La calle gritó

Las y los miles y miles y miles y miles y miles que marcharon hoy.

Las que marchan todos los días.

El hashtag.

La calle.

Los carteles en la marcha con el hashtag.

Las fotos de la gente en la calle.

 

Córdoba, Mar del Plata, El Bolsón.

Uruguay, Miami y Chile.

Los partidos de izquierda.

Florencia de la V.

El kirchnerismo.

Susana Giménez.

Mauricio Macri.

Cecilia Pando.

La Metropolitana.

Marcelo Tinelli.

Vos.

 

La madre, la hija y la nieta.

Chicos y chicas.

Chicos y chicas trans.

Señoras con bastón.

Bebés con chupete.

El bombo y la bandera.

Gente vendiendo.

Gente comprando.

El Congreso.

 

Un padre que pide ayuda para escribir el nombre de su hijamuerta en un cartel, porque le tiembla el pulso.

 

Los nombres de las víctimas que ya no están.

Los familiares de las víctimas.

Las víctimas que están.

¿Algún victimario?

 

Cámaras de fotos.

Cámaras de tevé.

Celulares con cámara.

Una torre de sonido.

Discursos.

Análisis.

 

Periodismo.

Comunicación.

 

Nos tiembla el pulso.

 

Unapalabra. Dos palabras. Tres palabras más. M u c h a s.
“Los hechos realmente históricos no necesitan ningún tipo de énfasis”.

No más palabras.

La calle ya gritó:

Ni una menos.

Es política

La marcha del 18 de febrero de 2015 por dentro. Fotorreportaje bajo la lluvia de intensidad política.

Como pasa indefectiblemente con todas las fechas, aún con las que se vuelven hashtag bastante tiempo antes, ocurrió. Es que las fechas ocurren. Todas. Son así. Las fechas son días que ocurren aunque se vuelvan cumpleaños, aniversario, símbolos, festejos, homenajes. Es algo bien evidente.

Cerca de trescientas mil personas marcharon del Congreso a Plaza de Mayo. Sosteniendo banderas argentinas, pancartas y necesarios paraguas. Con más o menos silencio, el reclamo por justicia -una justicia- contenido en la imagen de Natalio Alberto Nisman es política. Es algo bien evidente.

1a
Mojadas insignias.
1b
Abrazos.
Método improvisado para esquivar el agua.
Método improvisado para esquivar el agua.
Fiscales pidiendo justicia.
Fiscales pidiendo justicia.
3a
Avenida de Mayo al 700.
4
Avenida de Mayo y 9 de Julio.
Silencio.
Silencio.
4b
Nisman y Natalia.
Método norteño.
Método norteño.
Método tres.
Método tres.
7
Un perro.
7a
“¿Querés café para calentarte un poco?”.
Refugio.
Refugio.
Luego de la lluvia, el frío.
Luego de la lluvia, el frío.
9
Método salida rápida.
10
Superposición de paraguas permanente.
Mojarse.
Mojarse.
Imágenes: NosDigital.
Imágenes: NosDigital.

Seis años sin Luciano

Un mediodía de sábado de enero hay miles de personas que caminan por las calles de Lomas del Mirador. Caminan bajo un Sol que quema por este barrio en el que se vio por última vez hace exactamente seis años a Luciano Nahuel Arruga. Este año ya no se marcha por su aparición. En octubre último se encontró su cuerpo enterrado en una tumba NN del Cementerio de la Chacarita, después de cinco años y nueve meses de búsqueda constante. “A Luciano lo mató la Policia y lo despareció el Estado”, dice la bandera principal de la movilización. Por eso acá marchan miles de personas. Caminan desde la plaza Luciano Arruga hasta el destacamento policial donde a Luciano lo fajaron varias veces por negarse a robar para la Bonaerense. Allí, ahora, luego de cinco años de lucha, funciona un espacio para la memoria. El destacamento se mudó a tres cuadras por disposición el Intendente Fernando Espinoza. Hasta ahí también se camina. Camina Vanesa Orieta, la hermana de Luciano, camina y les grita a los ratis que a su hermano lo mató la Policia. Se sigue caminando. Vanesa explica que por donde pasa la movilización ahora, la Comisaría 8va de La Matanza, funcionó un centro clandestino de detención en la última dictadura militar. También caminan, escuchan y cantan que a Luciano lo mató la Policia la madre de Facundo Rivera Alegre y del Kiki Lezcano, la hermana de Walter Bulacio, el hermano de Matías Bernhardt, familiares de Sergio Abalos y Ezequiel Demonty, camina la columna de H.I.J.O.S, camina Pablo Ferreyra, el hermano de Mariano. “Los casos siempre van a estar relacionados por la impunidad policial. ¿Qué importa si no son los 30 mil de la dictadura”, dice Vanesa mientras sigue caminando. Hasta que en Emilio Castro y General Paz ya nadie camina. Ahí, en la colectora de la General Paz donde un testigo vio el 31/1/09 que un patrullero de la Bonaerense estaba estacionado con las luces apagadas a la misma hora que un auto atropellaba a Luciano, que cruzó la General Paz de una manera desesperada, como si estuviera escapando de algo. Algo, para la familia y para todos los que están acá, es la Policia. Acá donde Luciano murió hace seis años ya no se camina. Se habla, se escucha, se piensa, se siente. Se sacan conclusiones. Sin Luciano no hay Nunca Más.

Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza. [Ver entrevista a Pimentel].

Es importante haber estado acá para mantener la coherencia que tenemos muchos hace tiempo en la Argentina que es reclamar por los derechos humanos de todos, sin distinción de clase ni religión ni edad ni condición social. Hoy recordamos el flagelo que sufrió un joven que representa a muchos jóvenes de la Argentina, de una condición pobre, muy pobre, que no tuvo derechos. No tuvo derecho a ser respetado por los policías que lo reclutaban para robar. Y la familia no tuvo derecho a acceder a los instrumentos que tiene el Estado para que se supiera el paradero de él. El Estado fue obligado por un habeas corpus, que había sido rechazado anteriormente, para poner a disposición de la familia todos los elementos que haya en este caso. Al mes de eso, con las huellas digitales que se tomaron en la primera detención, dieron con el cuerpo de Luciano. Se hubieran ahorrado cinco años de dolor de toda una familia. La figura de Luciano ha crecido tanto que ha pasado su persona, va a quedar en la historia como la bisagra que de vuelta la página para que todos los casos de impunidad que han quedado del pasado, del presente y de los que vengan no exista más. ¿Cómo? Con un pueblo organizado, una familia que reclama y una Justicia independiente de cualquier poder político, económico y mediático que obre de manera justa, en tiempo y forma. Si habría sido así, hoy no estaríamos acá reclamando. Esto es porque el Estado no funciona y porque si bien han pasado 30 años de democracia la Policía no ha cambiado, no se ha formado en una cultura de seguridad democrática basada en la filosofía y el respeto de los derechos humanos de todos, inclusive los de los policías como trabajadores.

pimentel

Viviana Alegre, mamá de Facundo Rivera Alegre, joven desaparecido en febrero de 2012 en Córdoba. [Ver nota sobre el caso de Facundo Rivera]

Hoy somos todos Luciano. Es el ejemplo de la total impunidad, de la connivencia policial, política y judicial. Yo soy Viviana, la madre de Facundo Rivera Alegra, que en febrero va a ser tres años de desaparecido. Nosotros vivimos la misma situación en Córdoba con mi hijo, por eso estamos acá. Y para acompañar a Vane que siempre ha estado muy presente. Y eso es lo más importante: que nos acompañemos, porque esta es una lucha colectiva y de esa manera vamos a salir y a lograr la Justicia que nuestros hijos merecen.

alegre

Vanesa Orieta, hermana de Luciano Nahuel Arruga. [Ver entrevista a Vanesa]

Como hermana de Luciano considero que hoy es importante estar porque estamos hablando de una desaparición forzada, de una muerte que intentó ser silenciada al enterrar a Luciano como NN en el Cementerio de la Chacarita. Tenemos que estar acá porque desde el poder judicial y político, y desde los medios también, se intentó desvirtuar la escena instalando que se había tratado de un simple accidente de tránsito. Tenemos que estar acá porque hay muchos familiares que vienen a denunciar la violencia por parte de las diferentes fuertes de seguridad y es nuestro deber acompañarlos porque están solos, porque no tienen acompañamiento judicial, no tienen acompañamiento político porque los grandes medios lo que hacen es ensuciar la figura de la víctima. Esta problemática es grave, ya se han llevado la vida de muchos pibes por gatillo fácil, ya se han desaparecido muchos pibes y cada vez son más. A medida que podamos entender el significado de esta lucha vamos a empezar a entender el riesgo que corremos en esta democracia sino abrimos los ojos y nuestras bocas para gritar que no queremos más casos de violencia institucional en manos de la Policía.

vanesa

Tamara Bulacio, hermana de Walter Bulacio, joven asesinado por la Policía en 1991 después de un recital de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota.

