“Llamarse Santucho es un honor”

Desde Santiago del Estero viajaron los conceptos de uno de los más representativos integrantes de la familia Santucho.  A 36 años del asesinato de Roberto “El Robi” Santucho, fundador histórico del ERP-PRT, su sobrino Luis comparte con nosotros cómo es llevar el apellido, pero sobretodo cuál es la forma en la que se encara el legado de lucha en el presente. 

Luis Horacio Santucho es uno de esos personajes que prometen de antemano historias y recuerdos para escuchar con atención, se convierte en una cita de compromiso por el peso de un apellido, pero más bien por una responsabilidad que excede lo hereditario. Es sobrino de “El Robi”, como llama a su tío, ni más ni menos que el fundador e ideólogo del Ejército Revolucionario del Pueblo, uno de los guerrilleros más reconocidos de la década del setenta. Por su lado, Luis es una de las caras visibles de la lucha en defensa del campesinado en Santiago del Estero y además, un reconocido abogado que actualmente encara causas de la última dictadura militar. A sus 52 años escribe notas en su blog personal –http://luishoraciosantucho.blogspot.com.ar/– y también se le arrima al Twitter -@luissantucho-: “Hay que visibilizar las causas que acallan los grandes medios”.

-¿Cuándo surgió el Modepa?, ¿en qué consiste?

-Surge de un grupo de compañeros, de una confluencia de gente que veníamos de participar o ayudar en movimientos campesinos y otros que venían de organizaciones de derechos humanos. Lo que hicimos fue conformar este movimiento para construir una herramienta electoral para participar en el aspecto político y en las organizaciones del Estado. Por ahora recién estamos haciendo los trámites, buscando las afiliaciones, etc. para poder ser un partido reconocido por parte del Estado.

-¿Cómo es la situación actual de los trabajadores agrarios santiagueños?

-La valorización de la tierra, fruto del avance de la soja, hace que la situación de los pequeños productores esté acusada por esta coyuntura que genera que sus derechos sean cercenados, por eso hay un fuerte trabajo por parte del MOCASE para que los campesinos puedan conocer estos derechos y puedan defenderse.

 

-Además Luis, sos querellante de la Fundación Argentina de Derechos Humanos. ¿Cómo conjugás esta doble militancia?

-En lo personal, participar en los juicios es muy importante por todo lo que nosotros vivimos, por lo que estamos viviendo y por los testimonios que están apareciendo. A mitad de julio reanudamos un juicio que estuvo suspendido por 20 días y en el que se compilarán testimonios que son vibrantes, emotivos, duros. Esto está teniendo eco en la opinión pública, ya que la gente se está encontrando con realidades de hace 37 años atrás que no se imaginaban que pasaron en Santiago del Estero. El juicio tiene un sentido educativo muy valioso, ya que hemos sufrido tiempos durísimos incluso post-dictadura con este tema. Porque la dictadura tuvo cierta línea de continuidad hasta los `90 con el Juarismo, un movimiento autoritario que tuvo gran poder sobre los ciudadanos y el poder público.

 

-¿Pudiste escuchar las declaraciones de Videla donde tildó a Mario Roberto Santucho de ser el subversivo más peligroso de los ´70?

-La semana pasada hubo un careo con el jefe de Campo de Mayo por ese entonces en 1976, el General Riveros, y se deslizó la posibilidad de saber dónde está enterrado el cuerpo de Santucho. Pero es como que no quieren hablar, no quieren saber, no quieren informar el lugar dónde está enterrado el cuerpo de mi tío. Y es lo que estamos buscando, sus hermanos que ya están llegando a los 80, sus sobrinos. Se relaciona con un valor de la humanidad que es darle culto a nuestros muertos, que es algo muy importante para nosotros porque es una cuestión muy incorporada en la cultura rural santiagueña. Y eso se nos está negando. Se nos está negando la posibilidad de poder ponerle una flor a su tumba.

-¿Cómo es vivir en Santiago con el apellido Santucho?

-Durante mucho tiempo el apellido Santucho fue difícil, el sistema dominante de ese momento –por el año 1986- lo demonizó. Pero lo llevamos nosotros con mucha dignidad y honor. Acá en Santiago pesa mucho y está vinculado a las cuestiones y a las batallas de la vida cotidiana. El apellido Santucho está fuertemente relacionado con las actividades políticas, porque fue donde Mario Roberto inició sus primeras experiencias políticas. A pesar de que luego se trasladó a Tucumán, su origen santiagueño siempre estuvo vivo. Con el paso del tiempo se fue agigantando su figura revolucionaria, y con esto el orgullo de ser familiar. Por eso es que no resulta fácil, porque hay que estar a la altura.

-Dijiste alguna vez que te sentís del ERP a pesar de no haber participado.

-Lo que intento hacer es darle persistencia a sus ideas. Me siento continuador desde mi rol de abogado de organizaciones campesinas, como defensa de los derechos de los pueblos indoamericanos, que sigue siendo un sujeto social presente. Esa idea que ellos no pudieron concretar en su momento.

“El propio modelo niega la reforma agraria”

¿Cómo relacionamos la gran concentración de la tierra en pocas manos, el cumpleaños número 100 del Grito de Alcorta y el corte de ruta nacional 34 durante un mes en Santiago del Estero por campesinos a fines del 2011? Nos juntamos con Romina Zirino, docente de la Universidad de Buenos Aires para discutir acerca de cómo la expropiación de tierras a los pequeños productores moldeó el espacio y la vida santiagueña. De los pueblos originarios a las resistencias, de la familia Santucho a la reforma agraria, metete en esta entrevista con olor a tierra y gusto a desposeimiento.

