Nuestra escuela

La Municipalidad de Quilmes busca mudar la Escuela Municipal de Bellas Artes a un edificio insuficiente y sin el apoyo de los alumnos, que proponen mejoras desoídas. Historia del intendente que montó su candidatura sobre los estudiantes que hoy deja plantados.

Sebastián, Florencia, Jonathan y Pablo se sientan alrededor de una mesa cuadrada con restos de pintura de colores, dibujos y maquetas. Mates calientes tratan de apaciguar el aire frío que entra por una ventana rota. Hablan y su tono de voz es fuerte porque en la Escuela Municipal de Bellas Artes de Quilmes los tambores y los cantos rebotan por los pasillos, es fuerte y, además, firme: “Con este proyecto no vamos a dejar nuestro lugar”._MG_7471

A mediados del 2012, en una publicación oficial del municipio quilmeño llamada La Hojita se mostró un mapa con obras realizadas por la gestión de Francisco El barba Gutiérrez. Para sorpresa de los alumnos, entre ellas figuraba la “nueva sede” del EMBA. “En ese momento estábamos en un canal de comunicación con la municipalidad por otros reclamos y dentro de ese espacio no nos informaron nada. Nos enteramos por la revista y fuimos nosotros con la información para que nos la expliquen”, aclara Sebastián.

La escuela existe hace 70 años y nunca tuvo edificio propio. Fue creciendo y siendo trasladada a diferentes anexos a medida que pasaron los años, según las necesidades. Hace nueve años que la EMBA ocupa el edificio actual, a siete cuadras de la estación de tren y en pleno centro quilmeño, en lo que era una dependencia municipal que se dejó de usar por malas condiciones edilicias.

Al principio los alumnos compartieron la escuela con rentas y otros departamentos municipales. No había dispositivos de seguridad, había paredes electrificadas y los matafuegos se obtuvieron por el pedido y la lucha de estudiantes y docentes. “Las condiciones de hoy siguen siendo malas, y el proyecto hace que pasemos a unas aún peores”, asegura Florencia, y entre los cuatro se ayudan para armar la secuencia de los últimos hechos:

–      En 2012 alumnos y vecinos de Quilmes se enteraron por una revista que había un proyecto para una nueva escuela. Los estudiantes se reunieron con las autoridades del municipio para comunicarles su preocupación sobre la locación del proyecto, muy alejado del centro. Les dijeron que estaba todo “muy verde” y que era una propuesta de Nación, pero que no se había aprobado todavía y que estaban a tiempo de proponer otras ideas. El centro de estudiantes llevó otras posibilidades a la municipalidad; no les contestaron más.

–      En 2013 cambiaron las autoridades, pero no atendieron a los alumnos en todo el año.

–      A principios de 2014 llegaron novedades: empezó a circular por los medios locales que el intendente Gutierrez había mandado a aprobar a la Facultad de Arquitectura de La Plata los planos. El Secretario de Cultura de Quilmes les dijo que no estaba al tanto de nada, siendo él el responsable político de la escuela. Les prometió otra reunión con más información para el 29 de mayo.

–      29 de mayo: los dejó plantados.

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–      El 2 de junio el centro de estudiantes consiguió una reunión con Obras Públicas, la secretaría que impulsa el proyecto: les mostraron los planos y notaron entonces muchas cuestiones incompatibles con el edificio actual.

Ejemplo rápido: en el EMBA hay 6 departamentos – teatro, música, danza, cerámica, artes visuales y arte infantil-, cada uno tiene al menos una carrera y forma a 3500 personas. En el edificio actual los departamentos de teatro, cerámica y danza tienen dos pisos cada uno; en el proyecto nuevo tienen un sólo aula. Además, la nueva sede queda más lejos de los núcleos de transporte. “El proyecto está pensando por fuera de las necesidades de la escuela”, redondea Florencia.

