Tȉtogrād

El sueño de la nación de naciones no sobrevivió a la muerte de su mentor. La que supo ser Yugoslavia del Mariscal Tito en fotorreportaje. Religión, frontera, masacre y futbol.

Ese bus que tenía que hacer con nosotros 230 kilometros. Subimos en Mostar, el pueblo bosnio del anguloso puente sobre el río Neretva. Buscando las costas del Adriático en la ciudad amurallada de Kotor, Montenegro. El trámite nos llevó algo más de seis horas sobre ruedas y ocho nuevos sellos en cada pasaporte.

En la entrada a la ciudad, cincelado en lo alto del principal portal, se lee Tude necemo svoje ne damo (No necesitamos las cosas de otras personas, y no damos las propias), con la pequeña firma de Tito a su lado.

Luego del 4 de mayo 1980, sucedida la muerte del Mariscal Tito en Ljubljana, inmersos en una crisis económica inflacionaria, las agitaciones entre las seis repúblicas que conformaban la República Federativa Socialista de Yugoslavia se acrecentaron. Eslovenia y Croacia se declararon independientes en 1991. Bosnia-Herzegovina y Macedonia, al año siguiente. La resistencia de Serbia, como república central de aquel Estado multinacional, encarnada en la fuerte militarización de los enfrentamientos, llenó de muerte la península balcánica.

Los desencuentros históricos entre las Repúblicas Socialistas fueron solo contenidos por la figura aglutinante de Tito en su proyecto de Yugoslavia como país en la vía al socialismo independiente. Inmerso en plena Guerra Fría, impulsó la estrategia del Movimiento de Países No Alineados para evitar encolumnarse tras cualquiera de los bloques irreconciliables. A la muerte del líder yugoslavo, las diferencias nacionales, económicas y políticas se agudizaron con la inclusión de factores religiosos, profundizando las guerras de independencia en enfrentamientos étnicos. El genocidio bosnio-musulmán con fusilamientos masivos en Srebrenica, ciudad declarada segura por la ONU, se anota como la mayor masacre colectiva en Europa luego de terminada la Segunda Guerra Mundial.

Para inicios de 1996 aquellas guerras habían terminado. La República de Montenegro recién se iba a independizar pacíficamente de Serbia en 2006. Pero los conflictos no dan término. Los territorios de mayoría étnica albanesa que en tiempos yugoslavos fueron la Provincia Autónoma de Kosovo dentro de la República Serbia buscaron su independencia. Un conflicto hoy día irresuelto que tuvo su momento álgido en los bombardeos de fin de milenio de la OTAN sobre Belgrado, capital serbia.

Las marcas de todas las guerras se iluminan aún en cada rostro y en cada muro, igual que los recuerdos de aquella Yugoslavia que llenó de orgullo por la expansión de su política de bienestar interno e independencia externa. En las calles pesa una atmósfera extraña: un olvido que se funde con la melancolía sobre el pasado -que suena contradictorio solo la primera vez que se lo escucha- y con el recuerdo de una guerra salvaje impostergable en la memoria. Las referencia al Mariscal son nulas, las había pero han sido borradas: la capital de Montenegro Titogrado ahora es Pogdorica, la ciudad kosovar de Kosovska Mitrovica supo ser Titova Mitrovica, la única estatua en toda la ex Yugoslavia que lo representa está al lado de su mausoleo, devenido en museo, en las afueras de Belgrado.

Mientras, el recuerdo en la memoria colectiva es fuerte, no se acalla, sin siquiera escaparle a las nimiedades: al entrar a aquel bar futbolero donde miraban los goles de Lanús de la última fecha -dándole a cualquiera un golpe certero de globalización- mientras se levantaban apuestas legales hasta de la serie B nigeriana, el montenegrino Nikola aseguraba con vehemencia que hoy una Yugoslavia unida podría haber armado un equipo para pelearle fuerte a Alemania el Mundial y no haber perdido de local contra Moldavia 5-2 para quedar fuera en las eliminatorias.

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Castillo de Ljubljana, en la homónima ciudad de Eslovenia. / Mostar, Bosnia y Herzegovina.
Cementerio musulmán en Sarajevo,  Bosnia y Herzegovina. / Desde el tranvía en Belgrado, Serbia.
Cementerio musulmán en Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. / Desde el tranvía en Belgrado, Serbia.
Mercado de abasto de Pristina, Kosovo/Serbia. / Yugo era la automotriz emblema de Yugoslavia. Belgrado, Serbia.
Mercado de abasto de Pristina, Kosovo/Serbia. / Yugo, la automotriz emblema de Yugoslavia. Belgrado, Serbia.
Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. / Playón de juegos. Skopje, Macedonia.
Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. / Playón de juegos. Skopje, Macedonia.
Vardar Skopje contra FK Pelister, en las tribunas del superclásico de futbol macedonio. Skopje. / Las cicatrices de guerra. Mostar, Bosnia y Herzegovina.
Vardar Skopje contra FK Pelister, en las tribunas del superclásico de futbol macedonio. Skopje. / Las cicatrices de guerra. Mostar, Bosnia y Herzegovina.
Plaza central de Skopje, Macedonia. / El lago Ohrid es frontera entre Macedonia y Albania.
Plaza central de Skopje, Macedonia. / El lago Ohrid es frontera entre Macedonia y Albania.
El Stari Most -"Puente Viejo"- en Mostar, el Stari Most Bosnia y Herzegovina. / Ohrid, Macedonia.
El Stari Most -“Puente Viejo”- en Mostar, el Stari Most Bosnia y Herzegovina. / Ohrid, Macedonia.
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Balsero en el camino entre Perast y el Islote Sveti Dorde. Mar Adriático, Montenegro. / Poblado bosnio de los Alpes Dináricos a orillas del río Neretva.
La casa de las flores, el mausoleo de Josip Broz Tito. Belgrado, Serbia. / El puente del ojo, construído en 2011. Skopje, Macedonia.
La casa de las flores, el mausoleo de Josip Broz Tito. Belgrado, Serbia. / El puente del ojo, construído en 2011. Skopje, Macedonia.

