Pablo Vommaro

Latinoamérica: Vámonos de casa, el programa de radio de Nosdigital, se sentó junto al docente e investigador Pablo Vommaro a pensar la actualidad latinoamericana: los procesos políticos que vive el continente, sus líderes, sus orígenes y el rol de los pueblos y de la tierra en este nuevo momento histórico de la región ¡Escuchalo!

El ritmo entre los cuerpos

La música latina, y la cumbia en particular, cada vez se expanden por más escenarios y se contagian hacia nuevos públicos. En los últimos años, se multiplicó la cantidad de grupos y hoy lideran la noche porteña. Salir de fiesta, escuchar música en vivo, bailar sin prejuicios y recuperar las raíces musicales del continente son las distintas aristas que exhibe la cumbia hoy. NosDigital se metió en el detrás de escena y charló con Tom Viano, de Cumbia Hasta El Lunes, y Matías Jalil, de la Orkesta Popular San Bomba.

Noche. Un sábado cualquiera de esos que anticipan el verano. El reloj dice que aún es pronto para arrancar y hay quienes todavía ni cenaron. Pero en algún barrio porteño, tras unas puertas macizas que en unas horas se abrirán de par en par, se está amasando una joda. Afuera, la calle y sus historias de siempre; adentro, la previa de una noche para sacudirse la semana del cuerpo, encontrarse, reírse y bailar. Bailar con él, con ella, de a tres, en ronda o solos. Y los preparativos arrancan temprano, porque la música que sacudirá los cuerpos, los ritmos que nos harán vibrar, se tocarán en vivo desde ese escenario de ahí, ese en el que ahora los grupos están probando sonido. Nada de pistas ni temas enganchaditos. Esto es música. Y hoy va a ser una fiesta.

Para decirlo con un poco de glamour, estamos en el backstage de la cumbia, ese ritmo que se contagia y se expande cada vez más por los escenarios y el público porteños. Es candente la polémica que discute si se trata de una “nueva moda” o es solo una etapa más en la abultada historia de este género musical que ha trascendido las fronteras de un continente y se ha ramificado hasta el infinito. Quizás convenga hablar de un resurgir, de fusiones originales o de nuevas búsquedas. Como sea, no hay duda de que acá algo está pasando. Mientras terminan de acomodarse los equipos, de afinar una guitarra y de hacer sonar algunas congas como para que ya vaya temblando el piso, nos sentamos un ratito a charlar con Tom Viano, voz de Cumbia Hasta El Lunes (CHEL), y Matías Jalil, director y compositor de la Orkesta Popular San Bomba. Estas dos formaciones diversas y con acercamientos distintos hacia el género nos permiten una mirada múltiple hacia el abanico de posibilidades que alberga la cumbia hoy.

Tom Viano, voz de Cumbia Hasta el Lunes. Foto: NosDigital.

Cumbia Hasta El Lunes empezó hace tres años, con otra formación y como una banda de covers. Después de un año y medio por ese sendero, sus integrantes comenzaron a sentir la necesidad de consolidar la identidad de su música desde la composición de canciones propias. Durante el 2012, hicieron el ciclo “Cumbia hasta el lunes, en serio” en Uniclub, y la rompieron. Hoy son 9, y este fin de año los encuentra en los preparativos para el lanzamiento de su primer disco, con 9 temas propios, en un repertorio que indaga sobre la cumbia con violas distorsionadas y melodías rockeras. Orkesta Popular San Bomba surgió en el 2008 por iniciativa de su director que, tras su trayectoria como músico y docente en talleres de música latinoamericana, comenzó a buscar nuevas experiencias y lo sedujo la idea de la orquesta. El camino arrancó con un concepto amplio de la música popular, con la interacción de diferentes niveles musicales y un laburo colectivo que engrane las partes para que se arme el conjunto.  Este año, estuvieron presentando su primer disco “Sal de tu cuerpo”, que invita a un recorrido por los ritmos de la región, y no pararon de tocar. Hoy son 22 integrantes y ya están entrando a grabar su segundo trabajo de estudio, que promete más fusión.

Se arma el baile

Matías Jalil, director y compositor de la Orkesta Popular San Bomba. Foto:NosDigital.

“La gente quiere celebrar, quiere bailar, quiere levantarse minas o levantarse chabones, la gente quiere usar el cuerpo. Las fiestas son de los pocos espacios sociales destinados a usar el cuerpo, a dejar de hablar un poco y empezar a bailar”, así entiende Tom Viano (CHEL) la movida que se viene armando desde hace algunos años. Matías Jalil, de San Bomba, reconoce que a la hora de seleccionar ritmos del amplio abanico de música latina, la elección por la cumbia vino de la mano de la posibilidad de generar baile: “Siempre tocamos cumbia, pero hoy estamos en un momento de resurgir del ritmo, y de una apropiación para hacer una cumbia propia. Y para nosotros, la mejor sensación es la de estar en el escenario y que la gente esté bailando abajo, ese ida y vuelta, hay algo ahí que se arma entre todos. No es que nosotros les bajamos las melodías, sino que viene de ellos también”. En eso parece coincidir Viano: “Nos gusta mucho hacer bailar a la gente, es algo muy único y creemos que siendo cada vez más sinceros con lo que somos musicalmente, más power va a tener la banda.”

Cuando los reflectores enfocan a la pista, la cosa se vuelve todavía más clara, y Tom Viano agrega: “Es usar el cuerpo para un montón de cosas, en principio creo que usarlo por usarlo, para sacarle un poco el óxido al cuerpo. Después, es hombre-mujer, o bueno, hombre-hombre, mujer-mujer, relación sexual digamos, atracción sexual. La cumbia como toda Latinoamérica es súper sensual. Hay gente que le pasa lo mismo con la música punchi, pero es cierto que la música latina tiene mucha cadera. Por suerte, nos tocó vivir en un lugar en el que para bailar hay que mover la pelvis y eso no es cualquier cosa.” Y viene a cuento el nombre del primer disco de la Orkesta Popular, “Sal de tu Cuerpo”: “Salió de ese juego de palabras de salirse del cuerpo para cualquier expresión y de la sal del cuerpo, de transpirar la camiseta.”, cuenta Jalil.

En ese condimento, en esa cadencia, en la curva de una cintura o en el vaivén de una pelvis, empieza a resonar en esta charla la referencia obligada que abraza a la cumbia: América Latina. Es que este género, con su patrón rítmico se convirtió en la pasión de un continente. Y si hablamos de resurgires de esta música, no podemos dejar de mirar a la región. Matías Jalil señala: “Es un contexto histórico muy latinoamericanista. Acompañado de ese envión, hoy hay un montón de grupos de música latinoamericana. Hace diez años éramos cuatro o cinco y hoy está lleno, y también hay otra aceptación, la gente empieza a venir.”

Fusiones degeneradas

Si hay algo que permiten vislumbrar Cumbia Hasta El Lunes y Orkesta Popular San Bomba, es que a lo tradicional siempre le redoblan la apuesta. Basta recordar los orígenes rockeros  y la búsqueda de una sonoridad propia de la CHEL, y la formación atípica de la Orkesta, que incluye acordeones, cuerdas, vientos, percusión, bajo y guitarra eléctricos, y una cantante.