Es importante estar hoy acá porque es un chico más que desapareció. Como sociedad tenemos que reflexionar en eso. Más allá de tener un hermano que pasó por lo mismo, que murió a causa de gatillo fácil hace más de 20 años, lo tenemos que hacer para que el sistema cambie, para denunciar estos casos. Si no salís a la calle para denunciar esto que pasa, ellos aprovechan el silencio. No hay que callar. Hay que salir y luchar. Hoy otra no queda.

tamara bulacio

Iara Carmona, 20 años, víctima de abuso policial desde los 11 hasta los 15 años por el exmarido de su madre, un policía de la Bonaerense. [Ver entrevista a Iara] 

Me parece importante porque todas las causas son importantes, más allá de la mia. Y la manera de sostenerla es esta. Hay que estar, participar, pedirle a la gente que se sume. Es más que nada hacerse escuchar, que se difunda el caso. Es una manera de hacer justicia, justicia social. Desde cantar, acompañar, o darle un abrazo a la familia es una manera de contener a los seres queridos como el Estado y la Policia no lo hacen. Está bueno sentir el respaldo de la gente. El caso de Luciano me moviliza en especial. Es un pibe como yo. Yo bailo en la murga de La Matanza, donde hay compañeros que eran amigos de Luciano. Si bien todas las causas son importantes me llega desde un lugar especial, aunque la impotencia y la importancia es la misma en esta como en todos los casos de violencia policial.

iara carmona

Angélica Urquiza, madre de Jonathan Kiki Lezcano, asesinado el 7/9/09, a los 17 años, junto a Ezequiel Blanco (25), por Daniel Santiago Veyga, exagente de la Federal. [Ver nota sobre el caso de Kiki Lezcano] 

Es importante porque se cumplen seis años de la desaparición de Luciano. Hay que apoyar a la familia para que este caso sea visibilizado. A mí también me mataron un hijo, tres meses después que a Luciano. Por eso me mueve estar acá también. Porque es la manera de solidarizarse de corazón a corazón con la hermana, con la madre, con todos los que han sufrido como me tocó a mí.

kiki lezcano

Nora Cortiñas, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), madre de Carlos Gustavo Cortiñas, desaparecido el 15 de abril de 1977.

Es importante porque la memoria es la que nos lleva a que busquemos toda la justicia. No hay que perder la memoria, hay que estar en la lucha permanentemente, eso es lo que nos va a llevar a la verdad y a la justicia. Hay que seguir. Esta es otra etapa en la que ya sabemos que pasó con Luciano, ya tenemos su cuerpito. Es otro camino el que hay que recorrer, pero con la misma bandera de no a la impunidad, en el caso de Luciano y en todos los casos donde haya una injusticia.

cortiñas

————Mirá más fotos de la marcha acá————

Fotorreportaje 8N – Lo que no pidieron

Este 8 de noviembre miles se manifestaron en contra del gobierno kichnerista. El grupo fue heterogéneo y las consignas también, pero el mensaje fue uno y no logró esquivarle al egoísmo. Porque pidieron por democracia, pero no por Julio López. Pidieron por seguridad, pero no por Luciano Arruga. Pidieron por libertad, pero no por los pueblos originarios desplazados de sus tierras. Pidieron por menos corrupción, pero no por Monsanto y la Barrick Gold.

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A 5 años del asesinato de Carlos Fuentealba

Desde ese cartucho de gas que le rompió la cabeza al maestro en medio de una represión a docentes organizada, mentada y bancada por unos cuantos con mucho poder. Hasta hoy, cuando esa gente tan importante como inescrupulosa pretende deligarse de responsabilidades y cerrar la causa haciendo creer que se trató de un hecho aíslado. Cada día: Fuentealba Presente.

