Juez y parte

A Gonzalo Pecha lo atropelló una camioneta de la Municipalidad, pero la causa no encuentra evidencias. ¿Quién se hace cargo?

El reloj de las cámaras de seguridad del sanatorio Modelo Burzaco y de la calle Alsina y Espora marcaba las 19.30 del miércoles 16 de octubre de 2013. Gonzalo Pecha volvía a la casa en bicicleta con su camisa a cuadros y su pantalón de jean. Pasó a una cuadra de donde Jorge, su papá, estaba esperando el bondi. No lo supo. A la medianoche Gonzalo todavía no había llegado. Jorge llamó al celular. Lo atendió un policía que había llevado a Gonzalo al hospital. Había visto a un pibe tirado con una camisa a cuadros, pero supuso que no sería justo su hijo. Había visto, también, pasar a una camioneta muy rápido y a contramano. No sabe si fue esa misma camioneta u otra que fuera de apoyo al lugar del accidente.

Julio César Funes lo había atropellado con la patrulla 3 de la Municipalidad de Almirante Brown, una Hilux sin vidrios polarizados de patente JLM 022. El acompañante, policía, oficial de tránsito, es Montenegro. Funes declaró que Gonzalo le embistió la rueda delantera del lado del conductor. La camioneta supuestamente quedó golpeada. La bicicleta no tiene ni un raspón. Gonzalo cayó en el medio de la calle Espora. Funes dice que fue a parar arriba de la vereda por el volantazo para esquivar la embestida de la bicicleta.

Gonzalo quedó con muerte cerebral instantánea por un golpe en la nuca. Sangraron los oídos, la nariz. Los pulmones estaban perforados por las costillas rotas.

 Versiones

Dicen que Funes era policía retirado. Dicen que lo sacaron del cargo. También dicen que solamente estaba manejando la camioneta Hilux. Más precisiones no hay. Hay versiones encontradas porque las cámaras no muestran el accidente, pero muestran que la calle estaba llena de testigos que no hablan, que el fiscal Gustavo Giorgi, de la Unidad 24, no encuentra.

Como los del colectivo que pasó en el momento del accidente.

Como la señora del quiosco que primero dijo que vio el accidente y después, cuando volvieron, se retractó.

Como los de la parrilla, idéntica situación.

Como la chica de la casa textil que no sale como testigo porque la amenazaron con quedarse sin  trabajo.

Como Esteban, que vio la sirena apagada en el momento del choque, pero todavía, tres meses y medio después, no declaró.

El acta, en el momento, lo labró Montenegro, testigo visual. Pasó por alto que era juez y parte.

Yo no fui

“Solo después de que el lunes pasado cortamos Alsina y Espora se comunicaron conmigo desde la Secretaría de Seguridad”, recuerda María Laura Miño, la mamá.

Dicen que la camioneta está parada, pero la familia la vio circulando varias veces. Lo que cambió es que ahora tiene los vidrios polarizados. La vieron donde los bomberos, donde la municipalidad, y en la misma esquina de la casa de Gonzalo. La 12, la 13, la 4, en cambio, no tienen los vidrios polarizados.

Las filmaciones del sanatorio y en la calle Alsina que prometió conseguir el fiscal Giorgi no muestran el momento del choque. Se ven solo sirenas prendidas, quietas, y un montón de camionetas policiales después de la embestida. Una de las cámaras gira minutos después, minutos que no aparecen en el video, justo del accidente.

El intendente dijo ponerse a disposición. Los padres, que pararían con las marchas a menos que aparezcan más irregularidades. Esperan que se haga justicia con una carátula no excarcelable, porque tantas faltas les dejan la certeza de que no fue un accidente, sino una imprudencia.