Obsesión por la memoria

Mayra Martell es una fotoperiodista mexicana obsesionada con documentar las modalidades de la desaparición y la violencia en América Latina. Desde su trabajo con las madres de niñas y jóvenes desaparecidas en Ciudad Juárez definió su objetivo: “es una forma de narrar la historia de lo sucedido desde una perspectiva emocional y cotidiana para las futuras generaciones”.

La ropa de todos los días, una foto de la infancia, una lista de metas a corto y largo plazo, la cama – tendida, siempre, en una espera infatigable –, el mechón de pelo de bebé, unos stickers de princesas en la pared del cuarto. Colecciones de objetos que no alcanzan a representar lo que evocan: la ausencia. Y el dolor que produce. Las que faltan en las fotos, recuperadas en estas huellas de vida: Erika Carrillo, Elena Gudían Simental, Neyra Cervantes, María Elena García, Ana Azucena Martínez, María Guadalupe Pérez Montes, Paulina Luján, Diana Noraly Piaga Reyna, Griselda Muroa López, Jazmín Chavarría Corral, Cinthia Jacobeth Castañeda Alvarado. El total trepa a 72 chicas, de entre 9 y 21 años al momento de su desaparición en Ciudad Juárez, México. Sus historias son el eje del trabajo “Ensayo de la identidad” de la fotógrafa mexicana Mayra Martell.

Diana Noraly Piaga Reyna, 16 años. Desapareció el 27 de febrero del 2009, trabajaba en una maquila en el turno de la mañana. Foto de la pared de su cuarto. Mayra Martell.
Diana Noraly Piaga Reyna, 16 años. Desapareció el 27 de febrero del 2009, trabajaba en una maquila en el turno de la mañana. Foto de la pared de su cuarto. Mayra Martell.

– Cuando las madres ven el trabajo es muy triste, de pronto acarician las fotos en donde aparecen las pertenencias de sus hijas. A las muestras siempre llevo un libro de anotaciones y después se los muestro. Cuando ven las cosas que escriben los que vieron las fotos, se emocionan, se alegran de que se conozcan las historias de sus hijas. Las fotos no buscan ser “las grandes fotos”, cobran sentido porque son algo de alguien, retratan objetos de personas que no están. El  trabajo es nombrarlas: esta es la historia de esta chica y ella no está. Siempre lo pensé como un acompañamiento para las madres. Son mujeres que están solas, no hay una organización social que las una, están solas en manos de asesinos.

Mayra Martell nació y creció en la misma Ciudad Juárez que hoy documenta con su cámara. Cuando trabajaba como periodista en la sección de Cultura de un diario, el fotógrafo tuvo trillizos y la cargó con la responsabilidad de las imágenes. Mayra, que hasta el momento “no era buena en nada”, encontró ahí un lenguaje para expresarse y comunicar. A los 19 años, se había ido de Juárez, a estudiar; seis años después, en el 2005, cuando volvió, la ciudad estaba empapelada con fotos de chicas desaparecidas. Ella tomó nota de las direcciones en los afiches y comenzó a tocar sus puertas.  “Tiene ventajas haber crecido ahí para hacer el trabajo, yo soy re malandra, me he movido ahí desde muy chica, sé por dónde ir, creo que por eso he zafado tanto. Digo zafar porque en diez años de trabajo me topé con un montón de problemas, con la policía siempre encima, estuve detenida dos veces. Incluso problemas con las personas involucradas en las desapariciones”. Tras una década de trabajo continuo, Mayra afirma –desolada- que Ciudad Juárez no cambia: “Ahora, estaba haciendo un documental sobre los reporteros de prensa de Nota Roja – similar a nuestra sección Policiales – y me contaban que en un turno de 8 horas podían llegar a documentar 32 asesinatos. Imagínate el grado de violencia. Y las mujeres son las principales víctimas. Es jodido, porque entonces surge esto de para qué hacemos lo que hacemos si todo sigue igual. Pero la verdad es que estamos aquí y toca hablar de lo que pasa. Es una forma de narrar la historia de lo sucedido desde una perspectiva emocional y cotidiana para las futuras generaciones”.

De la galeria Ficheras de Mayra Martell.
De la galeria Ficheras de Mayra Martell.

