¿De quién es la isla del tesoro?

Con gigantes moáis y a 3700 kilómetros de zonas habitadas, el pueblo rapanui puja por el derecho a su tierra. Desde Rapa Nui o Isla de Pascua, la soberanía colonizada por Chile.

En el cartel contiguo al edificio donde funciona el Parlamento Rapa Nui, conformado por un representante de cada familia, se lee: “Para el conocimiento internacional, Rapa Nui jamás entregó ni cedió la soberanía al gobierno chileno”. En Rapa Nui – “Isla de Pascua”, en la lengua colonizadora – hay un pueblo que resiste. Herederos de una historia de dominación occidental que transformó su vida social y política, diezmando la población, trastocando su patrón de asentamiento y prohibiéndoles su tierra y hasta su lengua, hoy se organizan para hacer frente a las manifestaciones contemporáneas del colonialismo. Desde el 26 de marzo iniciaron cortes y acampes en los accesos a los sitios arqueológicos, por los retrasos del gobierno nacional en la aprobación de una ley que reclaman hace años. El proyecto presentado persigue una regulación de los movimientos migratorios de la isla para la protección del patrimonio cultural y arqueológico y por la sustentabilidad del medioambiente. Un conflicto entretejido en la lucha por la propiedad de las tierras y por mayor autonomía respecto del Estado chileno. El Parlamento funciona desde el 2001 y en su constitución expresa:

“El poder político ‘corrupto’ ha oprimido a nuestro pueblo, durante largos y crueles años, como colectividad erradicada de su propia tierra, como descendencia originaria e innegable (…) Exigimos, por tanto, la restricción en la entrada y permanencia en nuestro territorio de toda persona ajena al mismo, ya que tal situación hace peligrar la integridad y seguridad de nuestro territorio y sus recursos, al adoptar la forma de ‘nueva colonización’ (…) nuestra evolución histórica cambió bruscamente su rumbo natural tras la colonización de la isla, y todos hemos sido y seguimos siendo, víctimas de un poder político discriminatorio y corrupto. Nuestras reclamaciones territoriales han sido permanentes, y con igual intensidad desoídos desde el primer día que se produjo dicha ocupación. Nuestro deber hoy, es recuperar la identidad individual y social que un día nos arrebataron. Reclamamos nuestra identidad y por lo tanto anunciamos nuestra autonomía a través de la creación de nuestras propias estructuras de gobierno”.

Parlamento Rapanui
Parlamento Rapa Nui.

La toma de posesión de Rapa Nui por parte del Estado Chileno fue en 1888. La historia suena conocida: un grupo comandado por el marino Policarpo Toro, llegó a la isla con un documento en español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español hablaba de cesión sin reserva de la soberanía plena a Chile. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no hablaba de cesión de soberanía y usaba el concepto de mau te hoa kona (traducido como “amigo del lugar”, que estaría relacionado con una anterior solicitud de protectorado francés) y además indicaba ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta (traducido como “escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí”, lo de arriba excluye a la propiedad de la tierra). La tradición oral rapanui indica que días más tarde, al izar Policarpo Toro la bandera chilena en la isla, el rey rapanui le dijo “Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido”. La mujer a cargo de cuidar el Parlamento durante el primer día de la toma, agrega a la historia: “Ellos no sabían español. Yo tengo 60 años y soy de las primeras generaciones en hablarlo fluidamente. Entonces eso fue un abuso, se aprovecharon. Y a mi abuelo lo mataron. A él con otro grupo que integraban el Consejo de Ancianos se los llevaron en una embarcación y los envenenaron en el trayecto. No los vimos más”. A partir de entonces, la cultura rapanui dejó de ser un orgullo para convertirse en una amenaza. Las familias dejaron de hablar la lengua con sus hijos por temor a que fueran discriminados y para alentarlos en un manejo fluido del español. “Para que tuviéramos más herramientas para enfrentar la vida moderna”, agrega Noe, guía turística rapanui de 30 años graduada en España.

A partir de ese momento, los rapanui quedaron encerrados como “inquilinos” en su propia tierra, ahora propiedad de manos ajenas. La isla pasó a ser administrada por la Armada de Chile, que a su vez la arrendó en su totalidad a la compañía ovejera Williamson-Balfour hasta la década de 1950. En este contexto, arrinconaron a los rapanui en el pueblo de Hanga Roa, que aún hoy es el único núcleo poblacional y constituye un porcentaje mínimo del territorio total de 163,6 km2. A su vez, en las primeras décadas del siglo XX el Estado chileno inscribió la totalidad de las tierras de la isla como “tierras fiscales”, violando y usurpando la propiedad ancestral rapanui. Para luego declarar como parques nacionales al 80% de la isla. La historia de Rapa Nui testimonia otro caso en el que los indígenas han sido desplazados de sus territorios ancestrales, esclavizados e incluso exterminados. La colonización supo superar el proceso de descolonización que siguió a la Segunda Posguerra, ahora bajo la forma del Estado de Chile.

Los 15 moáis de Ahu Tongariki.
Los 15 moáis de Ahu Tongariki.

***

“Esta mañana llegué al paso hacia Rano Raraku con un grupo de visitantes y me encontré con que estaba bloqueado. Y que detrás del corte, estaba mi padre”. El padre de Noe integra el grupo que desde el jueves 26 de marzo está cortando el acceso al volcán del que se extraía la piedra para la elaboración de los gigantes moáis, estatuas de piedra monolítica encargadas de proyectar el mana (fuerza espiritual y sagrada) sobre el pueblo, venerados por los rapanui entre los siglos XII y XVII. A un lado del cráter volcánico, se encuentra la cantera donde esculpían los moáis y donde hoy cientos de ejemplares permanecen semienterrados, configurando un paisaje único: el de una historia viva. Es el destino principal de los viajeros que visitan Rapa Nui y uno de los dos lugares en donde se ubican las casillas de la CONAF (Corporación Nacional Forestal) administración estatal del Parque Nacional, donde se solicita un ticket de ingreso de 60 dólares. Dinero que, reclaman los rapanui, no se queda ni se reinvierte en la isla, sino que es recaudado por el gobierno nacional para ser redistribuido según su criterio. Como el padre de Noe, hay otras decenas de rapanuis distribuidas en todos los caminos del Parque Nacional bloqueando las entradas a los sitios arqueológicos. Noe caminó sobre sus pasos y le explicó a su grupo:

Cantera de Rano Raraku.
Cantera de Rano Raraku.

– Desde esta mañana, el Parque se encuentra tomado por decisión del Parlamento Rapa Nui como una medida extrema de presión al gobierno chileno para que apruebe la Ley de Migraciones, que se nos promete desde hace décadas. No es contra el turismo, nosotros estamos felices de compartir nuestra cultura y la historia de nuestro pueblo. Lo que se reclama es una regulación migratoria. Por un lado, para hacer valer los derechos ancestrales de los rapanui sobre la isla y por el otro, para proteger la sustentabilidad del ambiente. Rapa Nui se encuentra superpoblada y nos enfrentamos a un agotamiento de recursos. Esperamos que sepan comprender y nos mantendremos informados.

De acuerdo al último censo, en la isla viven 5.761 personas con permanencia fija en la isla, de las que solo 2700 son rapanuis. El resto lo conforman chilenos continentales atraídos por la calidad de vida de la isla y algunos otros extranjeros que llegaron con fines turísticos o científicos y decidieron quedarse. Cuando se habla de la calidad de vida en Rapa Nui, básicamente se refiere a que no hay pobreza en términos sociológicos. La actividad económica está centrada en el turismo y la pesca. Además, se estima que otras 2 mil personas constituyen una población “flotante” que oscila estacionalmente por trabajo entre la isla y el continente. El problema es que el aislamiento geográfico genera una cierta fragilidad de la isla, que tiene espacio, recursos y posibilidades de inversión limitados. El endurecimiento en los requisitos para la residencia permanente en la isla responde a problemas en el manejo de los residuos, fuentes de agua potable, sobreconsumo de electricidad y agotamiento de recursos para la construcción, que ya evidencian una sobrepoblación y un desequilibrio ecológico. Rodeados de puro Océano Pacífico hace décadas ya decidieron derivar sus desechos cloacales hacia cámaras sépticas, opción poco viable para la Europa que ha hecho del Mediterraneo su inodoro principal. Las estadísticas indican que en el mundo hay 3 mil rapanuis. “Cada uno de nosotros es completamente único y somos una representación singular de nuestro pueblo. No existe otra persona en el mundo con mi nombre y apellido”, dice Noe, la guía turística local.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

Al llegar a Rapa Nui desde Santiago de Chile no hay ningún tipo de control. De no ser por la pista y, claro, por el avión, no parece un aeropuerto. Antes de aterrizar se reparten unas papeletas de “llenado opcional” que solo se entregan de forma voluntaria. El proyecto de ley para la regulación migratoria que vienen presentando desde Rapa Nui contempla un registro electrónico actualizado y eficaz de todas las personas que ingresen al territorio, su fiscalización, el establecimiento de un tiempo límite de estadía y sanciones por incumplimiento. A partir de una serie de negociaciones con el gobierno chileno se habían logrado los acuerdos para sancionar esta normativa y se habían acordado los plazos, que tenían al pasado enero como última fecha. Sin embargo, sigue siendo una deuda. “No se trata de racismo ni clasismo. No queremos echar a nadie de aquí, solo queremos regularlo”, aclara Noe.

Aunque la organización social para la lucha de los rapanui aún es fragmentaria e inestable, es un pueblo con una larga trayectoria de resistencia. Una de las principales conquistas es que solo los rapanui pueden ser propietarios de tierra en la isla. Sin embargo, el conflicto étnico-territorial se continúa acentuando. En los últimos años, se ha dado un activo proceso de ocupaciones territoriales pacíficas que afectó tanto a tierras fiscales, dependencias públicas y propiedades privadas, emplazadas en tierras que fueron usurpadas a familias rapanuis. Estas medidas fueron violentamente reprimidas por las fuerzas policiales chilenas.

Cortes a los territorios ancestrales.
Cortes en los territorios ancestrales.

Al tercer día de los cortes, se decidió dejar ingresar a visitantes solo si iban acompañados de un guía rapanui. Los criterios son móviles y las estrategias se redefinen y comunican periódicamente. Hablar de independencia no deja de ser una posibilidad si bien entienden que no es el momento de asumir las responsabilidades que implica para los rapanuis. Aunque el temporal en el norte del país concentra la agenda oficial con la Presidenta Bachelet en Copiapó, la medida pacífica, que los rapanuis califican de “extrema”, tiene como único objetivo llamar la atención de la prensa y del gobierno chileno. Con pocas repercusiones fuera de la isla, el horizonte siempre es más amplio. Desde el Parlamento Rapa Nui, sientan posición:

– El reclamo es por mayor autonomía y control sobre nuestro territorio. Entendemos que esto resulta amenazante para el gobierno chileno porque no quieren perder control sobre lo que para ellos son “tierras fiscales” y porque también temen que esto fortalezca los reclamos de indígenas chilenos. Pero nosotros no somos nativos americanos, si bien respetamos y acompañamos su lucha, nuestra situación es completamente distinta y las leyes chilenas no deben considerarnos como uniformes y homogéneos. La independencia siempre es una opción. Pero nos mantenemos conscientes sobre la viabilidad de ese proyecto y en este momento, no estamos preparados para hacernos cargo.

