¿Quién es la comunicación?

Martín Becerra baja al planeta Tierra algunos conceptos. Qué es comunicar y qué informar. Qué es lo público y qué lo privado. Por qué el periodismo es un servicio social o uno comercial. Todo en la voz de un especialista.

Un cuento de Roberto Fontanarrosa me recordó que los animales también se comunican. Se lo decía una mina a su amante. “Lo que pasa es que un cangrejo también podría decir que un ser superior es el que camina de costado”, respondía, palabra más, palabra menos, a la afirmación de que los animales no son inteligentes. “Hay animales que aprendieron nuestro lenguaje. Algunos tienen la inteligencia de un chico de cinco años”, seguía. ¿Entonces podrían ir a la escuela?, preguntaba él, enamorado, obnubilado, como yo que seguí pensando: ¿Qué es la comunicación? ¿Quiénes comunican? ¿Hay mejores comunicadores que otros? ¿Unos son más comunicadores que otros? Si la comunicación es siempre de a dos, ¿por qué las carreras se llaman “Comunicación social”? ¿Qué agrega el “social”? ¿Comunicar es informar? ¿Comunicar es preguntar? ¿Se puede terminar de comunicar? ¿Se puede terminar la comunicación? Cerré el libro y busqué en la memoria algún referente que me aclarara esas cuestiones. Las grietas de la televisión me habían mostrado, durante la discusión por la ley de Servicios de la Comunicación Audiovisual a un tipo interesante y claro.

Martín Becerra, comunicólogo, autor, entre otros libros, de Los monopolios de la verdad, con Guillermo Mastrini, y Wikimedialeaks, con Sebastián Lacunza, piensa en voz alto algunos términos claves de la comunicación que tenía flotando y no terminaba de definir.

-¿Qué distinción hay entre información y comunicación?

Fotos: NosDigital
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-La distinción clásica es la capacidad más dialógica de la comunicación: implica un proceso social, una circulación social de sentido, no solamente datos. La comunicación es siempre social porque supone que el sentido circula, se negocia, que es conflictivo. Llamar a una carrera comunicación social es redundante. Da un énfasis mayor en que el sentido no se da unilateralmente sino que alguien le asigna sentido, más allá del productor del signo. Esa es la diferencia importante.

 -¿Qué pasa, entonces, con los trabajadores de la comunicación?

-Son trabajadores de una materia que es social, como la comunicación. Al ser social la comunicación, implica también un derecho, a diferencia, por ejemplo, del sector de la salud. Un trabajador de la salud tiene exclusividad en su ejercicio. En la comunicación no hay tal desiderátum que de manera cristalina y categórica pueda diferenciar a alguien por cuyos estudios logró un nivel de la comunicación que no alcanzaron otros sin esos estudios. La práctica de un cirujano es muy distinta a la de un periodista. El derecho a operar no es un derecho social; es el de la salud el derecho social.

-¿Qué pasa cuando todos tenemos tanta facilidad para comunicar a grandes grupos, como con las redes sociales?

-Cada vez más, en las últimas cinco décadas, por lo menos, tenemos procesos de miniaturización de tecnologías que antes eran carísimas y no estaban al alcance de buena parte de la población. Esto no significa que todos hoy tengan acceso. Sí es cierto que hoy la posibilidad de grabar una entrevista está al alcance de muchísimas más personas que antes. Las tecnologías posibilitan, pero a la vez vigilan y controlan. El ejercicio de este derecho de la comunicación, al mismo tiempo que esas tecnologías se diseminan en la sociedad, se complejiza más y pone en mayor tensión la cuestión de los profesionales de la comunicación en comparación con los no profesionales.

 -Si la comunicación es un derecho social, ¿por qué habría que albergar a espacios privados?

-Porque vivimos en sociedades capitalistas. Por lo tanto, el sector de los medios de comunicación que involucra grandes cantidades de recursos para funcionar, en una sociedad capitalista exige que haya una buena parte de esos medios con fines de lucro, supuestamente para sostener el costo de esa información y ese entretenimiento. En América Latina, con mucha asistencia estatal que todavía hoy existe –la publicidad oficial es eso- el sector privado fue el único que prosperó. En un esquema no capitalista, podría decir que si se declarara un bien social, habría que ver cómo se costea desde un aporte que no sea el fin de lucro.

-¿Qué implica que la ley en los primeros artículos hable de servicio de comunicación?

-Hace esa definición, pero no implica mucho. Inmediatamente dice que es un servicio de interés público. Si fuera, en cambio, un servicio público, debería haber una garantía de que ese servicio, en condiciones satisfactorias sea servido con fuerte regulación estatal. El servicio de interés público tiene menores exigencias en cuanto a la prestación. Está menos atravesado por la posibilidad de que sea el lucro o la capacidad adquisitiva del usuario la calidad del servicio.

-¿Qué son los medios comunitarios, los medios alternativos, los medios populares?

-Es difícil definir de manera concluyente a las tres categorías. En la tradición de ese tercer sector estuvieron confundidas muchas veces. La tradición de los medios comunitarios no es necesariamente antisistema. Tienen una impronta en la comunidad. La comunicación comunitaria es de base, inserta en el lugar donde se realiza. Hay medios y organizaciones de medios comunitarios que tienen un programa más de avanzada y hay otros que no.

