#yoylayuta

¿Cuál es tu experiencia con la policía?

Abrimos este espacio para escuchar micro historias acerca de la arbitrariedad, el abuso, la corrupción y el accionar policial en la calle y que te tienen como protagonista.

Inclusive si estabas bardeando, ¿estás seguro que pueden hacer lo que hacen? ¿Estamos informados para enfrentar los abusos? ¿O nos pasan por arriba siempre?

Quizás te reconozcas en algunas de estas historias; la idea es que también sumes la tuya, con nombre o anónimamente, para conjurar juntos esos abusos y marcar la escala de un sistema viciado.

Las víctimas y sobrevivientes nos enseñaron a no callar. A que el círculo se abre sólo cuando se rompe el silencio.

Contá tu historia acá abajo.

El Tratado del vittel thoné

– La situación es básicamente como la del Tratado de Lisboa, como el Tratado de Versalles o bien como el Tratado de Independiente que firmaron hace algunas semanas. Uno elige estar dentro o no estar dentro del mundo. Y, bueno, como opinión personal, me parece que no tendría sentido rebelarse en este caso.

– ¿Eh?

– Lo que se está proponiendo es que los países que funcionan a 110 voltios hagan el esfuerzo de llegar a 220. Y nosotros, que estamos a 220, debiéramos llegar a 240. Bueno, ahora, en realidad, no me acuerdo bien si 240 o 260. Pero es un tratado que se firmó mundialmente. Como un acuerdo de la ONU, de la Unión Europea o del Mercosur, pero esta vez es sobre la energía.

Siempre me pregunté si los electricistas o los plomeros tomarían café. O si son apostadores. O si tienen demasiadas amantes porque, vamos, este mundo ya ha sido demasiado injusto con los soderos que, según algunas teorías, van camino a desaparecer por el auge de los exámenes de ADN y no por esa teoría de la extinción del sifón. O si funcionan con un reloj musulmán. O qué sé yo pero, por alguna razón, no existe un sólo electricista o plomero que llegue en el momento en que prometió llegar.

Sólo por si sucedía esa especie de milagro, yo me levanté a las siete y media de la mañana para recibirlo. Era mi día descanso, pero frente a cada problema con la luz, después de todos los cortes de diciembre, de los vecinos opinando sobre energía calórica, de mi madre continuamente fastidiada, de la señora de acá al lado que prometió matarlos a todos y del vittel thoné que casi se pudre en la heladera -admito que psíquicamente estoy preparado para aguantar ocho meses sin electricidad, pero de ninguna manera podría tolerar la pérdida del vittel-, decidí que era importante atender al electricista. Aunque fuera a llegar a las once menos veinte, como llegó.

Rodrigo cayó con dos mochilas, una gorrita, un pilotín, la remera adentro del pantalón, el pantalón bien arriba, o -en realidad- todo el cuerpo metido adentro del pantalón y un anuncio por demás claro:

– A mí me preocupa explicarte todo lo que hago. Tu mamá me dijo que vos estudiabas algo de filosofía así que voy a intentar hablar en tu vocabulario. Básicamente, acá lo que sucedió es una situación anormal. Y te pido que para entender esto pienses en el prefijo a del griego y no del latín. Pensá la a de anormal como una cuestión política y no lo pienses como la a del latín que señala la cuestión del origen, como es el caso de aborigen.

– Claro.

Yo dije claro como podría haber dicho eh como podría haber dicho ah como podría haberle gritado, después de tres horas de retraso: “A mí qué carajo me interesa todo esto, la puta madre que te parió, el otro día se cortó la luz, quiero saber si se rompió este dispositivo que pusieron acá, no sé cuándo, para regular no sé qué cosa de la electricidad”.

Pero Rodrigo no era ni es cualquier tipo. No porque sea electricista matriculado o porque haya estudiado o porque tenga otro título de no sé qué: Rodrigo es lo que trabaja, decide qué hacer y qué no, y hay días que se levanta fastidiado, pero le gusta la electricidad y prefiere trabajar sólo, y tardar, y ganar menos, pero no tener que hacer cosas para una empresa.

– Entonces, te digo. Acá pasó que fue un fin de semana largo, que podríamos llamar extralargo, y como los vecinos se fueron de vacaciones bajó el consumo y ahí subió la tensión porque la empresa no calculó esto. Fijate, te pido que mires, que ahora te están llegando 226 voltios. Son solo 6 de más, pero el sábado debés haber tenido 240 y eso, bueno, jodió todo. Por suerte, tenés este protector inteligente. Digo inteligente entre comillas porque no es que el protector dice “ah, el de acá lado se va a Mar del Plata y el otro a las Toninas”. No es humano, claro. Pero está bien, no se rompió.

– Bueno, buenísimo, ¿cuánto te debo por esto?

– Te aclaro que esta casa es vieja y, bueno, está todo bastante moderno, pero claro que moderno no quiere decir que sea nuevo. Yo puedo comprarme un Ford A de 1940 y puede estar cero kilómetros, pero no va a ser moderno: va a ser nuevo. Porque sigue habiendo como 80 años de diferencia. Exactamente, son 74 años. Y son muchos 74.

– Claro, son muchos.

– Y mirá que yo soy fanático de Volver al futuro. Me vi las tres, me parecen geniales y la verdad es que me da pena lo del parkinson de Michael Fox porque es un tipo joven. Pero, siendo sincero, la máquina no existe y entonces el tiempo es una condición inevitable.

Hicimos silencio los dos. El tiempo, ya cerca del mediodía, no estaba doliendo a los dos. Dos tipos grandes, en un saguán, pensando en el parkinson de Fox, lamentándonos por el tiempo y por cómo la vida pasa. Yo ya no era el mismo que hacía un rato: lamentaba que Rodrigo hubiera llegado tarde tan sólo por no haber pasado más horas de la mañana con él. Pero quedaba una suerte: había que arreglar una lámpara que está clavada en el techo del baño de mi casa. Lo llevé hasta ahí, la supervisó y sin tocar nada, me preguntó:

– ¿Alguna vez viajaste en globo aerostático?

– No, la verdad que no -y, cuando dije la verdad, volví a pensar en lo que estaba sucediendo y empecé a pensar que alguien estaba armando una cámara oculta o un reality porque este Rodrigo ya me salía con cualquier cosa-.

– Bueno, este es como un caso del globo aerostático. La lámpara esta transforma la energía eléctrica en energía lumínica, pero lo que sucede acá es que el contacto con el techo libre demasiada energía calórica y hace chispas arriba que destruyen los cables. Claro que esto no se eleva porque el techo es de durlock, pero pensá que demasiada energía calórica levanta a los globos aerostáticos, que yo nunca viajé, pero me encantaría.