–      22 de junio: otra reunión con Obras Públicas. En la escuela se votó una delegación de estudiantes y docentes para entablar una mesa de trabajo propuesta por la municipalidad. Ese día dejan a los representantes plantados afuera una hora y media debajo de la lluvia. Cuando por fin los dejaron entrar, les mostraron el mismo plano que ya habían visto. Les contaron que el nuevo edificio está enmarcado dentro del Proyecto de Igualdad Cultural del Plan Bicentenario y que por una cuestión de dónde vienen los fondos el edificio se iba a tener que llamar Centro Cultural y Escuela de Bellas Artes. No les responden qué implica eso pero sí les informaron que el lugar ya no estaba en discusión. La municipalidad recibió una lista de necesidades, un documento grande con las características de la escuela escrito por alumnos y profesores, ideado para que las autoridades elaboren el proyecto en base a eso.

–      10 días después de comprometerse a traer un plano en base al documento, se repitió el mismo plano, sólo con las aulas más grandes divididas en dos partes. En total 30 aulas, frente a 50 de uso actual. 3800 metros cuadrados frente a 5500. Les aclararon que se podía seguir discutiendo, pero que el proyecto no se iba a modificar sustancialmente, y en el caso que no entren todos, lo que los alumnos ya venían advirtiendo, iban a recurrir al uso de anexos.

–      El municipio convocó a estudiantes y profesores a otra reunión para fines de julio, donde de todas maneras ya no hay mucho para discutir: el plano y la cantidad de metros cuadrados no se van a modificar. Los planes del jefe de gobierno quilmeño es terminar la obra en un año. Para eso necesita licitar el proyecto antes, lo cual todavía no sucedió. Mientras tanto los alumnos de la EMBA están realizando volanteadas, juntadas de firmas, festivales, movilizaciones e intervenciones artísticas para sacar su lucha a la calle.

_MG_7467“Los anexos son un problema porque hay áreas que no se cruzan, nos fragmenta la unidad académica. Hoy en día las experiencias que ya existen de anexos se basan en usar escuelas primarias a la noche, en el mejor de los casos. Si pasa eso, una gran parte de los estudiantes va a estudiar en condiciones que no son óptimas, lo que va a condicionar su desarrollo”, resume Sebastián y agrega que la municipalidad plantea también una reorganización del orden de la escuela: distribuir la carrera a los largo de los tres turnos. “A la gente que trabaja se le va a complicar concurrir”, dice.

El barba Gutiérrez, actual intendente de Quilmes – que aún no formalizó su presentación para las elecciones municipales del año que viene, pero expresó su deseo de hacerlo – montó su candidatura en el 2006 sobre una protesta que encabezó la EMBA. En ese año el Concejo Deliberante del Quilmes avanzó contra el Estatuto Docente, bajándoles el sueldo a los profesores del EMBA. Sumado a que les habían dado el actual espacio en pésimas condiciones edilicias. Comenzaron las movilizaciones estudiantiles y se tomó la escuela durante 80 días. En un escrache en la casa de Sergio Villordo (el intendente en ese momento) reprimieron a los estudiantes con balas de goma, dejando heridos. En un acto municipal, a los pocos días, funcionarios del municipio se enfrentaron a golpes con los estudiantes. Eso motivó una movlizacioón de 5 mil personas en contra del municipio, donde El barba Gutierrez marchó con los estudiantes. Gracias a eso se volvió para atrás con el cambio del Estatuto: punto para los estudiantes. “Toda esa situación de represión fue muy sentida en la comunidad”, cuenta Sebastián y describe que los vecinos quilmeños les muestran su apoyo en cada actividad que hacen en la calle.

“Estamos empezando a tomar acciones legales, vamos a presentar un recurso de amparo, para postergar el proyecto y la licitación que es inminente”, afirma Florencia y los cuatro compañeros bien sentados en sus lugares afirman: “Seguimos como estudiantes exigiendo que nos atienda el intendente,  aclarando que nos interesa tener un nuevo edificio pero no este proyecto. Necesitamos uno nuevo en base a la necesidades reales actuales y futuras de la escuela. En eso estamos hoy”.

