Solo la máquina del tiempo puede dar justicia

Luz y Diego viajaban en un taxi y al bajar se olvidaron una mochila, con un carnet de vacunas de su hija. El último 21 de diciembre les allanaron la casa y los detuvieron culpándonos de un homicidio. En el reconocimiento, los datos no se correspondían con ellos, pero igual los acusaron. ¿Qué pasó en el medio? Un caso, en los suburbios, parecido al de Fernando Carrera.

Luz, mi hija no puede hablar. Te cuento yo. No tenemos mucha información porque llevamos once meses sin el expediente. El abogado, Doctor Suárez, no puede hacerse cargo todavía de la causa. Luz está con arresto domiciliario; Diego Romero en el Penal.

Luz tiene 27 años, Diego 30. Tenían un trabajo. Ella era efectiva en Laboratorios Cuenca, la fábrica de Issue, con cinco años de servicio, un buen trabajo. Mi yerno también tenía un buen trabajo en la metalurgia. Son de Ledesma. Vinieron hace ya siete años para trabajar. Allá solo está la azucarera, el hospital y el municipio.

Los detuvieron el 21 de diciembre pasado después de un allanamiento culpándolos de un asesinato de un muchacho en Castelar. Ellos habían perdido una mochila en un remis en el mes de julio. Dentro de ese bolso había un certificado de vacunas de su hija, Zaira. Ahí a Diego lo llevaron a la Dirección Departamental de Investigaciones de Merlo. A ella, a la comisaría de la mujer. El 23 les hicieron una rueda de reconocimiento de la que participamos yo, que tengo 53 años y llegué en ese mismo momento, una tía de Diego, de 40, y otra, de 32, que es gordita, nada que ver con lo que había descrito la viuda. La única que asimilaba la edad de la que buscaban es Luz. Éramos todos familiares. Así más vale que le dio positivo. Él apareció con el pelo cortado parecido al identikit, cuando no lo tenía así. Hay una declaración de la viuda que declara que mi hija es de tez blanca y tiene el pelo castaño claro. Nada que ver. Cuando fue a la rueda dijo que era ella. No entiendo, ¿me entendés? Después dice que Diego es de tez bien blanca y tiene una barba tapada. Y nada que ver. Tiene unos pelitos y nada más. Es trigueño.

Una rueda mal hecha. Yo en mi desesperación… solo llorar y llorar… ni ahí se me metía que eso estaba mal. Ignorante de todo esto porque nosotros no sabemos de estas cosas. Ni siquiera sabíamos que podíamos tener la causa, sino íbamos por todos lados. Ahora la estamos peleando.

Ahí empezó todo este caos. Hay otras tres personas detenidas: la dueña del Nextel que estaba en la mochila, una señora que vive cerca de la viuda y el remisero. Los detenidos dicen quiénes fueron los culpables, que no son ni Luz ni Diego.

Entre los dos primeros abogados nos sacaron 40 mil pesos a dos familias humildes que con esa plata vivimos tres, cuatro años. Estamos endeudados hasta la cabeza. El primero no hizo nada más que lograr la morigeración para mi hija por tener una nena que todavía tomaba el pecho. Ahora tiene dos años. A él lo pasaron al penal directamente. Le habían dado la morigeración, pero la fiscal apeló con el argumento de un “intento de fuga”. De vuelta como no tenemos el expediente, no podemos decir nada. Después estuvimos con el Doctor José María Vera que pidió agregar cosas a la causa: testigos de la pérdida de la mochila, la remisería donde ellos perdieron la mochila, los locales a los que fueron a comprar ropa al Soleil, Boulogne. No se acuerdan la hora, pero tienen la factura, pagaron con tarjeta de crédito. Un ladrón no va a salir a robar y, después de matar, ir a comprar. De Castelar a Boulogne, ¿cuánto tiempo hay? Debe haber también un horario de entrada. Ellos pagaron a las 18. Por eso queremos que investiguen, las cámaras. Todo. La fiscal no investiga. Hace oídos sordos a todo eso. Directamente quiere la cabeza de mi hija y de mi yerno. Mirá que los testigos declararon en la audiencia quiénes son los culpables.

Diego y Luz no tienen antecedentes, no tienen nada. Desde que vinieron, lo único que hicieron fue trabajar y trabajar y trabajar y trabajar. Nada más. Él estudió y todo y aun así se seguía perfeccionando para volverse, porque ninguno querían estar acá. Se vinieron por la fuente de trabajo nada más. Él dibuja y estudia dentro del penal. Mi hija no puede hacer nada. Hace una tarta, una torta. No puede salir a ningún lado. Está sin pulsera y sin nada, pero siempre adentro de la casa.

Ahora ella está en José C. Paz, con la compañera de trabajo que la alberga. Yo voy una semana al mes a Ledesma y vuelvo. No la puedo dejar sola. Me voy a quedar hasta que recorra todo Buenos Aires y se aclare. Ya he tocado un montón de puertas. No sé cuántas tendré que tocar hasta que esto se aclare. Es lo único que necesitamos, que agarren a los verdaderos culpables.

Yo allá trabajaba en el hospital. Para poder pagar los abogados tuve que embargar mi sueldo no sé por cuánto tiempo porque saqué préstamos de todos los bancos habidos y por haber. Mis cinco hijos que están allá trabajan, juntan planta y nos mandan a fin de mes y con eso nos mantenemos, para poder seguir peleándola. De mi hija se hizo responsable por la morigeración una amiga del trabajo. No nos cobra la luz, nada. Nos dio lugar, todo. Nos ayuda cuando puede. Al principio recibimos mucha ayuda de los compañeros de trabajo de mi hija: mercadería, dinero, comida, pañales, leche. Con todo lo que nos podían ayudar, lo hicieron. Hay muchas organizaciones apoyando esto, familiares de víctimas como Rubén Carvallo, Sandra Corrado, Lucas, los Arruga, el caso Bordón.

Necesito que alguien haga presión para que investiguen esto. Cuanto más tiempo estamos así, más gastamos. Los recursos ya son mínimos. Para no dejar solo a Diego también nos tenemos que movilizar.

Con el solo hecho de investigarlos a ellos, a Diego, a Luz, lo que dijeron, cómo pasó, esto no pasaba. No agarraban a dos perejiles. Nos cortaron las manos, los pies a dos familias. ¿Por qué no hicieron la rueda de reconocimiento en el acto así la gente se acordaba las caras? Hay testigos que saben que ellos no fueron, pero tienen miedo. “¿Si a ellos, inocentes que vinieron a trabajar, los metieron presos, qué nos pueden hacer a nosotros?”, piensan.

La que no te contaron

Se dijeron muchas en la semana. Hubo una que se les pasó por alto o no te la quisieron mostrar:

La que no te contaron en Vámonos de casa.

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