“Gracias a los y las que pusieron el cuerpo”

Celebramos la primera graduación de estudiantes del bachi popular trans Mocha Celis. En la senda por la inclusión y la visibilización desde la escuela.

“Queremos agradecer a los y las compañeras que pusieron el cuerpo estudiando”.

Dice alguien, en un video.

“Cada vez que vamos, es un día menos de poner el cuerpo en una esquina”.

Dice alguien, en persona.

Abel-Francois Villemain es un tipo que vaya uno a saber quién carajo es. En Wikipedia algo dice de él, pero, la verdad, a quién le importa. Algún académico dirá que en Argentina es un tipo importante, pero la verdad es que ni cruzó los Andes ni fue un delantero que hizo un gol en el último minuto de un clásico. Pero acá tiene cierta fama: Domingo Faustino Sarmiento arranca “El Facundo” citando una frase de él en francés que los pibes del secundario nunca entienden porque, claro, está en otro idioma. Pero, para 1845, en Latinoamérica, citar a un francés, seguro, era un elegante símbolo.

Sarmiento por el MOCHA CELIS.
Sarmiento por el MOCHA CELIS.

En la entrada del Palacio Pizzurno, donde funciona desde 1903 el Ministerio de Educación –en realidad, antes se llamaba Consejo Nacional de Educación-, hay, a la derecha, un cuadro de San Martín y a la izquierda uno de Sarmiento. Unos pasos más adelante hay, también, un busto de yeso de Sarmiento, parecido al que hay en miles de patios de escuelas de Argentina. Unos pasos más adelante hay un cartelito donde está la imagen, también, otra vez, de Sarmiento.

Para llegar al Salón Blanco del Palacio Pizzurno hay que subir al segundo piso. Cuadros, arañas colgadas del techo, detalles en dorado y columnas con relieve conforman el establishment estético de la sala. A priori. Porque en un costado, en un banner gigante, aparece, otra vez, Sarmiento, pero de otra manera: con rulos amarillos, con los labios pintados con rouge rojo y con los cachetes maquillados con un redondel rosado. Sarmiento, otra vez, es un símbolo: está por arrancar la ceremonia de la primera entrega de diplomas a las y los y les egresadxs del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, una institución educativa creada autónomamente el 11 de noviembre de 2011 (11/11/11), primer bachillerato popular para personas travestis, transexuales y transgénero –aunque, claro, es abierto a cualquiera que quiera terminar sus estudios-, que funciona en la Mutual Sentimiento, en Lacroze 4181, quinto piso. La imagen es divertida y es el símbolo de esta institución educativa que hoy tiene la primera promoción en “perito en el desarrollo de las comunidades”. La imagen ridiculiza a Sarmiento.

Pero, perdónenme que lo diga: lo único verdaderamente ridículo es volverse un busto de yeso o poner frases por quien las diga.

Acaso, esta sociedad ya ha hecho demasiado daño analizando, primero, cómo vive y expresa cada uno su sexualidad y, recién después, qué piensa de la vida.

***

Alma vivió en Plaza Flores: no en la zona, en la plaza. Cuando tiene que explicar para qué le sirvió ir al Bachillerato, teoriza algo que nadie espera: “Esto me dio fuerza en las palabras. El Mocha me enseñó a hablar y, desde ahí, a no recurrir a la violencia para resolver todo lo que nos excluye la sociedad. El estudio es la mejor manera de salir de la plaza”.

Imágenes: Sol Avila G.
Imágenes: Sol Avila G.

Lohana Berkins, fundadora de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT), brillante teórica de un tema en el que la sociedad acumula burradas por ignorancia o por fascismo, teoriza todavía más: “Hay que discutir por la calidad del derecho. Cómo se puede ejercer un derecho sin saberlo”.

María Rachid, legisladora, teoriza más: “Esto tiene que funcionar como mínima reparación ante tanta exclusión de décadas de parte del Estado. Esto no es un parche como la pensión. Esto es inclusión”.

En el Salón Blanco, hay familias emocionadas que lagrimean y aplauden, como en cualquier lugar de este país, y probablemente del mundo, frente a otro familiar que se gradúe. Las pibas que van a recibir sus diplomas se sacan selfies, se dicen potra y se elogian los vestidos. Un señor barrigón le dice a otro: “Qué garrón son las entregas de diploma, siempre duran una eternidad”. Todo a la justa medida de una típica fiesta de graduación. El que entra al salón, claro, se va a emocionar y se va aburrir, a la vez, como pasa en cualquiera de estos casos.

Pero esa no es la discusión.

Las y los y les –el uso del les se corresponde con el uso del Todes, que es una denominación que se utiliza en el Bachillerato, según cuenta el director- alumnos y alumnas y alumnes de primero, segundo y tercer año del Bachi Mocha Celis, con su graduación, discuten en lo que parece un sencillo acto algo que es determinante: entrar o no entrar dentro de la cobertura del Estado, que es una forma de entrar o no entrar al hecho de ser ciudadano. Esa no es un visión de este texto: curiosamente, con visiones de lo más fascistas, Sarmiento escribe en su obra El Facundo sobre esto mismo, quién entra y quién no en el Estado argentino.

Porque acá, como dice el director de la escuela, se está en la ceremonia de graduación de una “escuela con otras lógicas políticas, pedagógicas y emocionales”. Porque acá, como también dice el director, se está discutiendo que “nadie le robe la infancia a nadie”. Porque acá se está lejos de eso que alguna vez dijo algún medio sobre este Bachillerato, que era un lugar donde se enseñaba a ser travesti.

Históricamente, la escuela es el lugar donde la gente se construye como gente y la sociedad se edifica como sociedad. El 60% o 70% -la cifra es poco precisa porque no existen cifras formales desprendidas de los censos sobre la cantidad de personas trans en Argentina- de los y las trans en Argentina no terminaron el secundario. El 80% ejerce la prostitución y, la mayoría, si pudiera dejarla la dejaría. Desde 1993, en Argentina, según la Reforma de Eduación de ese año y de la Ley Nacional de Educación de 2006, la escuela secundaria es obligatoria. 12 millones de estudiantes abarca el Ministerio de Educación –según palabras de Alberto Sileoni, ministro de Educación, presente en el acto-, pero ni el propio Ministerio de Educación tiene idea de cuántos alumnos de esos sufren discriminación por su orientación sexual y/o identidad de género. Claro está, esto es un Bachillerato Popular, no una escuela literalmente del Estado.

Festejo al egreso.
Festejo al egreso.

Se repite: la escuela secundaria es obligatoria.

Se agrega: el artículo 14 de la Constitución Nacional dicta: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.

A veces, muchas veces, las leyes son solo leyes que pocas veces se aplican.

¿Qué quiere decir que no se aplican?