El progreso porteño

“La Ciudad no puede seguir teniendo terrenos gigantescos abandonados…

La oración se corta en seco y a la imagen se la chupa un punto en el centro de la pantalla. Los sentidos sensoriales del señor primero le indican que una oscuridad total ahora es dueña de su casa. Milésimas después, el silencio (que en realidad no es silencio si no que es el ruido de la calle, la banda sonora de la ciudad que suele estar tapada por el ruido del televisor). Se queda sentando en el sillón. No lo invadió la desorientación que amerita una escena de este tipo. Se queda sentado varios minutos más. Mira el techo y ahí permanece el ventilador con sus aspas inútiles, que se siguen moviendo apenas por inercia. Se percata del calor insoportable que se metió en su casa sin permiso.

Se cortó la luz. La puta madre.

El señor no se siente desorientado porque ya sabe, él vive en Caballito. Mira por la ventana y el edificio nuevo que le construyeron sobre su medianería sí tiene luz, y eso que todas las instalaciones son eléctricas, ni gas natural tiene. Se tira en la cama, ojalá que vuelva, reza, al menos se cortó a la hora de acostarse, piensa. Se duerme porque ya está acostumbrado, así es cuando vivís en ciertos barrios de la Ciudad de Buenos Aires.

El señor tiene varias cosas que hacer, como trabajar todo el día, pero igual hace el reclamo a la empresa de electricidad. Desde la oficina llama y le dicen que es un corte aislado, que ya mandaron una cuadrilla a inspeccionar, que el número de su reclamo es el 126789. También le trata de pedir explicaciones al gobierno de su ciudad, llamó al 147 y esperó en línea, y esperó, y esperó, y esperó, tanto esperó que se le hizo la hora de volver a su casa.

Al volver en el colectivo, entre fantasías de ventiladores andando, agua fría y ascensores que suban y bajen, se pregunta: ¿Cómo puede ser que todos los veranos pase lo mismo?

El Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaria de Planeamiento, informó que sólo entre 2001 a 2011 se otorgaron permisos para la construcción de 20 millones de m2. Seis barrios de los 47 que integran la Ciudad (Palermo, Caballito, Villa Urquiza, Belgrano, Puerto Madero y Almagro) sumaron el 44% de todas las viviendas construidas.

Edesur y Edenor admiten que llevará cinco años de inversión constante brindar un servicio que pueda alimentar a toda la infraestructura nueva de Capital Federal, cálculo aproximado para alimentar a toda la Ciudad hoy, sin contar todos los edificios y shoppings que se van a construir en ese período.

Mientras tanto, en la Legislatura porteña, se votaron varios proyectos nuevos. Algunos apuntan a ceder terrenos para construcciones inmobiliarias, como shoppings y torres, y otras a atraerlas.

Jonatan Baldiviezo, abogado del Observatorio por el Derecho a la Ciudad, cuenta lo que pasa en la Legislatura: “Hay más de 20 proyectos de ley para tratar de garantizar el derecho a la vivienda de los porteños, la de urbanización de villas por ejemplo, que no se tratan en la Legislatura, pero sí se tratan de forma express los proyectos que profundizan el modelo de ciudad neoliberal, como el del shopping en Caballito”.

A los vecinos de Caballito no les consultaron si querían un shopping en donde podría haber un parque. Sus argumentos son muy razonables: el destino del territorio, quieren que haya un parque; no quieren más edificaciones en su zona porque la sobreconstrucción ya causó colapso de servicios públicos, de cloacas y de tránsito.

El terreno donde la empresa IRSA quiere construir el shopping está compuesto por dos parcelas, una que era del club Ferrocarril Oeste y otra del Estado Nacional. Cuando Ferro entró en quiebra, hace doce años, le vendió su parcela a IRSA. El Estado Nacional no quiso ser menos y le vendió su pedazo de tierra a una empresa intermediaria que en 24 horas se la vendió a IRSA. La venta de tierras públicas debe autorizarse por ley en el Congreso Nacional. Eso nunca sucedió.

Por más de cinco años consecutivos se trató este proyecto en la Legislatura. Este último año legislativo tampoco lograron votarlo, la sesión tuvo que suspenderse por amenazas e insultos entre los legisladores.

Cómo Ceder Terrenos a las Empresas Inmobiliarias para Construir Mega Emprendimientos: APROBADO. Cómo Habilitar Espacios para la Inversión Privada: EN PROCESO.

La Boca, se convirtió en polo artístico. Lugano, en polo deportivo. Parque Patricios, polo tecnológico. Los polos son zonas libes de impuestos, lugares donde empresas privadas son invitadas a instalarse sin pagar impuestos, o hacerlo a tasas mínimas. Es una manera, y así lo admite la propia gestión macrista, de revalorizar una zona, atrayendo al capital privado para que invierta en el barrio.

“Por mucho tiempo el discurso de revalorizar una zona fue tomado como algo bueno: una zona disminuida, donde los inmuebles salen poco, el Estado debe impulsar la inversión. Lo que no se tiene en cuenta es que cuando revaloriza la zona produce efectos de gentrificación, un reemplazo de gente de bajos recursos por otra con más altos”, describe Jonatan Baldiviezo.

El precio de los inmuebles se eleva, el valor de los alquileres se multiplica, el costo de vida se encarece. “Están creando el contexto institucional legal y económico para que vengan a invertir pero a los pobladores originales los están expulsando”.

En la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo) ya se aprobó el Plan Maestro, que establece la zona como Polo Deportivo, construye la Villa Olímpica y otorga títulos de propiedad a los propietarios de las villas, una manera de insertar lentamente la zona en el mercado. Al otorgar títulos de propiedad, el gobierno se exime de urbanizar, la situación precaria de los habitantes de los barrios queda legalizada. De esta manera, estas tierras se blanquean, pasan a poder ser compradas y vendidas legalmente en el mercado. (Ver nota anterior)

El Plan Maestro, como otras leyes vinculadas a la construcción de la Ciudad, lo aprobó el macrismo en la Legislatura con la ayuda del bloque kichnerista.

Los habitantes de las villas miseria pasaron en cuatro años de ser, según el Censo Nacional de 2010, de 160 mil habitantes a 270 mil, último dato del 2014 según la Secretaría de Habitat e Inclusión de la Ciudad. En el año 2006 la asignación presupuestaria para las villas era el 2,5% del total del presupuesto. En el año 2013 fue sólo del 0.8 %.

De esos datos se desprende también que al menos el 10% de los habitantes de la ciudad viven hacinados, mientras que un 26,7% (según el censo 2010) de los inmuebles porteños se encuentran deshabitados.

…abandonados. No es un gran negocio inmobiliario…

Otra vez la frase se corta. Esta vez no fue por un corte de luz, fue porque la señora no pudo seguir prestando atención. La lluvia está golpeando demasiado fuerte y el agua está empezando a entrar.

A levantar la heladera y la cocina, primero. Después la cama. Si queda tiempo tirar la ropa arriba de la cama. Y a esperar.

Eventualmente el agua baja, hasta las próximas lluvias. Mientras esperaba la señora pudo escuchar clarito decir al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), Mauricio Macri, al Jefe de Gabinete del Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta y a la Vice Jefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, que la Ciudad de Buenos Aires no se inundó con las lluvias de principios de noviembre gracias a las obras ejecutadas por su gestión.

La señora vive en Saavedra. Ahí mismo donde varias manzanas se inundan cuando llueve, ahí mismo donde están construyendo una obra enorme, un nuevo metrobus como el de la 9 de Julio, sin el estudio de impacto ambiental necesario.

El metrobus norte se extenderá sobre Ciudad de Buenos Aires (Av. Cabildo) hasta Vicente López. Las obras comenzaron hace un año sin los convenios necesarios aprobados en la Legislatura ni el estudio de impacto ambiental que reclama la ley. Recién hace un mes se aprobó el Convenio Marco, que sólo presenta la obra, sin especificar ni cuánto se gastará, ni qué impacto social y ambiental tendrá. No hay estudio, no hay audiencia pública, ni dictamen técnico, porque el APRA (Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad) categorizó a la obra como de poca relevancia. Desde el Observatorio de la Ciudad denuncian que el APRA otorgó el permiso de obra con un único estudio hidráulico, una sola carilla sin datos técnicos, siendo Saavedra una zona inundable.

En cuanto a las declaraciones de las autoridades del Gobierno Porteño, la señora sabe que no son ciertas. Ella se inundó.

Según los informes que el GCBA envió al Juzgado de 1° Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario N°10, en el marco de la causa caratulada “Carbón Mario Alberto y otros contra GCBA s/Amparo”, la única obra hidráulica en ejecución, no finalizada aún, es la de la Cuenca del Arroyo Medrano, que aún está en la primera etapa del cuenco amortiguador del Parque Sarmiento.

Respecto a las obras en la cuenca del Arroyo Vega, se encuentran en la etapa prelicitatoria para la ejecución de un proyecto millonario, que consiste en construir un túnel aliviador no debatido ni consensuado aún con los ciudadanos. En la cuenca del Arroyo Cildáñez, las topadoras del GCBA están realizando la remoción de suelos en el Lago Aliviador Soldati, alcanzando la línea de edificación de las viviendas de los vecinos de la Manzana N°10 del barrio Los Piletones y poniendo en riesgo las estructuras de sus casas. Durante las últimas lluvias de noviembre, los barrios Los Piletones, Fátima, Calacita, Ramón Carrillo y Rodrigo Bueno, estuvieron bajo el agua.

“El Código de Planeamiento no hace diferencia entre cuales son las zonas inundables o no. En la ciudad hay zonas que se inundan y se siguen construyendo torres con subsuelos. No refleja qué zonas ya están saturadas de la densidad de construcción” describe Jonatan, integrante de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas: “el código está obsoleto y liberado para una construcción masiva en la ciudad”.

…es un gran desarrollo inmobiliario, la gente decidirá si lo compra o no”.

Ni la señora ni el señor terminaron de escuchar esta frase. Es que están en la Legislatura porteña tratando que les permitan opinar sobre las obras en sus barrios.

El tipo de gobierno que norma bajo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es una democracia participativa. El Articulo 128 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires establece que “ninguna decisión u obra local puede contradecir el interés general de la Ciudad”. Su artículo 76 también indica que todas las audiencias legislativas son públicas y que cualquier persona en los días de sesión puede ir, pedir la palabra y hablarle a los 60 legisladores, pero no se reglamentó para que efectivamente pueda hacerse.

“Hay herramientas jurídicas que no tenemos, por ejemplo no hay ninguna ley que obligue a desinvertir a los que tienen grandes cantidades de propiedades, como IRSA”, agrega Jonatan, aunque destaca que: “Aun así si se aplicara algo más básico que reside en la democracia participativa ninguna de estas obras que están avanzando en la Ciudad se hubiesen hecho con tanta velocidad, porque tendrían que darle poder de decisión a la gente”.

