Piel de gallina

Por El pibe de los pasegol.

-Mierda. Mirá cómo estoy.

Eso me dijo el hincha de la tribuna. No estaba al lado mío pero se arrimó, sin aclarar por qué, y empezó con el relato. Que su papá, que su tío, que su vecino y que eso que se transmitía vaya a saber uno cómo. Hasta ahí, lo mío era todo oídos y algo de paciencia. Escaso interés. No es que la cuestión no sea atrapante y no merezca mil estudios científicos pero la verdad es que yo me estaba muriendo de nervios por lo que se venía y no tenía más ganas de consolar la ansiedad ajena. El tema es que me sorprendió. Me agarró desprevenido y me la puso al mentón. De golpe, en medio del torbellino de gritos que envolvía su monólogo, en medio del sudor que impregnaba de aroma varonil la escena, largó lo de la piel de gallina y la congoja se me vino a la garganta. Seré un boludo, quizás, pero hay frases con las que uno se cruza en la vida y que demuestran una altísima capacidad de impacto. Y esa era una.

De lo anterior no me quedó registro. Pero, cuando largó lo de la piel de gallina, arranqué a prestarle atención. No está mal la argumentación, pensé. Al principio, cuando me dijo que la sociedad iba para tal lado y no para el otro, creí que era un chamuyero. Pero me cagó. Lo admito a la distancia, con la frialdad que permite la reflexión. Le di una chance más, de piadoso nomás. Acerqué la oreja y siguió explicándome. En menos de un minuto, me nombró a la dictadura, al capitalismo financiero y a la filosofía liberal que funcionaba como fundamento ideológico de todo esto. Ahí llegué a la conclusión de que tan pelotudo no era. Avanzó en el razonamiento con la certeza de que se había ganado mi respeto. Me repasó, poco antes de que el equipo saliera a la cancha, la potencia que habían tenido en la Argentina los clubes, las sociedades de fomento, los centros culturales, los sindicatos y demás en la construcción colectiva del lazo social. Que esos espacios hacían que la gente se sintiera parte de algo más que de sí misma. Así lo dijo.

A esa altura, yo ya estaba definitivamente interesado en la teoría. Jamás se me había ocurrido algo de todo lo que el tipo contaba. ¿Y entonces?, le pregunté. Hubo un genocidio. Así de seca fue su respuesta. Pero continuó. Los hijosderemilputas no solamente se cargaron a una generación. No. No les alcanzó porque querían más. Fueron por todo y destruyeron el tejido social para reconstruirlo a partir de que lo único que importaba era lo de cada uno. Dale, viejo, no me dejés colgado ahora que me enganché. Mis ojos suplicaban que le diera para adelante. El problema era el entorno: la popular estaba que explotaba y la manga se inflaba lentamente. Pero arremetió otra vez, con la misma potencia que yo esperaba del nueve nuestro. Se las arreglaron para ir borrando las identidades que se habían gestado durante décadas, para ir convenciéndonos de que la vida con los otros no valía demasiado la pena. Y, en ese instante, la mueca. La mueca de la picardía, la mueca del “los cagamos”. Se olvidaron de esto. Se olvidaron o no pudieron. La cosa es que resistimos y que acá estamos, aunque haya tanta mierda manchando la pelota, con este triunfo en la espalda.

Lanzó la frase de una, sin tragar saliva, seguro de su pequeña victoria. Me descuidé mirándole los ojos y me perdí el primer alboroto grande de la tarde. Los nuestros ya estaban pisando el césped, a mitad de camino entre persignarse y levantar los brazos para saludarnos. Por un segundo, me concentré en los colores, realicé mil promesas por si la suerte nos ayudaba esta vuelta y le deseé unas cuantas desgracias al arquero de ellos. Pero el tipo volvió. No quería dejar en el aire la idea. Nos perseguía el pitazo del árbitro pero estábamos obligados a concluir lo que habíamos comenzado. Porque, por si alguno no lo entendió todavía, esa charla nos pertenecía. A nosotros y a más gente que nosotros. Como un goleador con oficio, con el reloj presionando, con la sien latiendo por el calor que emanaba del cemento, el hincha de la tribuna se acomodó para su mejor perfil y definió la jugada: por todo lo que nos tocó pasar, porque todavía sueño con una humanidad más humana, cada vez que el equipo sale del túnel y todos nos unimos en un solo grito, se me pone la piel de gallina. Le dije gracias, lo abracé entre lágrimas y transpiraciones y volví a lo mío. Por suerte, ganamos 2 a 0.