– A mí también me gustaría.

– ¿Te puedo hacer una pregunta? De chusma nada más.

A esta altura, ya éramos amigos y los trabajos los hacía bien y yo ya estaba por decidir cambiar mi vida y dedicarme a la física porque, evidentemente, ese mundo era fascinante. Aún así, pensaba en cómo haría Rodrigo para decirle a una mujer que no la quería más o cómo analizaría un partido de fútbol o si compraba la carne para el asado, pero tanto no podía pensar porque se venía la pregunta de chisme.

– ¿Ustedes decidieron a propósito que el piso y las paredes sean del mismo porcelanato y del mismo color?

– No sé, la verdad es que yo no decidí nada.

– Porque la verdad es que me parece magnífico. Ahora que lo pienso, nunca entendí por qué la gente divide las paredes del piso.

Y yo, que me había levantado temprano para abrirle, que lo había insultado, que había calculado sus infidelidades, le di la mano, le pagué, le agradecí la atención, le prometí pasarle un dato que me había pedido y me quedé pensando: ¿por qué la gente divide las paredes del piso?

***

Cuando cerré la puerta, me estaba por tirar a dormir la siesta, pero había algo que no me terminaba de cuadrar. Como esas cosas que no le dije a una chica que quería, como esas cosas que ya no le voy a poder decir, sentía en el pecho un profundo dolor. Pensé: “Puta madre, me enamoré de Rodrigo”. Pero me acordé de su cuerpo dentro del pantalón y lo descarté la teoría. Me acerqué al velador para apagar la luz, miré la lamparita y me di cuenta lo que me faltaba. Me metí en internet, busqué la factura y llamé a la empresa de electricidad. Después de quince minutos de espera, una señorita que se presentó como Sofía me atendió y me preguntó qué precisaba.

– Mirá, recién medí la electricidad de casa y está viniendo a 226. El sábado probablemente haya estado en 240.

– ¿Y tuvo cortes de luz?

– Sí, pero eso no me interesa. En realidad, quería saber si la empresa se va a adecuar y, si es así, en qué momento lo va a hacer, al tratado para aumentar la potencia.

– Perdón, no le entendí.

– Me contaron que la electricidad va a empezar a ser de 240, quería saber si van a adecuarse o no.

– No puedo responderle eso.

– Bueno, ¿hay alguien que pueda responderme?

– Mire, el departamento de administración tiene una demora de doce minutos y el servicio técnico unos veintiocho minutos. Pero no creo que puedan ayudarlo.

– Voy a intentarlo, pasame por favor con el servicio técnico, quizás ahí sepan.

– Es que no creo que puedan solucionárselo.

– Voy a intentarlo de todas formas.

– Es que, en realidad, no puedo transferir su llamada. Le pido disculpas.

Despedida por travesti

María Laura Alemán es cantautora y compositora clásica y popular. Se gana la vida con clases particulares y dirige un coro. Hace un año que la echaron del colegio donde trabajaba por elegir cambiar de género. Allí era el profesor de música Eduardo, hasta que la fotografiaron travestida en una farmacia. Desde entonces, comenzó un raid de extorsiones que culminó en su despido y que demuestra la marginación social y laboral a la que son sometidas y empujan a las personas trans. Esta es la primera entrega de una serie de historias que aborda la problemática en primera persona.

A María Laura la echaron por travesti. La echaron de la escuela y del coro que dirigía, y la despojaron también del lugar que construyó durante cuarenta años: un lugar de prestigio en la música, como profesora y compositora. La echaron porque “la vieron”, me dice, y quiere decir que la vieron travestida, como María Laura y no como Eduardo, que era quien iba a la escuela. Hasta eso, María Laura, cuidaba: respetaba y defendía su fuente laboral con la mentira de seguir siendo hombre. Pero desde el 2009 que le había puesto nombre e imagen a esa necesidad y ese placer de verse mujer, el resto de su vida. Y eso, cueste lo que cueste, no iba a cambiar más.

Le cuesta a María Laura sostenerse al margen del laburo formal al que estuvo siempre acostumbrada. Le cuesta porque tiene 3 hijos, porque perdió el cariño de sus alumnos y porque sobrevive en ella la injusticia del despido. El desconcierto. La nueva vida.

En esa incomodidad sobrevive –como siempre- gracias a su talento musical: a su labor como compositora y al caudal de alumnos que atrajo a clases particulares de canto y piano. Esta es su otra identidad: María Laura es música. Y entre la decisión de dejar la carrera de ingeniería naval, a tan sólo un año de recibirse, para dedicarse de lleno a su pasión, y su cambio de género subyace la misma razón: “Todo el proceso por el cual yo descubrí que mi vida era la música no es muy diferente al de la transexualidad. Me costó lo mismo abandonar la carrera formal y dedicarme a una actividad ya de por sí mas marginal, y pretender con eso tener una vivienda, mantener una familia, desarrollarme como persona, cuando todas las garantías te las da un titulo. Lo mismo pasa cuando todas las garantías te la da ser hombre, vivir acomodado en un entorno…”.

Tener un trabajo.

Una anécdota condensa la intensidad de esa decisión que implica no sólo un cambio de planes, sino sacarse de encima una serie de estereotipos, prejuicios y valores que nos condicionan: “En arquitectura naval tenía una pila así de trabajos prácticos, ya hechos, pero no los iba a presentar; me llamaba el profesor a casa y me decía que se los llevara para firmar, pero yo no iba. Fue difícil, me acuerdo que no dormía…”.

Fotos: NosDigital
Corría el 84, María Laura todavía era Eduardo Alemán y empezaba a decidir los destinos de su vida. El abandono de la carrera que cursó durante 10 años para dedicarse a la música coincidía, casualmente o no, con su primer matrimonio: “Es un momento donde vos mirás un poco más para adelante, ¿no? Te involucrás en un proyecto a largo plazo y de vida y te aparecen las otras cuestiones. La de la transexualidad ni apareció ahí, no como cuestión a plantearme, porque aparecer aparecía pero no tenía ni idea qué era”.

Una sensación. Una necesidad. Un deseo. Una identidad viviendo adentro de otra, o siendo la misma, transformada. Una inquietud existencial que siguió a María Laura desde la juventud hasta el 2002, año en que un médico sexólogo puso título a sus “ganas de verse mujer”: transexualidad.

Se resistió hasta 2009, hasta que entendió que no era un problema y podía destapar su deseo manteniendo su curso de vida.

Ya separada, con sus hijos en la otra casa, primero sus vecinos palparon el cambio, el barrio, los pibes que pasaban y le gritaban cosas.

La familia acompañó.