“Muchas chicas dejaron de venir porque cuando se tomaban un subte o un colectivo las agredían o las discriminaban y, si no tenían plata para un taxi, les costaba moverse por la ciudad. Por eso, dejaron. Mi recomendación es que se animen, es que tenemos derecho a ejercer nuestros derechos, es que no nos tienen que privar de lo que nos pertenece”, dice una de las pibas que se egresa.

Y en esos momentos, ¿dónde está Sarmiento para ocuparse de que realmente los derechos se cumplan?

En esos momentos, es de yeso.

¿Cómo hacer tu propia escuela?

Guía práctica para que cada vecino y vecina, de 0 a 150 años, pueda hacer su propia escuela pública en caso de que, una vez más, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires falle en la generación y en la distribución de vacantes on-line para el ciclo lectivo de 2015.

La Guía se presenta en la misma semana en que se lanzó la nueva inscripción, que podrá hacerse por internet o llamando al 147, un call center del Gobierno de la Ciudad.

Para no aportar más confusión a un sistema ya confuso que en algunos casos pareciera confundir de forma adrede aparece:

(*) En imprenta, el caso de la escuela Carlos Fuentealba, en el distrito quinto de la Ciudad, para que lo puedas hacer en tu casa.

(**) En cursiva, datos, comentarios, acotaciones, curiosidades importantes, curiosidades poco importantes.

1- El lunes 3 de febrero de 2014, el ministro de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Esteban Bullrich, anunció formalmente que entre 7000 y 9000 chicos –en una cifra que él mismo explicó que podía variar- se quedarían sin vacantes para acceder, en ese ciclo lectivo, a la escuela pública. “Los errores que hemos cometidos llevaron a que cuatro mil familias fueran desplazadas”, arrancó su discurso, en el que intentaba explicar que el error había estado en el “acceso directo” al sistema de inscripción online de vacantes que se estaba estrenando en este año.


En realidad, el conflicto no arranca ahí. 2014 no fue el primer año en el que faltaron vacantes. Tampoco fueron entre 7000 y 9000 chicos los que se quedaron sin vacantes –el número se elevaba por encima de los 11000 casos-. Pero en los distritos de la zona sur de la Ciudad, en especial en el distrito quinto -Parque Patricios, Barracas-, los problemas de vacantes habían arrancado hace años, aunque el sistema on-line, el volumen de chicos y de chicas sin escuelas de este caso y la mediatización del problema volvían todo más evidente esta vez.

2- El anuncio de Bullrich no se dio en cualquier momento. En febrero de 2014, todavía no se habían cerrado las paritarias docentes a nivel nacional –sí en algunas jurisdicciones- por lo que el ambiente se encontraba caldeado y, por lo tanto, en estado de organización y de participación. La falta de vacantes se volvió un motivo más para la movilización y para la planificación de una acción directa: si el Ministerio no resolvía el conflicto de las vacantes, resolverlo generando nuevas escuelas a través de la toma de terrenos ociosos del Gobierno de la Ciudad para volverlos escuela. Desde la Asamblea de Maestros de Distrito Quinto, acompañada por distintas organizaciones, surgió la idea de tomar un edificio ubicado en la calle Monteagudo al 351, que hacía años funcionaba como un proyecto abandonado de escuela.

Como parte de uno de los principales proyectos urbanos de la gestión PRO en la Ciudad, que consiste en transformar el barrio de Parque Patricios –hasta zonas de Barracas- en un polo tecnológico-industrial-comercial (que incluyó hasta la posibilidad de un nuevo Puerto Madero en donde hoy funcionan las instalaciones de El Borda y el Moyano), se planificó la construcción de un Banco Ciudad en la zona. Por estatuto, cada vez que se planifica este banco tiene que planificarse, con él, la escolaridad pública de los hijos de los empleados. Como parte de ese plan, el Ministerio de Educación planificaba la apertura de la primera escuela bilingüe argentino-china. Eso se decía, pero la escuela ni siquiera entraba en obra.

3- El 25 de febrero, hay una movilización de la Asamblea de Docentes del Distrito Quinto hacia una exescuela en Manuel García 370, abandonada. Ese día, se considera seriamente tomar la escuela de Monteagudo al 351. Ese día, también, se define en debate general que la escuela se llamara Carlos Fuentealba, para reivindicar al maestro asesinado el 4 de abril de 2007. Por la tarde, el Gobierno de la Ciudad publica en un boletín informativo de su página web que la escuela argentino-china entra en obras y que se inaugurarán algunas salas.

De ninguna manera, esas salas de esa escuela podrían suplir la falta de vacantes, vinculadas ya abierta y mediáticamente no con problemas del sistema on-line sino con la falta de infraestructura, que incluía aulas, en otras escuelas, en otros distritos, separadas con biombos. Los terrenos ociosos del Gobierno de la Ciudad son muchos. La idea de tomar uno y volver escuela continúa, a pesar del anuncio. Ya se sabía del edificio que quedaba en Manuel García al 370, que había sido una escuela hasta 2009, que luego había cerrado, que tenía 21 dueños, entre otros el Estado, que estaba abandonado.

4- El 26 de febrero, se decide tomar el edificio de Manuel García 370. Dentro, había una persona vestida con el uniforme de una empresa de seguridad privada –nunca se supo quién de los 21 dueños lo había contratado- y un cuarto con cámaras de seguridad. Pacíficamente, se lo invitó a retirarse del lugar y, pacíficamente, aceptó hacerlo. La Asamblea de Docentes del Distrito Quinto no tenía, como el resto del movimiento docente, experiencias recientes en tomas de terrenos para volver escuelas. Sí había casos semejantes en otros distritos, con tomas de terrenos para otro tipo de usos. Con la toma realizada, se le solicita al Ministerio de Educación una audiencia.

El personal de seguridad privada sigue yendo al edificio y se sienta fuera. Aparecen patrulleros, pero al ser una propiedad abandonada, no hay demasiado movimiento para expulsarlos. Evidentemente, el abandono del Estado a la zona es tan alto que, ni siquiera, hay desesperación por la toma. Sin embargo, la Asamblea no abandona ni sus discusiones internas, ni su ritmo de construcción transformadora.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

5- El Ministerio no responde a la solicitud de una audiencia. Sin la audiencia, no hay posibilidad de poner en marcha la formación de la escuela. Por eso, se toma otra decisión: tomar un terreno ocioso que sí le importe al Gobierno de la Ciudad. Nuevamente con la consigna “Acá tiene que funcionar una escuela”, se toma un edificio ubicado en la avenida Jujuy y la calle Estados Unidos. Esta vez, sí importa: aparecen desde patrulleros hasta funcionarios que negocian la liberación de esta nueva toma a cambio de una audiencia para poner en funcionamiento la escuela de Manuel García.

