Conectar libertad

Un nuevo sistema operativo de software libre reemplaza a Windows en las nets de Conectar Igualdad. Los pibes ya están entendiendo la diferencia entre la circulación libre del conocimiento y su construcción comunitaria, y las necesidades lucrativas de Microsoft. ¿Y vos?

Atención: después de leer esta nota Ud. deberá cambiar el sistema operativo de su computadora, y el de su cabeza.

Vamos a hablar de educación pública, de tecnología pública, de corporaciones, de la militancia por la libertad en Internet.

Todo eso que hoy tiene un nombre en quechua: Huayra, que significa vientos de cambio.

Paso a paso

Unos Huayra vienen acompañando al movimiento de software libre nacional y regional desde hace unos años, en que el software libre dejó de estar de espaldas a toda institucionalidad para empezar a formar parte de unas políticas de estado.

El ejemplo y efecto más concreto se traslució en el Programa Conectar Igualdad, que desde su inicio comenzó a ofrecer en las netbooks, además del sistema operativo Windows de Microsoft, el de GNU/Linux. Los pibes podían elegir entre uno y otro, aunque la competencia era dispareja: Windows venía por defecto. Había que entender las pontencialidades del software libre para poder elegir el “otro”.

El llamado “caso Snowden”, en el que un topo de la CIA develó la conexión entre el sistema de seguridad estadounidense con datos cruzados por gigantes tecnológicos como Google, Yahoo y Microsoft, puso en alerta a estados de todo el mundo: hasta Dilma Roussef y Evo Morales habían sido espiados, por ejemplo. En Argentina, un decreto instó a todas las secretarías a fomentar el uso del software libre como modo de proteger la información circulante: “Se está apuntando al software libre como una forma de independencia y para asegurarse que las comunicaciones no pasen por un tercer lugar”, analiza Héctor, titular de la cooperativa de programación libre EnterPress y uno de los integrantes del equipo de programación de Huayra.

Software cooperativo

Héctor lo sabe porque milita hace casi 20 años en el movimiento de software libre, a través de organizaciones sin fines de lucro o en charlas con amigos y compañeros que estudiaban sistemas. “Mucha de la info que uno tiene es de la facultad y mucha de bajar manuales. Contactarte con programadores te permite ver cómo lo hicieron, aprender, publicar, para que lo critique el resto, siempre de manera constructiva”, dice sobre el espíritu que mueve a los inquietos como él.

Héctor comenzó a trabajar programando junto a un grupo de amigos allá por el 99, desarrollando software y programas para empresas. “Cuando hablamos con un cliente le explicamos que no es un usuario, sino que el programa es suyo, que puede modificarlo, que puede contratar a otras personas para que lo modifiquen, que no nos tiene que pagar todos los meses por mantenimiento, etcétera”, comenta sobre el sistema de trabajo. “Explicando eso, vamos contando cómo es el software libre, y se dan cuenta las ventajas que tiene”.

En los comienzos, el grupo funcionaba en asambleas decidiendo qué trabajos y cómo querían hacerlos. Haciendo hincapié en ésta forma comunitaria de crear,decidieron formalizarse como cooperativa. “Nosotros trabajamos en forma cooperativa desde siempre. Discutíamos como queríamos trabajar, qué queríamos hacer. Incluso, hasta el más nuevo podía opinar si algo no le gustaba. Fue así que decidimos formalizarlo, también para que sea más fácil el tema económico”, relata. Así se formó PressEnter, la cooperativa que preside, de la cual algunos integrantes forman también parte del equipo de desarrollo de Huayra.

Años después, conocieron a Javier Castrillo, el coordinador del proyecto Huayra, quién los convocó para que formen parte de la iniciativa.

Venían a sumarse a un equipo de trabajo multidisciplinario: Huayra fue y es desarrollado por programadores, sociólogos, historiadores, licenciados, diseñadores. El equipo de documentación está encargado de producir los contenidos de ayuda y comunicación mientras que el otro, de diseño, moldea todo esto.

La idea: armar una distribución de Linux específica por y para el Programa Conectar Igualdad.

¿Dónde está el programador?

A partir de marzo de este año, comenzaron a entregarse las máquinas que venían con Huayra por defecto.

Al prender la compu, un explicativo orienta a los chicos que “Cuenta 10 cosas que vos harías habitualmente: cómo escucho música en Huayra, cómo me conecto a Internet. Un paso a paso, bien documentado y escrito de forma amena para ellos”, dice Héctor.

El sistema operativo Huayra lleva cargados una serie de contenidos educativos diferenciales para cada una de las modalidades, ya sea para escuelas primarias, escuelas rurales, escuelas de la modalidad de educación especial, y toda una batería informativa disponible para usar, descargar y modificar.