Pero en el colegio católico donde trabajaba, el San Martín de Tours, no lo aceptarían. “Ya había habido ciertas situaciones y, además, yo fui alumna y padre de ese colegio porque mis hijos fueron allí, entonces sabía que no lo iban a tomar bien”.

Eduardo Alemán siguió siendo como siempre el profesor de música y director del coro del colegio.

Hasta que la vieron.

Ganarse ese lugar en el colegio – laboral y profesional, ya que era muy respetado entre sus colegas y muy querido por sus alumnos- admite que le fue “facilísimo”. No le hizo falta ni título docente para meterse en el ámbito de la educación privada y, a partir de su formación autodidáctica, enseñar canto y acompañar a los chicos con la guitarra. “De hecho, a mí me llamaron a trabajar en el colegio, yo nunca fui a buscar trabajo, y gente que me conocía, que sabía cómo me manejaba, empecé con la suplencia, estaban contentos, cada vez más horas, más horas, más horas y al final vivía de eso”.

Con trabajo docente María tuvo y mantuvo tres hijos y una mujer, y compró la casa donde ellas ahora viven. “Yo rechazaba trabajos, constantemente me llegaban y yo estaba bien con lo que tenía”.

A principios del 2010, cuando ya hacía un año que María Laura había cambiado su imagen manteniendo su vestimenta varonil para el colegio, un día fue a la farmacia.

Alguien que estaba por ahí sacando fotos se dio vuelta y la fotografió.

Qué raro.

Desde entonces sobrevinieron una serie de “extorsiones” que condenaban a María por su cambio de sexo. Extorsiones de padres y autoridades del colegio, cadenas de mails circulando como “denuncia” del profesor de música travesti, como agravio, insulto y discriminación.

Le pusieron una persona adentro de cada clase, vigilándola. “No sé que pensarían, que les hacía algo a los chicos”.
Hacían adrede correr el rumor de la bronca de los padres de esos chicos, atemorizándola. “Una vez estaban todos juntos, después de un acto, y yo pasé por el medio para ver si me hacían algo, para enfrentar la situación. No me dijeron nada. “Chau, Eduardo, me saludaron algunos”.

Le armaron un coro paralelo al que ella dirigía en la escuela, a donde migraron muchos de sus coristas –en su mayoría padres- y que empezó a funcionar como estrategia dilatoria del suyo.

Las maniobras intentaban ahogarla antes de las vacaciones de invierno del 2011, como para que renunciara. Finalmente fue la directora quien la llamó y le hizo saber que sabían “que fuera del colegio me vestía como mujer”: “Pensó que yo se lo iba a negar pero le dije que sí, que esa era la elección que había hecho pero sin embargo respetaba mi lugar de trabajo”.

El despido, que se concretó ese invierno, no lleva una causa fundamentada y ya es motivo de acciones judiciales contra el colegio.

Como profesora y compositora, despojada de toda institucionalidad, autogestiona sus clases de música y dirige un coro.
Todavía le busca la vuelta – económica, emocional, laboral- no a su nueva vida como Laura, que ya lleva unos años, sino a la marginación –económica, emocional, laboral- a la que fue empujada desde que la echaron.

Su historia representa una perspectiva personal que ella enfatiza al decir que no sabe si “lo laboral es una problemática” – solo- para la comunidad trans. Para ella sí. Pero, en todo caso, deja en claro que no se trata únicamente de procesos de inclusión, de correr del margen al centro a quienes cambian de género, de la informalidad a la formalidad, a la institucionalización, que no se trata únicamente de ayudar paternalmente a una población evidentemente golpeada: “No se trata de ponerle un uniforme a una persona trans y meterla ocho horas en una oficina. Porque eso tiene que ver con lo mismo que quiere el sistema que nos discrimina. El sistema lo que no te permite es liberar tus sueños, tus deseos y que puedas vivir de lo que te gusta”.

Eso, parece ser, no es solo un problema de los trans, que además tienen otros problemas.

“Tres años de primavera en el país de la tiranía”

A poco más de tres meses del golpe de Estado en Paraguay, nos juntamos con el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, especialista en historia del país guaraní, para esclarecer las raíces sociales del golpe. El proyecto autónomo posindependencia y su destrucción en la Guerra de la Triple Alianza, la dictadura de Strossner y la incapacidad de Fernando Lugo para revertir el rumbo de una nación que parece condenada a la corrupción política eterna.

“No es Fernando Lugo el que recibe un golpe, hoy no es Fernando Lugo el que es destituido; es la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente”, pronunciaba el ya destituido expresidente paraguayo el último 22 de junio en el Palacio de Gobierno. El historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana y presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), buscará esclarecer ciertas cuestiones de la historia paraguaya que indudablemente condicionan y construyen el presente de la nación.

-¿Cuáles fueron las debilidades del gobierno de Lugo para haber caído sin resistencia aparente en manos de un golpe de Estado parlamentario?

-Lamentablemente en Paraguay, como también había pasado en Honduras, el proceso de cambios no partió de una base sólida. La endeblez en la formación de un movimiento de masas, pero más que nada del punto de vista organizativo, de estructura partidaria, dieron al traste con el gobierno de Lugo. Él logró organizar lo que se llama el Frente Guasú, una organización de pequeños partidos políticos y organizaciones sociales, pero que no llegó a vertebrarse con solidez, por lo que el gobierno de Lugo dependió en gran medida del apoyo del Partido Liberal Radical, sobre todo del ala izquierda de ese partido. El Liberal Radical y el Colorado son los partidos tradicionales históricos de Paraguay que sirvieron de fundamento a la dictadura de Strossner y al régimen de tenencia de la tierra que es el mas desigual de América Latina, donde una porción ínfima de la población controla la mayor parte de la tierra. El gobierno de Fernando Lugo les representó siempre una piedra en el zapato, encontraron la ocasión de deshacerse de él aprovechando la matanza hecha por un terrateniente del partido Colorado, en tierras que no eran suyas, tierras que le pertenecen al Estado, donde campesinos se habían asentado para reclamar el incumplimiento del programa oficial de reforma agraria, que precisamente por el control que los partidos tradicionales tienen en el parlamento, impidieron la efectivización del plan redistributivo. Se desencadenó con un incidente que a todas luces fue fabricado para poner en crisis la dirección de Lugo en un momento en que se acercaba el cambio de gobierno, precisamente, querían deshacerse de Lugo para tomar posiciones y favorecer a estos partidos tradicionales en las elecciones del año próximo.

Imagen: NosDigital

-¿Qué raíz histórica se puede encontrar en los grupos que llevaron adelante el golpe de Estado en Paraguay?

