Independencia tomada

Los acaban de desalojar, piensan pelear por lo que les corresponde. Se trata de sus hogares, pagaban los alquileres hasta que se vendió la propiedad, y ahora solo les ofrecen la calle para vivir como opción. Se nos ocurre que este centenar de familias merecen una respuesta digna del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad. 

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100 familias.

Hoy,22 de agosto, 100 familias, más de 350 personas, acaban de quedar en la calle.

Leés esta nota y ellos ya están en la calle.

¿Qué se siente?

Digo, ¿qué se siente estar en la calle?

Ariel cierra los ojos. Juan arquea las cejas hacia arriba. Beatriz tapa su labio superior con el inferior y levanta el mentón.

Cuatro años y algunos hijos después, ni se lo imaginan.

¿Tendrán viviendas los encargados de dar soluciones?

¿Podrán elegir dónde vivir?

¿Tendrán agua caliente?

¿Y calefacción?

Porque Beatriz, Juan y Ariel no.

Pensá que vos te enojás cuando lavan los platos mientras te estás bañando porque te sale un poco más fría…

¿Cuánta gente vivirá en los departamentos de Puerto Madero?

¿Habrá unos cien libres?

¿Tiene que ocuparse una nota de preguntarse esto?

Una escalera, perros, otra escalera, ropa tendida, una escalera más y la terraza del edificio desde donde se ve toda Balvanera.

“Nosotros no usurpamos este lugar, fuimos personas estafadas por las personas que regenteaban el hotel”.

Se nota que fue un hotel, los pasillos alargados y los cuartitos numerados, la cocina común, cuatro baños para todos, lo grande del lugar.

“No es que es estamos acá por gusto y por placer, solo lo hacemos por una cuestion de necesidad, y si nos dan una solución nos vamos a ir tranquilamente”.

Desde la terraza se ve que el edificio va de lado a lado de la cuadra.

Ariel señala a la izquierda: los vecinos coreanos del supermercado son los que compraron esta propiedad. Esta. La de esta terraza.

¿Vendrá algún tilingo energúmeno a decir, ahora, en esta situación, que “los extranjeros nos sacan las cosas a los argentinos”?

“No queremos quedarnos con una propiedad, lo que buscamos es una solución a nuestro problema”.

El problema empezó en noviembre de 2008, cuando las familias que vivían en este hotel familiar pagaron el alquiler del mes y, a los diez días, los gerentes avisaron que la propiedad había sido vendida y que las familias se tenían que ir.

El 20 de diciembre, los gerentes desaparecieron.

“Hemos quedado solos”.

Aparece Bruno entre las sábanas. Tiene 2 años, mocos. Cómo subió las tres empinadas escaleras es un peligro y un misterio.

El sentido común, la necesidad, la injusticia, la desesperación, los hijos, el futuro hicieron que 100 familias que se conocían lo necesario de la convivencia empezaran a organizarse para salir. Juntos.

“Hicimos reuniones, nos contactamos con abogados de movimientos que luchaban contra los desalojos, fuimos a la Defensoría, al Ministerio de Desarrollo Social”.

Pero la causa que estudiaba el desalojo, presionada por los nuevos propietarios coreanos, avanzaba.

“La única respuesta de Desarrollo Social fue que primero van a desalojar y después, afuera, se verá que van a hacer”.

Leyó bien: ésa fue la respuesta de Desarrollo Social de la Ciudad, y no de la policía.

Todo esto en 4 años.

Ése fue el tiempo que lograron estirar la causa judicial, hasta el 18 de julio de este año.

“Infantería, carros hidrantes”, enumera el recuerdo del desalojo Beatriz Agüero.

“Cerramos la puerta y dijimos que de acá no nos íbamos”.

Betty siente que tiene que dar una razón: “Porque toda la gente que vivimos acá ibamos a salir a la calle con una mano atrás y otra adelante, porque ningún organismo nos dio una solución”.

Pidieron entonces una prórroga al juez.

“Por lo menos hasta fin de año, porque los chicos van al colegio en la zona. Además que entendemos que hace mucho frio para sacar a los chicos a la calle”.

Pero la justicia es insensible.

El ultimatum sería el 2 de agosto.

El gobierno porteño ha tomado casi como un deporte el desalojo de familias de viviendas tomadas por la necesidad, al tiempo que no ha construido una sola casa en los últimos tres años: Más casas tomadas.

Betty tiene una teoría: “Desalojar gente lo toman como una administracion, un tramite administrativo. Nosotros somos número para ellos. No somos personas, gente enferma, niños: somos número”.