Mientras repasa sus proyectos, Mayra recurre una y otra vez a esa expresión “estás ahí y te toca”, como quien asume una responsabilidad, un compromiso, pero también como quien no se anda con demasiadas vueltas a la hora de actuar. Para describir lo que la mueve a seguir una historia la palabra que emerge es obsesión: “Cuando elijo un proyecto es porque me interesa y me obsesiono con el tema, quiero saber qué pasa, entonces voy. Así funciono. Mariel, una fotógrafa con la que crecí, me decía: ‘Mayra, yo he conocido gente que convierte su trabajo  en una obsesión, pero para vos, tu trabajo es la obsesión misma’. La obsesión me da todo, es mi eje”. Y desde ese lugar se involucra con la gente, no como fotógrafa, sino de persona a persona, se compromete emocionalmente en cada historia: “Yo no lo separo. No es que cumplo un horario, me meto de lleno. Al fin y al cabo uno tiene que entender que nunca hay que desvincularse. El hecho de haber compartido momentos tan importantes te va a unir a esas personas toda la vida, porque te llevaste un documento de ellos, estuviste en un momento de su vida, todos somos conexión de los otros, ¿dónde empieza uno y termina el otro? En todos los trabajos, creo que se ve que estoy ahí”.

Con ese espíritu forjó sus vínculos con “las madres de Juárez”: “me han ayudado mucho, fueron muy protectoras conmigo y me formaron de cierta manera”. En 2010, un hecho obligó a Mayra a “salirse” de Juárez y tuvo que interrumpir el contacto por un tiempo. Marisela Escobedo Ortiz, amiga de Mayra, fue asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, mientras realizaba una protesta para reclamar justicia por el asesinato de su hija. El disparo fatal en la cabeza fue capturado por una cámara de seguridad, cuya grabación se transmitió en los noticieros. La hija de Marisela, Rubí Marisol Frayre Escobedo, había sido asesinada en el 2008, a sus 16 años, por su novio, Sergio Barraza Bocanegra, quien estuvo cuatro años prófugo. Marisela venía denunciando amenazas por parte de la familia de Barraza, que estaría involucrada en el cártel “Los Zetas”. En el 2012, la Justicia mexicana identificó y procesó al autor material del asesinato de Marisela, José Enrique Jiménez Zavala, y ese mismo año, el presunto autor intelectual de su muerte y asesino de su hija, Sergio Barraza Bocanegra, murió en un enfrentamiento con militares en el estado de Zacatecas.

– Estos diez años me requirieron un trabajo muy grande a nivel emocional. Hace unos meses terminé de tomar conciencia de cuánto me ha afectado, es muy fuerte, desde estar en funerales, cuando encuentran los cuerpos, estar con presuntos homicidas, estar con las madres… Es mucho. Incluso ahora que se están llevando a cabo algunos juicios, llenarse de una información de terror, conocer cómo fueron los últimos momentos de esas chicas, se sabe que hasta las metían en la cárcel, las llevaban para los reos. Las madres están muy mal, por supuesto que querían la verdad y justicia, pero todo este terror las sobrepasa.

Mayra ha documentado otras modalidades y escenarios de la desaparición y la muerte. En su trabajo hay una pregunta omnipresente: “¿Qué es la ética para mí? Es algo que siempre estoy pensando. En el momento estoy ahí y siento que tengo que hacer la foto, porque la gente tiene que ver lo que está sucediendo. Me pasa de estar con la cámara en situaciones terribles y tengo que estar momento a momento redefiniendo los límites. Trato de ser lo más respetuosa posible, no saco la foto y me voy, realmente acompaño y soy parte del proceso. Entonces hay veces que tengo que bajar la cámara”.

Otro de sus proyectos fue documentar al pueblo saharaui tras la ocupación de su territorio por parte de Marruecos en 1975. A partir de un trabajo en los campos de refugiados en Argelia y otro en territorio ocupado, Mayra intentó aportar a la reconstrucción de la memoria de lo que fue la huida forzada de su propia tierra y las desapariciones que el Estado marroquí continúa perpetrando al día de hoy.