“Así golpeará nuestro puño nuevamente”

A Víctor Jara lo torturaron hasta que murió unos días después del Golpe a Salvador Allende. A 40 años del comienzo de la dictadura de Augusto Pinochet, el recuerdo de aquel día, en el que el poeta y cantante fue visto en libertad por última vez, en el festival “Por la vida, contra el fascismo”, que terminó en una masacre en el Estadio Nacional. 

Otro Ejército Nacional que se subleva al mandato popular alegando defenderlo de algunas cuestiones que encuentran inusuales y les repelen. La Historia de América Latina. Otro Ejército Nacional que no responde a la Nación como conjunto, sino que tan solo a la oligarquía nacional, como su fiel instrumento de represión violento.

O habrá sido el miedo.

Salvador Allende triunfó en las urnas y el 4 de noviembre de 1970 asumió como presidente de la Republica de Chile. Seis años antes, el socialista había perdido en los mismos comicios contra Eduardo Frei, del Partido Demócrata Cristiano Eran los impulsos de reformas y medidas de corte socialista en una sociedad chilena desigual como todas las del resto de América Latina, continente donde es más amplia la distancia entre los más ricos y los más pobres. Era una victoria democrática que no pudo haber esquivado al apoyo popular, y, de hecho, nunca lo hizo. Era un cambio de lógica de la realidad en más de un sentido. Era un cambio de ética social. Y todo, todo eso molestaba a muchos que no querían ceder sus privilegios. La molestia -le confesó el agente de la CIA en Montevideo Philip Agee al periodista Gabriel García Márquez en 1974- contra las transformaciones en Chile no habían arrancado en aquel noviembre: sino seis años antes, en aquella elección que ganó Frei, en la que la CIA financió directamente al Partido triunfante.

Allí estaba Víctor Jara, el músico, el cantante, el de las letras del compromiso. Por sus convicciones y su talento se volvió rápidamente el hombre que mejor expresaba al nuevo gobierno y sus ideales en cuanto a la cultura. Su apoyo a la causa era completo.

Las fuerzas al mando del general Augusto Pinochet irrumpieron la democracia para intentar reconstruir en el Estado chileno al gobierno oligárquico-burgués. No estamos hablando sobre quiénes ocupan los cargos dirigentes, sino qué intereses ellos defienden.

 

El martes 11 de septiembre de 1973, día del golpe, estaba planeada la inauguración de la exposición “Por la vida. Contra el fascismo” en la Universidad Técnica de Santiago, donde Salvador Allende y Víctor Jara iban a hacerse presentes. Los levantamientos militares cancelaron todo, justamente porque el fascismo atacó atentando contra la vida.

Pero Víctor pudo llegar a la Universidad. Mientras la voz de Allende resonaba a través de la emisora Magallanes cuando se encontraba sufriendo los bombardeos en La Moneda –palacio presidencial chileno-, mientras también se cercaba al edificio de la Universidad y las calles rebasaban de represión fascista, Allende iba a morir asesinado resistiendo en La Moneda.

Víctor se quedó animando a todos los estudiantes y compañeros que se encontraban en la Universidad. Hasta el momento en que los militares irrumpieron en el edificio haciendo lo que mejor saben hacer: golpear y golpear a gente desarmada hasta lograr el control de la situación. Al pasar unas cuantas horas, ya el miércoles 12, todos los prisioneros fueron trasladados al Estadio de Chile para reunirlos con  otros privados de la libertad en otros puntos de la ciudad. Ese estadio y el Nacional fueron ocupándose con el pasar de los días de detenidos.

Rápido,  fue separado del grupo, al ser reconocido. Le dieron con saña. Golpes, torturas, falta de comida, largos y profundos pisotones en las manos, sangre ya reseca por todo el cuerpo, de esas heridas que no llegan a sanar cuando le volvían a pegar. Danilo Barturín, medico personal de Allende hasta su asesinato, compartió esos últimos tres días con Víctor Jara en el Estadio de Chile, en ese mismo estadio donde tanto y tanto lo aplaudieron al cantor en el concurso de la Nueva Canción Chilena no mucho tiempo atrás. “…a Víctor y a mí nos separaron de otros prisioneros y nos metieron en un pasillo frío. Estuvieron pegándonos desde las siete de la tarde a las tres de la madrugada. Nos encontrábamos tumbados en el suelo sin poder movernos. (…) Víctor tenía la cara llena de moretones y un ojo cerrado por la hinchazón. A nosotros no nos daban de comer. Engañábamos el hambre con agua”.

