hacer un disco le queda: o te lo pagás vos o te lo paga una discográfica”.

 

– ¿Gestionar tu propia música qué significa más allá de lo económico?

– Cuando laburás con alguien, ese alguien es el que te dice “yo pongo la plata, entonces yo voy a poner un productor y el productor va a decir cómo tiene que sonar el disco”. Si estamos en una época de reggae, no te va a hacer tocar reggae, pero te va a insinuar metamos unos caños, metamos un teclado. Si estamos en una época de música rioplatense te va a insinuar hagamos más temas con guitarra acústicas, electroacústicas, metamos percus. El productor es justamente el nexo entre la parte comercial y la artística. Más allá de que sea un productor artístico responde a intereses de que el disco se venda. Del otro lado está el músico, que a veces se boicotea a sí mismo tratando de sostener ciertas cosas, a veces somos muy cerrados. La libertad creo que pasa por lo artístico. Si venís vos y me decís: “Martin me gane el Loto tengo cien lucas en mi casa y me quiero subir al proyecto”, bueno, hagámoslo. Nunca estuvimos en contra de las discográficas o de asociarte con gente que potencie lo que uno hace en difusión o en la parte ejecutiva digamos, el tema es cuando esas cosas te empiezan a condicionar. Es lo mismo que vos me pidas plata prestada a mí para comprarte ropa y yo te la dé pero te diga que voy con vos al shopping. Y cuando estemos en el shopping te diga sabés que esta marca no me gusta tanto, porque no probás con esta y te termino vistiendo como yo quiero. Nadie te da la plata y te dice andá, comprate ropa, hacé lo que vos quieras y vení mañana a la noche y vemos qué te compraste. Me parece que hoy lo importante es tener una independencia artística y sentirte a gusto con lo que hacés, sentirte leal a lo que estás haciendo, que sea algo franco.

La charla nos lleva una vez más al aula, Martín tiene a su cargo dos cursos, uno por la mañana y otro por la noche. “Es un desafío porque más allá de lo que vos das, esto se apreta así o esto se hace para esto, es cómo hacés para que los tipos lo aprendan y cómo te relacionás con la gente”

– ¿Todas esas dinámicas después se trasladan a la música?

– Puede ser, yo empecé ahí antes de empezar con Ojos Locos, un año antes ponele y yo a veces me digo: ¿Cómo hacía para entrar a un aula? Tenía 25 años, entraba de cara dura total porque hoy me sigue pasando el primer día el choque. ¿Cómo entraba con 25 años a darle clase a esta gente? Era darle para adelante, pero me acuerdo que me costaba, había días que decía: uh hoy tengo que ir. Me pasaba que cuando entraba los primeros días me daba cuenta que no sabían que yo era el profesor, entonces lo que hacía después que lo fui aprendiendo, agarraba el libro donde se toma nota y entraba con el libro para que vean que yo era el profesor. Creo que muchas cosas me habrán servido para la banda, no a la hora de tocar o de un show, pero una banda tiene mucho de didáctica. Nosotros tenemos un manager, tenemos a Adrian que trabaja en prensa pero nosotros nos relacionamos con las cosas que le suceden a la banda, no somos el artista que tenemos la agencia de prensa, la agencia de booking y ustedes hagan todo y yo te mando las respuesta por mail. Nosotros nos relacionamos con la gente que hace las escenografías, con los que ponen la puesta en escena de luces, con los tipos que nos producen la fecha.

– Mismo entre ustedes.

– Ese es el punto uno, la relación entre los integrantes de la banda. Después de los diez años te das cuenta que ese es en realidad el gran desafío, ese y la parte musical. A nosotros nos sucedieron dos cosas grandes, una que la esperábamos que era crecer como banda y la otra que no esperamos que fue lo de Cromañón, son cosas que te prueban. A nosotros nos han unido, nos han desestabilizado, nos han producido un montón de cosas. Después nos dimos cuenta que esto era lo que había que llevar adelante porque lo otro… un día capaz sos un boom de convocatoria, otro no, después sí, muy volátil es el tema. No es más como antes que hay bandas que tienen asegurado el podio, cambió eso. En los 90′ el que llegaba estaba en el podio y no te sacaba más nadie, eso cambió, se abrió lo que es el espectro musical pero también cambióo la manera en que la gente consume, por así decirlo, un artista.