Estamos de acuerdo. La convivencia de ritmos dispares se da hasta en la lista de reproducción de cualquier mp3, las fronteras de los géneros son cada vez más difusas y ya son pocos los que se categorizan determinantemente debajo de un rótulo. “Hoy por hoy te diría que el rock y la cumbia, hasta el punk y la cumbia están codo a codo, hay  un montón de movidas cumbieras punk-rockers, y yo vi a un montón de punkies bailar cumbia como locos, sin ningún tipo de prejuicio. En el fondo, lo que está es la música. Te podrá gustar más o menos, pero cuando uno puede sacarse el prejuicio, disfruta.”, afirma Tom Viano. Es que hoy en día, una misma persona va a un recital de Divididos, escucha folklore y el sábado va a bailar cumbia. Matías Jalil comparte: “Nosotros crecimos con el rock y había como un público muy marcado de ese género, hoy está como más mestizo. Uno puede ir a un recital de rock y puede ir a ver a una orquesta, como parte de diferentes públicos. Se va armando otra cosa”.

Cuando se insiste demasiado en la transición que hicieron del rock a la cumbia los integrantes de CHEL, Viano aclara: “Nosotros venimos del rock y seguimos un poco en el rock, no es que nos fuimos. Aunque nos gusta mucho, no somos folklóricos. Estamos en un escenario, tocando cumbia y haciendo a la gente bailar, pero seguimos haciendo música. En realidad, vamos atrás de la canción. La cumbia es un género que nos atraviesa y que también nos ayuda en la búsqueda de esa canción.” Matías Jalil larga enseguida que, aunque le encanta la cumbia tradicional, para él cuanta más variedad de sonidos haya mejor. Durante este año, la Orkesta trabajó con un Dj: “Fue una experiencia re copada, porque justamente intentamos trabajar esa convivencia. Pero no con los instrumentos subidos a una base, sino el Dj como otro instrumento, mezclado en un montón de ritmos de cumbia. Está buenísimo”.

Problemas transgénero

En los nuevos circuitos que van abriendo la cumbia y la música latina, cada vez pesa con más fuerza la música en vivo. A la hora de salir, por ese intercambio entre el abajo y arriba del escenario, la tendencia es elegir lugares donde toquen grupos. Y con esta dinámica, se reaviva el viejo problema de las condiciones de los lugares. Tom Viano afirma: “Hay muchas orquestas dando vueltas, muchas bandas, mucha música en vivo. Eso es espectacular. Pero hay que lograr que sea cada vez en mejores condiciones. Nos debemos una revalorización de lo que es la música en vivo, hay mucha gente todavía que se llena mucho los bolsillos invirtiendo muy poco. Para mí había dos posibilidades después de Cromañón: cerrar todos los lugares o laburar con los lugares para que puedan existir de una manera que cuide a la gente. Y todavía no se tomaron decisiones políticas serias de valorar los espacios de la música”.

Ya con las puntas de los pies tocando el fin del 2012, año de puro crecimiento para la Orkesta Popular San Bomba, Jalil denuncia problemáticas similares: “Ningún escenario está preparado para nuestra formación, excepto en festivales grandes con más infraestructura. Este año armamos algunas fechas, pero para tocar todos los meses no podés armar todas las fechas solo, así que también nos estuvieron llamando bastante de fiestas. Tocamos en el Konex varias veces que nos invitaron, y al final hicimos ahí una fecha nuestra, que fue un poco como el cierre del año. Es difícil porque mirá, fueron 600 personas al último Konex, y si te digo la plata que nos quedó a nosotros… no nos quedó nada. Hay algo entre lo que hacemos y lo que pasa… el señor konex, en este caso, o no sé quiénes se quedan con mucha plata. Entonces, vemos que va creciendo el público, pero pasa que hay pocos lugares para esa cantidad de gente, y los que hay, obviamente te abrochan mal.”

Quizás este sea un buen momento para volver a poner el tema en la agenda y revitalizar el reclamo. Mientras tanto, los grupos que hoy están en el centro de la escena son conscientes de las problemáticas que los atraviesan y se empiezan a pensar como un colectivo: “Todo lo que sea la movida que se está armando en capital son espacios que nosotros proponemos como espacios de crecer, y de crecer también con otras bandas. Ya pasó la época de pisar cabezas para llegar, ya no va más, está científicamente comprobado que no funciona, no trae la felicidad. Tratamos de verlo como una movida más grande, de vernos a nosotros como parte de una movida más grande.”, dice Viano.

Sonido muy propio

Otro de los puntos de conexión entre la Orkesta Popular San Bomba y Cumbia Hasta El Lunes es su producción independiente. La Orkesta trabaja de forma autogestionada, se pagan como músicos, a partir de una subdivisión según las tareas. Jalil aclara que no en forma de cooperativa tradicional, pero sí colectiva. La misma búsqueda se replica en la producción de los discos: “Para el músico independiente, hacer un disco es plata, si tiene más canciones son más horas de grabación. Un poco con la orquesta lo que hicimos con el primer disco y vamos a seguir en el segundo, es un formato más simple, con menos canciones. Es una forma que nos permite ser contemporáneos de lo que vamos tocando y haciendo. Me parece que para las bandas independientes que tienen esa manera de autogestión, todo el tiempo hay que estar viendo cómo grabar. Por eso, también le dimos como un valor al arte del objeto disco, que sea algo lindo, que se quiera tener y escuchar, y te den ganas de escuchar el próximo. Así y todo sale carísimo, 40 mil pesos es el presupuesto que hicimos para el que viene. Se trata de buscarle la lógica al mercado para poder trabajar desde la autogestión. Nosotros con este experimento que hicimos en este año ya reeditamos y estamos por hacer la segunda reedición, y se vende en los shows y en algunos lugares nomás.”, cuenta Matías.

Tom Viano define a CHEL así: “Somos una banda independiente, grabamos nosotros, mezclamos nosotros, componemos nosotros, y eso es lo que se escucha y lo que sale.” Por su parte, la entrada viene de los shows: “La entrada es el show, es tocar en vivo. Este año nos fue muy bien con el ciclo en Uniclub. Y veremos que pasa con el disco ahora, el año que viene presentaremos.”

Imagen de portada: The soul for Creativity / PH: Manuel Padilla

Cumbia Hasta El Lunes: www.facebook.com/chel.cumbiahastaellunes
www.cumbiahastaellunes.com.ar

Orkesta Popular San Bomba: www.facebook.com/orkestapopularsanbomba
http://orkestapopularsanbomba.bandcamp.com

El mundo a través de nuestros ojos

Movidos por un espíritu transformador, un grupo de jóvenes cuestionadores de las miradas impuestas y las fórmulas extranjeras, conformó el colectivo Santa Conciencia. La hebra que atraviesa este tejido de sueños y reflexiones es la identidad latinoamericana. El 9 de diciembre, en el Centro Cultural Adanbuenosayres, convocan por tercer año consecutivo a un encuentro para pensar la región, desde los procesos comunes hasta las experiencias múltiples. El lenguaje privilegiado para intercambiar saberes será el arte, en sus diversas manifestaciones y rescatando la creatividad de lo lúdico.

