La Ley de Medios

Honduras arranca el mismo proceso que Argentina. Con medios concentrados en un puñado de familias, el país con mayor número de homicidios per cápita del mundo y con mayor cantidad de periodistas asesinados del continente se debate qué hacer con la comunicación. Detrás, el plan de Profirio Lobo, el presidente que estuvo detrás del golpe a Manuel Zelaya.

Honduras es un país violento, silenciado y sitiado.

Violento, ya que tiene el  mayor número de homicidios per cápita del mundo, con 82.1 muertos cada cien mil habitantes.

Silenciado, porque desde el golpe de Estado del 28 de junio del 2009 ha sufrido la mayor cantidad de muertes de periodistas en el continente: 27 en solo 1095 días.

Y sitiado, porque desde que los militares acudieron al poder, los derechos políticos y civiles son poco más que unos fantasmas recorriendo el territorio.

Sin embargo, frente a los palos diarios que reciben los hondureños, tanto en sus cuerpos como en sus bolsillos, un actor ha potenciado su voz más que nunca, denunciando y creando espacios de participación popular que brillan entre la nebulosa realidad: los medios comunitarios. Pese a los atentados, asesinatos y boicots que vienen sufriendo y resistiendo, hoy en día se preparan para enfrentar una nueva batalla que viene bajo la forma de la nueva Ley de Telecomunicaciones. ¿Cómo reaccionar ante una nueva legislación que se propone como más equitativa, pero que proviene de los mismos grupos de poder de siempre? ¿Se puede confiar en un Estado que históricamente ha favorecido a una ínfima porción de la sociedad a costa del trabajo y la miseria de la población? Un nuevo reto para los medios contrahegemónicos en Centroamérica.

Un poco de memoria

Roberto Micheletti pisaba por primera vez la Casa de Gobierno. Manuel Zelaya ya no era un problema para aquellos que vieron su acercamiento al chavismo como un peligro para sus posiciones. Hillary Clinton, Secretaria de Estado de Estados Unidos, mientras tanto llamaba a restablecer la democracia, sin convencer a nadie sobre la inocencia del rol norteamericano ante otro accionar militar en el subcontinente. El nuevo dictador se recubría de republicanismo ante las cámaras: “Yo quiero pedirles que el 29 de noviembre vayamos todos y todas las hondureñas a votar en las próximas elecciones (…)Así le demostraremos al mundo entero que lo que se hizo el 28 de junio fue precisamente para defender nuestra democracia”.

Las palabras se las lleva el viento, pero cuando estas no gustan se las acallan a la fuerza. Así, los seis meses que Micheletti permaneció como soberano se caracterizaron por la violencia contra toda oposición contra sus actos y medidas:

-12/14-8-2009: Alfredo López, director de Radio Coco, es arrestado mientras cubre la represión policial a Tegucigalpa. Dos días más tarde, Gustavo Cardoza, reportero de Radio Progreso, sufre el mismo destino, pero esta vez durante las manifestaciones en Choloma.

-25-11-2009: Bloqueo informativo en contra del personal de Radio Globo y Canal 36, así como en contra del periodista Modesto Acosta de Canal 50.

-25-11-2009: Detonación de artefacto explosivo en “Torre Blanca” sede de los trasmisores de Canal 10, sin que ninguna persona resultara lesionada.

– 29-11-2009: La Policía Nacional detiene al periodista español, Mario Gazcón Aranda, acusado de llamar a no ejercer el voto.

-29-11-2009: Catherine Nicolle Rodríguez, hija del periodista Carol Cabrera de la televisora estatal Canal 8 y que en el momento de la agresión contaba con ocho meses de embarazo, es víctima de un atentado perpetrado por un grupo de personas armadas no identificadas.

-29-11-2009: La Policía Nacional intenta allanar de nueva cuenta las instalaciones de Radio Dos.

-29-12- 2009: El periodista Cesar Silva de Canal 8 es secuestrado por casi 24 horas.