La toma del edificio de Jujuy y Estados Unidos no fue una casualidad. Alguien tenía el dato de que de allí saldría un proyecto inmobiliario. Era un terreno cedido de parte del Gobierno Nacional al Gobierno de la Ciudad. Fue un método de presión para generar una reunión con un Estado que, naturalmente, y nunca hay que perderlo de vista, juega a la lógica del abandono.

6- El edificio de Jujuy y Estados Unidos se abandona pacíficamente. Se concreta una reunión con el subsecretario de Gestión Económica y Financiera, Carlos Javier Regazzoni. El funcionario admite la predisposición del Gobierno de la Ciudad para comenzar con el plan para volver escuela la propiedad de Manuel García. Con un pero: como se trata de una propiedad ocupada “ilegalmente”, hasta que no exista la ley que expropie el terreno para volverlo escuela, Regazzoni niega su campo de acción, diciendo que él no va a hacer nada en ese marco de “ilegalidad”. Por esa misma razón, no va a visitarla.

La conformación de una escuela requiere, primero, del terreno. Eso se consigue a través de un proyecto de ley de expropiación que, en este caso, debe tratarse en la Legislatura (primero, en la Comisión de Educación); con la ley firmada, se debe elaborar un proyecto arquitectónico para acondicionar el edificio; con el proyecto, debe llamarse a licitación a quien se haga cargo de la obra; con la licitación acordada, empiezan las obras; con las obras, aparece la creación de la escuela, que contempla desde la lista docente a cargo hasta la apertura de vacantes.

7- La Asamblea se ve obligada a dos acciones políticas. La primera es no deshabitar el edificio de Manuel García y hacerlo funcionar activamente: por eso, se realizan festivales, hay talleres y eventos culturales; además de mantener una vigilia constante. La segunda es conseguir legisladores que lleven el tema de la expropiación a la Legislatura. Activamente, salvo el PRO, en ese tiempo, se acercan a la toma militantes que van desde el Partido Obrero, pasando por La Cámpora, llegando hasta Franja Morada. Finalmente, las legisladoras Lorena Pokoik, del Frente para la Victoria, y Victoria Morales Gorleri, del PRO, presentan el proyecto que el 3 de abril se vota. Así, se aprueba la expropiación del terreno.

La legislación no implicaba el inicio de la construcción de la escuela. Aunque, tal como explicamos en esta misma guía, era uno de los pasos, el resto no sale como dominó. Necesita de empuje, de entender que lejos está de funcionar esta República como dicen que debieran funcionar las repúblicas y que no porque lo dicte una ley va a avanzar. De la ley al acto hay un abismo.

8- La Asamblea, con sus representantes, siguió avanzando. Volvió al punto 6 y mantuvo, nuevamente, una reunión con Regazzoni, quien ya tenía lo que quería: la ley y el terreno expropiado. El funcionario admite que hay un problema: el presupuesto para infraestructura en educación ya está ejecutado y ya está utilizado. La Asamblea entiende que patearlo a 2015 abre la chance de la dilación, en un Estado que, de por sí, ya no pude asegurar ni las vacantes de un sistema on-line que tenía planificado. Presiona a Regazzoni para que salga y el funcionario se compromete a revisar si no ha quedado presupuesto de otras obras no ejecutadas. Aún así, mostrando voluntad política, Regazzoni visita la escuela.

La Asamblea, con las Organizaciones, sabe hacia adentro que quiere terminar la Toma porque no es la finalidad política hacerse cargo de la escuela: la propuesta es volverla una escuela pública, del Estado, no un emprendimiento ni cooperativo ni privado. Por eso, le proponen a Regazzoni que de las obras se haga cargo una cooperativa de trabajadores, pero al Estado no le cierra esa idea. Para avanzar, la Asamblea también propone ya definir la planta docente (conocida por las siglas POF), pero al Estado tampoco le cierra esa idea.

9- Regazzoni asegura que se encontró un hueco en el presupuesto para arrancar las obras en 2014. No se terminarán en este año, pero se seguirán en 2015, para que esté habilitada en marzo o en abril. La Asamblea del Distrito Quinto, con los vecinos de la zona, define que será un jardín de infantes. Entra en licitación la obra y una empresa gana el concurso.

Con la licitación resuelta, con la ley, todo indica que ya todo está en marcha y terminado. La Asamblea, de todas formas, sigue con la misma política: mantener la Toma y la presión hasta que la escuela entre en obras y se inaugure.

10- Desde el Gobierno de la Ciudad se promete que la semana que viene, arrancarán las obras para acondicionar la escuela Carlos Fuentealba. Las promesas no son el fuerte de este gobierno, por eso la presión continúa. Más de seis meses pasaron del momento en que se sancionó la ley de expropiación, pero todavía todo demora.

La Toma continúa. La espera también.
La Toma continúa. La espera también.

Ojalá haya más tomas: hágalo usted mismo.
Ojalá haya más tomas: hágalo usted mismo.

La Universidad en la fábrica

La educación popular entra en la formación de futuros profesores. Desde la fábrica recuperada IMPA se gesta una nueva forma de enseñar y estudiar.

IMPA es una fábrica de metales y plásticos. Fue recuperada en 1998 por sus trabajadores, que pagaron hasta hoy 4 millones de pesos de deudas anteriores. El servicio de luz eléctrica está cortado desde entonces. Solo con su autogestión consiguen la energía para hacer funcionar la fábrica y el resto de la Ciudad IMPA. Los techos son altísimos. Hay agujeros en la chapa. Es enorme su estructura, como enorme su potencial. Por eso para resistir el desalojo, el ahogo financiero y hasta energético, la apuesta es llenarla de trabajo, de contenido y de gente.

A Vicente Zito Lema, “personalidad destacada de la cultura de la Ciudad”, poeta, militante, le plantearon allá por 2010 los trabajadores de la fábrica que querían continuar –ir más allá de- el centro cultural y el bachillerato que funcionan en la “Ciudad IMPA”.

-Queremos hacer una universidad.

-Que la primera sede sea IMPA.

-Que sea la Universidad de los Trabajadores.

-Que integre el Polo Educativo.

Algunos de los 44 trabajadores de la fábrica se graduaron del bachillerato que funciona ahí y piensan estudiar en la Universidad. “Hay espacios que están cerrados para los hijos de los trabajadores”, le explicaba el Vasco Murúa a Barricada TV, el canal que también funciona en ese edificio. “Desde la educación también se disputa el discurso hegemónico”, seguía. Por eso eligieron que los cuatro profesorados (biología, matemática, lengua y literatura e historia) que funcionan desde 2013 utilice la teoría de los grupos y la metodología de la educación popular y trabajen bajo la perspectiva histórica del movimiento obrero.