Campamento de refugiados Smara. Mayra Martell
Campamento de refugiados Smara. Mayra Martell

Incluso en Argentina, realizó un trabajo junto con la Fundación María de los Ángeles, a cargo de Susana Trimarco, madre de la desaparecida Marita Verón. El proyecto consistía en hacer un taller con chicas recuperadas de redes de trata: “La idea era enseñarles a usar la cámara y que documentaran un poco su vida. Era muy impresionante que cuando ellas sacaban fotos de su casa, en las recámaras, eran muy parecidas a las mías. Muy fuerte, la misma toma, parecían de mi serie. Y muy gratificante a la vez trabajar con la vida y no con la muerte. Un poco de calorcito, el hecho de que ellas hayan podido volver, aunque sin borrar todo el terror por el que pasaron. Me gustó mucho la experiencia”.

Mayra en Buenos Aires.
Mayra en Buenos Aires.

Colombia fue también escenario de su trabajo. Sobre ese proyecto, escribió: “Estiven es uno de los cientos de jóvenes llamados ‘falsos positivos’: desapariciones a manos del ejército colombiano, luego declaradas como bajas de guerrilleros en combate. Por cada guerrillero (positivo muerto), los soldados recibían incentivos económicos, días libres y ascensos. Así, empezaron a secuestrar varones de 15 a 30 años, en los barrios más pobres de Colombia. Los enviaban a diferentes partes del país (la mayoría a Ocaña, una ciudad norteña), los asesinaban y los presentaban como guerrilleros muertos”. Mayra retrató a las madres desenterrar con sus propias manos los cuerpos de sus hijos de las fosas comunes.

Cruzando fronteras, Mayra descubre una misma trama de violencia institucionalizada y se propone documentarla, para así dotar de nombres, caras e historias a una realidad en gran parte naturalizada. En la fotografía encuentra un modo de narrar la historia y dejar así un testimonio para el futuro, cargado de la vivencia y la emoción del “estar ahí”.

El fotógrafo de lo que no se ve

El oficio del fotoperiodismo desde la lente de Alejandro Kirchuk. Con el foco en lo cotidiano, enfatiza el compromiso del “estar ahí”. Adelanto de su último proyecto Viviendo en el Riachuelo.

Alejandro Kirchuk, de Colegiales, de 27, de Boca, es fotoperiodista. De esa tradición de los que no sacan fotos, las hacen. En 2012 recibió el Primer Premio en la categoría Vida cotidiana del World Press Photo, la mayor distinción internacional al fotoperiodismo. Lo consiguió con su trabajo La noche que me quieras, sobre la historia de amor de sus abuelos atravesada por el Alzheimer. Hoy está dedicado a proyectos documentales de largo plazo en Latinoamérica. Adelanta en NosDigital parte de su último trabajo, aún en progreso, dedicado a la vida a la vera del Riachuelo, al que llama en forma tentativa Viviendo en el Riachuelo.

-¿Cómo elegís una historia?

-No hay un momento en que te decidís. Cada una te llega de una forma diferente. En general te cae. No es que uno se pone a buscar información de cosas. Van apareciendo según tus áreas de interés. Ahí surge la idea de que puede haber una historia fotográficamente interesante para contar. No hay una fórmula. Está bueno cuando por un motivo realmente te interesa mucho. Después hay que pensar si es fotogénica, si tenés ganas de involucrarte. Es intuitivo. Si es entre comillas vendible, que no significa que pueda venderse a un medio, sino que tenga un interés en lo documental y periodístico que exceda tu propio interés, que le pueda interesar a otros conectar con la historia.

Captura de pantalla 2014-08-13 a la(s) 12.57.33

-¿Cómo llegaste a la historia en que estás trabajando: Viviendo en el Riachuelo?

