House of Cards va por Venezuela

El Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, volvió a considerar que Estados Unidos tiene superpoderes sobre el mundo, argumentó que su país tenía razones para considerarse en peligro y definió una agresión militar contra Venezuela. Días antes, la policía de su país mató a un joven negro. Días después, 70 mil personas marcharon recordando a Luther King. ¿Quién es la guerra?

Pasa siempre que, cuando el maquillaje se va, queda la piel reseca mostrando quién o quiénes se esconden detrás del polvito mágico. No importa si el polvito es negro, es indio o es obrero. Da igual. El polvito es el polvito y sirve solamente para disimular sensaciones y palabras. Para nada más. En algún momento, cuando las contradicciones presionan fuerte, el huracán hace mover al viento y la pintura se corre de la cara, el peinado se desacomoda y el saco se arruga. Entonces, ahí, en ese instante cruel, se advierte que ningún carnaval carioca es eterno y que la verdad es siempre la verdad. Ni apuestas por una salud menos exclusiva ni amagues de normalización de las relaciones. El Bloqueo sigue en el lugar en el que se encuentra desde hace décadas y el Imperio no se corre ni un pelito de su línea. Y no es que no quiera. En tal caso, no importa si quiere o no porque lo que importa es que no puede hacerlo. Si no, no sería el Imperio.

El último 7 de marzo se cumplieron 50 años del Domingo Sangriento, como se conoció a la masacre ocurrida en 1965 en Alabama en el marco de la pelea contra la discriminación racial en Estados Unidos. Según las fuentes periodísticas, cerca de 70 mil personas marcharon para no olvidar y para denunciar que el sueño de Martin Luther King sigue sin cumplirse. Está claro: el reciente asesinato del joven negro Anthony  Robinson a manos de la policía de Madison, Wisconsin, demuestra que en el territorio del Imperio la Justicia y los Derechos Humanos no funcionan por fuera de la pertenencia de clase y del color de piel. Mientras tanto, Barack Obama enjuagó la hipocresía oficial visitando la ciudad de Selma, en el centro del estado de Alabama. El maquillaje le resolvió esa puesta en escena, pero lo abandonó en la siguiente presentación: una salvaje declaración contra la soberanía de Venezuela –y de toda América Latina- que incluyó la sanción por parte de Washington de siete funcionarios del gobierno bolivariano por presuntos abusos contra manifestantes.

Por la osadía de no obedecer y por el petróleo, por las transformaciones geopolíticas y por las ideologías que no desaparecen, Estados Unidos tiene en la mira a Venezuela como tiene en la mira cualquier manifestación de autonomía que cuestione el orden imperial. Eso está en juego: la autonomía, la potestad de elegir sin rendirle cuentas a nadie, la autodeterminación de los pueblos. La muerte de Hugo Chávez -líder político y simbólico- y los legítimos vaivenes de una economía en desarrollo reimpulsaron la avanzada criminal desde hace ya algún tiempo. Como los intentos por tumbar un proyecto político con fuerte apoyo popular a través de la vía electoral fracasaron desde 1998 -Chávez ganó 14 elecciones en 15 años; y Nicolás Maduro se impuso una vez más, en 2013, con el 79,69 por ciento de la población votando-, las operaciones por fuera de la ley aumentaron en cantidad y en calidad hasta alcanzar un nivel que, al menos públicamente, permanecía oculto detrás del polvito mágico: la agresión militar. La indefendible y no argumentada justificación, difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca, afirmó que Venezuela “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.

Cuba es Cuba por múltiples razones pero, en especial, por su batalla frente al atropello que el Imperio ejecuta a diario contra los pueblos de los cinco continentes. Es una voz mucho más grande que el tamaño de la isla. “Nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de un Estado soberano ni a declararlo, sin fundamento alguno, como amenaza a su seguridad nacional”, expresó el gobierno de Raúl Castro en un comunicado. “Te felicito por tu brillante y valiente discurso frente a los brutales planes del Gobierno de Estados Unidos”, escribió, sin retraso alguno, Fidel Castro. Nicolás Maduro hizo lo suyo y le dijo a Obama, entre otras cosas evidentes, una verdad evidente: “Usted ha decidido el camino de hundirse en el foso de la historia”.

Después de que el carnaval carioca terminó, después de que los invitados se fueron, después de que el último flash se apagó, la novia advierte que se le vino encima la hora de toparse con la cruda realidad: desayunar con su novio sin el acompañamiento de los tantos cosméticos que se usan en las citas de gala. Algo así sucedió –una vez más- con el Imperio: el maquillaje que se había puesto en Selma se le fue a la mierda y el rostro cretino volvió a aparecer en la primera plana de los diarios. 

Con maquillaje, es Barack Obama, premio Nobel de la Paz. 

Sin maquillaje, es el responsable político de más de 500.000 asesinatos, responsable político-militar de 40000 niños mutilados y gerente de una política con 9000 presos políticos.

Vivir colonizado

En donde algunos dicen que nació el primer espíritu de la primavera árabe, en donde muchos dicen que hay solo arena del desierto inmenso, lo que hay es una nación sometida por Marruecos. En el extremo noroccidental de África, frente a las Islas Canarias españolas: Sahara Occidental.

Las guerras marcan, demarcan, enmarcan, remarcan los sucesos ordenados que suponen la Historia entera. Hacen de mojones que guían la sucesión de hechos, vidas y, claro está, muchas muertes. Estas guerras que se conforman como los hechos más estudiados en la historia de la Historia son sistemáticos comienzos o confirmaciones para el sometimiento de un pueblo por otro.