Pasados los tres días de estancia tormentosa y aberrante allí, la orden fue trasladar a todos al Estadio Nacional. A casi todos. A Víctor lo mandaron a llamar, tenían que llevarlo “abajo”. Ese “abajo” eran algunos vestuarios reacondicionados para la ocasión, o sea: salas de tortura. El domingo 16 Víctor bajó junto con el médico Barturín atravesando cuerpos torturados y así muertos.

En noviembre de 2009 el Servicio Médico Legal de Chile y el Instituto Genético de Innsbruck, luego de estudios para precisar las causas de su muerte, afirmaron que Víctor Jara fue fusilado ya que murió a consecuencia de “múltiples fracturas por heridas de bala que provocaron un shock hemorrágico en un contexto de tipo homicida“.

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.

¡Cuánta humanidad
con hambre, frio, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura !

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.

Un muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores
uno saltó al vacio,
otro golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.

¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera
Sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo
¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?
En estas cuatro murallas solo existe un número
que no progresa,
que lentamente querrá más muerte.

Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
pero con el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!
Somos diez mil manos menos
que no producen.

¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente

¡Canto que mal me sales
Cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento
hará brotar el momento…

Víctor Jara, Estadio Chile, Septiembre 1973


Operación Cardenal: represión de la “Revolución”

El segundo golpe de Estado en la historia de Argentina, el de la “Revolución Libertadora”, trajo la violenta represión contra trabajadores, organizaciones, salarios, medios de expresión. La Operación Cardenal fue la clara muestra de que a pesar de las promesas de democratización que el presidente de facto Aramburu prometía, las acciones contra el movimiento obrero eran parte fundante de su proyecto político.

“En un mundo en que la dignidad de la persona, sus derechos fundamentales y los valores espirituales de la humanidad están gravemente amenazados por fuerzas totalitarias ajenas a esa tradición de nuestros pueblos y sus instituciones, declaramos ser el baluarte de la libertad del hombre y de la independencia de las naciones (…) Pueblos americanos: la República Argentina muestra en su pasado cercano una dolorosa experiencia. Hoy entre las sombras y la luz, entre el despotismo y la libertad, los argentinos continuamos la lucha… y el monstruo que deshonra al continente no volverá a esta tierra”[i]. Estas palabras fueron emanadas en un discurso del presidente de facto Pedro Aramburu, mostrando cuáles eran los enemigos de las clases dominantes que bajo la cruz y la espada estaban llevando a cabo su vasto experimento represivo contra las ideologías foráneas, el “marxismo internacional”, junto con el peronismo, encarnado en “el monstruo que deshonra el continente”, el “tirano depuesto”. Pero tampoco fueron casuales sus alusiones en este discurso en la capital de La Pampa, tan solo un día después en que se llevó a cabo la Operación Cardenal, donde dos centenares de militantes del Partido Comunista fueron encarcelados y llevados a diferentes prisiones del país.

La Resistencia y el P.C 

El golpe de Estado de 1955 trajo inmediatamente una ofensiva contra la clase trabajadora argentina, coherente con las necesidades de aligerar el poder que ésta había logrado al interior de las fábricas mediante las comisiones internas –que poco podían ser controladas por los sindicatos y la CGT-, como también para romper con los beneficios que los obreros habían adquirido desde 1945, y que desde la desaceleración económica que aconteció a partir de 1952, afectaba las ganancias de los empresarios. Con la asunción de Aramburu en 1956 se decretaron numerosas leyes en este sentido: la prohibición de participar políticamente en los sindicatos a todos aquellos dirigentes de primera y segunda línea que lo habían sido desde 1952, la nulidad de la ley de Asociaciones Profesionales, la suspensión de la reglamentación laboral vigente y la ilegalización de la CGT.

Estas medidas eran justificadas por el propio primer mandatario en estos términos: “La Revolución busca el renacer de la personalidad individual que es embrión de la libertad y corrige a las estructuras que atenten contra ella (…) A mayor producción, mayores ventajas (…) Productividad es casi sinónimo de paz social. En nuestros días, mayor productividad es voz de orden. No debe extrañar entonces que el Estado use de los medios para obtenerla con la seguridad de que con ello cumple su propio deber superior, velando por el bienestar y la seguridad de la nación”[ii]. Con la ruptura de los beneficios y la represión del movimiento obrero organizado, las ganancias volverían a fluir hacia los bolsillos empresarios.