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La Universidad en la fábrica

La educación popular entra en la formación de futuros profesores. Desde la fábrica recuperada IMPA se gesta una nueva forma de enseñar y estudiar.

IMPA es una fábrica de metales y plásticos. Fue recuperada en 1998 por sus trabajadores, que pagaron hasta hoy 4 millones de pesos de deudas anteriores. El servicio de luz eléctrica está cortado desde entonces. Solo con su autogestión consiguen la energía para hacer funcionar la fábrica y el resto de la Ciudad IMPA. Los techos son altísimos. Hay agujeros en la chapa. Es enorme su estructura, como enorme su potencial. Por eso para resistir el desalojo, el ahogo financiero y hasta energético, la apuesta es llenarla de trabajo, de contenido y de gente.

A Vicente Zito Lema, “personalidad destacada de la cultura de la Ciudad”, poeta, militante, le plantearon allá por 2010 los trabajadores de la fábrica que querían continuar –ir más allá de- el centro cultural y el bachillerato que funcionan en la “Ciudad IMPA”.

-Queremos hacer una universidad.

-Que la primera sede sea IMPA.

-Que sea la Universidad de los Trabajadores.

-Que integre el Polo Educativo.

Algunos de los 44 trabajadores de la fábrica se graduaron del bachillerato que funciona ahí y piensan estudiar en la Universidad. “Hay espacios que están cerrados para los hijos de los trabajadores”, le explicaba el Vasco Murúa a Barricada TV, el canal que también funciona en ese edificio. “Desde la educación también se disputa el discurso hegemónico”, seguía. Por eso eligieron que los cuatro profesorados (biología, matemática, lengua y literatura e historia) que funcionan desde 2013 utilice la teoría de los grupos y la metodología de la educación popular y trabajen bajo la perspectiva histórica del movimiento obrero.

La materia Trabajo: Función, historia y organización, antes de que se crearan las carreras, era un seminario. Hoy atraviesa a todos los estudiantes de la UT, pero está también abierta a quien quiera ir. “Desde el punto de vista de la cátedra, el trabajo es algo constitutivo del ser humano, ya que es el proceso por el cual el hombre se constituye como tal. Mediante el trabajo, el ser humano es capaz de transformar la naturaleza, permitiendo desplegar su potencialidad natural. Es algo exclusivo del hombre que no posee ningún un otro ser vivo, y es a través suyo que le hombre subsiste”, expone Nicolás Espósito, desde un punto cualquiera del círculo que forman estudiantes, docentes y coordinadores de grupo. Abre el juego a preguntas, comentarios y se forman grupos  conformados por estudiantes y coordinadores para seguir relacionando la clase con la vida cotidiana. Alicia, estudiante del segundo año del profesorado de lengua y literatura, supo explicar para qué: “Así nos entendemos más”.

IMG_8625El comentario no surgió de un repollo. . “A mí me tuvieron toda la vida así”, y aprieta el puño contra la mesa y machaca. “Aplastada”, dice. “Me dan 30, 40 años y tengo 60”. Le diagnosticaron un retraso madurativo. La psicóloga le recomendó estudiar en el bachillerato de Córdoba y Gallo. “Ahora que estoy acá, me doy cuenta de que puedo”. Después de que le dieron el título, Alicia se inscribió al profesorado de Lengua y Literatura de la Universidad de los Trabajadores en IMPA. Raúl quería estudiar. Vio carteles en la calle y empezó. Llegó acá, pero podría haber sido a cualquier lugar. “Tuve varias experiencias educativas, pero esta es la más linda”, dice. Está por cumplir 59 años.