Península Balcánica, 2014.

“Vamos a ganarles: Bosnia sale primera y Argentina segunda”

A días de su debut en mundiales, el fútbol absorbe todo en Sarajevo. Donde las muertes y las guerras se entrecruzaron siempre, hoy la pelota quiere eclipsar cada tumba de cada parque. 

En el comienzo del Parque Veliki, está esa sensación del pelotazo en la panza. En donde está escrito en bosnio algo que según la traducción en inglés dice “To Children of Sarajevo”, arranca la asfixia en la boca del estómago. A cien centímetros del suelo, empieza una breve explanada de cemento que hace que las manos, al tocarla, sientan terror y escalofríos por una réplica de una historia mucho más terrible y más escalofriante. Adentro de esa pileta de cemento duro, largan unas lágrimas que nadie se da cuenta que van a salir porque, de repente, ven en ese gris quieto montoncitos de pies de nenes y de nenas, tan desordenados como si quisieran escapar, que se acercan a dos piedras verdes y gigantes que simulan ser las palmas de una madre que abraza. En un costado, los testículos y los ovarios duelen desesperadamente cuando se lee en unos cilindros que ese es un monumento para los 3000 niños y niñas que murieron entre 1992 y 1996 en la guerra entre Bosnia-Herzegovina y lo que quedaba de Yugoslavia más Croacia, que las enciclopedias eternizaron como la Guerra de los Balcanes.

Sarajevo14-1967Son las 19, ya es de noche, hace frío y Sarajevo, la capital de Bosnia-Herzegovina, duele en cada paso.

En la esquina de ese Parque, un reloj gigante de Coca-Cola marca que cada vez faltan menos días, menos horas, menos minutos y menos segundos para que el Maracaná reabra sus puertas mundialistas cerradas desde el Marcanazo de 1950 y, en los pies de Messi y de Higuaín, le den debut a esta nación que, por primera vez en su historia, jugará una Copa del Mundo siendo sí misma.

Siendo: es decir, el día a día de ser.

Siendo los doloridos de una Sarajevo que todavía tiene edificios a los que se les ve el interior porque las bombas destruyeron su piel y que, en veinte años, no logró reconstruir una ciudad reventada en un ochenta por ciento en la guerra que llegó como consecuencia de la desintegración de la Federación de Yugoslavia en la que alguna vez mandó el Mariscal Tito –se separó en Serbia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Macedonia-.

Siendo los desposeídos que conforman un territorio constituido por dos entidades -la Federación Bosnia-Herzegovina, que incluye a bosníacos musulmanes y a croatas católicos y la República Srpska, que es serbia y católica ortodoxa-, que tienen una bandera cuyo color se lo impuso la Unión Europea, que tienen un himno cuyas estrofas se las impuso la Unión Europea, que tienen un 44 por ciento de desempleo, cuyas realidades se las marca ser los olvidados de Europa.

Siendo los ilusionados que creen en los 193 centímetros de altura del enorme Edin Dzeko, figura del Manchester City, amigo del Kun Agüero, campeón de la última edición Premier League inglesa, que el domingo 15 de junio, contra Argentina, contra Messi, arrancarán la ilusión de ser el segundo del Grupo F, quedar por encima de Irán y de Nigeria, pasar a los octavos de final y darle algo de alegría a esta ciudad enrejada en tristezas.

***

El Parque Veliki tiene algo que sólo tienen los parques de Bosnia y que la mayoría de los habitantes de este planeta calificaría de mal gusto: tumbas. Pero no, no están como en un corralón donde los vecinos dejan a los perros, simplemente aparecen desordenadas como para que cualquier despistado, de repente, pise equivocadamente y se sienta un traidor de Dios y de la muerte. No es un gesto egoísta del parque. Es patrimonio histórico de Sarajevo esa forma de mezclar el picnic con lápidas. Ya a finales del siglo XIX, el poeta serbobosnio Petar Kočić describió –en un relato que luego tomó el ganador del Premio Nobel, Ivo Andrić, para su magistral cuento “En el cementerio judío de Sarajevo”- esta característica de la ciudad: “Como bueyes de montaña, robustos y blanquecinos yacen los montones de piedra grande cuadrangular y, expuestos a las miradas procedentes de todos lados, se derraman al sol y reposan como en un sueño profundo”.

Ningún bosnio, aún así, se sorprende de eso. Tampoco lo hicieron los arquitectos que, en frente del Veliki, construyeron el gigantesco shopping BBI, con pantallas gigantes al estilo Nueva York. Y no pareciera ser despreocupación: porque en su sonrisa, en su amabilidad para explicar cosas como qué es el burek –una especie de tarta con mucho hojaldre y mucho aceite rellena de carne muy típica-, en sus altos niveles de seguridad y en su organización de un gran festival de cine en el que Brad Pitt suele ser figura, los bosnios parecen empujar la vida a pesar del dolor.

Sarajevo14-1762Y, quizás, por esa filosofía, es que delante de ese shopping y del monumento a los nenes caídos, el 15 de octubre de 2013 prendieron fuegos artificiales, sacaron los alcoholes a la calle, bailaron y cantaron hasta las seis de la mañana después de enterarse que Vedad Ibisevic, delantero del Sttutgart de Alemania, a los 68 minutos del segundo tiempo, hizo el gol más importante –hasta ahora- de la historia del fútbol bosnio y, en Kaunas, Lituania, venció a la selección que hacía de local, para clasificarse al Mundial de Brasil.

