Lugano de segunda

Diosnel Pérez llegó a Lugano en el 87 y construyó las primeras casas de lo que hoy es la Villa 20. Desde entonces, vio pasar gobiernos municipales y nacionales de todos los colores: ninguno urbanizó. Él sigue repartiendo constituciones de la Ciudad para mostrarles a sus vecinos que tener calles asfaltadas, tendido eléctrico, agua potable y sistema de cloacas es un derecho consagrado.

Diosnel Pérez fue de los primeros vecinos en ocupar las tierras que hoy son la Villa 20, en el barrio de Lugano, allá por 1987. “No fue fácil. De noche construíamos y después venía la montada a destruir lo que habíamos hecho. Pero los caballos se cansaron y nosotros no”, resume sobre esos tiempos posteriores a la dictadura. Todavía sale a repartir constituciones de la Ciudad para mostrarles a sus vecinos que la vivienda digna es un derecho: está consagrada en el artículo 14 bis. Recuerda que, antes de empezar a militar, él mismo creía que valía menos por ser extranjero. “La villa no está incluida dentro de la Ciudad. Somos parte de Buenos Aires y no se reconoce. La no urbanización colabora con la discriminación”.

 

Los servicios y Mirtha Legrand

Por más que estén capacitados para un trabajo, si en el casillero de dirección ponen Manzana 7, Casa 18, tienen menos chances. “Ni la justicia reconoce nuestras direcciones”, sigue Diosnel. Las ambulancias no entran. El agua que toman está contaminada. Se cruzan caños de cloacas y de agua porque cada uno lo construye como puede. Si se pincha uno, ya se mezcla todo. El único momento en que va Edesur a solucionar un problema es cuando se quema el transformador: situación límite. El cable que sale de la tierra ya es trabajo de los vecinos. Diosnel: “Todos los servicios los hicimos nosotros”.

Desde el 11 de agosto de 2005, la ley 1.770 le exige al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) hacer 1600 viviendas donde hoy hay un cementerio de autos. “Con 1600 viviendas acá no alcanza para nada: somos 40 mil habitantes”. Los fallos de la justicia se repiten a favor de la urbanización, pero el Estado nunca aplicó.

La respuesta más concreta del estado fue en un almuerzo de Mirtha Legrand: Michetti manifestó el interés de su gobierno por la urbanización aportando datos sobre las fachas de casas pintadas de colores. Para peor, dijo sobre la 31: “Lo que ha sucedido en otros lugares del mundo con esto es que como esos terrenos son muy apetitosos para el sector privado y el sector inmobiliario, lo que termina pasando es que el sector inmobiliario compra esos lugares y la gente puede comprarse con ese dinero una casa en la ciudad o cualquier otro lugar. Y ese lugar puede integrarse al puerto o hacer un sector de barrios para clase media”.

Quizá esta postura explique, mejor que cualquier rosca, por qué no se urbanizan las villas.

 

Las formas de la ley

Junto con la ley 1.770 se aprobaron dos más: el levantamiento de un Polo Farmacéutico a manos de la tercera cooperativa más grande del mundo, Cooperala; y la construcción de un hospital. La única que se cumplió fue la del Polo. El hospital se completó solo en una de las tres etapas; quedó poco más grande que una salita de salud. Abre de lunes a viernes, hasta las 16 y no tiene guardia. Si pasa algo a la madrugada, hay que salir a pedirle auto a algún vecino – porque, de nuevo, las ambulancias no entran- e ir a un hospital a siete kilómetros. “Si esperás a la ambulancia, te vas a morir. Los vecinos ya están acostumbrados”, sabe Diosnel.

-No se puede urbanizar si la gente sigue tomando casas- repiten los funcionarios.

-La gente necesita vivienda hoy- explican los vecinos.

Y así reaparece el “Parque” Indoamericano -y sus tres muertos durante la represión conjunta de la Policía Federal y la Metropolitana-. “Ningún gobierno se ocupa de crear una política seria de vivienda”, sigue Diosnel. “Y ahora menos. En las 70 hectáreas libres acá en la Comuna 8, el Estado quiere hacer una villa Olímpica, en vez de casas”.

 

Habladurías

Y mientras tanto, escuchan que no pagan impuestos.