 

“­­La Ciudad no puede seguir teniendo terrenos gigantescos abandonados. No es un gran negocio inmobiliario, es un gran desarrollo inmobiliario, la gente decidirá si lo compra o no”.

Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño.

Mi vecino el cáncer

Toda la gente que vive con una subestación eléctrica en su barrio se encuentra irradiada por electromagnetismo generador de cáncer. En la Argentina las víctimas se cuentan de a centenas, pero la resistencia ya comenzó. Acá se lucha por vivir. 

Hay barrios argentinos en donde la inseguridad viaja a la velocidad de la luz, traspasa paredes y se mete en tu casa. En Argentina hay tanta inseguridad que una empresa, subsidiada por el Estado, puede decidir cuándo y de qué te vas a morir. En esos barrios al menos podés estar seguro de una cosa: que vos, tu pareja, hijos o vecinos van a enfermarse de cáncer.

Si sos vecino de una subestación eléctrica estás expuesto a ondas electromagnéticas altamente cancerígenas. No es como si un día te pisara un tren. La muerte por electromagnetismo es mucho más lenta, no sólo porque viene de la mano del cáncer, si no porque no hace ruido ni se siente, pero afecta sobre todo cuando estás durmiendo.

Los primeros estudios que relacionan a estas ondas con el cáncer empezaron a circular hace alrededor de cuarenta años. Hasta el día de hoy la Constitución argentina no se da por aludida de estas decenas de estudios y leyes. Pero sobre eso vamos a volver más tarde, ahora aclaremos: Por qué el electromagnetismo mata.

La energía que generan los campos electromagnéticos afectan el núcleo de los átomos. Cuando la exposición es constante y prolongada se produce una mayor síntesis del ADN. Cuando se altera el ADN la célula deja de funcionar bien, como si tuviera un acelerador: comienza a dividirse sin freno interno. Así se desatan los efectos oncogénicos (todo lo que tiene que ver con la generación del cáncer) de las ondas electromagneticas sobre el cuerpo humano.

Esa exposición constante se genera viviendo, y durmiendo, y comiendo, y jugando, y estudiando, y naciendo, y creciendo; cerca de donde se concentren grandes cantidades de voltios, de electricidad. Esos lugares son las subestaciones eléctricas, que reciben constantemente la energía que distribuyen los cables de alta tensión (esas torres inmensas que vienen desde la represa El Chocón) y la convierten en media tensión, la energía que consumimos en nuestras casas. Las subestaciones son parte del sistema de distribución eléctrico y cuanta más electricidad contengan, mayor es el campo electromagnético que irradian.

Sólo en el área metropolitana de Buenos Aires existen 117 subestaciones cerca de donde vive la gente. ¿Vos sabes cerca de cuál vivís?

Gladys vive pegada a la Subestación Sobral en Ezpeleta, partido de Quilmes. Su padre y su madre murieron de cáncer: “Nos juntábamos en el club y todos teníamos un familiar o un vecino enfermo, la palabra cáncer se hizo natural, de a poco nos fuimos muriendo”.

Sobral funciona desde hace treinta años. Los vecinos cuentan alrededor de 170 muertos. Todos por distintos tipos de cáncer, todos cercanos a la subestación y su cableado mortífero. El juez Siauliu de la Cámara Federal Número 2 de La Plata hace más de diez años que tiene en su cajón el pedido de traslado que hicieron los vecinos. Mientras tanto ellos siguen reunidos para ayudar a otros barrios irradiados.

Como Berazategui, donde los vecinos sí aprendieron del escalofriante caso de Ezpeleta (no así las autoridades de su Municipio) y detuvieron por ocho años la construcción de la subestación Rigolleau. El intendente en ese momento Juan José Mussi se comprometió a apoyar la lucha de los vecinos. Pero en el 2011 cambió mágicamente de opinión.

Ese año llegó la bonaerense, cientos de ellos. Vallaron todo el barrio. Sí, lo vallaron literalmente. No podían pasar los autos ni la gente porque unas maderas de dos metros de altura lo impedían. Si vivías dentro del vallado tenías que mostrar el documento para pasar. Cuando los vecinos protestaron, los reprimieron fuerte. Así lograron poner en funcionamiento la Subestación Rigolleau en Berazategui.

Isabel vive cerca a la Subestación Rigolleau, en Berazategui. “La Policía estaba acá porque es una obra sin consenso, una obra que no respetó la voluntad ni la decisión de los vecinos, sino que responde a intereses económicos que sí le interesan los negociados de las autoridades”, explica.

Laura es vecina de la Estación Transformadora Jujuy Este, en Malvinas Argentinas, Jujuy. A ellos también los reprimieron cuando trataban de impedir un nuevo cableado de alta tensión.

Carlos también está irradiado y viven en Barrio Sol y Rio, en Córdoba.

Luis es de Ituzaingó. María, de Brandsen. Julia, de Wilde. Ramón, de San Isidro. Ramiro, de Once. Juan, de Constitución. Raúl, de La Paternal. Todos están irradiados.

Para que las empresas de electricidad de todo el país (con la ayudita de los gobiernos municipales y su policía) no puedan poner en riesgo la vida de la gente, es necesaria una Ley Sanitaria. Ya está en el Congreso, cajoneada hace un año. El proyecto no se opone a las subestaciones, si no que obliga a llevarlas lejos del casco urbano, donde no haya personas para enfermar. Llevarlas lejos de donde se va a consumir la electricidad implica una inversión mucho mayor en cableado. Y en vida.

El vacío legal existe, porque la única reglamentación al respecto es la obsoleta resolución 77 del año 1998 emitida por la ex Secretaría de Energía, de carácter técnico y no sanitario, que permite hasta 25 microteslas (µT: micro Tesla, unidad de medida de campos electromagneticos). Sin embargo la Ley de Ambiente de la Nación establece muy claro que: “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente”.

“Científicamente nunca se demostró la inocuidad de los campos magnéticos. Existe una significativa y creciente evidencia científica sobre sus efectos cancerígenos y no cancerígenos, incluso a valores muy bajos de densidad de flujo magnético”, explica el biólogo Raúl Montenegro, quién en 2002 realizó un relevamiento alrededor de la Subestación eléctrica Sobral en Ezpeleta. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), entre otros organismos nacionales e internacionales como la Organización Mundial de la Salud, considera a los campos electromagnéticos como ‘posibles cancerígenos en humanos’.

Montenegro también reconoce que “el problema no son solamente las subestaciones transformadoras sino también los tendidos eléctricos de media y alta tensión, aéreos y subterráneos. Todas estas fuentes generan campos magnéticos”. Una exposición crónica a valores iguales o superiores a 0,3 o 0,4 µT puede aumentar de 1,7 a 2 veces el riesgo de contraer leucemia, sobre todo en los niños.

La Ley no acompaña. Pero algo más allá de lo escrito en un papel se está generando: conciencia.

En Jujuy, barrio Los Naranjos, los vecinos impidieron en el 2012 que se instale una subestación. Este año los vecinos de Quilmes lograron que se coloque una central a 200 metros de los hogares de la gente; cuando el Municipio planeaba hacerla bien pegada a sus casas. En Quilmes y Los Naranjos los vecinos ya pelearon y ganaron. A esta inseguridad que no se ve ni se oye le está empezando a golpear la mano de los vecinos organizados.

Lucha de clases

Más allá del parecido de Berni con un editor de Clarín y de la despiadada represión de Gendarmería y la Metropolitana, el conflicto en Lugano desnuda el problema de la vivienda en la Ciudad. La acción del Estado a pesar de lo que dice la Constitución.

IMG_2576-3No mezclar y confundir las incontables aristas de los últimos hechos ocurridos en el barrio Papa Francisco de Lugano -bien al sur de la Ciudad de Buenos Aires- puede resultar un gran esfuerzo. Primero porque muchos factores confluyen y pueden nublar que ante todo acá se está hablando de vivienda. Luego, porque donde existe confusión -creada- debemos saber que siempre hay quien sale muy beneficiado.

La Ley 1.770 de urbanización sancionada en agosto de 2005 que “afecta a la urbanización de la villa 20, el polígono comprendido por la Av. F. F. de la Cruz, eje de la calle Pola y línea de deslinde con el Distrito U8”.

Las drogas y los narcos que circulan cómodos en asociación con cualquier fuerza represiva del Estado.

El asesinato de Melina Lopez de 18.

Las palabras de Berni: “Este asentamiento se cobró la vida de tres personas”, que hasta al más perezoso hará recordar al titular clarinesco, ya desenmascarado: “La crisis causó dos nuevas muertes”.

El Plan Unidad Cinturón Sur que desde julio de 2011 despliega tres mil efectivos de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval en el sur de la ciudad.

De la misma ciudad que está siendo sede de la conferencia internacional “El futuro de la ciudades“, organizada entre otros por la ONU.

La resistencia armada narco -desalojados una semana después- y los siete heridos de la Metropolitana.

La contaminación del suelo con metales pesados.

Y quién carajo son los punteros que iniciaron la toma del predio.

Todo. Ocurre. Pero acá se está hablando de vivienda. Y de cómo fue la represión aplicada para dejar a gente sin su casa ni otra solución viable.

Desde el Observatorio Urbano Local, dependiente de la Facultad de Arquitectura de la UBA, aseguran un notorio aumento de la población que vive en villas y asentamientos precarios en las últimas décadas: “Ha pasado del 1,2 al 5,7 % entre 1960 y el 2010, con la única alteración de la trayectoria marcada por la erradicación forzada de las villas durante la dictadura militar entre 1976 y 1983. La tendencia en los últimos 50 años indica que, mientras la población de la ciudad ha permanecido casi constante, la población viviendo en condiciones extremas de precariedad habitacional se multiplica casi por cinco”.

Mientras, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), organismo que puede pasar años sin construir una sola vivienda, ejecutó solo el 11,5% en el primer trimestre del presupuesto 2014 de 957.270.900 pesos.

Articulo 14bis. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna[i].

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Dicen que dicen:

Dice Guillermo, vecino desalojado: “El sábado pasado eran las ocho menos cuarto de la mañana cuando tocaron la puerta. Pensé que eran chorros que andan por ahí siempre. Así que no contesté rápido. Los de la Metropolitana entraron a la fuerza, me pegaron un culatazo acá –se señala el hombro izquierdo inflamado por demás-, me gritaban `salí de acá, tomátelas, salí´, solo con la mochila que pude agarrar, sin documentos, ni plata, dejé mi casa con mi familia”.

Dice la jueza María Gabriela López Iñíguez: “En la madrugada del sábado se dio inicio al allanamiento oportunamente dispuesto, cuyo resultado fue exitoso en tanto la actuación coordinada y profesional de la Policía Metropolitana y de la Gendarmería Nacional lograron que a las 8.45 horas del sábado el 98% del terreno se encontrara desocupado de moradores. Es decir que a las 9.15 horas todas las personas habían abandonado, sin pérdidas humanas que lamentar ni heridos de consideración, el terreno ocupado. A partir de las 9.15 horas comenzó la tarea ardua e ingrata de vaciar el predio de objetos y pertenencias varias, con el objetivo de preservar en toda la medida posible las cosas muebles de los habitantes (…) El objetivo primordial fue el de evitar, para los habitantes de ese lugar, pérdidas materiales que hubieran podido agravar sensiblemente su situación, por evidentes y ostensibles razones de humanidad”.