“Esa noche, acá ya fue como salir campeón del Mundo”, cuenta un guía turístico al que llaman Mou, pero no por el cantinero de Los Simpson, si no para acortar su nombre: Mohamed. No es bosnio, viene de Yemén, pero esta ciudad lo enamoró tanto que terminó celebrando los goles ajenos como propios. “Yo creo que no tenemos muchas chances para ganarle a Argentina, pero nos tocó un grupo accesible y quizás podamos llegar segundos y clasificar a la siguiente ronda. Eso sí que sería increíble”, analiza, mientras cuenta que, en Sarajevo, el principal deporte, además de los vinculados con los Juegos Olímpicos de Invierno –esos que en 1984 tomaron como sede a la capital de Bosnia-Herzegovina, pero de lo que queda apenas un pequeño museo, porque el resto fue destruido en los bombardeos de la Guerra-, es el ajedrez. De hecho, en la Plaza del Arte, donde hay esculturas de los grandes intelectuales del país, Mou cada tanto va con sus amigos a jugar al ajedrez gigante: un tablero armado a través de 64 baldosas donde muchas mentes opinan sobre cómo debe ser la estrategia de cada cruce.

Todo sobre una avenida que parece invitar a nunca olvidar un tiempo que, en comparación, fue hermoso, sobre todo, por una política económica socialista que no se alineó ni con la URSS ni con los Estados Unidos, pero que no rompió relaciones, que aprovechó los mercados y que distribuyó lo que había, con fuertes políticas sociales con eje en el trabajo, en la educación, en la salud y en la vivienda: la Marsala Tito.

***

En 2012, en una ceremonia impactante, sobre la Marsala Tito se colocaron, en un nuevo aniversario de la Guerra, unas diez mil sillas que, sin que nadie se sentara, demostraban todos los cuerpos que faltan. En Sarajevo, hay un enorme esfuerzo por recordar. Apenas alcanza con caminar menos de doscientos metros de donde arrancaban las sillas, sobre la avenida Mula Mustafe Baseskije, para sentir que el mundo se parte en una panadería que, en la puerta, tiene una mancha de pintura roja, con una placa, que recuerda a los 26 vecinos que una mañana esperaban para comprar el pan y les estalló una bomba.

Manchas rojas hay, también, a una cuadra y a otra y a otra. Manchas en una ciudad repletas de manchas de la historia porque, desde la avenida Mula Mustafe Baseskije, se forma un camino por el que se puede desembocar en el Puente Latino, donde el 28 de junio de 1914, mataron al archiduque Francisco Fernando de Austria, asesinato que fue el detonante de la Primera Guerra Mundial y que, durante el próximo Mundial, llegará a su centenario. También se puede pasar cerca del reloj que separa la parte musulmana de la ciudad –construida por la influencia del Imperio Otomano en el siglo XV- de la que tiene un estilo arquitectónico más semejante al del Imperio Austrohúngaro que se puede ver –en Sarajevo con menos colchón económico- en Viena. Pero, sobre todo, se puede sentir esa fiebre mundialista que, en cada una cuadra, pone un cartel con fotos de Brasil, de Messi, de Cristiano Ronaldo y con ofertas para que todos viajen a alentar al equipo.

Todos son el fútbol. Todos son hombres que, cada dos cuadras, entran a locales donde específicamente se realizan apuestas deportivas, donde Messi y Neymar adornan las puertas, donde se apuesta por la liga bosnia, por la croata, por la española y, también, como marca una gran revista de apuestas deportivas de los Balcanes, por los partidos del Nacional B argentino, donde específicamente se puede poner la confianza monetaria que Facundo Parra hará un gol para el ascenso de Independiente.

Todos es, también, Alen, que trabaja en un hostel, pero que estudia managment deportivo y que asegura que en diez años será el representante del futuro Wayne Rooney sarajevita. En la recepción de donde trabaja, de madrugada, es capaz de verse el partido por el tercer puesto entre Croacia y entre Holanda en el Mundial 98. Eso lo vuelve un especialista y la especialidad lo tiene loco con la Copa de Brasil hasta volverlo un provocador: “Vamos a ganarles: Bosnia sale primera y Argentina segunda”. Y, aunque le cueste responder cómo van a hacer para ganarle a Messi, se lanza a plena convicción: “Con Dzeko y con Pjanic”. Pero él no es el único loco. Todos están locos detrás de la pelota.

Y cuando se dice todos: es todos. Porque el Mundial penetra hasta la zona vieja de Sarajevo donde se venden molinillos para el café turco, una especie de mantecol que empalaga a más no poder, unas alfombras y unos tapizados que de color adornarían cualquier living, y donde aparece un viejo que ofrece bufandas que dicen Messi y que, para venderlas, como todo vendedor de cualquier pedazo de este mundo, primero, tira un “Vamos Argentina” en un castellano deforme y que, frente al rechazo, dice, caliente: “¡Viva Bosnia!”.

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“Tres años de primavera en el país de la tiranía”

A poco más de tres meses del golpe de Estado en Paraguay, nos juntamos con el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, especialista en historia del país guaraní, para esclarecer las raíces sociales del golpe. El proyecto autónomo posindependencia y su destrucción en la Guerra de la Triple Alianza, la dictadura de Strossner y la incapacidad de Fernando Lugo para revertir el rumbo de una nación que parece condenada a la corrupción política eterna.

“No es Fernando Lugo el que recibe un golpe, hoy no es Fernando Lugo el que es destituido; es la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente”, pronunciaba el ya destituido expresidente paraguayo el último 22 de junio en el Palacio de Gobierno. El historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana y presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), buscará esclarecer ciertas cuestiones de la historia paraguaya que indudablemente condicionan y construyen el presente de la nación.

-¿Cuáles fueron las debilidades del gobierno de Lugo para haber caído sin resistencia aparente en manos de un golpe de Estado parlamentario?