Fue colonia española hasta que la decadencia del reino español llevó a la corona a cederle los territorios al vecino marroquí. Aunque ningún país admite la anexión a Marruecos, la apropiación es una realidad desde 1976. Los territorios ocupados comparten la observación de la ONU en el Comité Especial de Descolonización con las Malvinas, compartiendo también la ineficiencia del organismo internacional.

La población se encuentra disgregada mayormente entre las ciudades saharauis en territorio ocupado y los campamentos de refugiados en Argelia. La realidad de cada lugar es bien diferente, por lo que nos acercamos a cada situación para que puedan transmitirnos su vida cotidiana atravesada en permanente por el espíritu avasallante del conquistador.

VivÍs en un campamento de refugiados

-Las temperaturas en los campamentos hoy han alcanzado 49 grados, os imaginas que desde las 10.30 ya nadie anda por la calle, ni coches ni las cabras que siempre buscan algún cartón para comer. Haber cuando el destino escribe que regresamos a nuestras tierras y a nuestro Atlántico. Nuestros jóvenes empiezan ya a presionar para hacer algo para nuestro pueblo.

-Vivo en los campamentos de refugiados saharauis al sur de Argelia.

-Desde que nací.

-Tengo 27 años.

-Desde 1975 mi pueblo lleva el exilio.

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Hablando con Luchaa Saleh, las preguntas, como a menudo, sobran. Como para cualquiera de los cerca de 150000 refugiados saharauis permanentes en los campamentos.

-Hay campamentos de refugiados al sur de Argelia gracias a los argelinos que nos han abierto sus tierras para que nuestros ciudadanos estén seguros. Los saharauis en el exilio nos hemos organizado en campamentos para administrarnos mientras trabajamos por la autodeterminación para elegir el futuro. Estamos a unos 30 kilómetros de la cuidad argelina Tinduf donde podemos ir por nuestras necesidades.

-Las viviendas son tiendas y hay colegios de adobe de tierra hechos por los exiliados. Gracias a la ayuda humanitaria que nos llega del extranjero hemos tenido algunos materiales para que nuestros niños puedan estudiar allí. Los profesores son saharauis que han estudiado en Cuba, Libia y Argelia. En cada campamentos hay varios colegios de primaria y hay otros fuera, a unos 34 kilómetros. Para el bachillerato y la universidad hay que ir a otros países, de encontrar dónde se encarga el Ministerio de Educación, porque en la ley saharaui el estudiar es un derecho.

Vivís en territorio ocupado

Naji Alali, responsable de sección española de El Centro Saharaui para la Información y la Comunicación, arranca algo ansioso contándonos la última causa que lo tiene ocupado: “A Salah Amaidan, atleta profesional saharaui, que regresaba a la ciudad ocupada de El Aaiun para pasar el verano con su familia, le ha sido denegada la entrada por las fuerzas de ocupación marroquí. En estos momentos, está siendo expulsado hacia España”. No se trata de ningún hecho excepcional, es lo de cualquier día. Ahora sí arranca a respondernos.

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-Vivo en la ciudad de El Aaiun, la capital del Sahara Occidental, situada en zona ocupada. Es una ciudad grande de 50 años, y casi 200000 habitantes. Tenemos una mezcla de clima desértico con marítimo, porque es una zona seca pero cerca de la costa del Atlántico.

-Últimamente recién empezó el transporte en autobuses.

-Hay una minoría saharaui y una mayoría marroquí de habitantes.

-Los saharauis tienen una relación pacifica con los ciudadanos marroquíes. Cada familia saharaui tiene vecinos marroquíes y sus miembros tienen relaciones de amistad y de trabajo con otros marroquíes pero el problema es con la autoridad de ocupación.

-Cuando los saharauis organizan una manifestación para reivindicar sus derechos elementales, sean políticos, económicos o sociales,  siempre las autoridades de la ocupación marroquí intervienen con fuerza para oprimir toda expresión libre de la independencia saharaui.

-Yo soy profesor de filosofía, pero la mayoría de los saharauis no tienen ningún recurso fijo u oficial para ganar su vida. Muchos de los jóvenes ganan su vida con trabajos ocasionales de sueldos bajos.

-La educación está organizada por la ocupación marroquí. Tienen el poder total de organizar el sector en la zona ocupada del Sahara Occidental. La idea que subyace a la política educacional es hacer a los saharauis ignorantes de su propia cultura, su identidad, su historia y su causa de lucha. De la misma forma, la ocupación impide el acceso de los estudiantes saharauis a las asignaturas altas como medicina, ingeniería, biología, física…

-Moverse y viajar en la zona ocupada es un sufrimiento y una humillación para los saharauis por haber mucha barreras entre las ciudades saharauis. Viajar al extranjero no es sencillo para la mayoría por no tener dinero o por la prohibición de las autoridades marroquíes si el viajero es activista por los derechos saharauis.

-El sistema de ocupación marroquí busca eliminar a todos los saharauis que luchan por la libertad del Sahara: los encarcela, los oprime, los tortura. El sentimiento generalizado de la gente del Sahara es el firme rechazo y la resistencia. Tienes que saber que los jóvenes que luchan hoy son chavos que han nacido bajo la ocupación, estudiaban y siguen estudiando en los institutos y universidades marroquíes. Aún así, la tercera generación es mas radical que la primera y la segunda.

-Un abrazo fuerte desde los territorios saharauis ocupados. Tengo el honor de ser tu amigo primeramente y serte mi compañero de lucha.

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