¿Qué son?

Juan:

-Tengo un recibo de sueldo de 1070 pesos, no es un recibo bueno, cobro el mínimo de todo, pero bueno, tengo un trabajo fijo.

-Yo ya estoy viendo un alquiler por Moreno, 1500 pesos.

-Pero de Merlo a Olivos, donde trabajo, tengo 3 horas y media.

-Y mi señora está haciendo la escuela acá en la calle Jujuy.

-Mi nena tiene 7 meses.

-Estoy pensando continuamente que me pueden desalojar, llegar y que mi familia no esté.

-Está dificil.

Lucio, que mide medio metro, se acerca con una bolsa enorme de pochoclos y dice: “¡Cojan todos los que quieran!”.

Es domingo, la mayoría de las familias está porque no se trabaja, hay asamblea.

Beatriz la lleva adelante. Levanta la voz y dirige el temario, pero todo el tiempo incita a los otros a que hablen y participen.

Su éxito no es total, pero alguno por allá, y otra por acá, se van animando.

Se discute cómo hacer pública la situación de esta casa, la única forma de estirar el inminente desalojo.

Se nombran a diputados, movimientos sociales, al periodismo.

Se da el alerta sobre una abogada particular que quiere aprovechar la situación y pide plata a las familias.

Se acuerda no dejarla entrar más.

Se planea un festival solidario.

Un corte de la avenida.

Se pregunta quién irá “mañana” a la Defensoría de la Ciudad.

Betty insiste: cualquiera puede ir, todos los que puedan.

Una mano allá, otra por acá, dos, tres, cuatro, cinco.

Un joven de no más de 15 años dice: yo también.

En Independencia 2969 los chicos se apuran para ser grandes, los más niños miran atentos y serios la ceremonia de la asamblea, y los grandes que discuten, en realidad, están pensando en esos hijos.

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Relatos del golpe paraguayo

Jueves 21 de junio de 2012,

Juicio político

 

Al llegar a Asunción, lo primero que me llamó la atención es que hubiese tanta policía militar desplegada en uno de los países más tranquilos de América Latina. Tranquilo, hasta el viernes pasado. Ese día en Curuguaty, al norte del país, hubo un violento enfrentamiento entre campesinos y policía, con el resultado de 17 muertos, 11 campesinos y 6 policías. En los días posteriores, la confusión de noticias ha sido enorme pero lo que está claro es que aquí nadie se cree la versión en la que unos sin tierra disparan a quemarropa sobre policías que iban a desalojarles. Los policías tenían certeros tiros en la cabeza con armas automáticas -ya quisieran esa puntería equipos de élite- y los cuerpos de los campesinos muestran signos, más que de un tiroteo, de haber sido directamente ajusticiados. Sin olvidar que aun hay cerca de cuarenta campesinos desaparecidos.

En el centro del problema, como siempre, la tierra. Y unos sucesos que, con la perspectiva de una semana, parecen la puesta en escena de una coreografía perversa. ¿Complot? Ni idea, pero resulta curioso que todo esto estalle cuando uno de los grandes latifundistas del país es informado de que no puede acceder a los títulos que le daban acceso a esas tierras. A partir de estos hechos, prensa y televisión se alinean con los partidos tradicionales -colorados y liberales- en una campaña de desgaste, culpando al presidente Lugo, no ya de todo lo sucedido, sino de instar a la violencia en el país. Y todo desemboca en la charada de hoy, un golpe de estado institucional para el que -anacronismos tiene la historia…- aquí existe una figura legal: el ‘juicio político’.

Durante toda la jornada de hoy no se ha hablado de otra cosa en las calles. Y a lo largo del día se ha ido sumando gente a la concentración en apoyo al presidente frente al edificio del Congreso. La manifestación se ha transformado en vigilia, porque de ahí no tenían intención de moverse en toda la noche, y desde los municipios que rodean Asunción se estaban formado columnas de campesinos que pretenden llegar mañana a la capital para brindar su apoyo al presidente Lugo a la hora en que se esté consumando su, ya dada por hecho, destitución. Lo que nadie sabe es qué pasará en una plaza que se espera abarrotada de gente cuando se comunique la resolución.

 

Esther Benavente

Española residente en Paraguay

 

 

 

 

San Lorenzo, 22 de junio de 2012.