-Lamentablemente en Paraguay, como también había pasado en Honduras, el proceso de cambios no partió de una base sólida. La endeblez en la formación de un movimiento de masas, pero más que nada del punto de vista organizativo, de estructura partidaria, dieron al traste con el gobierno de Lugo. Él logró organizar lo que se llama el Frente Guasú, una organización de pequeños partidos políticos y organizaciones sociales, pero que no llegó a vertebrarse con solidez, por lo que el gobierno de Lugo dependió en gran medida del apoyo del Partido Liberal Radical, sobre todo del ala izquierda de ese partido. El Liberal Radical y el Colorado son los partidos tradicionales históricos de Paraguay que sirvieron de fundamento a la dictadura de Strossner y al régimen de tenencia de la tierra que es el mas desigual de América Latina, donde una porción ínfima de la población controla la mayor parte de la tierra. El gobierno de Fernando Lugo les representó siempre una piedra en el zapato, encontraron la ocasión de deshacerse de él aprovechando la matanza hecha por un terrateniente del partido Colorado, en tierras que no eran suyas, tierras que le pertenecen al Estado, donde campesinos se habían asentado para reclamar el incumplimiento del programa oficial de reforma agraria, que precisamente por el control que los partidos tradicionales tienen en el parlamento, impidieron la efectivización del plan redistributivo. Se desencadenó con un incidente que a todas luces fue fabricado para poner en crisis la dirección de Lugo en un momento en que se acercaba el cambio de gobierno, precisamente, querían deshacerse de Lugo para tomar posiciones y favorecer a estos partidos tradicionales en las elecciones del año próximo.

Imagen: NosDigital

-¿Qué raíz histórica se puede encontrar en los grupos que llevaron adelante el golpe de Estado en Paraguay?

-Los antecedentes sociales de este proceso están en la interrupción del proceso de desarrollo independiente que vivió Paraguay luego de su independencia, primero bajo el gobierno del Doctor Francia, y luego con el gobierno de los López, donde el país desarrolló un sistema sui generis en el contexto de la época, que promovió de parte del Estado la producción autóctona, que repartió tierras a los campesinos, que expropió las propiedades de la Iglesia, que protegió las fronteras nacionales de la penetración del capital extranjero; en dos palabras, que desarrolló un régimen propio, favoreciendo a las grandes masas. Fue finalmente interrumpido más que nada por la Argentina liberal de Mitre y Sarmiento, y el Brasil imperial, ambos ya supeditados al capital británico. Luego de liquidar aquél desarrollo independiente con la Guerra de la Triple Alianza en 1870, se incubó un Estado dependiente controlado por una élite de terratenientes bien vinculados al capital extranjero que se había visto acorralada por los gobiernos nacionalistas de Francia y los López. Estas mismas son las bases de los partidos tradicionales que han liderado el país desde entonces hasta hoy, con muy pocas e intermitentes excepciones a lo largo de la historia.

-¿La falta de movilización popular en el derrocamiento de Lugo, puede verse como consecuencia de la desmovilización fruto de tantos años del partido Colorado en el poder?

-Sin duda que el régimen de Strossner aún sobrevive junto a la fuerza de los militares tradicionales como Lino Oviedo, pero pienso que no hay que desconocer las propias características del gobierno de Lugo. Un hombre que era un obispo, que no tenía experiencia política, que no logró vertebrar un movimiento de masas, y quizás su propio origen religioso lo llevó a cometer errores en esta última parte del proceso. En m criterio fue un error de parte del Presidente Lugo reconocerle al Parlamento la destitución. En mi opinión debería haber dicho: “A mi me eligió el pueblo, no el Parlamento. La Constitución puede indicar que el Parlamento tiene el poder para destituirme, pero no me iré hasta que el pueblo lo haga. Por lo tanto sigo considerándome Presidente” y así generar un movimiento de masas. En realidad él dijo que no quería que se produjera un derramamiento de sangre, acepto la destitución; tendió a desmovilizar. Por eso creo que fue una suma de factores, la falta de una organización poderosa, características propias y el poder que se le hacía ajeno en el Parlamento, contribuyeron a que su derrocamiento fuese relativamente fácil para la élite local. Eso no quiere decir que esté todo dicho, que puedan consolidarse en el poder, ahora se está gestando una unidad entre las organizaciones antigolpistas, encabezados por el Frente Guasú y el propio Lugo, que están intentando atraer a los sectores antigolpistas de los partidos tradicionales que puedan dar lugar a una formación de un frente de masas que permita cambiar la relación de poder en el país.Mutatis mutandi, en Honduras por ejemplo, ha sorprendido a los conservadores el movimiento de masas que se ha erigido por la candidatura presidencial de la esposa del derrocado Zelaya, movilizaciones de masas que las encuestas permiten vislumbrar que pueden hacerse con el poder. Quizás algo parecido pueda pasar en el Paraguay, quizás es lo que deseamos para el futuro próximo del país que no deja de ser uno de los más pobres de nuestro continente.

-¿Los golpes en Bolivia, Venezuela y Ecuador que no resultaron exitosos y los que sí avanzaron en Paraguay y Honduras, pueden ser resultado de la falta de avance de los gobiernos progresistas latinoamericanos por sobre el poder económico histórico de las élites locales?

-No creo que sean resultado de eso, aunque, claro que sí los debilitan. Todos los golpes son diferentes, en lugares como en Venezuela y en Bolivia donde los gobiernos fueron más allá de lo que cualquiera podría haberse imaginado, de igual manera se activaron los intentos de golpes de Estado. Los grupos que son afectados por las medidas de unos gobiernos que se inclinen a favorecer a las grandes mases no se van a quedar tranquilos, lo mismo el capital extranjero, y van a tratar de derrocar a cualquiera que intente modificar el status quo. Si además de eso, el gobierno no ha logrado conformar un movimiento de masas, no ha profundizado en las medidas sociales, eso puede generar la situación propicia para un golpe. Ningún movimiento está inmunizado frente a una intervención militar. A Lugo lo tenían acosado, desgastándolo, contra la pared, desde los medios de comunicación. Había un discurso preparado desde los medios que construía un imaginario colectivo en la sociedad, para permitir la gestación de un golpe. A pesar de todas las campañas que se han hecho contra él, la popularidad de Lugo es del 50%. Es una lucha contra el poder mediático y las élites.