Aproximadamente mil docentes neuquinos se habían agrupado, tras un mes de reclamos en diferentes formas, en Arroyito, ruta 22, a 45 kilómetros de la capital provincial, para cerrar los dos principales accesos hacia la turística cordillera. La misma ruta donde otro policía mató a Teresa Rodríguez el 12 de abril de 1977. Policía provincial y fuerzas especiales, con autos y civiles sin identificar habían llegado antes que los manifestantes. Raúl Pascuarelli, subsecretario de Seguridad de Neuquén, “en comunicación directa con Sobisch”, según Pablo Grisón, miembro de la Comisión Carlos Fuentealba Presente.
Lo primero, el aviso a Marcelo Guagliardo, Secretario General de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén: “Tenés cinco minutos y te vas por las buenas o por las malas”. Después, la persecución a través de la ruta y hasta por los campos linderos, disparando balas de goma y lanzando gases. Un policía le llegó a disparar a un auto con su itaka. Cuando los maestros ya se habían reagrupado y estaban comenzando la vuelta, la policía quiso que ocuparan solo un carril. Volvió a reprimir. “Ya estaban transitando, exhaustos por los gases lacrimógenos, los dos kilómetros de corridas, la policía retomó la represión aún a los vehículos que ya estaban volviendo”, siguió, en declaraciones a canal Encuentro. Poblete se acercó al Fiat 147 y disparó su cartucho de gas, que rompió la luneta trasera y estalló contra la cabeza de Fuentealba. “¿Cuánto cobran para matar gente?”, gritó uno de los manifestantes como pudiendo tener la cabeza fría en ese mismo momento.
Sobisch, en cambio, un día después señaló: “Di una orden muy simple a la Policía: mantener despejada la ruta, pero cortaron el puente de Arroyito y dejaron incomunicada a la provincia”, y más: “una directiva bien clara y, al no haber un acuerdo, hubo un enfrentamiento, donde hubo ataques de ambos sectores”.
Después de pelearla, José Darío Poblete fue condenado a cadena perpetua por “homicidio calificado, por haber sido cometido por un miembro integrante de las fuerzas policiales abusando de su función, con la agravante de haber sido cometido con violencia mediante el empleo de un arma de fuego, agravado por alevosía, en concurso ideal”, según el fallo.
Pero los maestros enseñan luchando, y justicia incompleta no es justicia. “Luchar por la justicia completa es luchar contra la impunidad, por una educación pública para todos”, dice la Comisión Carlos Presente de Buenos Aires.
La segunda etapa giró en torno a la renuncia de Sobisch. No solo no funcionó, sino que ese mismo año se presentó como candidato a presidente. Las urnas le dieron la espalda. “Él dio la orden, obviamente, para que esto se pudiera hacer de la manera que se hizo”, siguen. “Fue un escarmiento disciplinador para que cesaran las protestas obligadas por la situación de la provincia”, explica Sandra Rodríguez, la pareja de Carlos. “Sus declaraciones públicas eran una invitación a matar”, repite Guagliardo. Sandra mira para adelante conociendo bien lo ocurrido: “Argentina no puede tener este antecedente. Es una responsabilidad del Estado provincial y nacional hacer que todos los que tuvieron que ver con esto sean juzgados y condenados”, y agrega: “Tenemos, la familia y la sociedad, derecho a saber toda la verdad de lo ocurrido en Arroyito. Más que nada, en la causa Fuentealba I, se acusó al autor material de Poblete, pero su muerte fue resultado de todo un operativo de represión que tuvo la intencionalidad de matar. En el marco de eso, estamos pidiendo que si la fiscalía no investiga, podamos hacerlo por nuestra propia cuenta”
Gustavo Palmieri, abogado querellante, explicó más a Página12 en abril de 2010: “La responsabilidad que la querella particular busca que se investigue, lo cual no ha sucedido hasta el momento por la negativa del Ministerio Público de la provincia y por el juez (Cristian Piana), se refiere a las decisiones que debieron adoptarse para evitar el resultado fatal al que se llegó, teniendo en cuenta que, a partir de manifestaciones públicas del entonces gobernador Sobisch, fue él quien ordenó el operativo, envió a un funcionario de su directa vinculación al lugar de los hechos para que lo supervisara, y es dable suponer que se encontraba al tanto de lo que pasaba a cada instante. El propio funcionario que lo representaba así lo reconoció. Son varias las conductas posibles que deberían investigarse: disponer el uso de la fuerza pública a sus órdenes más allá de lo necesario de manera ilegítima; no tomar decisiones para que dicha medida ilegítima cesara en cuanto resultare injustificada; generar con esas omisiones y conductas un ‘aumento innecesario del riesgo’ para las personas que estaban en el lugar; además de analizar su actuación como el que tomó la decisión al mando de fuerzas de seguridad, trasgrediendo sus ‘deberes institucionales’ y con relación causal con el asesinato de Carlos Fuentealba”.