-A fin del 2013 compré una Fuji medio formato analógica, es mi primera cámara no digital desde que me dedico a la fotografía en forma profesional. Estaba en un momento en que quería cambiar el formato y probar algo que no fuese 35mm. Que implicara una dinámica distinta de trabajo. Es muy diferente el modo de fotografiar. Estoy trabajando en 120mm con proporciones de 6×6. Tenés doce fotos por rollo, eso lo hace muy diferente con respecto a lo digital. Busqué una historia nueva para laburar con ese formato. Iba tras algo que incluyera levemente una cuestión paisajística, sin hacer algo de paisajes. Venía de laburar en Salta con el pueblo originario de los tapietes, entonces ahora quería algo en Buenos Aires, extrañaba un proceso más cotidiano. Leí un artículo de una universidad de Suiza donde decía que el Riachuelo era uno de los diez lugares más contaminados del mundo. Éste fue el gancho periodístico: uno de los lugares más contaminados del mundo está acá. Luego tiene sus particularidades, está en el mismo ranking que ríos de Bangladesh donde viven trescientos millones de personas, así que no es lo mismo.

Captura de pantalla 2014-08-13 a la(s) 12.57.56

-¿Cómo te preparás psicológicamente en el momento de hacer fotos? Comparando realizar un trabajo sobre fútbol con Viviendo en el Riachuelo.

-Es muy distinto. El cuerpo lo siente distinto. Hay veces que voy a la villa 21 y me quedo cuatro o cinco horas, concentrado y pendiente de lo que voy a buscar fotográficamente e intentando acceder a determinadas situaciones que creo son interesantes. Vuelvo agotado corporalmente. Alrededor del Riachuelo vive gente muy excluida por el Estado, en condiciones jodidas.

Es fundamental estar seguro de lo que uno está haciendo y por qué uno lo quiere hacer. Y hablar con la gente para que sepa exactamente qué haces ahí. Sin eso la podés pasar muy mal y pensar: ¿qué hago haciéndole fotos a esta gente que tiene barro del Riachuelo en su casa cuando yo estoy en una posición más cómoda?

-¿Y por qué lo estás haciendo?

-Tengo varias motivaciones. Hace unos días un colega me preguntaba si era un trabajo de denuncia y no es ese el único motivo. Pero el contenido social tiene que ser importante para este proyecto. Fotografiar condiciones tremendas de vida por definición es denunciar o intentar hacerlo. Estás diciendo que es una mierda. No hago fotos para que las cosas cambien, pero de alguna forma estoy buscando visibilizarlo.

Por otro lado, en los últimos años tuve la suerte de viajar y conocer muchas ciudades que tienen un río. En general se trata de una zona turística y muy valorada, los departamentos con vista al río son los lujosos. Hay una belleza asociada al río que en Buenos Aires está aplacada. Para alguien vivir frente al Riachuelo de ninguna forma puede ser buscado. Ahí encontrás lo jodido y lo mal que la está pasando la gente, la lucha de todos los días para sobrellevarlo y el paralelismo con la belleza natural propia del lugar. Hay atardeceres naranjas que reflejan sobre el río que son hermosos. Es una controversia que se genera y permite tratar la marginalidad desde un lugar no tan obvio. Creo que ya es poco efectivo tratar la pobreza haciendo hincapié en la pobreza. Es muy difícil entrarle a la gente desde ese lado. Mi motivación principal es buscar la contradicción que genere la incomodidad en quien lo ve.

Captura de pantalla 2014-08-13 a la(s) 12.59.04

-¿Cómo entendés la relación de la antropología con tu idea sobre el fotoperiodismo?

-Antes del trabajo con los tapietes donde el interés era mostrar su integración al sistema urbano, me reuní con la antropóloga Silvia Hirsch, con quien iba a trabajar. Me contó mucho de su método. Mientras, yo no la interrumpía, no le decía nada, pero iba pensando que era muy parecida la forma de plantearse frente al trabajo de campo a cómo yo creo que un fotógrafo debe hacerlo frente a una historia.

Mi idea es la del fotógrafo que elige una historia, se mete lo más adentro posible, por un tiempo llega a ser parte, huele y come lo mismo, está en su ambiente y comienza a identificarse. Todo eso que sucede es fundamental para lograr un buen trabajo fotográfico, y eso es muy de antropología. No es casualidad que esa era la carrera que iba a arrancar cuando terminé la secundaria, después tuve un desliz psicomental por el cual arranqué medicina. Insólito para lo que es mi vida. Finalmente en el 2013 cursé en la UNSAM historia de Antropología y lo disfrute muchísimo. Me dieron ganas de volver a estudiar para sumar cuestiones más teóricas desde las ciencias sociales. Antropología, Sociología e Historia tienen mucho que ver con hacer fotos.