Los medios alternativos nacen con una impronta antisistema, cuestionándolo, cuestionando el statu quo, la distribución de todos los recursos dentro del sistema. El programa político es más claro. Se supone que los medios alternativos tienen una reflexión acerca del uso alternativo de los medios. Me parece a mí, tienen un plano de conciencia o normativo que creo que es distinto al de los medios comunitarios. Enfatiza en el uso contrahegemónico del medio. Hay que ver cómo se resuelve eso cotidianamente en una grilla de programación. En algunos casos conduce al aislamiento liso y llano. El paradigma del contraflujo es el paradigma de un medio alternativo y no el de un medio comunitario. La Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA, de Rodolfo Walsh, es un medio alternativo y no comunitario. Está organizado por un sector que se asume como vanguardia y no pretende hacer un trabajo en la comunidad a cara lavada, entre otras cosas, porque hay una dictadura militar que se lo impedía.

Medios populares, en mi clasificación, diría que uno los sitúa en confluencia con los comunitarios y los alternativos. Tienen un desafío ineludible: vincularse orgánicamente con esa comunidad o ese pueblo. Si sos un medio popular, tenés que tener relación con los sectores populares. Estudiando casos de toda América latina, se encuentran experiencias orgánicamente vinculadas a los sectores populares o comunitarios y muchas otras experiencias donde eso no sucede y hay un aislamiento completo. Cabe una introspección para cada uno de los medios, entonces

¿Ese vínculo orgánico se da por el mensaje, por el emisor, por el receptor?

Pensando en voz alta diría que ese vínculo orgánico puede ser en tanto la lectura de una representación de las necesidades de comunicación que tiene esa comunidad. Puede ser en tanto lógicas de financiamiento. Si el medio realmente representa los intereses populares, a menos que uno piense que el pueblo está totalmente engañado por los medios comerciales, puede ese sector social ser sostén económico del medio que lo representa. Ese vínculo orgánico debería darse a partir del acceso y la participación en la gestión (organización, administración), la grilla de programación, el financiamiento. Eso es un vínculo orgánico. Insisto en que es una caracterización de tipo ideal. En la práctica es muy difícil verlo, pero es interesante manifestarlo para ver si hay o no acuerdo y, si hay acuerdo, si eso es un objetivo o no. Un problema recurrente es el aislamiento.

Las leyes en América Latina, ¿cómo los contemplan?

En general lo contemplan y eso es una novedad. Antes de la ley que fue como resorte, en 2004, en Venezuela, no había en América Latina ninguna legislación que permitiera que los actores sin ánimo de lucro participaran de las licencias de televisión y radio. Eso representa un giro copernicano en materia de acceso a la comunicación y por tanto, del derecho.

En segundo lugar, diría que cada país lo está resolviendo de manera distinta. Después de 2004 Venezuela. En 2007, Uruguay. En 2009, Argentina. Recientemente Ecuador. Son distintas todas estas leyes. Otros países, como Brasil, sigue criminalizando a radialistas comunitarios. Los gobiernos de Brasil siguen operando como operaban los viejos gobiernos de Argentina, decomisando equipos, todo lo contrario de lo que marca el derecho de la comunicación. Dicho esto cabe aclarar que las diferencias en cada país son muy grandes. En Venezuela y Ecuador se define a los medios comunitarios muy de acuerdo a cómo lo interpreta cada gobierno. Eso merece una crítica: si para ser comunitario, necesitás un vínculo orgánico con el Estado, eso lesiona la misma condición de comunitario, el vigor autónomo. Al Estado las leyes ya le otorgan una cantidad importante de medios para gestionar. En Venezuela, según yo observo, el gobierno hace un uso del concepto de lo comunitario que implica en la práctica una cooptación de ese sector por parte del Estado. Conceptualmente y políticamente el Estado no es lo mismo que el sector comunitario. Desde mi punto de vista no pueden mimetizarse uno y otro.

Martin Becerra

“¿Tengo que ofrecer pomada hemorroidal para que me paguen el sueldo?”

El Ruso Verea es el tío copado que todos querrían tener. Su éxito es ser auténtico. Aunque vivió el rock y el fútbol desde adentro, lo vive como si fuera amateur. O como si el profesionalismo fuera otra cosa.

Hay un futbolista que de joven, en los 80, aparece en un entrenamiento con suecos de madera, una remera con el logo de Led Zeppelin en el pecho y un collar de ahorque de un dogo que se le murió a un matrimonio amigo, que eligen darle ese presente porque piensan que él y su mujer arman una pareja tipo Sid y Nancy –el emblemático romance entre el bajista de los Sex Pistols y su novia, una fanática de la banda- . Hay un pibe que, en los 70, no podía tener el pelo largo porque sino no lo dejaban entrar al colegio, que todos los días le examinaban el cuello para ver hasta dónde le llegaban los cabellos y que, aunque esa vez la peluca estaba en regla, un día no lo dejan pasar porque en su carpeta había una foto del Flaco Spinetta. Hay un muchacho de 22 años que, en el 79, después de pasar seis días concentrado para un partido pasa a buscar a su novia con la adrenalina que guardó su cuerpo adolescente durante la convivencia en un hotel con un plantel de fútbol, la lleva a cenar, después se meten en Pigalle, frente al cementerio de la Recoleta, y en el medio de una noche de felicidad se encuentra con el Ejército, que manda a los hombres de un lado, a los mujeres del otro y se lleva en cana por su apariencia a Sid y Nancy versión criolla. Hay un tipo que, en el 90, le proponen hacer un programa en la radio más escuchada del país, le preguntan cuál es la idea y él responde: ‘excitación y bardo hasta las tres de la mañana’. Hay un hombre de casi 40 que una mañana va a conocer al Flaco Menotti vestido con un pantalón de cuero, una camiseta de Sepultura y unas ojeras que llegan hasta el piso. ‘Mi tío me dijo que el otro día por radio usted dijo que en la final del Mundial 94 fueron todos unos burros que jugaron como el orto y que pateaban los penales todos cagados. No se quién es usted, me aconsejaron que lo tenía que conocer. Lo veo y pienso mamita, pero bueno, acá estoy’, se presentó Menotti. Todos esos personajes son un solo tipo.