La Comisión Carlos Fuentealba Presente (Co.Ca.Pre) analizó: “Se conocieron dos datos político-judiciales, de cierta trascendencia para la causa. El primero de ellos es que el 14 de febrero la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el recurso de queja presentado por Ricardo Cancela, exabogado de Eduardo Badano y exdefensor de Sobisch, hoy premiado por Sapag, defensor del TSJ de Neuquén. El ex vocal del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén fue depuesto por la legislatura de Neuquén por medio de un juicio político, al momento de ser juzgado era el presidente de dicho tribunal y el delfín sobischista en la justicia, junto a Cristian Piana, entro otros colonizadores del poder judicial neuquino. El segundo dato es que Jorge Sobisch fue inhabilitado para ocupar cargos políticos y partidarios, por la Justicia Federal, por el lapso de dos años”.
El juez de la causa, Juez Cristian Piana, había desvinculado de la causa al ex gobernador. Guagliardo: “No es un problema técnico. Que nadie se confunda, porque es un problema político. La cuestión es si la justicia de Neuquén sostiene principios jurídicos republicanos, democráticos y constitucionales o si acá la justicia está al servicio del poder político”. Sandra Rodríguez, a Página12, declaró: “Piana me mintió en la cara a mí en todo lo que tenía que ver con la causa Fuentealba II. Y nos mintió a todos porque él se olvida de lo que fue el juicio a Poblete, que fue un verdadero testimonio de lo que ocurrió el 4 de abril del año pasado. Allí quedó claro que fue un plan de acción totalmente planificado por la Policía de Sobisch y de los que estuvieron en Arroyito emitiendo órdenes, ejecutándolas y sumamente ligados a lo que fue su consecuencia: el fusilamiento público de Carlos”. “Este juez ha impedido casi desde el principio, mediante artilugios legales en algunos casos, casi todas las cosas que hemos pedido que se investiguen y citen. Y lo que es más grave aún, incluso nos ha ocultado información dentro del expediente, ocultando decisiones que él mismo tomaba, elaborando una estrategia que para nosotros es claramente de impunidad”, denunció.
Para colmo, en marzo de 2009, comenzaron las amenazas. El director de escuela Gabriel Pillado, cuyo testimonio fue clave para la condena a José Darío Poblete, denunció amenazas y golpes a él y a su mujer, Daniela Loume, docente: “Una persona con la que habíamos discutido porque habían intentado tapar un cartel (con la foto de Fuentealba) hacía dos días salió enardecida adonde estábamos estacionando nuestro coche y empezó a golpearme a mí en la cara y a darle patadas al vehículo”. “A mi mujer Daniela, quien estaba fuera del auto, la golpeó brutalmente. En este momento tiene desplazamiento de mandíbula y una fisura en la muñeca izquierda. Por supuesto que hicimos la denuncia en la Fiscalía de Investigaciones de la provincia y pedimos que se investigue el vínculo que tiene esta persona con las fuerzas policiales o parapoliciales donde trabaja, porque tenemos versiones que así lo indican”, declaró Pillado.
Marcela Roa, otra testigo: “Esto comenzó después del juicio por el asesinato de Carlos (Fuentealba), cuando comenzaron a seguirme en la zona de mi casa, en Cipolletti, con un auto Polo de color blanco y otro sin patente. Hice la denuncia y tuve custodia las 24 horas con policías uniformados. Y allí volvió a aparecer el Polo blanco, por lo que me saqué de encima esa ‘protección’. Entonces apareció un señor que me amenazó, diciendo que trabajaba para (el ex comisario) Aquiles González. Eso fue en diciembre y poco después, por suerte, dejé de verlo. Ya en febrero de este año comenzaron a circular patrulleros por mi casa, siguiéndome adonde fuera. Y después empezaron a perseguir a mi hijo de 18 años, acá en Neuquén, con autos de civil y con patrulleros en Río Negro. Por eso hago responsable a la Policía, tanto de Neuquén como de Cipolletti, por todo lo que nos pueda llegar a pasar a mí, a mi hijo y a cualquiera de nosotros”.
Marcelo Guagliardo: “Lo que está sucediendo está encuadrado en lo que fue el resultado de la causa ‘Fuentealba I’ y lo que puede llegar a hacerse con la llamada ‘Fuentealba II’. Se pretende amedrentar e intimidar a quienes han sido o serán testigos en un nuevo juicio, donde se tienen que juzgar las responsabilidades políticas por el asesinato de nuestro compañero, hace casi dos años. Por tanto, nuestro reclamo es que el gobierno y el gobernador (Jorge) Sapag son los responsables de garantizar a todos los testigos la seguridad”.
Hugo Papalardo, dirigente docente: durante una marcha de 10 mil personas, se produjo una represión con detenidos incluidos. “Cuando me detuvieron, un agente que me amenazaba con su escopeta me dijo ‘ahora vas a saber lo que es la dictadura’. Yo le contesté: ‘Ustedes son los asesinos de nuestro compañero Carlos Fuentealba’. Y este policía me dijo ‘Fuentealba está muerto… bien muerto. No existe, ¿entendiste?’, mientras me seguía golpeando en el piso, gritando ‘van a aprender de una vez por todas y no van a joder más’”.
A cinco años, este 4 de abril, como todos los que pasaron desde el fusilamiento, familiares, docentes, organizaciones políticas y de Derechos Humanos reclamarán justicia completa, con juicio y castigo para todos los responsables, para impedir desde bajo la impunidad de los de arriba.