Pero bajo la niebla en que se sumió la política, empezaron a emerger movimientos que lentamente irían resquebrajando el velo que se había puesto al peronismo y a las organizaciones de izquierda. Así nació la Resistencia, alejada de los grandes líderes sindicales que ya empezaban a acomodarse a las nuevas estructuras de poder, uniendo a trabajadores, organizaciones de base fabriles, grupos comunistas y trotskistas, ex combatientes de la Guerra Civil Española e incluso anarquistas, crearon aquel movimiento de impugnación político-social, que nucleaba en el sabotaje, pequeños atentados y pintadas ese rechazo al nuevo régimen.

Bajo este contexto, el rol del Partido Comunista para la reorganización obrera fue determinante. En febrero de 1957 los gremios bajo su gestión –químicos, aceiteros, prensa, entre otros- conformaron la Comisión Intersindical, que en poco tiempo ganó más y más adherentes, tanto que tan solo dos meses más tarde reunió cerca de treinta y cinco sindicatos y cinco federaciones, ya en buena parte, peronistas.

Paralelamente, el PC también fue aliado al peronismo cuando en abril se conformaron las “62 Organizaciones”, organismo que aunó a los sindicatos normalizados no aliados al gobierno. Por estas razones, que las miras de Aramburu se posaran sobre este grupo para desatar la gran represión policial que llevó el nombre de Operación Cardenal.

 

Operación Cardenal

En pleno fervor de la Guerra Fría, cualquier tipo de rechazo al gobierno era visto como una provocación, un accionar ya sea de agentes infiltrados de la URSS o de miembros ligados a aquél Juan Domingo Perón exiliado. La Resistencia no hacía más que perturbar la inestable paz que esperaban tener los golpistas, quienes creían que con un golpe de mano, todo volvería a la situación previa a 1945, fecha vista como el origen de todos los males. Entonces, el gobierno, luego de un sesudo planeamiento efectuó la encarcelación de 204 militantes comunistas, junto con el cierre de 24 de sus locales.

El Contraalmirante Dellepiane pronunció a los medios: “El Poder Ejecutivo Nacional, después de un período de atenta observación y análisis ha llegado a la conclusión de que dirigentes y activos adherentes de esa ideología de extrema izquierda estaban actuado contra la seguridad del Estado y atentando contra el decidido propósito del gobierno de normalizar el país”[iii]. Figuras como el poeta chileno Pablo Neruda y el músico Osvaldo Pugliese fueron las caras famosas de esta redada. Sus destinos: la Penitenciaría nacional, el Buque “París” y otras tantas cárceles dispuestas en largo territorio nacional.

Estas masivas detenciones estuvieron cubiertas por una generalidad de políticas anticomunistas, que desde ese momento ya se estaban empezando a arraigar en Argentina: tan solo tres días más tarde de estos sucesos el país participó del III Congreso Anticomunista Latinoamericano, que entre otras cosas votaría como Día del Anticomunismo Mundial al 23 de octubre.

Entonces, la Operación Cardenal materializó un conjunto de tendencias que desde 1955 se hacían a la vista: la represión contra las organizaciones obreras, la represión y la organización, progresiva y sistemática del accionar anti-comunista, que en las décadas siguientes habrán de sumergir las Fuerzas Armadas a la nación.

 


[i] El Litoral, 14 abril 1957.

[ii] Schneider, A. (2005) Los compañeros: trabajadores, izquierda y peronismo (1955-1973). Buenos Aires: Imago Mundi. pg 86.

[iii] La Nación, 13 de abril 1957.

“Tres años de primavera en el país de la tiranía”

A poco más de tres meses del golpe de Estado en Paraguay, nos juntamos con el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, especialista en historia del país guaraní, para esclarecer las raíces sociales del golpe. El proyecto autónomo posindependencia y su destrucción en la Guerra de la Triple Alianza, la dictadura de Strossner y la incapacidad de Fernando Lugo para revertir el rumbo de una nación que parece condenada a la corrupción política eterna.

“No es Fernando Lugo el que recibe un golpe, hoy no es Fernando Lugo el que es destituido; es la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente”, pronunciaba el ya destituido expresidente paraguayo el último 22 de junio en el Palacio de Gobierno. El historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana y presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), buscará esclarecer ciertas cuestiones de la historia paraguaya que indudablemente condicionan y construyen el presente de la nación.

-¿Cuáles fueron las debilidades del gobierno de Lugo para haber caído sin resistencia aparente en manos de un golpe de Estado parlamentario?