– ¿Internet cambió también la exposición? Por ejemplo, antes si no estabas en la televisión era difícil

– Sí, igual creo que la gente sigue siendo rehén de los canales tradicionales porque hay una cuestión, por lo menos en este tiempo yo creo, que dentro de 10 o 20 años va a cambiar. Pero yo creo que la televisión todavía sigue siendo fuerte más por lo que representa que por lo que muestra. Como una cosa que lo que está ahí es la realidad. Todavía el concepto psicológico que tiene la televisión lo seguimos arraigando y mismo hasta los más jóvenes. Porque la televisión es donde las personas existen. El que aparece en televisión existe, sea Ricardo Fort, una modelo o cualquiera. Es generacional, cuando caiga toda la gente que hoy produce la televisión se va a volcar a internet, pero internet es un arma de doble filo. Es todo tan accesible que entonces no cuesta y lo que no cuesta tiene otra cosa. Si yo pongo un video en internet ya, ahora grabamos esto, lo subimos y no nos costó. Ponerlo en la tele sí cuesta todavía.

– ¿Ustedes rotaron mucho por la tele?

– Nosotros en la tele salimos muy poco, hicimos algunas notas cuando presentábamos los discos. En realidad nunca tocamos en televisión, hicimos notas con programas de rock. Tampoco editamos un video que tuvo rotación en ningún canal. La verdad es que nosotros fuimos de la primera época de internet, la del fotolog. Nosotros tuvimos la explosión del fotolog, de hecho con Ojos Locos armamos el Facebook hace tres años. Ya había tres Facebook no oficiales que tenían 10.000 personas cada uno que no sabemos ni de quiénes son, hasta que un día el mánager nos dijo: “Loco, voy a hacer el Facebook porque no puede ser, están dormidos ustedes”.

– Y eso que vos das clases de informática.

– Y bueno, casa de herrero. Pero somos muy ambiguos con eso, me parece que hay que ser consciente cuando uno usa la tecnología, los medios de comunicación. Sirven para algunas cosas pero le sacan contenido a un montón de otras, que son las más ricas de la experiencia.

– ¿Como cuáles?

– Puntualmente con la música, a mí me parece bárbaro que si un pibe no tiene plata y está en Jujuy tenga la opción de bajarse los temas y disfrutar de la música, pero cuando eso empieza a erosionar toda la parte de lo que es un disco y de la experiencia que es tener un disco, juntar un mango y comprártelo y llegar a tu casa y a la noche llegar y acostarte y leer el librito y ver el arte que hizo la banda. Tenerlo y cuando sos grande decir “Mirá, este disco yo lo escuchaba”. Todo eso, cuando vos ves que se pierde ahí es donde hay que laburar las cosas teniendo conciencia.

– ¿Eso no te hace quedar un poco afuera?

– Y sí, puede ser. Lo que pasa es que es: ¿afuera de qué? No por ser exitoso hay que subirse a todo lo que haya que subirse. De hecho nosotros con esto que te hablo de Facebook nos quedamos afuera, porque decíamos ¿qué vamos a hacer un Facebook para contarle a la gente que estamos tomando un helado en Buenos Aires? La vida tiene que tener esa especie de romanticismo que si querés saber qué estoy haciendo llamame o veni acá y tomamos una cerveza, no vos en un bar, yo en otro y nos tomamos una cerveza por WhatsApp.

– ¿Hay forma de resignificar estas herramientas con el uso que se le da?