“Instalemos en la agenda continental la necesidad de educación pública y gratuita”

Jóvenes de Colombia y Chile se cansaron de querer ser estudiantes y no poder. A ellos les toca hoy estar en Buenos Aires para seguir sus carreras, y aca se juntan para luchar en contra de que la educación se convierta en una herramienta al servicio de las empresas y el mercado.

Fotos: Vanesa Olea Martinez

Se cansaron de enfrentarse a la resignación y ahora enfrentan cotidianamente a la policía cuando marchan y no los dejan, cuando quieren salir a marchar y antes de concentrarse los detienen. El presidente cafetero Juan Manuel Santos pretende modificar la ley de educación superior y promover el mercado de la educación superior, obligando a las universidades públicas a comportarse como agentes del mercado. En Chile, el pingüinazo del 2006 poco pudo hacer frente a la mercantilización de la educación en todos sus niveles.

Chilenos y colombianos, pero también latinoamericanos en general, se reúnen ahora en asambleas de Buenos Aires y La Platabajo el rótulo de estudiantes exiliados por la educación, sobre la base firme de la convicción de no dejar solos a sus pares y ser capaces de ver lo que está pasando en términos políticos y sociales más allá de los fronteras. Pablo, uno de ellos, comenta: “Si bien principalmente lo que nos motiva son las movilizaciones, allá en Chile con respecto a la educación, la idea es ir ampliando ese espectro de trabajo hacia otros temas, los trabajadores por ejemplo”.

Además se movilizan con agrupaciones de estudiantes porteños. Marchan del Obelisco a Plaza de Mayo, hacen peñas, documentales y cine debate. En la última movilización del año, agrupaciones estudiantiles de izquierda los apoyaron. 29 de Mayo, La Mella, Libres del Sur siguieron a la bandera América latina unida y en lucha por una educación al servicio de los pueblos.

Al principio, cada estudiante chileno en Argentina pensaba que lo suyo era un auto-exilio individual, pero cuando se dieron cuenta de que no eran casos aislados, lo denominaron exiliados por la educación.

 “Queremos instalar en la agenda continental la necesidad de una educación pública y gratuita”, gritan en el Obelisco. “La educación y el conocimiento, que deberían ser un ente liberador, se han convertido en una herramienta al servicio de los intereses de las grandes empresas y el mercado, reproduciendo con esto las desigualdades sociales y económicas, que se agudizan aumentando la brecha entre ricos y pobres”, leen cuando llegan a Plaza de Mayo. “No se trata de compañeros chilenos o argentinos, ni de mayores o menores, sino de construir sociedad, de volver a acercarnos y conocernos. El capitalismo salvaje y el neoliberalismo logró perfectamente alejarnos y que cada uno piense solo en sus intereses”, resume Alejandro, otro chileno exiliado por la educación, días después en la Taberna Popular Vasca del barrio de Monserrat.

