Un Mariano Acosta para el recuerdo

Esas baldosas que dan color en medio de la monotonía grisácea de cada vereda, esas que recuerdan desde el lugar mismo de donde fueron arrancados los detenidos, desaparecidos o asesinados. Fue el turno para la comunidad del colegio Mariano Acosta de pleno corazón porteño. Allí estuvimos para contártelo.

El lunes 14 de mayo pasado la organización “Barrios por la memoria y la justicia” dejó una nueva huella en el camino que transitan por mantener vivos a aquellos hombres y mujeres, jóvenes también, desaparecidos por el terrorismo de Estado de la última dictadura. Se trata de un grupo de vecinos que se juntan semanalmente en representación de cada uno de sus barrios. Se reúnen después de sus trabajos, laburan apoyados en un compañerismo sentido y se manejan a pulmón. Su tarea y objetivo es colocar baldosas a lo largo y ancho de todala Capital Federal en aquellos lugares específicos donde fueron secuestradas, para luego ser asesinadas, personas durante la década del ´70. En este caso fue el turno de la  Escuela Normal Superior N°2 Mariano Acosta, uno de los establecimientos educacionales que más víctimas tiene en manos de la A.A.A. y los militares. 35 jóvenes, cada uno con su nombre, hoy son parte de las veredas del lugar que los vio estudiar, militar y crecer.

Nora es una de las integrantes del grupo de Balvanera, junto con sus compañeros nos explicaron la importancia de su trabajo. Ellos mismos diseñan y consiguen los materiales para hacer las baldosas, tienen un objetivo y una razón muy claros: “Tratamos de salirnos del concepto global de treinta mil desaparecidos. Entendemos que cada uno de esos miles era una persona, con sus nombres y con sus historias. Nosotros reconstruimos esas historias, identificándolos, conociendo sus apodos. La baldosa es poner nuevamente en la calle, presentes y caminando, a todos los compañeros que durante o antes de la dictadura fueron secuestrados y desaparecidos. Volver a tener en la Ciudad sus pasos, para que la memoria esté fresca, quienes pasen los van a ver ahí.”

El acto se reprodujo en las puertas del Mariano Acosta, los oradores se repartieron entre profesores actuales y autoridades. Los saludos y las adhesiones llegaban desde todas las organizaciones de derechos humanos, incluso varias Madres de Línea Fundadora se acercaron en persona a presenciarlo, entre ellas Nora Cortiñas. Luego llegó la hora de los integrantes del Centro de Estudiantes quienes dijeron estar orgullosos por el crecimiento de su escuela y aseguraron que la mejor forma de reivindicar a los desaparecidos es a través de la lucha activa: pedir becas, mejoras edilicias, inaugurar nuevos espacios.

Por último fue el turno de las palabras de un ex compañero de algunas de las víctimas: “Muchas veces nos preguntábamos qué pasaría el día de mañana, qué dirán los chicos de seis años que vengan a cursar a la escuela y encuentren las baldosas con los nombres de nuestros queridos compañeros. Sabrán que fueron quienes lucharon por la educación publica, conviviendo con el terror y la ignorancia de aquellos tiempos, que lucharon para que de este colegio hayan podido salir grandes maestros y profesores comprometidos con la enseñanza”.