-El ambiente es distinto. Nunca había tenido una pareja pedagógica. Es muy interesante. Los profesores son muy competentes- empieza Raúl.

-Son muy inteligentes. Saben contener mucho a las personas- enfatiza Alicia.

-Somos pocos, entonces en las clases se participa mucho. Con los dos docentes, se arma una linda comunidad. Le da dinámica a la clase.

-¿Se imaginan enseñando?

-Alicia: Tanto como enseñando no sé. Pero me siento una persona completamente distinta a la que era antes.

-Raúl: En el sistema formal, no creo que tenga oportunidad, por mi edad. En el informal -ni escuelas públicas ni colegios privados-, tal vez sí.

La única estudiante de biología cuenta sus tropiezos para explicar cómo llegó a la UT. Trabajaba en Capital, vivía en Tigre y estudiaba en San Miguel. En el Joaquín V. Gonzalez, había una materia con horario único que se pisaba con su horario de trabajo y le trababa la cursada.

-¿Y acá?

-Acá respetan tus tiempos, tus formas de aprender. Todos los profesores siguen viniendo porque yo quiero cursar. Estamos sosteniendo entre nosotros la carrera. Me están mostrando que les intereso. Puedo preguntar sin sentirme una tarada.

Como en el bachillerato los docentes cobran salario, el aguinaldo es donado para recursos necesarios.

Uno de los objetivos de la Universidad es poner al acceso de los trabajadores la educación de nivel superior.

-Si bien la mayoría de nosotros –dice Voboril, como docente- estudiamos en la universidad pública, lo hicimos trabajando. La universidad no pone en consideración las dificultades de una persona que trabaja y estudia. Nosotros pensamos una formación de nivel superior de calidad pero accesible para una persona atravesada por el mundo del trabajo. Por eso funcionamos en el horario vespertino, por eso la flexibilidad a la hora de recibir un trabajo práctico”. Es una oferta de continuación, también, para los graduados de los profesorados. “En ese proyecto de querer terminar con los últimos años de secundaria, se ven invitados a seguir con la orientación de educación y popular. Cada docente que se gradúe es pensado como un multiplicador de la educación popular. En nuestros diez años de trabajo, tenemos qué decir sobre esta modalidad”.

-¿Y con esta fábrica, como recuperada, qué relación le cabe a la Universidad?

-Ideológicamente coincidimos con la crítica al sistema que plantean los trabajadores al tomar una fábrica cuando el patrón la abandona. Nosotros también construimos conocimiento con esos trabajadores. Estamos todos atados a un mismo destino que es el de los trabajadores.

Educación popular- Educación tradicional

Paula, profesora de antropología y vecina que había acompañado durante las pasadas situaciones de inminente desalojo: “Todas”, responde consistente cuando le pregunta qué diferencias ve entre la forma de enseñar que le permite a ella la Universidad de Buenos Aires y la de la UT. “El alcance de la UBA es cada vez menor por nuevas universidades. IMPA cada vez crece más. En la educación popular, la relación de construcción es constante, no de llegar, estudiar e irse. El espacio da contexto. Este espacio no permite que haya solo reproducción de ideas. Permite saberes que se relacionen con la realidad para poder transformarla. Saberes que se construyan con los estudiantes, por más que haya diferencias de trayectoria entre educandos y educadores.

Estado garante

El bachillerato tardó ocho años en entregar títulos. Después, incluso, de eso, consiguieron los salarios para los docentes. Con la UT, presentaron  todos los papeles que les piden. Usaron un plan de estudios conocido para que no pudiera ser un impedimento.  “A cada respuesta del Estado siempre hay respuesta nuestra. Nosotros, mientras tanto, trabajamos, hacemos funcionar el profesorado. Hay gente que está siendo evaluada, hay gente construyendo conocimiento, hay gente que garantiza esas clases. Así vamos torciendo las decisiones del Estado. Lo irónico es que el Estado conoce cómo trabajamos con los bachilleratos, entonces ya sus mismos funcionarios nos plantean que tenemos que hacer lo que nosotros, por iniciativa nuestra, habíamos hecho con el bachillerato: arrancar como privados porque es más rápido y después entrar como gestión estatal. La única manera que conoce el Estado para crear una de gestión estatal, es crearla él. La tensión que se genera es que no podemos garantizar, como nos dice la ley, un año de salario docente”.

