Todxs somos trans

“Transformadora” narra la historia de María Eva Rossi, una docente de Bahía Blanca que visibilizó su identidad de género en el transcurso de su desempeño en el Instituto “J.C. Avanza”. Entre los testimonios, se dejan ver las múltiples transformaciones que María Eva produjo en su entorno.

Un muro inerte que pareciera hundir sus raíces blancas bajo el cemento se nos presenta como escenario para esta historia. Con su frialdad incorregible, inmutable, el mármol no revela pliegues; superficie lisa pura eterna resistente. Aunque le hagas cosquillas, no ríe; aunque lo rayes, no sufre. Los muros de mármol del Instituto de Formación Docente N° 3 “Julio César Avanza” de Bahía Blanca no sienten nada. A pesar de ser testigos de una de las actividades más movilizantes, como es la educación, se mantienen inalterables. Lo contrario podría decirse de esos cuerpos que recorren el edificio, que suben la escalera imponente a diario, que ocupan sus pupitres y dejan sus marcas en los pizarrones. Entonces, ¿la escuela se constituye por los muros que la sitúan y la delimitan?, ¿o por esas mujeres y hombres personas que le dan vida y sentido cada día? La escuela como institución, ¿se parece más a la inercia resistente del mármol o a la potencia creativa y la experiencia subjetiva de las personas?

“Transformadora”, el documental producido por Despertando a Lilith, narra la visibilización de la identidad de género de la Lic. María Eva Rossi, en el Instituto “J.C.Avanza” de Bahía Blanca, en el transcurso de su desempeño docente. Aunque mejor, se podría decir que trata sobre las transformaciones que esta docente trans generó en sus colegas y en la propia institución en la que ejerce.

La escolaridad puede pensarse como una práctica histórica que se ha cristalizado en un marco institucional particular y contingente; ni universal ni necesario, sino más bien uno entre posibles. En sí, la práctica educativa tiene la potencialidad de ser un motor instituyente para la constitución de nuevas subjetividades, nuevos modos de relacionarse e incluso para pensar otra sociedad. Sin embargo, la tensión radica en que, como institución, se presenta anquilosada, poco permeable a las transformaciones y contradicciones sociales de nuestro (y de todo) tiempo. Y más aún, si hablamos de la tradicional “integración”, o el actual modelo “inclusivo”, ¿qué pasa con los “otros” de la escuela, con esos impensables, ajenos, abyectos?

maria evaMaría Eva Rossi asumió y visibilizó su identidad de género a los 42 años, cuando volvió a su Bahía Blanca natal después de vivir y estudiar psicología en Nueva York. Antes de su transición, la conservadora ciudad del sur de Buenos Aires aún no atestiguaba ningún “caso” de transexualidad o travestismo. En algún sentido, María Eva abrió el camino, en una sociedad (con fuerte protagonismo de las FFAA y la Iglesia Católica) donde, en ese entonces, parecía impensable.

El documental, centrado en testimonios de estudiantes, docentes y autoridades del “J. C. Avanza” presenta sus paradojas; al decir de su directora: “Es muy difícil que, con una cámara adelante, la gente te diga algo fuera de lo políticamente correcto”. Entonces, pareciera que todos están más que cómodos con la presencia de María Eva, que “no cambió nada”. Ante esto, hay una docente que se juega a asumirse como “más estructurada” y reconoce lo mucho que le costó aceptar la transición de su colega. Su mayor miedo: cómo tratarla para que no se sintiera incómoda. Pronto, los pasillos las fueron encontrando y hoy reconoce haber aprendido muchísimo de ella, que trastocó su forma de ver y pensar las cosas. Otro docente, el único varón, afirma que, en general, las personas trans nos enfrentan con cuestionamientos sobre nuestra propia sexualidad, al mostrarnos lo arbitrario y artificial del paradigma al que todos pretendemos ajustarnos.

En la presentación de “Transformadora” en el Centro Cultural Tierra Violeta, estuvieron presentes Lohana Berkins, Marlene Wayar y María Laura Alemán, para intercambiar comentarios y experiencias en torno a la temática planteada por el documental. La mesa estuvo coordinada por Diana Maffía, la presidenta de la organización, y contó con la presencia de la directora del documental. En el debate, María Laura compartió una reflexión: “Cuando el docente dice que las personas trans despertamos cuestionamientos sobre la sexualidad de las personas, yo creo que en realidad los interpelamos en todos los aspectos de la identidad.” Para ella, todos y todas somos trans, en el sentido de que, a pesar de que la mayoría hace ajustes y adaptaciones para acercarse al modelo de lo que se considera normal y deseable, nadie se adecúa exactamente al paradigma y todos desbordamos los estereotipos.

escuelaLa problemática de fondo se relaciona con las limitaciones para el acceso y permanencia que las personas trans encuentran en el sistema educativo. Las burlas, el aislamiento o el acoso de sus pares; las trabas administrativas; el desaliento de docentes y directivos/as, o bien el rechazo por parte de las madres y los padres que forman parte de la comunidad escolar, se encuentran entre las principales causas de deserción. Debe entenderse esta problemática como parte de un entramado de exclusión y vulnerabilidad social, que se profundiza en la imposibilidad del ingreso al mercado formal de trabajo, la falta de vivienda y el no acceso a la salud. Las últimas estadísticas relevadas confirman los testimonios: el 64 por ciento de las encuestadas no culminó sus estudios primarios, el 84 por ciento no llegó al nivel secundario y sólo el 3 por ciento terminó sus estudios terciarios.[1]

Otro de los testimonios fue el de la hermana de María Eva, docente y exdirectora del Avanza. Entre sus palabras se colaron las lágrimas, mientras contaba que al principio, pensó en la posibilidad de pedir que la transfieran para evitar la situación. Admite que “le daba vergüenza tener vergüenza”. Cuenta las repetidas veces que entró a la sala de profesores y las estruendosas risas se silenciaron abruptamente, los comentarios por lo bajo, las miradas de reojo. Sin embargo, hoy se la ve segura, feliz de haber decidido acompañar a su hermana

Sobre la realización, Viviana Becker, una de las directoras, cuenta que “Lo hicimos con recursos propios, hace muy poco nos entregaron un subsidio con lo cual vamos a remediar parte de lo que fue gastado. Con pocos recursos económicos y de instrumentación, como no tener un trípode, un micrófono y a veces en mi caso particular una computadora acorde. Pero queremos que esas condiciones estén reflejadas en el documental porque es un trabajo político y que quiere mostrar que cualquiera de nosotras lo puede hacer y en cualquier plano”.

La historia de María Eva,  formadora de formadores, es también la historia sobre cómo encontrar una grieta e ir abriéndose espacio al interior de ella. Quizás se trate de eso, de saber reconocer los intersticios propios de cada sistema o institución y hacerlos propios, transformarlos, resignificarlos para que se amplíen y desestabilicen el orden instaurado. Todxs somos trans. Todxs somos transformadorxs.



[1] Berkins, Lohana (comp.) “Cumbia, Copeteo y Lágrimas.” Informe Nacional sobre la situación de las travetis, transexuales y transgéneros. ALITT. 2007