Siempre se atajó todo lo que le tiraron

Fusilados alrededor del globo. Fusilados en cada siglo. Historias que valen la pena contar. Es el momento de Toralpy, el arquero vasco devenido en mecánico al que el franquismo entendió que debía liquidar por su participación política activa.

El cuerpo de Toralpy yacía tendido en una de las camas del Hospital de Basurto. Con su cuerpo ensangrentado, los doctores poco creían poder hacer con el ser humano que había entrado con un pedazo de metal incrustado en su cráneo fruto de una de los cotidianos bombardeos de la aviación fascista sobre la ciudad de Bilbao.

 Sin embargo, quién ahí estaba no era cualquier hombre. Fuera de cualquier duda, cada quien pasaba a su lado al ver ese rostro sufriente, lo reconocía. Sí, era ni más ni menos que Aniceto Alonso Rouco o más conocido como Toralpy, un extraordinario arquero de la Liga Vasca de fútbol, quien luego de una pródiga carrera bajo los tres palos continuó su destino como obrero en los cinturones industriales bilbaínos, para finalmente defender la República frente al avance fascista como comandante del Batallón “Prieto”. Esta vez, el fútbol y la política hermanados con orgullo.

Cuando Aniceto decidió hacer de la redonda una parte indispensable de sus días, el fútbol español todavía no salía de su sesgo amateur ni de su particularismo. Para entonces, cada región  tenía su liga y la Copa del Rey era el único momento donde se podían enfrentar a rivales de otras comunidades autónomas. Defendió los colores de los equipos más importantes de Euskadi: el Acero, Cantabria, el Sestao, para finalmente acabar luego de sus grandes actuaciones en el Athletic de Bilbao, donde disputó un único partido oficial en una ajustada victoria contra el Acero por3 a2 aquél 21 de febrero de 1926.

Del fútbol pasó sin escalas al cordón industrial para terminar como mecánico. Allí conoció a flor de piel las injusticias, la explotación de la producción pero también las esperanzas de un mundo de iguales, por ello se convirtió en un cuadro ejemplar del Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores. Pero pronto el sindicalismo y el fusil se entrecruzarían una vez que el fascismo español al mando de Franco, con apoyos de Mussolini y el nazismo, le declarase el gobierno democrático del Frente Popular. La Guerra Civil comenzó en un triste 18 de julio de 1936.

La defensa había comenzado, la aviación italiana bombardeaba la capital vasca mientras las tropas golpistas asediaban desde el llano. Los republicanos sabían de la importancia de la ciudad por su convicción, su riqueza y el valor que mostraban los obreros para la defensa. Sin embargo, nada de ello bastaría.

Toralpy, el héroe, nuestra historia, se convirtió en una gran tragedia. El 17 junio su vida penderá al borde del abismo. Bombardeo, explosión….y Aniceto caía en combate. Dos días después la oscuridad fascista cubrió la región.

Pero el retirado arquero resistió diez días en el hospital. Pero que el lector no se ilusione, la orden de los conquistadores había sido sanarlo para una vez recuperado, fusilarlo. Si todavía dudan de la inhumanidad del enemigo, acá va otro dato: si no sobrevivía tenía que ser entregado igualmente, se lo ejecutaría muerto. Esta práctica se entendió como común entre las hordas de Franco.

Cuando abrió los ojos y pudo incorporarse, se le leyeron sus cargos: “autor de delito de alta rebelión por acción directa sin circunstancias modificativa de responsabilidad”.  La condena, la ejecución, el fusilamiento. Y el Cementerio de Vista Alegre se llenó de la sangre de los vivos. En el paredón Toralpy cayó junto a otros 400 compañeros.