-Para nosotros el Estado es un garante del derecho a la educación -arranca Laura Voboril, docente de la Universidad de los Trabajadores, en la fábrica recuperada IMPA-.

-Y al trabajo: esa también es una definición -completa Eugenia Kessler, colega en el profesorado de literatura y, como Laura, parte de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares-.

-No lo hacemos de onda porque somos re copados.

-Somos trabajadores de la educación.

-¿Y el frío? ¿Cómo aguantan el frío de estudiar en semejante fábrica?

Raúl muestra dos pares de medias.

Alicia cuenta el secreto: “Eso del mate dicen que lo hacen a propósito. ¿Por el frío? No. Así las personas se van amigando unos con los otros. Yo pensaba que era de casualidad que nos hacían tomar mate. Pero no. Es a propósito para que nos vayamos conociendo”.

“Trabajar sin patrón es lo más lindo para el obrero”

Una gráfica vaciada por su dueño fue recuperada por sus trabajadores. Los intentaron desalojar y resistieron, pero se mantuvo un patrullero en la puerta. Los agentes les pedían agua para el mate y pasar al baño: les estaban haciendo inteligencia. Y un día los desalojaron. Hoy hacen una vigilia en la vereda y hasta siguen trabajando por encargo. Las mujeres, el sostén de la lucha.

En la calle Mom al 2800, por Pompeya, hay una fábrica cerrada, hay un patrullero y hay una vivienda improvisada con chapas, lonas y maderas que sostienen algo más que una estructura precaria: ahí se materializa la resistencia de los trabajadores de la ex empresa gráfica Lanci Impresiones, ahora constituidos como Cooperativa 28 de mayo, quienes supieron gestionar la producción mientras estuvieron puertas adentro hasta que la Metropolitana los desalojó. Hoy, desde la calle, siguen produciendo.

En la puerta de la fábrica se puede leer un cartel grande que dice “Lenci Impresiones”. Pero sólo aquellos que conocen la historia de esta empresa de cuatro décadas saben que ya no está más, que se la vació, que le quisieron cerrar las puertas. Pero no pudieron porque 16 trabajadores se negaron a perder su salario, su trabajo, sus años entregados.

Lunes, tres de la tarde, sobre la vereda, tres trabajadores de la Cooperativa están trabajando: “Justo hoy nos dieron un laburo para que hiciéramos acá en el acampe. Esto es autogestión”, dicen mientras arman unas cajas que contendrán dentro de poco un set de 10 piezas de ropa interior masculina. Waldemar, Feliciano, Francisco y más tarde Mario, cuentan su historia mientras, sin parar, hacen su trabajo.

-¿Cómo surgió la necesidad de tomar la fábrica?

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Mom al 2800, Pompeya.

El 28 de mayo del 2012 nos quedamos en permanencia las 24 horas de la fábrica, estuvimos 351 días adentro turnándonos entre los 16 compañeros, para que quedaran como mínimo 5 trabajadores adentro y así nunca quedara vacía. El tema es que el dueño nos denunció penalmente por usurpación, hecho que nosotros negamos porque fue parte de una huelga que estábamos haciendo con proyección de que si la empresa quebraba pudiéramos hacernos cargo formando una cooperativa. La idea nuestra siempre fue la cooperativa.

-¿De dónde sacaron la idea de organizarse como cooperativa?

