La guerrilla argentina en La Prensa

El Ejército Guerrillero del Pueblo fue la primera guerrilla argentina organizada por el propio Che Guevara. Con el mando del Comandante Segundo, Jorge Masetti, aquél periodista que se enamorase de la Sierra Maestra en plena ebullición de la Revolución Cubana. En esta nota mostraremos los últimos días del grupo, cuando ya rodeado por Gendarmería Nacional, intentaba sobrevivir y mantener viva sus ilusiones revolucionarias.

La empresa del Ejército Guerrillero del Pueblo empezó en Cuba bajo las órdenes mismas del Che. Con tal padrinazgo, los sucesos que se dieron un tiempo después parecieron ser una obra de tragedia griega, donde inesperadamente los héroes pasan los tormentos más crueles y terminan entre humillados y muertos. Ahora, los jóvenes del Ejército Guerrillero del Pueblo lo vivían en carne propia. Entre marzo y abril de 1964 la guerrilla fue desapareciendo, perseguida implacablemente por la Gendarmería argentina. Muchos cayeron en sus manos y otros murieron de hambre o en accidentes.

Uno de los periódicos más importantes del país para ese entonces cubrió lo que estaba sucediendo en el norte argentino. La Prensa hablaba de subversivos y aventureros, de miles de teorías conspirativas, de relaciones con la URSS y con Cuba, de redes clandestinas que se movían entre las sombras para romper con el país: “Dentro de la mayor reserva continúan trabajando las autoridades de la Gendarmería Nacional, en procura de localizar las ramificaciones del grupo Castro-comunista” (La Prensa, 7 de marzo 1964).

Día a día mostraban los avances de las fuerzas de seguridad en la región. Si en la primera semana de marzo no le habían dedicado ni un renglón, desde el séptimo día no faltó más una columna como mínimo que hablase del tema. Tal vez, los gendarmes ya estaban muy seguros de su victoria y se abrían a los periodistas. “Descubrieron en Salta otros dos depósitos de armas. Se efectuaron más allanamientos” (La Prensa, 9 de marzo 1964), “Hubo otra detención en Orán. Está vinculada con la investigación de los grupos Castro-comunistas” (La Prensa, 10 de marzo 1964).

Mientras tanto, en la selva las cosas eran desastrosas: “Cuando vi la huella  –de los perseguidores-  no comimos más. Ya llevábamos 30 días sin comer, y caminando sin parar. Y ya no podía caminar”[i], describió 40 años después uno de los guerrilleros, Hector Jouvé.

“Otro guerrillero fue detenido en Jujuy. Se le secuestraron ejemplares de una proclama subversiva.” (La Prensa, 12 de marzo 1964). “Los guerrilleros son perseguidos de cerca” (La Prensa, 18 de marzo1964”).

Las cosas iban de mal en peor para los guerrilleros. Ya disgregados, era un verdadero sálvense quien pueda: “Llegamos al campamento donde estaban los que habían sobrevivido. Vimos a Diego herido, que estaban sin comida (…) A todo esto ya habían muerto Marcos, César… y Diego estaba muy mal. Subimos por una grieta y llegando casi a la punta Antonio Paul se cae y no lo pude alcanzar. Cayó en caída libre…”[ii].

Al día 21 Masetti se iba a ir para siempre. Enfiló para la jungla y nunca más se lo encontró. Rodolfo Walsh escribiría: “Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido el cadáver del comandante segundo empuña un fusil herrumbrado.”.

Por último, La Prensa y los detenidos: “Siguen incomunicados los detenidos. Se agrega que (…) continúan incomunicados y son sometidos a frecuentes interrogaciones por parte de (…) Gendarmería Nacional” (La Prensa, 11 de marzo 1964). Ahora pasemos a cómo eran tratados… Juan Alberto Castellanos, uno de los cubanos que participaba, le contó a NosDigital su paso por las cárceles argentinas: “Mira, nos golpearon bastante. Pero nos dieron golpes nada más, unas cuantas palizas.”[iii] Jouvé, en cambio, iba a ir un poco más allá: “Nos torturaron bárbaramente, no de manera científica, fue brutal. Culatazos en la cabeza, patadas, muy cruel… no murió ninguno de casualidad. Nos tenían ahí aislados en habitaciones que estaban en la parte delante de la guardia (…) Nos habían estado dando de comer solo una cabeza de vaca podrida, sopa llena de gorgojos, pan viejo…con decirte que llegué a pesar 48 kilos.”[iv].

