Voces enterradas

“Puel Kona es un grupo de música mapuce fusión”, así se definen.  Desde la  comunidad Newen Mapu, ubicada en Neuquén Capital, estallan las voces de estos militantes de la comunicación que reivindican su identidad y denuncian el etnocidio que los intereses capitalistas siguen perpetrando en sus tierras.

Los nombran y por inercia a los minutos los googleo, son de una comunidad de Neuquén Capital que se llama “Newen Mapu” y significa fuerza de la tierra. La descripción de facebook dice “Puel Kona es un grupo de música mapuce fusión”. Me queda sabor a ganas de más y abro una nueva pestaña en el buscador, entro a youtube, escucho “Clandestinos”, corte de difusión de su primer disco. A mitad del tema les mando un inbox, no están online. Otra nueva pestaña me lleva a twitter, los sigo y les pido un contacto. Llevo el mouse hasta youtube nuevamente, ya estoy tarareando el estribillo.

La mañana siguiente empezamos a charlar. Del otro lado del teléfono me atiende Lefxaru, guitarra y voz de la banda. Resolvemos seguirla por mail, tienen una estructura horizontal y no quieren que la conversación quede en una sola voz. Casi mágicamente a pesar de los kilómetros se suman Aylin (voz), Amaru (teclados y voz), Umawtufe (bajo y Xuxuka), Ñamku (Xuxuka, xompe, sikus), Lucio (Batería) y Malen (saxo).

 

“Clandestino en tu propia tierra, extranjero en tu propio origen. Es nacer y ya estar condenados, existir pero ser invisibles” (Puel Kona – Clandestinos)

La comunidad “Newen Mapu” está cumpliendo sus primeros treinta años. Puel Kona nació, creció y fortaleció su identidad mapuce a la par del progresivo afianzamiento de la comunidad en la que vive. Proceso conflictuado muchas veces por el hecho de estar situados en la ciudad donde sistemáticamente se los volvió ajenos a su propio territorio. Este estigma recae sobre ellos como un azote difícil de imaginar para nosotros: Su vínculo con el territorio no se reduce a una mera funcionalidad, sino que es parte estructurante de su cultura. “Mapuche” quiere decir “gente de la tierra”, pero con una sutileza que el idioma conquistador no deja entrever: primero son tierra (“mapu”) y luego gente (“che”). Se vuelve más claro, entonces, que el despojamiento territorial y la devastación cultural son dos caras de un mismo proceso. “Si bien nuestros padres se encontraban en la ciudad, y nosotros nacimos y nos criamos en estos espacios, nunca nos fuimos de territorios mapuce porque somos parte de este territorio que nos da origen e identidad, al igual que nuestros antepasados. Nosotros no hemos emigrado de nuestro territorio, sino que es la ciudad la que se instaló dentro de territorio mapuce”, lo dicen convencidos. Abren una grieta en un sistema que apuesta a negarlos, una grieta por donde se filtra la luz.

La adolescencia los encontró ante la necesidad de comunicar quiénes eran y rebatir todo eso que querían imponerles. El impulso los llevó a formar Kona, un centro de comunicación en el cual empezaron a decir en diferentes formatos. Eran la primera generación adolescente dentro de la comunidad y llevaban dentro años de voces que habían querido ser silenciadas. A ellos les tocaba gritar “Creemos que tenemos muchas cosas por decir desde nuestra propia perspectiva, para que nadie hable por nosotros sino que nosotros tengamos nuestras propias voces mapuce para poder contar nuestro sentir, nuestras posiciones”.

En su búsqueda del decir, de encarnar en palabra tanta historia, llegó la música para poder decir mucho más. “El hecho de constituirnos como banda fue todo un aprendizaje, porque no hacíamos música desde antes, no éramos músicos ni habíamos estudiado música. Más que nada comenzamos a hacerla porque nos dedicábamos a  comunicar y la música era otra forma de comunicación. Pero a medida que fuimos creciendo como banda, fuimos aprendiendo un montón en relación al sentimiento musical, y a entender que no era tan sólo una forma más de hacer comunicación como nosotros creíamos, sino que es algo mucho más profundo, que tiene que ver con relacionarse con tu propio interior, con las vivencias que has podido experimentar a lo largo de tu vida, de tus sentimientos, de tus sensaciones, de cómo entendemos nuestra espiritualidad, de cómo vivimos nuestra identidad”  

Cuando cantan, una mezcla de sentimientos se entrecruza. El dolor, la alegría, la nostalgia, la tristeza, el amor y la esperanza se hacen presentes en su voz para gritar que la identidad mapuce está viva y con mucha fuerza para proyectarse. “Nos hemos sentido o nos han querido hacer sentir como extranjeros en nuestra tierra. Desde la Campaña del Desierto hasta ahora hemos sufrido la invasión territorial, por intereses petroleros,  por el turismo, por la minería, por los estancieros, por el agua. Fundamentalmente, en un primer momento para responder a la necesidad de la Argentina agro exportadora, y luego hasta el día de hoy, en función de intereses capitalistas que valoran mucho más los beneficios económicos que la vida”.

