En medio de los vacíos de una ley

Mientras continúan los debates en torno a la Ley de Medios, otro proyecto de ley viene a visibilizar los límites y los silencios de la norma para con los medios gráficos y de internet. Desde la Asociación de Revistas Cuturales e Independientes de Argentina, se elaboró una ley de fomento para las ediciones independientes y se denuncia la política de exclusión que avanza sobre los circuitos de comercialización y distribución.

Toda ley es un proceso político. Teñida de una coyuntura particular, craneada desde el Estado o apuntalada por necesidades y reclamos populares. Alianzas más, alianzas menos, hay de las que salen rápido y de las que demoran años; las que son un punto de quiebre y las otras, de las que casi ni nos enteramos; algunas, muy poquitas, sirven de faro para un cambio que la sociedad no termina de madurar, y algunas otras llegan tarde, tardísimo. Están las mediáticas, y las que se sancionan por lo bajo; las que se festejan en la Plaza del Congreso y las que se repudian con todo el cuerpo. Están las que se cumplen. Y las que no.

Este proceso excede por mucho al “debate” parlamentario, que es más bien la performance para el noticiero nocturno. En el antes, se juega la batalla. De ideas, de palabras, de gritos y de algún manotazo también. Es en esa previa en la que se entretejen los hilos del “tira y afloje” de la situación política del momento, en la que se moldean algunos sueños y se trabaja por la búsqueda de lo común, de un reclamo afianzado con un colectivo detrás que aguante la parada. O, por lo menos, algo de esto empapa la gestación del Proyecto de Ley de Fomento para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural por Medios Gráficos y de Internet. El colectivo de referencia es, para el caso, la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (AReCIA). Como se decía desde NosDigital cuando comenzaba a visibilizarse este trabajo en conjunto y este intercambio de saberes y experiencias heterogéneas: No hay pauta oficial ni publicidad que financie la libertad de expresión ni la existencia de una publicación destinada a la pasión y no a la moda. De eso se trata una revista cultural (http://www.nosdigital.dreamhosters.com//2011/07/las-revistas-se-asocian-la-autogestion-camina/).

Las publicaciones que integran AReCIA ya trepan a 320. Trescientas veinte historias únicas, singulares que, más que encarnar un punto de vista o la vista de un punto, son la mixtura de voces múltiples, discusiones apasionadas y sueños de un mundo ancho y, esta vez, muy propio. Autogestión, trabajo colectivo e independencia son algunas de las palabras que hermanaron a estas historias y forjaron un sueño común. Sobre este terreno fértil se dieron las discusiones que culminaron en este proyecto de ley, que, en sus fundamentos, afirma: “Esta ley viene a saldar una vieja deuda de la democracia con el periodismo cultural independiente (…) sin publicaciones culturales independientes no hubiera habido voces que se alzaran contra las dictaduras militares ni de mercado”. Lo que está en juego es la propia existencia y sostenibilidad de estas publicaciones, que sirven de decoración para la bandera de la “pluralidad de voces”, pero no son amparadas por el Estado. Estos proyectos, que no gozan de las ventajas impositivas, comerciales ni administrativas que tienen las grandes empresas de medios gráficos, se encuentran ahogados en el límite de la supervivencia. En este sentido, los miembros de AReCIA destacan que la unión y la fuerza colectivas les permitieron sobreponerse al agotamiento “de empujar un sueño contra viento y marea para que ese sueño se convierta en vida”.

Este reconocerse como “sector” y la vocación de encontrarse y afianzar lo colectivo impulsaron el Foro Social de Revistas Culturales Independientes, organizado por AReCIA, que tuvo lugar en la Manzana de las Luces entre el 11 y 14 de octubre, con el lema “El Poder a la imaginación”. Entre los muros del emblemático edificio de la historia argentina, se sucedieron muestras y actividades artísticas, proyección de películas, talleres de formación, charlas y feria de revistas. De puertas abiertas, el espacio “cuna de la intelectualidad” sirvió también de soporte para discusiones álgidas, rondas de mates, conversaciones de pasillo y ese encuentro cara-a-cara entre pares. El día domingo, la jornada se abrió en la Sala de los Representantes con la Asamblea General de AReCIA, que tuvo a la Ley de Fomento Comunicación Cultural Independiente y Autogestiva como eje central. Allí, dispuestos en un semicírculo abierto y receptivo se repasaron los principales debates y las resoluciones del Foro, y se avanzó en la organización de la campaña para lograr la sanción de la Ley.