De la necesidad. aun en relación de dependencia, hicimos todo para sacar la matrícula de cooperativa con el INAES. En Porque nos empezaron a deber sueldos a partir de septiembre del 2008 y nosotros en el 2010, los inicios nosotros quisimos hacer una cooperativa mixta que también incluyera al patrón, porque la empresa venía en decadencia. Era un tobogán terrible: de 50 operarios que éramos, sólo quedamos 16. Muchos compañeros se fueron y con ellos también los de la administración. El patrón es el heredero del anterior que murió el 8 de marzo del 2008. A partir de ahí le quedó la empresa a su hijo, Christian Langenhem. Su objetivo desde el principio fue vaciarla. Muy de la década del 90 y muy de los patrones: se endeudan, se endeudan, se endeudan, no le pagan a nadie, cae la SRL –la empresa- sin hacerse cargo personal de la deuda. Mientras, dicen: “yo era el administrador nomás”. Él, sin embargo, se encontró con 16 trabajadores que decidimos hacer permanencia en la planta para la recuperar la empresa.

El método no es nuevo y el vaciamiento es el paso anterior a la autogestión: de pronto el negocio no es tan rentable, o no hay interés de mantenerlo como en este caso, y se empieza a limpiar la fábrica. De a poco van llevándose las maquinarias, se pagan menos sueldos, se castiga con más severidad las críticas de los trabajadores, se baja la calidad de las materias primas: todo para hacer insolvente a la empresa y tener que cerrar la puertas. Obvio, con los trabajadores sin un peso.

Los tiempos de la Justicia. El cierre y la toma de Lenci Impresiones recorrió tres juzgados diferentes: el comercial, por los acreedores que le deben plata; el penal, con los trabajadores denunciados por tomar las instalaciones; y el laboral, por la deuda que tiene la empresa con los operarios. O sea: un quilombo inagotable, lento y que todavía espera conclusiones. “Estamos en un vacío legal. Ojo, esto te lo puedo decir pasado un tiempo, porque estás hablando con un trabajador con estudios primarios terminados; tal vez me escucha un abogado y se me caga de risa. Nuestros reclamos al no estar en el concurso no entraron en el juzgado comercial, y todo lo que se va a juzgar ahora va a ser hecho por el comercial, por intermedio de los síndicos, para administrar después la quiebra. Toda nuestra deuda hay que juntarla para presentarla al juez comercial después de la quiebra”, dice Waldemar.

Pero si Langenhem vino con sus escribanos y abogados para llevárselo todo y los operarios de la Cooperativa echaron mano a su condición de obreros: buscaron ayuda en el Sindicato Gráfico Argentino, que les dio la asistencia jurídica sin que necesitaban para mantenerse.

-¿Cómo fue el rol del Sindicato?

Con nosotros estuvieron bien. En el transcurso de un año y medio hemos encontrado algunos errores, algunos problemas, pero no nos podemos quejar del Sindicato Gráfico. El sindicato está formado por trabajadores como nosotros y estos problemas que tuvimos tienen mucha rosca de abogados, que no son menores. Pero no hemos encontrado mala intención. El problema es que los del sindicato son como nosotros, trabajadores. Ninguno pasó por la universidad: tienen que contratar un estudio jurídico y los estudios jurídicos que se acercan a los sindicatos no siempre son los mejores. No estoy capacitado yo para valorar, pero por ejemplo nos dijeron que la empresa iba a quebrar hace un tiempo y no quebró todavía. Porque desde aquel 28 de mayo parecía que la empresa iba a quebrar en unos meses y ahí entrábamos en la Ley de Quiebras. Pero hoy estamos a octubre del 2013 y parece que recién esta semana la empresa quiebra…

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Imágenes: NosDigital

 

-¿Y qué piensan hacer?

Hay que convencer al juez, al síndico, presentar un proyecto de viabilidad, sabiendo que también la empresa le debe no sólo a nosotros sino también a otros acreedores y empresas. Esto sería muy simple si la deuda fuese sólo con nosotros. ¡Sería facilísimo! Pero no, está el Banco Provincia, hay cooperativas financieras, hay muchísimos acreedores antes de que nos hiciéramos cargo.