La grieta sigue sumando nuevos gritos que la expanden, el deseo colectivo motoriza la producción de una nueva forma de concebirse a ellos mismos por fuera de la mirada eurocentrista única, totalitaria y excluyente. Las fusiones de ritmos que pasan por ska, hip hop, reggae, chamamé, saya, cumbia, entre otros, hablan también de la pluralidad que defienden. La diversidad potencia la energía, los temas te mueven casi sin darte cuenta, transmiten alegría, celebran la vida.

“No creo en tu frontera, no me hagas el dominio. Jura tu bandera que demasiado duro ya es tener que ir a tu escuela donde se niega tu identidad y te enseñaran una historia ajena” (Puel Kona – Clandestinos)

El conocimiento es también una forma de colonización, es meterse con lo más profundo de tu subjetividad e imponer nuevos sistemas de entender el entorno para echar claridad sobre una única forma de saber y meter todo el resto en un agujero oscuro y profundo. La educación se encarga de transmitir esta univoca forma de conocimiento académico. “Desde niños tenemos que asistir a una escuela en donde nos enseñan que los mapuce no existen o que si existen viven perdidos en un paraje del campo en donde no hay caminos. Que no existimo, y que si existimos somos borrachos y vagos. Que no existimos y que si existimos hay que tratar de que aprendamos a dejar de ser mapuce”

Ellos no se callan y toman la decisión de cantar en castellano y en mapuzugun, dos puntas del mismo puente que pretende unir. “Para nosotros es fundamental recuperarlo, fortalecerlo, ayudar a despertarlo en las generaciones más jóvenes porque allí se encuentra toda nuestra cosmovisión”. Entienden que es necesario apropiarse de estos espacios que tienden a invisibilizarlos y trabajan para resignificarlos, para construir nuevas relaciones que no dejen a nadie afuera, en donde cada uno pueda ser libremente aportando a la diversidad cultural. “Criticamos una educación que es la que representa Sarmiento, negando lo originario de este territorio y valorando elementos extranjeros. Con esto no queremos decir que queremos generar discriminación a la inversa; sino que creemos que hay que fortalecer cada una de las culturas para que entre todos podamos aprender a respetarnos y convivir dentro del espacio territorial que compartimos”

“A nosotros como jóvenes nos ha tocado dar la discusión en nuestros espacios de formación y construir alianzas, relaciones con sectores de estudiantes que también entienden la necesidad de valorar la diversidad cultural con la que contamos. Así trabajamos para poder aportar a este cambio desde la educación, porque es la base fundamental para poder pensar otro tipo de sociedad y otras relaciones más fraternales e incluyentes”. Desobedecer. Cuestionar. Organizarse. Contrainformar. Construir. Descolonializarse. Sentir. Puel Kona, los “Guerreros del Este”, sigue luchando, sigue agrietando.

Buen día, Rigoberta

10 breves apostillas sobre lo que fue la visita de Rigoberta Menchú Tum a Buenos Aires. O sobre lo que es ver cara a cara a una Premio Nobel, que, en realidad es una simple mujer maya y guatemalteca. Simple, luchadora y valiente.

1- Estos son los datos fríos del genocidio guatemalteco, sin detenernos en el llanto de cada víctima, el soldado que le tapaba la boca a una nena mientras su compañero la violaba, las flores apiladas en un ataúd vacío, o la radio que quedó encendida en una casa: 200.000 víctimas, 446 masacres colectivas y 3.000 fosas comunes. Sólo el 30% de ellas fueron exhumadas. El 80% de los muertos, mayas.

2- Todo eso sucedió entre 1960 y 1996: 36 años de guerra civil. Rigoberta Menchú la vivió. En 1979, su hermano Patrocinio, que trabajaba en una finca de café, fue asesinado por el Ejército. En enero de 1980, mataron a su padre, Vicente, durante la toma de la embajada de España. A la mamá, la secuestraron en abril de ese mismo año: todavía no apareció. Y en 1983, de nuevo las Fuerzas Armadas le quitaron la vida a otro de sus hermanos, Víctor. Ella se salvó.

3- Esa mañana en que la fui a ver, estaba ahí, en el ECuNHi, donde antes era la ESMA. Brindó una conferencia, breve, jugosa. En un lugar que cobijó tanta muerte, una persona increíble hablaba de más muerte. Y como entre negativos se anulan, todo allí, todo ese momento hablaba de la vida. De lo linda que es la vida. De la lucha, la vida.