Dice María, vecina desalojada: “Si Berni y Macri tenían planeado un desalojo, lo básico era pensar dónde ubicar a tanta gente. Lo único que nos ofrecieron fueron palazos y nos dejaron tirados en el bulevar mientras veíamos a las topadoras que nos rompían todo: heladeras, documentos, materiales de construcción. Nos dijeron que venían por un allanamiento, pero era mentira”.

 Vuelve a decir la jueza López Iñíguez: “Sin perjuicio de algún mínimo y ulterior incidente que haya podido registrarse con el curso de las horas, definitivamente de envergadura menor frente a la enorme tarea realizada, corresponde declarar oficialmente que estos hechos deberán ser abordados y resueltos por las autoridades del Poder Ejecutivo porteño en uso de sus legítimas facultades. Las autoridades locales, en sus diversos roles, hemos dado cumplimiento a nuestro deber. Por ende, sólo resta hacer público en lo personal mi enorme agradecimiento a la solícita colaboración de la Gendarmería Nacional, en la persona del Sr. Comandante Mayor Claudio Brilloni, Jefe del Cinturón Sur de esa fuerza; al Sr. Secretario a cargo de la Subsecretaría de Articulación con los Poderes Judiciales y los Ministerios Públicos dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación Rodrigo Luchinsky y muy especialmente a la Sra. Ministra de Seguridad de la Nación, Sra. Cecilia Rodríguez, por el gigantesco compromiso y dedicación funcional que exhibieron, para posibilitar que esta manda judicial fuera ejecutada de un modo humano, racional, proporcionado, y en definitiva constitucional”.[ii]

Dice Luis Duacastella, defensor general adjunto de la Ciudad de Buenos Aires: “La Metropolitana no cumplió con los pasos que establecía la orden de la jueza López Iñíguez, que eran intimarlos a retirarse voluntariamente primero, y en ese caso brindarles asistencia de movilidad, sanitaria, alimentaria y habitacional, y si había resistencia, usar la fuerza. (…) en el tiempo que duró el desalojo, que empezó a las 7 y terminó a las 9, no se pudo haber cumplido con eso; se hizo todo por la fuerza, que era el segundo paso”.

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Estratagema

La estrategia oficial post desalojo fue la cesareana-napoleónica divide et impera. La táctica fue orientada a separar a los vecinos de sus vecinos, de sus casas, de sus familias. El objetivo: debilitar el poder popular, dividir a los desalojados e imperar sobre ellos.

Algo más de quinientas familias desalojadas quedaron en la calle y fueron impulsadas a arreglárselas por su cuenta. Los que pudieron están aún hoy resistiendo en el bulevar de la Avenida Fernández De La Cruz rodeados por efectivos de la Metropolitana. Los que no tenían familiares o amigos a quien acudir por un rincón donde tirar su colchón fueron distribuidos entre hoteles y entre los paradores nocturnos para personas en situación de calle del Gobierno de la Ciudad, en Barracas, en Parque Chacabuco y en Parque Avellaneda.

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A Guillermo, luego de desalojarlo a los golpes, lo invitaron a ir al de Parque Avellaneda: “La mitad de mi familia se fue a casa de familiares, y el resto nos fuimos al parador. Al segundo día ya faltaba comida, mesas, los padres y los hijos dormían en una sola cama. Son pabellones divididos entre mujeres y hombres con cincuenta cuchetas cada uno, muy parecido a estar detenido en la cárcel. Ir allá no es solución. Hay gente que vive en la calle y duermen en esos paradores que se quejan porque la comida la tienen que compartir con nosotros ahora. Y a mí, que vengo de Santa Cruz de la Sierra, me gritan que me vaya por boliviano. Pero hoy a la noche probablemente vaya a dormir allí de nuevo”.

De lejos, se lo escucha a Franco pedir una y otra vez por baños químicos. Hay que entender que los que están resistiendo en el bulevar -dentro del enrejado policial, y fuera- no tienen siquiera donde cagar. “Hubiese preferido que los uniformados agarren y nos maten, y no esto de dejarnos muertos en vida”. Es de Alianza Lima, el equipo de su ciudad natal, 36 y una familia disgregada a partir del desalojo masivo: “La mayoría éramos inquilinos, no tenemos nada, y acá algo tuvimos. Pero ya no. La dictadura acabó pero ellos la siguen aplicando”. Entre medio de una oración y otra, vuelve a consultar por los baños, y continua explicando hasta dónde llega la bronca: ”Nos presionan para que firmemos el subsidio habitacional de 1800 pesos por 10 meses con cláusulas que no te permiten reclamar después; es que eso no soluciona nada para una familia. No lo vamos a hacer. El pueblo por más que sea pobre se va a levantar, el pobre se va a cansar de ser pisoteado. Si lo único que te van a poder sacar es la vida, porque el resto ya te sacaron todo, hay que entregarla”.

IMG_3557La estructura estructural

La crisis habitacional de las -al menos- 163587 personas que, según el Censo 2010, viven en las villas de la ciudad es estructural, pero no necesaria ni menos irreversible. Es estructural porque la estructura político-social indica que así sea. Lo estructural aquí es la estructura funcional a sostener los status quo relacionados con la criminalidad civil, la corrupción política y la permanencia de la supremacía del poder establecido, para no ofrecerle todas las culpas simplemente al capitalismo que las suyas no deja de tener.

María de unos cincuenta y pocos, se calza como automática al nieto que todavía no camina en el brazo derecho. Canchera con los bebés, de un solo movimiento le deja el hombro libre para que el chiquito apoye cómodo la cabeza. “Desde que llegué a Buenos Aires siempre estuve en villa 20, en casas de familiares de mi esposo, comedores y alguna piecita prestada por ahí. Nací en Villa Minetti, un pueblo santafecino pegado a Santiago del Estero, pero de chica ya me fui a Santa Fe capital. De allá vengo. Pero allá es mucho lo que se da de prostitución. -descuelga al nieto para dárselo a la madre- y yo tengo muchas nenas y mientras ellas fuesen creciendo iban a ser llevadas por los cafiolos, y ahí, ya no ves más a tu hija. Por eso me quise venir acá. A Buenos Aires la ves desde la tele y es Nueva York -estira los brazos Maria, separando en horizontal todo lo que puede la yema de los dedos medios de cada mano-, estando acá ya es otra cosa”.

Apenas llegué de Bolivia alquilaba una casa con otras familias cerca de la cancha de Vélez  y trabajaba en la costura -cuenta Guillermo-. Cuando vi que podía conseguir algo más barato, alquilé dos piezas de 3×3 en la 1-11-14, que ahora valen unos mil pesos cada una. Pero hace unos meses con mis ahorros pude comprar por veinte mil pesos un terreno de 8×4.5 en la Papa Francisco. Quién me lo vendió, uno del barrio que no se cómo se llama, me decía: `ya es seguro, llevan más de tres meses acá. No te lo van a sacar´. En otros lados, los terrenos valían de 40 a 100 mil pesos. Al otro día de comprarlo armé una casa precaria con unas chapas y a partir de ahí me puse a construirla con material y todas las mañanas trabajaba en la obra para mi casa”.

[i]  Constitución Nacional Argentina.
[ii] Comunicado oficial de la titular del Juzgado Nº 14 en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, María Gabriela López Iñíguez, en relación a los hechos de público conocimiento en el marco de la orden de allanamiento y liberación ejecutada el sábado 23 de agosto.

“Más israelíes que judíos”

Fotorreportaje de norte a sur israelí. En medio de justificaciones históricas actualizadas, el día a día continúa en marcha.  Una búsqueda incesante que entremezcla pueblos con la conformación de un Estado y sus alianzas estratégicas.

 

“Si no es aquí, los judíos deberemos ir al mar. No nos queda otro lugar, esta es nuestra tierra”, se escucha a Martín, el guía que nos acompaña en todo el recorrido por Israel. En forma de eco esta afirmación, presuntamente necesaria y verdadera, se replica por las rutas, las ciudades y los pueblos.

Al anterior análisis moderno y políticamente correcto, lo complementa una obsesión por la propia justificación basada en una serie de interpretaciones sionistas de hitos históricos o religiosos en la búsqueda incesante de explicarse. Pero explicar qué. ¿La existencia de un Estado?, ¿la preexistencia de un pueblo?, ¿el quehacer geopolítico?.

Según la Biblia, tras salir de Egipto, el pueblo judío en el Éxodo vagó por el desierto durante una generación, para luego llegar a la tierra de Canaán. “En aquel día, el Señor hizo un pacto con Abram, diciendo: `A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates´”1.

La interpretación de documentos para probar la presencia histórica del pueblo judío tiene como argumento más antiguo las glorias por las conquistas en tierras de Canaán hacia 1210 a. C. del faraón egipcio Merenptah: “Los príncipes están postrados, diciendo: ¡clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos.(…) Yanoam parece como si no hubiese existido jamás, ysyriar (Israel) está derribado y yermo, no tiene semilla. Siria se ha convertido en una viuda para Egipto. ¡Todas las tierras están unidas, están pacificadas!”2.

El 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, Ministro de Asuntos Exteriores británico escribía a la Federación Sionista explicando que “el Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político que gocen los judíos en cualquier otro país”.

Israel como Estado se ha erigido, al igual que tantos otros, a través de procesos de conquistas que muchos –con sostenidas razones– calificarán de injustos. Pero desde cuándo hay justicia en una conformación estatal. Como tantos otros países: sometiendo, luchando y asesinando. Lo que tiene poco de novedoso u original. La asociación entre la violencia y el Estado israelí no es una excepción en cuanto a su conformación reciente, los tintes singulares aparecen con la penetración de justificaciones religiosas e históricas que no logran más que empantanar la situación.

Con Martín tratamos de no profundizar en debates políticos porque de movida nos entendimos en posiciones lejanas, y el viaje era largo para andar mirándonos de reojo tantos días. Pero es en sus palabras donde encuentro más explicaciones para entender la existencia de Israel: “Es que los judíos israelíes ya son más israelíes que judíos”.

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1Génesis 15:18
2Estela de Merenptah, descubierta en 1896 por Flinders Petrie.

Argentino y comilón

En 1938 la Junta Nacional de Carnes le pidió a Doña Petrona que escribiera un libro para disciplinar el consumo de los cortes de carne. Solo se trataba de favorecer la exportación, entonces: ¿quiénes somos los argentinos y qué comemos?

Somos lo que comemos, mastican las sabias dentaduras de los refranes universales. Si así fuera, en Argentina, ¿quiénes somos y cuántos somos?

¿Qué comemos los argentinos?, podría también preguntarse una clásica revista de domingos. Pero, si vamos por ahí, los ruidos en la panza no tardan en rugir: ¿Quiénes son los argentinos? ¿Es una identidad real? La misma revista podría afirmar, sin pensarlo un segundo, que los argentinos, de la misma forma que son el tango cuando bailan, son la carne cuando comen. La idea de un ser nacional que reúne ciertas características comunes, como pueden ser las formas de alimentarse, por el solo hecho de haber nacido en determinada porción de territorio es, desde la conformación de los Estados Nación modernos, un objetivo principal.