Fotos: NosDigital
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Son Norberto Verea, un tipo que hace 23 años vive de hacer algo que haría de todos modos, aunque no hubiera sueldo ni micrófono: hablar de rock y de fútbol. “Ese es el halago más grande que tengo hacia mí mismo. Soy esto que ven, todo eso lo tengo yo. El que escucha lo que digo sabe que yo soy eso. No tengo duda que si no tuviera un micrófono diría lo mismo. Yo empecé a hablar de fútbol y dije que era hincha de Independiente. Esas cosas no se dicen, me aconsejaban. Jugué al fútbol, soy un fanático del juego, es el deporte que amo, me dan la chance de comentarlo, no puedo mentir y decir soy de Unidos Venceremos, no soy de ningún equipo grande”, dice el Ruso, que nos atiende con una remera de Los Ramones y después de las 13, porque antes de esa hora nunca se abre el sarcófago para él. Son más de dos décadas de éxito: por el reconocimiento ajeno y, además, por la autenticidad de Verea de poner la lupa sobre sus dos pasiones siempre con su propia mirada. “Por lo general, la notoriedad puede transformarte en un pelotudo. No nos olvidemos que los medios permiten que tipos sin jerarquía se transformen en millonarios por hablar pelotudeces del medio artístico. ¿Entonces a quién hay que seguir? ¿En qué lugar te vas a parar? Es más fácil ser Fantino o Santiago del Moro. Ahí también estamos nosotros como receptores, como tipos que elegimos. Hay que hacerse cargo. Y eso no es fácil. Porque hay que meterse el dedo en el culo a un mismo. Decir yo escucho esto, miro esto, leo esto”, razona el Ruso, ex arquero de Independiente, Talleres de Remedios de Escalada, Deportivo Español y Chacarita.

Su notoriedad, sin embargo, no le llegó en el arco sino en los medios: en los 90 agarró la trasnoche de Rock and Pop con la Heavy, donde en plena época menemista transformó en un boom una cosa insólita. “Éramos tipos que ponían Metálica, Motorhead y de ahí para arriba lo que venga. Podía transformar esas tres horas en una pasatina de música pero yo empecé a tirar algunas líneas al aire y me di cuenta que había un rebote muy diferente. Una vez hablé 40 minutos seguidos. Una locura. Llegué a las 4:30 a casa y la flaca me dijo: ‘vamos a tomar mate’. Yo estaba chocho. Y la loca me dice: ‘¿vos te creés que sos Martin Luther King, pensás que los pueblos te van a seguir a vos?’ Era un adolescente mediático”, define aquella primera experiencia.

-¿Y cómo aprendiste a manejar esto de usar un micrófono y ser un formador de opinión?
ruso verea-Yo no soy un tipo que se preparó para estar en los medios. Después hay muchos que se meten por la notoriedad y por algo que no tiene que ver con lo informativo. Si hay algo horrible que le pasó al periodismo es la farandulización. Creo que nunca me comí ni vendí la fascinación del medio. Esto de que el que lo dice tiene la posta, de lo dijeron en la tele. Yo no subestimo al que escucha, por eso no le digo cuál es la posta. Hay algo que tenés que saber entender una vez que transitás mucho los medios. Los medios a los pelotudos los usan de pelotudos. A los muy inteligentes, los ponen a prueba todo el tiempo para ver en qué lugar los pueden comprar. Esa es tu lucha todos los días: que no te tomen de pelotudo y que no te compren. La idea del tarate conmigo está instalada. Y vende como la puta que lo parió. ¿Por qué tengo que ofrecer pomada hemorroidal para que me paguen el sueldo? No. La concha de mi hermana. Mirá que Niembro te vende pararrayos en un partido.

El Ruso es el Ruso porque es el hijo de la Rusa, como se le decía en el barrio a cualquiera que fuera más o menos rubio. “En realidad, Verea es más vasco que la mierda”, aclara. Nació en Gerli, en 1957. Y esa, aunque diga que no se preparó para estar en los medios, esa es su verdadera su escuela: el barrio y la familia. “Yo vengo de una familia muy grande, por parte de mi vieja llegamos a ser 118. Mi mamá es la hermana mayor de cuatro hermanas, pero es la hija de un señor de 13 hermanos y todo esto ramificado de a cuatro o de a cinco hijos. Nos juntábamos en un club para los cumpleaños de la abuela. Creo que también todo eso es parte de mi idea de periodismo. Cuando pregunto algo, tengo incorporados todos esos quilombos. Igual creo que no tengo el oficio de periodista. No sé si puedo escribir 50 líneas como hace Pagani, pero tampoco puedo hacer por televisión lo que hace Pagani”. Fue en el Sur y en ese hogar numeroso y ruidoso donde empezó a entrenar el oído en esto de escuchar música. “En casa se escuchaba de todo. Mis viejos bailaron tango para la orquesta Tanturi. Mi abuela venía con el mate y se quedaba escuchando el tango que pasaba la radio. Mi tía Nélida, la hermana mayor de mi papá, fue actriz de cosas como Chispazo de tradición, un éxito radial. Desde muy chiquito pasaba largas horas de la madrugada escuchando jazz, swing, tango. Ahora vos podés llegar a las 4 de la mañana y mi vieja, con 85 años, está escuchando Eladia Blazquez, o Pappo’s Blues, porque conoció a Pappo y le quedó esa cosa del blues. A mi mamá para los 80 años la llevé a ver a U2 en River”. Además del barrio y la familia, lo formó la lectura. “Yo en la época que concentraba leía mucho. Cuentos y revistas sobre todo, unas revistas de aquella época que eran alucinantes, que formaban parte de la editorial de Humor. Ahí apareció un cuento que jamás olvidaré ‘Un hombre cuidadoso muere’, la vida de un hemofílico al que le ponen trampas para cortarlo. Emocionante. Estaba el Flaco Catalano –mítico arquero de Deportivo Español- en la pieza conmigo y se lo leí completo. A vos te acercan José Ingenieros y depende la edad que te toque te puede pegar una patada en el culo gigantesca. O lees Marechal y decís la puta que lo parió. O los tipos que hacían crónicas del fútbol eran otra cosa. Ardizzone, Panzeri, tipos que manejaban otros léxicos, sabían las palabras que ponían. A Soriano también lo lees”.