-Los antecedentes sociales de este proceso están en la interrupción del proceso de desarrollo independiente que vivió Paraguay luego de su independencia, primero bajo el gobierno del Doctor Francia, y luego con el gobierno de los López, donde el país desarrolló un sistema sui generis en el contexto de la época, que promovió de parte del Estado la producción autóctona, que repartió tierras a los campesinos, que expropió las propiedades de la Iglesia, que protegió las fronteras nacionales de la penetración del capital extranjero; en dos palabras, que desarrolló un régimen propio, favoreciendo a las grandes masas. Fue finalmente interrumpido más que nada por la Argentina liberal de Mitre y Sarmiento, y el Brasil imperial, ambos ya supeditados al capital británico. Luego de liquidar aquél desarrollo independiente con la Guerra de la Triple Alianza en 1870, se incubó un Estado dependiente controlado por una élite de terratenientes bien vinculados al capital extranjero que se había visto acorralada por los gobiernos nacionalistas de Francia y los López. Estas mismas son las bases de los partidos tradicionales que han liderado el país desde entonces hasta hoy, con muy pocas e intermitentes excepciones a lo largo de la historia.

-¿La falta de movilización popular en el derrocamiento de Lugo, puede verse como consecuencia de la desmovilización fruto de tantos años del partido Colorado en el poder?

-Sin duda que el régimen de Strossner aún sobrevive junto a la fuerza de los militares tradicionales como Lino Oviedo, pero pienso que no hay que desconocer las propias características del gobierno de Lugo. Un hombre que era un obispo, que no tenía experiencia política, que no logró vertebrar un movimiento de masas, y quizás su propio origen religioso lo llevó a cometer errores en esta última parte del proceso. En m criterio fue un error de parte del Presidente Lugo reconocerle al Parlamento la destitución. En mi opinión debería haber dicho: “A mi me eligió el pueblo, no el Parlamento. La Constitución puede indicar que el Parlamento tiene el poder para destituirme, pero no me iré hasta que el pueblo lo haga. Por lo tanto sigo considerándome Presidente” y así generar un movimiento de masas. En realidad él dijo que no quería que se produjera un derramamiento de sangre, acepto la destitución; tendió a desmovilizar. Por eso creo que fue una suma de factores, la falta de una organización poderosa, características propias y el poder que se le hacía ajeno en el Parlamento, contribuyeron a que su derrocamiento fuese relativamente fácil para la élite local. Eso no quiere decir que esté todo dicho, que puedan consolidarse en el poder, ahora se está gestando una unidad entre las organizaciones antigolpistas, encabezados por el Frente Guasú y el propio Lugo, que están intentando atraer a los sectores antigolpistas de los partidos tradicionales que puedan dar lugar a una formación de un frente de masas que permita cambiar la relación de poder en el país.Mutatis mutandi, en Honduras por ejemplo, ha sorprendido a los conservadores el movimiento de masas que se ha erigido por la candidatura presidencial de la esposa del derrocado Zelaya, movilizaciones de masas que las encuestas permiten vislumbrar que pueden hacerse con el poder. Quizás algo parecido pueda pasar en el Paraguay, quizás es lo que deseamos para el futuro próximo del país que no deja de ser uno de los más pobres de nuestro continente.

-¿Los golpes en Bolivia, Venezuela y Ecuador que no resultaron exitosos y los que sí avanzaron en Paraguay y Honduras, pueden ser resultado de la falta de avance de los gobiernos progresistas latinoamericanos por sobre el poder económico histórico de las élites locales?

-No creo que sean resultado de eso, aunque, claro que sí los debilitan. Todos los golpes son diferentes, en lugares como en Venezuela y en Bolivia donde los gobiernos fueron más allá de lo que cualquiera podría haberse imaginado, de igual manera se activaron los intentos de golpes de Estado. Los grupos que son afectados por las medidas de unos gobiernos que se inclinen a favorecer a las grandes mases no se van a quedar tranquilos, lo mismo el capital extranjero, y van a tratar de derrocar a cualquiera que intente modificar el status quo. Si además de eso, el gobierno no ha logrado conformar un movimiento de masas, no ha profundizado en las medidas sociales, eso puede generar la situación propicia para un golpe. Ningún movimiento está inmunizado frente a una intervención militar. A Lugo lo tenían acosado, desgastándolo, contra la pared, desde los medios de comunicación. Había un discurso preparado desde los medios que construía un imaginario colectivo en la sociedad, para permitir la gestación de un golpe. A pesar de todas las campañas que se han hecho contra él, la popularidad de Lugo es del 50%. Es una lucha contra el poder mediático y las élites.

-La autonomía impulsada por Paraguay al independizarse habla de una sociedad con características distintivas propias, pero al día de hoy se han convertido en uno de los países con mayor dependencia, ¿Cómo se considera la sociedad paraguaya a sí misma?

-Es un país excepcional en América Latina, es el único bilingüe (guaraní y español, indistintamente), eso de una idea de la fortaleza de la identidad nacional paraguaya, nos explica por qué ese pueblo se inmoló en la Guerra de la Triple Alianza. Nos explica el propio proceso independentista, cuando no había uruguayos, sino que simplemente eran rioplatenses, mientras Artigas no buscaba la independencia de la Banda Oriental, sino que soñaba con la unión de ambas márgenes del Río de la Plata; los paraguayos ya tenía una identidad propia, sedimentada. Pero se trata de un sistema político anquilosado, viejo, esclerotizado, que incluso vetó la entrada de Venezuela al Mercosur. En una ocasión le pregunté a un político paraguayo, cuál era el problema con Venezuela –Lugo estaba todavía en el poder-, y me respondió que para votar a favor del ingreso estaban esperando simplemente que los sobornaran. Tan bruto y tan sencillo como eso. Es un sistema político corrupto, desprestigiado, de dos partidos que mantuvieron la dictadura de Strossner durante 50 años y que ahora han recuperado el poder luego de “tres años de primavera en el país de la eterna tiranía”, parafraseando al poeta guatemalteco Luis Cardoso de Aragón refiriéndose a su propio país.

-Recorriendo la historia de la posindependencia paraguaya encontramos grandes hitos productivos permitidos por la política antiimperialista autonomista, ¿cuán factible es hoy en día una empresa como tal para un país como Paraguay?

-Si las cosas se hicieran por deseo, por supuesto que quisiéramos ver un renacer del Paraguay como el que fue en el siglo XIX, que estaba llamado a ser una especie de Japón sudamericano. Hay que ver que el primer ferrocarril del Cono Sur no estuvo ni en Argentina ni en Brasil, estuvo en Paraguay. Hay que poder entender lo que significó para los paraguayos de la época tener trenes con acero paraguayo –aunque los motores fuesen importados de Inglaterra-. Lamentablemente ya el mundo de hoy es otro, es como la persona que nace desnutrida y luego por más que uno quiera que se desarrolle, cuesta mucho trabajo. Paraguay debe encontrar su forma de inserción en el continente de otra manera, en el mundo globalizado de hoy, para muchos países pretender una industrialización fuerte no es viable.