Si uno tuviera que arriesgar a boca de jarrón en nombre de la argentinidad podría decir e imaginar muchas cosas. Entre ellas: argentino es el asado, el locro, el puchero, el osobuco, el mate, el dulce de leche. Los imaginarios del argentino están a flor de lengua. Salen fácil: todos comen más o menos lo mismo, por argentinos, porque sí. Pero este sentido común, guiado por el del refrán universal, da como resultado una plato con espinas: todos comemos lo mismo, todos somos iguales….

A comer con cuidado, entonces.

Vale buen provecho preguntarse, sin que se revuelva el estómago de nadie, ¿qué tan reales son estas argentinidades? ¿Cómo se desarrollan estas tradiciones en el devenir? ¿Son casuales? ¿Son diseñadas?

La economía de la tradición: una historia de sinsabores

doñapetronaUn día de 1938, a Petrona Carrizo de Gandulfo, la famosa Doña Petrona, le golpearon la puerta. Era la Junta Nacional de Carnes, dependiente del Ministerio de Agricultura. La Junta creada por el presidente de facto Agustín P. Justo quería que la doña escribiese otro libro de cocina. Claro, no fue casual. Doña Petrona ya había editado el ejemplar canónico que la lanzó al puesto número uno del star sistem culinario: “El Libro de Doña Petrona” (1933).

Aquella edición, para entender un poco por dónde vienen las esencias, arrancaba así:

“Con este libro deseo ayudar a toda señora amante del arte culinario. Con él la persona más novicia puede confeccionar los platos más exquisitos. Las recetas están explicadas en forma clara y sencilla. Pido nada más que sigan al pie de la letra las instrucciones para su confección”.

Nada más, nada menos.

A las pocas páginas, Petrona insistía con otras representaciones. Por ejemplo, “Cómo arreglar el trabajo de la casa con poco servicio” es, incluso, un subtítulo entero dentro del libro. Más allá de cualquier consideración de época benévola que se pueda tener, escrito está lo que viene:

“Ante las dificultades que ha creado la escasez de servicio doméstico he creído de interés para todas las dueñas de casa tocar el tema y aconsejarles que, si bien a primera vista parece de difícil solución, no es un problema tal si se lo encara con ánimo resuelto y decidido. Este problema, recién se empieza a sentir entre nosotros, pero hace tiempo ya existe en toda Europa y Norte América”.

Es solo una cuestión de actitud. Y de disciplina, agregaría Petrona.

Son recetas de cocina y nada más,  podría vomitar alguno. Pero los objetivos de aquella Junta no eran ingenuos, más bien eran ocultos: había que escribir un libro que disciplinara el consumo y la utilización de los cortes de carne. Los integrantes de la Junta consideraban que la ingesta de carne era desmedida y desbalanceada para la economía nacional. Los inmigrantes de origen italiano, sobre todo, eran los apuntados, porque consumían carne de ternera a montones. La Junta necesitaba que la carne de novillo y de vaquillona, cortes más baratos, entraran en mayor circulación en el mercado interno de los alimentos. Y, sobre todo, precisaban desalentar la ingesta de ternera, corte fino, de exportación. Es así como “Los Cortes de Carne y su Utilización”, la coproducción de Petrona y la Junta, tiene 46 páginas dedicadas a recetas de novillo y solo 14 a recetas de ternera.

Es pertinente, en el marco de esta historia olvidada, invitar a la mesa a Eduardo Archetti, antropólogo y sociólogo, quien analizó la publicación en detalle: “Doña Petrona, en este libro híbrido, define una gramática culinaria, aunque basada en lo local y regional, que se percibe y se acepta ya como nacional. Comidas vinculadas a la economía y cultura local europea se transforman en el contexto argentino en elementos de una cocina nacional; comidas de un lugar o una región son, de pronto, comidas de una nación promovidas por la Junta Nacional de Carnes”. Según Archetti,  “para la emergencia de una cocina nacional se necesitan con cierta regularidad determinados ingredientes y materias primas, consumidores, cocineros y, lo fundamental, cambios en la actitud de la gente en relación a la comida”.

El novillo y los cortes de bife, según el libro, eran insuperables, mejor que los cortes de exportación.  En las páginas se hacía mucho hincapié en usar “las carnes apropiadas” para la confección de sopas y caldos. Las carnes apropiadas eran las que no se consumían y desbalanceaban la proporción necesaria para la política económica agroexportadora refundada en aquellos años por el célebre y entreguista pacto Roca-Runciman (1933), que concedía el parque nacional automor (transportes) a Gran Bretaña, además de derechos preferenciales a capitales ingleses, sobre todo en el sector frigorífico, a cambio de garantizarse a la potencia europea como principal comprador de carne.

Medir efectos únicamente a partir de la estrategia que se cocinó junto a la figura emblemática de Doña Petrona sería de glotón. Pero bien vale repasar las cifras que expuso oficialmente la Junta en aquellas décadas para entender la economía de las tradiciones que se proponían desde el ejemplar cultural.

En la década de 1930, post estallido de la crisis mundial, hubo un bajón en la exportación de carne vacuna. El primero del siglo y del modelo. Mientras que en la década del ´20 la exportación ascendía a 681.900 toneladas promedio por año,  en los años ´30 se redujo a 574.000 toneladas. No en vano ni sin por qué, entonces, las intenciones de disciplinar el consumo interno para poder contar con más cortes finos para la exportación. En efecto, la Junta se glorió en la década venidera ostentando que la exportación había escalado a 609.100 toneladas anuales.  En cambio, el consumo interno y la cantidad de carne por kilo per cápita ascendieron de manera constante año tras año.

La carne, en este caso, sangraba una lógica que se replica: construir identidades para adentro y venderlas para afuera. Lo “nacional” para la exportación: Tango for Export, Carne for Export.

Por otra parte, sobre el asado, cosa argentina si se la imagina, el libro cerraba con una sentencia: “Para hacer un buen asado, ya sea a la parrilla, horno, plancha o asador, hay que tener una habilidad especial, que no todas las personas la tienen”. Archetti sobre esta afirmación entiende que “Doña Petrona acepta dos verdades que serían ya evidentes en esa época: se nace asador y para serlo hay que ser hombre”.

Diversidades y regionalismos

Al olfatear el espíritu de los párrafos de las obras de Doña Petrona se puede vislumbrar un bajada de línea: los platos que se comen son así y asá, con puntos y comas. Las formas diversas, por lo menos en el texto, no viven.

La comida, entendida como unas de las formas de disponer identidades y otredades, y como forma de distinción, es en primera instancia, desde la propuesta oficial, unívoca. “Así se come en Argentina”, parecieran decir los libros de matrices culinarias.

Sin embargo, en el territorio todo se empasta. Y esos grumos no se van. Las diversísimas culturas de un mismo territorio, cada uno de sus regionalismos, el propio gusto de cada individuo, pone todo más revuelto.

La cultura culinaria argentina tiende hacia algunas construcciones difíciles de licuar con la vida cotidiana de los habitantes de las diversas regiones. Según Víctor Ego Ducrot, profesor universitario de ciencias de la Comunicación, estudioso del arte culinario, la cocina nacional es “poco original” ya que “la gastronomía argentina siempre dependió de los aportes extranjeros” y porque los platos “autóctonos” se limitan a  “los derivados de la cultura del maíz, como el locro y la mazamorra”.   Estudios como estos terminan por servir la idea de que lo nacional, en definitiva, es un majestuoso guiso entre las tradiciones criollas y las extranjeras.

La discusión podría rebajarse a los canales gourmet, a los especialistas de las disímiles especias, pero hay quienes sostienen que en las múltiples formas de alimentarse hay disputas de sentido que exceden una discusión meramente culinaria. Así lo entiende el docente del Seminario de Cultura Popular y Masiva de la Universidad de Buenos Aires, Christian Dodaro: “Si bien las formas de la cocina de los sectores populares son parte de sus memorias, de sus saberes, de sus formas de resistir y negociar,  como en todos los planos de la experiencia y la expresión cultural, los símbolos y las formas son reapropiadas por el poder”. “Por ejemplo – agrega Dodaro-  antes uno comía un plato de buseca y era un grasa, hoy se sienta en un restó de Palermo y le traen callos y es muy cool”.

“No es democracia para nosotros”

Levantando bien alto el estandarte por la visibilización del conflicto indígena en Argentina, Félix Díaz, líder de la comunidad Qom Potae Napocná Navogoh, explica las complejidades y los despojos actuales. “Estoy para representar y defender los derechos indígenas, no para negociarlos”.

La tierra sigue deshaciéndose de sus manos. Lo que para muchos es un recurso más, para ellos significa la fuente de vida, de cultura, de espiritualidad, de lazos comunitarios. Y si la tierra es vida, no tenerla significa, por lo tanto, morir.

Es porque muchas comunidades indígenas argentinas se han negado a desaparecer que la figura de Félix Díaz se nos presenta en grande; porque representa ese inacabable sentido de subsistencia y de dignidad que rechaza darse por vencido aun cuando diversos Estados y gobiernos se empeñan en que ya no estén más. Representando a la comunidad Qom Potae Napocná Navogoh de Formosa, aprovechando su estadía en Capital donde dará una conferencia el día lunes 28, Félix dio a NosDigital una extensa entrevista en la que habla de su actualidad como líder, de la situación política de sus hermanos, de las estrategias políticas para visibilizar la vida cotidiana de los que han sido despojados, de la dignidad del pobre y de lo absurdo de la falta de unidad. También reflexiona sobre los que cedieron las reivindicaciones históricas por un sueldo y de los pobres que no tienen qué comer. Su mensaje, en última instancia, enseña la búsqueda de un mundo en que se pueda “respetar al otro como ser humano y convivir y saber tolerar la diferencia”.

_DSC7008-¿Qué cambios ves en la comunidad a día hoy con toda la experiencia adquirida desde los inicios de su organización y reclamos?

-Hemos notado un cambio muy importante al día de hoy en relación a tiempos anteriores, que hemos sido manipulados, hemos sido esclavizados en todos los aspectos. Hoy en día la comunidad ha podido conformar una organización por la cual se sostiene por la participación de la misma comunidad; se ha formado una organización que se llama Concejo de Ancianos, que la forman hombres y mujeres adultos y jóvenes, que ha podido fortalecer la manera propia de organizarse, a través de las asambleas que deciden la política interna de la comunidad. A través de eso hemos podido sostener la lucha, el reclamo territorial que es el eje por el que se mueve la política interna del pueblo Qom, y eso ha sido muy favorable para mí como autoridad, ya que he visto cómo los hermanos se han podido empoderar de esa fuerza de decidir lo que tiene que ver con sus propios intereses. Y eso me alienta mucho, de que haya un cambio, que hemos podido notar en este tan poco tiempo, iniciado en el año 2000 y que dio una vuelta muy grande en el 2010 cuando explotó el tema de la represión y el desalojo. Esto tiene que ver con la madurez de la comunidad que ya no quiere que nos digan qué tenemos que hacer, que nos mientan que nos darán las tierras. Esto es producto de la propia conversación que hemos iniciado en el 2000 para entender qué nos estaba pasando.