-¿No? Cada vez que compro azúcar, pago. Cuando se inunda, se inunda no con agua de lluvia, sino con la cloaca que sube. Los servicios los hicimos nosotros mismos. Hasta la escuela estatal dentro del barrio usa los servicios que nosotros construimos, así como da de beber agua contaminada, así como no tiene un patio y tiene entre 37 y 40 chicos por aula. ¿Por qué en la zona Sur tenemos que sufrir tanto? Esa escuela sirvió para mucha propaganda al gobierno de Mauricio Macri. La misma en la que a una chica se le cayó toda la cerámica del lado del inodoro.

 

Las formas del Estado

En ese mismo barrio pasan cosas como esta:

http://www.youtube.com/watch?v=SJbBuJ1U5AM

Una detención, un policía que no quiere dar la cara, otro que viene para pegar y se va. Otros no fueron filmados. Otros estuvieron desaparecidos durante meses, como Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco (http://www.nosdigital.com.ar/2013/07/yo-soy-kiki-lezcano-y-nadie-me-va-a-callar/).

 

Desesperanza y razones

“Nunca se va a terminar de urbanizar. Primero porque no les conviene a los gobiernos. Las empresas que trabajan de limpiar los pisos ciegos perderían más o menos 100 millones de pesos anuales. Y esas empresas son amigas de los gobiernos de turno. Es mucha plata la que perderían”, analiza Diosnel. La empresa beneficiada es Panizza, relacionada, según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con los operativos ilegales de la Unidad de Control del Espacio Público contra gente en situación de calle: “…un grupo de 13 personas que se trasladaban en un camión de recolección de residuos con la inscripción “Panizza” les sacaron los carros con todo lo que habían recolectado quitándoles así mismo su documentación, todo lo cual fue destruido”.

El Informe de la UCEP: http://www.cels.org.ar/common/documentos/INFORME_FINAL_UCEP_.pdf

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

Escuelas PRO

El Gobierno de la Ciudad firmó un convenio con fundaciones privadas europeas y norteamericanas para adecuar los planes de estudio de colegios públicos a las exigencias de estas instituciones. Viajes tentadores para los directores, docentes que dijeron “no” y más preguntas que respuestas sobre la creación de “escuelas modelo” que ya está en marcha.

Un día los maestros y profesores de diferentes primarios y secundarios se desayunaron que sus colegios habías sido designados para transformarse en “escuelas modelo” para llevar a la práctica las innovaciones propuestas por cuatro fundaciones e instituciones extranjeras: Vittra, de Suecia, Linda Nathan, de Estados Unidos, Bachillerato Internacional, con sede en Ginebra, y el modelo Finlandés estatal. Para hacer más interesante y atractivo el asunto les prometieron que llegarían nuevas partidas presupuestarias para acondicionar las escuelas, viajes al extranjero completamente pagos para capacitación y, por supuesto, que estarían participando de la vanguardia de la educación en la ciudad. Patricio, maestro de la escuela 12 Distrito Escolar 19 cuenta cómo fue allí el diálogo entre los docentes y las autoridades: “Lo que hicieron desde el Ministerio de Educación fue manejarse directamente con los directivos del colegio tratando de armar cierto clientelismo o amiguismo entre algunos directores de colegios de zona sur principalmente, y ellos fueron bajando información de poco; así que nosotros fuimos construyendo el panorama de a partes. Por lo general a los directores les prometían viajes a Europa para asesorarse, toda una cuestión bien marketinera. Por ahora no hay mucha información más de lo que nos dijeron, la que aparece en la página del Ministerio y las reuniones que armaron con los directores para sus capacitaciones en la UCA y otras universidades privadas”. Dato importante: la escuela donde trabaja Patricio está en la villa 1-11-14, lejos de la realidad de un niño sueco o finlandés. Sin embargo no es el único colegio ubicado en barrios populares o villas: la 8 D. E 13 en Parque Avellaneda, la 4 D. E 19 de Pompeya, la 3 y 14 D. E 12 en Lugano también atraviesan situaciones parecidas.