La materia Trabajo: Función, historia y organización, antes de que se crearan las carreras, era un seminario. Hoy atraviesa a todos los estudiantes de la UT, pero está también abierta a quien quiera ir. “Desde el punto de vista de la cátedra, el trabajo es algo constitutivo del ser humano, ya que es el proceso por el cual el hombre se constituye como tal. Mediante el trabajo, el ser humano es capaz de transformar la naturaleza, permitiendo desplegar su potencialidad natural. Es algo exclusivo del hombre que no posee ningún un otro ser vivo, y es a través suyo que le hombre subsiste”, expone Nicolás Espósito, desde un punto cualquiera del círculo que forman estudiantes, docentes y coordinadores de grupo. Abre el juego a preguntas, comentarios y se forman grupos  conformados por estudiantes y coordinadores para seguir relacionando la clase con la vida cotidiana. Alicia, estudiante del segundo año del profesorado de lengua y literatura, supo explicar para qué: “Así nos entendemos más”.

IMG_8625El comentario no surgió de un repollo. . “A mí me tuvieron toda la vida así”, y aprieta el puño contra la mesa y machaca. “Aplastada”, dice. “Me dan 30, 40 años y tengo 60”. Le diagnosticaron un retraso madurativo. La psicóloga le recomendó estudiar en el bachillerato de Córdoba y Gallo. “Ahora que estoy acá, me doy cuenta de que puedo”. Después de que le dieron el título, Alicia se inscribió al profesorado de Lengua y Literatura de la Universidad de los Trabajadores en IMPA. Raúl quería estudiar. Vio carteles en la calle y empezó. Llegó acá, pero podría haber sido a cualquier lugar. “Tuve varias experiencias educativas, pero esta es la más linda”, dice. Está por cumplir 59 años.

-El ambiente es distinto. Nunca había tenido una pareja pedagógica. Es muy interesante. Los profesores son muy competentes- empieza Raúl.

-Son muy inteligentes. Saben contener mucho a las personas- enfatiza Alicia.

-Somos pocos, entonces en las clases se participa mucho. Con los dos docentes, se arma una linda comunidad. Le da dinámica a la clase.

-¿Se imaginan enseñando?

-Alicia: Tanto como enseñando no sé. Pero me siento una persona completamente distinta a la que era antes.

-Raúl: En el sistema formal, no creo que tenga oportunidad, por mi edad. En el informal -ni escuelas públicas ni colegios privados-, tal vez sí.

La única estudiante de biología cuenta sus tropiezos para explicar cómo llegó a la UT. Trabajaba en Capital, vivía en Tigre y estudiaba en San Miguel. En el Joaquín V. Gonzalez, había una materia con horario único que se pisaba con su horario de trabajo y le trababa la cursada.

-¿Y acá?

-Acá respetan tus tiempos, tus formas de aprender. Todos los profesores siguen viniendo porque yo quiero cursar. Estamos sosteniendo entre nosotros la carrera. Me están mostrando que les intereso. Puedo preguntar sin sentirme una tarada.

Como en el bachillerato los docentes cobran salario, el aguinaldo es donado para recursos necesarios.

Uno de los objetivos de la Universidad es poner al acceso de los trabajadores la educación de nivel superior.

-Si bien la mayoría de nosotros –dice Voboril, como docente- estudiamos en la universidad pública, lo hicimos trabajando. La universidad no pone en consideración las dificultades de una persona que trabaja y estudia. Nosotros pensamos una formación de nivel superior de calidad pero accesible para una persona atravesada por el mundo del trabajo. Por eso funcionamos en el horario vespertino, por eso la flexibilidad a la hora de recibir un trabajo práctico”. Es una oferta de continuación, también, para los graduados de los profesorados. “En ese proyecto de querer terminar con los últimos años de secundaria, se ven invitados a seguir con la orientación de educación y popular. Cada docente que se gradúe es pensado como un multiplicador de la educación popular. En nuestros diez años de trabajo, tenemos qué decir sobre esta modalidad”.

-¿Y con esta fábrica, como recuperada, qué relación le cabe a la Universidad?

-Ideológicamente coincidimos con la crítica al sistema que plantean los trabajadores al tomar una fábrica cuando el patrón la abandona. Nosotros también construimos conocimiento con esos trabajadores. Estamos todos atados a un mismo destino que es el de los trabajadores.

Educación popular- Educación tradicional

Paula, profesora de antropología y vecina que había acompañado durante las pasadas situaciones de inminente desalojo: “Todas”, responde consistente cuando le pregunta qué diferencias ve entre la forma de enseñar que le permite a ella la Universidad de Buenos Aires y la de la UT. “El alcance de la UBA es cada vez menor por nuevas universidades. IMPA cada vez crece más. En la educación popular, la relación de construcción es constante, no de llegar, estudiar e irse. El espacio da contexto. Este espacio no permite que haya solo reproducción de ideas. Permite saberes que se relacionen con la realidad para poder transformarla. Saberes que se construyan con los estudiantes, por más que haya diferencias de trayectoria entre educandos y educadores.

Estado garante

El bachillerato tardó ocho años en entregar títulos. Después, incluso, de eso, consiguieron los salarios para los docentes. Con la UT, presentaron  todos los papeles que les piden. Usaron un plan de estudios conocido para que no pudiera ser un impedimento.  “A cada respuesta del Estado siempre hay respuesta nuestra. Nosotros, mientras tanto, trabajamos, hacemos funcionar el profesorado. Hay gente que está siendo evaluada, hay gente construyendo conocimiento, hay gente que garantiza esas clases. Así vamos torciendo las decisiones del Estado. Lo irónico es que el Estado conoce cómo trabajamos con los bachilleratos, entonces ya sus mismos funcionarios nos plantean que tenemos que hacer lo que nosotros, por iniciativa nuestra, habíamos hecho con el bachillerato: arrancar como privados porque es más rápido y después entrar como gestión estatal. La única manera que conoce el Estado para crear una de gestión estatal, es crearla él. La tensión que se genera es que no podemos garantizar, como nos dice la ley, un año de salario docente”.

-Para nosotros el Estado es un garante del derecho a la educación -arranca Laura Voboril, docente de la Universidad de los Trabajadores, en la fábrica recuperada IMPA-.

-Y al trabajo: esa también es una definición -completa Eugenia Kessler, colega en el profesorado de literatura y, como Laura, parte de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares-.

-No lo hacemos de onda porque somos re copados.

-Somos trabajadores de la educación.

-¿Y el frío? ¿Cómo aguantan el frío de estudiar en semejante fábrica?

Raúl muestra dos pares de medias.

Alicia cuenta el secreto: “Eso del mate dicen que lo hacen a propósito. ¿Por el frío? No. Así las personas se van amigando unos con los otros. Yo pensaba que era de casualidad que nos hacían tomar mate. Pero no. Es a propósito para que nos vayamos conociendo”.

Jugá a ser profesor

Ser maestro es bien difícil en la Ciudad de Buenos Aires. Llegar a cargos es todo un recorrido donde hay que cruzarse por toda una suma de puntos. Los sindicatos alineados con el oficialismo consiguen mejores posiciones. Pase y disfrute en este simulador, donde por un rato podrá jugar a ser profesor. 