“Los latinoamericanos producen, no son espejo, no son producto ni residuo europeo, sino que son gente que hace, produce, crea sentido. Nos reivindicamos como gente activa, como Latinoamericano activo, que puede hacer” ¡LATINOAMÉRICA VIVA! De eso se trata la propuesta, de movernos, ir, escuchar, participar, intervenir, conocernos, reconocernos.

Ellos lo proponen y nos invitan. Un grupo de estudiantes, en su mayoría de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que se juntó por el año 2010 con el deseo de cambiar el mundo hoy conforman el “Santa Conciencia”, que lleva adelante todos los años el encuentro “La Niña, La Pinta y La Santa Conciencia” Sí, un nombre un poco irónico que alude a uno de los temas principales de su agenda, la colonización. Lorena, una de esas cuatro idealistas de los inicios, recuerda con sonrisas los primeros tiempos: “Lo que nosotros planteábamos en ese tiempo era construir la identidad latinoamericana, creíamos que teníamos que crear una conciencia latinoamericana. Queríamos ser una especie de Robin Hood, pero no podíamos serlo porque no somos tampoco quienes para decirle a la gente qué es lo que tiene que hacer, pero teníamos esa visión de querer cambiar el mundo”.

Aquel primer encuentro que hoy parece un poco lejano se hizo en el Centro Cultural Los Bohemios, en la Cancha de Atlanta, junto con un colectivo que se llama el MAL (Movimiento Artístico Latinoamericano). Hay cosas que no cambiaron, desde un principio la columna vertebral de la idea fue el enorme y casi inalcanzable tema de lo latinoamericano. “En un primer encuentro lo que hicimos fue una performance, que era un circuito que estaba en la calle y por el que tenías que transitar por el pasado, por el presente y por el futuro. Nuestro pasado era como en los pueblos originarios antes de la colonización, el presente lo tratamos de meter con todo lo que era tecnología: televisores, computadoras colgando y era también interactivo porque pasabas te chocabas y al final podías intervenir en una tela grandísima con algún recorte, dibujo, frase. Y el futuro lo dejamos blanco, esperanzador, era un espacio de proyección”.

El tiempo modificó la dinámica de trabajo y la cantidad de gente que interviene en el proyecto. Para la segunda edición se repensaron las estrategias y se optó por abrir el abanico de participación. “En el segundo encuentro quisimos tercerizar las actividades y llamamos a los artistas que conocíamos y que tocaban algunas temáticas”. Si bien el resultado fue positivo, una vez más “Santa Conciencia”, se sentó a replantear el armado del tercer encuentro y volvió a darle una nueva vuelta de tuerca. Ya no preferían que vengas con tu número, lo hagas, termines y te vayas. Ahora la búsqueda pasa no por sumar, sino por integrar muchos otros colectivos para reforzar la pluralidad de voces y darle fuerza entre todos al grito de su lema “Cultivando la identidad latinoamericana”.

Las chicas que comparten una mesa , una charla y una tarde con nosotros son parte del grupo coordinador, junto a otras seis personas, que se encarga de la gestión integral del evento y que nos aclaran la nueva modalidad de trabajo, modalidad que recalcan es horizontal e igual de participativa entre todas las partes. Entre anécdotas de ediciones anteriores que se cuelan anónimas, nos cuentan cómo junto al resto del colectivo pensaron la fecha de este año: “Desde ese grupo quisimos organizar el encuentro conceptualmente para que no sea simplemente un tercero que viene, aporta lo que ya tiene y se va. Decidimos convocar colectivos de trabajos y establecer ejes temáticos para que cada colectivo o entre colectivos se trabaje y darle así una integración conceptual al encuentro y que haya un trabajo previo para organizarnos mejor entre todo. Estuvimos armando pre encuentros con estos colectivos donde les mostramos cuáles eran los ejes que habíamos pensado, dimos los lineamientos generales, pero abrimos el juego a que en los pre encuentros se tiren ideas y que cada colectivo se interese por un eje particular”.

La idea se completa con el juego y la participación. Ya lo dijimos, somos gente activa que produce y todas las actividades que se ofrecen tienen que ver con lo lúdico, lejos de ser simplemente una bajada de texto. Música en vivo, talleres, teatro, performances, charlas, artes visuales, juegos al aire libre y muchas otras propuestas completan la grilla articulada en los ejes que se desprenden de la casi infinita cuestión Latinoamericana: colonización y neocolonización, educación, pueblos originarios, dictaduras militares en América Latina, género y naturaleza y recursos naturales nos llaman a poner el cuerpo y participar. Cada uno de los ejes se presentará con un video que está haciendo trabajar duro a la comisión de Audiovisuales, una de los tantos grupos de laburo que se articulan para darle forma al encuentro. También hay encargados de golpear puertas y conseguir financiación, ¡tarea de las más difíciles!: “Al principio el que se encargaba de recaudar fondos iba a grandes empresas donde no le pasaban ni cinco de pelota, entonces la nueva estrategia fue ir a los negocios que están alrededor del parque y ahí nos dieron un poco de bola”.

Durante tres intensivos años, “Santa Conciencia” maduró y aunque los ejes principales no cambiaron, hoy a partir de su nombre que puede generar contradicciones, prefiere dejar en claro lo que se quiere lograr compartiendo una jornada: “El objetivo no es generar conciencia, no es que un grupo vaya y dé conciencia o ilumine las cabezas de la gente; no, no es ese el objetivo, sino más bien que se generen espacios de reflexión, nosotros siendo parte de esa reflexión. Es un intercambio horizontal, pretendemos que sea eso”. Lejos de la idea de inyectar conciencia en la puerta mientras vas entrando, lo que se pretende es generar espacios participativos para que entre todos se pueda montar un entramado de ideas que genere que te vayas a tu casa con una nueva noción de la identidad latinoamericana. “Cambiar ese sentido común de que los Argentinos descendemos de los barcos y encontrar algún vinculo, generar empatía con otras manifestaciones culturales nativas. Que descendemos de los barcos es en parte verdad y en parte mentira, es un cincuenta porciento”

En búsqueda de un intercambio verdadero y recíproco, la cita queda hecha para el domingo 9 de Diciembre desde el medio día en el Centro Cultural Adán Buenosayres ubicado en el Parque Chacabuco. Entendiendo que es imposible hablar de un continente homogéneo, pero en búsqueda de reivindicar que sí hay un proceso histórico común  que tuvo experiencias comunes de múltiples maneras pero que sigue una línea que nos lleva a generar empatía entre países, que nos une y nos empuja a repensarnos.

Beatriz Milhazes y la celebración de la belleza

El Malba está casi vacío en esta tarde de miércoles, y podría jurar que así parece todavía más blanco. Un homenaje a un reconocido artista conceptual argentino me trajo hasta acá, hasta esta escalera mecánica que sube despacio mientras contemplo las ramas ligeras que asoman siempre desde los balcones, y que cada vez me sorprenden por ser obra de la mano del hombre. Difícil saber si fue error, coincidencia o dudosa manifestación del destino, pero subí un piso de más y, como tenía tiempo, decidí dar una vuelta. Fueron dos o tres pasos y entonces caer de bruces sobre un abismo de color. Porque en las paredes de la sala cinco, corran la voz, lo que está sucediendo es una fiesta.

