Nac & Pop eran los de antes

El espíritu revolucionario de Mayo nos invade. ¿Y si el tiempo no fuera lineal? Si los grandes hombres de Mayo de 1810 opinaran sobre la economía de hoy, ¿qué dirán? ¿Cómo sería una entrevista con Moreno y Belgrano sobre el futuro de la economía de 2015?

Por Los economistas con los cordones desatados

 

Los economistas con los cordones desatados (en adelante ECD) nos encontramos en un café sobre la calle Hipólito Yrigoyen, a pasitos del Cabildo con el Dr. Mariano Moreno, Secretario de la Primera Junta de Gobierno, ilustrado con las doctrinas liberales británicas de principio de siglo XIX.

ECD: Doctor. ¿Cuáles cree usted que deben ser los objetivos de la política económica?

MM: Es fundamental el rol del Estado para la fomentación de las artes, agricultura, navegación, entre otras actividades, producirá en pocos años un país laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que, siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan.

Puestas las cosas a la práctica con la eficacia y energía que requiere la causa, hallándose con fondos el Estado, debe procurar todos los recursos que sea menester introducir, como semillas, fabricantes e instrumentos, y comenzando a poner en movimiento la gran máquina de los establecimientos para que progresen sus adelantamientos…

ECD: Doctor, ¿Cuál es su opinión acerca del reclamo que hacen algunos analistas de “abrirse al mundo”?

MM: A la conveniencia de introducir efectos extranjeros acompaña en igual grado la que recibirá el país por la exportación de sus frutos. Por fortuna, los que produce este país son todos estimables, de segura extracción, y los más de ellos en el día de absoluta necesidad. ¡Con qué rapidez no se fomentaría nuestra agricultura, si abiertas las puertas a todos los frutos exportables, contase el labrador con la seguridad de una venta lucrativa! Los que ahora emprenden tímidamente una labranza por la incertidumbre de las ventas, trabajarán entonces con el tesón que inspira la certeza de la ganancia, y conservada siempre la estimación del fruto por el vacío que deja su exportación, se afirmarían sobre cálculos fundados labranzas costosas, que a un mismo tiempo produjesen la riqueza de los cultivadores y cuantiosos ingresos al real erario.

Los gobiernos en las providencias dirigidas al bien general, deben limitarse a remover los obstáculos: rómpase las cadenas de nuestro giro, y póngase franca la carrera, que entonces el interés que sabe más que el celo, producirá una circulación que haga florecer la agricultura, de que únicamente debe esperarse nuestra prosperidad.

Admítanse todas las obras y muebles delicados que se quiera introducir: si son inferiores a los del país, no causarán perjuicio; si son superiores excitarán la emulación, y precisarán a nuestros artistas a mejorar sus obras para sostener la competencia; y en todo caso, fijado el equilibrio bajo el nuevo aspecto que introducirá la baratura de aquellos renglones, cuyo excesivo valor ha hecho subir a igual grado a todos los demás, no tendrán reparo los artesanos en bajar de precio unas obras cuyo menor valor debe serles más ventajoso que el antiguo.

ECD: ¿Le parece bien lo que está haciendo este gobierno, al igual que otros gobiernos de Latinoamérica, recurrir al financiamiento externo para salir de esta crisis mundial?

MM: Se dice generalmente que un empréstito bajo las seguridades que están a disposición del Gobierno, sería capaz de remediar los presentes apuros; pero Usted puede estar seguro de que jamás encontrará esos socorros que se figuran tan asequibles y que a su consecución se seguirían consecuencias tan perniciosas, que quedaría arrepentido de haberlos encontrado. Todas las naciones en el apuro de sus rentas han probado el arbitrio de los empréstitos, y todas han conocido a su propia costa que es un recurso miserable con que se consuman los males que se intentaban remediar.

ECD: Muchas Gracias, Doctor. Ha sido un placer haber conversado con Usted.

