Los 35 años son de las Madres

Pasaron 35 años de la primera ronda de las Madres de la Plaza. Cada jueves, religiosamente, se acercan a la pirámide de Mayo para mantener encendida esa lucha que encarnan detrás y en nombre de sus hijos. Hoy festejan con actos públicos esta fecha tan significativa con los logros que se reflejan en los juicios a los asesinos.

La transformación de los pañuelos ¿Se transformaron?.

¿O crecieron? ¿O volaron?

Porque cada una de nosotras hemos pedido que cuando estemos muertas nos pongan el pañuelo.

Es muy lindo apretarse el pañuelo en la cabeza, yo digo que cuando me aprieto el pañuelo siento como que me abrazan mis hijos,

por eso me lo aprieto fuerte, muy fuerte.

Hebe de Bonafini.

Fotos: Nos Digital.

El pañuelo blanco para muchas es la expresión de una transformación. De su transformación, esa que las vio convertirse de madres a Madres de Plaza de Mayo. Ese pasaje de mujer a militante, esa militancia en la vida y en la política. Esa necesidad de hacer suyos los sueños que sus hijos dejaron en el camino. Esa entrega, de “luchar como si fuera lo más normal del mundo”.

Primero fueron reclamos a las iglesias, sin respuestas, y luego la decisión puntual de escribirle una carta a Videla. Catorce mujeres, con Azucena Villaflor a la cabeza, muchas de ellas amas de casa o simples trabajadoras alejadas del mundo de la política,  se acercaron a la Plaza de Mayo y se sentaron en los bancos de madera, pero la policía las echó porque tenían que transitar, por el estado de sitio que regía en el país. No lo dudaron: aquel 30 de abril de 1977 comenzaron a caminar. Espontáneas, así empezaron las famosas rondas todos los jueves, sin excepción. Lo del pañuelo blanco empezó en Luján, como muchas madres no se conocían entre ellas, se colocaron en sus cabezas un pañal de gasa de sus hijos, que aún guardaban, y de esa forma se pudieron encontrar durante una larga caminata que emprendieron hacia la Basílica, también en 1977.

A lo largo de los días se fueron sumando cada vez más mujeres con el mismo reclamo. Exigían la aparición de sus hijos, se acercaban naturalmente, protagonizaban una lucha abierta, directa y sincera, pero sobretodo,  dolorosa. El compañerismo se sintetizaba en una frase que las más experimentadas le trasmitían a las recién llegadas: “Aquí no se viene a llorar, sino a luchar. Así que secate los ojos y vení”. Este espíritu consciente es uno de los ejes que las llevó a conformar una verdadera organización de resistencia.

Fue la celebración de las Madres. Lejos, muy lejos, estamos de querer frenarnos a discutir sobre las diferencias ideológicas que separan a la Asociación Madres de Plaza de Mayo de las de Línea Fundadora. Para todos son y serán siempre las Madres, nuestras Madres de la Plaza. Las tuyas, las mías, las de todos nosotros. Esas que a través de su ejemplo nos demuestran que existe una lucha que se puede dar en el terreno de lo cotidiano, con una entrega incondicional y bien firme.  Esas mismas que nos enseñaron que a pesar de los años y del dolor, el único castigo posible es la justicia y no la venganza.

Este 30 de abril se cumplieron 35 años de aquella primera ronda en la Plaza de Mayo, y fue en esa misma Plaza donde Hebe de Bonafini y Tati Almeyda, representantes más mediáticas de cada sector, montaron sus actos para celebrar. Hablamos de celebración porque así mismo lo expresaron ellas, en ambos discursos sobresalieron paralelismos, se habló de los logros que trajo, y aún trae, esa lucha resistente de tantas décadas. La figura del ex presidente Néstor Kirchner brota en las palabras de estas mujeres. Sus decisiones en torno a los derechos humanos trazaron un lazo inquebrantable que se conformó como política de Estado desde el 2003, y en cada acto se expresan como retribución, agradecimientos sentidos que ayudan a entender el apego con el gobierno nacional. Más allá de esto, hay que decirlo, “el logro es de las Madres”, así como lo dijo Hebe en su discurso, sin vueltas,  y explicó entonces el por qué del tinte festivo: “Es un festejo porque después de 35 años conseguimos que los asesinos estén en prisión”.