Se trata de la primera muestra individual en Latinoamérica que Beatriz Milhazes, artista brasileña contemporánea, realiza fuera de su país, y reúne alrededor de treinta obras de los últimos diez años de su producción. Son cuadros grandes los que vibran desde las paredes invitando a hundir los ojos. Capas de colores intensos que se superponen y revuelven las pupilas, fundiéndose en flores, círculos, plantas y espirales infinitos. En las obras baila la alegría de Brasil y se festeja la belleza del mundo. Hay en cada recoveco una chispa de placer esperando ser descubierta, y el mirar se vuelve entonces una experiencia eternamente rica, libre de ataduras, harta de vida.

Quisiera llevarme esas imágenes a casa, para alguna mañana que me encuentre triste. Desenvuelvo el celular para sacar una foto, pero en seguida el dedo de una guardia de sala me dice que no, no se puede. No importa. Dejo una sonrisa colgada en la escalera cuando bajo para seguir el recorrido y concretar mi propósito original. Ahora sí que hay más gente, un grupo de turistas, un chico que se ríe porque no entiende por qué una papa conectada a un cable puede ser arte y algunas mujeres de peinado alto. El Malba ahora ya no parece tan blanco. Será que me llevo en los ojos los arcoíris de Beatriz.

En los pies de la Patria Grande

El 7 de octubre habrá elecciones en Venezuela. Hugo Chávez irá por una nueva reelección. Desde Caracas, una recorrida por el aire y el aroma que se siente en un país donde las urnas laten fuertísimo en el resto del continente. En el medio, la puja que se juega la derecha y la estrategia de la mentira organizada.

Los ojos de Jodalkis igual se abrieron a las tres de la mañana. El cuerpo todavía no se le acostumbró a su nueva vida. Hace ya tres meses que vive en el centro de Caracas, en uno de los departamentos que le asignó la Misión Vivienda Venezuela después de pasar un año y medio viviendo en un refugio. Su casa en el barrio Petare se desplomó junto a otras cientos por la lluvia. Por suerte ya los habían evacuado y no sufrió la misma suerte que su prima, que hace diez años murió junto a otros miles en la tragedia de Vargas, cuando, luego de semanas de lluvia, el suelo de la montaña se convirtió en arcilla y se derrumbó llevándose barrios enteros.

Puso los pies en el suelo, por fin, firme. Llamó a su hermana Yamiléth para despertarla. Ella todavía vive en el barrio y tiene tres largas horas de viaje por delante para llegar a su trabajo. No porque Petare quede lejos del centro, de hecho queda a unas cincuenta cuadras, pero cruzar el cerro que habitan un millón de habitantes, tomarse la camionetica y el metro abarrotados de gente, le toma tres horas de su día. Tres horas de ida, y otras tres de vuelta. Igual Yamiléth está animada. Le cuenta que estuvo en el acto de Chávez en el barrio y que este les recordó sobre el teleférico que se está construyendo desde su casa hacia el metro, que reducirá su viaje a solo media hora. Y ya sabes panita que Chávez sí cumple, le dijo. Y bien que lo sabe. Cortó para preparar el ahora abundante desayuno.

Salió a la calle y se subió a la camionetica luego de que el chamo que grita los mil recorridos nombrara su destino. Escuchó en la radio que según las encuestas Chávez gana la elección presidencial del 7 de octubre con el sesenta por ciento de los votos, pero que aún así la oposición afirma que ellos van ganar. Se preocupó porque sabe perfectamente cuáles son las intenciones de esa maniobra, hasta el propio Chávez lo reconoció: instalar que va a ganar Henrique Capriles Radonski (el primer candidato en tres elecciones presidenciales que los partidos de derecha logran llevar juntos) y cuando pierda anunciar fraude. A Jodalkis más le preocupan las elecciones de diciembre, donde se votan los gobernadores de los estados. Ella, al igual que sus vecinos, no confía en ningún otro político que no sea su Comandante y no le gustan los políticos que lo rodean.

Miró por la ventanilla y vio la pancarta de Capriles, el candidato de la derecha y actual gobernador de Miranda, estado donde se encuentra Petare. Hay un camino, reza el cartel. Se rió: cuándo caminó este muchacho pa’ bobo un barrio. Busca pero de los otros cuatro candidatos no ve nada: la disputa está entre el Comandante y Capriles. Levantó la vista y vio el afiche de su candidato. Cuánto le gusta verlo bien, sano, en campaña de acá para allá. El último año sí fue dramático, recordó. Las ausencias de Chávez por la enfermedad la angustiaron mucho y encima en la tele se empecinaban en darlo por muerto a cada rato. Entre las bocinas, las motos y el humo su cabeza la transportó a esa misa en Barinas donde el presidente se puso a llorar mientras rezaba por su salud. El recuerdo le devolvió el nudo en la garganta. Se retorció al imaginar qué habría sido de todo lo que había conseguido con Chávez si este hubiera muerto.

La camionetica frena en Plaza Venezuela y un señor enorme se le sienta al lado, ocupando la mitad de su asiento: Me va a tener que disculpar reina mía, es que estoy rellenito. Jodalkis se ríe todo lo que le permite la lluvia, que se está metiendo por la ventanilla y la obliga a cerrarla apurada. Ahora sí que estoy fregada, palo de agua a hora pico, horas de cola, preveé. Así es en Caracas, un valle demasiado pequeño para alojar a sus cinco millones de habitantes. Los automovilistas se acomodan en sus asientos, alguno que otro saca un libro, los nenes hacen la tarea en el asiento de atrás y los apurados se comen las uñas imaginando los retos del jefe. Jodalkis apoya la cabeza en el vidrio húmedo. Por suerte el último mes de tragedias ya parece haber quedado atrás, pero no puede evitar que los acontecimientos le pasen como diapositivas, uno tras otro delante de sus ojos…

Imagen: NosDigital

-La revuelta en las cárceles (un tema delicado por la superpoblación de las penitenciarias y por que los presos están fuertemente armados y organizados)

-La caída del puente que conecta al oriente del país (en Venezuela la infrastructura en general está muy deteriodada)

-Las inundaciones (el paso del huracan Ernesto dejó varias poblaciones efectadas en todo el país, pero gracias a que la mayoría de las zonas de riesgo ya fueron evacuadas no tuvo las consecuencias de las lluvias de 2010, que dejaron una treintena de muertos y decenas de miles de evacuados)

-La explosión en la refinería más grande de Venezuela en Punto Fijo (que se llevó la vida de alrededor de 50 personas, dejó parte de la ciudad devastada y aún no se conocen con exactitud las causas de la fuga de gas que provocó la explosión)

Se enorgulleció de su candidato, de cómo su figura, lejos de achicarse con semejantes sucesos, se engrandeció por la buena gestión que realizó. El alivio que esto le deja es rápidamente empujado por otra sensación: la incertiudembre. Por más que esté segura que su candidato va a ganar, sabe que no tiene que suestimar el poder de la derecha: la campaña, aunque viene traquila y los últimos tres años de elecciones con Chávez también lo fue, puede ponerse sucia en cualquier momento. Y ella identifica muy bien quiénes son los norteños que vuelan como buitres sobre Venezuela y ponen en riesgo el impulso que Chávez le da a una América Latina soberana…

Una tremenda sacudida y un mar de bocinazos y frenadas llegan para arrancarla de sus pensamientos: la camionetica atravesó la calle a toda velocidad como si fuese una moto y tomó otra avenida. Después de ayudar al señor gordo a recomponerse del susto notó que ya avanzaban, lento y a los tumbos, pero avanzaban. Jodalkis y su compañero de viaje mueven la cadera al ritmo de un Rubén Blades que suena bajito pero claro en la radio: “Caminando, se cura la herida, caminando, que deja el ayer”.