La respuesta de los profesores ante este plan del Gobierno porteño varía en cada situación, ya que es confusa hasta para los propios afectados. Algunas se bajaron de la normativa una vez que le dieron más información, como las 5 y 12 D.E. 19º, y 14 D.E. 21º; o los Normales 2 y 5. En otras todavía sigue “en discusión”. En el caso de la 12, Patricio nos amplió un poco más cómo se dio la dinámica: “Nuestra escuela está en la villa 1-11-14 y ninguno de los docentes se sintió atraído por este programa; es más, desconfiamos de todo lo que nos viene desde arriba. Inclusive creo que la directora nos comentó que ella había pedido otro de los modelos de los que están dando vuelta y se lo cambiaron a último momento. Nosotros le dijimos que no íbamos a aceptar nada e incluso elevamos una nota. Lo mismo pasó en la 8 D. E 13, aunque ahí está un poco más movido porque parece que el director ya viajó a capacitarse, y los maestros presentaron una nota pública diciendo que de ninguna manera iban a aceptar esto. Incluso tuvieron una reunión con una asesora de Bachillerato Internacional”.

¿Modelo de qué?

En la página web del proyecto se muestran fotos de niños rubios jugando con sus pares negros, riéndose una niña pecosa muy colorada junto con otra de rasgos achinados. ¡Ah, la solidaridad y el entendimiento humano en su esplendor! Más aún, todas invocan que son parte de una nueva forma de enseñanza, más integral, que se entrecruzan las artes, las ciencias sociales con la educación física y la literatura. Las clases son más flexibles y el tradicional modelo del maestro frente a filas de alumnos ha sido superado…

Laura Marrone, secretaria pedagógica de la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior –ADeMyS-, explica qué hay de fondo en este convenio que costó por ahora más de 4 millones de pesos: “Esta situación nos alarmó porque significa una entrega del control ideológico de las escuelas a empresas privadas extranjeras que establecen que hay que aceptar la ideología de esas fundaciones, hay que aceptar los formatos institucionales y regímenes laborales”. Por ejemplo, en la página del Bachillerato Internacional (poner este link en la palabra “Bachillerato Internacional: https://www.ibo.org/es/programmes/) bien indican cuáles son las condiciones para ser aceptados por el programa: “Todo colegio, o grupo de colegios, que desee ofrecer uno o varios de los programas del IB como Colegio del Mundo del IB debe primero recibir autorización. Los requisitos son los mismos para todos los colegios y el procedimiento de autorización está concebido para garantizar que estén bien preparados para implementar el programa satisfactoriamente. Asimismo, todos los Colegios del Mundo del IB deben participar en un proceso continuo de revisión y desarrollo en el que se utilizan las mismas normas de implementación de los programas y aplicaciones concretas”i.

¿Cuál fue la justificación que les dieron desde el Ministerio de Educación para haber elegido a estas instituciones?

No nos han dado una justificación por qué esas sí y otras no – contesta Laura Marrone-, pero sí que hay que establecer experiencias piloto para mejorar la educación. Nosotros nos hemos ingresado en las páginas web de estas organizaciones y no encontramos ninguna expresión pública que justifique una experiencia pedagógica que innove en cosas que se vienen haciendo en nuestra ciudad, como por ejemplo, las escuelas de arte que toman como modelo la de Linda Nathan o las del B.I con sede en Ginebra. No hay ninguna muestra de un trabajo que supere experiencias que venimos en Bs. As, que es una ciudad que no es despreciable en su elaboración en el desarrollo de experiencias pedagógicas. Nuestra impresión es que se trata de ir minando el cuerpo docente de los colegios que se eligen por concurso público y que tienen una tradición de independencia del poder política; y que progresivamente – con estos regímenes de convenio o becas que se les envía gratuitamente a Europa o EEUU- ir minando un cuerpo de conducción no disciplinado por el poder político y que históricamente ha apoyado a la educación pública, para que se avenga a los planes de privatización, mercantilización; etc. Este es el verdadero trasfondo.

Hasta la fecha, no se sabe mucho más que estas versiones, y el PRO mantiene su silencio sobre un tema bastante agudo: la injerencia extranjera en la formación de niños y jóvenes. Lo que sí está claro es que ya se han pagado 4,2 millones de pesos a las fundaciones privadas y que hay 10 primarios seleccionados para el proyecto y otros tantos secundarios que aún están discutiendo qué hacer. ¿Cómo sigue esto? Marrone: “Lo hemos presentado a la Legislatura el problema para que los distintos bloques lo tomen. Personalmente, en diciembre entro a la legislatura por el bloque de Marcelo Ramal del Frente de Izquierda –FIT- y vamos a presentar un proyecto rechazando este tipo de convenios que consideramos que es colonialismo en nuestro sistema educativo”.