-Lamentablemente en Paraguay, como también había pasado en Honduras, el proceso de cambios no partió de una base sólida. La endeblez en la formación de un movimiento de masas, pero más que nada del punto de vista organizativo, de estructura partidaria, dieron al traste con el gobierno de Lugo. Él logró organizar lo que se llama el Frente Guasú, una organización de pequeños partidos políticos y organizaciones sociales, pero que no llegó a vertebrarse con solidez, por lo que el gobierno de Lugo dependió en gran medida del apoyo del Partido Liberal Radical, sobre todo del ala izquierda de ese partido. El Liberal Radical y el Colorado son los partidos tradicionales históricos de Paraguay que sirvieron de fundamento a la dictadura de Strossner y al régimen de tenencia de la tierra que es el mas desigual de América Latina, donde una porción ínfima de la población controla la mayor parte de la tierra. El gobierno de Fernando Lugo les representó siempre una piedra en el zapato, encontraron la ocasión de deshacerse de él aprovechando la matanza hecha por un terrateniente del partido Colorado, en tierras que no eran suyas, tierras que le pertenecen al Estado, donde campesinos se habían asentado para reclamar el incumplimiento del programa oficial de reforma agraria, que precisamente por el control que los partidos tradicionales tienen en el parlamento, impidieron la efectivización del plan redistributivo. Se desencadenó con un incidente que a todas luces fue fabricado para poner en crisis la dirección de Lugo en un momento en que se acercaba el cambio de gobierno, precisamente, querían deshacerse de Lugo para tomar posiciones y favorecer a estos partidos tradicionales en las elecciones del año próximo.

Imagen: NosDigital

-¿Qué raíz histórica se puede encontrar en los grupos que llevaron adelante el golpe de Estado en Paraguay?

-Los antecedentes sociales de este proceso están en la interrupción del proceso de desarrollo independiente que vivió Paraguay luego de su independencia, primero bajo el gobierno del Doctor Francia, y luego con el gobierno de los López, donde el país desarrolló un sistema sui generis en el contexto de la época, que promovió de parte del Estado la producción autóctona, que repartió tierras a los campesinos, que expropió las propiedades de la Iglesia, que protegió las fronteras nacionales de la penetración del capital extranjero; en dos palabras, que desarrolló un régimen propio, favoreciendo a las grandes masas. Fue finalmente interrumpido más que nada por la Argentina liberal de Mitre y Sarmiento, y el Brasil imperial, ambos ya supeditados al capital británico. Luego de liquidar aquél desarrollo independiente con la Guerra de la Triple Alianza en 1870, se incubó un Estado dependiente controlado por una élite de terratenientes bien vinculados al capital extranjero que se había visto acorralada por los gobiernos nacionalistas de Francia y los López. Estas mismas son las bases de los partidos tradicionales que han liderado el país desde entonces hasta hoy, con muy pocas e intermitentes excepciones a lo largo de la historia.

-¿La falta de movilización popular en el derrocamiento de Lugo, puede verse como consecuencia de la desmovilización fruto de tantos años del partido Colorado en el poder?

-Sin duda que el régimen de Strossner aún sobrevive junto a la fuerza de los militares tradicionales como Lino Oviedo, pero pienso que no hay que desconocer las propias características del gobierno de Lugo. Un hombre que era un obispo, que no tenía experiencia política, que no logró vertebrar un movimiento de masas, y quizás su propio origen religioso lo llevó a cometer errores en esta última parte del proceso. En m criterio fue un error de parte del Presidente Lugo reconocerle al Parlamento la destitución. En mi opinión debería haber dicho: “A mi me eligió el pueblo, no el Parlamento. La Constitución puede indicar que el Parlamento tiene el poder para destituirme, pero no me iré hasta que el pueblo lo haga. Por lo tanto sigo considerándome Presidente” y así generar un movimiento de masas. En realidad él dijo que no quería que se produjera un derramamiento de sangre, acepto la destitución; tendió a desmovilizar. Por eso creo que fue una suma de factores, la falta de una organización poderosa, características propias y el poder que se le hacía ajeno en el Parlamento, contribuyeron a que su derrocamiento fuese relativamente fácil para la élite local. Eso no quiere decir que esté todo dicho, que puedan consolidarse en el poder, ahora se está gestando una unidad entre las organizaciones antigolpistas, encabezados por el Frente Guasú y el propio Lugo, que están intentando atraer a los sectores antigolpistas de los partidos tradicionales que puedan dar lugar a una formación de un frente de masas que permita cambiar la relación de poder en el país.Mutatis mutandi, en Honduras por ejemplo, ha sorprendido a los conservadores el movimiento de masas que se ha erigido por la candidatura presidencial de la esposa del derrocado Zelaya, movilizaciones de masas que las encuestas permiten vislumbrar que pueden hacerse con el poder. Quizás algo parecido pueda pasar en el Paraguay, quizás es lo que deseamos para el futuro próximo del país que no deja de ser uno de los más pobres de nuestro continente.