La camionetica se aleja con esfuerzo, a los bocinazos y frenazos por la avenida de la asfixiante Caracas. Venezuela avanza como la camionetica, pero firme. Y con ella se impulsa América Latina. Porque este siete de octubre se juega mucho más que unas elecciones, se juega el futuro de una Patria Grande en la que millones de Jodalkis ahora sí tienen la palabra.

Buen día, Rigoberta

10 breves apostillas sobre lo que fue la visita de Rigoberta Menchú Tum a Buenos Aires. O sobre lo que es ver cara a cara a una Premio Nobel, que, en realidad es una simple mujer maya y guatemalteca. Simple, luchadora y valiente.

1- Estos son los datos fríos del genocidio guatemalteco, sin detenernos en el llanto de cada víctima, el soldado que le tapaba la boca a una nena mientras su compañero la violaba, las flores apiladas en un ataúd vacío, o la radio que quedó encendida en una casa: 200.000 víctimas, 446 masacres colectivas y 3.000 fosas comunes. Sólo el 30% de ellas fueron exhumadas. El 80% de los muertos, mayas.

2- Todo eso sucedió entre 1960 y 1996: 36 años de guerra civil. Rigoberta Menchú la vivió. En 1979, su hermano Patrocinio, que trabajaba en una finca de café, fue asesinado por el Ejército. En enero de 1980, mataron a su padre, Vicente, durante la toma de la embajada de España. A la mamá, la secuestraron en abril de ese mismo año: todavía no apareció. Y en 1983, de nuevo las Fuerzas Armadas le quitaron la vida a otro de sus hermanos, Víctor. Ella se salvó.

3- Esa mañana en que la fui a ver, estaba ahí, en el ECuNHi, donde antes era la ESMA. Brindó una conferencia, breve, jugosa. En un lugar que cobijó tanta muerte, una persona increíble hablaba de más muerte. Y como entre negativos se anulan, todo allí, todo ese momento hablaba de la vida. De lo linda que es la vida. De la lucha, la vida.

4- Contó, como si fuera un cuento: “Los mayas nos preguntamos si debemos seguir haciendo exhumaciones. ¿Por qué? Porque nuestra tradición dice que los muertos deben quedarse donde están. Pero, a la vez, dice que deben tener un entierro digno. Si no los enterramos dignamente, ellos no podrán nunca culminar su proceso de paso a la trascendentalidad, que dura 260 días. No sabemos qué hacer”.

5- Está vestida con un huipil floreado. Para los mayas, la vestimenta siempre fue un medio de comunicación, y lo sigue siendo. Cada municipio, en Guatemala, es representado por un huipil diferente. El de Rigoberta es floreado, muy vistoso, porque ella es de San Miguel Uspantán, me cuenta una compatriota que está en la sala. Ella, en cambio, tiene otro, naranja, que representa otro lugar del país. Ambas llevan fajas también, de diferentes colores, grosores. Y sandalias. Cuando, en el Siglo XVI, llegaron los conquistadores, las mujeres mayas iban desnudas. Pero los religiosos consideraron que esa costumbre, tan antinatural, iba contra la moral española. A partir de entonces, nació la prenda que lleva puesta Rigoberta.

6- Sigue contando: “Después de que gané el Premio Nobel, en 1992, Adolfo Pérez Esquivel me ayudó mucho. Porque, ¿Qué hacemos con un Nobel, para qué sirve? Él ya había trabajado intensamente para que mi candidatura recibiese adhesiones y luego del premio, colaboró para crear mi fundación. No sabíamos lo que nos esperaba en el camino; sólo teníamos una visión de lo que había sido el conflicto armado en Guatemala. Hoy, tantos años después, nos une el compromiso de no olvidar a las personas que lucharon por una sociedad más justa, por la transformación, los ejecutados por pensar, por opinar, por escribir un artículo, por tener ideas, por tener afiliación política. ¡Qué horror! Ese pasado no puede quedar en el olvido”.

7- Más: “Aprendí mucho de Abuelas, no tenía maestros mejores que ellas. También las Madres, en sus distintas manifestaciones. Para mi generación, son nuestras abuelas, nos enseñaron a luchar contra la impunidad, día y noche, y por toda la vida”. Pienso en ese momento en Sueño con serpientes, la canción de Silvio Rodríguez, y en la frase de Bertold Brecht que la inicia. Hay hombres que luchan un día…

8- El momento es, además, de una profunda unión latinoamericana. Cuando termina la charla, una adolescente chilena aborda a Rigoberta, le pide si puede firmar un petitorio contra la criminalización de la lucha mapuche. Ella le cuenta que, con Evo Morales, está pensando en formar una plataforma continental, que abarque los retos y desafíos que implican el cuidado de la tierra y el desarrollo de la minería. Se acercan guatemaltecos: “una foto con los chapines”, le piden. Otra mujer, de Uruguay, le dice: “Siempre la anduve persiguiendo. Mire dónde me la vengo a encontrar…”.

9- También se acerca un hombre de Italia.
-“Yo te vi a ti en la arena de Verona, con el Padre Turoldo”.
-Qué linda persona el padre, lo extrañamos…
(David María Turoldo era un cura y poeta. Le decían “La conciencia inquieta de la Iglesia”. Escribió: “Guerra è appena il male in superficie / il grande Male è prima / il grande Male / è Amore-del-nulla”).

10- Se va Rigoberta. Antes, el mismo italiano le contó que ahora vive en Guatemala, que está ayudando al alcalde de Quetzaltenango en un proyecto para reciclar la basura. De esa misma ciudad habla Cortázar, el nicaragüense, el vecino, en “Lejana”. De lucha y de personas como Rigoberta está hecho este hermoso continente.