– Yo creo que nosotros el uso que le damos es informar lo que hacemos. Para nosotros es como en su momento eran los volantes que entregábamos en los recitales. Pero si querés ver la banda vení a verla en vivo. Es informativo. La gente dice: te permite estar conectado con las personas. Sí, conectado pero no te permite tener una relación y el ser humano se nutre de las experiencias que tiene con la gente, con los lugares. Si no, ¿para qué te vas de vacaciones a la montaña? Mirala por internet, ¿Es lo mismo? No, no es lo mismo estar parado debajo de la montaña con lo que te produce emocionalmente como ser humano que mirarla por una foto. Con las personas pasa lo mismo, empieza a jugar una cosa que estamos en todos lados y no estás en ninguno. Eso me parece que pasa con la música, vos por ejemplo conocés un artista y te bajás toda la discografía, diez discos de diez canciones cada uno, entonces de golpe las picas todas y te las escuchás en un día. Está bien, lo podés hacer ¿Pero es la manera que una persona, un cerebro asimile algo? Yo te lo digo desde mi experiencia, no digo si es así o no. Yo compraba por ejemplo el primer disco de La Renga o de Los Redondos y después esperaba dos años y salía otro disco y lo compraba y había una evolución en mí y en la banda, entonces volvía a haber un encuentro. Hay una cuestión de cómo procesa el cerebro las cosas y las maneras que vos las masticás para sentirlas y para hacerlas parte de tu vida, eso es la función del arte, producir algo que se mueve adentro tuyo, sino nos pasamos a un plano que es el entretenimiento. El entretenimiento es otra cosa, si vos querés hacer un festival con diez bandas para que se entretenga la gente y cuando salga de ahí vaya y se compre una pizza y se olvide a los 20 minutos lo que pasó esas seis horas anteriores, bueno, eso otra cosa.

– ¿Es muy fina esa línea?

– Muy fina, es casi invisible te diría. Lo que pasa es que se va haciendo cada vez más fina por un contexto de cosas. Si vos estás escuchando una canción y con el celular hablando con uno diciendo escuchá esto, no la vas a escuchar. Es como cuando ibas a estudiar y te decían no tomes apuntes, después yo te los doy, escuchá, prestá atención. Era verdad porque el tipo hablaba y cuando te ibas a sentar a leer el libro te acordabas del tipo hablando, sino vos estás escribiendo y pensás en lo que escribís, no en lo que dice el tipo. Con la música pasa un poco eso, nosotros venimos de generaciones donde la música era algo vivencial, cualquier tipo de música, no el rock, porque unís un sentimiento, una parte de tu vida a algo, es como la banda de sonido de tu vida la música, de cuando te enamoraste, de cuando te fuiste de vacaciones, de cuando estuviste con tus amigos, de cuando tuviste problemas. En cambio ahora es como que está todo tan fragmentado que mismo se fragmentan en tiempo los pibes.

– ¿Cómo es eso?

– Claro, es como que no tienen etapas porque las etapas cada vez tienen que ser más cortas para venderles más cosas. El primer semestre tenés que ser rollinga, el segundo semestre emo, después anda a la facultad, a los seis meses de la facultad hace un curso de enfermería, después casate, después de casarte separate, volvá a juntarte con tus amigos, andá a jugar a la pelota. Es una rueda de un consumo cultural y material terrible. Antes vos vivías cinco años vistiéndote con jean y remera, hoy a mí me pasa de ver mucha gente que sigue la banda y es una metamorfosis que decís “Pará un poco boludo, estás arriba de una moto a doscientos”. Te lo cruzás en un recital de La Renga con un jean roto y un cartón de vino y a los seis meses te lo cruzas en Pachá tomando cuatro pastillas, a los meses está estudiando abogacía y a los otros seis meses se hizo una banda de rock. Eso me parece que es parte del bombardeo cultural que hay: no le dan respiro.

– ¿Y para vos la música le tiene que dar batalla a eso?