____________________

 

Llegamos al segundo encuentro en plena Avenida de Mayo, en el bar de la esquina a la salida de la estación Lima del subte A. Nos aguarda el General Manuel Belgrano, vocal de la Primera Junta, General del Ejército del Norte.

ECD: General ¿Cuáles cree usted que deben ser los objetivos de la política económica nacional? 

MB: Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio son los tres importantes objetos que deben ocupar la atención y cuidado del Gobierno. Nadie duda que un Estado que posea con la mayor perfección el verdadero cultivo de su terreno, en el que las artes se hallan en manos de hombres industriosos con principios, y en el que el comercio se haga con frutos y géneros suyos, es el verdadero país de la felicidad pues en él se encontrará la verdadera riqueza, será bien poblado y tendrá los medios de subsistencia y aún otros que la servirán de pura comodidad.

ECD: Doctor, ¿Cuál es su opinión acerca del reclamo que hacen algunos analistas de “abrirse al mundo”?

MB: Las restricciones que el interés político trae al comercio no pueden llamarse dañinas. Esta libertad tan continuamente citada, y tan raramente entendida, consiste sólo en hacer fácil el comercio que permite el interés general de la sociedad bien entendida. Lo demás es una licencia destructiva del mismo comercio.

El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes a obra o manufacturarlas. La importación de mercancías que impide el consumo de las del país, o que perjudican al progreso de sus manufacturas y de su cultivo lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación.

ECD: Entonces, ¿Usted propone controlar las importaciones?

MB: La importación de las mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de divisas es una verdadera pérdida para el Estado.

Las naciones inteligentes franquean la entrada de las materias primas extranjeras cuando se puede esperar recogerlas con su propio fondo en cantidad suficiente, y que ellas no necesiten un poco de favor en el precio para animar la agricultura; la proporción del derecho debe entonces reglarse sobre la necesidad de las manufacturas, y sobre el valor que falta al cultivo. Cuando una materia prima entra con alguna forma, que también podría habérsele dado por la nación que la compra, no es justo que entre tan franca como si no tuviese nada de obra.

Aunque el día de hoy no sea desconocido el trabajo industrioso en ninguna nación política, no es menos evidente que los efectos reales y relativos de la hipótesis propuesta se harán sentir. El pueblo deudor de la balanza ha vendido sus mercaderías menos caro y ha comprado más caro las del pueblo acreedor, de donde resulta que en el uno la industria es desalentada, en tanto que está animada en el otro.

El arte de dar formas a las producciones naturales será entre los hombres que componen esta nación un aumento de ocupaciones o modo de subsistir cómodamente. Pues como el arte da un valor de más a las producciones naturales, se sigue que el pueblo industrioso recibirá naturalmente más de lo que dé. Las manufacturas deben dar a las tierras de un Estado el mayor valor posible, y a sus hombres la mayor abundancia de trabajo.

ECD: ¿Le parece bien lo que está haciendo este gobierno, al igual que otros gobiernos de Latinoamérica, recurrir al financiamiento externo para salir de esta crisis mundial?

El grueso interés del dinero convida a los extranjeros a hacer pasar el suyo para venir a ser acreedores del Estado. No nos detengamos sobre la preocupación pueril, que mira la arribada de este dinero como una ventaja: ya se ha referido algo tratando de la circulación del dinero. Los rivales de un pueblo no tienen medio más cierto de arruinar su comercio, que el tomar interés en sus deudas públicas.

ECD: Muchas gracias, General, ha sido un placer.

 

Las líneas precedentes no fueron producto de una sesión de espiritismo ni de la ingestión de sustancias alucinógenas, tan sólo es un ejercicio, a modo de ficción histórica, un gran anacronismo que pretende rescatar algunas de las ideas de Mariano Moreno y Manuel Belgrano. Las respuestas reflejan textualmente lo escrito por Belgrano en sus “Escritos económicos y políticos” y por Mariano Moreno en su “Representación de los Hacendados” (1809) y en el “Plan Revolucionario de Operaciones” (1810).