En medio de los continuos debates y toda la parafernalia de “7-D”, este proyecto de ley viene a visibilizar la deuda que tiene la Ley de Servicios Audiovisuales (“Ley de Medios”) con las publicaciones gráficas y virtuales. Aún en este nuevo proyecto, los proyectos digitales se enfrentan a una situación compleja, por la total falta de legislación y por la cantidad de debates internacionales que los atraviesan. A pesar de las diferentes necesidades y problemáticas cotidianas, medios gráficos y digitales pudieron encontrar puntos de contacto y debatir las particularidades del periodismo cultural y las nociones de comunicación social en conjunto. Este sector “olvidado” fue un actor clave en los debates y la difusión de las discusiones que permitieron la sanción de dicha ley. Y cumple, en la actualidad, un rol social fundamental a la hora de pensar otra forma de comunicación, pero también, otra forma de pensar los vínculos humanos al interior de un proyecto laboral y productivo. De reacción rápida y claridad para señalar las aristas de toda construcción discursiva, se quitan los motes de “alternativos” y de “minoría”; en palabras de Claudia Acuña, presidenta de AReCIA y editora de la revista MU: “No somos chicos: somos los muchos. Y la crisis que hoy hay en todo el sistema de distribución es justamente porque está pensado en términos de concentración, de pocos.”

El proyecto de ley sería presentado en el Congreso en las próximas semanas por Omar Plaini, diputado nacional por en FpV, titular del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas y miembro del Secretariado Nacional de la CGT. Esta alianza responde a los reclamos por la distribución y la devolución de tiradas que afecta tanto a las revistas independientes como a los canillitas. La llegada de la publicación a los lectores es una preocupación clave y transversal a todas estas revistas; sobre todo, si se tiene en cuenta que es el sostén económico de estos proyectos. El encuentro entre estos sectores se materializó en el piquete que, a principios de septiembre, organizaron los canillitas porteños frente al Centro de Distribución. Los editores independientes se sumaron al reclamo y denunciaron en conjunto la política de expulsión, los intentos de controlar el Centro de Distribución y las estrategias para concentrar en los kioscos unos pocos títulos, los “grandes”, los que cada vez la gente lee menos. Desde el año pasado, son muchos los dedos que apuntan al Grupo Clarín; Plaini decía por agosto de este año, un mes antes de que se visibilizara el conflicto: “Clarín ya ha comprado distribuidoras. Ahora es una empresa de contenido y distribución. El 30% de los puntos de venta lo controla a través de testaferros, dicho por los propios distribuidores”. Estos manejos y la proximidad a la fecha en que finalizan los amparos judiciales contra el artículo de la Ley de Servicios Audiovisuales que fija la desinversión de los grupos mediáticos avivan la teoría de que estos grupos están aprovechando la debilidad de la nueva norma, señalada hasta el cansancio por AReCIA: la Ley de Medios no es para todos los medios.

Conscientes de este vacío, desde AReCIA se elaboró este nuevo proyecto, que pretende saldar las deudas y menguar las eternas asimetrías y desigualdades. El meollo del asunto se batalla en los beneficios impositivos, tratados en el Artículo 3° de la ley, que contempla la exención en el impuesto a las ganancias y en el impuesto al valor agregado, en la importación de maquinaria, equipos, piezas necesarias y de insumos, y en la exportación de las publicaciones elaboradas. En la actualidad, el IVA para las revistas está pautado en 10,5%.

Mientras se aguarda que el proyecto tome estado parlamentario, desde AReCIA se planifica una acción frente al Congreso, con feria de revistas independientes, para el próximo miércoles 24 de octubre. Con acciones, palabras, discursos y gestos intentan enfatizar y visibilizar “la tarea social que cumple el sector: la batalla que allí se libra cotidiana y sostenidamente contra la monopolización no sólo de productos, sino de contenidos. No sólo de voces, sino de estéticas. No sólo de ideas, sino de futuros posibles. La edición cultural independiente y autogestiva es, por eso mismo, diversa y múltiple; crítica y comprometida”, como se lee en los fundamentos de la ley.