Agarre lápiz y papel que está por comenzar La carrera docente. Aquí, usted podrá ponerse en la piel de un trabajador de la educación porteño y, en base a sus decisiones, podrá avanzar o no por el Sistema de Clasificación Docente, y así conseguir mejores oportunidades de trabajo. Pero no se engañe, no necesariamente la mejor opción para su desarrollo intelectual conlleva un beneficio en las Juntas de Clasificación. Prepárese y a disfrutar.

Instrucciones:

 

Idea General: El juego propone las condiciones de progreso laboral de la docencia una vez que se han recibido de la Universidad o Profesorado. Ganará quien logre acumular, en el menor tiempo posible, la mayor cantidad de puntos, que lo ubicará en una posición muy ventajosa en la Junta de Clasificación Docente de Capital Federal, obteniendo así los mejores empleos que el Ministerio de Educación puede ofrecer en la esfera pública. Pero cuidado, tendrá la desdicha de tener que elegir entre sus gustos, sus convicciones y sus intereses.

Modo de Juego: Antes de comenzar, el jugador deberá escoger entre iniciar su camino como Licenciado o como Profesor. Dependiendo de la elección se le presentarán problemas y posibilidades diferentes.

Final del juego: Una vez que haya transitado todo el recorrido académico, deberá sumar la cantidad de puntos que cada casillero que ha seleccionado durante el juego, junto con los tiempos que a éstos se le computan. Aunque un mayor puntaje y poco tiempo lo posicione ante mejores perspectivas laborales, ¿se habrá usted formado de la mejor manera?

 

“La carrera docente”, ¡el juego!

 

-Modo Licenciado.

1) Licenciatura (6 puntos/ 6años): Ha elegido la opción más difícil. Luego de una larga carrera universitaria, la Junta de Clasificación le da el mínimo para su arranque, ya que considera que tiene un título “habilitante”. Atención, las dificultades recién comienzan.

– En este instante debe elegir entre dos opciones: Doctorado o Posgrado. No se olvide de la relación puntos/tiempos.

2.1) Doctorado.

a)   En la misma universidad donde hizo la licenciatura (0 puntos/5 años). Otro esfuerzo en vano. Sigue gastando energías y tiempo en su formación sin recibir beneficio alguno. Todavía está en el lugar que inició, ya que se considera al doctorado como parte troncal de su estudio universitario.

b)   Otra universidad de la que hizo la licenciatura (2 puntos/ 5 años): Ahora sí recibe algunos puntos, pero todavía continúa lejos de sus competidores. Tranquilo, ahora puede recortar las distancias.

2.2) Posgrado.

b)   En la misma universidad donde hizo la licenciatura (0 puntos/ 2 años): tal como en el caso del doctorado, se considera que la permanencia en la misma facultad es parte del tronco común de la carrera.

c)   Otra universidad que hizo la licenciatura (1,5 punto/ 2 años): ¡Buena elección! Entre todas las opciones, esta es la más acertada si está pensando en la relación tiempo/puntaje.

Ya está llegando a la meta de este primer recorrido. Sin embargo, ahora empiezan las decisiones más complicadas: la elección de cursos. Advertencia, el rol político de los sindicatos que los dan y su adscripción con el gobierno de turno juegan una parte esencial en el puntaje que le reservan por cada curso que éstos dan. Así que ahora tendrá que contraponer búsqueda de conocimiento con el amiguismo o combatividad sindical.

¿Está dispuesto a seguir sus convicciones cuándo puede beneficiarse por hacerse a un lado?

3) Cursos.

El Estatuto docente concede 0,003 puntos por cada hora cátedra. Sin embargo, entre éstos, los de mayor puntaje suelen ser los semi-presenciales.

a)   Cursos realizados por sindicatos colaboracionistas con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. i) “Escuela, TV y vida cotidiana”, por el Sindicato de Educadores de Buenos Aires, SEDEBA (0,495 puntos/ 1 año, no presencial). O ii) “Mediación en la escuela” por la Unión Docentes Argentinos, UDA (0,288 puntos/ Medio año, semi presencial).

b)   Cursos realizados por sindicatos no alineados con el Gobierno de la Ciudad. iii) “Los aportes de los estudios de género a la educación” por Asociación Docente de Escuela Media y Superior, ADEMYS (0,135 puntos/ Medio año, presencial) Este sindicato posee el honor de haber rechazado cualquier negociación con el gobierno del PRO: “Lamentablemente, el gremio Ademys nunca ha firmado un acuerdo salarial con el gobierno de Mauricio Macri”, deslizó el Ministro de Educación Esteban Bullrich a fines de febrero de este año. IV) “Aprender con los chicos: El derecho a ser escuchado”  por la Unión de Trabajadores de la Educación, UTE (0,36 puntos/ Medio año, presencial).

Ha terminado el Modo Licenciado. Por si se ha perdido en el camino, recapitulemos. Usted inicia con 6 puntos e inmediatamente agréguele 0,5 puntos por el secundario. A partir de allí, elija entre seguir el doctorado o el posgrado y finalmente entre los distintos cursos que se le ofrecen. Ahora sume los puntos y los años que le ha llevado cada decisión. ¿Cómo le ha ido?

-Modo Profesor 

4) Profesorado (4 años/ 9 puntos). La Junta de Clasificación lo felicita, ha comenzado con el mayor puntaje posible. A diferencia de la Licenciatura, éste título se lo considera como ”docente”.

CursosRetorne al punto 3). Allí escoja entre a) y b).

5) Postítulos. Tienen el mismo valor que un posgrado, doctorado, maestría, pero con la facultad de que no se dan en instituciones universitarias.

a)   En Sindicatos aliados al Gobierno de la Ciudad. i) “Especialización Superior en Tutorías del Nivel Medio” por UDA (1 punto/ 1 año y medio, a distancia). ii) “Especialización Superior en Gestión Directiva de Instituciones Escolares” otorgado por SEDEBA (2 puntos/ 18 meses, semi presencial). ¡Gran puntaje! Si ha escogido esta última opción ha recibido el mayor de los puntos posibles por estos títulos en un tiempo record. Se adelanta rápidamente de sus competidores.

b)   En Sindicatos no alineados al gobierno macrista. i) “Especialización Superior en Literatura Infantil-Juvenil” por UTE (1,5 puntos/ 1 año, presencial). ii) “Diplomado Superior en Ciencias Sociales con mención en Psicoanálisis y Prácticas Socio – Educativas” por UTE en convenio con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO (1 punto/1 año, no presencial). ADEMYS no otorga ningún postítulo. En menos años, pero con mayor intensidad. Suma bien frente a sus rivales.