A mediados de 1963 cerca de 20 personas se metieron en la región más marginal y pobre de Salta, con el objetivo de participar de un movimiento revolucionario que uniría América Latina en una sola. “El EGP sirvió, no fue ninguna aventura, plantamos la semilla” nos dijo Castellanos[v], y así fue. A los pocos años los movimientos políticos-armados renacerían en Argentina con mayor vigor que nunca.



[i] La intemperie, Córdoba, 2004.

[ii] Ídem, La intemperie.

[iv] Ídem, La intemperie.

[v] Ídem NosDigital.

“Llamarse Santucho es un honor”

Desde Santiago del Estero viajaron los conceptos de uno de los más representativos integrantes de la familia Santucho.  A 36 años del asesinato de Roberto “El Robi” Santucho, fundador histórico del ERP-PRT, su sobrino Luis comparte con nosotros cómo es llevar el apellido, pero sobretodo cuál es la forma en la que se encara el legado de lucha en el presente. 

Luis Horacio Santucho es uno de esos personajes que prometen de antemano historias y recuerdos para escuchar con atención, se convierte en una cita de compromiso por el peso de un apellido, pero más bien por una responsabilidad que excede lo hereditario. Es sobrino de “El Robi”, como llama a su tío, ni más ni menos que el fundador e ideólogo del Ejército Revolucionario del Pueblo, uno de los guerrilleros más reconocidos de la década del setenta. Por su lado, Luis es una de las caras visibles de la lucha en defensa del campesinado en Santiago del Estero y además, un reconocido abogado que actualmente encara causas de la última dictadura militar. A sus 52 años escribe notas en su blog personal –http://luishoraciosantucho.blogspot.com.ar/– y también se le arrima al Twitter -@luissantucho-: “Hay que visibilizar las causas que acallan los grandes medios”.

-¿Cuándo surgió el Modepa?, ¿en qué consiste?

-Surge de un grupo de compañeros, de una confluencia de gente que veníamos de participar o ayudar en movimientos campesinos y otros que venían de organizaciones de derechos humanos. Lo que hicimos fue conformar este movimiento para construir una herramienta electoral para participar en el aspecto político y en las organizaciones del Estado. Por ahora recién estamos haciendo los trámites, buscando las afiliaciones, etc. para poder ser un partido reconocido por parte del Estado.

-¿Cómo es la situación actual de los trabajadores agrarios santiagueños?

-La valorización de la tierra, fruto del avance de la soja, hace que la situación de los pequeños productores esté acusada por esta coyuntura que genera que sus derechos sean cercenados, por eso hay un fuerte trabajo por parte del MOCASE para que los campesinos puedan conocer estos derechos y puedan defenderse.

 

-Además Luis, sos querellante de la Fundación Argentina de Derechos Humanos. ¿Cómo conjugás esta doble militancia?

-En lo personal, participar en los juicios es muy importante por todo lo que nosotros vivimos, por lo que estamos viviendo y por los testimonios que están apareciendo. A mitad de julio reanudamos un juicio que estuvo suspendido por 20 días y en el que se compilarán testimonios que son vibrantes, emotivos, duros. Esto está teniendo eco en la opinión pública, ya que la gente se está encontrando con realidades de hace 37 años atrás que no se imaginaban que pasaron en Santiago del Estero. El juicio tiene un sentido educativo muy valioso, ya que hemos sufrido tiempos durísimos incluso post-dictadura con este tema. Porque la dictadura tuvo cierta línea de continuidad hasta los `90 con el Juarismo, un movimiento autoritario que tuvo gran poder sobre los ciudadanos y el poder público.

 

-¿Pudiste escuchar las declaraciones de Videla donde tildó a Mario Roberto Santucho de ser el subversivo más peligroso de los ´70?