-¿Los golpes en Bolivia, Venezuela y Ecuador que no resultaron exitosos y los que sí avanzaron en Paraguay y Honduras, pueden ser resultado de la falta de avance de los gobiernos progresistas latinoamericanos por sobre el poder económico histórico de las élites locales?

-No creo que sean resultado de eso, aunque, claro que sí los debilitan. Todos los golpes son diferentes, en lugares como en Venezuela y en Bolivia donde los gobiernos fueron más allá de lo que cualquiera podría haberse imaginado, de igual manera se activaron los intentos de golpes de Estado. Los grupos que son afectados por las medidas de unos gobiernos que se inclinen a favorecer a las grandes mases no se van a quedar tranquilos, lo mismo el capital extranjero, y van a tratar de derrocar a cualquiera que intente modificar el status quo. Si además de eso, el gobierno no ha logrado conformar un movimiento de masas, no ha profundizado en las medidas sociales, eso puede generar la situación propicia para un golpe. Ningún movimiento está inmunizado frente a una intervención militar. A Lugo lo tenían acosado, desgastándolo, contra la pared, desde los medios de comunicación. Había un discurso preparado desde los medios que construía un imaginario colectivo en la sociedad, para permitir la gestación de un golpe. A pesar de todas las campañas que se han hecho contra él, la popularidad de Lugo es del 50%. Es una lucha contra el poder mediático y las élites.

-La autonomía impulsada por Paraguay al independizarse habla de una sociedad con características distintivas propias, pero al día de hoy se han convertido en uno de los países con mayor dependencia, ¿Cómo se considera la sociedad paraguaya a sí misma?

-Es un país excepcional en América Latina, es el único bilingüe (guaraní y español, indistintamente), eso de una idea de la fortaleza de la identidad nacional paraguaya, nos explica por qué ese pueblo se inmoló en la Guerra de la Triple Alianza. Nos explica el propio proceso independentista, cuando no había uruguayos, sino que simplemente eran rioplatenses, mientras Artigas no buscaba la independencia de la Banda Oriental, sino que soñaba con la unión de ambas márgenes del Río de la Plata; los paraguayos ya tenía una identidad propia, sedimentada. Pero se trata de un sistema político anquilosado, viejo, esclerotizado, que incluso vetó la entrada de Venezuela al Mercosur. En una ocasión le pregunté a un político paraguayo, cuál era el problema con Venezuela –Lugo estaba todavía en el poder-, y me respondió que para votar a favor del ingreso estaban esperando simplemente que los sobornaran. Tan bruto y tan sencillo como eso. Es un sistema político corrupto, desprestigiado, de dos partidos que mantuvieron la dictadura de Strossner durante 50 años y que ahora han recuperado el poder luego de “tres años de primavera en el país de la eterna tiranía”, parafraseando al poeta guatemalteco Luis Cardoso de Aragón refiriéndose a su propio país.

-Recorriendo la historia de la posindependencia paraguaya encontramos grandes hitos productivos permitidos por la política antiimperialista autonomista, ¿cuán factible es hoy en día una empresa como tal para un país como Paraguay?

-Si las cosas se hicieran por deseo, por supuesto que quisiéramos ver un renacer del Paraguay como el que fue en el siglo XIX, que estaba llamado a ser una especie de Japón sudamericano. Hay que ver que el primer ferrocarril del Cono Sur no estuvo ni en Argentina ni en Brasil, estuvo en Paraguay. Hay que poder entender lo que significó para los paraguayos de la época tener trenes con acero paraguayo –aunque los motores fuesen importados de Inglaterra-. Lamentablemente ya el mundo de hoy es otro, es como la persona que nace desnutrida y luego por más que uno quiera que se desarrolle, cuesta mucho trabajo. Paraguay debe encontrar su forma de inserción en el continente de otra manera, en el mundo globalizado de hoy, para muchos países pretender una industrialización fuerte no es viable.

Lugones, familia picana

Tan solo se trata de contar una parte de la vida de una familia de renombre atravesada por la fatalidad en la construcción de nuestra nación. Desde Yrigoyen a Videla, con la picana como protagonista ineludible. Pasen y lean una más de las paradojas de la Historia argentina.