Ratifico una vez más mi postura y mi voz no se va a apagar: NO RECONOZCO AL GOBIERNO DE FEDERICO FRANCO. Nos veremos en las urnas en el 2013, es la única arma que tengo. No crean, pues, que esta es una victoria, seguiremos luchando por la democracia. Confío en que la juventud y el pueblo paraguayo entenderá que esto fue un golpe a la soberanía de nuestra Nación y a nuestra Democracia. No se trata de defender a Fernado Lugo, no se trata de ser izquierdista. Dejemos de tragar todo lo que nos venden esas ratas de prensa como información. Seamos conscientes, informémonos de nuestros derechos y de nuestras obligaciones como ciudadanos paraguayos y exijamos su cumplimiento. Pero hagámoslo nosotros como pueblo, no 39 payasos de circo que se esconden detrás de las listas sábanas que por cierto hace aproximadamente poco más de 15 días evitaron que se desbloqueen. Cada quien tendrá la ideología política que le plazca, pero ninguna tiene derecho de ir contra la voluntad popular. Jamás se puede reconocer como legal un proceso que se dio como resultado de una manipulación política, utilizando el dolor de la gente, la muerte de compatriotas como armas para la realización de sus fines de lucro. Es una vergüenza y una indignación total.

Termino informándoles de algo que es obvio, pero al parecer hay gente que todavía se niega a creer. El congreso no tomó esta decisión para lograr un país mejor, no les movió ningún interés ajeno al lucro. Al congreso no le importa si en estos momentos tenés trabajo, tenés educación, o tenés seguridad, AL CONGRESO NO LE IMPORTAS UN CARAJO. Ahora nos estamos dividiendo en ideologías políticas, ahora estamos retrocediendo veinte años atrás. Esa era la idea, eso era lo que buscaban. Buscaron que vos y yo no trabajemos unidos por un país mejor, temblaron y se asustaron ante nuestro despertar. Pero que el cambio no se detenga, nuestro país no necesita tener colores “seccionaleros”. Que nuestro verdadero partido político sea en todo momento DEFENDERLA DEMOCRACIA.

Yéssica González Peralta

Estudiante universitaria de Paraguay

Democracia antes que independencia

Primera entrega de Revoluciones en la preindependencia americana. América del Sur, Alto Perú, actual Bolivia: cómo desde el pequeño poblado de Caquiaviri, los oprimidos por la colonia se hicieron con el poder para instaurar un nuevo orden centrado en una democracia directa cuarenta y ocho años antes de la declaración de la Independencia boliviana.

Las independencias de las colonias americanas a lo largo del siglo XIX no fue sino la conclusión de un proceso mucho más amplio de rechazo, crítica y violencia colectiva contra el poder colonial, motivadas tanto por las propias elites criollas como por las comunidades indígenas desde los inicios mismos del siglo anterior. Las insurrecciones de Tupak Amaru y Tupak Katari fueron las más amplias y aquellas que generaron un mayor desafío al Imperio español. Así recorreremos de Sur a Norte a lo largo de los siguientes tres números, revelando el accionar de los proyectos anticoloniales en la previa de las independencias, que pese a haber sido derrotados, alimentaron el fuego emancipador que habría de arrasar all dominio europeo sobre el continente americano.

Quien visite La Paz y por cuestiones del destino se le dé por preguntar por Caquiaviri, le indicarán  un pequeño municipio de la provincia de Pecajes, con solo doce mil habitantes y un típico paisaje andino: aire seco, algo de vegetación y cultivos de altura. Sin embargo, tres siglos atrás esta comunidad se conformó como el centro de una insurrección con varios meses de duración, que iba a generar uno de los proyectos anticoloniales de mayor complejidad y alcance. Allí se sucedieron desafíos como nunca antes habían transcurrido en la región.

El domingo 2 de noviembre de 1771 criollos, españoles y miembros de la elite indígena salieron armados y con sus caballos de Caquiaviri hacia el pequeño pueblo de Jesús de Machaca listos para encabezar la represión sobre los campesinos del día anterior. Levantándose contra los gobernadores, exigían el fin del maltrato y la explotación que sufrían cotidianamente: altos impuestos, prestaciones de trabajo ilegales, violencia física y demás. Al llegar la noche, los jinetes se enteraron que los insurrectos los esperaban prestos para entrar en combate y defender lo suyo,  por lo que aplazaron sus planes y dieron media vuelta para retornar a sus hogares, que lejos de lo que suponían, no iban a ser un lugar seguro.

Entretanto, ¿qué sucedía en Caquiaviri? Los nativos se habían reunido para discutir la situación, entendiendo que los habían puesto en una situación incómoda: si no hacían nada, sus pares de Jesús de Machaca iban a ser vencidos, pero apoyarlos significaba tomar las armas y aceptar el enfrentamiento con los funcionarios. Así, la multitud decidió por primera vez, no solo levantarse contra el poder colonial local sino también llevar a cabo una tarea nunca antes realizada desde la llegada de los europeos: gobernar.