“El SL da la posibilidad de involucrarse y participar. Y si tienen curiosidad, de poder investigar. En cambio, en el software privativo apretás el botón y hasta ahí llegas”, comenta Héctor. “Es mucho mas profundo, llegás hasta donde te de la imaginación”.

Pero como el software libre no sólo se trata de discursos sino también de hechos, vaya un ejemplo para graficar. Un joven formoseño se contactó con los programadores de Huayra (sí, esto es posible en el mundo del SL) para sugerir modificaciones y asesorarse para hacer otras él mismo. “Lo orientamos , le dijimos qué le convenía hacer, cómo usar su tiempo”, cuenta Héctor. Al tiempo mandó sus modificaciones, las que ya fueron incorporadas a las actualizaciones del sistema.

“Tenemos muchos intercambios con usuarios -dice el coordinador de desarrollo- tanto de los chicos como de los profesores”. El equipo de Huayra trabaja a partir de estas recomendaciones y modifica en función de ello, para producir el año que viene su segunda versión.

Además, Huayra viene con más de 1500 programas listos para usar, priorizando el desarrollo local de SL. Entre ellos, Pilas Engine, que permite programar videojuegos, Icaro, para empezar en el mundo de la robótica, Wari , un visor para la Tda, Televisión Abierta Digital, e incluso, MATE, un entorno de escritorio, entre otros.

Huayra para todos

Pero: si no tenés ningún interés en modificar nada de lo que se comentó hasta acá, o no ves o no entendés cómo el software libre puede cambiar la forma en que estás acostumbrado a usar y pensar el software y sólo querés seguir boludeando en Facebook, no te preocupes que con GNU/Linux también se puede y sin fomentar el lucro de ninguna empresa.

Si pensás que estás cagando a Bill Gates por tener una versión pirata de Windows, Gates te está cagando a vos: a través del mercado paralelo – inevitable – donde Microsoft “evangeliza” el uso de su sistema como el único posible o mejor.

Tal es la importancia que tiene Huayra: los chicos de secundarios pueden prender la computadora y vivir la experiencia del software libre: “Mi hermanita de 10 años uso siempre Linux. En el jardín,tenían una clase de internet. Le enseñaban con Win a mover el mouse y todo. Pero ella veía que era distinto de lo que usaba en su casa. Está acostumbrada a Linux y lo prefiere. Eso es lo que en general le pasa a la gente que usa Microsoft desde el comienzo:<<es distinto, dicen>>. Es distinto, porque así estás acostumbrado”.

Desajustando algunos supuestos

Entendiendo que la disputa tecnológica no se da en un terreno etéreo, insustancial, sino en libertades y potencialidades bien concretas que tienen que ver con apostar al desarrollo y la circulación libre del conocimiento, a la investigación e involucramiento con las cosas que usamos y hacemos: “Aprender a colaborar, a compartir, a investigar si es que tienen ganas. Si no, lo usan simplemente sin pagarle nada a nadie, sin depender de nadie”.

Huayra está disponible para cualquiera que quiera bajarlo: “Viene con programas educativos porque está pensado para el Programa Conectar Igualdad. Pero al ser libre, siempre podés modificarlo y adaptarlo según más te convenga”, dice Héctor, quién en su computadora cotidiana ya tiene instalada la última versión del sistema operativo que participa desarrollando.

Links

Quien quiera saber más sobre el software libre, que se extiende en la profundidad de vidas y años dedicados al desarrollo tecnológico libre, puede leer el libro La ética hacker y el espíritu de la era de la información en el siguiente link: http://eprints.rclis.org/12851/1/pekka.pdf

Para conocer más sobre Huayra (descarga, diseño, documentación): http://huayra.conectarigualdad.gob.ar/ o tw @HuayraLinux

 

“Cantar la verdad de tu pueblo”

Con esa contundencia hablan los integrantes de “Inti Huayra” sobre su camino en la música y en el arte como “defensa del amor”. Fuimos a la segunda edición de La Fiesta de Mamá Chabela, donde la banda fue una de las protagonistas. Arriba y abajo del escenario se entreteje un espacio de unión, de encuentros y de fusión de ritmos.

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El calendario marca el día 10 de Mayo y, como todos los segundos jueves de cada mes, hay fiesta en Guardia Vieja 3360. Desde la puerta de Uniclub se ve el Abasto, adentro la tarde se prepara desde temprano para que la segunda edición de La Fiesta de Mamá Chabela sea un éxito. La iniciativa nace de la necesidad de crear un encuentro entre bandas amigas, artistas y público por parte de la banda Mamá Chabela que se puso la organización al hombro y promete grandes noches durante todo el ciclo que se repetirá hasta diciembre.

