“El arte no lo tranzamos nunca”

Carajo se autogestiona. Lanza Frente a frente, su primer álbum con sello propio. Festeja ya no tener que pasar por la burocracia de las empresas. Defienden con imaginación y con creatividad el disco por encima de las descargas en internet. Esta es su nueva vida.

Oulet. Outlet. Outlet. Bar. Otulet. Outlet. En el medio de promociones y carteles que anuncian cambio de temporada hay un bar. En el bar, tras una puerta, unas mesas en la entrada, otra puerta a la derecha, una banda, tres platos de comida, un almuerzo, un disco que se presenta. Un disco, de una banda que en el medio de todos esos outlets hace que valga la pena estar ahí, en ese bar.

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Después de la escalera, en el primer piso que simula ser un tablero de ajedrez, Marcelo “Corvata” Corvalán, Andrés Vilanova y Hernán “Tery” Langer están acomodados en un sillón blanco. Nos separa una mesa negra y un grabador que titila con luz roja.

– ¿Les gusta dar entrevistas?
– Sí, pero a veces se pone medio tenso.
– ¿Sí? ¿Qué no les gusta que les pregunten?
– No sé, ahora te contamos…

Con risas abren la cancha. Ellos son CARAJO.

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En el año 2001 surgía CARAJO. Un año después, de manera independiente, su primer disco. El camino los llevó hasta Universal Music Argentina con quienes trabajaron durante varios años y tres discos. Pero la historia, cíclica, los volvió de nuevo hacia el comienzo y acaban de lanzar “Frente a Frente”, su último trabajo discográfico grabado y mezclado en su propio estudio junto con su productor, Ale Vázquez, y realizado de manera independiente mientras de forma paralela presentaban la reedición de su primer laburo. Todo cierra.

– Nosotros estábamos componiendo el disco y justo viendo qué iba a pasar con Universal. Dijimos: sigamos componiendo, no sabemos qué va a pasar, un disco vamos a sacar de cualquier manera. Tengamos las canciones y después veamos en qué marco lo hacemos, si independiente o no.

Aunque utilizaron la reedición del primer disco para empezar a acomodarse, volver al ritmo de la autogestión no fue traumático. Si bien la banda hacía años que trabajaba con un sello, no había dejado de funcionar del todo de manera independiente. “Siempre de alguna manera mantuvimos ese modo operandi de ser independiente o de autogestionarios. Si íbamos con una propuesta que no nos daban bola, bueno, no importa, lo seguíamos buscando por otro lado, hacíamos nuestros videos, hacíamos nuestras presentaciones, todas las estrategias de prensa, las cosas que nos parecían que venían bien las seguíamos manejando nosotros desde adentro de la banda y la compañía acompañaba. Creo que a ellos les parecía bien que seamos una banda activa y que trabajemos, entonces nunca hubo problemas. Pero al terminar los tres discos, al volvernos a juntar, eran distintas las prioridades. Hoy, lamentablemente, una multinacional está muy acorralada . Ellos mismos lo dicen. Tienen que pedir permiso todo a la regional y la verdad es que nosotros queremos un video, vamos, lo filmamos, lo editamos, lo subimos a la página y en dos días tiene quince mil visitas. La compañía tiene que mandar a que le aprueben el sello, la cosa, el número y vuelve y baja y qué sé yo. Entonces como que chocábamos con nuestras maneras de trabajar con lo que es hoy en día un poco la burocracia que todavía tienen acá en Latinoamérica las compañías. Lo bueno es que se dio natural y hoy recuperamos ya cien por ciento la libertad. No porque antes no la tuviéramos, pero en la parte discográfica siempre teníamos que estar de acuerdo”

– ¿Recuperar la libertad implica una libertad también económica?
– Sí, probamos con la reedición del primer disco y dijimos vamos a ver de qué se trata esto. Ahorrar la guita y fabricar los discos. Hicimos una edición un poquito mejor, más completa de lo que había sido la original, en el arte de tapa, en todo eso. Agregamos también un EP, como un bonus track. Tratamos de que sea algo interesante, bien, que no le falte nada y ver si podíamos. Y vimos que quizás no era tan heroico como nos imaginábamos. Hay que tener nada más los pies sobre la tierra, saber hasta dónde realmente se puede invertir y cuál es el margen de recuperación y de ganancia que se tiene en lo económico. Lo importante para nosotros es más que nada defender el físico, no es que estamos buscando hacernos millonarios vendiendo discos, simplemente funcionar como compañía y que se arme una rueda donde el mismo ingreso nos sirva para seguir invirtiendo y, paralelamente de lo que es tocar y los shows, poder tener esta pequeña oficina que sería ya como funcionar como un sello discográfico propio, de nosotros, Carajo, no tiene nombre, para nosotros es Carajo la banda.

– ¿Qué otra libertad se gana?
– Me parece que la libertad más grande es la artística. Nosotros volamos con el disco este para hacer lo que hicimos, es un disco doble, no nos importó que sea más caro, que valiera más porque tenía el espejo, porque era más grande. Quizás en eso no tenés tanta libertad cuando estás en una compañía. Nuestra manera de trabajar es siempre: vamos para adelante. Hay que hacer un arte y es caro, bueno no importa, el problema es de dónde sacar la plata, no sería el problema cuánto vamos a gastar. Vamos a gastar lo que haya que gastar, algo bueno vale más caro, eso todo el mundo lo sabe. Hoy capaz enfrentamos ahora otros dilemas que vemos que el precio final se pone en todos los lugares distintos. En un shopping vale re caro, vas a una rockería sale más barato, en nuestros shows va a ser el lugar más económico donde se pueda conseguir. Entonces hay cosas que quizás no les podés escapar como banda, pero estamos aprendiendo a lidiar con eso y, por lo menos, ofrecer todas las opciones para que el público de todo nivel económico y poder adquisitivo pueda conseguir el disco sin problemas.