Era el momento de tomar la iniciativa. Sin armas más que herramientas de labranza y hondas, se apostaron en las puertas de la ciudad, aguardando la llegada de los incrédulos jinetes. Sus familias ya estaban siendo notificadas de los cambios que empezarían a darse por esas tierras. Y regresó el contingente, sin encontrar el descanso más que en cuando fueron puesto bajo las rejas. El mismo destino le correspondió a cada funcionario, al cacique y a todo aquel que trabajase para amparar el poder español. Ni los ruegos del cura local por retomar la calma sirvieron. La decisión era firme, y ni aquél Dios cristiano ni sus representantes en la Tierra pudieron impedirlo.

Si uno buscase los líderes del movimiento, tendría que señalar a cada uno de los pobladores. Tal como escribiese el historiador subalterno Sinclair Thompson, “los asesinatos, la violencia y las amenazas de castigo extremo no fueron repentinos y espontáneos impulsos de una masa alzada (…). Por el contrario, durante los días de la toma de poder por parte de los indios, los distintos caminos de acción tomados por los comuneros fueron escogidos tras asambleas comunales y deliberaciones colectivas. En este sentido, podemos considerar los asesinatos, la violencia y las amenazas como parte de una orientación o proyecto político radical que conscientemente se imaginaba la eliminación o aniquilación de los rasgos más significativos de la dominación colonial”[1].

Entonces, ya se nos hacen visibles los caminos escogidos para recorrer la eliminación del modelo colonial y con el objetivo de crear un nuevo orden: el encarcelamiento de las elites y los gobernantes tanto hispánicos como indígenas marcaban su oposición a la estructura política de dominación, sustituyéndola por una democracia directa. Luego, aislando e ignorando al párroco local, quitaron las bases de la dominación ideológica.

En sus proclamas afirmaban que caídos sus gobernantes “ahora eran todos vasallos del rey”[2]. Esto implicaba su respuesta a un tercer problema: la posición de los individuos ante la ley. La sociedad colonial americana estaba dividida en dos repúblicas, una de Indios y otra de españoles, cada cual con sus deberes y derechos. Los primeros considerados como inferiores y sujetos al poder de los segundos. Frente a esto los pobladores declararon que desde ese momento todos se considerarían iguales entre sí y la forma de materializar este cambio fue sin dudas fascinante por su creatividad: todos los españoles y criollos fueron liberados de la cárcel y obligados a vestirse con las ropas tradicionales indígenas. Luego debieron jurar “mancomunidad” frente a todos los habitantes aceptando la igualdad y el gobierno comunal. Entonces una vez que culminado este ritual, las elites fueron reincorporadas a Caquiaviri, pero ya ahora como iguales. El proyecto social ya estaba gestado.

El final de esta empresa fue menos épica que lo que intentaron construir. Al poco tiempo las autoridades españolas, con la espada bajo el brazo desactivaron la movilización, retornando el orden en aquel perdido paraje andino. Pero sin contar con este triste desenlace, lo sucedido en Caquiaviri demuestra cómo cuestiones que fueron planteadas y solucionadas durante el período post-independencias, también estaban en las mentes de los propios campesinos y en el alma de cada insurrección y toma del poder varias décadas antes. Cuestiones como el poder eclesiástico, la igualdad ante la ley y la forma de gobierno fueron resueltas de modo muy complejo y satisfactorio por la comunidad de Caquiaviri, quien, en su leve lapso de vida independiente aportó su piedra fundacional en la construcción de un nuevo orden social posible.


[1] Thompson, Sinclair, “Cuando solo reinasen los indios”, Argumentos, enero-abril, vol 19, número 50, UAM. Pp. 34

[2] Ídem Thompson, Pp. 39

“El bloqueo sobre Cuba genera muerte”

Interiorizándonos en la situación cubana, la segunda parte de la entrevista a Atilio Borón. Interpretación y explicación de las diferentes nociones de libertad, la actualidad de las reformas que se vienen discutiendo, y desde dónde mirar a Cuba y a la América que la rodea.