-La semana pasada hubo un careo con el jefe de Campo de Mayo por ese entonces en 1976, el General Riveros, y se deslizó la posibilidad de saber dónde está enterrado el cuerpo de Santucho. Pero es como que no quieren hablar, no quieren saber, no quieren informar el lugar dónde está enterrado el cuerpo de mi tío. Y es lo que estamos buscando, sus hermanos que ya están llegando a los 80, sus sobrinos. Se relaciona con un valor de la humanidad que es darle culto a nuestros muertos, que es algo muy importante para nosotros porque es una cuestión muy incorporada en la cultura rural santiagueña. Y eso se nos está negando. Se nos está negando la posibilidad de poder ponerle una flor a su tumba.

-¿Cómo es vivir en Santiago con el apellido Santucho?

-Durante mucho tiempo el apellido Santucho fue difícil, el sistema dominante de ese momento –por el año 1986- lo demonizó. Pero lo llevamos nosotros con mucha dignidad y honor. Acá en Santiago pesa mucho y está vinculado a las cuestiones y a las batallas de la vida cotidiana. El apellido Santucho está fuertemente relacionado con las actividades políticas, porque fue donde Mario Roberto inició sus primeras experiencias políticas. A pesar de que luego se trasladó a Tucumán, su origen santiagueño siempre estuvo vivo. Con el paso del tiempo se fue agigantando su figura revolucionaria, y con esto el orgullo de ser familiar. Por eso es que no resulta fácil, porque hay que estar a la altura.

-Dijiste alguna vez que te sentís del ERP a pesar de no haber participado.

-Lo que intento hacer es darle persistencia a sus ideas. Me siento continuador desde mi rol de abogado de organizaciones campesinas, como defensa de los derechos de los pueblos indoamericanos, que sigue siendo un sujeto social presente. Esa idea que ellos no pudieron concretar en su momento.

“Perú no anda muy lejos de un golpe legal”

Paraguay es sólo una parte del ojo del huracán y nada en América está a salvo de repeticiones. Al menos, eso es lo que dice Hugo Blanco Galdós, guerrillero histórico y miembro de la Confederación Campesina del Perú. A los 78 años, un trotamundos que sobrevivió a más de un exilio, deja en claro que la mano va a estar dura y que en su país no se gobierna con la Constitución.

Su voz camina entre las ideas, da pasos a través de las palabras. Las oraciones se van pegando unas a las otras, habla del planeta, de su pasado de lucha, de su presente de resistencia, con una voz que recorre el aire como en un homenaje al cantar cansino pero feliz de Neil Armstrong en la más que conocida What a wonderful World. Se trata de Hugo Blanco Galdós, peruano, cusqueño, luego de que los exilios obligados lo convirtieran en trotamundos, hoy a sus 78 años se define él mismo como “luchador social, específicamente ecosocialista”. Ante todo, nos explica la importancia de tener presente su segundo apellido, Galdós: “Si en Google sólo pones Hugo Blanco te sale el músico venezolano compositor de Moliendo Café de quien soy admirador. Una vez en el Perú lo capturaron por llevar ese nombre”.
Mientras transitamos una época en donde los daños sobre nuestro planeta son evidentes no solo mediante estudios científicos, sino visibles en los cambios climáticos permanentes, la conciencia ambientalista no está profundamente expandida en la conciencia social, y menos aún en los debates políticos, pero esto, claro, tiene sus razones: “Pues el capitalismo en su forma actual, por su insaciable avidez de ganancia, ataca inmisericordemente a la naturaleza, lo que está matando muchas especies, entre ellas matará a la especie humana. La única forma de evitarlo es que la sociedad en su conjunto arrebate el poder mundial, hoy en manos de las transnacionales, y lo sustituya por el gobierno de todos. Por eso luchan muchos pueblos, aunque no usen la denominación ecosocialista. Este término es necesario, pues la palabra socialismo ha sido desprestigiada por la corrupta y antiecológica burocracia soviética y por quienes la usan para administrar la economía neoliberal. Nunca como ahora el capitalismo ha atacado a la naturaleza. Si el mundo va a continuar dirigido por ese 1% al que se refiere Wall Street, la humanidad va a dejar de existir en 100 años”.
Habla claro con un discurso que sorprende, no por revelador en su contenido específico, sino más bien por hacernos pensar sobre los por qué de la repetida omisión. Qué hay detrás. Hugo es miembro de la Confederación Campesina del Perú (CCP), supo comandar la guerrilla indígena en los años 60 en el Cusco, presentándose como militante junto a quienes entendió que eran la vanguardia en la militancia social, el campesinado. “El principal ataque es el calentamiento global, que antes era legal, ahora las Naciones Unidas preparan reuniones de los calentadores globales, Copenhague, ahora Río, pero no acuerdan rebajar ningún grado el calentamiento. Hay arroyos que estas desapareciendo, los nevados se están derritiendo, en Perú lo hemos notado. Todas las tempestades y efectos destructivos causados por el calentamiento global son llamados por la prensa que está en manos de las transnacionales como desastres naturales, pero no tienen nada de naturales.