-La autonomía impulsada por Paraguay al independizarse habla de una sociedad con características distintivas propias, pero al día de hoy se han convertido en uno de los países con mayor dependencia, ¿Cómo se considera la sociedad paraguaya a sí misma?

-Es un país excepcional en América Latina, es el único bilingüe (guaraní y español, indistintamente), eso de una idea de la fortaleza de la identidad nacional paraguaya, nos explica por qué ese pueblo se inmoló en la Guerra de la Triple Alianza. Nos explica el propio proceso independentista, cuando no había uruguayos, sino que simplemente eran rioplatenses, mientras Artigas no buscaba la independencia de la Banda Oriental, sino que soñaba con la unión de ambas márgenes del Río de la Plata; los paraguayos ya tenía una identidad propia, sedimentada. Pero se trata de un sistema político anquilosado, viejo, esclerotizado, que incluso vetó la entrada de Venezuela al Mercosur. En una ocasión le pregunté a un político paraguayo, cuál era el problema con Venezuela –Lugo estaba todavía en el poder-, y me respondió que para votar a favor del ingreso estaban esperando simplemente que los sobornaran. Tan bruto y tan sencillo como eso. Es un sistema político corrupto, desprestigiado, de dos partidos que mantuvieron la dictadura de Strossner durante 50 años y que ahora han recuperado el poder luego de “tres años de primavera en el país de la eterna tiranía”, parafraseando al poeta guatemalteco Luis Cardoso de Aragón refiriéndose a su propio país.

-Recorriendo la historia de la posindependencia paraguaya encontramos grandes hitos productivos permitidos por la política antiimperialista autonomista, ¿cuán factible es hoy en día una empresa como tal para un país como Paraguay?

-Si las cosas se hicieran por deseo, por supuesto que quisiéramos ver un renacer del Paraguay como el que fue en el siglo XIX, que estaba llamado a ser una especie de Japón sudamericano. Hay que ver que el primer ferrocarril del Cono Sur no estuvo ni en Argentina ni en Brasil, estuvo en Paraguay. Hay que poder entender lo que significó para los paraguayos de la época tener trenes con acero paraguayo –aunque los motores fuesen importados de Inglaterra-. Lamentablemente ya el mundo de hoy es otro, es como la persona que nace desnutrida y luego por más que uno quiera que se desarrolle, cuesta mucho trabajo. Paraguay debe encontrar su forma de inserción en el continente de otra manera, en el mundo globalizado de hoy, para muchos países pretender una industrialización fuerte no es viable.

La Segunda Guerra Mundial la ganó Superman

Corrían los meses de 1942 y la bestia llamada guerra seguía expandiéndose por el globo. La batalla no solo se libraba cuerpo a cuerpo, sino que la guerra ideológica fue campo de batalla clave. Nos encontramos con un episodio de Superman en abierta pelea con el Imperio japones, emulando los enfrentamientos EE.UU. – Japón, luego de Pearl Harbor.

Colombia pensando en la paz

Jorge Enrique Botero dio la primicia del inicio de las primeras negociaciones en diez años entre las FARC y el gobierno colombiano, que comenzarán en Oslo, Noruega, el 5 de octubre. Es el periodista mejor informado sobre el conflicto armado en Colombia, y escribió cuatro libros sobre el tema que fueron récord en ventas. Botero compartió una tarde cálida en Caracas con NosDigital, días antes de partir a Colombia, su patria natal, para seguir desde la primera fila el proceso de negociación que, espera, culmine en un pacto de paz que termine con el conflicto que hace cinco décadas existe en el país centroamericano.

Desde Caracas, Venezuela

Mientras tomaba su gaseosa de naranja y sacudía su camiseta de Independiente de Santa Fe para espantar el calor, Botero afirmó que hace ya un año que se vienen dando los acercamiento entre las FARC y el gobierno: “eran secretos, bajo el sigilo absoluto, no hay detalles todavía de cómo fueron exactamente, pero estuvieron blindados de influencias negativas que pudieran tener en el caso de que hubieran sido públicos, me parece que fueron construidos con mucha sabiduría”. Aclaró que se dieron en medio de los más cruentos combates, que llevaron a la muerte del máximo jefe de las FARC, Alfonso Cano y del comandante militar el Mono Jojoy. “Detrás de esos acercamientos, estuvo el acompañamiento de personas como Fidel y Raúl Castro, Hugo Chávez y un actor muy especializado en el tema de las negociaciones de conflictos armados: Noruega, país que en este momento sirve de mediador”.

-¿Esta negociación llega por que hay un “empate” entre las FARC y el gobierno colombiano?

-El Estado colombiano ha reconocido que es imposible la eliminación del adversario y a su vez la insurgencia ha aceptado que el plan que construyó con tanto ahínco durante casi cinco décadas para llegar al poder por la vía militar tampoco es posible hoy en día. La balanza no está tan equilibrada como hace quince años, está inclinada a favor de las fuerzas regulares, pero las fuerzas armadas revolucionarias fueron capaces de contener la enorme ofensiva que se vino contra ellos, que tenía 500 mil miembros de la fuerza pública, más de 10 mil millones de dólares de apoyo norteamericano, más de mil asesores militares gringos en Colombia, contratistas norteamericanos veteranos de guerras antiguas, y una asignación presupuestal por parte del Estado de más de seis puntos del PBI colombiano. Una nueva generación de comandantes guerrilleros y una gestión que logró salirse de la corriente ultra derechista que predominó en los últimos gobiernos de Colombia, han conseguido firmar el pacto y dar inicio a negociaciones formales que se iniciarán en Oslo y terminarán en La Habana, con el firme propósito de las partes de no levantarse de la mesa hasta no obtener o suscribir un pacto de paz que le ponga fin a casi seis décadas de conflicto.