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Al apellido Lugones le cuadran unos cuantos términos: poesía, inventivas, política, engaño, romances, secuestro, picana. Una mezcla de todo un poco, con los sellos macabros y también de revelación, necesarios para dibujar entre esta conjunción la tragedia absoluta en torno a una sola familia. Cuatro generaciones distintas, desde bisabuelo a bisnieto. Épocas diferentes, pero también historias diferentes. Dos suicidios y un asesinato, con la Historia argentina de testigo. En unas líneas intentaremos desenredar cuál ha sido el legado sanguíneo del escritor ideológicamente bipolar, Leopoldo Lugones.

La inestabilidad política de Leopoldo Lugones viró de un joven socialista, en Córdoba con su incursión como periodista en El Pensamiento Libre, publicación considerada atea y anarquista, a un fanático nacionalista para definirse antidemocrático sus últimos años. Sus poemas lo alzaron como uno de los escritores más reconocidos de Argentina, pero también sus discursos hicieron que recibiera críticas muy duras por su empatía cada vez más evidente hacia los gobiernos militares.

Durante los últimos doce años de su vida mantuvo un romance a escondidas de su matrimonio. En 1926 conoció a Emilia Cadelago, una joven estudiante de letras que le pidió un libro que no podía conseguir, y luego lo enredó en un juego de erotismo y literatura. “Aglaura”, diosa griega que representaba lo brillante, es el pseudónimo que Lugones eligió para dedicarle cartas y poesías enteras. A partir de esta historia aparece el nombre de su hijo, Leopoldo Polo Lugones, quien estaba indignado por este vínculo y se encargó de presionar a su padre hasta el último día.

El 18 de febrero de 1938, Lugones se suicidó. En una habitación de la posada El Tropezón, en el Tigre. A su clásica medida de whisky le agregó arsénico. Las presiones por una pena de amor o la situación política en Argentina. Nunca se esclareció la razón, si es que había una sola. Pero apenas se suicidó, Polo, su hijo, no quiso hablar más del tema, mientras que Emilia Cadelago dispersó la versión de que él mismo era el responsable de ese final, por amenazas que le había hecho llegar a su familia si continuaba viéndose con su padre. No se vieron más, pero al morir ella pidió que en el ataúd colocaran un regalo que él le había hecho.

Leopoldo, Polo, fue el único hijo. Se lo reconocía como un  feroz interrogador además de haber sido el responsable de institucionalizar el uso de la picana eléctrica y otros métodos de tortura a detenidos políticos opositores. Durante la presidencia de Alvear fue director del Reformatorio de Menores de Olivera, donde lo procesaron por corrupción y violación de menores. Al momento de su condena a diez años de cárcel, el entonces presidente Yrigoyen lo salvó a pedido de Lugones padre, “por honor a la familia”. Después del primer golpe de Estado en Argentina, Felix Uriburu lo nombró comisario inspector de la Policía, en la misma dependencia en la que figuraba su prontuario, que lo calificaba de “pederasta” y “sádico conocido”.

Desde su nuevo rol, Polo Lugones implementó la picana como método de tortura en interrogatorios, aplicándola en el sótano de una vieja penitenciaría de la calle Las Heras. Su final se escribe al igual que su padre: opta por el suicidio, pegándose un tiro en 1971.

El siguiente personaje de la familia es mujer. Susana Piri Lugones, hija de Polo. Desde su nacimiento acarreaba una renguera producto de tener una pierna más corta que la otra. En textos se la recuerda como una joven de humor ácido, siempre justificando que era mucho más difícil sobreponerse a los comentarios sobre su padre torturador que a las cargadas y burlas por su físico. Su carta de presentación, desde su propia boca, solía ser “la hija del torturador y la nieta del poeta”.

Su sangre le pesaba por un pasado trágico, casi de novela. Sin contención familiar, emprendió una vida llena de dolor y caos, con las contradicciones propias de una adolescente. Odiaba a su padre. Más grande se casó y tuvo tres hijos a pesar de que por consejo médico los embarazos fueran un riesgo para su salud. La herencia literaria la saldó a través del trabajo editorial.

En plenos años ´70, cuando el panorama político en Argentina ya estaba definido, optó por hacerse montonera, ya con 50 años.  Se entregó a tareas clandestinas tanto de información como de inteligencia hasta que el 24 de diciembre de 1978 fue secuestrada en un departamento de Barrio Norte.  Al menos estuvo en tres centros clandestinos de detención, y fue torturada con la picana eléctrica que su padre convirtió en herramienta de trabajo cotidiano para los torturadores argentinos. Según registros, aunque no es una certeza, habría muerto al poco tiempo, cerca del 17 de febrero del año siguiente.