Primera parte:  “Estados Unidos prepara un golpe en Venezuela”

Atilio Borón, politólogo y sociólogo, llegado de República Dominicana, donde participó de una conferencia sobre Juan Bosch, se sienta delante de su foto con Fidel Castro, pone jazz de fondo, levanta el señalador de NosDigital y lee “En la batalla de ideas, las que no se conocen, no luchan”. Separa los papeles del escritorio, recuerda el discurso de su entrañable amigo hablándoles a los intelectuales en la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana, allá por 1961. Se lo imagina parado, firme, resistiendo los primeros embates de Estados Unidos, lúcido: “Nosotros hemos sido agentes de esta revolución, de la revolución económica-social que está teniendo lugar en Cuba. A su vez esa revolución económica y social tiene que producir inevitablemente también una revolución cultural en nuestro país”. Borón lo tiene en cuenta, como siempre, y lanza: “La batalla de ideas es un elemento fundamental de la lucha de clases contemporáneas. No se puede reducir el conflicto tan solo a los aspectos más económicos. Sobre todo cuando, si el capitalismo ha logrado prevalecer y mantenerse a pesar de sus conflictos y sus crisis, ha sido porque en gran medida supo desarrollar una hegemonía que revela la capacidad ideológica de conducción y de dirección, lo que Gramsci llamaba capacidad de dirección intelectual y moral”. Por eso dirige el Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, dirigió el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y es titular de las cátedras Teoría Política y Social I y II.
Desde sus trincheras, enseña que si el capitalismo tuviera que mantenerse solo en base a sus éxitos económicos, se hubiera caído hace tiempo. “Se mantiene porque a pesar de la gran frustración que genera aún cuando las cosas van bien, a pesar de la enorme irritación en momentos como el actual, hay todavía una victoria ideológica cultural que es muy importante y que hace que siga su rumbo a pesar de todas esas dificultades”, se entusiasma y dispara: “Dar la batalla en ese terreno estratégico es importantísimo”.
“Hoy la guerra antisubversiva se libra en el terreno de la cultura y en los medios”, leyó examinando material del Congreso de los Estados Unidos. Lo declaró uno de los más altos jefes militares a la cámara de Representantes. “Más allá de las confusiones que suele haber en el campo del pensamiento de la izquierda, la derecha tiene muy clara la importancia excepcional de la batalla de ideas. Hay que salir a batallar, a desmontar todas las falsificaciones que genera la sociedad burguesa en relación a sí misma y a quienes desean cambiarla”, se ensalza. Vuelve a imaginarse a Castro en uno de sus tantos momentos históricos, cuando llegó a la Habana el 8 de enero de 1959 y gritó: “Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traerá las peores consecuencias y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo”. Lo trae a la actualidad, a su otro admirado amigo Noam Chomsky y su programa: “decir la verdad y denunciar todas las mentiras”.
Parado en una esquina de la capital cubana, durante su último viaje a la isla, se quedó mirando el horizonte y un par de desconocidos se le acercaron para preguntarle si necesitaba algo. No necesitaba nada, pero le urgía hablar de política. Recuerda y señala: “Los cubanos dicen con absoluta franqueza lo que piensan de política. La idea de que Cuba es un estado policial como dicen en EE.UU. es absurda e incompatible con el espíritu caribeño que tienen. Se quejan de lo económico que está mal por responsabilidad del Estado, pero sobre todo por el bloqueo. Pero el núcleo duro con el que tropieza el Imperio es que los cubanos no quieren saber nada con un país colonizado”. Su compañero martiano lo había dicho en 1960: “Nosotros no hemos de cometer el error de subestimar al enemigo imperialista, sino conocerlo en su fuerza real, apreciarlo en su fuerza real, y hacer, por nuestra parte, lo necesario para salir victoriosos en esta batalla por la liberación de la patria”. Le respondió así a uno de los atentados que sufría el país por entonces: “¡Qué ingenuos son! ¡Si por cada petardito que pagan los imperialistas nosotros construimos quinientas casas!”.
Por eso abordaron también los ataques económicos, que aún duran. “El bloqueo es una política totalmente ilegal, es una política de guerra y de agresión que no debe tener lugar en la comunidad internacional”, explica Borón.

-Desde 1959 Cuba está sometida a un bloqueo estadounidense. ¿Cómo se continua la lucha en contra de ese autoritarismo?