Relatos del golpe paraguayo

Jueves 21 de junio de 2012,

Juicio político

 

Al llegar a Asunción, lo primero que me llamó la atención es que hubiese tanta policía militar desplegada en uno de los países más tranquilos de América Latina. Tranquilo, hasta el viernes pasado. Ese día en Curuguaty, al norte del país, hubo un violento enfrentamiento entre campesinos y policía, con el resultado de 17 muertos, 11 campesinos y 6 policías. En los días posteriores, la confusión de noticias ha sido enorme pero lo que está claro es que aquí nadie se cree la versión en la que unos sin tierra disparan a quemarropa sobre policías que iban a desalojarles. Los policías tenían certeros tiros en la cabeza con armas automáticas -ya quisieran esa puntería equipos de élite- y los cuerpos de los campesinos muestran signos, más que de un tiroteo, de haber sido directamente ajusticiados. Sin olvidar que aun hay cerca de cuarenta campesinos desaparecidos.

En el centro del problema, como siempre, la tierra. Y unos sucesos que, con la perspectiva de una semana, parecen la puesta en escena de una coreografía perversa. ¿Complot? Ni idea, pero resulta curioso que todo esto estalle cuando uno de los grandes latifundistas del país es informado de que no puede acceder a los títulos que le daban acceso a esas tierras. A partir de estos hechos, prensa y televisión se alinean con los partidos tradicionales -colorados y liberales- en una campaña de desgaste, culpando al presidente Lugo, no ya de todo lo sucedido, sino de instar a la violencia en el país. Y todo desemboca en la charada de hoy, un golpe de estado institucional para el que -anacronismos tiene la historia…- aquí existe una figura legal: el ‘juicio político’.

Durante toda la jornada de hoy no se ha hablado de otra cosa en las calles. Y a lo largo del día se ha ido sumando gente a la concentración en apoyo al presidente frente al edificio del Congreso. La manifestación se ha transformado en vigilia, porque de ahí no tenían intención de moverse en toda la noche, y desde los municipios que rodean Asunción se estaban formado columnas de campesinos que pretenden llegar mañana a la capital para brindar su apoyo al presidente Lugo a la hora en que se esté consumando su, ya dada por hecho, destitución. Lo que nadie sabe es qué pasará en una plaza que se espera abarrotada de gente cuando se comunique la resolución.

 

Esther Benavente

Española residente en Paraguay

 

 

 

 

San Lorenzo, 22 de junio de 2012.

Ratifico una vez más mi postura y mi voz no se va a apagar: NO RECONOZCO AL GOBIERNO DE FEDERICO FRANCO. Nos veremos en las urnas en el 2013, es la única arma que tengo. No crean, pues, que esta es una victoria, seguiremos luchando por la democracia. Confío en que la juventud y el pueblo paraguayo entenderá que esto fue un golpe a la soberanía de nuestra Nación y a nuestra Democracia. No se trata de defender a Fernado Lugo, no se trata de ser izquierdista. Dejemos de tragar todo lo que nos venden esas ratas de prensa como información. Seamos conscientes, informémonos de nuestros derechos y de nuestras obligaciones como ciudadanos paraguayos y exijamos su cumplimiento. Pero hagámoslo nosotros como pueblo, no 39 payasos de circo que se esconden detrás de las listas sábanas que por cierto hace aproximadamente poco más de 15 días evitaron que se desbloqueen. Cada quien tendrá la ideología política que le plazca, pero ninguna tiene derecho de ir contra la voluntad popular. Jamás se puede reconocer como legal un proceso que se dio como resultado de una manipulación política, utilizando el dolor de la gente, la muerte de compatriotas como armas para la realización de sus fines de lucro. Es una vergüenza y una indignación total.

Termino informándoles de algo que es obvio, pero al parecer hay gente que todavía se niega a creer. El congreso no tomó esta decisión para lograr un país mejor, no les movió ningún interés ajeno al lucro. Al congreso no le importa si en estos momentos tenés trabajo, tenés educación, o tenés seguridad, AL CONGRESO NO LE IMPORTAS UN CARAJO. Ahora nos estamos dividiendo en ideologías políticas, ahora estamos retrocediendo veinte años atrás. Esa era la idea, eso era lo que buscaban. Buscaron que vos y yo no trabajemos unidos por un país mejor, temblaron y se asustaron ante nuestro despertar. Pero que el cambio no se detenga, nuestro país no necesita tener colores “seccionaleros”. Que nuestro verdadero partido político sea en todo momento DEFENDERLA DEMOCRACIA.

Yéssica González Peralta

Estudiante universitaria de Paraguay