Captura de pantalla 2014-08-13 a la(s) 12.58.37

-Para el proyecto En las montañas que arrancaste en 2012, donde trabajaste con la Nación Chopcca en los Andes Peruanos, hiciste fotos durante un funeral, ¿qué es allí el respeto?

-La escena del funeral es una consecuencia de todos los días que ya había pasado con ellos. Eso no ocurrió apenas llegué, sino dos días antes de irme. Entonces para la gente ya había dejado, al menos un poquito, de ser el extraño gringo con una cámara que era en un principio. Si desde el inicio está planteado y luego demostrás con hechos que a uno le interesa ir fotografiando lo que allí ocurre, si uno lo puede comunicar y la gente lo entiende, -siempre desde el respeto- se puede fotografiar lo que sea. Sobre todo si uno considera que es importante para contar la historia de ellos, y para contarla el funeral también era muy importante. Si estuviste fotografiando todo y eso decidís no hacerlo, es más de cagón que de respetuoso. Respeto es considerar su historia y su forma de hacer un funeral.

-¿Cuándo se termina una historia?

-Es casi lo mismo que cómo se la elige. Es bastante intuitivo y estomacal. Hay un momento en el cual por algún motivo sentís que ya no tenés la misma intensidad para ir a buscar las fotos como en un primer momento, sentís que ya no podés hacer más de lo que hiciste, y la historia puede estar terminada en lo fotográfico y el vínculo a nivel humano puede continuar, aunque diferente y menos asiduo. Siempre es difícil desligarse de una historia, más allá de las distancias. Salvo que tengas una beca que por un lado te ayude y por otro te obligue a continuar, es cierto que cuando es lejos es más fácil darle un cierre por la cuestión logística. Pero en general con las personas con las que trabajé haciendo fotos, más allá de que muchas fueron personas cercanas, ya me une una relación más allá de hacer fotos. Hay un momento en que uno se da cuenta que ya está, es muy probable que sea más tarde de lo que en realidad para tu historia es.

Captura de pantalla 2014-08-13 a la(s) 12.58.23

-Entre chistes y no tanto, muchos te califican con la especialidad de fotógrafo de departamentos, ¿lo seguís siendo?

-Más que la escena conocida desde la autopista Illia de todas las casitas de la 31 desde afuera, me sigue interesando mucho más lo que sucede puertas adentro. Cuando me acerco a cualquier barrio a la vera del Riachuelo, siempre tengo la avidez de ver qué pasa dentro. Aprovechar que el medio fotográfico te da la posibilidad de contar lo que no se ve. Está claro que sigo siendo fotógrafo de interiores.

Las fotos que acompañan la nota fueron hechas con un teléfono celular – instagram.com/akirchuk . Por más sobre Alejandro: alejandrokirchuk.com 

“Más israelíes que judíos”

Fotorreportaje de norte a sur israelí. En medio de justificaciones históricas actualizadas, el día a día continúa en marcha.  Una búsqueda incesante que entremezcla pueblos con la conformación de un Estado y sus alianzas estratégicas.

 

“Si no es aquí, los judíos deberemos ir al mar. No nos queda otro lugar, esta es nuestra tierra”, se escucha a Martín, el guía que nos acompaña en todo el recorrido por Israel. En forma de eco esta afirmación, presuntamente necesaria y verdadera, se replica por las rutas, las ciudades y los pueblos.

Al anterior análisis moderno y políticamente correcto, lo complementa una obsesión por la propia justificación basada en una serie de interpretaciones sionistas de hitos históricos o religiosos en la búsqueda incesante de explicarse. Pero explicar qué. ¿La existencia de un Estado?, ¿la preexistencia de un pueblo?, ¿el quehacer geopolítico?.

Según la Biblia, tras salir de Egipto, el pueblo judío en el Éxodo vagó por el desierto durante una generación, para luego llegar a la tierra de Canaán. “En aquel día, el Señor hizo un pacto con Abram, diciendo: `A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates´”1.

