BASURA

Montañas de residuos de 36 metros, líquidos lixiviados y empresas y gobiernos que se pasan la pelota. Un basural que fue prohibido y sigue funcionando en Ensenada, otra de las alertas para los vecinos del sur.

Una situación hogareña cotidiana: sacar la bolsa de basura con pocos días en el tacho y que se escurra un líquido asqueroso. Cuanto más tiempo dejamos la bolsa reposando en el cesto, mayor es la cantidad de líquido. Esa sustancia, multiplicada por miles y miles de toneladas de basura, resultado de todo tipo de desecho domiciliario, forma un arroyo de desechos químicos tóxicos en Ensenada a pocas cuadras de las casas de los vecinos.

Esos líquidos, llamados lixiviados, se generan a partir de los residuos sólidos urbanos sin tratamiento ni separación que llegan todos los días a los rellenos del CEAMSE. En Ensenada se ubica uno de ellos y hace siete años que la Corte ordenó cerrarlo, sin éxito.

El Complejo ambiental Ensenada se encuentra en Diagonal 74 y Canal del Gato, en el partido de Ensenada, y fue inaugurado en marzo de 1982. Recibe los residuos sólidos urbanos de los partidos de Berisso, Ensenada, La Plata, Brandsen y Magdalena en un promedio de 1.060 de toneladas por día.

El CEAMSE es un órgano autártico que funciona como un gran depósito que terceriza muchos servicios: cobra para enterrar los residuos (200 pesos por tonelada, La Plata recibe más de 200 toneladas por día), pero también cobra para recoger los residuos y llevarlos hasta los rellenos.  El complejo entramado incluye además el gremio de Camioneros, y relaciones más o menos antipáticas con los gobiernos locales.

El caso Ensenada

Marcelo Martínez, Presidente de la ONG Nuevo Ambiente, una de las cuales llevó el caso a la Corte, enumera las leyes que el CEAMSE viola con el basural de Ensenada: “Incumple con la Ley Nacional y Provincial de Presupuestos Mínimos de Gestión Integral de Residuos. También incumple puntos de la Ley Integral del Medioambiente de la provincia, porque el relleno está ubicado a pocos metros de zonas urbanas”. Además, la Dirección Provincial de Vialidad prohíbe por decreto la llegada de residuos generados en los partidos que se encuentren a una distancia superior a 20 km, como es el caso actual de Magdalena y Brandsen. “Los rellenos sanitarios no pueden estar ubicados en zonas de bañado, como es el caso de la superficie de Ensenada, ubicada a centímetros de las napas freáticas”, sigue Martínez refiriéndose a las montañas de basura con altura de 36 metros, que producen contaminación comprobada científicamente en el aire y en las napas.

“Hay muchas irregularidades por las que nosotros entendemos que no puede seguir funcionando y así nos dan la razón los dos fallos judiciales en primera instancia. Siguió funcionando porque hay un acuerdo homologado por la Corte que tampoco está cumpliendo el CEAMSE ni la Provincia de Buenos Aires, por el cual tenían que cerrar el relleno y buscar una alternativa”. Esa alternativa no fue hallada por el gobierno de la provincia en estos últimos siete años y por eso la Justicia llamó a una nueva audiencia para el próximo 7 de julio: “Siete años para buscar una solución y no lo hicieron, estaban por construir una planta de tratamiento, está paralizada la obra. Lo que ha demostrado la Provincia de Buenos Aires es una falta de compromiso y una falta de noción de gestión en cuanto al manejo de los residuos”.

Fantasía y realidad

El Complejo ambiental Ensenada se encuentra en el área de influencia de los acuíferos Pampeano y Puelchense, por lo que laboratorios externos a CEAMSE realizan controles cuatrimestrales de las aguas subterráneas en los 17 pozos de monitoreo para verificar que no haya contaminación por flujo de líquidos lixiviados. Asimismo, en forma semestral se llevan a cabo controles en las 3 estaciones de muestreo de aguas superficiales.

En cuanto al control de las emisiones gaseosas y del control de la calidad del aire, el Complejo cuenta con 4 estaciones de monitoreo que realizan controles mensuales junto con laboratorios de la CNEA. Sin embargo, los resultados que arrojan estos estudios no son en la práctica vinculantes, como la ley que lo prohíbe.

Un estudio de la autoridad del Agua de la Provincia sobre los pozos de monitoreo de las napas de agua subterránea comprobó la presencia de plomo y cadmio en las napas Puelche y Pampeana, producto del percolado de los líquidos lixiviados del relleno, el cual, al no poseer la protección adecuada en su base (membrana), contaminó el reservorio acuífero de la región. Estos pedidos se complementaron con los solicitados al Laboratorio de Hidráulica del Ministerio de Obras Públicas bonaerense, en donde se analizaron las aguas superficiales de los arroyos circundantes del relleno, encontrándose una alta demanda biológica (DBO) y química de oxígeno (DQO).

El estudio comprobó además:

– Que los líquidos contaminados de la basura desembocan a través del arroyo El Gato, a menos de 1000 mts. de la toma de agua que provee agua corriente a Ensenada, Berisso y al 50% de La Plata.

– Que las montañas de basura además de contaminar, modifican la estructura paisajística de la región.

– Que recibe actualmente 28.000 toneladas de basura por mes, 950 toneladas diarias, en un relleno colapsado.

– Que aún sin datos oficiales, se han constatado casos de leucemia, lupus, púrpura, conjuntivitis, infecciones de piel y respiratorias, enfermedades concurrentes en gente que vive cerca de basurales.

Alejandro Meitin, presidente de la ONG Ala Plástica y vecino de Ensenada, describe tres líneas fundamentales de contaminación: la de los suelos y napas por los jugos lixiviados, la contaminación del aire (que incluye olores insoportables) y la enfermedad que contraen las aves y roedores de la zona.

“Entonces, uno de los problemas fundamentales es que nosotros vivimos en una planicie de inundación y con una napa que sube de acuerdo a las lluvias y crecidas del río, terminamos en definitiva muy en contacto con los jugos”, describe Alejandro.

 

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