En economía nos la pasamos estudiando y citando intelectuales de los siglos XVIII y XIX, nacidos en Europa como Smith, Ricardo y Marx. ¿Y Belgrano y Moreno? Belgrano es el tipo de la bandera celeste y blanca, y Moreno es uno más de la Primera Junta que sale en Billiken. Bueno, eran más que eso. Estos hombres pensaron el país, idearon como debía ser la inserción en el mundo y escribieron sobre la economía de su tiempo. Fueron hombres apasionados, humanos pasibles de errores, grandes estrategas políticos e intelectuales brillantes.

En materia de economía, ambos próceres, tenían un pensamiento divergente en cuanto a la inserción del país en el mundo. Mariano Moreno era un ferviente opositor al monopolio comercial al que España sometía a la colonia y abogaba por una liberalización del comercio exterior, que era una evidente mejora con respecto a comerciar sólo con una metrópoli en decadencia. En cambio, Manuel Belgrano tenía una postura firme en cuanto a la necesidad de aplicar industria a la agricultura y agregar a las exportaciones el mayor trabajo local posible. Asimismo, ambos coincidían en el rol central del Estado en la economía. Nada nos garantiza que pensarían lo mismo en el contexto de la Argentina del siglo XXI, todos tenemos derecho a cambiar de opinión cuando las circunstancias cambian, incluso los próceres. Pero lo mismo sucede con los intelectuales europeos de siglos XVIII y XIX, que tanto se leen en la universidad.

Nos pareció de gran importancia rescatar las ideas de estos patriotas, para darlas a conocer, que motiven una lectura más profunda de los textos citados, y que puedan ser rechazadas por antiguas o aceptadas como válidas para analizar el presente y para pensar rumbos futuros. Esa será tarea de quien lea estas líneas.

 

¡Feliz día de la Patria!

 

“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.” Eduardo Galeano (escritor sentipensante nacido en Uruguay,1940-siempre).

Los maestros ignorantes

Una escuela de gestión social, ni pública ni privada, plantea en Moreno un nuevo modelo de relación con el alumno y el barrio. Tanto, que tiene una cooperativa de reciclaje, una radio y sigue creciendo.

La Escuela Creciendo Juntos no es una escuela estatal aunque creen en que la construcción de la institución se debe hacer con las familias y con la comunidad; sostienen el rol docente-militante y consideran que la voz del adolescente es tan importante como la de un adulto. Tampoco son una escuela privada, aunque cobren una cuota que puede ser reducida, trocada o pagada íntegramente. ¿Qué es entonces Creciendo Juntos? Es una Escuela de Gestión Social que se siente comunitaria y pública porque abre las puertas literalmente a todo el barrio, donde los chicos pueden arrancar en el  jardín de infantes a los 2 años y salir con un título de Bachiller en Artes Visuales en sexto año del secundario. Es un colegio que se construyó entre todos, que se reconstruye permanentemente y que a la vez ofrece un modelo para acortar tanto la brecha que separa a los adolescentes de sus profesores,  como al conocimiento de las mentes y el respeto entre dos generaciones que parecen no entenderse.

Parados en la esquina de Belgrano y Almirante Brown, en el medio del partido de Moreno, miramos la entrada del colegio esperando encontrar a Juan, el director. Lo vemos rodeado de chicos: nos pide que demos unas vueltas porque recién empezó el recreo largo de media hora y tiene que solucionar unos asuntos: “Vayan al fondo y ahí está la radio, y acá al costado está la cooperativa de reciclaje, pueden ir a verla”.

Primera sorpresa: Tienen una FM que funciona las 24hs y una cooperativa de reciclado que da trabajo a 10 madres mientras sus hijos estudian. Como nos cuenta Paola, una de las trabajadoras: “Lo mejor de esto es que puedo trabajar y ser madre al mismo tiempo. Entro con ellos y me voy cuando mi último hijo sale a eso de las 3”.

Primera sensación: Las aulas se encuentran alrededor de un patio bastante arreglado, con algunas flores por allí que adornan unas esculturas metálicas bastante imponentes, y más allá una canchita de fútbol. Y los pibes no están grises como en otras escuelas… están sonrientes.