 

A toda costa

El Gobierno de la Ciudad apunta a cambiar el perfil de las costaneras, imponiendo carritos de comidas a gas en comodato de alquiler: por qué sí y por qué no, en la voz de los afectados. A pocas cuadras, la experiencia autogestionada de los feriantes y músicos de Defensa reclama lo mismo: que los dejen trabajar.

Atrás de los altos edificios y antes del pasto creciendo dentro del agua, el Gobierno de la Ciudad apunta a cambiar el perfil de las costaneras Sur y Norte imponiendo una serie de carritos de comida a gas – sacando las clásicas parillas a carbón-, obviamente amarillos y todos iguales, que serán emplazados sobre la calle al lado de unos canteros, dejando libre el paso por la ancha vereda, hoy copada también por manteros.

La imagen de los candidatos Gabriela Michetti y Diego Santilli comiéndose un chori junto a Mauricio Macri, además del ridículo, puede recordarnos esta iniciativa.

Ir por una bondiola a costanera Sur en tiempos electorales resulta entonces una experiencia periodística.

El paisaje

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

El paisaje en Puerto Madero está cambiando de a poquito. Ese país aparte que construyó el menemismo y que emergió como espacio nuevo para unos pocos, fue tomado por asalto por carritos de comida y manteros que todos los días, y en especial los domingos, llenan de gente de todos lados al exclusivo barrio.

El paisaje dominguero reúne a familias, parejas y amigos que caminan el corredor gastronómico en busca de un choripán, una cerveza o quizá alguno de los productos que ofrecen los manteros, los nuevos anfitriones de fin de semana.

Venden de-to-do: anillos, caretas de Hulk, mates, yerberos artesanales, camisetas de fútbol, pulseras, un plato de pizza inédito con las porciones marcadas y desmontables (¡de modo que uno puede llevarse su porción con una maderita abajo!), pantalones de fútbol, pelotas grandes y chicas, cuadros, marcos para cuadros, juegos de play, alpargatas, y tantas cosas como manteros haya.

Uno de ellos dice no saber nada del reacomodamiento y asegura que, todavía, desde hace un mes, no se les acercó nadie de Ciudad ni la policía. “Esto es trabajo”, dice, “¿por qué nos deberían sacar?”. Dicen que la inocencia es la verdad en su estado puro.

Manteros, puesteros y ambulantes conviven en la costanera Sur de una sola manera: trabajando.

Los removidos

A unos pasos de la enorme oferta que sorprende desde el suelo, junto a varias mesitas, Sandra vende dos bondiolas completas y hace una prueba de calidad en forma de invitación: “Si les gusta vamos a seguir estando pero allá” – señala hacia el lado de Retiro – “porque nos van a cambiar de lugar”.

El “van a cambiar” en tercera persona e imperativo queda flotando en la conversación. ¿Es por los cambios de carrito que está haciendo el gobierno porteño? “Sí, acá van a poner un carrito nuevo, pero a nosotros nos corren al fondo y el traslado me lo tengo que pagar yo”. Sandra calcula que para desoldar el carro y llevarlo a cuatro cuadras gastará 10 mil pesos.

No es el primer palo en la rueda que le pone este gobierno a Sandra. Su cara – que de algún lado me resultaba familiar, ahora me doy cuenta- la vi en la tele, cuando estuvo encadenada en este mismo lugar a otro puesto porque lo querían correr.

Fue el 17 de septiembre del 2009 cuando, a la 1 y media de la mañana, aparecieron agentes de Espacio público junto a unas topadoras con la orden de remover ciertos locales que, decían, tenían las licencias vencidas. Sandra, encadenada, gritaba en el video: “Tengo todos los papeles en regla. Me lo dieron como medida cautelar, hasta que se den los nuevos permisos puedo usarlo libremente”.