-Luego de repetidos exilios, obtuvo cargo de Diputado y de Senador en su país, ¿cómo fue llegar al gobierno?
-No, no llegué al gobierno, el gobierno es el Poder Ejecutivo. El sistema cuida de que la verdadera izquierda esté en minoría, nos permite hablar cuanto queramos, pero al momento de votar gana la representación de las transnacionales. Es poco lo que se puede hacer, la presencia de parlamentarios en las movilizaciones populares disminuye la represión. Cuando más golpes recibí de la Policía fue cuando era parlamentario. Fue la época en que menos pude servir al pueblo.

-Sabemos de las fuertes protestas contra el proyecto de minería Conga, ¿en qué situación se encuentra la actividad con relación al Gobierno Nacional peruano?
-Actualmente el Perú no anda muy lejos de un ´golpe de Estado legal´ como ocurrió en Paraguay, es el Ejército quien gobierna a través de Humala, quien pisotea inclusive la Constitución elaborada por el reo Fujimori. En su campaña electoral dijo que defendería el agua contra el oro y como presidente defiende el oro contra el agua. A la protesta pacífica del pueblo contesta con represión. Atropella la Ley apresando a un alcalde (intendente) elegido por el pueblo y enviándole preso fuera de su circunscripción, hizo lo mismo con compañeros de Cajamarca que protestaban contra el proyecto Conga. Desconoce un informe de su propio ministerio certificando que la minera Xstrata contamina. Decreta Estado de Emergencia que no es su atribución sino la del gabinete. Los últimos sucesos muestran que su método preferido es la creciente represión en defensa de las compañías transnacionales depredadoras”. La minería a cielo abierto es otro de los ataques a la humanidad.

-¿Qué facciones sociales se están enfrentando?
-El proyecto Conga, de realizarse, mataría la vida en cinco valles quitando el agua para el consumo humano y anulando la agricultura y la ganadería que desarrollan 12,000 personas. Ellas y ellos se oponen al proyecto. También les acompaña gente urbana que rechaza ese futuro de muerte. Por el otro lado, están a favor los servidores de la empresa, entre ellos el Poder Ejecutivo, la mayoría del Parlamento, los grandes medios de comunicación, la mayoría del Poder Judicial, el Ejército y la Policía. Al igual que en Argentina las empresas están orgullosas de usar “tecnología de punta”, que consiste en dinamitar una tonelada de roca o tierra para extraer un gramo de oro o menos, envenenando el agua.

Hugo sigue diciendo cosas que todos sabemos y de las que nadie se ocupa, como si por algo parecido a un orden de prioridades preestablecido, no se tratase de cuestiones urgentes, como sí lo son. Pero al escucharlo los prejuicios hacia la ecología o al ecosocialismo se desvanecen con ganas. El panorama distinto de argumentación que ofrece en la batalla contra el imperialismo se transluce en las palabras de un militante campesino internacionalista, y eso habrá que escuchar atentos y hacer eco. Fuerte, con fuerza: “Yo creo que los revolucionarios nunca debemos recurrir a la violencia por nuestra propia voluntad, si no somos forzados a responder una agresión antelada. La agresión a la naturaleza y la usurpación de tierras que continúa desarrollando el gran capital en el siglo XXI provoca movimientos de resistencia en los sectores campesinos, es por eso que estoy convencido que serán los que mayores perspectivas de lucha tendrán”.