-¿Cómo esta negociación puede generar confianza después de la masacre de la Unión Patriótica? (donde hace 30 años la Alianza Política entera, militantes y dirigentes, fueron aniquilados por el paramilitarismo)

-Yo creo que sería impresentable ante el mundo que el gobierno fuera incapaz de garantizar que una fuerza política surgida de un acuerdo de paz no pueda ejercer con todos sus derechos en el ámbito de la política. Si ello llegase a suceder, Colombia tendría que ser considerada un Estado fallido por la comunidad internacional. Quedaría en el más absoluto aislamiento y correría con terribles consecuencias en sus relaciones internacionales. Sería la propia comunidad internacional la que obligaría, incluso legitimaría el derecho a la insurgencia armada y a la revolución. Si tu me preguntas a mí, periodista que hace veintitantos años que cubre solo el tema de la guerra, la paz y la política, te diría que eso no va a volver a suceder, no puede volver a suceder.

-¿No volvería a suceder porque el gobierno colombiano no lo haría o por la fuerza de la comunidad internacional?

-No volvería a suceder porque fue un experimento puesto en marcha por fuerzas absolutamente retrógradas, oscuras, que a mi modo de ver hoy en día tienen poco peso político dentro de la realidad nacional. No quiero menospreciar el poder de la derecha, sé que van a intentar por todos los medios obstaculizar un proceso de paz, y más que eso van a tratar de obstaculizar la existencia de una paz duradera si es que se llega a firmar. Pero pienso que así como el Estado fue cómplice durante muchos años de las fuerzas armadas de la derecha, de los grupos paramilitares, de los escuadrones de la muerte, tiene también hoy en día no sólo la suficiente información de inteligencia si no también la capacidad de ponerle punto final a esa máquina de muerte que azotó más que nada a los campos de Colombia. Es también el Estado el que ahora cuenta con la voluntad política de un sector muy grande de lo que podríamos llamar el establecimiento tradicional de Colombia, que en una actitud que yo incluso calificaría de pragmática, ha entendido que el país no puede seguir desgastándose en la prolongación de este conflicto hasta quién sabe cuándo.

Botero hizo una pausa para que el ruido que sale del estéreo de un auto desaparezca y no moleste en la grabación. Mientras seguía con los ojos el recorrido del bólido sonoro contó lo que parece ser una buena noticia: en el documento escrito que las partes firmaron y que ya está circulando, un párrafo establece el compromiso del gobierno colombiano sobre el desmontaje de lo que queda del paramilitarismo, eso supone que serán las misma fuerzas militares las que se encarguen de golpear al paramilitarismo que siga aún presente.

Por un momento los árboles de la verde Caracas se reflejan en los ojos del colombiano y recuerdan a la selva espesa que habita las FARC. Él, que mediante sus libros narró el amor, el nacimiento y el coraje en medio de la guerra, es el más indicado para hablar sobre la vida en los campamentos de las fuerzas revolucionarias: “Yo no dejo de maravillarme con la capacidad de movilidad que tienen las FARC, de ir construyendo en su eterno andar en la selva y en la montaña, pequeñas aldeas, sobre la base del esfuerzo conjunto. Es una de las actividades típicamente solidarias donde todo el mundo hace el papel de todo el mundo y las cosas confluyen mediante el esfuerzo colectivo. Son lugares donde encuentras en medio de la precariedad unas condiciones de vida muy soportables”. Sus ojos marrones y verdes por el reflejo, brillan más que nunca en toda la entrevista y la sonrisa se le asoma a medida que avanza con la descripción: “Todo lo que hacen es con lo que les da la naturaleza, es increíble. No puedo olvidar la frase de una persona que llego allá por primera vez, y saliendo me dijo: ‘ésta es la forma ideal de sociedad, en términos de armonía’. La rutina es dura, se levantan muy temprano, trabajan todo el día, evitando el peligro o detectando a su enemigo, planeando atacar. Eso quizás hace que ellos sean tan unidos. En la atmósfera se siente una calidez, una cosa colectiva. Por supuesto hay las mismas pobrezas y grandezas humanas que en cualquier grupo social. Celos, pasiones y pequeñas telenovelas circulando todo el tiempo en el ambiente. Los jóvenes que llegan sin saber leer ni escribir, aprenden; entre las armas y el rigor militar y la disciplina, van creciendo como seres humanos”.

-¿Quiénes son los que integran hoy las FARC?

-Son básicamente jóvenes colombianos de tempranas edades que viven en situaciones extremas en el campo, cuyo futuro es absolutamente borroso por no decir negro. Buena parte de las chicas lo hacen quizás observando el destino de sus hermanas, de sus propias madres, dedicadas a la prostitución. Los muchachos tienen el horizonte de expectativa de vida muy reducido, primero porque su acceso a la educación ha sido nulo y segundo porque las fuentes de trabajo son muy escasas. Eso diría que es un 65% de la gente que ingresa o compone las FARC. El resto provienen de las zonas urbanas, son muchachos que han tenido mucho más acceso a la educación, en su gran mayoría jóvenes que ejercieron la política legalmente y que han visto caer compañeros o han sido víctimas de amenazas y que tuvieron que huir y deciden no renunciar a sus convicciones y ante la imposibilidad de hacerlo públicamente toman el camino de las armas. Un porcentaje muy reducido, pero importante, por su valor simbólico, proviene de otros países. Tenemos la historia aún por contar de un joven argentino que llego hace ya diez años; la famosa holandesa; jóvenes de otros países europeos y latinoamericanos. Hay un fenómeno muy curioso: muchos ingresan detrás de sus padres, incluso de sus abuelos. Quizás por lo extendida que fue la guerrilla a través del tiempo. Es por ellos que las FARC se mantienen, y además, la principal razón, es porque tienen una base social importante. Colombia es un país de un millón doscientos mil kilómetros cuadrados, toda la densidad demográfica está concentrada en la zona andina y tirando hacia las costas. Pero una porción gigante del terreno nacional es muy poco densamente poblada y totalmente abandonada por el Estado. Son zonas emblemáticas de presencia revolucionaria, comunistas desde hace décadas. El Estado colombiano se dio cuenta de que allí hay gente y que esas relaciones con la guerrilla no son extinguibles porque están muy profundamente arraigadas.