Tiene el puesto hace ocho años, y desde entonces que no ha podido lograr que le den una habilitación definitiva. En el 2006, por orden del juez Gallardo, se anotó junto a otros puesteros en un registro que otorgaría las licencias, “pero a los 2 meses me bajaron y no me dijeron más nada”. La causa de Sandra por la habilitación del puesto recorrió 10 juzgados. “Hasta que cayó, gracias a dios, en el del juez Gallardo”. Gallardo aplicó una medida cautelar que le permite a Sandra seguir trabajando hasta tanto no le otorguen la licencia definitiva, como decía en el video.

Sin embargo, aquella vez el gobierno logró llevarse el carro de Sandra, las mesas, las sillas y hasta una heladera llena de comida. “Fue un robo”, define Sandra, que asegura que cada vez que cruza hacia su Avellaneda ve los restos de su carro tirados abajo del Puente Pueyrredón.

“Chiche Gelblung me mató”, cuenta sobre las repercusiones de la encadenada. “Dijo que yo no tenía permiso de nada”, dice, señalando a una de sus hijas, que acomoda las mesas. “Después en el colegio le decían al nene que yo era cualquier cosa”.

Sandra tiene tres hijos discapacitados, uno de ellos con epilepsia, cuya cura con medicamentos demanda casi 6 mil pesos mensuales. Cuestiones como ésta contempló el juez Gallardo al aplicar la medida preventoria que protege la fuente de trabajo. “Por eso yo no podía dejar el carro”, explica Sandra. “Esa semana trabajábamos de día y a la noche, tipo 7, nos hacíamos un guisito y nos quedábamos a dormir adentro del carro”, cuenta. Hoy el puesto lo trabaja toda la familia de Sandra, incluyendo cuñados e hijos discapacitados.

El de esta familia es uno de los tres puestos que serán removidos, acaso por el lugar estratégico que ocupa (el primero a la derecha entrando por Belgrano), y por no quedarse sumisos ante las directivas de Espacio Público, que empieza a desplegar su negocio en costanera: los nuevos carros serán otorgados en comodato a quienes los trabajen para que, mes a mes, paguen una cuota de 6 mil pesos según un contrato de 5 años.

Sandra muestra el plano que le dieron para su reubicación: inentendible. “Tengo que contar los árboles, cuando acá toda la vida nos guiamos por los postes de luz”, dice. “Si gasto 10 mil pesos y no es el lugar que me corresponde, ¿qué hago?”. No hay forma de dar respuesta, metros más allá o más acá prometemos volver por otras bondiolas completas. Seguimos caminando.

costanera sur

La princesa

En el puesto de al lado El Parrillón, dos policías charlan con Valeria, la encargada, y se van sorprendentemente con las manos vacías.

Decir que Valeria prácticamente nació entre choripanes no es una exageración: a su padre se lo conoce como el “Zar del choripán”. Según este reino de los embutidos, Valeria por descendencia vendría a ser la Princesa del chori.

“Quieren poner carros de acero inoxidable, que cuestan como 200 mil pesos cada uno”, cuenta sobre los detalles de los nuevos puestos. “Muy PRO”, define, “muy yanqui”.

Sin embargo, Valeria, que no tiene la urgencia del traslado, dice llevarse “bien” con la dirigencia de Espacio Público y lo resume en una frase, tan resignada como cierta: “Hay que convivir”.

La Princesa, con la perspectiva que le dan los años y la fama en el rubro, y sin urgencias de reubicación, hace una lectura positiva de estos cambios: lo ve como un paso hacia la “regulación” y un orden que deje en paz a los puesteros con temas de licencias, salubridad, coimas, aprietes. Para Valeria lo primordial es trabajar: tiene dos hijas, una de 5 llamada Alma que se lleva todas las anécdotas. “Todavía tiene chupete, y cuando le digo que lo deje va y me trae la caja de cigarrillos. “Ves, mamá, acá dice que no podés fumar. Si vos no lo dejás ¿por qué yo tengo que dejar el chupete?”. Así Alma logra mantener la negociación, y seguir chupeteando. Valeria se ríe: “Es artista, le gusta pintar, hacer teatro, telas… Por eso le tuve que pagar un colegio especial”. Su otra hija también se inclinó por el arte: “No sé de dónde me salieron si yo vendo chorizos en el medio de la calle”.