– ¿Por qué eligen hacer este tipo de disco?
– Primero, creo que es algo personal de cada uno y de la banda, nos gustan los discos. Tratamos de hacer algo interesante, no es lo mismo tener una cajita común con un librito, por ahí el pibe que lo tiene dice: “Me lo bajo, si total no tiene nada que ver”. Este realmente es algo a tener, una linda pieza y que te da ganas de comprarlo, es defender eso que hoy en día esta tan complicado también. Sabíamos que, de esta manera, dándole una vueltita de rosca al arte, íbamos a ponerlo en otro lugar el disco, pero obviamente nos tenía que gustar a nosotros. No era que salió primero: “Tenemos que diferenciarnos”. Que no tenemos esa limitación de arte, ni de formato, nos da la chance de hacer lo que se nos ocurra. Si lo queremos hacer así gigante, hagámoslo. Si después tenemos que bajar un poco, lo bajamos. Es todo lo mismo, ahí tenes la libertad, volvés a tener eso que te abre un panorama mucho más amplio.

carajo

– Imagino las charlas diciendo “Hagamos esto, después vemos cómo”

“Para bajar hay tiempo”, esa siempre es nuestra frase.

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Matias Marano se encargó del arte del disco. Desde Mar del Plata, el artista enviaba sus interpretaciones del mundo que el nuevo laburo propone. La elección de darle importancia a la estética no es aislada. Todo habla de Carajo y ellos la tienen clara: es necesario que el equipo crezca. “Desde los comienzos nuestra idea es sumar, sumar y sumar. Es que en realidad te suma motivación, porque si vos ves que alguien te da esa cuota que te gusta en lo suyo, a vos te motiva, porque nosotros hacemos las canciones, pero también hacemos un monton de otras cosas que nos representan, que hablan de Carajo. Hacemos la música y tocamos, pero no somos todo, necesitás gente que le ponga tanto como vos”.

En esa búsqueda de verse reflejados integralmente, Carajo propone dos discos espejados que permiten verte cuando abrís la caja.

– ¿Les gusta lo que ven?
– Yo creo que es bueno lo que vemos porque vemos que el crecimiento, que todos estos años no han sido en vano, los super aprovechamos. De hecho, se nos pasó re rápido. Cuando cumplimos los diez años, alguien vino y nos dijo “el año que viene son los 10 años, hay que hacer algo” y dijimos “¿Ya diez?”, como que nunca nos dimos cuenta. Siempre estuvimos generando, haciendo cosas, discos, girando, grabando videos y la verdad es que estuvo bueno haber llegado de esa manera. Hoy mirándonos frente a frente podemos ver todo el laburo hecho, ves a tus espaldas atrás todo lo que fuiste dejando, todo lo que fuimos haciendo nosotros como músicos individualmente y como banda. Todo lo que pudimos generar. Toda la gente que viene atrás. Quizás nosotros somos la cara visible, hacemos punta, pero atrás nuestro ha crecido mucho: la banda, el equipo de laburo, los fans, seguidores, los amigos, todos los que realmente se hicieron parte de Carajo.

– ¿En ese punto Carajo toma una dimensión que los excede como individuos?
– Sin duda. Acá hay mucho trabajo, mucha dedicación, mucho amor puesto a lo que te gusta y tenemos como la suerte de que todo eso o le gusto a mucha gente o nos redituó en muchos aspectos. No es fácil también conectar con la gente desde un lugar en el cual sin pensarlo tanto lo lograste. Primero desde haberlo trabajado, desde haber hecho las canciones y que también fue paso a paso. El hecho de la vejez tiene que ver con haber dejado ciertas marcas en uno mismo y en cada cosita que fuiste haciendo, está bueno verse también desde ese lado.

– ¿Hay algo que vean y digan esto no lo negocio?
– Te puedo decir nuestros ideales, hasta nuestros derechos como músicos, ciertas cosas que los músicos hoy en día tienen que ceder a costa de un poco de exposición. Está muy común que el derecho del músico, como del autor, se sobrepasen en un abrir y cerrar de ojos porque hay gente que puede negociar con eso y te agarra. Pero bueno, aprendimos y pudimos zafar de muchas cosas porque por lo general prevaleció el arte y eso es lo más groso que mantuvimos.Yo creo que lo artístico, el arte no lo tranzamos nunca y no lo tranzaríamos. Ahí se acaba todo. Cada cosa que hace Carajo tiene un motivo, un disparador que generalmente es artístico.

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“Tampoco hacemos playback, ni fiestas de 15 años, ni casamientos…” Dicen y cierran la charla como arrancaron. Carajo desde sus raíces sigue generando, todo tiende a formarse circular, a unirse y hacerse curvo como la risa. Nos vamos sonriendo, tal como llegamos.

carajoFotos: NosDigital