Guillermo “Guito” Daverio, integrante de la banda y parte de la organización de la fiesta aclara el origen de la idea: “Surge de generar un espacio con continuidad en el que se puedan unir las diferentes expresiones artísticas que tienen que ver con toda la fusión de ritmos latinoamericanos, folklore. Hay un montón de grupos, un montón de artistas plásticos también, que por ahí no pertenecen a un estilo o a algún circuito específico pero que son un montón. Entonces generar un espacio fácil para que la gente pueda ir a verlo, como para el músico que quiera tocar y que se genere una unión aunque sea una vez por mes organizada por nosotros”

La unión se siente, vibra arriba y abajo del escenario y se arma el festejo. Los responsables de que estemos disfrutando esta noche son varios. Entre los invitados está Nicolás Radano, artista plástico que realiza su performance en arena, un verdadero mimo a la mirada, clases de baile, comidas y las bandas Se Armó!, Inti Huayra y, por supuesto, la anfitriona Mamá Chabela que cierra la gala.

 

Para entender un poco más a fondo de que se trata el Folklore Andino, charlamos con los Inti Huayra (Viento del Sol), banda que nació en Jujuy, se fortaleció en Córdoba y recorre todo el país de la mano de sus instrumentos.

Desde chicos, desde la peña, desde la música, hace años que tocan juntos Pachi Herrera  (guitarra, charango, voz, maulincho), Bacha Fiad (percusion) y José Alba (chuli, zanka, quena, flauta de pan, zamponia); en Córdoba se sumó al equipo Ezequiel Lopez (guitarra, voz). Desde entonces, y este entonces es también desde hace tiempo, desde el año 99’ comenzó a rodar la historia. “Todo comenzó de forma muy inocente, sin mucha planificación, no más por ganas de tocar” cuentan.

Si bien su música los ha llevado a tocar en festivales, teatros, escuelas, hogares de ancianos y todo aquel lugar a que se los invite, la banda no duda en afirmar que todas las fechas tienen un compromiso social el cual asumen como artistas. “El compromiso social si elegís el arte es casi una obligación, porque el arte es una manera de expresión de los pueblos. Cantar música popular si realmente es lo que elegís hacer te pone ante el compromiso de cantar la verdad de tu pueblo, de la gente con la que vos convivís y de las cosas que vos ves en la realidad. Las canciones son eso, una manera artística de decir lo que uno está viendo en el mundo, con qué es feliz, con qué no. Entonces yo creo que si realmente asumiéramos todos los artistas el compromiso que el arte como defensa del amor significa todos deberíamos tener un compromiso con nuestra realidad”

El trabajo se siente y contagia. Inti Huayra fabrica con fuertes convicciones las canciones que componen los tres discos, el último de ellos grabado en el año 2010 “Savia”, transmitiendo el mensaje con el que se comprometieron desde hace tiempo.

En la misma línea, con la misma fuerza, llevan adelante el proyecto “Abre Caminos”, conciertos didácticos en escuelas, universidades, hogares, que muestran la música jujeña, los principales instrumentos y sus ritmos. Lo que arrancó como un “vamos y vemos” fue creciendo, se asesoraron, recibieron ayuda de mucha gente que apostó al proyecto y hasta llegó a ser declarado de interés cultural en diferentes provincias. “Tratamos de borrar un poco el folklore como gaucho, empanada, locro, vino y viva la patria. La verdadera esencia del folklore es la creación popular, espontánea y dinámica que sucede en los pueblos a cada instante”. Y agregan: “Lo más lindo de todo esto es haber compartido el espacio de la gente de verdad; nosotros vamos a su lugar, cargamos nuestros monos y caemos en la escuelita. Hola, somos Inti Huayra, nuestro sonidito y esto es lo que traemos”.

El balance del camino recorrido es siempre positivo y por eso apuestan a seguir creciendo con las mismas convicciones. “Si miro para atrás yo veo cuatro changos soñando y los veo hoy en la misma posición. La esencia es exactamente la misma que en el ’99, con muchas cosas en la mochila que son inevitable que pasen si es que estás en la búsqueda de cantar”.

Con la bandera del compromiso bien alta, el sábado 19 de mayo vuelven a tocar después de mucho tiempo en el Comedor Universitario de Córdoba pidiendo justicia por Mariano Ferreyra, un lugar que fue testigo de las luchas del estudiantado cordobés, que son de todo el país en realidad.

Inti Huayra y Mamá Chabela nos emocionan con su música y con su compromiso. Demostrando que hay que seguir creyendo en el arte y en su extraordinaria capacidad de construir puentes hasta lo más hermoso que tienen nuestras raíces.