Valeria resume sobre la adaptación a estos cambios: “En una de esas en unos meses pasás y me ves con delantal y gorrito amarillo”. Con una media sonrisa cierra la idea.

Prioridades

costanera surApenas cruzamos, antes del Faena, vemos una construcción de los años 20 donde funciona la sinagoga Beit Jabad Puerto Madero. Además de una casita hay un amplio jardín cercado, y en este momento un auto Audi.

Tal predio fue cedido en 2007 por el entonces jefe de gobierno Jorge Telerman a la asociación israelita argentina Tzeire Agudath Jabad, mediante un permiso de “uso gratuito e intransferible” por el término de 5 años.

Quizá esta pequeña reseña marque una paradoja sobre las prioridades de los gobiernos, como fue en el caso del ex Padelai en San Telmo: http://www.nosdigital.com.ar/2013/04/techo-para-todos/

A pocos metros se alza el Faena Arts Center con un largo cartel que cuenta: “El Faena Arts Center está situado en el corazón de un antiguo molino que antaño alimentó a la Europa de la posguerra y que hoy vuelve a nutrir al mundo a través de la cultura”.

La metáfora del molino – uno de los más grandes molinos de trigo del país- quizá sea otro de los símbolos de los cambios de este barrio y a quienes benefician.

La Feria

Caminamos de espaldas al humo de las parrillas, a pocas cuadras, a lo largo de toda Defensa se erige la feria y la movida cultural más grande de la Capital. Desde el bajo viendo hacia la autopista no se distingue el empedrado de San Telmo: hay tanta gente que se ven sólo las cabecitas, como en un recital o una cancha de fútbol.

Todos los domingos, cientos y cientos de feriantes arman los puestos y dejan un corredor callejero y peatonal. Se venden tantas cosas que incluso muchas no tienen términos que las evoquen, pero sí clientes.

¿Cuántos puestos de trabajo generará esta movida autogestionada?

Pasamos sobre un teatro improvisado, escucho risas. Un hombre está visiblemente terminando su show, tiene una gorra en la mano y dice: “Piensen en el teatro callejero, en cuánto vale su diversión, y en cuánto gastarían si van al teatro a ver a Carmen Barbieri…”. Las carcajadas cierran la reflexión, que va en serio.

En una de las calles que salen hacia la izquierda nos encontramos con Naty Menstrual, sentada en un sillón que tiene incorporado en el apoya brazo un cenicero, frente a su puesto. Nos habla de un licuado de banana y leche que quiso tomar en un bar, pero que no lo logró, porque primero le dijeron que no tenían sorbete, después que no tenían hielo, después los mandó a cagar. Su capacidad de contar anécdotas se interrumpe por un turista que mira el puesto repleto de remeras y zapatillas pintadas por ella y algunas copias de su libro. Aunque dice no hablar inglés, mientras nos alejamos, los vemos en una charla fluida. Hay que vender porque hay que comer.

Más allá, una comparsa avanza. La gente baila, los turistas filman. Los interceptamos justo en la calle que en la que todos los domingos desde las 18 hs toca Jamaicaderos (desde hace años, a pesar del gobierno porteño: http://www.nosdigital.com.ar/2013/07/la-calle-es-nuestra-y-la-fiesta-tambien/)

Alejandro está con su saxo a un costado, esperando que pase la comparsa para volver a tocar: “Hay que convivir”, dice sobre los códigos callejeros que dan lugar a todos, con la misma frase que usó la Princesa del chori.

Cuando la comparsa pase, quizá se le ocurra a Alejandro una versión reggae del tango Sur de Homero Manzi y Aníbal Troilo:

“La esquina del herrero, barro y pampa,

tu casa, tu vereda y el zanjón,

y un perfume de yuyos y de alfalfa

que me llena de nuevo el corazón.

Sur,

paredón y después…

Sur,

una luz de almacén…

Ya nunca me verás como vieras,

recostado en la vidriera

y esperándote.

Ya nunca alumbraré con las estrellas

nuestra marcha sin querellas

por las noches de Pompeya…

Las calles y las lunas suburbanas,

y mi amor y tu ventana

todo ha muerto, ya lo sé…

Nostalgias de las cosas que han pasado,

arena que la vida se llevó

pesadumbre de barrios que han cambiado

y amargura del sueño que murió”.