La interpretación de documentos para probar la presencia histórica del pueblo judío tiene como argumento más antiguo las glorias por las conquistas en tierras de Canaán hacia 1210 a. C. del faraón egipcio Merenptah: “Los príncipes están postrados, diciendo: ¡clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos.(…) Yanoam parece como si no hubiese existido jamás, ysyriar (Israel) está derribado y yermo, no tiene semilla. Siria se ha convertido en una viuda para Egipto. ¡Todas las tierras están unidas, están pacificadas!”2.

El 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, Ministro de Asuntos Exteriores británico escribía a la Federación Sionista explicando que “el Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político que gocen los judíos en cualquier otro país”.

Israel como Estado se ha erigido, al igual que tantos otros, a través de procesos de conquistas que muchos –con sostenidas razones– calificarán de injustos. Pero desde cuándo hay justicia en una conformación estatal. Como tantos otros países: sometiendo, luchando y asesinando. Lo que tiene poco de novedoso u original. La asociación entre la violencia y el Estado israelí no es una excepción en cuanto a su conformación reciente, los tintes singulares aparecen con la penetración de justificaciones religiosas e históricas que no logran más que empantanar la situación.

Con Martín tratamos de no profundizar en debates políticos porque de movida nos entendimos en posiciones lejanas, y el viaje era largo para andar mirándonos de reojo tantos días. Pero es en sus palabras donde encuentro más explicaciones para entender la existencia de Israel: “Es que los judíos israelíes ya son más israelíes que judíos”.

sin título (1 de 14)
sin título (2 de 14)
sin título (3 de 14)
sin título (4 de 14)
sin título (5 de 14)
sin título (6 de 14)
sin título (7 de 14)
sin título (8 de 14)
sin título (9 de 14)
sin título (10 de 14)
sin título (11 de 14)
sin título (12 de 14)
sin título (13 de 14)
sin título (14 de 14)
 
 
1Génesis 15:18
2Estela de Merenptah, descubierta en 1896 por Flinders Petrie.

La linda Tirana

Cámara en mano se pisa fuerte en las calles albanesas. La extrañeza de los Balcanes se mezcla con la naturalidad de personajes que parecen de otra época. Tres días por los rincones de la capital dan este fotorreportaje.

El sudeste europeo. El rojo y el águila bicéfala. La obsesión por Mercedes Benz. Una mezquita, una iglesia católica y otra ortodoxa. El nevado Monte Dajt. Un ajedrez con tablero de cartón en la plaza rosa. La pirámide que quiso ser mausoleo. Toda la ropa donada a la venta. Las risas y el dominó. La lluvia y la pizza.

 [flagallery gid=14]

Libre mercado

Desde un tapado de piel hasta un kilo de lomo. Frutas, verduras, antigüedades, santos y tangueros. Todo eso -y muchísimo más- mezclado en un mismo lugar. Es cierto que en los viejos mercados porteños se puede ir a buscar un espectro tan amplio de cosas que parece imposible que puedan convivir todas en el mismo lugar. Pero lo hacen, están todas ahí esparcidas libres de mezclarse en el espacio. Y lo más interesante de todo no es sólo eso. Quizás lo más interesante sean los pobladores de estos mercados inagotables de sorpresas…

“El daguerrotipo también es patrimonio cultural”

Desde Tucumán Darío Albornoz rescata, reproduce, y revaloriza el primer método fotográfico que Louis Daguerre creó en el siglo XIX y revolucionó Europa. La aparición del daguerrotipo permitió la representación de toda una clase social en ascenso, como era la burguesía. A distancia, se juntó con NosDigital para contarnos mucho de la fotografía histórica, del daguerrotipo.

Antes de cualquier cosa, si ya sabes qué es un daguerrotipo, muy bien, podés empezar a leer desde el siguiente párrafo, sino, leéte una definición que quita rápido la neblina del camino: Daguuerrotipo es la expresión fotográfica creada en Francia por Louise Daguerre en 1839, consiste en una imágen de cámara única sobre una placa de cobre pulida y recubierta de plata que se revelará con vapores de mercurio.