¿Cómo impactó la diferenciación entre los sectores a favor del gobierno y quienes se mantienen intransigente con las reivindicaciones históricas en el seno de la comunidad?

-Nosotros no hemos notado la diferenciación interna, nosotros no lo vemos con preocupación porque los que están con el gobierno son un grupo de hermanos que son funcionarios del gobierno provincial, que no son autoridades para nosotros, para la comunidad. Pero lastimosamente el Estado usa las cuestiones jurídicas para poder discutir de igual a igual con nosotros porque tienen un instrumento jurídico en defensa del interés del Estado. Estos hermanos que se quisieron manifestar en contra de nuestros reclamos fueron desapareciendo porque el gobierno no puede mantener un grupo de personas pagándoles todos los pasajes, mercaderías, alojamientos, recursos. El Estado no puede comprar toda la dirigencia indígena, el liderazgo indígena, porque es como querer desviar la lucha indígena a través del sueldo. Lastimosamente el gobierno provincial y el nacional han podido legitimar la división de las comunidades mediante la creación de dos personerías jurídicas, una es provincial, la que es la titular de nuestras tierras comunitarias, y la otra, la nuestra es el RENACI que es una organización natural de la comunidad que se ha conformado democráticamente y que me ha electo como representante. Esa es la diferencia: la primera, la Asociación Civil, nunca fue elegida por la comunidad, sino que el gobierno pone a sus hombres de confianza para estar al frente de ésta. Esa es la diferencia, una que está por encima de la comunidad y la otra que es la de la propia comunidad que administra sus propios intereses como la agricultura, ganadería, caza, pesca y uso de los recursos para la artesanía, que son nuestras costumbres. Sin embargo, el otro grupo niega estas costumbres y dice que ya no se puede pescar, ya no se puede cazar y recolectar porque ya pasó, aunque muchos hermanos siguen manteniendo esos valores culturales, que nos da fuerzas para decir esto es lo que somos, esto es lo que queremos. Mientras tanto, el gobierno les da camionetas a los punteros de la comunidad: Cristino Zanabria, a los Camachi, pero que no se pueden sostener.

-Como dirigente indígena te ha tocado recorrer y relacionarte con diferentes comunidades a lo largo del país, ¿cómo se dio el intento de dividir a las comunidades a nivel nacional a partir de tu experiencia?

_DSC7026-La verdad he pasado momentos muy buenos y otros negativos, que me hicieron dar cuenta las cosas que yo he venido haciendo mandado por mi comunidad. Lo que yo me doy cuenta de esta lucha es que la autoridad nace de las condiciones que uno trae consigo, que trae por naturaleza, y la autoridad que muchos buscan en el ámbito político, religioso, se da por la búsqueda misma de poder. Ahí es donde está el engaño: “votame, yo te doy esto”, “votame y te doy lo otro”, y esa negociación que nunca hice, porque no me gusta engañar a la gente. Esta forma de pensar me ha servido para saber con quién sí estar y con quién no estar. Pero no puedo decir “con este no voy porque es oficialista” o “con este no voy porque es opositor”; lo que yo quiero es ampliar el espacio para dialogar y construir algo genuino entre nosotros para poder dejar herencia a la siguiente generación y que pueda mejorar los logros y falencias que nosotros hemos tenido. Toda esta experiencia que pude tener en este tiempo me ha servido mucho para poder parar y ver qué es lo que estoy haciendo, qué es lo que me pasa. Y entonces cuando salgo de mi comunidad y estoy en otra, y los hermanos me dicen “ayúdenos porque estamos mal”… La mente de algunos dirigentes indígenas cree que yo soy rico porque viajo, porque vivo en Buenos Aires, porque hablo en los medios, creen que vivo bien; pero esa mentalidad del político contamina al indígena. ¿Cómo les explicás a los indígenas que no vivís como viven los grandes líderes sociales, políticos, religiosos que son los que manipulan las mentes de las personas? Esta tarea que me tocó es muy rara y es muy difícil sacar conclusiones de lo que uno es: no puedo decir que soy bueno, malo, mejor o peor. Siempre digo que la gente tiene que definir qué clase de persona soy; no puedo decirles “che, deja de hablar mal de mí”, aunque mucha gente cree que por defenderme a mí esa es la solución. No, cada uno tiene que hacerse cargo de su mirada, sus críticas, de lo que uno es, porque conozco mucha gente que son grandes políticos partidarios, pero que la pasan mal, porque el liderazgo no te convierte en patrón, uno tiene que ser servidor de los demás. Cuando acumulan la riqueza se vuelven egoístas y más ambiciosos. No puede ser que un partido llegue a posiciones importantes y el gobierno se transforme en  propietario de la vida de los demás y después negocien con las grandes empresas multinacionales, se venden y nosotros seguimos en la miseria. Nosotros hemos votado a los gobernantes para que hagan bien y no lo que están haciendo. El tema indígena es una lucha muy débil, porque no tenemos un respaldo económico y jurídico que sea manejado por nosotros los indígenas, porque seguimos mendigando el acceso a la justicia. Yo tengo causas penales por defender los intereses del pueblo Qom, entonces el Estado Nacional nos ofrece la posibilidad de defendernos por medio del Centro de Estudios Legales Sociales (CELS), Defensor del Pueblo y Defensoría General de la Nación, pero si no queremos saber nada con el gobierno, ¿quién nos defiende? Si no tenemos recursos para movilizar o contratar a un abogado. Nos convertimos en mendigos al no tener acceso a la Justicia. Lastimosamente tenemos abogados indígenas que están con el gobierno pero son los que dicen que éste es el mejor gobierno, que está todo bien,  un gobierno que incluye a todos; y no se dan cuenta que se está muriendo su gente, que son sus raíces, sus orígenes, todo por tener una chapa de abogado ya se creen que son parte de la sociedad; sin embargo, son indígenas.

-Se ha hablado mucho sobre su estrategia de diálogo con muchos sectores políticos…

-Para nosotros no están dadas las condiciones para discutir de igual a igual ante cualquier organismo público y sus autoridades, porque que hay una discriminación hacia la realidad indígena que es ocultada. Pero cuando uno va al territorio, una experiencia que muchas veces es vista desde afuera, esta democracia no es democracia para nosotros, ya que se debería respetar y defender el derecho humano y no condicionarlo. Yo estoy para representar y defender los derechos indígenas y no negociarlos, porque no se negocian ni se venden, ya que son derechos constitucionales y hay una legislación que obliga al Estado a garantizar ese respeto que deberíamos tener para vivir de igual a igual. Todos provenimos de una misma familia, la Familia Humana, aunque se ha formado una sociedad dividida: la Iglesia defiende los derechos de su congregación, los partidos políticos los de sus miembros. Nosotros sabemos de dónde venimos y sabemos a dónde queremos llegar. El liderazgo está en uno mismo en un proceso que te marca la vida; yo llegué solo a tercer grado y he crecido mucho gracias al diálogo con todos ustedes, al diálogo con gente de la iglesia, partidos, gremios, organizaciones campesinas. No me preocupa lo que puedan decir que soy aliado de Massa, la Iglesia, de Moyano, de los que quieran; porque la función mía es pública y no privada, entonces cuándo es público uno tiene que ir y hablar con la gente aun cuando no esté de acuerdo con esa gente, transmitirles mis preocupaciones. Pero muchos de estos intelectuales y sabios hombres que están al frente del país se creen dueños y se equivocan. Dicen que porque son gobierno pueden hacer lo que quieran y no les importan las personas pobres, inmigrantes, indígenas. Entonces, ¿cómo puede entender una persona que está arriba a los que estamos abajo, que somos lo que siempre sufrimos? Porque si yo estoy viviendo con los que están abajo entiendo lo que eso significa: no tener agua, no tener salud, no tener comida, no tener trabajo. ¿Cómo voy a poder negociar con el de arriba si él no entiende lo que le pasa al de abajo, si nunca lo vivió?

-La comunidad Qom vive mayoritariamente en las dos provincias más pobres del país, Chaco y Formosa. ¿Qué significa ser indígena, Qom y pobre en los territorios?

_DSC7023-Lo que nos pasa es que la misma Argentina nos ubicó en ese lugar donde hoy estamos. Pero yo no me considero pobre, porque pobre es el que no tiene familia, no tiene casa, no tiene parientes. Me considero un ser humano digno de seguir reivindicando las cosas que competen a mi persona. Lastimosamente la imagen que usan los medios es “los indígenas son pobres, no tiene esto y lo otro”, pero nunca dicen por qué pasó esto. Al indígena lo empobrecieron, le sacaron su agua, su territorio, sus recursos, porque la vida está en ese lugar. Si no tenés la medicina del monte, si no tenés el agua y los recursos para vivir, te están matando y te conviertes en un ser miserable; te dan un terrenito de 20 por 30 y te peleás con tu vecino. Si vas a buscar trabajo tenés que tener títulos, tener un padrino político, si no tenés eso tenés que ir a rebuscar en la basura o ir en los campos privados y robar yendo a cazar o a pescar en sus propiedades. El que se adueñó de estos recursos no le importa que esos territorios hayan sido nuestros, que, según la propia legislación, nos ubica como pueblo pre-existente. Formosa se cree que es la pionera en reivindicar el derecho indígena, pero no lo es. El gobierno tiene que escuchar, no imponer. Se siguen muriendo los indígenas por el Mal de Chagas, la neumonía, la hepatitis, y ahora están habiendo casos de diabetes, que antes no se veían, las cataratas que han segado muchos hermanos, la discapacidad o la malformación de niños indígenas. Esto pasa porque estamos mal alimentados. Antes teníamos una alimentación equilibrada porque teníamos los recursos y ahora no. La comida que nos venden es comida chatarra, alimento que no es bueno. Si no tenés plata te morís de hambre. Esto es lo que genera la injusticia, la falta de escucha de los gobiernos a nuestro problema. Nuestra lucha está en la recuperación de territorio.

-En mayo del 2012 fuiste convocado como representante de tu comunidad, junto con representantes de Asuntos Indígenas y el gobierno de Formosa, en una mediación de la Corte Suprema ¿Qué novedades hubo sobre su dictamen de relevamiento de sus tierras?

-Para nosotros es un paso importante para hacer más visible la problemática Qom. Pero la Corte no es que se hizo cargo de la situación sino que buscó una mediación, entonces se negoció decir “vayan y releven las tierras”. El gobierno nacional y provincial llevó sus equipos técnicos e hicieron lo que quisieron, pero diciendo que cumplieron las órdenes de la Corte. Ese relevamiento no hizo lo que pedíamos, y yo, como autoridad, quedé fuera del título del territorio de la comunidad. Dentro de ese título estamos fuera 20 familias, que tenemos una causa penal por usurpación, y de esta manera el gobierno nacional y provincial avala la orden de la Justicia de la causa que tengo por violentar la propiedad privada en esos territorios. El Estado es el responsable de no resolver el problema real. Nosotros fuimos preparados para esta instancia y marcamos el territorio actual, el territorio público y el tradicional, y ellos dijeron que no,  porque respetaban lo que decía la asociación civil manejada por Cristino Zanabria, que olvida el sacrificio que hizo la comunidad en los 30’ y la lucha de su antepasado Trifón Zanabria que  consiguió el territorio con un gran esfuerzo que ahora él desconoce.