 “Mi mamá también vino a Buenos Aires a estudiar 60 años atrás”, piensa una chica mientras camina por Diagonal Norte y dice: “Venimos a Argentina para educarnos. En Chile tenemos que pagar, y no podemos”. “Somos los excluidos de la educación chilena”, salta en un cartel. Otro: “La educación en Chile es un derecho de todos”. “La educación gratuita te permite también trabajar sin preocuparte por tener que pagar la universidad. La educación en Chile no me permite estar con mi gente”, agrega otra chilena mientras para y mira a su alrededor a dos colombianos, uno brasilero, varios argentinos sosteniendo banderas. Repite de cámara en cámara y grabador en grabador: “Si bienla Constitución Argentinamenciona el derecho a la educación a todos los habitantes, nos encontramos con que muchos compañeros no pueden estudiar porque tienen que laburar, porque tienen que poder comer, porque tienen que hacer un montón de otras cosas, la universidad no te garantiza ciertas condiciones mínimas para poder estar acá: el tema de la movilización, la alimentación, la biblioteca, los apuntes”.

Alejandro, en la Taberna Popular Vasca, sigue: “Hay un discurso hegemónico que dice que acá la educación argentina es gratuita, laica y pública. Pero nosotros nos damos cuenta que no está al servicio del pueblo. Yo tengo compañeros de clase media y alta. No hay hijos de villeros. En Chile compañeros míos no quieren el modelo argentino, sino uno que también incluya al pueblo. Aquí no está el problema resuelto. El problema, para él, es el lucro en la educación. Por eso, en las asambleas de La Plata y Capital funcionan talleres de mercantilización. “Yo quiero estudiar aquí para volver a Chile y contarles a mis compañeros que la educación gratuita es posible”, agrega.

Del otro lado de la cordillera no pierden tiempo. Se reúnen a dialogar con el gobierno para presentar sus exigencias, y mientras siguen ocupando los establecimientos: “Con sentarse a hablar con el gobierno no vamos a sacar nada porque no nos quieren dar nada”critica profundo Alejandro. “Lo que queremos nosotros como asamblea es que esta conciencia que tiene el pueblo chileno no la canalicemos en un plebiscito o un diálogo con el gobierno porque esa es la estrategia de la burguesía. Queremos que se siga construyendo poder popular y consciencia. No podemos parar el movimiento con esta democracia tan entre comillas”, sigue. Maximiliano, compañero, suma: “Piñera no es un político, es un empresario. Su elección no nos desagradó. El capitalismo va a caer por sus mismas contradicciones.La Concertación aplacó las diferencias. Durante veinte años durmió a la gente en Chile. Las cosechas de los ‘90, del 2006 y la actual tiene que tener frutos revolucionarios que no sigan la lógica de la democracia burguesa”.

En Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina concluyen pensando en cada uno de sus países natales, en cada uno de sus vecinos latinoamericanos: la educación no debe buscar solo encontrar una salida laboral, sino ser algo fundamental en la conformación de las bases de una sociedad, la que actualmente está siendo corrompida por el poder empresario neoliberal.

¿Qué es ser putas?

El pasado 19 de agosto se realizó en Buenos Aires la Marcha de las Putas en la que alrededor de 250 personas se movilizaron desde el Obelisco hasta el Congreso Nacional para dejar en claro que ningún justificativo es válido en casos de violencia de género. Marchamos y charlamos con las organizadoras de una movida que se la banca con todo.

Foto de Anna Edge.

Terminó la marcha y la gente lentamente fue tomando posición rodeando a Nadia Ferrari, una de las organizadoras que, megáfono en mano, relató la historia de quien llamaremos Ivana, una  mujer que fue violada durante sus vacaciones en Mar del Plata en 1987 y que 24 años después decidió compartir su experiencia con todos los concurrentes. “No podré asistir a la Marcha porque estoy sufriendo uno de los tantos ataques de pánico que padezco desde aquel verano y que no me permiten salir ni a la calle”, relata Ivana encarnada en la piel y garganta de Nadia que, cuando termina de leer el testimonio agrega: “Como ella, existen miles de mujeres en situaciones similares y es por eso que estamos acá, para darle voz a aquellas personas que no pueden contar sus historias”.