-No hay que acostumbrarse al bloqueo. Es un acto criminal. Significa someter a una población considerada enemiga, aunque no lo sea. En vez de tirarle bombas, les arroja una serie de dificultades económicas que en muchos casos significan pérdidas de vidas humanas. En el caso de Cuba, el bloqueo implicó un costo comparativamente menor porque hay una red de seguridad social muy fuerte que no existe en otros países. Ellos calculan que murieron siete mil personas porque no pudieron acceder a medicamentos que se producen solamente en Estados Unidos o, por ejemplo, en España, pero cuya producción alcanza un 10 por ciento estadounidense. Por las leyes del bloqueo, no se lo pueden vender a Cuba. Eso genera muerte. En un caso de un bloqueo menos prolongado como el de Irak, que no tenía la seguridad social cubana, se estima que murieron 800 mil personas. Solo por un bloqueo económico, sin contabilizar los militares. Ésa es una cifra oficial del gobierno estadounidense. Y la gran mayoría de esos muertos eran niños. A Cuba le ha costado en términos económicos, el equivalente a dos planes Marshall. Con uno solo se recuperó Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando estos cínicos hablan de los problemas de economía cubana, me gustaría ver cómo funciona Estados Unidos con dos planes Marshall en contra en cincuenta años. Ese país sería una hecatombe total. Estados Unidos, además, internacionalizó el bloqueo con la extraterritorialidad: un productor holandés que le quiere vender a Cuba un tomógrafo computado, si tiene un componente tecnológico, de patente o material mayor al diez por ciento, no puede venderselo.

-El bloqueo se extiende también a lo informático.
-Cuba tenía acceso a Internet, pero necesitaba el caño submarino para que fuera de alta velocidad. A causa del bloqueo, Cuba no tiene ese acceso. Los países (República Dominicana, Jamaica) que se lo ofrecieron fueron sancionados por Estados Unidos: “si continúan ayudando, les vamos a cortar el acceso a nuestros mercados, no vamos a dejar que entren los inmigrantes, etcétera”. Chávez les ha tirado un caño de 1300 kilómetros. Vamos a ver cuándo va a funcionar. Eventualmente Cuba va a poder acceder a la era digital plenamente.

 -Sin embargo le critican el corto acceso a la información.
-No le dan la posibilidad de permitirlo. Desde Cuba hasta Estados Unidos hay unas 100 millas. Se podría haber solucionado mucho más fácil. Hay que entender que Cuba está en guerra: lo bloquean, amenazan, sabotean (con muertos incluidos). Cuando japoneses en la Segunda Guerra Mundial entraron en California, Estados Unidos los metió en un campo de concentración. Cuando un país es objeto de un ataque, existe un recorte de las libertades públicas. Se puede resolver levantando el bloqueo y dejando de atacar a Cuba. La Central de Inteligencia Americana reconoció los más de 600 atentados para acabar con la vida de Fidel Castro. No le pueden pedir a Cuba que despliegue todas las libertades públicas. Un cubano tiene más libertad que gente de cualquier otro país de América Latina: saben que no se van a morir por falta de atención médica, que es gratuito el acceso a la mejor educación posible. El estadounidense no tiene esa libertad. Si no tiene dinero, no puede estudiar y difícilmente consiga becas, salvo condiciones excepcionales.

-También le reprochan tener un sistema de partido único.
-Eso es muy controversial. EE.UU. tiene un sistema bipartidario. Como dijo mi gran amigo y talentosísimo Noam Chomsky, en EE.UU. hay un solo partido: el Wall Street Party. Las diferencias entre republicanos y demócratas son marginales. No hacen al fondo de la cuestión. Puede haber un sistema de partido único más democrático que un sistema bipartidario o multipartidario. Cuba tiene algunos rasgos de democracia radical muy fuerte: es uno de los únicos países del mundo donde los candidatos a los cargos electivos de la Asamblea Nacional surgen de las instancias territoriales (barrio o lugar de trabajo). En Cuba el partido Comunista no puede presentar candidatos. Puede el barrio elegir a alguien del partido, pero puede también que no. De hecho, más de una tercera parte de los asambleístas no eran miembros del PC Cubano. Es muy importante porque da un control muy fuerte sobre el representante. ¿A quién le voy a reclamar yo si se derrumba un edificio como consecuencia de corrupción? También hay gastos enormes en la campaña en Estados Unidos y en los Estados capitalistas que recortan las posibilidades de ser electo. Las versiones más optimistas dicen que la campaña de Obama costó un billón de dólares. Las menos, el triple.

-Cuba está actualmente realizando reformas económicas. ¿Qué opinión le despiertan?
-Tiene que hacer reformas porque el sistema antiguo está agotado. Yo creo que las debería haber hecho hace unos cuantos años. Debería haber avanzado más rápidamente a otra forma de organización económica social. Ahora tiene que ir muy rápido porque le está costando mucho funcionar. Tiene que eliminar formas estatizadas de actividades económicas que eran absurdas, por ejemplo, la barbería o la producción de vestidos de novia. Yo lo decía en Cuba: “¿en qué parte de El Capital de Karl Marx, dice que el Estado tiene que tener en sus manos absolutamente todas las actividades económicas?”. El pueblo cubano tiene una gran capacidad creativa, entonces yo creo que van a superar los obstáculos.