Gusto a justicia por mano propia

Nicaragua, 1956. Tan solo un valiente como Rigoverto Pérez podía enfrentar a la personificación de todos los males de su  nación. Violencia, corrupción, explotación, pobreza: Anastasio Somoza, el primer Somoza. Logró asesinarlo arriesgando indefectiblemente su valor más preciado, su propia vida.

Imagen: NosDigital

Rigoberto Pérez fue uno de esos personajes anónimos que intentó borrar la historia de un plumazo y con la misma velocidad escribir con tinta y papel un mejor porvenir. Tuvo la desdicha de nacer en Nicaragua, lo que implicaba que si uno no era un terrateniente o miembro de la familia presidencial, el día a día siempre iba a estar amenazado por la pobreza, la exclusión, la violencia y todo el calvario que fue Centroamérica en su triste siglo XX.  Pero como Rigoberto era un poeta sabía de ilusiones, de crear realidades y mitos, personajes heroicos y situaciones extremas; entonces, qué mejor que aplicar todo esto sobre su propio cuerpo.

Así es como se llega al 21 de septiembre de 1956. Él había determinado lo que ninguno de sus compañeros del Partido Liberal Independiente se habían atrevido: enfrentarse al tirano, a Anastasio Somoza, ese personaje que en tan solo unas décadas supo amasar la fortuna más grande del pequeño continente; conocido como “el de los dados cargados”, ya que cualquier licitación pública terminaba en manos de alguna de sus centenares de empresas. Nos referimos al encargado de haberle quitado la vida a Augusto Cesar Sandino –General de hombres libres-. Así que mucho cuidado para aquel que osase competirle su poder en el gobierno. Con Estados Unidos como mejor aliado en su lucha contra la subversión, el comunismo internacional y el materialismo ateo, si alguien asomaba como rival en las contiendas electorales, su cierto destino era la tumba, o con suerte el exilio.

Nada de esto le importó a Rigoberto, que por primera vez se armó de algo más que los lápices y hojas que de cotidiano decoraba sus horas. Esta vez había plomo, pólvora, sed de cambio y venganza ante quien había vendido a su país llenándose de dinero hasta hacer estallar sus bolsillos. En una carta a su madre antes de lanzarse a la odisea, explicaba sus pensamientos como buen hijo que buscaba ser: “Aunque usted nunca lo ha sabido, yo siempre he andado tomando parte en todo lo que se refiere a atacar al régimen funesto de nuestra patria y en vista de que todos los esfuerzos han sido inútiles para tratar de lograr que Nicaragua vuelva a ser (o sea por primera vez) una patria libre, sin afrenta y sin mancha”. Al partir, lo acompañaba consigo un revolver calibre 38 y cinco balas.

Esa noche Somoza alquiló un salón para festejar su nombramiento para las próximas elecciones, esa pantomima cuyos resultados bien se sabían de antemano. El mambo sonaba de aquí para allá, e incluso se lo había visto  bailando a pesar de sus sesenta años, con una hermosa joven. Tenía que demostrar que él seguía mandando, que estaba vigente y que así sería para siempre. Pero el destino quiso que esa noche se encontrase con Rigoberto, quien para sorpresa de todos los guardias presidenciales pudo hacer fuego y acabar con el gobernante. Pero como buen artista, lo hizo de modo alegre y creativo. Se le acercó bailando del centro de la pista hasta quedar cara a cara con su oponente, disimulando pasos de bailes, compartiendo con la canción el ritmo, entonces sus cinco balas perforaron la humanidad y acabaron con la vida de Somoza.

Pérez no tuvo un final muy diferente. Una vez descargada su arma recibió un golpe por detrás de uno de los guardias nacionales, arrojándolo al suelo, para luego ser acribillado por cincuenta y seis balazos. Una vez que notaron que no tenía pulso, lo subieron a una jeep y del cuerpo nada más se supo jamás.

Previendo esta conclusión, en las últimas oraciones de su carta le dejó en claro a su madre: “Así que nada de tristeza que el deber que se cumple con la patria es la mayor satisfacción que debe llevarse un hombre de bien como yo he tratado de serlo. Si toma las cosas con serenidad y con la idea absoluta de que he cumplido con mi más alto deber de nicaragüense, le estaré muy agradecido.

Su hijo que siempre la quiso mucho,

Rigoberto Pérez”.

“El propio modelo niega la reforma agraria”

¿Cómo relacionamos la gran concentración de la tierra en pocas manos, el cumpleaños número 100 del Grito de Alcorta y el corte de ruta nacional 34 durante un mes en Santiago del Estero por campesinos a fines del 2011? Nos juntamos con Romina Zirino, docente de la Universidad de Buenos Aires para discutir acerca de cómo la expropiación de tierras a los pequeños productores moldeó el espacio y la vida santiagueña. De los pueblos originarios a las resistencias, de la familia Santucho a la reforma agraria, metete en esta entrevista con olor a tierra y gusto a desposeimiento.

Fotos: NosDigital

El 25 de Junio de 1912 se iniciaría el movimiento campesino más grande de toda la historia de nuestro país, que será conocido como el Grito de Alcorta. Aquí lo que se puso en cuestión nacional eran las relaciones que habían surgido al interior de la estructura agraria nacional luego de un período previo de apropiación masiva de tierras por parte de terratenientes, un sector burgués y capitales extranjeros.

Un siglo más tarde, nuevamente la tierra está como eje dentro de las movilizaciones sociales que se viven a lo ancho y largo de Argentina. Y bajo este paradigma los campesinos santiagueños ya se nos están haciendo conocido por sus reclamos, por medio del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), con sus marchas y cortes de rutas. Así, junto a Romina Zirino vamos a hacer un largo recorrido para encontrar las causas de este problema que sigue inconcluso y en cuyo futuro cercano es poco alentador.

-En la Región Pampeana y el Litoral, la apropiación privada de la tierra se dio en gran escala entre 1850 y 1880. ¿Se da este mismo proceso en Santiago del Estero?
-Si, en Santiago se da un proceso de acaparamiento de la tierra, principalmente en la zona del Río Salado por las clases dominantes, a raíz de los resultados de las guerras civiles y luego de la victoria nacional, la toman como retribución.

Fotos: NosDigital-¿Esta expropiación afecta también a pueblos originarios?
-Claro, de hecho hay pueblos libres que son dueños de su propia tierra, fruto de una particularidad que viene del período colonial, que les permite trazar alianzas de parentesco y una mayor movilidad. Pero, de nuevo, en la zona del Salado van a perder sus territorios. En el Norte no, se va formar un límite a la expansión que va a ser muy difícil de quebrar y que les llevará largos años a las autoridades.