4- Contó, como si fuera un cuento: “Los mayas nos preguntamos si debemos seguir haciendo exhumaciones. ¿Por qué? Porque nuestra tradición dice que los muertos deben quedarse donde están. Pero, a la vez, dice que deben tener un entierro digno. Si no los enterramos dignamente, ellos no podrán nunca culminar su proceso de paso a la trascendentalidad, que dura 260 días. No sabemos qué hacer”.

5- Está vestida con un huipil floreado. Para los mayas, la vestimenta siempre fue un medio de comunicación, y lo sigue siendo. Cada municipio, en Guatemala, es representado por un huipil diferente. El de Rigoberta es floreado, muy vistoso, porque ella es de San Miguel Uspantán, me cuenta una compatriota que está en la sala. Ella, en cambio, tiene otro, naranja, que representa otro lugar del país. Ambas llevan fajas también, de diferentes colores, grosores. Y sandalias. Cuando, en el Siglo XVI, llegaron los conquistadores, las mujeres mayas iban desnudas. Pero los religiosos consideraron que esa costumbre, tan antinatural, iba contra la moral española. A partir de entonces, nació la prenda que lleva puesta Rigoberta.

6- Sigue contando: “Después de que gané el Premio Nobel, en 1992, Adolfo Pérez Esquivel me ayudó mucho. Porque, ¿Qué hacemos con un Nobel, para qué sirve? Él ya había trabajado intensamente para que mi candidatura recibiese adhesiones y luego del premio, colaboró para crear mi fundación. No sabíamos lo que nos esperaba en el camino; sólo teníamos una visión de lo que había sido el conflicto armado en Guatemala. Hoy, tantos años después, nos une el compromiso de no olvidar a las personas que lucharon por una sociedad más justa, por la transformación, los ejecutados por pensar, por opinar, por escribir un artículo, por tener ideas, por tener afiliación política. ¡Qué horror! Ese pasado no puede quedar en el olvido”.

7- Más: “Aprendí mucho de Abuelas, no tenía maestros mejores que ellas. También las Madres, en sus distintas manifestaciones. Para mi generación, son nuestras abuelas, nos enseñaron a luchar contra la impunidad, día y noche, y por toda la vida”. Pienso en ese momento en Sueño con serpientes, la canción de Silvio Rodríguez, y en la frase de Bertold Brecht que la inicia. Hay hombres que luchan un día…

8- El momento es, además, de una profunda unión latinoamericana. Cuando termina la charla, una adolescente chilena aborda a Rigoberta, le pide si puede firmar un petitorio contra la criminalización de la lucha mapuche. Ella le cuenta que, con Evo Morales, está pensando en formar una plataforma continental, que abarque los retos y desafíos que implican el cuidado de la tierra y el desarrollo de la minería. Se acercan guatemaltecos: “una foto con los chapines”, le piden. Otra mujer, de Uruguay, le dice: “Siempre la anduve persiguiendo. Mire dónde me la vengo a encontrar…”.

9- También se acerca un hombre de Italia.
-“Yo te vi a ti en la arena de Verona, con el Padre Turoldo”.
-Qué linda persona el padre, lo extrañamos…
(David María Turoldo era un cura y poeta. Le decían “La conciencia inquieta de la Iglesia”. Escribió: “Guerra è appena il male in superficie / il grande Male è prima / il grande Male / è Amore-del-nulla”).

10- Se va Rigoberta. Antes, el mismo italiano le contó que ahora vive en Guatemala, que está ayudando al alcalde de Quetzaltenango en un proyecto para reciclar la basura. De esa misma ciudad habla Cortázar, el nicaragüense, el vecino, en “Lejana”. De lucha y de personas como Rigoberta está hecho este hermoso continente.

Escrachemos al genocida Büsser

En el medio de los actos por los 30 años de Malvinas nos encontramos con el reconocimiento a un personaje bastante oculto por los medios de comunicación masivos: Carlos Alberto Büsser. Desde el 8 de marzo pasado se encuentra con prisión domiciliaria, animate a conocer su historia para repudiar a esta figura del terrorismo de Estado de la última dictadura.

Busser, el genocida.

Durante el fin de semana en el que se cumplieron 30 años de la invasión a Malvinas, nos acercamos a distintos actos organizados por militares y familiares de víctimas. La idea era mirar un poco lo que ahí se respiraba, espiar el clima y los discursos. Nos encontramos con diferentes organizaciones, desde Quebracho hasta grupos de jóvenes ultra nacionalistas, el resultado fueron muchas más sorpresas de las que esperábamos.