-¿Estas reformas pueden llegar a generar acumulación?
-Existe acumulación de dinero importante porque a pesar de los bajos salarios, los cubanos no gastan nada: la comida la dan en el trabajo, alquiler no existe, lo que pagan por luz o gas es mínimo. Me parece que hay una capacidad de compra muy fuerte en Cuba. En los últimos 10 años hubo un proceso importante de acumulación. Fidel le tiene miedo, cree que puede ser el inicio a una vuelta al capitalismo. Yo creo respetuosamente que no. Hay un Estado cubano muy fuerte capaz de controlarlo y de evitar la creación de una burguesía que ponga en jaque a la Revolución. Estados Unidos quiere aportar a eso, pero no lo va a conseguir. Con estas reformas, Cuba va a conseguir galvanizar un apoyo mucho mayor de la población cuyas críticas fundamentales se dirigen a lo económico.

Foto: Mariano Frisoli.

Albores de un nuevo país: Sudán del Sur

La Internacional

Noticia que no fue noticia: resultó positivo el referendum por la creación de un nuevo país donde desde hace mucho hay una nación conformada. En el corazón de África durante el 2011 nacerá el 194º Estado con reconocimiento internacional.

Los ecos que resuenan desde África poco suelen retumbar por estas latitudes. En nuestro ideario se lo ve como a un continente plagado de conflictos, a la vez que amenazado constantemente por pandemias, hambrunas y extrema violencia; hogar de extraños grupos animistas, de rituales bárbaros y de animales majestuosos. No más que esto.

Sin embargo, desde 1955 se estuvo gestando en el interior de Sudán -país de mayor superficie, análogo al tamaño de Argentina-, un movimiento que culminó de manera victoriosa con la independencia de la región austral, conformándose Sudán del Sur.

Plebiscito y augurios

El referéndum tenía que darse “en el 2011”, según lo acordado entre Sudán y el Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLM, por sus siglas en inglés) quien desde hacía poco menos de veinte años, se había convertido en una notoria fuerza beligerante por la autonomía del Sur. Y sin ninguna espera, el año amaneció bajo las urnas: entre el 9 y el 15 de enero la población debió tomar la tan ansiada decisión: unidad o secesión. La segunda opción ganó con un abrumador resultado: 98, 83% de los sur-sudaneses habían optado por conformar unas nuevas fronteras. Raramente para un continente en general convulsionado a la hora del sufragio, las votaciones se hicieron con relativa calma y, según veedores internacionales como la ONU y el Centro Carter entre otros, el nivel de corrupción e irregularidades fue ínfimo. “El referéndum fue correcto, exacto y transparente y no hemos tenido objeción acerca del resultado” afirmaría luego el Presidente para el referéndum, Mohamed Ibrahim Khalil.

En el exterior, los sudaneses emigrados, optaron por la misma resolución que sus compatriotas: en Inglaterra, Egipto y Canadá un 97% apoyó la separación. Entonces, de una vez y para siempre, el Sudán del Sur puede ansiar un territorio libre y soberano para su porvenir, hecho que se oficializará el 9 de julio próximo.

Pese a estas alentadoras noticias, el joven Estado está y estará cercado por un sinfín de problemas de toda índole. Por un lado, solo el 80% de las fronteras han sido delimitadas entre los dos gobiernos, hecho que podría extremarse, dada la presencia de pozos petroleros en lo que hasta hoy son las fronteras aceptadas. A su vez, la provincia rica en reservas petrolíferas, Abyei, se supone que tendrá un referéndum para elegir a qué territorio pertenecer. Se trata de asuntos con una potencialidad nada desdeñable de provocar conflictos, ya sabemos que ha habido enfrentamientos armados entre los nómadas Misseriya –que desean ser “norteños”- y los Dinka-Ngok -aspirantes a ser miembros del sur- con un saldo de diez muertos en una semana.

Por otra parte estará la cuestión del gran gasto del erario público que consumirá el solo hecho de crear ex-nihilo todo el aparato administrativo y burocrático necesario para poner en marcha la maquinaria estatal. De modo que será Sudán del Sur bien permeable a recibir la llamada ayuda extranjera –léase, préstamos-, aumentando la ya gran deuda que heredará –diecisiete mil millones de dólares- de la partición en partes iguales de los adeudado por el la vieja Sudán unificada.