Fotos: NosDigital

El 25 de Junio de 1912 se iniciaría el movimiento campesino más grande de toda la historia de nuestro país, que será conocido como el Grito de Alcorta. Aquí lo que se puso en cuestión nacional eran las relaciones que habían surgido al interior de la estructura agraria nacional luego de un período previo de apropiación masiva de tierras por parte de terratenientes, un sector burgués y capitales extranjeros.

Un siglo más tarde, nuevamente la tierra está como eje dentro de las movilizaciones sociales que se viven a lo ancho y largo de Argentina. Y bajo este paradigma los campesinos santiagueños ya se nos están haciendo conocido por sus reclamos, por medio del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), con sus marchas y cortes de rutas. Así, junto a Romina Zirino vamos a hacer un largo recorrido para encontrar las causas de este problema que sigue inconcluso y en cuyo futuro cercano es poco alentador.

-En la Región Pampeana y el Litoral, la apropiación privada de la tierra se dio en gran escala entre 1850 y 1880. ¿Se da este mismo proceso en Santiago del Estero?
-Si, en Santiago se da un proceso de acaparamiento de la tierra, principalmente en la zona del Río Salado por las clases dominantes, a raíz de los resultados de las guerras civiles y luego de la victoria nacional, la toman como retribución.

Fotos: NosDigital-¿Esta expropiación afecta también a pueblos originarios?
-Claro, de hecho hay pueblos libres que son dueños de su propia tierra, fruto de una particularidad que viene del período colonial, que les permite trazar alianzas de parentesco y una mayor movilidad. Pero, de nuevo, en la zona del Salado van a perder sus territorios. En el Norte no, se va formar un límite a la expansión que va a ser muy difícil de quebrar y que les llevará largos años a las autoridades.

-¿Es el Estado quién se encarga de promocionar esto o se da de forma privada?
-En 1880 con la creación del Estado Nacional, es el Estado provincial quién lleva a cabo políticas públicas que fomenta el acaparamiento de tierras en beneficio de la elite local y porteña que tiene intereses sobre esta tierra más que nada destinada a la explotación forestal. Habrá un pobre desarrollo de la ganadería y la agricultura, con productos como el azúcar, la vid, el algodón; pero van a ser una isla entre la producción forestal. Y es bajo esta forma que se incorporan al mercado mundial, mediante la superexplotación del quebracho colorado por la calidad de sus taninos

-¿Cómo afectó el modo de acumulación llamado agroexportador a las unidades campesinas, pequeños propietarios y arrenderos?
-Hay una práctica común en la provincia que viene de la época colonial que es la “agregaduría”. A ver, históricamente la posibilidad de migrar de los hombres les permitían poder blanquear el origen. Si tenías un origen indígena, poder pasar por mestizo. Pero también porque es un espacio naturalmente expulsor. Y la agregaduría se daba, como su nombre lo indica, por agregación a un rancho de algún pariente o en las estancias mediante relaciones clientelares. Con la privatización de las tierras, el campesinado pobre no puede mostrar su posesión. Entonces al no poder demostrar la propiedad de las tierras y con el interés de una burguesía local asociada a los bancos que le dotan de créditos y la provincia que la exime de pagos de impuestos durante tantos años, hacen que conformen grandes unidades de producción quedando adentro los campesinos para formar parte de la mano de obra. En la zona agrícola, en la región central del territorio, se da un proceso de venta de tierras y formación de colonias. Muchas no sobrevivieron por venta, subdivisión de la propiedad; etc. Y por último, quedó un campesinado propietario, pero precario, sin medios de producción para explotar su tierra. Por todo esto entendemos que Santiago del Estero es una provincia expulsora de población.

-¿Estas unidades campesinas están ligadas a una producción para el mercado o son de subsistencia?
-Son de subsistencia o de infrasubsistencia, con espacios muy pequeños donde ni siquiera llegan a una hectárea

El Grito de Alcorta tuvo su auge en Santa Fe y Buenos Aires, ¿qué repercusiones tuvo en Santiago?
-Que yo sepa ninguna. El único gran movimiento que se tiene noticia es a mitad de la década del 20, relacionado con el riego. Acá el planteo de estos colonos es por el aumento del canon del riego, que no les llega el agua o que alguien se la queda. No más que eso. En Santiago no hay ningún tipo de movilización hasta la década del 80 con el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) por injerencia de las ONG’s, pero es un factor externo el que logra una organización. En los años sesenta hay algo relacionado con la familia Santucho, con el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular, creado por quienes luego formarían el PRT-ERP), que tal vez haya tenido alguna relevancia. Pero no se sabe casi nada al respecto.

-Y este período iniciado por el MOCASE, ¿es fruto de este proceso previo de apropiación de la tierra?
-Si, está relacionado con la tierra y con lo que significa ser campesino. Hay un debate historiográfico muy fuerte que viene de los 60 y 70 en cuanto a que el campesino va hacia su desaparición por el desarrollo de las fuerzas capitalistas. Pero esto se vuelve a rediscutir, hablándose de justamente un período de campesinización…

-¿Pero en relación con la identidad o posición frente a la tierra?
-Creo que en cuanto a las dos cosas. Pesa mucho la identidad, reivindicarse como tal. Incluso hay una nueva línea que se reconoce como campesina-originaria, pero es complicado porque hubo un fuerte y rápido mestizaje durante la sigue colonia.

-¿Por qué en un país donde el sector agrario teniendo peso, jamás se consideró como prioritaria la reforma agraria?
-El propio modelo te lo niega. Somos productores de soja y chanchos, vamos camino a eso. La pata agraria del modelo está basada en esto.