“La Revolución rompe la servidumbre en Bolivia”

Obreros venciendo a las Fuerzas Armadas oficiales, tomando por asalto al Estado nacional e instaurando un doble poder. Aprovechemos la conmemoración de los 60 años de la Revolución Boliviana para juntarnos con el especialista en historia boliviana Bruno Fornillo para rescatar consideraciones de un suceso clave que goza de poca prensa.

Fotos: Nos Digital.

Nos juntamos con Bruno Fornillo, docente de Historia de América III de la carrera de Historia en la UBA, no solo como una intención de recordar la Revolución, sino también de preguntarnos sobre sus resultados, limitaciones y, por qué no, cómo es que cae poco menos de diez años después, siendo una sombra de lo que supo ser. Finalmente, ¿el nuevo Estado Plurinacional  encabezado por Evo Morales está siendo tan disruptivo con el status quo como lo fue el movimiento del ´52?

-¿Cómo repercutieron las expropiaciones de tierras a las comunidades y la implantación de una minería capitalista desde fines del siglo XIX y el XX, en la Revolución de 1952?

-En principio hay una serie de rebeliones y protestas indígenas muy fuertes a lo largo del siglo XX que van a tener su culminación en la Revolución del ´52.  Para eso va a ser central la conformación de las milicias campesinas, es decir, contingentes armados. Por otro lado, el traspaso de la figura indígena clásica a la campesina. Se forman entonces los sindicatos campesinos a imagen y semejanza de los mineros. El ciclo de rebeliones en ese sentido es importante, y en relación con eso, el nivel de auto-organización constante del sector indígena y campesino posteriormente, que en Bolivia no conoce límites, ni siquiera hoy en día. La clave de la Revolución hay que encontrarla en la dinámica propia del sector minero. Esa acción de masas es la que constituye el núcleo revolucionario. Y de hecho derrotan a las FFAA. En los campamentos mineros la explotación es muy visible, se nota claramente lo que son las distancias de clase: los empresarios vivían de una manera absolutamente suntuosa frente a los mineros que tenían condiciones de vida paupérrimas.

-¿Durante el período revolucionario se puede ver una alianza clasista entre obreros mineros, campesinos y comunidades indígenas, u obraron cada cual por separado con sus diversas reivindicaciones?

-La principal alianza es clase obrera, nucleada en la Central Obrera y la pequeña burguesía de contenido pequeño burgués, representados por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). La existencia de las milicias campesinas les permite a los del MNR contrapesar el poder obrero, porque el grado de clientelismo y control de este partido sobre los campesinos va a ser muy fuerte.

-La Revolución del ´52, ¿creés que influyó en el ideario revolucionario de los ´60 y ´70 o simplemente fue visto como otra de las revoluciones fallidas americanas?

-Hay una constante un poco trágica en América Latina. Hobsbawm contó 115 para solo el siglo XX, pero a la vez, hay una tendencia a desfallecer de las revoluciones, la cual la boliviana es uno de los ejemplos más claros. La pregunta era porqué no se convirtió en una revolución socialista si los obreros extirparon el poder, pero a la vez con el paso de los años, y no muchos años, fue ahogada económicamente, el MNR domina la escena, se le pide ayuda a Estados Unidos, se reconstruyen las FF.AA. La Revolución decae internamente. Ese es el problema para Latinoamérica, porque más allá de hacer comparaciones simplistas, ciertamente sigue siendo una pregunta hoy: hasta qué punto los procesos que transforman la vida social de los países no pueden tener una deriva de las relaciones capitalistas. Acerca del impacto específico de la Revolución del ´52, creo que influye porque es la segunda revolución de gran porte de América, después de la mexicana. Y para los bolivianos es un elemento constitutivo. No es posible considerar la historia local sin dirigirse a pensar la Revolución, por lo tanto los efectos sí son claros, determinantes. Hobsbawm dice la frase clásica: “todas las revoluciones fracasan porque ninguna hace las cosas que se había propuesto, pero todas triunfan porque no dejan las cosas como las encontró”. Eso cabe para el caso boliviano, pero a la vez es un acontecimiento fundante de su historia.

-¿Qué significó la Revolución para la clase dominante?

-Da por tierra al llamado Super Estado Minero que tenía dos componentes claves: por un lado, la existencia de las haciendas que tenían sujeta a la población en condiciones de servidumbre. La Revolución, entonces lleva a cabo la reforma agraria en el área occidental y reparte la tierra a las comunidades. en gran parte. Por supuesto, fue un proceso largo, que incluso es continuado por los gobiernos militares. Hecha esta salvedad, la antigua estructura de servidumbre se rompe y se crean las comunidades campesinas de pequeños propietarios, que son la base actual del Movimiento al Socialismo (MAS). En segundo lugar, los barones del estaño, que son expropiados para nacionalizar las mina. Pasan al control del Estado,  por lo que se estatiza la mayor fuente económica del país. Así, desaparece buena parte del sustento estructural económico de la clase dominante.

-¿Cómo el gobierno de Evo rescata en su discurso los proyectos del ´52?

-Me inscribo dentro de quienes ven en el gobierno de Evo Morales una ruptura con los parámetros históricos de organización de la vida del país, incluyendo a la Revolución. Primero, porque hay una nueva cosmovisión macro que es irrefrenable y que arraiga en la dimensión identitaria comunitaria campesina, es decir, cómo se piensan la legitimidad de los dominantes y dominados en Bolivia, un cambio radical de las mentalidades. Además, en relación a las rupturas, Evo transitó desde un discurso pachamámico, en defensa de la madre tierra hacia fuera; pero hacia adentro, en un desarrollo de las fuerzas productivas con un único fin de hacer crecer el PBI a toda costa. Para lo cual, había que hacer minería a cielo abierto, y esta es una contradicción flagrante del gobierno.

-¿No se puede entender a este gobierno de Evo Morales como una nueva etapa de acumulación capitalista, diferente a viejos modos, pero capitalista al fin?

-Esta pregunta excede el campo de Bolivia, y en verdad es una pregunta que tiene que formularse para todos los procesos progresistas de América Latina. Por un lado, lo que tenemos es un intento de desarrollo industrial boliviano, que lo que busca es internalizar el excedente. Existe una contradicción interna en el bloque de poder que hoy conduce un proceso de cambio, porque los sectores campesinos no están convencidos de llevar a cabo esta internalización, ya que visto en términos marxistas, son pequeños propietarios que de algún modo quieren acumular más tierras. Hay que romper con la idea romántica del campesino revolucionario, porque lo que tenemos es la figura clásica del pequeño propietario. Están las dos dimensiones: el mega proyecto desarrollista y, por el otro lado, la existencia de contradicciones y tensiones al interior del bloque de poder que posiblemente avalen la forma de consolidación capitalista. Hay una manera ultra izquierdista de responder “todo es capitalismo”. Pero también es una respuesta rápida decir que todos los gobiernos son proyectos nacionales y populares, y que vamos hacia un proceso emancipatorio imparable. Lo que hay que pensar es hasta qué punto es posible llevar adelante las tendencias liberadoras más profundas.