Entre el 2008 y el 2012 la situación de los más de 50 operarios de Lenci Impresiones empeoraba. Los sueldos fueron disminuyendo: “El dueño nos dio durante 10 meses seguidos 100 pesos por semana, porque era bicho. Todos los viernes el dueño nos daba 100 pesos. Lo mínimo, para que no nos fuéramos; después te daba 200, después 300… Nos llegó a dar mil por semana, pero siempre nos estaba debiendo. Así fue acumulando deuda hasta el cansancio”.

Los mates traicionados. Primero, un intento fallido el 7 de mayo de este año, justo en el Día del Trabajador Gráfico. Cómo resistieron: cuando la Metropolitana y los gendarmes les comentaron que ya no iban a poder estar más ahí, llamaron al sindicato, a sus abogados, a otras cooperativas. En unos minutos la calle estaba repleta y los uniformados tuvieron que quedarse en el molde. “Y entonces, ¿qué hicieron ellos? Nos dejaron una patrulla, siempre un móvil en la puerta. Desde el 7 de mayo estudiaron nuestros movimientos y una semana más tarde nos desalojaron. Pero mirá: venían de la Metropolitana, nos tocaban timbre y nos pedían agua para el mate, y las chicas permiso para ir al baño. Y nosotros las dejábamos ir al baño. ¿Entendés la diferencia que hay entre un trabajador y un policía? Incluso, uno de nosotros agarró lavandina y preparó un baño que no usábamos para que ellos pudieran utilizarlo”.

El desalojo. “El 14 de mayo a la mañana, mientras amanecía, tocaron timbre y ya estaba todo preparado: cortaron la calle, tenían un helicóptero dando vueltas. Me tocó a mí atenderlos y me dijeron que estaba la orden; les pedí unos minutos para llamar a los abogados y al Sindicato Gráfico Argentino pero no me dejaron. Vinieron con ese fierro largo y tiraron abajo la puerta, nos tiraron gases y tuvimos que salir. Sacamos todo lo que pudimos y desde entonces acampamos en la puerta”.

Después de soportar durante cuatro años la caída de su poder adquisitivo, ahora les toca bancar un sueño en la calle. La pregunta surge sola: ¿Cómo se banca? “Las mujeres”, responden. Ellas son el sostén. “Porque la familia es la primera que tiene que decidir si está de acuerdo o no con seguir con la lucha. Y muchas no pudieron decir que sí y por eso se fueron compañeros”. Hoy son un tercio de los que estaban en la fábrica.

Entre tantas historias, idas, venidas, traiciones, errores y aciertos, casi que pasó por alto un momento trascendental en la vida de estos cooperativos: ese año que estuvieron a cargo de todo, donde el patrón había desaparecido y ellos mismos se hicieron cargo de aquello que desde lo alto se nos dice que solo está reservado para los capacitados.

-¿Cómo fue hacerse cargo de la producción sin patrón?

– Es lo más lindo que le puede pasar al obrero. Trabajar sin que te controlen es lo más lindo que te puede pasar. Querés tomar un mate, tomás un mate; te querés apurar para terminar e irte más rápido, te apurás. Mañana arreglás para llegar más tarde porque no hay laburo a la mañana, vas más tarde. La autogestión es lo más lindo que le puede pasar al trabajador. Aparte, treinta años en el oficio, ¿qué le iban a decir acá al que estaba hace treinta años? Antes que le dijeran ya sabía lo que tenía que hacer. ¿Sabés qué es estar treinta años en una empresa? Caminás solo. Eso es lo que no se dio cuenta el dueño, que la fábrica podía funcionar sin él.

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Metropolitana y Gendarmeria resguardando la S.R.L.