Por último, clave será ver cómo se solucionan las relaciones con su vecino del Norte, no ya en el ámbito político ya que ambos Estados parecen acercarse a una senda de respeto por las soberanías ajenas; sino en el trato hacia los nuevos extranjeros, aquellos sudaneses que hayan optado por ser del Sur aunque permaneciendo en el Norte o viceversa. De qué modo controlar y evitar la segregación automática de ese ciudadano, de la misma forma que la xenofobia y demás actos de violencia y alienación.

Supremacía del Norte. Colonialismo. Historia del conflicto sudanés

Sin embargo, ¿cuáles fueron las motivaciones de la población austral, a rebelarse contra el poder central y, durante seis décadas, enarbolar las banderas de la autodeterminación?

El conflicto Nor-Sur se establece en gran parte como consecuencia de la colonización: primero fueron los egipcios quienes llegaron a la región con ánimos colonialistas, instaurando en la capital actual de Jartum, el centro de operaciones y dominio. De modo que hubo una profundización de la misión islamizadora por sobre la población local, donde un amplio sector mantenía sus tradiciones religiosas propias. A la vez, la riqueza comenzaría a apropiársela un pequeño grupo mahometano, ligado a El Cairo, asentado en el Norte, mientras el Sur fue dejado de lado. Esta política de exclusión y segregación sería continuada por los ingleses, que a fines del siglo XIX se hicieron con el control de hecho del territorio. Aquí, en su política de “divide y vencerás” gobernó al Sudán como dos compartimentos diferentes, uno el Norte –beneficiaria de la mayor cantidad de los beneficios económicos y sociales- y otro el Sur. Es más, hasta 1947 la ley de closed districts prohibía el paso de una zona a la otra. Entonces, vamos viendo cómo las diferencias no solo se constituyeron por divergencias religiosas, sino también como una continuada historia de pauperización sureña.

En 1955, como anticipamos, dio a luz el primer movimiento armado contra el poder sudanés, con reivindicaciones propiamente de liberación, en manos del movimiento Anyanya, conformado por ex-miembros del ejército en un principio y luego expandiéndose por todos los puntos cardinales. El Acuerdo de Adis Adeba, entre este grupo insurgente y el poder central parecía ser el camino hacia un entendimiento entre ambas partes, donde Sudán del Sur lograba amplios beneficios de autodeterminación, llegando a establecer un propio Poder Ejecutivo y un Parlamento. Sin embargo, y fruto del descubrimiento de grandes riquezas minerales en hidrocarburos, el Sudán avasalló este acuerdo a partir de 1977, desechando aquellos progresos y estabilidad concensuados.

Finalmente, para 1983 se crearía el SPLM, que durante veintidós años lucharía tomando las armas, por esa libertad tantas veces mancillada.

En 2005, se firmaría el último acuerdo de paz, el Acuerdo Global de Paz, que tendría como resultado el referéndum de principios de 2011…

Secesión en Sudán: ¿antesala para el desmembramiento de las fronteras africanas?

De las consecuencias más nefastas del dominio europeo sobre suelo africano fue lo que podríamos llamar, la etnización del continente; es decir, dejaron al territorio conformada por un sinfín de étnias, creadas por el mismo colonizador como un medio de control de los grupos sociales que encontraron durante su llegada. De modo que las fronteras de los actuales países africanos suelen contener en su interior reivindicaciones por la autodeterminación de tal o cual grupo por el territorio que habita. Por ejemplo, países como Nigeria, Etiopía –que ya sufrió la secesión de Eritrea-, Sudán –con Darfur- y Somalía actualmente se encuentran empapados bajo enfrentamientos entre grupos armados, que bogan por la liberación de tal o cual provincia o región del poder central.

Entonces, ¿puede Sudán del Sur animar a un aumento de las expectativas separatistas a lo largo y ancho de los cuatro puntos cardinales?

Alfred Sebit Lokuji, presidente del comité que cubre el estado de Ecuatoria Central,  dijo a NosDigital: “Si bien es tentador creer que Sudán del Sur establece un ejemplo con Somalía, no hay paralelismos allí. Sudán del Sur viene de una larga historia de opresión. Mientras que la opresión que no puede ser negada para ciertos elementos del pueblo somalí, el deseo de estar unidos no es el mismo de ser libres, sin embargo, ambas dos no son siempre excluyentes”.

De modo que, tal vez sea la antesala de una nueva ola de esperanzas de autodeterminación, aunque eso no implique independencia necesariamente. Será solo el tiempo quién determine qué le deparará al mapa africano.