El movimiento empezó en enero en Toronto, Canadá, cuando un policía llamado Michael Sanguinetti declaró en una conferencia de seguridad ciudadana en la Facultad de Derecho que “las mujeres tienen que dejar de vestirse como putas para evitar ser violadas”. Estos dichos provocaron indignación de las estudiantes Sonya Barnett y Hearther Jarvis que decidieron organizar “The Slut Walk” – “La Marcha de Las Putas”, en castellano- para repudiar los dichos del oficial, representativos de las valoraciones de una porción de la sociedad, y sostener que nada es justificativo para cualquier tipo de violencia que sufra la mujer, así incluida la manera de vestirse. La línea de pensamiento de este policía, en la que la mujer es provocativa y por ende es la culpable del acoso verbal, físico y psicológico que pueda sufrir, es parte del inconsciente colectivo de numerosas y distintas sociedades en el mundo. No es casualidad que “La Marcha de las Putas” haya nacido de manera espontánea en el núcleo de una sociedad prolija y organizada como la canadiense y haya seguido por más de 20 paises con culturas tan distintas como México, India, Sudáfrica, Australia, Inglaterra, Perú, Nicaragua.  “Algo está pasando a nivel global, las mujeres no nos callamos más”, dice Nadia mientras Victoria Sandrini, otra de las organizadoras, agrega: “En Canadá la consigna era vestirse con lencerías, bien provocativas mientras que en Nueva Delhi las mujeres salieron a reclamar por lo mismo con camisa y pantalón porque no pueden usar otra cosa”.

Foto de Anna Edge.

Esta identificación universal con el mensaje de la Marcha deja sin valor a la desafortunada frase del policía y todas sus implicancias porque demuestra el descontento de mujeres que son mal tratadas y acosadas tanto en sociedades donde tienen la libertad de elegir su manera de vestir como donde son reprimidas y marginadas, como en la India.

Aparte de las chicas ya nombradas la marcha en Buenos Aires fue organizada por Pamela Querejeta Leiva, que junto a Nadia son integrantes de la red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista),  Verónica Lemi y Flavia Baca. Las cinco tienen en común ser usuarias de la web Hollaback http://buenosaires.ihollaback.org/ donde se enteraron de lo sucedido en Toronto y decidieron sumarse a una iniciativa que ya venía recorriendo varios países y ciudades. El primer paso fue crear el grupo Marcha de las Putas BsAS en Facebook y esperar la respuesta de la gente. “Fue una gran sorpresa la cantidad de personas que se sumaron en las redes sociales, me acuerdo que cuando llegamos a los 100 integrantes estábamos felices pero nunca creímos que tres meses después íbamos a tener más de 11.400 personas en el grupo”, dice Nadia con una gran sonrisa en su rostro.

Esta gran repercusión llegó a otras ciudades de la Argentina, tal es así que ya se realizaron marchas en Mar del Plata, Rosario, Tandil y Posadas y confirmaron próximas fechas en Córdoba (7/10) y La Plata (23/9), mientras que en Mendoza no se decidió aún el día y horario.

Piropos sí, acoso callejero no

Foto de Anna Edge.

A partir de la sesgada cobertura que algunos medios le hicieron a la Marcha se confundió el motivo de la misma. Tal es así que en algunos programas televisivos se presentó como una discusión sobre la aceptación o no por parte de la mujer de los piropos que éstas reciben en la calle. “No hay que correr el tema de su eje. Un buen piropo te alegra el día y no estamos en contra de eso siempre y cuando sea en un margen de cordialidad y respeto”, dice Pamela Querejata Leiva y agrega: “No es eso lo que estamos poniendo en tela de juicio, sino que intentamos hacer visible el acoso callejero, la violencia machista que miles de mujeres viven día a día. Se trata de respetar a la otra persona, teniendo en cuenta que su subjetividad puede ser conspirada por una palabra o un lenguaje corporal. Las mujeres no son objetos y todos tienen una madre, hermana o hija que camina por la calle y se puede sentir acosada y por ello cambiar su forma de vestir, su seguridad personal y su forma de relacionarse con los demás. Por eso decimos que buscamos discutir como sociedad estas cuestiones que están tan arraigadas y que es necesario modificar para que podamos vivir en un lugar más equitativo y justo para todos y todas”.