 

-¿Qué significaría para la oligarquía por un lado y para la izquierda latinoamericana por el otro el cese del conflicto armado?

-Debe haber sectores de la derecha de este continente muy consternados. Hay muchos que le han apostado a una guerra eterna en la que se permite todo tipo de jugadas oscuras. La oligarquía venezolana debe estar muy preocupada, porque merced a la existencia del conflicto han podido movilizar tropas paramilitares desestabilizadoras en buena parte de los1500 kmde frontera y han prendido campañas de acusaciones muy fuertes contra Chávez sobre la supuesta presencia de las FARC en Venezuela. Seguramente también les resulte incómodo a todos aquellos, que no son pocos, que se estaban enriqueciendo con la venta de armas. Inclusive a aquellos que lucraban del hecho de que como el país está en conflicto y sus inversiones eran de alto riesgo, la recompensa que obtenían eran mucho más altas que en otro países. Para la izquierda es una formidable noticia, el escenario para el éxito de una propuesta de izquierda en Colombia se abre maravillosamente, se va a poder demostrar toda la fuerza acumulada a lo largo de estos años, y van a poder brotar y surgir toda una cantidad de experiencias organizativas y de fuerzas políticas que han tenido que resguardarse para evitar el aniquilamiento. Creo que si se pacta esa paz va a ser una victoria para las fuerzas de la izquierda.

El Kremlin retrata a la Alemania nazi en dibujos

La Segunda Guerra Mundial fue una gigante productora de propaganda política para los medios de comunicación. En el número anterior vimos cómo Estados Unidos y Disney hacían jugar al Pato Donald con sueños nazis. En la misma sintonía ahora tienen a disposición en Documentos Históricos, una caricatura rusa de 1941 que cuenta la sangrienta expansión militar alemana y la resistencia roja despertada.

 

 

Notas relacionadas: 

Disney sueña con nazis

1812, año de fundación

Por ADHILAC (Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe)
Se conmemora el bicentenario de las primeras cartas magnas en América Latina y el Caribe
RAQUEL MARRERO YANES
Este año conmemoramos el aniversario 200 de las primeras constituciones de los países latinoamericanos. Fue en 1812 cuando se aprobaron las cartas magnas fundacionales de las actuales repúblicas de Ecuador (Quito), el 15 de febrero; Colombia (Cartagena), el 15 de junio; y Chile el 27 de octubre. Ello abrió el proceso de consolidación institucional de los nuevos estados como parte de la lucha por la independencia.
SERGIO GUERRA VILABOY, PRESIDENTE DE LA ADHILAC Y SECRETARIO EJECUTIVO DEL GRUPO NACIONAL DEL BICENTENARIO.
A propósito de estos acontecimientos, Granma conversó con el doctor Sergio Guerra Vilaboy, presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), quien, además, es el secretario ejecutivo del Grupo Nacional del Bicentenario de la Independencia de América Latina.
En Buenos Aires —explica—, el 8 de octubre de 1812, las tropas de José de San Martín derrocaron al gobierno moderado exigiendo “Independencia y Constitución”. Este proceso se inició en Caracas, el 21 de diciembre de 1811, con la aprobación de la Constitución de la República de Venezuela, la primera en establecer un estado independiente.
Según precisa este historiador, la Constitución de Cádiz (España), proclamada el 8 de junio de 1812 con la presencia de diputados hispanoamericanos, tuvo gran impacto en el proceso emancipador y constitucional de Nuestra América.
LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ TUVO GRAN IMPACTO EN EL PROCESO EMANCIPADOR DE ÁMERICA Y ESPECIAL SIGNIFICADO PARA CUBA.
No obstante —aclara—, el proceso constitucional desarrollado en los territorios hispanoamericanos a partir de entonces, estuvo precedido por la puesta en vigor de las constituciones de Haití, que recogían, entre otras avanzadas disposiciones revolucionarias, el fin de la esclavitud.
Refiere Guerra Vilaboy que la del 8 de julio de 1801 consagró a Toussaint Louverture como la principal figura de la Revolución Haitiana, y la del 20 de mayo de 1805, que bajo la dirección de Jean Jacques Dessalines creó el primer estado independiente de Nuestra América y le permitió a Bolívar calificar a Haití como la “nación más democrática del mundo”.
Estos son algunos de los motivos que explican la realización del Coloquio Internacional Bicentenario de las primeras constituciones latinoamericanas, que organiza la Sección Cubana de la ADHILAC de conjunto con el Grupo Nacional Cubano del Bicentenario, adscripto al Ministerio de Cultura, y con el coauspicio de la Unión Nacional de Juristas y la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, entre otras instituciones.
El historiador puntualiza que el evento, previsto del 11 al 14 de diciembre próximo, en la capital, tiene entre sus objetivos reflexionar sobre las constituciones y su papel en la historia posterior de América Latina.
Además, pretende no solo analizar el significado de las cartas magnas primigenias de nuestros pueblos, sino también valorar las que entraron en vigor después, incluyendo las que hoy sostienen los procesos de cambio en varios países de Nuestra América.

La canción en la trinchera

A 30 años del fin de la Guerra de Malvinas, La Perra Que Los Parió presentó su nuevo video, “Trae el viento la voz”, filmado en las islas.

“Hay un montón de cosas que los músicos podemos hacer para poder acompañar cosas que suceden. El caso Malvinas es una de esas y la verdad que me siento…”. Piensa, busca la palabra que defina la sensación y sigue: “No puedo encontrar la palabra, quiero ser parte de tratar de mantener viva la cuestión de Malvinas como tantas otras. Me quiero hacer parte y quiero que la banda sea parte de mantener vigente esa cuestión. Quizás con una canción se puede aportar a la causa”, nos dice Nahuel Cruz Amarilla, El Viejo, voz de La Perra Que Los Parió desde hace más de diez años.