Desde temprano había gente reunida en la Plaza Irlanda, los oradores estaban previstos para las cinco de la tarde y muchos llegaron con tiempo para charlar entre ellos o simplemente para acomodarse entre la gente que se acercaba. Las remeras de las Islas, los pins, los gorros, las camperas y las telas de camuflado verde se mezclaban con los aros de perlas y los trajes color manteca de las mujeres paquetas que esperaban ansiosas el discurso de sus maridos. Pronto aparecieron en escena otros protagonistas de esta historia, los Granaderos, firmes y serios tocaron distintas marchas en alusión. Todos acompañaban cantando con un cancionero. El marco estaba dado, arrancaba la función.

Un nacionalismo extremo y la reivindicación de la Guerra se enmarcaron con frases en agradecimiento a lo hecho en Malvinas y la felicitación por “los logros obtenidos”. El clásico “vivala Patria”, y lejos de creerlo absurdo, quienes participaron orgullosos de este acto aplaudieron fuerte cada vez que una voz clamó por la vuelta a Malvinas: “¡vamos a volver!”.

Foto: Nos Digital.

En medio del fervor, un grupo de jóvenes se adelantó con pancartas por lo alto que resaltaban la misma foto de un tipo vestido de traje, con letras rojas adelante que llamaban mucho la atención. Repartieron panfletos y en silencio lograron que todos estuvieran al tanto de lo que se trataba: Carlos Alberto Büsser. Pedían su liberación por tratarse de un “héroe ignorado por el gobierno y la injusticia argentina”. Al mismo tiempo, otro orador, casi en simultáneo, se lamentaba por la ausencia de este ex contralmirante, quien no podía estar presente por “razones de fuerza mayor” y un eco de aplausos se apoderó de la plaza. Nos preguntamos por qué tanta euforia y tanto panfleto, y nos pusimos a investigar.

Carlos Alberto Büsser, hoy de 83 años, fue quien encabezó el desembarco en las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, al mando de lo que se conoce con el nombre de “Operación Rosario”, y también fue secretario personal de Emilio Massera mientras se planificaba el último golpe de Estado. En 1976 ya había sido subsecretario operativo de la Secretaría de Información Pública, en plena etapa de Videla en el poder.  Sí, estuvo muy relacionado con Videla, Massera y Galtieri, con los tres. Pero, ¿cuál es su situación hoy? Büsser se encuentra detenido con arresto domiciliario desde el pasado 8 de marzo. Se comprobó que en 1977 comandó la “Fuerza de Tareas 2” (terminología militar) que operó en el sur bonaerense, en la zona de Bahía Blanca y Punta Alta, donde está la base naval de Puerto Belgrano, sede operativa de la Armada, y que no fue ni más ni menos que un grupo de tareas, es decir, que detenían, secuestraban y torturaban personas. Büsser, durante su juicio, declaró que se limitaron a “patrullar la zona para disuadir cualquier actividad terrorista” y que “no hubo detenciones”, sin embargo, se probó lo contrario gracias a testigos y víctimas de ese terrorismo de Estado.

Foto: Nos Digital.
style=”text-align: justify;”>La tarde avanzaba en Plaza Irlanda y continuaba la misma línea de discursos, un homenaje al 2 de abril en todo su esplendor, un enemigo común al que le disparaban toda su ira, Gran Bretaña. Pero el tema ausente y guardado debajo de la alfombra parecía ser la dictadura militar, Galtieri y aquella tarde del ´82 en una colmada Plaza de Mayo. Nos acercamos a un grupo de pibes que tenían banderas que pedían la excarcelación de Büsser, como para preguntarles si sabían bien quién era, qué había hecho, si acaso estaban al tanto de los crímenes de lesa humanidad en torno a esa figura. Nos encontramos con el testimonio de unos militantes del partido Alternativa Social, grupo que de casualidad apoyó abiertamente la candidatura a Jefe de Gobierno de Alejandro Biondini, líder de una agrupación que reivindica a Hitler y al ultranacionalismo fascista. Manuel, miembro de la columna de La Passaponti, nos aclaró que tanto él como los demás que lo acompañaban sabían de las “supuestas acusaciones” en torno al “compañero Büsser”, pero que más allá de ellas se debía “apoyar y homenajear al 2 de abril y aún más a Büsser, que fue el jefe del operativo de la reconquista de las Islas, un veterano de guerra que debe ser respetado por lo que es”.

Y la tarde se va. Otro aniversario de Malvinas en donde tristemente se reivindicó una guerra injusta, con grandes y jóvenes atravesados por un nacionalismo fervoroso que poco entiende de lesa humanidad, terrorismo de Estado o locura bélica. Solo quedará por recordar en silencio todas las vidas de esos soldados que murieron o quedaron mal marcados por esa nefasta guerra, mientras otros siguen reivindicando a genocidas como Carlos Alberto Büsser.