-A fines del 2012 fuiste invitado a Chiapas a permanecer un tiempo en el territorio autónomo administrado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ¿qué sensaciones te llevás de esta experiencia?

-La verdad que me ha servido mucho ver en qué situación se encuentran los hermanos, pero me entristeció estar en México y visitar la cárcel donde se encuentran detenidos muchos indígenas por defender sus territorios; y los que se encuentran libres no tienen la posibilidad de discutir de igual a igual con el Estado porque se han auto-aislado. ¿Cómo defender los derechos de uno cuando se desprende de la institucionalidad del Estado? Han logrado muchas cosas, pero con el correr del tiempo, si vamos a vivir eternamente en guerra, las siguientes generaciones serán las perjudicadas porque van a tener su mente de odio con el otro. Lo que nosotros buscamos es respetar al otro como ser humano y convivir y saber tolerar la diferencia. Estos hermanos con que he podido estar y ver sus escuelas autónomas y municipios autónomos, son mínimos los recursos que manejan porque no se les permite más. Un día uno me dijo “mira hermano, esto es lo que vivimos día a día, los blancos vienen borrachos y nos maltratan y no los podemos denunciar porque la justicia sabe que somos autónomos y no podemos tomar medidas propias contra ese blanco, porque el pueblo va a venir encima nuestra y somos pocos”. Es muy difícil sacar conclusiones cuando uno está de paso simplemente, tendría que estar ahí y pasar más tiempo, para ver lo bueno y lo malo. Los hermanos viven dedicados en la agricultura, las mujeres viven en sus casas, los territorios no están reconocidos que son propiedad de los zapatistas por el propio Estado mexicano. Es un conflicto que no va a parar nunca, pero son decisiones que uno tiene porque está cansado de tantas injusticias, de tantas muertes. Y los zapatistas tendrán sus razones y yo las comparto, los apoyo, porque son mis hermanos.  Fue doloroso estar ahí, porque no teníamos tiempo de hablar con toda la gente de día, sino de noche, cuando nos contaban todo su dolor. Sin embargo acá en la Argentina no vivimos de esa manera. Podemos vivir libremente, hablar con los medios, yo puedo viajar a Formosa, aunque reciba amenazas; pero no vivo como viven los zapatistas. Y eso preocupa, porque el mismo Estado es el que se encarga de destruir nuestros pueblos indígenas y es el que motiva el odio entre nosotros, para que nos matemos y las multinacionales se queden con nuestras tierras. A veces nos peleamos nosotros, entre los pobres, indígenas, campesinos por un corte de ruta; he visto mucho en los cortes de ruta como son los pobres los que más se enojan, nunca un rico va a estar en la zona, el rico vive en su casa, en otro país incluso.  No estamos en una situación agradable, y depende de nosotros, si cambiamos nuestra forma de pensar, de actuar y de valorar la vida. Todos constantemente están discutiendo. Anoche estuve viendo la repetición del video de Luis D’Elia y me dio mucha pena, porque yo a él le tengo mucho respeto. Lo conocí en el 2003 cuando estaba necesitando un pasaje, porque estaba varado acá en la Capital y no conocía a nadie y me preguntó cuánto necesitaba para volverme a Formosa y me lo dio. Ese gran hombre que estaba dentro de él desapareció, no sé cómo, y sentí con mucho dolor ver a ese hombre llorar impotente frente a los medios, querer justificar algo que se está haciendo contra el gobierno nacional. Pero si él no está pensando para recuperar la confianza del pueblo, hay que hacer algo. Es difícil para mí decir esto que estoy contando, estoy muy preocupado por esta situación y no sé cómo transmitir esto a los demás para que nos sumemos en la construcción de este país para el bien de las personas que sufren día a día. Porque no es bueno ir a un barrio de La Matanza, la Villa 31, en José León Suarez, hace poco estuve en un basural con unos chicos que trabajan allí y duele, duele porque son mis hermanos, mis conciudadanos, no son indígenas, pero son mis hermanos porque somos de la familia humana. ¿Cómo puedo ser indiferente ante los que pasan lo mismo que nosotros? Lo que yo quiero es brindar lo mínimo que tengo para que el otro se dignifique a trabajar para construir su propia vida y valorarse a uno mismo._DSC7031

El mar sin agua

Crónica desde el desierto de Guajira colombiano, un paisaje de película, donde las comunidades indígenas Wayúu son visitadas por turistas pero viven sin luz y sin agua potable. Las muertes se cuelan fuerte entre los chicos y los prenatales.

Las comunidades indígenas Wayúu del desierto de la Guajira, límite colombiano con Venezuela, viven sin luz y sin agua. “Viven” es una forma de decir, ya que ese departamento colombiano tiene una de las tasas más altas de mortalidad infantil y maternal de Colombia.

De acuerdo con el Departamento Nacional de Estadística colombiano, el total de la población guajira en el año 2014 es de 932.157 habitantes, de los cuales 379.404 son indígenas. En el período 2008 – 2013 murieron 2.969 niños menores de cinco años. 278 fallecimientos correspondieron a desnutrición, los restantes 2.691 responden a otras patologías, de las cuales muchas podían haber sido tratadas si los servicios funcionaran eficientemente.

Si a esa cifra se le suman las muertes fetales, que en el periodo 2008 – 2013 fue de 1.202, da un total de 4.171 niños, desde la gestación y hasta los 4 años de edad, muertos en la Guajira. El SIVIGILA, Instituto Nacional de Salud colombiano, reporta que allí en las primeras ocho semanas del 2014 murieron 3 niños por desnutrición y nacieron 47 niños con bajo peso al nacer (lo que implica igual número de madres gestantes o lactantes con desnutrición). La morbilidad materna extrema presenta 47 casos en el 2014 y la mortalidad perinatal y neonatal tardía llega a 20 casos.

Surcar el desierto

Pasando Uribia (llamada así por Rafael Uribe y que al mismo tiempo es la Capital Indígena de Colombia), está Cabo de la Vela. Muchos turistas colombianos y venezolanos se acercan a este pueblo Wayúu para pasar un fin de semana de aventura, sin luz, sin agua, pero con paisajes de película. Para llegar hasta allá el colectivo que alberga momentáneamente a los turistas abandona el camino asfaltado, luego de que su chofer le cargue nafta en un puesto maltrecho al borde de la ruta, donde el combustible traído desde Venezuela cuesta la mitad. Los turistas empiezan a aferrarse mejor a sus asientos: el paisaje se va tornando cada vez más hostil. Después de pasar un bosque de kilómetros de cactus, el horizonte se apodera de todo. Un espejismo les hace creer que ven el mar, pero no: es el desierto que se los tragó enteros. Divertidos, los turistas se sienten unos aventureros. La fantasía se les corta enseguida: más allá del espejismo, una persona cruza el desierto en bicicleta.

Los turistas observan mejor el suelo que aplasta las ruedas del colectivo: es blanco como la arena, y está lleno de caracoles. Allá donde hace miles de años hubo un mar, ahora cientos de caminos abiertos por ruedas de bicicleta y pasos firmes surcan el suelo. Es que los indígenas que viven en Cabo de Vela y sus alrededores, unos 900 aunque no existen cifras exactas, no tienen ningún transporte público que los lleve desde la capital de municipio Uribia hasta sus rancheríos. Los turistas recuerdan las vías del tren que se extendían paralelas a la ruta de asfalto. Ese tren, custodiado por puestos de policía cada cien metros, sólo va y viene hasta la mina de carbón, unos pocos kilómetros más allá.

Caramelos por la ventana

Después de una hora andando por el desierto, una personita se acerca corriendo al colectivo. Exige su peaje: caramelos. Si los turistas quieren pasar, lo nenes Wayúu deben tener sus dulces. Los turistas piensan que el colectivo va a parar para que ellos puedan darles a los nenes los caramelos en mano. Pero no: el guía les indica que deben tirar los dulces por la ventana, bien lejos, no sea cosa que los nenes se golpeen contra el vehículo… Los turistas preguntan que por qué esa forma; el guía los mira extrañado: “bueno, porque así fue siempre acá”.

Los nenes tienen semejante ilusión con tener caramelos que los turistas se resignan con arrojárselos desde la ventanilla. Ya las casas se hacen cada vez más frecuentes y el desierto se va terminando. Los nenes siguen saliendo de todos lados, bajo un sol inclemente y de lugares que los turistas hasta ahora creían inhabitables, algunos con sus uniformes de escuela – donde, nos dirán luego, casi no caben todos.

El pueblo empezó, una calle sin autos se abre frente a la trompa del colectivo y una pequeña sala de salud se hace presente, que a pesar del esfuerzo de los médicos y enfermeras realiza sólo intervenciones menores. Para cosas graves hay que atenderse en Uribia, a dos horas. La calle principal se extiende unos 900 metros hacia el frente, paralela a un mar turquesa sin olas a pesar del viento fuertísimo.

El desencuentro

Los turistas llegan a la posada donde se estiran las hamacas donde van a dormir. Notan que a lo largo de la calle se extiende un cableado eléctrico. El dueño de la posada, sentado orgulloso sobre una moto moderna que luego cargará de chivos para la cena, explica que se instalaron porque “en un momento nos iban a poner luz”. Yendo para la mina de carbón, el enorme campo eólico Jepirachi de 1,2 kilómetros cuadrados se extiende aprovechando los fuertes vientos de la Guajira. Produce 19,5 MW que se van a la moderna Medellín, capital del eje cafetero colombiano, y ninguno queda en Cabo de la Vela.

Varias mujeres Wayuú se acercan a los turistas, al mismo tiempo que les marcan una distancia enorme. Les ofrecen sus bolsos y pulseras tejidas. La mirada esquiva, la sonrisa imposible, las palabras pocas. Hablan entre ellas en su idioma Wayúunaiki. Les pueden sacar una foto, pero ellas luego se las cobran. Los turistas pueden estar ahí, pero sólo tienen para aportar los pesos para comer, cuando se vayan.

El primer día de estadía incluye el agua; el segundo ya no.

En el 2011 la Acaldesa de Uribia Cielo Beatriz Redondo Mindiola, en el ocaso de su mandato, comenzó la instalación de una planta para purificar el agua del mar, pero desde que se fue el agua potable sigue siendo un sueño. Ahí quedaron, como el cableado eléctrico, los caños y las duchas esperando transportar un poco de agua. Por ahora, tres veces a la semana un camión del municipio de Uribia abastece de agua a los habitantes de Cabo de la Vela; en temporada alta cuando el turismo sube el servicio es diario.