ruso vereaHablar una hora con el Ruso es como charlar con ese tío copado que todo adolescente quiere tener porque las vivió casi todas. Tiene 56 años, pero mantiene el fuego sagrado. “Sigo siendo una esponja. Si veo a los pibes, trato de aprender qué les pasa. La esperanza es una de las cosas que te llevan a levantarte. ¿Sino para qué mierda salgo a la calle?”. El tipo apareció en la película de Adiós Sui Generis, pero los metaleros todavía lo acusan de careta por eso. “Nosotros de pibes no teníamos este quilombo de que te metan en cajas. Es difícil explicar todo esto de ahora: hablar de hippies o no hippies, si sos heavy de verdad o de mentira”. El flaco grabó el spot de Black Sabbath, que por primera vez viene a la Argentina, fue al segundo show de los Violadores en el Auditorio Buenos Aires, vio el cuarto recital de Sumo, fue a ver juntos a Pappo, V8 y Violadores en San Miguel, se daba una vuelta por el Café Einstein desde el segundo día que abrió, iba a ver a Geniol con Coca mientras en la Argentina nadie sabía que había tumbas NN. El chabón, también, te explica lo que es el rock, en una entrevista o cuando irrumpe con un recitado en el medio de un show de La 25: “El rock es un contexto en el cual hay un sonido, y a partir de ahí se ramifican cosas. La actitud te lleva a al compromiso. Compromiso y actitud hacen un movimiento. Después está todo lo que incorporás, lo musical por el placer de la música”. Y también lo que es el fútbol. O lo que no es: “Trato de ir en contra de la mediatización. Vos escuchás lo que se dice y pensás ‘¿qué hago?’. Dicen: si perdemos un Mundial que se caiga el avión. Si no ganás no existís. Es de vida o muerte. El 9 le saca la leche a tus hijos. Yo no saco entrenadores, ¿pero cuánto aguanta este técnico en el cargo? A mi me gustan los proyectos a largo plazo, pero lleva cinco partidos sin ganar. No. Eso no es”. Por esas cosas, Verea es un referente para alguna parte de la juventud: “Por la calle a vecesme gritan genio, pero yo no salí de una lámpara; me dicen maestro, pero no tengo ninguna vocación didáctica”.

-¿Y cómo lo manejaste para que la notoriedad no te cambie?
– Con 33 años, la idea del conocido o no conocido la manejaba porque jugué al fútbol profesionalmente en el ascenso. Ya conocés la cosa de que cuando vas de pibe a un boliche no te dejaban entrar por el aspecto. Yo era un secuestro. Desde los 17 años fui un desastre vestido. Hermosamente desastre. Y cuando jugás en Primera te empiezan a invitar a los lugares a los que no te dejaban entrar. Entonces te das cuenta de lo estúpido y patético de la notoriedad. Todas esas evaluaciones las vas haciendo. El medio es muy lindo pero es muy hijo de puta. Calculá que me decían drogadicto, inservible, que le decían a mi vieja ‘qué pena tu hijo, tan inteligente y mirá lo que es’. En Independiente, los entrenadores, los dirigentes me decían: ‘Verea, si usted cambiara la imagen lo tomarían más en serio’. Yo era un profesional de la concha de su hermana. Sabía cuidar mi forma, pero por mi imagen parecía que estaba colgado de un alambre. Esa misma gente ahora le dice a mi vieja: ‘qué groso tu hijo, no cambió nunca’.

ruso vereaQue la apariencia es un prejuicio el Ruso lo aprendió casi antes que su oficio de arquero, ese que aprendió de mirar al Loco Gatti. “A los 15 años un día piden permiso, entran a la división y el que entra con cuatro pibes más es Cavilgia, el Negro Caviglia, el hijo del Doctor Caviglia. Yo iba al privado de Wilde. Para nosotros era el concheto Caviglia, pero resulta que era el que había armado un levantamiento para que no nos aumentaran la cuota tres veces más de lo que valía. Entonces el concheto Caviglia, que para nosotros no era de barrio, fue el que paró el colegio. Ahí no discriminé más a nadie. Antes conozco a la gente”. Por eso, porque la apariencia es una cosa que parece pero no es, Verea se clava el traje casi todas las noches en la tevé por cable: “Me considero medianamente lúcido para que si me llaman de ESPN y me piden que me ponga un saco y una camisa, puedo elegir entre hacerme el rockero duro que dice en esta no tranzo o perderme la chance de estar en Hablemos de Fútbol con Perfumo, Capria y decir lo que siento absolutamente libre. Yo me someto a que me digan que me puse la careta. Todos los días me disfrazo, sí. Yo soy esto, todos los días me tengo que mirar, respirar hondo, que me maquillen y me vistan de muñeco de torta. Pero no careteo lo que digo. Lo otro, es envase. Hace 20 años, tal vez, no lo hacía”.Otras cosas también las aprendió más de grande: “Ahora estoy mucho más escéptico. Estoy con esta cosa de poco y de lo mejor: se los recomiendo. Mucho y malo es horrible. ¿Te gusta el vino? Tomate uno que esté bueno, no uno que te queme el hígado, la garganta. ¿Te gusta el whisky, conociste el Bourbon, el Jack Daniel’s? Bueno yo te voy a dar uno: Marker Marks. Todavía está hecho a goteo. Te tomás un shot corto y te vas a acordar del Rusito Verea. Esto lo vas cambiando con el correr del tiempo”.