Daguerrotipista, fotógrafo, docente, técnico en conservación, Carlos Darío Albornoz tucumano nacido en el 56, hace culto de una concepción fotográfica del siglo XIX, rescatando privilegios únicos de esta técnica: “La clave es lo que nos ofrece el daguerrotipo: una imagen única, terminada, profunda y verdaderamente icónica, una verdadera huella de la realidad fotografiada, simbólica, un espejo con memoria. Una imagen noble. Para hacer un daguerrotipo se necesita cobre puro, plata pura, iodo puro, bromo puro, rayos ultravioletas para imprimir la imagen, mercurio puro, cloruro de sodio puro. Más simple imposible, más difícil de conseguir buenos resultados también”.

– ¿Cuán revolucionario resultó el daguerrotipo para el siglo XIX?

– El daguerrotipo es el primer proceso comercial que consigue una imagen permanente de lo fotografiado. En Inglaterra, Talbot ya había desarrollado un proceso fotográfico, pero no hace lo que Daguerre, que es ponerlo a disposición de toda la sociedad a través del Estado francés, sino que intentó explotarlo comercialmente de manera privada. Por cierto, no son este -el calotipo- y el daguerrotipo los dos únicos procesos fotográficos en la tercera década del siglo XIX, sino que hay otros, pero lo del daguerrotipo es sustancialmente diferente porque se difunde a través de un Estado nacional.

– ¿Más allá de que su patente fue adquirida por el Estado francés, cuál fue su alcance social?

– Está vinculado al ascenso de una nueva clase social, la burguesía industrial y comercial, la que presionó por tener un modo propio de representación. Mientras históricamente la nobleza tenía en la pintura su propio modo, es Daguerre quien, junto a otros investigadores que ven una veta comercial en el desarrollo de estos procesos de rápida y fácil obtención de la imagen de un retratado, quien le ofrece a la revolucionaria clase social burguesa un método  revolucionario con que representarse. De ningún modo se podría pensar que la fotografía tenía algún tipo de interés por un aspecto artístico en su desarrollo, se trata de un interés comercial y los resultados a través de la historia son claramente observables en ese sentido. El daguerrotipo es presentado en 1839, y ya en 1841 en Estados Unidos hay miles de daguerrotipistas trabajando.

– ¿Cuál es el por qué de su tamaño relativamente chico?

– Estamos hablando de una placa de cobre pulida hasta el espejo y  plateada, la que luego de ser sensibilizada se coloca en la maquina fotográfica (cámara oscura) y luego de expuesta revelada en vapores de mercurio para que aparezca la imagen. Al ser una placa sólida, el daguerrotipo no puede copiarse ni por contacto ni en ampliadora, ya que no es transparente y no deja pasar la luz. Por lo que el tamaño del daguerrotipo está directamente relacionado al del de la máquina fotográfica. El daguerrotipo es un positivo directo de cámara, o sea no existen negativos que posibiliten su reproducción. En la misma naturaleza del daguerrotipo se encontrará décadas después los motivos de su desaparición.

– ¿Qué puede ofrecernos hoy el daguerrotipo a diferencia de la fotografía digital?

– El daguerrotipo es una pieza única, (una monocopia, en términos de grabado). Cada daguerrotipo es una pieza terminada. Lo que dibujó la luz es lo que aparece en la imagen final que tenemos ante nuestros ojos, y a diferencia de los procesos digitales, que son numéricos, sin tonos continuos sino de valores determinados claros y distintos del que se halla a su lado. La fotografía digital nunca está terminada, está viva a diferencia del analógico que es inamovible y está muerto. Se podría decir que el digital tiene algunas características que la diferencian tanto de lo analógico que también se podría buscar un nuevo nombre para ese modo de obtención de imágenes. No estoy seguro que se debería llamar fotografía. Cada vez que se quiere se puede modificar las imágenes digitales. Nunca está terminada, con algunas herramientas se pueden poner y sacar píxeles que modifican el resultado final. En el analógico no es posible modificar la imagen de la misma manera. Comparo a esto con manejar un auto o un caballo. Son velocidades diferentes, placeres diferentes, sensaciones diferentes… o han pensado lo que sería manejar un automóvil en una ruta mientras se mira el paisaje, está claro que para esto es ideal una cabalgata.

– ¿Cómo medimos la importancia de cada daguerrotipo?

