Emergencia en salud

El gobierno porteño despidió a 1.500 trabajadores de la salud en lo que va del año, mientras que los profesionales que quedan siguen trabajando en condiciones precarias y con sueldos congelados. La historia ejemplo del Gutiérrez, donde los médicos trabajan con miedo.

03042014-DSC_0007En el hospital de niños Ricardo Gutiérrez, los trabajadores tienen miedo: en cualquier momento puede aparecer otra lista negra. Trabajan y miran para todos lados porque desconfían: saben que los están vigilando. En el Gutiérrez, ubicado en Sánchez de Bustamante 1300, los despedidos llegaron a ser poco más de 100, pero contando los 33 hospitales públicos que dependen del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los desplazados fueron más de 1.500. A estos trabajadores del SAME, médicos y suplentes de guardia, especialistas y residentes les dijeron que eran muchos para la misma tarea, de un día para el otro, sin advertencias previas y sin un telegrama de despido: afuera. Pese a que la  Justicia dictó una medida cautelar para frenar la resolución 1657 que impulsó el macrismo, la medida sigue vigente y genera temor en los médicos que continúan trabajando en forma precarizada.

Cómo se trabaja

Salas destartaladas, precarias y antiguas. Largos pasillos con poca iluminación y señalización. Falta de insumos y de medicamentos básicos. Goteras y lugares improvisados para atender pacientes por no tener instalaciones adecuadas. Mientras los trabajadores del Hospital Gutiérrez trabajan en un edificio inseguro, tienen el salario congelado desde hace dos años por una mala liquidación de paritarias y no tienen la garantía de la continuidad laboral.

Es que de manera indiscriminada, el Gobierno de la Ciudad sacó el 31 de octubre, cuatro días después de las elecciones, la resolución número 1657, firmada por la ministra de salud de la Ciudad, Gabriela Reybaud, con la que comenzó el conflicto. “Dijeron que éramos muchos médicos y que había que hacer un recorte, pero ni siquiera se fijaban en qué área trabajaba cada médico: primero quisieron echar a todos los delegados y luego fueron desmantelando áreas de trabajo. Redujeron personal y la cantidad de horas de suplencia de guardia que puede hacer cada médico”, dice Silvia de Francesco, dermatóloga y presidenta de la Asociación de Profesionales del Hospital Gutiérrez. Y Carlos Morana, que trabajaba haciendo suplencias de guardia, agrega lo que le dijeron desde el gremio oficialista del Hospital cuando fue a reclamar por su trabajo: “Me comentaron que no tenía que venir más, que no me tenía que quejar porque era un ñoqui como todos mis compañeros que se fueron y que iban a impedir que siga robando”. Nunca le llegó ninguna carta de despido ni ninguna compensación económica.

La metodología estaba clara y cualquiera podía ser víctima de uno de los despidos que llevaron a que se siga desmantelando el hospital que ocupa una manzana y que recientemente un grupo de artistas le pintó murales de dibujos animados y películas infantiles que le sacan sonrisas a los niños que llegan para ser atendidos. En el lapso desde que se quiso emitir la resolución se cerraron programas del SAME que atendían casos de violencia de género, problemas de adicciones, juego patológico, tabaquismo y violencia familiar. Sumada a estas pérdidas, más de 30 suplentes de guardias se quedaron sin trabajo y 40 más tuvieron que reducir la cantidad de horas de trabajo semanal. “En el día a día se hace todo más complicado así. Somos menos médicos, en un lugar que no tiene las condiciones dignas para trabajar, con un salario nefasto y encima no sabemos cuál será nuestro futuro laboral. Es insólito”, se queja de Francesco.

¿Qué significa que se achique el plantel de médicos?

  • Que otros profesionales tengan que hacer hasta guardias de 48 horas para suplantar la falta de profesionales.
  • Que todos lleguen más cansados, más agotados y que se termine explotando a los residentes, quienes son los que menos cobran; el Gobierno de la Ciudad piensa que están haciendo una beca, según contestan desde el organismo a los residentes que se quejan del exceso de horas de trabajo.

La receta neoliberal

A comienzo del año, la jueza Patricia López Vergara ordenó frenar esa resolución y que se diera marcha atrás con los 1.500 despidos en toda la Ciudad. En el Gutiérrez, sólo diez pudieron recuperar sus puestos de trabajo y otros diez, en forma arbitraria y de un día para el otro, los perdieron. “Nuestro primer paso fue asesorarnos legalmente y no tienen ninguna potestad para sacar gente sin siquiera poner un telegrama de despido. No sabemos qué va a pasar, pero intentaremos que todos recuperen sus lugares”, cuentan desde la Comisión Interna del Hospital, desde donde planean medidas de fuerza.

Dentro del Hospital, los trabajadores del Gutiérrez saben que sólo se pueden defender entre ellos. El gremio oficialista responde a lo que ordene el Gobierno de la Ciudad  e intentó sumariar a todos los médicos que realizaron el pasado 26 de abril una marcha contra la resolución y los despidos. Pese a la amenaza y a saber que todas las asambleas que realizan son vigiladas, consiguieron una audiencia pública con el Gobierno de la Ciudad para tratar el tema de la salud pública, pero nadie que responda a Mauricio Macri se acercó. “Son invisibles, siempre nos controlan y donde deben estar, no actúan. Hay un recorte salvaje, está claro que acá hay un vaciamiento de la salud pública y no hacen nada al respecto”, cuenta Laura Schargrodsky, médica clínica y miembro de la Filial Gutiérrez de Médicos Municipales. Y de Francesco agrega: “Esto pasó siempre, pero con Macri vino el achicamiento, sobre todo después de la última elección. En el Moyano tuvieron que cerrar programas con asistentes sociales, el Álvarez está quemado desde hace dos años y no hacen nada. Acá saben que faltan recursos, médicos y no hacen nada”.

Tanto en salud como en educación, el problema de vaciamiento hacia lo público se repite. Ninguneo hacia los profesionales, desprecio, precarización y condiciones deplorables a la hora de trabajar. “Estuvimos apoyando en la lucha de los maestros y ellos nos ayudan a nosotros porque creemos que esta es una pelea conjunta contra una idea de un Gobierno que quiere tener lo público bien lejos de lo privado”, reflexiona Schargrodsky.

Dentro del hospital Gutiérrez, cerca de una sala de juegos oxidada y a metros de una sala de Terapia Intensiva con paredes gastadas y cuartos que no debieran pasar controles sanitarios, talaron cuatro árboles sin permiso y están empezando a construir –reconstruir porque ya lo habían intentado y habían fracasado dos años atrás – la sala de padres Ronald Mc’Donald para contención de los familiares de los internados. Esa parte del terreno, como si todo fuera parte de una broma de mal gusto, la cedió especialmente para esa finalidad el Gobierno de la Ciudad, que desde hace diez años no realiza reformas en el lugar. “Esa empresa que quieren poner acá es una multinacional que tiene principios que van en contra de la salud que le queremos dar a los niños que atendemos, pero está claro que desde el Gobierno de la Ciudad se llevan mejor con lo privado que con lo público”, dice de Francesco, mientras con sus compañeros empiezan a armar las próximas marchas contra los despidos y por salarios más dignos para los trabajadores de la Salud. Continuará.

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Reciclaje

Se inicia la serie de cortometrajes realizados por Corto al pie, en exclusivo para NosDigital. La lógica de los productos de consumo descartables asumida a pleno gusto por la sociedad, ahora se ve bien reflejada en las nociones laborales. El reciclaje de personas no implica su reutilización, será todo lo contrario. Adentrate a verlo.

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