-¿Es el Estado quién se encarga de promocionar esto o se da de forma privada?
-En 1880 con la creación del Estado Nacional, es el Estado provincial quién lleva a cabo políticas públicas que fomenta el acaparamiento de tierras en beneficio de la elite local y porteña que tiene intereses sobre esta tierra más que nada destinada a la explotación forestal. Habrá un pobre desarrollo de la ganadería y la agricultura, con productos como el azúcar, la vid, el algodón; pero van a ser una isla entre la producción forestal. Y es bajo esta forma que se incorporan al mercado mundial, mediante la superexplotación del quebracho colorado por la calidad de sus taninos

-¿Cómo afectó el modo de acumulación llamado agroexportador a las unidades campesinas, pequeños propietarios y arrenderos?
-Hay una práctica común en la provincia que viene de la época colonial que es la “agregaduría”. A ver, históricamente la posibilidad de migrar de los hombres les permitían poder blanquear el origen. Si tenías un origen indígena, poder pasar por mestizo. Pero también porque es un espacio naturalmente expulsor. Y la agregaduría se daba, como su nombre lo indica, por agregación a un rancho de algún pariente o en las estancias mediante relaciones clientelares. Con la privatización de las tierras, el campesinado pobre no puede mostrar su posesión. Entonces al no poder demostrar la propiedad de las tierras y con el interés de una burguesía local asociada a los bancos que le dotan de créditos y la provincia que la exime de pagos de impuestos durante tantos años, hacen que conformen grandes unidades de producción quedando adentro los campesinos para formar parte de la mano de obra. En la zona agrícola, en la región central del territorio, se da un proceso de venta de tierras y formación de colonias. Muchas no sobrevivieron por venta, subdivisión de la propiedad; etc. Y por último, quedó un campesinado propietario, pero precario, sin medios de producción para explotar su tierra. Por todo esto entendemos que Santiago del Estero es una provincia expulsora de población.

-¿Estas unidades campesinas están ligadas a una producción para el mercado o son de subsistencia?
-Son de subsistencia o de infrasubsistencia, con espacios muy pequeños donde ni siquiera llegan a una hectárea

El Grito de Alcorta tuvo su auge en Santa Fe y Buenos Aires, ¿qué repercusiones tuvo en Santiago?
-Que yo sepa ninguna. El único gran movimiento que se tiene noticia es a mitad de la década del 20, relacionado con el riego. Acá el planteo de estos colonos es por el aumento del canon del riego, que no les llega el agua o que alguien se la queda. No más que eso. En Santiago no hay ningún tipo de movilización hasta la década del 80 con el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) por injerencia de las ONG’s, pero es un factor externo el que logra una organización. En los años sesenta hay algo relacionado con la familia Santucho, con el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular, creado por quienes luego formarían el PRT-ERP), que tal vez haya tenido alguna relevancia. Pero no se sabe casi nada al respecto.

-Y este período iniciado por el MOCASE, ¿es fruto de este proceso previo de apropiación de la tierra?
-Si, está relacionado con la tierra y con lo que significa ser campesino. Hay un debate historiográfico muy fuerte que viene de los 60 y 70 en cuanto a que el campesino va hacia su desaparición por el desarrollo de las fuerzas capitalistas. Pero esto se vuelve a rediscutir, hablándose de justamente un período de campesinización…

-¿Pero en relación con la identidad o posición frente a la tierra?
-Creo que en cuanto a las dos cosas. Pesa mucho la identidad, reivindicarse como tal. Incluso hay una nueva línea que se reconoce como campesina-originaria, pero es complicado porque hubo un fuerte y rápido mestizaje durante la sigue colonia.

-¿Por qué en un país donde el sector agrario teniendo peso, jamás se consideró como prioritaria la reforma agraria?
-El propio modelo te lo niega. Somos productores de soja y chanchos, vamos camino a eso. La pata agraria del modelo está basada en esto.

“El daguerrotipo también es patrimonio cultural”

Desde Tucumán Darío Albornoz rescata, reproduce, y revaloriza el primer método fotográfico que Louis Daguerre creó en el siglo XIX y revolucionó Europa. La aparición del daguerrotipo permitió la representación de toda una clase social en ascenso, como era la burguesía. A distancia, se juntó con NosDigital para contarnos mucho de la fotografía histórica, del daguerrotipo.

Antes de cualquier cosa, si ya sabes qué es un daguerrotipo, muy bien, podés empezar a leer desde el siguiente párrafo, sino, leéte una definición que quita rápido la neblina del camino: Daguuerrotipo es la expresión fotográfica creada en Francia por Louise Daguerre en 1839, consiste en una imágen de cámara única sobre una placa de cobre pulida y recubierta de plata que se revelará con vapores de mercurio.

Daguerrotipista, fotógrafo, docente, técnico en conservación, Carlos Darío Albornoz tucumano nacido en el 56, hace culto de una concepción fotográfica del siglo XIX, rescatando privilegios únicos de esta técnica: “La clave es lo que nos ofrece el daguerrotipo: una imagen única, terminada, profunda y verdaderamente icónica, una verdadera huella de la realidad fotografiada, simbólica, un espejo con memoria. Una imagen noble. Para hacer un daguerrotipo se necesita cobre puro, plata pura, iodo puro, bromo puro, rayos ultravioletas para imprimir la imagen, mercurio puro, cloruro de sodio puro. Más simple imposible, más difícil de conseguir buenos resultados también”.

– ¿Cuán revolucionario resultó el daguerrotipo para el siglo XIX?

– El daguerrotipo es el primer proceso comercial que consigue una imagen permanente de lo fotografiado. En Inglaterra, Talbot ya había desarrollado un proceso fotográfico, pero no hace lo que Daguerre, que es ponerlo a disposición de toda la sociedad a través del Estado francés, sino que intentó explotarlo comercialmente de manera privada. Por cierto, no son este -el calotipo- y el daguerrotipo los dos únicos procesos fotográficos en la tercera década del siglo XIX, sino que hay otros, pero lo del daguerrotipo es sustancialmente diferente porque se difunde a través de un Estado nacional.

– ¿Más allá de que su patente fue adquirida por el Estado francés, cuál fue su alcance social?

– Está vinculado al ascenso de una nueva clase social, la burguesía industrial y comercial, la que presionó por tener un modo propio de representación. Mientras históricamente la nobleza tenía en la pintura su propio modo, es Daguerre quien, junto a otros investigadores que ven una veta comercial en el desarrollo de estos procesos de rápida y fácil obtención de la imagen de un retratado, quien le ofrece a la revolucionaria clase social burguesa un método  revolucionario con que representarse. De ningún modo se podría pensar que la fotografía tenía algún tipo de interés por un aspecto artístico en su desarrollo, se trata de un interés comercial y los resultados a través de la historia son claramente observables en ese sentido. El daguerrotipo es presentado en 1839, y ya en 1841 en Estados Unidos hay miles de daguerrotipistas trabajando.