A los 56, con la notoriedad encima, sus preocupaciones también son auténticas. “Me están carcomiendo tres cosas. La primera es si Independiente se va al descenso o no. La concha de mi madre, nunca pensé que me podía afectar así. Tengo que comentar los partidos y es un ejercicio terrible. Termina el partido y me quiero ir a bañar y que se acabe el día. Lo que más me condena y lo que más sufro es el placer de los otros. La verdad yo no voy a los velorios a reírme. Para darte una figura dramática, no creo que esto sea un velorio. Pero acá entran a tu velorio y se cagan de risa. El goce de la gente que te dice ‘se van eh’. Después, tengo una situación familiar con enfermedades y cosas menos superficiales que la de Independiente que tenemos que contener con mi mujer. Y la tercera es que, en todos esos quilombos, tengo que componer con la flaca lo que fuimos siempre. Esto de querer ir a ver a Serpentor porque cumple 15 años con el trash metal, para ver qué es, para ver las nuevas camadas de pibes y para seguir siendo nosotros”.

ruso verea

 

 

Medios de comunicación

Vámonos de Casa, el programa de radio de NosDigital, dedicó dos horas al análisis de los medios de comunicación. Para eso, integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos y de la Asociación de Revistas Culturales e Independientes se sentaron a debatir en una nueva mesa temática ¿En qué lugar quedar parados los medios que proponen otras lógicas de producción en el mapa mediático? No te lo pierdas.

La Ley de Medios

Honduras arranca el mismo proceso que Argentina. Con medios concentrados en un puñado de familias, el país con mayor número de homicidios per cápita del mundo y con mayor cantidad de periodistas asesinados del continente se debate qué hacer con la comunicación. Detrás, el plan de Profirio Lobo, el presidente que estuvo detrás del golpe a Manuel Zelaya.

Honduras es un país violento, silenciado y sitiado.

Violento, ya que tiene el  mayor número de homicidios per cápita del mundo, con 82.1 muertos cada cien mil habitantes.

Silenciado, porque desde el golpe de Estado del 28 de junio del 2009 ha sufrido la mayor cantidad de muertes de periodistas en el continente: 27 en solo 1095 días.

Y sitiado, porque desde que los militares acudieron al poder, los derechos políticos y civiles son poco más que unos fantasmas recorriendo el territorio.

Sin embargo, frente a los palos diarios que reciben los hondureños, tanto en sus cuerpos como en sus bolsillos, un actor ha potenciado su voz más que nunca, denunciando y creando espacios de participación popular que brillan entre la nebulosa realidad: los medios comunitarios. Pese a los atentados, asesinatos y boicots que vienen sufriendo y resistiendo, hoy en día se preparan para enfrentar una nueva batalla que viene bajo la forma de la nueva Ley de Telecomunicaciones. ¿Cómo reaccionar ante una nueva legislación que se propone como más equitativa, pero que proviene de los mismos grupos de poder de siempre? ¿Se puede confiar en un Estado que históricamente ha favorecido a una ínfima porción de la sociedad a costa del trabajo y la miseria de la población? Un nuevo reto para los medios contrahegemónicos en Centroamérica.

Un poco de memoria

Roberto Micheletti pisaba por primera vez la Casa de Gobierno. Manuel Zelaya ya no era un problema para aquellos que vieron su acercamiento al chavismo como un peligro para sus posiciones. Hillary Clinton, Secretaria de Estado de Estados Unidos, mientras tanto llamaba a restablecer la democracia, sin convencer a nadie sobre la inocencia del rol norteamericano ante otro accionar militar en el subcontinente. El nuevo dictador se recubría de republicanismo ante las cámaras: “Yo quiero pedirles que el 29 de noviembre vayamos todos y todas las hondureñas a votar en las próximas elecciones (…)Así le demostraremos al mundo entero que lo que se hizo el 28 de junio fue precisamente para defender nuestra democracia”.

Las palabras se las lleva el viento, pero cuando estas no gustan se las acallan a la fuerza. Así, los seis meses que Micheletti permaneció como soberano se caracterizaron por la violencia contra toda oposición contra sus actos y medidas:

-12/14-8-2009: Alfredo López, director de Radio Coco, es arrestado mientras cubre la represión policial a Tegucigalpa. Dos días más tarde, Gustavo Cardoza, reportero de Radio Progreso, sufre el mismo destino, pero esta vez durante las manifestaciones en Choloma.

-25-11-2009: Bloqueo informativo en contra del personal de Radio Globo y Canal 36, así como en contra del periodista Modesto Acosta de Canal 50.

-25-11-2009: Detonación de artefacto explosivo en “Torre Blanca” sede de los trasmisores de Canal 10, sin que ninguna persona resultara lesionada.

– 29-11-2009: La Policía Nacional detiene al periodista español, Mario Gazcón Aranda, acusado de llamar a no ejercer el voto.

-29-11-2009: Catherine Nicolle Rodríguez, hija del periodista Carol Cabrera de la televisora estatal Canal 8 y que en el momento de la agresión contaba con ocho meses de embarazo, es víctima de un atentado perpetrado por un grupo de personas armadas no identificadas.