Primer pensamiento: ¿Por qué no me mandaron acá mis padres?

Primer diálogo: un grupo de chicas se acercan y preguntan a los extraños: -¿Qué hacés acá?

Explicación y repregunta: ¿Qué es lo que más les gusta del colegio? “La libertad y la relación con los profesores, que te respetan, te escuchan”, responden ellas.

Segundo pensamiento. Yo a su edad hubiese respondido: “las 18:15 de un viernes cuando salgo y pienso a dónde vamos a salir”.

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

Algo de historia

Los orígenes de la escuela se pueden rastrear en 1982, cuando una de las tantas sociedades de fomento que por entonces existían para saciar esa necesidad de comunión y participación destruida por la dictadura, se propuso crear un jardín de infantes.  Hasta entonces, la escuela más cercana estaba a 40 cuadras y las jóvenes familias, huyendo de Capital Federal por el Rodrigazo y el aumento en los alquileres, empezaban a repoblar el barrio. Desde el primer minuto, la impronta comunitaria se hizo patente en un ideal que continuaría a lo largo de las décadas: rifas, jornadas voluntarias, esfuerzo común, peldaño a peldaño y ladrillo a ladrillo lograron asentar el jardín. Siete años más tarde, erigieron la primaria, que debieron inscribir como de gestión privada: “No existía la gestión social todavía, pero nosotros nos sentíamos una escuela comunitaria. En el 85′ y 88′ muchos vecinos habían participado en la creación de secundarios estatales, con los mismos ideales que el jardín, pero esa idea de participación barrial se abortaba ni bien el Estado enviaba a las autoridades. De pronto, llegaba la nueva directora y les decía a los padres que su rol no podía ser adentro del colegio y chau, se acabó la construcción”. Finalmente, en el 2008 dieron el último paso y abrieron el secundario.

Pero este andar estuvo plagado de inconvenientes y con creatividad lograron saltear aquellos ineludibles problemas económicos: primero, el jardín supo sustentarse con un kiosquito, después, para la construcción de las aulas del primario llegaron a rifar tres autos 0Km, pero que “por suerte no salieron los números, así que entre el dinero de las rifas y la venta de los tres autos se pudo hacer lo que faltaba”, tira Juan como dato de color. También, aquellos docentes cuyos salarios todavía no estaban subvencionados, fueron bancados del bolsillo de los demás compañeros: “No podemos dejar que un compañero esté meses sin cobrar. A la larga el Estado paga, pero hasta que esperamos a que nos llegue la plata, entre todos nos bancamos. Aún hoy en día, en sexto año, hay cargos sin subvención”. Pero entonces, ¿el Estado se hace cargo y se cobra cuota? El sistema es simple: el Estado cubre el salario completo y parte de los aportes de los trabajadores de la escuela y de la cuota sale el resto de los aportes y los demás gastos fijos. El precio mensual de la cuota es de 200$ para el secundario, la más alta, pero aquellos que no pueden pagar son becados o familias intercambian ese dinero que no tienen por algún servicio que le puedan prestar al colegio.

“Si queremos crear un ámbito más democrático, hay que darles voz”.

La propuesta de Creciendo Juntos rompe con el molde actual, tanto en la forma de pensar la educación como a los jóvenes mismos, en una sociedad donde los medios de comunicación, muchos adultos y tantos otros profesores tratan a los jóvenes de todo menos de seres pensantes, autónomos y críticos. Descalificados, subvalorados, considerados vagos, drogadictos, violentos, insolentes, tontos, que no son “como los de antes”; en este colegio se parte desde una posición completamente distinta. Acá, algunas de las claves en palabras de su director:

-Sobre el quiebre en la relación profesor-alumno actual: “Muchas de las limitaciones están en nosotros y esa es mi idea: los docentes secundarios no entienden al sujeto educativo que tienen hoy en día, han sido formados en una escuela que hoy ya no existe más y muchos de esos no quieren cambiar, quieren reproducir un formato escolar, en el que cambiar significa abrirte. Se acabaron las certezas, hay incertidumbre y tenés que poner el cuerpo, tenés que generar otro lazo con el alumno, ya no sos más el poseedor del saber y no tener el poder genera miedos”.