– ¿Cuál es el por qué de su tamaño relativamente chico?

– Estamos hablando de una placa de cobre pulida hasta el espejo y  plateada, la que luego de ser sensibilizada se coloca en la maquina fotográfica (cámara oscura) y luego de expuesta revelada en vapores de mercurio para que aparezca la imagen. Al ser una placa sólida, el daguerrotipo no puede copiarse ni por contacto ni en ampliadora, ya que no es transparente y no deja pasar la luz. Por lo que el tamaño del daguerrotipo está directamente relacionado al del de la máquina fotográfica. El daguerrotipo es un positivo directo de cámara, o sea no existen negativos que posibiliten su reproducción. En la misma naturaleza del daguerrotipo se encontrará décadas después los motivos de su desaparición.

– ¿Qué puede ofrecernos hoy el daguerrotipo a diferencia de la fotografía digital?

– El daguerrotipo es una pieza única, (una monocopia, en términos de grabado). Cada daguerrotipo es una pieza terminada. Lo que dibujó la luz es lo que aparece en la imagen final que tenemos ante nuestros ojos, y a diferencia de los procesos digitales, que son numéricos, sin tonos continuos sino de valores determinados claros y distintos del que se halla a su lado. La fotografía digital nunca está terminada, está viva a diferencia del analógico que es inamovible y está muerto. Se podría decir que el digital tiene algunas características que la diferencian tanto de lo analógico que también se podría buscar un nuevo nombre para ese modo de obtención de imágenes. No estoy seguro que se debería llamar fotografía. Cada vez que se quiere se puede modificar las imágenes digitales. Nunca está terminada, con algunas herramientas se pueden poner y sacar píxeles que modifican el resultado final. En el analógico no es posible modificar la imagen de la misma manera. Comparo a esto con manejar un auto o un caballo. Son velocidades diferentes, placeres diferentes, sensaciones diferentes… o han pensado lo que sería manejar un automóvil en una ruta mientras se mira el paisaje, está claro que para esto es ideal una cabalgata.

– ¿Cómo medimos la importancia de cada daguerrotipo?

– Son tan pocos los daguerrotipos que hay en el mundo que todos tienen un enorme valor y a medida que pasan los años y van desapareciendo por acción del tiempo mismo, el valor de los que quedan se acrecienta cada vez más, no me refiero a lo económico solamente, sino al valor histórico mismo y lo que puede aportar como documento social para la historia. No se en definitiva hacer una escala de valor para cada imagen daguerreana histórica. Se debe tener en cuenta que la fotografía al estar dentro de todas las ciencias y artes, cada uno de los daguerrotipos existentes adquiere más o menos importancia por las preguntas que le hacemos y pretendemos que nos responda.

Trabajando en la Universidad de Tucumán, presidiendo la CECAAF (Centro de conservación y archivo del acervo fotográfico) y siendo técnico en el CONICET, ¿cómo te pensás como daguerrotipista del siglo XXI?

– Mi trabajo en la Universidad y en el CONICET siempre fue en el área científica en relación con la conservación y archivo de fotografías históricas y actuales. El Centro de Conservación se ocupa de la recuperación de archivos fotográficos para que no se pierdan en la basura. Pero como artista visual, descubrí en el daguerrotipo una parte importante de mis posibilidades expresivos y lo adopté para mi obra. De algún modo, es también importante que se recupere y sostenga la metodología práctica para la realización de procesos fotográficos del siglo XIX. En la mayoría de los casos, las fórmulas escritas en los libros no terminan de ser la práctica del proceso, por lo que ejecutarlo permite la transferencia de un conocimiento que no está en los libros sino solo en la experiencia. Es también patrimonio cultural esto, es un conocimiento que también debe ser guardado y transmitido. Eso estoy haciendo.

Podés encontrar más sobre Dario, su trabajo y los daguerrotipos en daguerrotipos.com

“Si conoces la historia, sabes que no tiene fin”

Sobre Historia vamos a hablar. Sí. Y te va a interesar. En viaje a Cuba, entrevistamos al director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana, Sergio Vilaboy. Cómo se estudia allí y cómo es la salida laboral, el bloqueo, los coletazos de la caida de la URSS, el alcance de la Historia a la población no académica y alguna infaltable cuestión sobre el Che. Dejate tentar para después, poder leer.

Fotos: Nos Digital.
Largo viaje a la Habana, alguna escala y un simpático calor caribeño. Andamos por la capital de la otra forma de vivir, el cielo y el viento en la cara pega suave cuando tomamos un cocotaxi amarillo que se cuela en un transito de grandes carrocerías de más de medio siglo. Llegados al barrio de Laceiba, nos atiende en el estudio de su casa Sergio Guerra Vilaboy, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana y presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC).

-¿Cómo hace un estudiante en Cuba para poder elegir la carrera de Historia?

– La carrera de Historia hoy en día, eso ha tenido cambios desde los tiempos de la Revolución. Antes, no existía. No te voy a decir que no había historiadores pero era gente que estudiaba otras carreras. Los que se querían formar profesionalmente estudiaron Historia en otras universidades de Latinoamérica. La carrera se crea en 1962, como una reforma universitaria, precisamente estamos conmemorando actualmente los 50 años de la carrera de Historia. El primer curso comenzó el 14 de febrero de 1962. Después de ahí la carrera fue variando su currícula, sus concepciones y su forma de ingreso. Hoy día, la forma de ingresar –respondiendo a tu pregunta- es: los graduados de los bachilleratos eligen qué carreras quieren estudiar en las universidades. Y se ingresa por el rendimiento que hayas tenido en el período pre-universitario. Así que, como cada carrera tiene determinados cupos, si tú no puedes entrar a tu primer opción porque ya ha quedado llena, pasas a la segunda opción y así sucesivamente. Estos cupos se dan para satisfacer, en el ideal, a las necesidades del país. Cuando un estudiante se gradúa, se gradúa con su ubicación, con su trabajo. Por lo tanto, como en Cuba todos trabajan, los organismos e institutos dicen “yo necesito X personas”; y así se hace un cálculo de las necesidades. Pero hay cursos, los sábados, nocturnos o a distancia, que tú puedes optar por estos, y aquí la matrícula es libre, porque el Estado no se compromete por tu ubicación laboral, aunque el título es equivalente. Hay una tercera variante. Cada año se da unas plazas para exámenes de ingresos, para aquellos que no entraron en años anteriores, pero que quieren seguir esa carrera.