Fin del Modo Profesor. Arranca con beneficios en relación con los Licenciados: con menos tiempo en los profesorados ya se asegura un digno arranque por las Juntas de Clasificación Docente. La posibilidad de hacer cursos y postítulos le permite hace que su curva ascendente no se detenga. Ahora, sume los 9 puntos iniciales, junto con los 0,5 por el secundario; luego vuelva hacia el punto 3) y elija entre los cursos. Finalmente, vaya entre los postítulos y listo. Ha terminado.

 

Otras combinaciones.

Ambos modos pueden combinarse: puede hacer el Licenciado y evitar pasar por los doctorados o posgrados y hacer un postítulo junto con los cursos. ¡O simplemente cursos! Lo mismo para quien haya optado por ser Profesor, aunque no podrá hacer posgrados o doctorados, puede evitar el postítulo y avocarse a los cursos. En ambos casos tienen la oportunidad de hacer 6)Otro Título. a) Profesorado (3 puntos/ 4 años) b) Licenciatura (6 años/ 2 puntos).

Posibles resultados

Hagamos algunas comparaciones posibles: Un licenciado graduado en la Universidad de Buenos Aires, UBA, y que haya hecho ahí su doctorado, al cabo de 12 años de carrera –como mínimo- tendrá solamente 6 puntos. Un profesor que haya hecho un postítulo y un curso, al cabo de 6 años tendrá el doble que el doctor.

El juego ha terminado

Ya ha hecho las cuentas y, ¿está contento con el resultado? Títulos de mayor peso -doctorado- en una Universidad puede no valer nada frente a un título menor -postítulo- realizado por un instituto terciario, ni hablar de la duración de ambos. Lo mismo entre cursos presenciales y los no presenciales, o si comparamos las temáticas, las búsquedas de cada uno de ellos. Tal vez, haciendo un par de cuentas se ha puesto en el lugar de un docente, a quien no se le premia necesariamente por su búsqueda formativa, sino por una buena combinación de sus tiempos y por las ofertas que los sindicatos o institutos hagan. Este es el complejo mundo de la enseñanza pública porteña.

Todos los chicos cubanos van a la escuela

Lo vimos allá y acá, con estas fotos, te lo mostramos: todos los chicos cubanos van a la escuela.

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Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender. Pies, brazos, alas, todo esto ponen al hombre esos primeros humildísimos libros de la escuela. Luego, aderezado, va al espacio.

José Martí

Fotos: NosDigital

La vida privada

Por el predio Martina Céspedes, en San Telmo, pasan los alumnos de siete escuelas para hacer deporte y esparcimiento cultural. El Pro hizo un proyecto de ley para transformarlo en un emprendimiento privado como un “centro cultural, comercial, gastronómico y turístico”. El 5 de mayo más de 300 personas se plantaron para decirle que no. Ya llevan más de 50 marchas y el próximo jueves 29 harán un nuevo festival. Aun dan pelea porque desconfían del macrismo. “Sabemos que a fin de año puede volver a presentarse la ley y que no les va a importar nada de lo firmado”, dicen desde la Comisión que se creó para la defensa del poli.

Fotos: NosDigital
Hace un año emprendieron el solitario camino de la restitución y con su empuje como herramienta fundamental lograron hacer caer el proyecto que intentaba legalizar la expropiación
Se trata del Predio Martina Céspedes, ubicado bajo la Autopista 25 de Mayo entre Bolívar y Defensa, al que concurren diariamente los alumnos de siete escuelas.
la construcción de un emprendimiento privado que llevaría el nombre de “Feria del Sur”, un “centro cultural, comercial, gastronómico y turístico”.

Entre artilugios legales poco claros e intereses privados, los vecinos de San Telmo vieron escapar el espacio público por excelencia del barrio: el Predio Martina Céspedes, donde realizan actividad física y cultural más de 2000 pibes por semana. Hace un año emprendieron el solitario camino de la restitución y con su empuje como herramienta fundamental lograron hacer caer el proyecto que intentaba legalizar la expropiación. Pero todavía todavía andan con medio y es, precisamente, por los mismos motivos por los que comenzaron a descreer hace casi un año.

El barrio más antiguo de la Capital vive desvelado ante la posibilidad de perder el espacio de recreación, deporte y expresión cultural que utilizan los chicos de la zona. Se trata del Predio Martina Céspedes, ubicado bajo la Autopista 25 de Mayo entre Bolívar y Defensa, al que concurren diariamente los alumnos de siete escuelas. Allí también se desempeña el Club de Jóvenes (que depende del Ministerio de Educación de la Ciudad) y la Juegoteca Comunitaria Infantil N° 15 a la que asisten pibes de entre 6 y 12 años para cumplir uno de sus derechos fundamentales: jugar.

Todo eso podría pasar a manos privadas si toma sentido de ley un proyecto presentado –aprobado sin discusión y en medio de la madrugada- por el entonces jefe de la bancada del PRO, y actual vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo.

La historia comenzó el 7 de diciembre del año pasado. Hasta ahí, al igual que en los 2010 años anteriores, era simplemente un día más en el calendario y no un número asociado a una letra. A espaldas de la lógica y a contramano del día, junto a una decena de leyes que se votaron sin debate en medio de las maratónicas jornadas legislativas de fin de año, y en bloque, obtuvo aprobación inicial (55 votos positivos, uno negativo y cuatro abstenciones) el proyecto que autorizaba al Poder Ejecutivo a llamar a licitación para “el diseño, construcción, mantenimiento, administración y explotación en concesión” de los terrenos ubicados bajo la AU1 y las áreas linderas.

Sin letra chica, sin ruborizarse y mucho menos arrepentirse, el proyecto anunciaba quienes serían los depositarios de ese terreno y homologaba la construcción de un emprendimiento privado que llevaría el nombre de “Feria del Sur”, un “centro cultural, comercial, gastronómico y turístico”. El consorcio Servente-Lanusse-Criba-Crivelli, el mismo que explota la estación de servicio bajo la Autopista Illia, en Retiro, se haría cargo de la concesión por un período de 20 años.

Al ser un espacio público el que estaba a punto de pasar a manos privadas, se necesitaba una segunda lectura en audiencia pública. Pero como le anticipaba Ritondo al sitio www.iProfesional.com por ese entonces: “No nos preocupa, estaremos realizando los primeros movimientos a mediados del año que viene –en referencia a éste-”.

Estaba todo digitado. Pero lo impensable saltó a la acción y gracias a la movilización (y organización) de los vecinos, el Predio Martina Céspedes todavía pertenece al barrio y abre las puertas cada mañana de lunes a sábado. El 5 de mayo, más de 300 personas asistieron a la audiencia pública para avisarle a los legisladores que su postura era firme y que tenían la voluntad irrenunciable de defender el Polideportivo. “Fue un 25 de mayo. La patriada”, nos cuenta Claudia Moyano, integrante de la Cooperadora del Comercial 4 y Presidente de la Comisión por la Defensa del Poli que se creó para tal fin después de la media sanción de la ley. Se abre al diálogo y cuenta: “Sin ser ‘aparateados’, término que utilizan ellos, sin que nos dijeran nada, la gente, los vecinos, nos fuimos reuniendo. Nosotros representamos comunidad educativa, pero el resto se autoconvocó y pudimos frenar el avasallamiento de nuestro derecho que, en última instancia, es el derecho a la propiedad que nos otorga la Constitución Nacional (NdeR: Artículos 14 y 17)”.