-Sobre las nuevas formas de relacionarse entre el adulto y el adolescente: “Yo creo que los pibes rescatan mucho las relaciones que se generan acá con los profesores. Por ejemplo, el solo hecho de tratarlos por el nombre ya cambia algo, si se acuerdan los apellidos, ¿por qué no se pueden acordar los nombres? Esto, que parece una pavada, los pibes se dan cuenta de la relación, del estar presente no solo los días de semana sino también extracurricularmente, venir un sábado para ayudar en otros ámbitos. Que sean escuchados, darles la palabras, que tomen decisiones, eso también genera una relación distinta. Si queremos crear un ámbito más democrático, hay que darles voz, y si están en desacuerdo que digan por qué, que argumenten y me parece que esto es importante. Esto no se genera con el profe compinche o el profe copado. Esto es así: yo te escucho pero hay ciertas pautas que también se tienen que respetar. Las cosas que hoy se escuchan en los secundarios… se ve que hay que generar otras relaciones con los jóvenes. Aunque no estamos exentos de los problemas, lo que uno intenta es hacerlos parte en la institución”.

-Sobre las limitaciones de las propias instituciones en lo académico: “Acá hay un curriculum, tienen materias que hay que seguir, pero lo que se hace en cada materia o lo que se puede gestionar de manera colectiva haciendo una mirada en conjunto con el cuerpo docente, eso lo podemos determinar; acá tratamos de dar vuelta el currículum, moverlo. Sí, es una orientación para la materia que das, pero las modificaciones que podemos hacerle son importantes. Además, ¿quién determina que un chico puede o no pasar? ¿No vas a pasar porque te llevaste matemática o geografía? Si podemos observar a ese chico entre todos, de manera más integral, entonces ¿vamos a hacerlo repetir por geografía o matemática? Si hay otras áreas que uno ve potencias  en ese pibe o apostamos a que como vos vas a estar acá el año que viene y el cuerpo docente también, generar un trabajo en esas áreas que no le fue bien. Esto se discute en ámbitos de reunión docente y podemos evaluar estas cuestiones. Lo formal hace que haya una estructura diferente, tal vez, a la de los bachilleratos populares informales. Pero el caso nuestro hay una estructura académica y administrativa que debemos llevar a cabo porque son los requisitos que tenemos. Pero si uno se queda en lo administrativo, la escuela no te deja hacer nada. Pero si creés que lo podés atravesar mediante una relación diferente con los pibes y con las familias, eso se logra. Hay cosas que uno va haciendo y así saliendo de los moldes tradicionales, creando espacios en los cuales se generan experiencias; por ejemplo, hay un curso de matemática que hay que desdoblarlo o en otra materia que puedan trabajar dos por materia, ¿no lo vamos a hacer? ¡Probemos!”.

Así, el profesor deja de ser un ser supremo que ilumina a los alumnos (“a” de sin, lumni de “luz”: sin luz), sino lo contrario; ambos, con sus obligaciones, tienen voz y así se construye tanto el conocimiento como la relación.

Después de tanto hablar, reflexionar, pasear y volver a hablar, nos vamos con la pregunta más simple que le podemos hacer a Juan:

-¿Qué es lo que más te gusta de ser director de este colegio?

-Lo que más me gusta de acá es la apertura. Por lo menos es lo que traté de hacer en mi gestión, fue sostenerla. No me puedo imaginar un año sin hacer algo nuevo, que abra algo al barrio, que se oiga a los pibes, que se sientan parte, que sean partícipes en la construcción del conocimiento también. Yo tengo que gestionar la escuela siendo consecuente con el marco teórico que sostengo, plasmarlo en los hechos. Uno trata desde la práctica gestionar con el colectivo y esa es la impronta que se tiene acá.

creciendo juntos