Estamos compartiendo con la banda una noche de fuertes emociones. Hace 30 años se ponía fin a la Guerra de Malvinas y La Perra eligió la fecha para presentar su nuevo videoclip “Trae el viento la voz” filmado en las Islas, con imágenes y letra conmovedoras, fiel reflejo del compromiso que asumen de homenajear a los héroes muchas veces olvidados.

La noche se coronó con cinco temas en vivo en un acústico íntimo para prensa, algunos fans y excombatientes que acompañaron en un aplauso sumamente sentido. Arriba y abajo del escenario las sensibilidades estaban a flor de piel. Juanchi Espada guitarrista de La Perra nos compartía sus sensaciones después de charlar con uno de los presentes: “Todavía me estoy recuperando porque nos re agradeció más que nada el hecho de poder transformar algo tan bravo en algo lindo como es un hecho artístico y que los pibes empiecen a saber cómo es la historia”.

La Perra Que Los Parió demuestra una vez más desde su constante compromiso cómo el arte puede recuperar historias que no deben ser olvidadas para transformarlas en música y reivindicación.

“Las Malvinas son argentinas”

El Club Atlético Lanús se hace cargo de eso que a esta altura parece obvio pero que no muchos se animan a hacer: unir el deporte y la política. En el año en que vuelve a jugar la Libertadores, el Grana llevará en una de sus magnas la insignia de las Islas, a 30 años de aquella guerra. Su técnico, Gabriel Schurrer, se enorgullece de la iniciativa: “Es una discusión nacional y nosotros como club no podemos escaparnos de esto”.

Cuando Malvinas se volvió un campo de guerras y de tristezas, Gabriel Schurrer era un nene de diez años que pateaba las calles de su Rafaela natal y que llevaba una pelota por debajo de la axila. Era 1982 y en su cabeza sólo se movían un mar de sueños de volverse futbolista. Pero nada de eso hizo que la vista se le fuera y que no se enterara del desembarco de las tropas argentinas en las Islas.

Ahora, a los 40, siendo el entrenador de Lanús, Schurrer todavía no se olvida de esa guerra. No pierde de viste que se cumplen 30 años ni que hace falta un compromiso general para reclamarlas. Por eso, cuando desde el club deciden formar parte de una campaña que pide que las Malvinas vuelvan a ser argentinas, infla el pecho y se siente lleno de orgullo.

– ¿Qué genera dirigir a un equipo que tiene en la manga de su camiseta un dibujo de las islas?

– Para mí, es un enorme orgullo. Se lo vengo diciendo a todos los que me voy cruzando. Somos el primer club que toma esta decisión. Lanús se pone del lado de un reclamo que es muy importante y que para los argentinos representa mucho. Yo no tengo dudas: las Malvinas son argentinas.

– ¿De qué manera funciona esto de meter al equipo entero en una discusión política?

– Para mí está bien que nos sumemos a esto. Es justo este reclamo. Por eso me parece muy bien que apoyemos este proceso político en el que se pide que demos un paso adelante. Es una discusión nacional y nosotros como club no podemos escaparnos de esto.

Llevar este mensaje va a permitir que muchos chicos se enteren de lo que fue Malvinas. Quizás, incluso, sus jugadores.

– A mí me parece algo muy interesante es. Los jóvenes de hoy andan mucho con los teléfonos que tienen internet y siempre están conectados. Está bueno y me parece una cuestión obligatoria que aprovechen ese tiempo para usar la computadora y averiguar qué fue lo que pasó en esta guerra y por qué tiene sentido este reclamo.

No se despega ni un solo segundo de esa identidad profunda que siente por el club. Si la camiseta va hacia un lado, Schurrer no se le escapa a esos colores. Y no se marea pensando tan sólo en la pelota, su vida tiene que ver con la institución en general. Pero, cuando el fútbol aparece, puede dar conceptos precisos.

-¿Cómo se explica que este plantel pasó de perder en la Copa Argentina contra un rival menor a estar puntero en el campeonato?

-No creo que haya grandes secretos. Nosotros nos preparamos siempre igual. Lo que puede cambiar es el estado de ánimo. El resto, todo lo que tiene que ver con la cuestión futbolística, es algo que nosotros intentamos en todos los partidos de la misma forma. No es que cambia la preparación. Somos constantes y a veces sale bien y a veces no. Es simplemente eso.

-Ahora que está tan en discusión qué es jugar bien y qué es jugar mal, ¿cómo definiría el estilo de su equipo?

-Nosotros jugamos siempre a intentar. Eso es lo importante. A veces funciona jugar bien y a veces no nos sale. Pero creo que somos un equipo que busca tener protagonismo. En eso, apostamos mucho a la presión. En todos los partidos tomamos la iniciativa de presionar mucho a los defensores rivales. A los laterales. Así les quitamos juego y podemos avanzar nosotros.

-¿Qué otro equipo del fútbol argentino le gusta?

-Es difícil jugar bien. Creo que Vélez es un equipo que siempre es interesantes. A mí me gusta mucho. Me parece, después, que hay que mirar a Tigre porque logró mostrar cosas que valen la pena. Una idea bastante ambiciosa. Cerca aparece Racing, que me parece que tiene que despegar. Y después, bueno, está Boca, que es realmente difícil.

-De alguna forma es como si este torneo se pareciera bastante al anterior.

-Es que va a ser así. No se pueden esperar cambios rotundos. Los que juegan bien, seguirán haciéndolo. Y los que lo hacen mal, probablemente también. Todo seguirá siendo bastante parecido.

-De los que nombró, hay varios que jugarán la Copa Libertadores. ¿Eso va a afectar el rendimiento?

-Puede que eso sea lo que varíe un poco el nivel general. Vélez, Boca y nosotros vamos a tener que jugar dos competiciones y eso obliga a que algunos partidos no podamos poner todo lo mejor que tenemos. Pero lo importante es la idea y nosotros no vamos a cambiarla.