– 13-01-2010: Los comunicadores de la región occidental son objeto de amenazas de muerte durante las últimas semanas.

– 6-01-2010: Un grupo de personas no identificadas ingresan a las instalaciones de Radio Faluma Bimetu (Coco Dulce), sustrajeron el equipo de transmisión y prendieron fuego a uno de los estudios de la estación.

Luego de la fuerte limpieza dictatorial, Porfirio Lobo Sosa ganó las elecciones, asumiendo el 27 de enero del 2010.

Nueva Ley de Telecomunicaciones. Pasado y presente

A fines del 2012 la organización C-Libre, famosa por denunciar la violencia institucional contra el periodismo, presentó un nuevo proyecto de ley para rediscutir la política nacional en relación a los medios de comunicación. Los puntos clave son:

   Articulo 1.-Objeto de la Ley.-La presente ley tiene como objeto regular las diferentes operaciones de las comunicaciones que se den en el territorio nacional, poniendo al servicio del pueblo hondureño todo tipo de tecnologías e informaciones.

   Articulo 3.- Derecho a la libre Emisión del pensamiento.- Toda persona que se encuentre en territorio nacional, tiene el derecho a emitir libremente sus ideas, sus inquietudes, sus conocimientos; ninguna autoridad podrá coartar dicho derecho, si no en virtud de mandato legal.

   Artículo 68.- Distribución equitativa de las frecuencias.- Las frecuencias del espectro radioeléctrico destinadas para el funcionamiento de radios y televisión abierta serán distribuidas de la siguiente forma:1.- 20% para medios de comunicación públicos. 2.- 35% para medios de comunicación privados 3.- 30% para medios comunitarios en área rural; 4.- 15% para medios comunitarios en área urbana.

De este modo, se pondría fin a la extraordinaria desigualdad de la propiedad de medios distribuidos en unas pocas manos: la Familia Larach, dueña de los dos periódicos más importantes –La Prensa y El Heraldo, Diez- junto con los Arévalo –Hablemos Claro, Cronos, As Deportiva- o los Ferrari, monopolizadora de la mayoría de los canales televisivos – Canal 5, Canal 13, Canal 7- y radios –HRN, Radio Norte, Emisoras Unidas.. Sin embargo, la dudas empiezan a emerger… ¿Por qué Lobo Sosa dio lugar a la discusión parlamentaria para la modificación de la ley? Miguel Vidal, miembro de www.emisorascomunitarias.org, cuenta al respecto: “El modus operandi del gobierno de facto de Lobo se inscribe en lo que conocemos como “dicta-blandas” y que recogen en su accionar las experiencias traumáticas que provocaron las dictaduras en Latinoamérica. Ellos han llegado a la conclusión que no  podían seguir con el mismo sistema. Esos grupos de poder económico –apoyados por embajadas y servicios de inteligencias– tienen claro que no pueden cometer las mismas tropelías e impulsan acciones de acercamiento a la sociedad civil, mantienen las instituciones pero sumidas a los intereses golpistas. Utilizan las fuerzas armadas y de seguridad de forma desenmascarada, matan los que tienen que matar, claro. En este marco, las radios y Tvs comunitarias, su reconocimiento en la ley, es un paso más en ese sentido. Hacerle creer a la sociedad – con golpes de efectos- que son democráticos”.

– Los grandes medios de comunicación fueron copartícipes del Golpe a Zelaya que le permitió a Lobo acudir al poder. Ahora, sin embargo, ambos sectores están en franco enfrentamiento, ¿a qué se debe el quiebre de alianzas?

– Es claro que Lobo no quiere dejar el gobierno y busca crear base social para su proyecto político. Pero Lobo debería saber –si es que no lo sabe ya– que el Gobierno no siempre es el poder, y que el económico le ha prestado por un tiempo ese lugar y que cualquier indicio que les diga que no quiera entregarlo, se posicionarán –como ya lo hicieron – en la vereda de enfrente.