1812, año de fundación

Por ADHILAC (Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe)
Se conmemora el bicentenario de las primeras cartas magnas en América Latina y el Caribe
RAQUEL MARRERO YANES
Este año conmemoramos el aniversario 200 de las primeras constituciones de los países latinoamericanos. Fue en 1812 cuando se aprobaron las cartas magnas fundacionales de las actuales repúblicas de Ecuador (Quito), el 15 de febrero; Colombia (Cartagena), el 15 de junio; y Chile el 27 de octubre. Ello abrió el proceso de consolidación institucional de los nuevos estados como parte de la lucha por la independencia.
SERGIO GUERRA VILABOY, PRESIDENTE DE LA ADHILAC Y SECRETARIO EJECUTIVO DEL GRUPO NACIONAL DEL BICENTENARIO.
A propósito de estos acontecimientos, Granma conversó con el doctor Sergio Guerra Vilaboy, presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), quien, además, es el secretario ejecutivo del Grupo Nacional del Bicentenario de la Independencia de América Latina.
En Buenos Aires —explica—, el 8 de octubre de 1812, las tropas de José de San Martín derrocaron al gobierno moderado exigiendo “Independencia y Constitución”. Este proceso se inició en Caracas, el 21 de diciembre de 1811, con la aprobación de la Constitución de la República de Venezuela, la primera en establecer un estado independiente.
Según precisa este historiador, la Constitución de Cádiz (España), proclamada el 8 de junio de 1812 con la presencia de diputados hispanoamericanos, tuvo gran impacto en el proceso emancipador y constitucional de Nuestra América.
LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ TUVO GRAN IMPACTO EN EL PROCESO EMANCIPADOR DE ÁMERICA Y ESPECIAL SIGNIFICADO PARA CUBA.
No obstante —aclara—, el proceso constitucional desarrollado en los territorios hispanoamericanos a partir de entonces, estuvo precedido por la puesta en vigor de las constituciones de Haití, que recogían, entre otras avanzadas disposiciones revolucionarias, el fin de la esclavitud.
Refiere Guerra Vilaboy que la del 8 de julio de 1801 consagró a Toussaint Louverture como la principal figura de la Revolución Haitiana, y la del 20 de mayo de 1805, que bajo la dirección de Jean Jacques Dessalines creó el primer estado independiente de Nuestra América y le permitió a Bolívar calificar a Haití como la “nación más democrática del mundo”.
Estos son algunos de los motivos que explican la realización del Coloquio Internacional Bicentenario de las primeras constituciones latinoamericanas, que organiza la Sección Cubana de la ADHILAC de conjunto con el Grupo Nacional Cubano del Bicentenario, adscripto al Ministerio de Cultura, y con el coauspicio de la Unión Nacional de Juristas y la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, entre otras instituciones.
El historiador puntualiza que el evento, previsto del 11 al 14 de diciembre próximo, en la capital, tiene entre sus objetivos reflexionar sobre las constituciones y su papel en la historia posterior de América Latina.
Además, pretende no solo analizar el significado de las cartas magnas primigenias de nuestros pueblos, sino también valorar las que entraron en vigor después, incluyendo las que hoy sostienen los procesos de cambio en varios países de Nuestra América.

“Chaco es un lugar estratégico para EE.UU.”

En un período de gran discusión acerca de la soberanía en Argentina, nos preguntamos, ¿cuán presente sigue estando Estados Unidos en nuestro continente y en nuestro país? Constantes son las fuertes declaraciones antiimperialistas de ciertos mandatarios para con la potencia, pero, ¿cuánto es discurso, cuánto es realidad? Nos juntamos con Leandro Morgenfeld autor de Vecinos en conflicto para desentrañar esta relación tan antigua como compleja entre el poderoso Imperio y América Latina, donde los golpes de Estado, las bases militares, las presiones bilaterales y hasta el espionaje siguen tan vivos en el siglo XXI.

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-Bases de Estados Unidos en Colombia, Perú, Paraguay, Argentina ¿Cuán profunda es su presencia en América Latina?

-Es bastante grande la presencia de Estados Unidos y de la OTAN aquí. Según últimos estudios muestran que hay 47 bases militares extranjeras en el continente, incluyendo las inglesas en Malvinas y en las Islas Georgias del Sur. Mismo, está encaminado el plan de abrir una base humanitaria muy controvertida en el Chaco. Estados Unidos está tratando de reposicionarse en el continente. En el 2008 el gobierno de Bush reimplantó la IV Flota de Comando Sur, destinada específicamente a América Latina. Durante 50 años la flota estuvo desactivada porque Latinoamérica no es un continente donde haya ningún tipo de conflicto militar, pero esta medida indica que hay una necesidad de Estados Unidos de reafirmar que, lo que históricamente fue su patio trasero, lo sigue siendo. Esta necesidad se explica por qué en los últimos años hubo un proceso de reintegración de los gobiernos latinos sin su tutela, aumentando las relaciones con otras potencias, como Rusia y China. Y esto les preocupa.

-¿Las bases están presentes en todos los países de América Latina?

-No, no están en todos los países, e incluso hubo algunos que avanzaron en el proceso de desactivarlas. El más importante es el caso de Ecuador, que durante el gobierno de Correa desarticuló la base de Mantra, mostrando que sí se puede avanzar en este tema. Entonces, Ecuador ya no tiene más bases.

-Ya hablamos de Correa, pero también Chavez y Evo Morales han sido los que públicamente más mostraron sus diferencias con Estados Unidos. ¿Cuánto hay de discursivo y cuánto se manifiesta realmente esto?

-En América Latina hay que hacer una distinción entre tres grupos. El Eje Bolivariano, que tienen una política exterior que discursivamente es antiimperialista o simplemente antiestadounidense, como el caso de Cuba, Venezuela, Bolivia y los demás miembros del ALBA. Su discurso se manifiesta con ciertas prácticas: denunciar la injerencia de la Embajada norteamericana -incluso la expulsión de embajadores-, el cierre de bases militares. Mientras en el punto de vista comercial siguen manteniendo relaciones pero también hay una búsqueda de diversificar los intercambios con otros países. Hay una política interesante que discute esa pretensión  de hegemonía estadounidense. Después está otro grupo, el de los alineados al Norte que son el Eje Pacífico, donde podemos contar a Costa Rica, Panamá, Chile y Colombia. Finalmente el Eje del Mercosur, que tienen una política intermedia, a través del mismo Mercosur o el UNASUR. Pero estos países, que al mismo tiempo hablan de una inclusión latinoamericana, sostienen una relación oscilante. Así, en Argentina mientras el año pasado se fueron dando distintos roces bilaterales y un mayor discurso antiestadounidense, después de las elecciones hubo una política de acercamiento.

-Dentro del Eje Mercosur, ¿estas diferencias se dan por posiciones ideológicas o son de carácter coyuntural?

-Hay una cuestión ideológica y otra de la cohesión del discurso interno. Argentina permanentemente se queja del proteccionismo norteamericano, lo cual está bien, ya que éste y la Unión Europea establecieron sanciones contra el país por este tipo de medidas. Esto es algo histórico argentino, que viene de los gobiernos conservadores incluso, porque la economía nacional tiene una relación más competitiva que complementaria con la norteamericana y los productores agropecuarios yanquis tiene una capacidad de lobby muy grande que generan estos choques. Esto se ve a lo largo de la historia, más allá de que sean gobiernos conservadores, radicales o peronistas. Hay una actitud ambivalente del gobierno argentino. Desde las elecciones que busca reencauzar las relaciones con Obama, pero no lo hace como en los 90’con las relaciones carnales. Cuando vemos el tema de YPF, Argentina toma una política que desde puntos de vista nacionalistas hacía tiempo se venía pidiendo. Pero cuando se busca la forma de buscar inversiones, una de las grandes apuestas es buscarlas en la Mobile o la Exxon, las dos grandes petroleras de Estados Unidos.

-Con la explosión del neoliberalismo en los ´90, diferentes actores sociales y políticos han salido a la luz con una gran movilización y visibilidad pública: movimientos estudiantiles, campesinos, ambientalistas, etc. ¿Cómo entiende Estados Unidos este proceso?