ojos locos– No batalla porque si no sería como que nosotros tenemos una verdad y somos como los Caballeros Templarios que vamos con una cruzada de la verdad del rock. La verdad es que la verdad es la realidad, si pasa es porque pasa. A lo que te referís yo lo entiendo como un poco poner límites, defender lo que uno hace, decir por ejemplo: yo a estos lugares no voy a tocar porque no lo comparto. O el tema de los discos, el disco es como el libro, vos podés agarrar una Tablet y leer un libro en una Tablet, yo leo cosas en mi computadora, de hecho soy profesor de informática pero no es lo mismo que ir a una librería, encontrar un libro que a veces es como un hallazgo, llevártelo a tu casa, acostarte con un velador a la noche, tenerlo en la mano, marcarlo, poder consultarlo de vuelta, uno establece un vínculo con las cosas. A través de una pantalla no hay vínculo, no existe. Ahora estaba leyendo un libro sobre los principios del Zen, una cosa muy oriental y los tipos lo que dicen por ejemplo es que el verdadero órgano sensorial del hombre es el oído, porque somos vibración, somos sonido en esencia. Esto en sus teorías, yo no lo puedo afirmar porque si no estaría en Harvard hablando. El ojo es el peor enemigo, es la polución que te llena la mente permanentemente de información, es solo veo esto, quiero esto. Me gusta el culo, me gusta la mochila, me gusta el auto, estamos bombardeados por lo visual. Los sentidos, agarrarle la mano a alguien, ¿Cómo explicas esa sensación? O un abrazo o escuchar, vos escuchás la voz de alguien y sabés si está enojado o no ¿Cómo se traduce eso? Entonces, perdemos un montón de maneras de sentir en función de una cosa puramente visual y la tecnología justamente va de la mano de lo que es el consumo. Vos si escuchás algo no te da ganas de comprarlo, es todo visual. La batalla es sostener la música, la música se escucha y se escucha bien. No se escucha en formato mp3 que tiene recortados los graves y los agudos y tienen realzados los medios para que suene más fuerte en el auricular porque nosotros vamos y la grabamos y paneamos las cosas y buscamos. Está bárbaro si no tenés un mango y te comprás un reproductor de mp3, es otra manera de escucharlo, pero no porque haya que vender los reproductores de mp3 digamos que se escucha bien, no repitamos el discurso.

– ¿En ese sentido la música es contracultural?

– Hace un tiempo estábamos hablando con un músico amigo -uno que para nosotros es como un gurú-, que ya no hay más contracultura. En un momento sí había una cuestión de cultura y vos te podías parar en un lugar de contracultura, pero hoy está todo tan atomizado que me parece que lo contracultural es hacer las cosas con sentimiento y reales, sin buscar demasiado artilugio, sin intentar ser la novedad, hacerlas realmente de la manera que las siente y las cree. Eso te va a llevar solo a que la música ser una música que se escuche. ¿El punk es contracultura? Se lo comió el sistema al punk, al reggae se lo comió, al rock se lo comió también. Todo se comió porque el sistema dijo: no peleo más contra vos. El sistema mutó en decir nosotros no nos paramos más, no te muestro más que yo soy tu enemigo, listo, vení como quieras. Está todo metido como en una olla mezclado y no se sabe qué gusto tiene eso. Entonces me parece que la manera de plantarse en una contracultura a eso es tener el gusto propio, de decir vos sabés que me probás a mí y soy, qué se yo, dulce por ejemplo, porque lo hago así.

*

Cuando nos levantamos, Martín agarra el diario que está en la otra mesa y se queda un rato más. Un pibe se toma una cerveza en una mesa de afuera, pero entra a preguntar cómo estuvo el último show. No hay nadie más sentado en esa esquina casi detenida en el tiempo. Caminamos hacia la puerta, pero no nos aguantamos las ganas. Antes de irnos, saludamos a Pocho.

 

Un toque en casa

La remaron en el under, la ponen en la radio. Situación de estupefacientes, rock y sala de ensayo.

En Vámonos están un toque en casa

– Pezones Cardozo cumplió 15 años y los festejó en Vámanos de Casa con un gran show- 14 de octubre del 2012

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– Mamá Chabela y su contrafestejo sonaron en Vámonos- 7 de octubre del 2012

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– Superlasciva mudó su show a Vámonos de Casa ¡Escuchá! – 30 de septiembre del 2012

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-Acústico en vivo de Rock a la Orden-23 de septiembre del 2012
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– Cuatro Payasos Muertos trajo su show – 16 de septiembre del 2012
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– El Fogón Machadito de Maturana, acústivo en vivo- 9 de agosto del 2012
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-Branca Leone en vivo- 2 de agosto del 2012
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