Hace apenas un año y medio –corresponde al lapso de Lobo Sosa en el poder- se hicieron un conjunto de correcciones a la Ley de Telecomunicaciones vigente, en el que se remarcaba: “Las telecomunicaciones en Honduras se brindan en un régimen de libre, leal y de sana competencia. Están prohibidas las prácticas o distorsionen la libre competencia  (…)” (Decreto Nº 112-2011) a la vez que suspendían la entrega del espectro radiofónico de baja potencia (BPFM) en el que operan principalmente las radios comunitarias (Resolución de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones –CONATEL- 5/4/2011).

Y así, llegamos a nuestros días. La indecisión se sume entre los medios críticos, ¿qué hacer frente a esta oportunidad que se les está presentando? Miguel nos da la clave: “quienes impulsaron este proyecto de ley deberán estar atentos y movilizados, pensando siempre en el sector, más que en los intereses de cada organización. Ahí estará la clave, que no es nada sencilla, claro está”.

El día que el country se volvió una ciudad

En Honduras, el gobierno de Porfirio Lobo –aquél que quedó en el poder tras el golpe de estado al presidente Zelaya en 2009- le dio luz verde hace un mes al proyecto de “ciudades privadas”. Comprando terrenos, como si fuera un barrio privado, habrá pedazos del país centroamericano donde se crearán nuevas constituciones y reglas específicas. ¿Te estamos jodiendo? No, increíblemente, es en serio.


Imaginate lo siguiente. Vos vivís en, pongámosle, Jesús María, Córdoba. Córdoba es Argentina, claro, y por eso, en Jesús María, vos pagás con pesos argentinos. Sabés, además, que, si tuvieses un problema judicial, podés apelar en última instancia a la Corte Suprema, que la Constitución Nacional es el texto que te ampara en tus derechos, que tus impuestos se coparticipan; en fin, más o menos sabés todo lo que te entra en el paquete por ser un habitante de Argentina. Ahora seguí imaginando: imaginate que te alejás unos kilómetros de Jesús María, llegás a Colonia Caroya y ahí nada de lo que en Jesús María valía, vale. Claro: porque en Colonia Caroya el peso no rige, la moneda es otra. Y tampoco la Carta Magna, ni el temita de los impuestos. Ahí tienen también otra policía. Colonia Caroya sigue siendo Argentina. Pero dicta sus propias leyes, tiene su sistema tributario, se ocupa de manera autárquica de su seguridad. Es como si fuese una isla dentro de un país soberano. ¿Las políticas migratorias que se dictan en Argentina sirven para toda Argentina? No, para Colonia Caroya no. ¿Con 10 pesos me compro una X cantidad de manzanas en Clorinda y otra en Cipolletti? Sí, pero no en Colonia Caroya. Ese lugar es un “pueblo privado”, que decide su destino por fuera de todo lo que pasa en la nación.

Bueno, listo. Ahora, dejemos de imaginar. Nada de eso pasa en Argentina. No existe tal división entre Colonia Caroya y Jesús María. No existen las “ciudades privadas”, serían un gran escándalo y un aún mayor ninguneo a nuestra soberanía. Pero, tal vez, existirán en Centroamérica, más precisamente en Honduras. ¿Volvimos a la fantasía? No, no. En ese país, la fabulita inventada en el primer párrafo está por hacerse realidad. Y eso es demasiado peligroso…

No hay mucho que explicar. Simplemente que el gobierno de Porfirio Lobo –aquél que quedó en el poder tras el golpe de estado al presidente Zelaya en 2009- le dio luz verde hace un mes al proyecto de “ciudades privadas”. ¿Qué son? Dice la BBC: “la ciudad creada quedará a sus anchas para gobernarse, administrarse, firmar tratados, establecer su propia política monetaria, crear órganos de aplicación de la ley (como tribunales y policía), hacer su presupuesto y hasta contratar sus propias deudas internas o externas”. Las “ciudades privadas” son un país dentro de otro. Y por más que el presidente del Congreso haya dicho que no, porque Honduras decidirá sobre su defensa y sus relaciones exteriores, lo son. Es la lógica del country, exacerbada al punto de poner en peligro la soberanía de un país independiente. Es demasiado peligroso. ¿Nadie dijo nada al respecto?