Relatos del golpe paraguayo

Jueves 21 de junio de 2012,

Juicio político

 

Al llegar a Asunción, lo primero que me llamó la atención es que hubiese tanta policía militar desplegada en uno de los países más tranquilos de América Latina. Tranquilo, hasta el viernes pasado. Ese día en Curuguaty, al norte del país, hubo un violento enfrentamiento entre campesinos y policía, con el resultado de 17 muertos, 11 campesinos y 6 policías. En los días posteriores, la confusión de noticias ha sido enorme pero lo que está claro es que aquí nadie se cree la versión en la que unos sin tierra disparan a quemarropa sobre policías que iban a desalojarles. Los policías tenían certeros tiros en la cabeza con armas automáticas -ya quisieran esa puntería equipos de élite- y los cuerpos de los campesinos muestran signos, más que de un tiroteo, de haber sido directamente ajusticiados. Sin olvidar que aun hay cerca de cuarenta campesinos desaparecidos.

En el centro del problema, como siempre, la tierra. Y unos sucesos que, con la perspectiva de una semana, parecen la puesta en escena de una coreografía perversa. ¿Complot? Ni idea, pero resulta curioso que todo esto estalle cuando uno de los grandes latifundistas del país es informado de que no puede acceder a los títulos que le daban acceso a esas tierras. A partir de estos hechos, prensa y televisión se alinean con los partidos tradicionales -colorados y liberales- en una campaña de desgaste, culpando al presidente Lugo, no ya de todo lo sucedido, sino de instar a la violencia en el país. Y todo desemboca en la charada de hoy, un golpe de estado institucional para el que -anacronismos tiene la historia…- aquí existe una figura legal: el ‘juicio político’.

Durante toda la jornada de hoy no se ha hablado de otra cosa en las calles. Y a lo largo del día se ha ido sumando gente a la concentración en apoyo al presidente frente al edificio del Congreso. La manifestación se ha transformado en vigilia, porque de ahí no tenían intención de moverse en toda la noche, y desde los municipios que rodean Asunción se estaban formado columnas de campesinos que pretenden llegar mañana a la capital para brindar su apoyo al presidente Lugo a la hora en que se esté consumando su, ya dada por hecho, destitución. Lo que nadie sabe es qué pasará en una plaza que se espera abarrotada de gente cuando se comunique la resolución.

 

Esther Benavente

Española residente en Paraguay

 

 

 

 

San Lorenzo, 22 de junio de 2012.

Ratifico una vez más mi postura y mi voz no se va a apagar: NO RECONOZCO AL GOBIERNO DE FEDERICO FRANCO. Nos veremos en las urnas en el 2013, es la única arma que tengo. No crean, pues, que esta es una victoria, seguiremos luchando por la democracia. Confío en que la juventud y el pueblo paraguayo entenderá que esto fue un golpe a la soberanía de nuestra Nación y a nuestra Democracia. No se trata de defender a Fernado Lugo, no se trata de ser izquierdista. Dejemos de tragar todo lo que nos venden esas ratas de prensa como información. Seamos conscientes, informémonos de nuestros derechos y de nuestras obligaciones como ciudadanos paraguayos y exijamos su cumplimiento. Pero hagámoslo nosotros como pueblo, no 39 payasos de circo que se esconden detrás de las listas sábanas que por cierto hace aproximadamente poco más de 15 días evitaron que se desbloqueen. Cada quien tendrá la ideología política que le plazca, pero ninguna tiene derecho de ir contra la voluntad popular. Jamás se puede reconocer como legal un proceso que se dio como resultado de una manipulación política, utilizando el dolor de la gente, la muerte de compatriotas como armas para la realización de sus fines de lucro. Es una vergüenza y una indignación total.

Termino informándoles de algo que es obvio, pero al parecer hay gente que todavía se niega a creer. El congreso no tomó esta decisión para lograr un país mejor, no les movió ningún interés ajeno al lucro. Al congreso no le importa si en estos momentos tenés trabajo, tenés educación, o tenés seguridad, AL CONGRESO NO LE IMPORTAS UN CARAJO. Ahora nos estamos dividiendo en ideologías políticas, ahora estamos retrocediendo veinte años atrás. Esa era la idea, eso era lo que buscaban. Buscaron que vos y yo no trabajemos unidos por un país mejor, temblaron y se asustaron ante nuestro despertar. Pero que el cambio no se detenga, nuestro país no necesita tener colores “seccionaleros”. Que nuestro verdadero partido político sea en todo momento DEFENDERLA DEMOCRACIA.

Yéssica González Peralta

Estudiante universitaria de Paraguay