A raíz de ese reclamo masivo, al que le procedieron y sucedieron más de 50 marchas (entre festivales, encuentros, abrazos al predio y movilizaciones hasta la legislatura) los legisladores debieron agachar la cabeza y pedir perdón. Aunque, con la sapiencia que les dio la experiencia, desde la Comisión que preside Claudia redactaron un acta de compromiso para que la voluntad quede estampada sobre papel y consiguieron la firma de 29 legisladores. “Hemos recorrido distintas instancias. Ahora tenemos una declaración por escrito en la que el arco opositor se manifiesta en contra de la utilización del predio para la explotación privada. Firmó todo el bloque de Proyecto Sur, de la Coalición Cívica, de la UCR, del MST y del FPV. Hasta las bancadas del PRO nos apoyaron, pero por cuestiones políticas no quisieron firmar”, dice como quien tiene todas a su favor pero una marcada incertidumbre. No es para menos.

“Si bien tenemos un amplio apoyo para que esto no vuelva a suceder, en lo personal, hasta que no me digan ‘esto se terminó’ no voy a dejar de estar al pie del cañón”, confiesa. Una fuente de Creactivar, la asociación civil sin fines de lucro que maneja la juegoteca (la primera del país), da cuenta de que esos miedos son fundados. “Sabemos que a fin de año puede volver a presentarse la ley con un mínimo de reformas y que no les va a importar nada de lo firmado”, remarca.

Rocío Sánchez Andía, legisladora por la Coalición Cívica y una de las cuatro personas que se abstuvo de votar en diciembre, reconoce que la desconfianza tiene fundamentos. “Hoy en la Legislatura hay un pacto entre las tres bancadas del Kirchnerismo en el interbloque con el PRO por algunos negocios en particular. Los vecinos están comprometidos y tienen un conocimiento profundo de cómo se mueve la legislatura. Por eso, pidieron las firmas de los legisladores y obtuvieron casi 30 adhesiones. Sin embargo, justamente por saber cómo se mueven los intereses en el recinto, tienen miedo. Yo también lo tengo”, relata.

Del otro lado, el silencio es premeditado y ni siquiera se altera cuando se denuncian presiones y amenazas. “En la misma audiencia pública nos hicieron saber que no nos saldríamos con la nuestra. Hemos recibido llamadas de todo tipo y hasta ‘advertencias’ de tipo presencial. Entendemos que estamos en el medio de los intereses personales y económicos que priman sobre la educación y los derechos”, acusa la presidente de la Comisión de defensa al predio.
Para obtener respuestas a las preguntas sobre las intenciones, los proyectos y el futuro que trazan los promotores de la expropiación es imprescindible acudir al archivo. Eduardo Servente, el empresario que presentó el proyecto y que se quedaría con el territorio citado, se pronunció en la audiencia pública y, después de describir a la zona de influencia como “la boca del lobo”, expresó: “Se trata de un proyecto urbanístico en el bajo autopista para curar una herida que produjo el paso de la misma. Hoy el desarrollo urbanístico y social ha quedado cortado por la autopista. El aspecto turístico del proyecto trata de unir ambas zonas para que la circulación sea posible”.

Por su parte, el mismo día, Luis Grossman, director general de la Dirección del Casco Histórico de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, apoyó la cesión de las tierras y manifestó: “Las autopistas urbanas producen heridas que nunca se terminan de cerrar. Pasaron 40 años y distintos gobiernos y el tema no se resolvió. Si bien apoyo el énfasis con que el barrio defiende las actividades, considero que un proyecto como el planteado aquí tiende a resolver lo ocurrido. Allí el vecindario recuperaría la conectividad entre dos zonas, algo hay que hacer y esto puede ser lo indicado”.

Las promesas visitaron todos los matices. El 27 de septiembre, el Jefe de Gabinete porteño y presidente del PRO en la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, se juntó con los vecinos de la Comuna 1 y derivó el asunto a Cristina Brunet, la Presidente comunal. “En esa reunión ella desconoció que me había dicho que la cuestión no le competía y que no le interesaba. Después, le enviamos cartas, pedimos juntarnos y nunca se expidió al respecto”, esgrime Moyano.

La única solución que propusieron desde el gobierno de la ciudad es trasladar las actividades que se realizan en el predio a las canchas del club Nikkei (pertenece a la comunidad japonesa) que tiene 1000 metros cuadrados menos de superficie. De las 14 escuelas que, según la ordenanza municipal, deben utilizar las instalaciones del Martina Céspedes, por falta de espacio, sólo las utilizan siete. “No entramos”, dicen. Ese recurso, la eventual mudanza, lo único que hizo fue sumar a la comunidad japonesa al reclamo de los vecinos de San Telmo.

Producto de la movilización de todo un barrio, el proyecto cayó a la Comisión de Obras y Servicios y para volver a la Legislatura debe ser reformado en las comisiones, obtener quorum y recién ahí pasar a agenda parlamentaria. En caso de que logren cumplir con esos pasos, deberá ser aprobado por una mayoría especial de 40 votos (sobre 60 legisladores). “Nada de eso debería pasar. Pero sabemos cómo se manejan y los intereses que hay de por medio”, confiesa Moyano. Por eso, siguen repartiendo folletos con las 29 firmas obtenidas “como para que la gente sepa y los legisladores no se olviden de lo que prometieron”, cuenta. Además, el jueves 29 se realizará un festival en el que participarán las bandas musicales de todas las escuelas que utilizan el predio. “No queremos involucrar a los chicos pero ellos nos piden participar y defender lo que les corresponde”, grafica una de las madres del Normal 3.

Los afiches que adornan San Telmo son contundentes: “No necesitamos lo que ustedes quieren que necesitemos. Necesitamos el Predio Martina Céspedes y nada más”. Palabras que se hicieron bandera, reclamo y resistencia de un barrio en defensa de lo que les pertenece. No quieren un hotel boutique, negocios de ropa de alta costura, menos un shopping y mucho menos la revalorización de la propiedad. Saben que es un pedido informal de desalojo, el primer paso a eso. “Se motivará a muchos propietarios para que mejoren los inmuebles del barrio”, dicen (no tan) por lo bajo en los pasillos de la presidencia comunal. Quieren que sus hijos jueguen, que hagan deporte. No quieren campeones, quieren personas. Con eso alcanza.