Un datito más, como para que el cuadro termine de cerrar, y recordemos, por ejemplo, que en Honduras asesinaron ya este año a más de 30 periodistas, y que, cuando el golpe a Zelaya, Estados Unidos no le quitó el apoyo económico al país, por más que “condenó la acción”. Quienes están detrás de este proyecto, adivinaste, son empresarios del país del norte. De hecho, la idea está inspirada en el modelo de Charter City, del economista yanqui Paul Romer. La Charter City sería como una ciudad creada en un espacio deshabitado de territorio, en el que la gente “va dictando sus propias reglas”. ¿Peligros en esa última frase? Muchos, pero tres en particular. Uno: ¿Quién es “la gente”? (porque todos sabemos, por ejemplo, qué tipo de gentes viven en countries –nuestro ejemplo más cercano, aunque igual súper lejano- y quiénes vivirían en “ciudades privadas”). Dos: ¿Cómo se dictan las reglas? Y tres: ¿Qué es un territorio deshabitado? En la Conquista del desierto, por ejemplo, el desierto no estaba desierto: estaba habitado por un montón de indios, a quienes mataron, torturaron y degollaron.

En Honduras, por suerte, ya empezó la resistencia a este –terrible, terrorífico- proyecto. La gente que todavía piensa en su país, que así les digan que son “una república bananera” quieren seguir siendo una república, se opone. Es lógico. Y los indígenas también. Ellos saben que para los inversores, sus territorios están deshabitados. Y que si no levantan la voz, pronto su río se convertirá en la acequia de una ciudad privada y que sus plantas no serán más que tallos marchitos metidos en obsoletos floreros. La OFRANEH, que es la comunidad que nuclea a todos los pueblos garífunas de Honduras, dice en su página web: “La información proporcionada por el Estado ha sido escasa. Sin embargo, el Poder Ejecutivo ha manifestado que la primera Ciudad Modelo abarcará desde la Bahía de Trujillo hasta el Río Sico, franja que comprende la mitad de las comunidades garífunas existentes en Honduras”. La etnia garífuna es un grupo étnico mestizo descendiente de africanos, caribes y arahuacos. Su música, la Punta, es, para la UNESCO, patrimonio cultural de la humanidad. Pero, bueno, lástima, eso muy lindo para los libros: pronto, serán los constructores de las ciudades privadas. Y cuando las terminen, mientras los ricos enciendan un habano con un billete de 500 lempiras, se irán a morir a los pocos riachos que el neoliberalismo les deje.

Más del 60% vive bajo la línea de la pobreza en Honduras. Quienes conocen, dicen que San Pedro Sula, Tegucigalpa, La Ceiba y la mayoría de sus ciudades son una inmensa villa miseria. Las maras dominan la escena y la tasa de homicidios es la más alta del mundo (91,6/100.000 jabitantes). Por eso, el camino a la riqueza fácil deslumbra y recibir una inversión gigantesca a cambio de “sólo un pedazo de territorio y otro de soberanía” atrae. Pero los peligros son enormes. Y no sólo para los garífunas que, como siempre, por ser indígenas, terminarán sufriendo las primeras consecuencias: sino para todos. Con una ciudad privada se empieza, y de repente, y cuando no te diste cuenta, las cinco estrellas del centro de la bandera de Honduras se convirtieron en cincuenta. Y las cincuenta de la de Estados Unidos, en cincuenta y uno.

Con la frase anterior, remate pesimista, debería haber terminado el artículo. Pero es necesario hacer una aclaración. Las “ciudades privadas” aún son sólo un avanzado proyecto. Pero no existen. Hay que evitar que existan. No sabemos bien cómo. Pero hay que evitarlo. Indignarnos es, al menos, un instintivo primer paso.