– Son tan pocos los daguerrotipos que hay en el mundo que todos tienen un enorme valor y a medida que pasan los años y van desapareciendo por acción del tiempo mismo, el valor de los que quedan se acrecienta cada vez más, no me refiero a lo económico solamente, sino al valor histórico mismo y lo que puede aportar como documento social para la historia. No se en definitiva hacer una escala de valor para cada imagen daguerreana histórica. Se debe tener en cuenta que la fotografía al estar dentro de todas las ciencias y artes, cada uno de los daguerrotipos existentes adquiere más o menos importancia por las preguntas que le hacemos y pretendemos que nos responda.

Trabajando en la Universidad de Tucumán, presidiendo la CECAAF (Centro de conservación y archivo del acervo fotográfico) y siendo técnico en el CONICET, ¿cómo te pensás como daguerrotipista del siglo XXI?

– Mi trabajo en la Universidad y en el CONICET siempre fue en el área científica en relación con la conservación y archivo de fotografías históricas y actuales. El Centro de Conservación se ocupa de la recuperación de archivos fotográficos para que no se pierdan en la basura. Pero como artista visual, descubrí en el daguerrotipo una parte importante de mis posibilidades expresivos y lo adopté para mi obra. De algún modo, es también importante que se recupere y sostenga la metodología práctica para la realización de procesos fotográficos del siglo XIX. En la mayoría de los casos, las fórmulas escritas en los libros no terminan de ser la práctica del proceso, por lo que ejecutarlo permite la transferencia de un conocimiento que no está en los libros sino solo en la experiencia. Es también patrimonio cultural esto, es un conocimiento que también debe ser guardado y transmitido. Eso estoy haciendo.

Podés encontrar más sobre Dario, su trabajo y los daguerrotipos en daguerrotipos.com

La crónica de la calle

Activamos, salimos, dimos una vuelta y traemos una historia.
Escuchá las crónicas de la calle de Vámonos de Casa

-El Contrafestejo Cultural por el 12 de octubre: ¡Día de la raza las pelotas!- 14 de octubre del 2012

[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Programa-27-Cronica-de-la-calle-Contrafestejo-Cultural.mp3]

– La expectativa y movilización en la Embajada de Venezuela en el marco de las elecciones- 7 de Octubre

[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Cronica-de-la-calle-Embajada-de-Venezuela.mp3]
– Festival de arte abierto en la Plaza 25 de Agosto, Chacarita- 30 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/La-cronica-escuela-d-arte-programa-25.mp3]
– A 36 años de La Noche de los Lápices los estudiantes volvieron a salir a la calle: siguen escribiendo- 16 de Septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Programa-23-Cronica-de-la-calle-Noche-de-los-lapices.mp3]
– Día de la Mujer Originaria en el Obelisco: festejos y alegría- 9 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Programa-22-Cronica-de-la-calle-Mujer-Originaria.mp3]
-Emoción en Marcha, muestra fotográfica de danzas aforamericanas- 2 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Programa-21-Cronica-de-la-calle-Danza-africana.mp3]
– Acto de los 6 meses de la tragedia de Once: 51 + 1 muertos, 700 heridos, ningún procesado – 26 de agosto del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Programa-20-Cronica-de-la-calle-6-meses-de-la-tragedia-de-once.mp3]
-Festival Mundial de Tango en el Parque Centenario – 19 de agosto del 2012.
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2011/12/Programa-19-Cronica-de-la-calle-Mundial-de-Tango.mp3]
-El nieto 106, la restitución de la identidad de Pablo Javier Gaona Miranda – 12 de agosto del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2010/02/Programa-18-Cronica-de-la-Calle-Nieto-106.mp3]
-Festival del Frente Cultural de Artistas del Borda – 5 de Agosto del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2010/02/Cronica-de-al-calle-Festival-Borda-Programa-17.mp3]
– Exposición de Fotoperiodismo de ARGRA – 22 de Julio del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2010/02/Cronica-de-la-calle-Exposicion-de-Fotoperiodismo-Programa-15.mp3]
Juicio Cromagnon II – 15 de julio de 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2010/02/Cronica-de-la-calle-Comodoro-Py-2da-Sentencia-Cromanion-Programa-14.mp3]