-29-11-2009: La Policía Nacional intenta allanar de nueva cuenta las instalaciones de Radio Dos.

-29-12- 2009: El periodista Cesar Silva de Canal 8 es secuestrado por casi 24 horas.

– 13-01-2010: Los comunicadores de la región occidental son objeto de amenazas de muerte durante las últimas semanas.

– 6-01-2010: Un grupo de personas no identificadas ingresan a las instalaciones de Radio Faluma Bimetu (Coco Dulce), sustrajeron el equipo de transmisión y prendieron fuego a uno de los estudios de la estación.

Luego de la fuerte limpieza dictatorial, Porfirio Lobo Sosa ganó las elecciones, asumiendo el 27 de enero del 2010.

Nueva Ley de Telecomunicaciones. Pasado y presente

A fines del 2012 la organización C-Libre, famosa por denunciar la violencia institucional contra el periodismo, presentó un nuevo proyecto de ley para rediscutir la política nacional en relación a los medios de comunicación. Los puntos clave son:

   Articulo 1.-Objeto de la Ley.-La presente ley tiene como objeto regular las diferentes operaciones de las comunicaciones que se den en el territorio nacional, poniendo al servicio del pueblo hondureño todo tipo de tecnologías e informaciones.

   Articulo 3.- Derecho a la libre Emisión del pensamiento.- Toda persona que se encuentre en territorio nacional, tiene el derecho a emitir libremente sus ideas, sus inquietudes, sus conocimientos; ninguna autoridad podrá coartar dicho derecho, si no en virtud de mandato legal.

   Artículo 68.- Distribución equitativa de las frecuencias.- Las frecuencias del espectro radioeléctrico destinadas para el funcionamiento de radios y televisión abierta serán distribuidas de la siguiente forma:1.- 20% para medios de comunicación públicos. 2.- 35% para medios de comunicación privados 3.- 30% para medios comunitarios en área rural; 4.- 15% para medios comunitarios en área urbana.

De este modo, se pondría fin a la extraordinaria desigualdad de la propiedad de medios distribuidos en unas pocas manos: la Familia Larach, dueña de los dos periódicos más importantes –La Prensa y El Heraldo, Diez- junto con los Arévalo –Hablemos Claro, Cronos, As Deportiva- o los Ferrari, monopolizadora de la mayoría de los canales televisivos – Canal 5, Canal 13, Canal 7- y radios –HRN, Radio Norte, Emisoras Unidas.. Sin embargo, la dudas empiezan a emerger… ¿Por qué Lobo Sosa dio lugar a la discusión parlamentaria para la modificación de la ley? Miguel Vidal, miembro de www.emisorascomunitarias.org, cuenta al respecto: “El modus operandi del gobierno de facto de Lobo se inscribe en lo que conocemos como “dicta-blandas” y que recogen en su accionar las experiencias traumáticas que provocaron las dictaduras en Latinoamérica. Ellos han llegado a la conclusión que no  podían seguir con el mismo sistema. Esos grupos de poder económico –apoyados por embajadas y servicios de inteligencias– tienen claro que no pueden cometer las mismas tropelías e impulsan acciones de acercamiento a la sociedad civil, mantienen las instituciones pero sumidas a los intereses golpistas. Utilizan las fuerzas armadas y de seguridad de forma desenmascarada, matan los que tienen que matar, claro. En este marco, las radios y Tvs comunitarias, su reconocimiento en la ley, es un paso más en ese sentido. Hacerle creer a la sociedad – con golpes de efectos- que son democráticos”.

– Los grandes medios de comunicación fueron copartícipes del Golpe a Zelaya que le permitió a Lobo acudir al poder. Ahora, sin embargo, ambos sectores están en franco enfrentamiento, ¿a qué se debe el quiebre de alianzas?

– Es claro que Lobo no quiere dejar el gobierno y busca crear base social para su proyecto político. Pero Lobo debería saber –si es que no lo sabe ya– que el Gobierno no siempre es el poder, y que el económico le ha prestado por un tiempo ese lugar y que cualquier indicio que les diga que no quiera entregarlo, se posicionarán –como ya lo hicieron – en la vereda de enfrente.

Hace apenas un año y medio –corresponde al lapso de Lobo Sosa en el poder- se hicieron un conjunto de correcciones a la Ley de Telecomunicaciones vigente, en el que se remarcaba: “Las telecomunicaciones en Honduras se brindan en un régimen de libre, leal y de sana competencia. Están prohibidas las prácticas o distorsionen la libre competencia  (…)” (Decreto Nº 112-2011) a la vez que suspendían la entrega del espectro radiofónico de baja potencia (BPFM) en el que operan principalmente las radios comunitarias (Resolución de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones –CONATEL- 5/4/2011).

Y así, llegamos a nuestros días. La indecisión se sume entre los medios críticos, ¿qué hacer frente a esta oportunidad que se les está presentando? Miguel nos da la clave: “quienes impulsaron este proyecto de ley deberán estar atentos y movilizados, pensando siempre en el sector, más que en los intereses de cada organización. Ahí estará la clave, que no es nada sencilla, claro está”.

La guerrilla argentina en La Prensa

El Ejército Guerrillero del Pueblo fue la primera guerrilla argentina organizada por el propio Che Guevara. Con el mando del Comandante Segundo, Jorge Masetti, aquél periodista que se enamorase de la Sierra Maestra en plena ebullición de la Revolución Cubana. En esta nota mostraremos los últimos días del grupo, cuando ya rodeado por Gendarmería Nacional, intentaba sobrevivir y mantener viva sus ilusiones revolucionarias.