La dignidad lustra boliviana

Desde La Paz, Bolivia, se cuela un mensaje de integridad, valor y respeto. Los lustrabotas se organizan para escribir un periódico que refleja los esfuerzos de cada uno de sus días. Se demuestran a si mismos y toda la sociedad que cada trabajo tiene su dignidad de trabajo.

Foto: Nos Digital.

La Paz te recibe dura. Te reclama esfuerzos extraños para desplazarte, paso por paso. A  3650 metros sobre el nivel del mar las pendientes ascendentes atentan hasta contra esos que se creen príncipes del fitness. La Paz es ruido y desorden; a cada recoveco de calma lo saturan puestos sobre las veredas que forman ferias en donde se lo propongan y muchachos a gritos invitando a subir a cada buseta, transporte público básico.

La Paz te recibe calurosa más allá de un frío que se cree invernal también en verano. Te acompaña esa convicción de encontrarte en la capital del país que mayores conquistas sociales ha conseguido en los últimos cinco años. La Paz es movimiento y usanza. Cada noche, cuando los puestos comerciales se han guardado ya, te devuelve una imagen distinta de cada esquina diurna que creías conocer tan bien.

Salir del mercado de Lanza, uno de los más grandes de la ciudad, colarse entre la exagerada multitud para cruzar la San Francisco por un puente moderno y colorido para llegar a la Comercio, peatonal que a las pocas cuadras desemboca en la plaza central, la Murillo. Esquivando puestos de “todo lo que quieras” y algún músico callejero argentino, unos metros más y me junto con Cristian. Habla poco, tiene que volver a trabajar, le robo unos minutos. Remolcando cada una de sus respuestas, arrancamos una charla que de seguro tiene mucho más valor para mí que para él.

Va de irremovible pasamontañas azul, jogging y campera, con una caja de madera de donde surgen ruidos a metal cuando caminamos hasta un cordón que nos servirá de discreto asiento. Cristian es un lustrabotas de veinte años que conocí hace unos diez minutos ahí mismo. Es uno de esos anónimos que todos los días recorren las calles del centro trabajando. Siempre llevan el rostro tapado. Casi una ley. “Hace cuatro años ya estoy. Antes trabajaba de campo. Sí, en el campo. Aquí, más tranquilo. Esto me da comida, me da ropita, para eso está esto. Dignidad de trabajo”. Repite estas tres últimas palabras al final, como convenciéndose por enésima vez: “Dignidad de trabajo”.

Laburan y laburan. Esforzándonos los dos, entrevistado y entrevistador, capturamos sus palabras en ese grabador al que tanto mira Cristian chequeando cuánto llevamos grabando: “Trabajando, estudiando, triunfando en la vida”. “Empiezo, digamos a las ocho, hasta cinco y media, seis. A la noche también estudio, terminando el colegio para entrar en la universidad, para medicina”. “Yo compré la caja, pero hay también para alquilar, todo completo por cuatro o cinco bolivianos. Y cada día hay que comprar cremas”.

La pregunta por la cara cubierta no podía tardar en llegar, está claro que es el distintivo general de los lustrabotas paceños, que se ha convertido en una suerte de emblema. Respuesta sencilla: “Es porque el olor de la crema afecta, y también como una imagen”.

Unos días antes, también por las calles del centro de La Paz, me crucé con Fabián, un lustra de diez años. Aunque con pocas ganas de hablar, me vendió por cuatro bolivianos ($2,50 pesos argentinos) el último ejemplar de Hormigón Armado, el número 34. Se trata del periódico cultural de los lustrabotas que se viene publicando bimestralmente desde noviembre de 2005. El trabajo en la confección del Hormigón es voluntario, mientras para que un lustra pueda también ser un hormigón, o sea poder distribuirlo y hacerse con el dinero de la venta, están obligados a concurrir a talleres sobre alcoholismo, derechos humanos y educación sexual, entre otros. Todos los ingresos que genera por venta y publicidad se vuelcan en forma directa e indirecta –mediante los diferentes talleres- a los hormigones que los venden.

No hay edad que restrinja la posibilidad de trabajar lustrando zapatos, me lo cuenta, en medio de La Murillo, Jaime de El Alto con treinta y cuatro años. Sorprende con un amague a sacarse el pasamontañas, pero se conforma con descubrirse tan solo la boca para hablar más cómodo. Él es quién me explica que lo del diario está organizado solo por una de las asociaciones que los nuclea. “A veces voy, a veces no. Los menores de edad reciben del periódico, los mayores ya no”.

“Los hormigones trabajaron duro intentando comprender mejor los derechos humanos especialmente lo referido a su propio trabajo, porque aunque queramos con todo nuestro ser no ver un niño o niña trabajando en la calle, la realidad es que aún este sueño como país no se ha logrado alcanzar. Por ello, nosotros abogamos porque nuestros niños sean respetados y puedan desarrollar su trabajo protegidos por la sociedad, por todos nosotros.” (Fragmento extraído de la Editorial de Hormigón Armado del número de enero y febrero 2012).

Los proyectos a largo plazo no nublan las necesidades más urgentes. Cada hormigón que retorne a la escuela será siempre una conquista estupenda. La idea más grande del proyecto va en paralelo por un doble camino hacia una única construcción: la formación y consolidación del valor de la dignidad como persona a través de su trabajo, de cada uno de los lustras que patean y patean las calles cada día con su caja de madera a cuestas. Para esto es necesario la convicción sobre la noción de decencia de la propia ocupación; y, de la misma forma, que la sociedad adopte una representación positiva sobre los lustrabotas y su capacidad de ganarse la vida trabajando dignamente.

Las 5 del domingo

¿Qué? ¿Quiénes? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
Distintas historias en la voz de sus protagonistas.
Las 5 del Domingo en Vámonos de Casa

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– Asesinaron por defender su territorio a de Miguel Galván, militante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) e integrante de la comunidad originaria Lule-Vilelas- 14 de octubre del 2012

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-La historia de las ruinas de un Centro Clandestino de Detención oculto en Valentín Alsina- 7 de Octubre del 2012

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– Cuatro estudiantes de colegios secundarios tomados vinieron al programa y nos contaron qué piden. Además, ¿cómo los tratan los medios? ¿Y los funcionarios públicos? ¿Hacia donde apunta la educación pública?- 30 de septiembre del 2012

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-6 años sin Jorge Julio López. Hablamos con su hijo, Rubén- 23 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Las-5-del-domingo-Jorge-Julio-Lopez.mp3]
< ?php if (function_exists("insert_audio_player")) {
-La extrema posibilidad de desaparición que sufre el Policlínico Bancario- 9 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Programa-22-Las-5-del-domingo-Policlinico-Bancario.mp3]
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La que no te contaron

Se dijeron muchas en la semana. Hubo una que se les pasó por alto o no te la quisieron mostrar:

La que no te contaron en Vámonos de casa.

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