-Sin dudas creo que hay una nueva etapa: mayor integración regional, cambio de gobiernos muchos de ellos luego de rebeliones populares importantes, hizo que la sujeción estadounidense se halla en parte revertido. Entonces, reacciona de diversas maneras. Algunas formas fueron las tradicionales: intentando en el 2003 un golpe de Estado en Venezuela que fue vencida. Pero contra los distintos procesos aplicó diferentes formas de desestabilización, como en Bolivia mediante el intento de ruptura de la unidad territorial alentando la separación de la Media Luna. También lo mismo apoyando el levantamiento policial en Ecuador, el golpe en Honduras que acabó con el gobierno constitucional de Zelaya, que sin ese acompañamiento norteamericano no se hubiera sostenido. Así, hubo una gran decepción de algunos sectores con Obama, que apoyó este golpe en Centroamérica, mantuvo Guantánamo, sigue la IV Flota.

– También hablaste de la base que se está instalando en Chaco…

-Si, se trata de una base teóricamente “humanitaria”, pero financiada enteramente por el Comando Sur, o sea el Ejercito estadounidense. Cómo operará, no se sabe. Pero hay que verlo según cómo Estados Unidos ejerce su intervencionismo a lo largo del planeta. Tiene bases, cárceles ilegales en las que puede aplicar violaciones a los Derechos Humanos que su propia legislación no le permite, siendo Guantánamo el gran ejemplo. Y después la forma de intervención se puede ver de otras maneras. En Venezuela, por ejemplo, financian una cantidad enorme de ONG, que es una forma de penetración, espionaje, buscan trazar contactos en la sociedad que se está trabajando. Otra puede ser bajo la ayuda humanitaria, planes de vacunación.  Ahora, ¿por qué en el Chaco? Habría que ver si es una base humanitaria, porqué está financiado por el Comando Sur, que es la encargada de establecer las relaciones militares con este continente, con un pasado con la Escuela de las Américas bastante nefasto. Uno podría pensar por qué en esa provincia, y se da porque es un lugar estratégico para Estados Unidos, muy cerca de la Triple Frontera, con recursos naturales muy importantes, a la vez que se la suele ver como un lugar de paso del contrabando y a la vez de células terroristas.

Podés seguir y conocer más de Leandro Morgenfeld en http://vecinosenconflicto.blogspot.com.ar/ y en @leandromorgen

“Cantar la verdad de tu pueblo”

Con esa contundencia hablan los integrantes de “Inti Huayra” sobre su camino en la música y en el arte como “defensa del amor”. Fuimos a la segunda edición de La Fiesta de Mamá Chabela, donde la banda fue una de las protagonistas. Arriba y abajo del escenario se entreteje un espacio de unión, de encuentros y de fusión de ritmos.

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El calendario marca el día 10 de Mayo y, como todos los segundos jueves de cada mes, hay fiesta en Guardia Vieja 3360. Desde la puerta de Uniclub se ve el Abasto, adentro la tarde se prepara desde temprano para que la segunda edición de La Fiesta de Mamá Chabela sea un éxito. La iniciativa nace de la necesidad de crear un encuentro entre bandas amigas, artistas y público por parte de la banda Mamá Chabela que se puso la organización al hombro y promete grandes noches durante todo el ciclo que se repetirá hasta diciembre.

Guillermo “Guito” Daverio, integrante de la banda y parte de la organización de la fiesta aclara el origen de la idea: “Surge de generar un espacio con continuidad en el que se puedan unir las diferentes expresiones artísticas que tienen que ver con toda la fusión de ritmos latinoamericanos, folklore. Hay un montón de grupos, un montón de artistas plásticos también, que por ahí no pertenecen a un estilo o a algún circuito específico pero que son un montón. Entonces generar un espacio fácil para que la gente pueda ir a verlo, como para el músico que quiera tocar y que se genere una unión aunque sea una vez por mes organizada por nosotros”

La unión se siente, vibra arriba y abajo del escenario y se arma el festejo. Los responsables de que estemos disfrutando esta noche son varios. Entre los invitados está Nicolás Radano, artista plástico que realiza su performance en arena, un verdadero mimo a la mirada, clases de baile, comidas y las bandas Se Armó!, Inti Huayra y, por supuesto, la anfitriona Mamá Chabela que cierra la gala.

 

Para entender un poco más a fondo de que se trata el Folklore Andino, charlamos con los Inti Huayra (Viento del Sol), banda que nació en Jujuy, se fortaleció en Córdoba y recorre todo el país de la mano de sus instrumentos.

Desde chicos, desde la peña, desde la música, hace años que tocan juntos Pachi Herrera  (guitarra, charango, voz, maulincho), Bacha Fiad (percusion) y José Alba (chuli, zanka, quena, flauta de pan, zamponia); en Córdoba se sumó al equipo Ezequiel Lopez (guitarra, voz). Desde entonces, y este entonces es también desde hace tiempo, desde el año 99’ comenzó a rodar la historia. “Todo comenzó de forma muy inocente, sin mucha planificación, no más por ganas de tocar” cuentan.

Si bien su música los ha llevado a tocar en festivales, teatros, escuelas, hogares de ancianos y todo aquel lugar a que se los invite, la banda no duda en afirmar que todas las fechas tienen un compromiso social el cual asumen como artistas. “El compromiso social si elegís el arte es casi una obligación, porque el arte es una manera de expresión de los pueblos. Cantar música popular si realmente es lo que elegís hacer te pone ante el compromiso de cantar la verdad de tu pueblo, de la gente con la que vos convivís y de las cosas que vos ves en la realidad. Las canciones son eso, una manera artística de decir lo que uno está viendo en el mundo, con qué es feliz, con qué no. Entonces yo creo que si realmente asumiéramos todos los artistas el compromiso que el arte como defensa del amor significa todos deberíamos tener un compromiso con nuestra realidad”

El trabajo se siente y contagia. Inti Huayra fabrica con fuertes convicciones las canciones que componen los tres discos, el último de ellos grabado en el año 2010 “Savia”, transmitiendo el mensaje con el que se comprometieron desde hace tiempo.

En la misma línea, con la misma fuerza, llevan adelante el proyecto “Abre Caminos”, conciertos didácticos en escuelas, universidades, hogares, que muestran la música jujeña, los principales instrumentos y sus ritmos. Lo que arrancó como un “vamos y vemos” fue creciendo, se asesoraron, recibieron ayuda de mucha gente que apostó al proyecto y hasta llegó a ser declarado de interés cultural en diferentes provincias. “Tratamos de borrar un poco el folklore como gaucho, empanada, locro, vino y viva la patria. La verdadera esencia del folklore es la creación popular, espontánea y dinámica que sucede en los pueblos a cada instante”. Y agregan: “Lo más lindo de todo esto es haber compartido el espacio de la gente de verdad; nosotros vamos a su lugar, cargamos nuestros monos y caemos en la escuelita. Hola, somos Inti Huayra, nuestro sonidito y esto es lo que traemos”.

El balance del camino recorrido es siempre positivo y por eso apuestan a seguir creciendo con las mismas convicciones. “Si miro para atrás yo veo cuatro changos soñando y los veo hoy en la misma posición. La esencia es exactamente la misma que en el ’99, con muchas cosas en la mochila que son inevitable que pasen si es que estás en la búsqueda de cantar”.

Con la bandera del compromiso bien alta, el sábado 19 de mayo vuelven a tocar después de mucho tiempo en el Comedor Universitario de Córdoba pidiendo justicia por Mariano Ferreyra, un lugar que fue testigo de las luchas del estudiantado cordobés, que son de todo el país en realidad.