La empresa del Ejército Guerrillero del Pueblo empezó en Cuba bajo las órdenes mismas del Che. Con tal padrinazgo, los sucesos que se dieron un tiempo después parecieron ser una obra de tragedia griega, donde inesperadamente los héroes pasan los tormentos más crueles y terminan entre humillados y muertos. Ahora, los jóvenes del Ejército Guerrillero del Pueblo lo vivían en carne propia. Entre marzo y abril de 1964 la guerrilla fue desapareciendo, perseguida implacablemente por la Gendarmería argentina. Muchos cayeron en sus manos y otros murieron de hambre o en accidentes.

Uno de los periódicos más importantes del país para ese entonces cubrió lo que estaba sucediendo en el norte argentino. La Prensa hablaba de subversivos y aventureros, de miles de teorías conspirativas, de relaciones con la URSS y con Cuba, de redes clandestinas que se movían entre las sombras para romper con el país: “Dentro de la mayor reserva continúan trabajando las autoridades de la Gendarmería Nacional, en procura de localizar las ramificaciones del grupo Castro-comunista” (La Prensa, 7 de marzo 1964).

Día a día mostraban los avances de las fuerzas de seguridad en la región. Si en la primera semana de marzo no le habían dedicado ni un renglón, desde el séptimo día no faltó más una columna como mínimo que hablase del tema. Tal vez, los gendarmes ya estaban muy seguros de su victoria y se abrían a los periodistas. “Descubrieron en Salta otros dos depósitos de armas. Se efectuaron más allanamientos” (La Prensa, 9 de marzo 1964), “Hubo otra detención en Orán. Está vinculada con la investigación de los grupos Castro-comunistas” (La Prensa, 10 de marzo 1964).

Mientras tanto, en la selva las cosas eran desastrosas: “Cuando vi la huella  –de los perseguidores-  no comimos más. Ya llevábamos 30 días sin comer, y caminando sin parar. Y ya no podía caminar”[i], describió 40 años después uno de los guerrilleros, Hector Jouvé.

“Otro guerrillero fue detenido en Jujuy. Se le secuestraron ejemplares de una proclama subversiva.” (La Prensa, 12 de marzo 1964). “Los guerrilleros son perseguidos de cerca” (La Prensa, 18 de marzo1964”).

Las cosas iban de mal en peor para los guerrilleros. Ya disgregados, era un verdadero sálvense quien pueda: “Llegamos al campamento donde estaban los que habían sobrevivido. Vimos a Diego herido, que estaban sin comida (…) A todo esto ya habían muerto Marcos, César… y Diego estaba muy mal. Subimos por una grieta y llegando casi a la punta Antonio Paul se cae y no lo pude alcanzar. Cayó en caída libre…”[ii].

Al día 21 Masetti se iba a ir para siempre. Enfiló para la jungla y nunca más se lo encontró. Rodolfo Walsh escribiría: “Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido el cadáver del comandante segundo empuña un fusil herrumbrado.”.

Por último, La Prensa y los detenidos: “Siguen incomunicados los detenidos. Se agrega que (…) continúan incomunicados y son sometidos a frecuentes interrogaciones por parte de (…) Gendarmería Nacional” (La Prensa, 11 de marzo 1964). Ahora pasemos a cómo eran tratados… Juan Alberto Castellanos, uno de los cubanos que participaba, le contó a NosDigital su paso por las cárceles argentinas: “Mira, nos golpearon bastante. Pero nos dieron golpes nada más, unas cuantas palizas.”[iii] Jouvé, en cambio, iba a ir un poco más allá: “Nos torturaron bárbaramente, no de manera científica, fue brutal. Culatazos en la cabeza, patadas, muy cruel… no murió ninguno de casualidad. Nos tenían ahí aislados en habitaciones que estaban en la parte delante de la guardia (…) Nos habían estado dando de comer solo una cabeza de vaca podrida, sopa llena de gorgojos, pan viejo…con decirte que llegué a pesar 48 kilos.”[iv].

A mediados de 1963 cerca de 20 personas se metieron en la región más marginal y pobre de Salta, con el objetivo de participar de un movimiento revolucionario que uniría América Latina en una sola. “El EGP sirvió, no fue ninguna aventura, plantamos la semilla” nos dijo Castellanos[v], y así fue. A los pocos años los movimientos políticos-armados renacerían en Argentina con mayor vigor que nunca.



[i] La intemperie, Córdoba, 2004.

[ii] Ídem, La intemperie.

[iv] Ídem, La intemperie.

[v] Ídem NosDigital.

Repercusiones mediáticas de la primera huelga general argentina

Los medios gráficos nacionales e internacionales de principio de siglo XX hacen eco de las reacciones que provocaron en la sociedad argentina las multitudinarias muestras de descontento proletariado en las principales ciudades industriales y portuarias.

El mes de noviembre de 1902 amaneció con gran agitación, cuando el gremio de panaderos llamó a paro bajo el reclamo de una mejora salarial, la disminución de las largas horas de trabajo y mejores condiciones laborales. La respuesta del gobierno fue bastante clara: una brutal represión. Acto seguido y a modo de solidaridad los obreros portuarios porteños paralizaron sus actividades, originando el cese de las operaciones en el puerto de Buenos Aires, el más importante del país y el motor generador de la mayoría de las ganancias del Estado.

Nuevamente, el gobierno consideró que el mejor modo de solucionar el conflicto era mediante violencia represiva. La sanción de leyes se conformó como el canal para finalizar con la expresión del descontento social. Así, en el Congreso de la Nación se inició el debate para la puesta en rigor de la llamada Ley de Residencia, que facultaba al Poder Ejecutivo y Judicial la posibilidad de apresar a los inmigrantes considerados subversivos para el orden público y deportarlos.