-¿Cuáles son las bases del plan de estudio?

Fotos: Nos Digital.

-Nosotros le damos mucha importancia sobre el Tercer Mundo, estudiamos América, Asia y África. Pero también Grecia y Roma, es inevitable, son referentes universales. Hablar de Cesar, de Napoleón, tienes que saber quiénes son.

 -¿Cuál es la forma de hacer que la Historia llegue a la población en general?

-Tenemos cursos por televisión, eso que se llama “Universidad para Todos”. Todos los días por la mañana y a la noche se pasan cursos por televisión, que no son solo de humanidades sino de todas las currículas. Y estos se forman en un nivel pensando en la población en general. No sabemos exactamente la llegada, pero a veces uno va por la calle, alguien te reconoce y te hace una pregunta de lo que vio el otro día en la TV. También por medio de publicaciones en papeles, que son muy baratas e instructivas.

-En cuanto al bloqueo, ¿hay también uno a la historiografía cubana?

-Nosotros hemos tenido etapas. Al principio de la Revolución había un debate sobre las vías para la construcción del socialismo, teniendo el Che un gran aporte. Qué tipo de socialismo queríamos: ¿a la europea o uno propio, diferente, a medida de nuestras características? Y en determinado momento se exponen las tesis del Che, que eran también las de Fidel Castro. En esa etapa de largas discusiones, se debatían sobre las tendencias historiográficas también. Lastimosamente después vino un período, luego de la muerte del Che, en los 70’ en adelante hasta fines de los 80’, donde cambiamos el rumbo y nos integramos a la URSS. Se copió los métodos soviéticos, incluso se intentó implantar un socialismo soviético. Y eso fue muy costoso para las ciencias sociales ya que se impuso una serie de doctrinas dogmáticas, en la Filosofía e incluso en la Historia. Empezaron a considerarse revisionistas otras formas de pensamientos y eso lastró la formación, el quehacer y el debate de los historiadores. Por último, otra etapa, en la que podríamos estar ahora. Se da cuando cae el muro, que fue un acontecimiento catastrófico para la economía del país. Sin embargo, para el ámbito académico fue beneficioso, porque nos demostró que aquello era una basura, que había miles de errores, aunque también tenía sus virtudes, abrió el debate ampliamente. Debido a la crisis económica del país, se dan ciertas dificultades; a veces te enteras que sale un libro y no puedes acceder a él. Para un profesor es difícil. Y eso afecta a nuestras bibliotecas, porque falta nueva literatura. Hoy en día Cuba tiene acceso a Internet por medio de un satélite restringido, entonces cuando quieres bajar un documento tardas una hora. Y no todos tienen Internet, aunque sí todos los estudiantes, pero le pasa lo mismo que a todos, para bajar un documento tardas mucho tiempo. Esto nos limita mucho a todos, aunque no estamos en la indefensión total.

-Con la caída de la URSS, ¿cómo repercutió en los historiadores cubanos la teoría neoliberal del “fin de la historia”?

Foto: Nos Digital.

-Como un absurdo, como una tontería. Que porque se cayó el socialismo, se acabó la historia… Todo el que conozca la historia sabe que la historia no tiene fin mientras exista el ser humano, ya que el humano es histórico. No significa que vuelva el socialismo, habrá otra cosa, pero la sociedad evoluciona, que digamos que habrá un mundo sin cambios, es un absurdo. El problema era que nosotros creíamos que el socialismo iba a ser eterno, y no fue así, era un castillo de naipes. Tenía ciertos problemas que no vimos o no queríamos ver. Yo sabía que había problemas, aunque aparentaba cierta solidez; pero no creí que iba a derrumbarse como se derrumbó. Y eso cambió la vida de este país, pasamos momentos muy difíciles en el ámbito económico. Hubo que cerrar fábricas, Cuba dependía de un 80% del comercio y del capital de la URSS y eso se acabó de acá para luego. A partir de ese momento, fue terrible, la comida no alcanzaba, pero bueno, fue una cosa muy dura de la cual hoy aún no hemos salido pero que ya ha quedado en el tiempo. Nos hemos acostumbrado a la penuria, aunque otras ya fueron solucionadas con el paso del tiempo.

– Hablar del Che en Cuba es casi obligado, las decisiones de ir al Congo y Bolivia, ¿en qué lógica entraron?

-En la lógica de este país, de la política de Cuba. La misión del Congo, ¿en qué se diferenciaba de la misión de Angola y Etiopía? El Che estuvo en el Congo, pero él murió, y Cuba siguió apoyando a los movimientos revolucionarios en África, hasta 1975 empezó la guerra en Angola y tres mil cubanos volaron allí. Con esto te digo que lo que hizo Guevara en Bolivia y Congo no fue otra cosa que llevar a la práctica los principios de la Revolución Cubana. A veces hay gente tendenciosa, tergiversaciones o ignorancia han llevado a decir la tesis de que el Che era una cosa diferente, de que quería una cosa diferente al rumbo de la Revolución Cubana. Que se iba a convertir en un Trotsky y que un día se desengañó y se fue a construir la revolución a otro lado. Y eso es absurdo. La revolución cubana tiene una fuerte impronta latinoamericana, se nutrió de la ayuda de todo el continente. No nació aquí sola y el Che fue muestra de eso, pero la cualidad del Che es que era un político de primera línea que se involucró en los movimientos revolucionarios que apoyaba Cuba, pero no fue el único. El Che siempre decía que tenía la intención de irse a otra parte, pero principalmente a la Argentina, hacer una revolución social allí. Pero después amplió su visión y comprendió que la revolución debía ser latinoamericanista; la que quería hacer, al estilo de la de San Martín o Bolivar. Y el primer lugar que se lanza es al Congo, donde hay cubanos, lo mismo en Bolivia.

-Sin embargo, su misión a Bolivia siempre generó polémica…

Foto: Nos Digital.

-Debes ver que esa era una generación voluntarista que ganaron aquí a golpe de voluntad, pero (la victoria en Cuba) no fue solo por eso, sino porque había un conjunto de circunstancias que lo permitieron, que eran irrepetibles. Había una crisis política, económica y social. Cuando Fidel desembarca, ya era una figura nacional; los campesinos lo iban a saludar para conocerlo, porque lo escuchaban por la radio. Cuando el Che va a Bolivia, la población indígena, no tiene la menor idea quién es. Era un país donde él no tenía raíces, donde el blanco era extranjero, donde los indígenas no hablaban el mismo idioma, había otras circunstancias que en Cuba. Yo creo que probablemente el escenario era menos favorable para hacer una guerrilla allí. Pero su idea era que fuese como el centro de una revolución global, que abarcase Perú, Argentina.