Ya se acercan las once de la noche y algunos Wayúu se apoyan en el tapial de la posada para ver la televisión que acompaña la cena de los turistas. En un rato los generadores que brindan luz al pueblo se van a apagar. Así que algunos indígenas ya reposan en sus hamacas, algunos al aire libre ya que no hay peligro de lluvias: hace dos años que no cae una gota. “Un cielo para todos”, reza un mural despintado en la pared de uno de los pocos ranchos de material: una promesa gubernamental que no se cumplió. Esa es la única presencia del Estado colombiano en la tierra de los Wayúu.

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La dureza de las manos

Lo que alguna vez algún vecino llamó mano dura se convirtió hace tiempo en una práctica cotidiana conocida como Gatillo Fácil.
Lo que alguna vez algún vecino de ese vecino llamó mano dura se convirtió en un policía aplastándole los huevos a un pibe de quince años.
Lo que alguna vez algún vecino de ese vecino del otro vecino llamó mano dura se volvió parte de la peor pesadilla de una familia que perdió a su hijo porque su hijo, que no tiene la culpa de ser pobre y de no ser educado y de no tener para comer y de no tener plata para ser lo que una sociedad te pide que seas, decidió robar y alguien se abusó de él y lo mató.
Lo que alguna vez algún otro vecino de ese vecino del otro vecino llamó mano dura se transformó en una oportunidad para que las mismas fuerzas del Estado -con otras o las mismas gentes entre sus filas-, que en otro tiempo de la historia torturaron a 30.000 personas por pensar lo que pensaban, volvieran a desaparecer cuerpos.
Lo que alguna vez algún amigo de ese otro vecino del otro vecino llamó mano dura se volvió un plan sistemático de pibes desesperados a los que la policía obligó a robar para ellos y a liquidar, después, en caso de que no lo quisieran hacer, porque la voz social de esa mano dura desautoriza a cualquier pibe que quiera denunciar lo que quiera.
Lo que alguna vez algún compañero de ese otro vecino llamó mano dura se transformó en una injusticia de otra injusticia más grande: se empezó a matar pibes, a torturar pibes, no a cualquier pibe, por ser pobre, por -en eso, siendo un estado y no una esencia- drogón, por ser -ocasionalmente y empujado por las circunstancias- ladrón, por ser parte de una esquina, por ser una oportunidad de poder, por ser pobre.

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¿Quién es la comunicación?

Martín Becerra baja al planeta Tierra algunos conceptos. Qué es comunicar y qué informar. Qué es lo público y qué lo privado. Por qué el periodismo es un servicio social o uno comercial. Todo en la voz de un especialista.

Un cuento de Roberto Fontanarrosa me recordó que los animales también se comunican. Se lo decía una mina a su amante. “Lo que pasa es que un cangrejo también podría decir que un ser superior es el que camina de costado”, respondía, palabra más, palabra menos, a la afirmación de que los animales no son inteligentes. “Hay animales que aprendieron nuestro lenguaje. Algunos tienen la inteligencia de un chico de cinco años”, seguía. ¿Entonces podrían ir a la escuela?, preguntaba él, enamorado, obnubilado, como yo que seguí pensando: ¿Qué es la comunicación? ¿Quiénes comunican? ¿Hay mejores comunicadores que otros? ¿Unos son más comunicadores que otros? Si la comunicación es siempre de a dos, ¿por qué las carreras se llaman “Comunicación social”? ¿Qué agrega el “social”? ¿Comunicar es informar? ¿Comunicar es preguntar? ¿Se puede terminar de comunicar? ¿Se puede terminar la comunicación? Cerré el libro y busqué en la memoria algún referente que me aclarara esas cuestiones. Las grietas de la televisión me habían mostrado, durante la discusión por la ley de Servicios de la Comunicación Audiovisual a un tipo interesante y claro.

Martín Becerra, comunicólogo, autor, entre otros libros, de Los monopolios de la verdad, con Guillermo Mastrini, y Wikimedialeaks, con Sebastián Lacunza, piensa en voz alto algunos términos claves de la comunicación que tenía flotando y no terminaba de definir.

-¿Qué distinción hay entre información y comunicación?

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

-La distinción clásica es la capacidad más dialógica de la comunicación: implica un proceso social, una circulación social de sentido, no solamente datos. La comunicación es siempre social porque supone que el sentido circula, se negocia, que es conflictivo. Llamar a una carrera comunicación social es redundante. Da un énfasis mayor en que el sentido no se da unilateralmente sino que alguien le asigna sentido, más allá del productor del signo. Esa es la diferencia importante.

 -¿Qué pasa, entonces, con los trabajadores de la comunicación?

-Son trabajadores de una materia que es social, como la comunicación. Al ser social la comunicación, implica también un derecho, a diferencia, por ejemplo, del sector de la salud. Un trabajador de la salud tiene exclusividad en su ejercicio. En la comunicación no hay tal desiderátum que de manera cristalina y categórica pueda diferenciar a alguien por cuyos estudios logró un nivel de la comunicación que no alcanzaron otros sin esos estudios. La práctica de un cirujano es muy distinta a la de un periodista. El derecho a operar no es un derecho social; es el de la salud el derecho social.

-¿Qué pasa cuando todos tenemos tanta facilidad para comunicar a grandes grupos, como con las redes sociales?

-Cada vez más, en las últimas cinco décadas, por lo menos, tenemos procesos de miniaturización de tecnologías que antes eran carísimas y no estaban al alcance de buena parte de la población. Esto no significa que todos hoy tengan acceso. Sí es cierto que hoy la posibilidad de grabar una entrevista está al alcance de muchísimas más personas que antes. Las tecnologías posibilitan, pero a la vez vigilan y controlan. El ejercicio de este derecho de la comunicación, al mismo tiempo que esas tecnologías se diseminan en la sociedad, se complejiza más y pone en mayor tensión la cuestión de los profesionales de la comunicación en comparación con los no profesionales.

 -Si la comunicación es un derecho social, ¿por qué habría que albergar a espacios privados?

-Porque vivimos en sociedades capitalistas. Por lo tanto, el sector de los medios de comunicación que involucra grandes cantidades de recursos para funcionar, en una sociedad capitalista exige que haya una buena parte de esos medios con fines de lucro, supuestamente para sostener el costo de esa información y ese entretenimiento. En América Latina, con mucha asistencia estatal que todavía hoy existe –la publicidad oficial es eso- el sector privado fue el único que prosperó. En un esquema no capitalista, podría decir que si se declarara un bien social, habría que ver cómo se costea desde un aporte que no sea el fin de lucro.

-¿Qué implica que la ley en los primeros artículos hable de servicio de comunicación?

-Hace esa definición, pero no implica mucho. Inmediatamente dice que es un servicio de interés público. Si fuera, en cambio, un servicio público, debería haber una garantía de que ese servicio, en condiciones satisfactorias sea servido con fuerte regulación estatal. El servicio de interés público tiene menores exigencias en cuanto a la prestación. Está menos atravesado por la posibilidad de que sea el lucro o la capacidad adquisitiva del usuario la calidad del servicio.

-¿Qué son los medios comunitarios, los medios alternativos, los medios populares?

-Es difícil definir de manera concluyente a las tres categorías. En la tradición de ese tercer sector estuvieron confundidas muchas veces. La tradición de los medios comunitarios no es necesariamente antisistema. Tienen una impronta en la comunidad. La comunicación comunitaria es de base, inserta en el lugar donde se realiza. Hay medios y organizaciones de medios comunitarios que tienen un programa más de avanzada y hay otros que no.

Los medios alternativos nacen con una impronta antisistema, cuestionándolo, cuestionando el statu quo, la distribución de todos los recursos dentro del sistema. El programa político es más claro. Se supone que los medios alternativos tienen una reflexión acerca del uso alternativo de los medios. Me parece a mí, tienen un plano de conciencia o normativo que creo que es distinto al de los medios comunitarios. Enfatiza en el uso contrahegemónico del medio. Hay que ver cómo se resuelve eso cotidianamente en una grilla de programación. En algunos casos conduce al aislamiento liso y llano. El paradigma del contraflujo es el paradigma de un medio alternativo y no el de un medio comunitario. La Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA, de Rodolfo Walsh, es un medio alternativo y no comunitario. Está organizado por un sector que se asume como vanguardia y no pretende hacer un trabajo en la comunidad a cara lavada, entre otras cosas, porque hay una dictadura militar que se lo impedía.

Medios populares, en mi clasificación, diría que uno los sitúa en confluencia con los comunitarios y los alternativos. Tienen un desafío ineludible: vincularse orgánicamente con esa comunidad o ese pueblo. Si sos un medio popular, tenés que tener relación con los sectores populares. Estudiando casos de toda América latina, se encuentran experiencias orgánicamente vinculadas a los sectores populares o comunitarios y muchas otras experiencias donde eso no sucede y hay un aislamiento completo. Cabe una introspección para cada uno de los medios, entonces

¿Ese vínculo orgánico se da por el mensaje, por el emisor, por el receptor?

Pensando en voz alta diría que ese vínculo orgánico puede ser en tanto la lectura de una representación de las necesidades de comunicación que tiene esa comunidad. Puede ser en tanto lógicas de financiamiento. Si el medio realmente representa los intereses populares, a menos que uno piense que el pueblo está totalmente engañado por los medios comerciales, puede ese sector social ser sostén económico del medio que lo representa. Ese vínculo orgánico debería darse a partir del acceso y la participación en la gestión (organización, administración), la grilla de programación, el financiamiento. Eso es un vínculo orgánico. Insisto en que es una caracterización de tipo ideal. En la práctica es muy difícil verlo, pero es interesante manifestarlo para ver si hay o no acuerdo y, si hay acuerdo, si eso es un objetivo o no. Un problema recurrente es el aislamiento.

Las leyes en América Latina, ¿cómo los contemplan?

En general lo contemplan y eso es una novedad. Antes de la ley que fue como resorte, en 2004, en Venezuela, no había en América Latina ninguna legislación que permitiera que los actores sin ánimo de lucro participaran de las licencias de televisión y radio. Eso representa un giro copernicano en materia de acceso a la comunicación y por tanto, del derecho.

En segundo lugar, diría que cada país lo está resolviendo de manera distinta. Después de 2004 Venezuela. En 2007, Uruguay. En 2009, Argentina. Recientemente Ecuador. Son distintas todas estas leyes. Otros países, como Brasil, sigue criminalizando a radialistas comunitarios. Los gobiernos de Brasil siguen operando como operaban los viejos gobiernos de Argentina, decomisando equipos, todo lo contrario de lo que marca el derecho de la comunicación. Dicho esto cabe aclarar que las diferencias en cada país son muy grandes. En Venezuela y Ecuador se define a los medios comunitarios muy de acuerdo a cómo lo interpreta cada gobierno. Eso merece una crítica: si para ser comunitario, necesitás un vínculo orgánico con el Estado, eso lesiona la misma condición de comunitario, el vigor autónomo. Al Estado las leyes ya le otorgan una cantidad importante de medios para gestionar. En Venezuela, según yo observo, el gobierno hace un uso del concepto de lo comunitario que implica en la práctica una cooptación de ese sector por parte del Estado. Conceptualmente y políticamente el Estado no es lo mismo que el sector comunitario. Desde mi punto de vista no pueden mimetizarse uno y otro.

Martin Becerra