Ante esto, algunos diarios porteños clamaban de alegría: The Review of the River Plate comentaba que “La generalización de la huelga ha abierto por fín los ojos de las autoridades y el problema de obtener una ley del Congreso que faculte al gobierno a expulsar del país a los extranjeros indeseables se ha puesto en discusión de nuevo. Creemos que esta vez algo se hará al respecto.” (22 de noviembre de 1902). Al mismo tiempo que The Standard aducía que se debía “capacitar al gobierno a adoptar medidas tan rigurosas como sea necesario para volver los sentidos de los hombres, esos hombres descamisados y embaucados por algunos anarquistas y los llamados reformistas sociales.” (22 de noviembre de 1902).

Esto no carecía de propia lógica: la apertura del país a la inmigración, que ya era masiva desde 1880, había permitido –argumentaban ciertos sectores de la sociedad- el ingreso de numerosas personas de ideologías anarquistas y socialistas que diseminaban actividades políticas contestatarias antes desconocidas. Por eso, para aplacar la movilización había que terminar con sus promotores: los extranjeros extremistas.

Sin embargo esta visión es por lo menos parcial, dado que la conflictividad social no puede haber sido simplemente fruto de ideas importadas, lejos estamos de alejarnos en el análisis de las condiciones nefastas en que vivía la clase obrera argentina. Mirta Lobato cuenta que “en 1897 un estudioso de los trabajadores de la Argentinaescribía sobre las condiciones de labor y remarcaba las pésimas condiciones existentes tanto en Buenos Aires como en el resto de las provincias, en particular en el Norte (…) Esa explotación de los trabajadores se realizaba con el fin de tener peones baratos, disciplinados y dispuestos a soportar todas las ignominias de los industriales y sin derecho a protestar”[i].

Ante este panorama, la anarquista Federación Obrera Argentina (FOA) llamó a huelga el 20 de noviembre. La causa, en palabras de The Standard: “Hay una fuerte agitación para obtener la sanción del Congreso a lo que se ha llamadola Ley de Residencia. La medida, cuya constitucionalidad está en serias dudas, capacitaría a las autoridades a disponer de muchos de los anarquistas principales que son responsables de las huelgas” (21 de noviembre de 1902).

Al día siguiente, la huelga se conformó en un éxito inédito para la historia del país, tomando proporciones masivas que sorprendieron al mismo gobierno, dada la presencia de veinte mil obreros en paro y en las calles: La Prensa: “Jamás en la República Argentina se produjo un movimiento obrero de defensa y de protesta, de las proporciones y la trascendencia actual.” (21 de noviembre de 1902).

Para ese momento, portuarios de otras zonas y ciudades –Rosario, La Plata, Villa Constitución y Bahía Blanca- cesaron su trabajo, originando la caída de los ingresos de aduana en un 80%, La Prensa, representando la alarma generada en los estratos burgueses de la sociedad, sentenciaba que “Se ha planteado, pues, todo un problema económico de primera magnitud, que afecta por sus fundamentos a la riqueza pública”[ii] (21/11/1902).La Ciudad de Buenos Aires estaba repleta de obreros parados y colaboradores que en las propias calles definían el futuro de la cuestión. Pero el Estado no se mantuvo inmóvil, por un lado diseminó rompehuelgas cargando armas de fuego, policías y las propias Fuerzas Armadas -por primera vez velaban ante un conflicto laboral- bien desplegados por los barrios obreros de Buenos Aires.

El día siguiente nació decisivo: el Congreso llamó a una reunión extraordinaria para la discusión de la tan resistida Ley de Residencia. A la vez, el número de huelguistas aumentaba a 70 mil y la FOA llamaba definitivamente a huelga general: “La Gran huelga obrera continuó ayer generalizándose. Aprovechando el día feriado, todas las sociedades gremiales celebraron reuniones muy concurridas, en las cuales fue ratificada la huelga general” mostró La Prensa en su tirada del 23.

El 24 marcó el principio del fin para la protesta del movimiento obrero. En tiempo record fue aprobadala Ley, el gobierno aplicó el estado de sitio y extendió la represión mediante las FF.AA y la Policía. Aunque en los primeros dos días, la FOA intentó resistir, fueron vencidos hasta verse obligados a llamar al retorno al trabajo el día 26. La primera huelga general en Argentina y América Latina llegaba a su ocaso. En las primeras 72 horas de efectivización de la Ley más de quinientas personas habían sido deportadas.

Más allá de haber sido derrotada, desde diferentes partes del continente afines se vieron con buenos ojos los resultados obtenidos en esta semana plenamente activa para el proletariado nacional. La Agitación de Santiago de Chile marcaba que “indudablemente ha sido hermoso, sublime y grandioso el movimiento del proletariado argentino” (diciembre 1902), paralelamente que La Rebelión afirmaba que “en general, el movimiento ha sido una elocuente demostración del poderío de la clase obrera… Podemos estar satisfechos del triunfo moral obtenido (…) Lo que podemos afirmar con seguridad es que en ninguna parte el proletariado se ha rebelado contra el capital impulsado por un espíritu libertario como el que inspiró la huelga general en Buenos Aires” [iii](diciembre 1902).

 

[i] 9 Mirta Zaida Lobato: “Los trabajadores en la era del “progreso” en Mirta Zaida Lobato (directora): El Progreso, la modernización y sus límites. Colección Nueva Historia Argentina. Buenos Aires, Sudamericana, 2000. Pp. 474.

[ii] Agustín Santella, De la revolución a la movilización. Las huelgas generales en argentina, 1902-2002.

[iii] Iaacov Oved, El anarquismo y el movimiento obrero en Argentina, México, D.F. Siglo Veintiuno, 1978.