Inti Huayra y Mamá Chabela nos emocionan con su música y con su compromiso. Demostrando que hay que seguir creyendo en el arte y en su extraordinaria capacidad de construir puentes hasta lo más hermoso que tienen nuestras raíces.

“La Revolución rompe la servidumbre en Bolivia”

Obreros venciendo a las Fuerzas Armadas oficiales, tomando por asalto al Estado nacional e instaurando un doble poder. Aprovechemos la conmemoración de los 60 años de la Revolución Boliviana para juntarnos con el especialista en historia boliviana Bruno Fornillo para rescatar consideraciones de un suceso clave que goza de poca prensa.

Fotos: Nos Digital.

Nos juntamos con Bruno Fornillo, docente de Historia de América III de la carrera de Historia en la UBA, no solo como una intención de recordar la Revolución, sino también de preguntarnos sobre sus resultados, limitaciones y, por qué no, cómo es que cae poco menos de diez años después, siendo una sombra de lo que supo ser. Finalmente, ¿el nuevo Estado Plurinacional  encabezado por Evo Morales está siendo tan disruptivo con el status quo como lo fue el movimiento del ´52?

-¿Cómo repercutieron las expropiaciones de tierras a las comunidades y la implantación de una minería capitalista desde fines del siglo XIX y el XX, en la Revolución de 1952?

-En principio hay una serie de rebeliones y protestas indígenas muy fuertes a lo largo del siglo XX que van a tener su culminación en la Revolución del ´52.  Para eso va a ser central la conformación de las milicias campesinas, es decir, contingentes armados. Por otro lado, el traspaso de la figura indígena clásica a la campesina. Se forman entonces los sindicatos campesinos a imagen y semejanza de los mineros. El ciclo de rebeliones en ese sentido es importante, y en relación con eso, el nivel de auto-organización constante del sector indígena y campesino posteriormente, que en Bolivia no conoce límites, ni siquiera hoy en día. La clave de la Revolución hay que encontrarla en la dinámica propia del sector minero. Esa acción de masas es la que constituye el núcleo revolucionario. Y de hecho derrotan a las FFAA. En los campamentos mineros la explotación es muy visible, se nota claramente lo que son las distancias de clase: los empresarios vivían de una manera absolutamente suntuosa frente a los mineros que tenían condiciones de vida paupérrimas.

-¿Durante el período revolucionario se puede ver una alianza clasista entre obreros mineros, campesinos y comunidades indígenas, u obraron cada cual por separado con sus diversas reivindicaciones?

-La principal alianza es clase obrera, nucleada en la Central Obrera y la pequeña burguesía de contenido pequeño burgués, representados por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). La existencia de las milicias campesinas les permite a los del MNR contrapesar el poder obrero, porque el grado de clientelismo y control de este partido sobre los campesinos va a ser muy fuerte.

-La Revolución del ´52, ¿creés que influyó en el ideario revolucionario de los ´60 y ´70 o simplemente fue visto como otra de las revoluciones fallidas americanas?

-Hay una constante un poco trágica en América Latina. Hobsbawm contó 115 para solo el siglo XX, pero a la vez, hay una tendencia a desfallecer de las revoluciones, la cual la boliviana es uno de los ejemplos más claros. La pregunta era porqué no se convirtió en una revolución socialista si los obreros extirparon el poder, pero a la vez con el paso de los años, y no muchos años, fue ahogada económicamente, el MNR domina la escena, se le pide ayuda a Estados Unidos, se reconstruyen las FF.AA. La Revolución decae internamente. Ese es el problema para Latinoamérica, porque más allá de hacer comparaciones simplistas, ciertamente sigue siendo una pregunta hoy: hasta qué punto los procesos que transforman la vida social de los países no pueden tener una deriva de las relaciones capitalistas. Acerca del impacto específico de la Revolución del ´52, creo que influye porque es la segunda revolución de gran porte de América, después de la mexicana. Y para los bolivianos es un elemento constitutivo. No es posible considerar la historia local sin dirigirse a pensar la Revolución, por lo tanto los efectos sí son claros, determinantes. Hobsbawm dice la frase clásica: “todas las revoluciones fracasan porque ninguna hace las cosas que se había propuesto, pero todas triunfan porque no dejan las cosas como las encontró”. Eso cabe para el caso boliviano, pero a la vez es un acontecimiento fundante de su historia.

-¿Qué significó la Revolución para la clase dominante?

-Da por tierra al llamado Super Estado Minero que tenía dos componentes claves: por un lado, la existencia de las haciendas que tenían sujeta a la población en condiciones de servidumbre. La Revolución, entonces lleva a cabo la reforma agraria en el área occidental y reparte la tierra a las comunidades. en gran parte. Por supuesto, fue un proceso largo, que incluso es continuado por los gobiernos militares. Hecha esta salvedad, la antigua estructura de servidumbre se rompe y se crean las comunidades campesinas de pequeños propietarios, que son la base actual del Movimiento al Socialismo (MAS). En segundo lugar, los barones del estaño, que son expropiados para nacionalizar las mina. Pasan al control del Estado,  por lo que se estatiza la mayor fuente económica del país. Así, desaparece buena parte del sustento estructural económico de la clase dominante.

-¿Cómo el gobierno de Evo rescata en su discurso los proyectos del ´52?

-Me inscribo dentro de quienes ven en el gobierno de Evo Morales una ruptura con los parámetros históricos de organización de la vida del país, incluyendo a la Revolución. Primero, porque hay una nueva cosmovisión macro que es irrefrenable y que arraiga en la dimensión identitaria comunitaria campesina, es decir, cómo se piensan la legitimidad de los dominantes y dominados en Bolivia, un cambio radical de las mentalidades. Además, en relación a las rupturas, Evo transitó desde un discurso pachamámico, en defensa de la madre tierra hacia fuera; pero hacia adentro, en un desarrollo de las fuerzas productivas con un único fin de hacer crecer el PBI a toda costa. Para lo cual, había que hacer minería a cielo abierto, y esta es una contradicción flagrante del gobierno.

-¿No se puede entender a este gobierno de Evo Morales como una nueva etapa de acumulación capitalista, diferente a viejos modos, pero capitalista al fin?

-Esta pregunta excede el campo de Bolivia, y en verdad es una pregunta que tiene que formularse para todos los procesos progresistas de América Latina. Por un lado, lo que tenemos es un intento de desarrollo industrial boliviano, que lo que busca es internalizar el excedente. Existe una contradicción interna en el bloque de poder que hoy conduce un proceso de cambio, porque los sectores campesinos no están convencidos de llevar a cabo esta internalización, ya que visto en términos marxistas, son pequeños propietarios que de algún modo quieren acumular más tierras. Hay que romper con la idea romántica del campesino revolucionario, porque lo que tenemos es la figura clásica del pequeño propietario. Están las dos dimensiones: el mega proyecto desarrollista y, por el otro lado, la existencia de contradicciones y tensiones al interior del bloque de poder que posiblemente avalen la forma de consolidación capitalista. Hay una manera ultra izquierdista de responder “todo es capitalismo”. Pero también es una respuesta rápida decir que todos los gobiernos son proyectos nacionales y populares, y que vamos hacia un proceso emancipatorio imparable. Lo que hay que pensar es hasta qué punto es posible llevar adelante las tendencias liberadoras más profundas.