A puro folklore y rock nacional, con muchos pibes presentes, se leyeron diferentes poesías y comunicados de adhesiones que llegaban de todo el país y del exterior. Se hizo mucho hincapié en la relevancia que tenemos los jóvenes en este momento de la historia, en lo importante que es entender que somos parte de algo que está en movimiento , que la historia siempre se mueve con nosotros como sociedad, como testigos de lo que formamos parte y sobre lo que debemos actuar. “Con nuestros pañuelos blancos anudamos un destino”, dijeron las Madres,  es nuestro desafío entender que podemos hacernos con ese destino.

Sentir justicia

Fuimos a la presentación del libro “Acá se juzgan genocidas. Dibujos, crónicas y fotos”, síntesis del trabajo militante, artístico y académico. Con la idea de hacer públicos los juicios que, ninguneados por los medios, suelen quedar dentro de las paredes de Tribunales, esta obra recorre experiencias disímiles y subjetivas e invita a participar y hacerse presente en este momento histórico que nos pertenece a todos y todas.

“Esta manera de mostrar los juicios tiene que ver con exponer a los acusados ante la sociedad, la historia y el mundo, como lo que son: violadores, torturadores, apropiadores de niños. Y además, ponerles ese peso encima, con una cara reconocible, porque son los mismos que hoy tienen toda la verdad, para que las Madres como Taty sepan qué pasó con sus hijos, nosotros recuperemos a nuestros hermanos, y que este pueblo pueda, por fin, saber qué pasó con cada uno de los desaparecidos. Es una verdad necesaria para el colectivo, no es algo de cada madre o de cada hijo, sino que es algo que nos constituye como sociedad”. Contundente, Giselle de H.I.J.O.S. cierra su espacio de micrófono en la presentación del libro “Acá se juzgan genocidas. Dibujos, crónicas y fotos”. Este “manifiesto colectivo” es un testimonio  de la permanente, inagotable y creativa búsqueda de la verdad, la persecución de la justicia y la construcción de la memoria colectiva.

Estamos en el aula 108 dela Facultadde Filosofía y Letras, y desde una de las paredes nos miran los alumnos, docentes y no-docentes de esta facultad, desaparecidos por la dictadura. A la hora de hacer uso de la palabra, los disertantes se cuidan de usar palabras como “alegría” o “felicidad”, difícilmente compatibles con la temática que nos convoca; en cambio, prefieren hablar de “satisfacción” para referirse a los frutos de la persistente batalla, que no cesará hasta que el último genocida, el último cómplice, esté condenado. El libro que hoy se presenta es una nueva ofensiva en esta batalla, y es obra de un año de trabajo colectivo entre H.I.J.OS., las Facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Sociales (UBA), el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), Cátedra Libre de Derechos Humanos (UBA), Cátedra de Fundamentos de Diseño Gráfico para Editores (UBA), Pasajeros de Edición, y Cátedra de Diseño Gráfico I, II y III (UBA).

En el marco de un proyecto de H.I.J.O.S. para incitar a la gente a acercarse a los juicios, y ante la imposibilidad de filmar o sacar fotos en la mayoría de los juzgados, surgió la convocatoria a estudiantes de distintas facultades para retratar las audiencias con dibujos, crónicas y ensayos. Es lo que hace a este libro tan particular; más teñido de sentimientos, gestos, actitudes y emociones que de análisis y voces expertas. Este esfuerzo de valernos de nuestra (otras) armas no es del todo frecuente en las mencionadas unidades académicas, de puertas pesadas y ventanas cerradas, por lo que es un evento digno de celebrar. “Todos, hasta el más sencillo, el más humilde, el más pacífico, poseemos armas – afirma Julio Flores, decano de Artes Visuales IUNA – Un arma es el dibujo. Recordaba la historia de las artes visuales en la lucha por los derechos humanos. La primera tarea fue ver cuánto espacio ocupan 30.000 desaparecidos. Si se los pone pie con cabeza acostados en calle Rivadavia y se empieza en Plaza de Mayo, llegamos General Rodríguez. El siguiente paso fue verles las caras, y decir ‘no son todos iguales, no es una masa’; son cada uno, con su historia. Lo tercero fue preguntarnos por los culpables. Ese es el orden en el que está armado el libro. Lo cuarto, alcanzar una justicia cierta. Y yo agregaría que lo quinto es que quede grabado en la memoria para siempre.”

El micrófono gira y le llega el turno a Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora e invitada de honor en esta presentación. El espíritu de “Acá se juzgan genocidas” se vuelve tangible en Taty, mucho más viva, fresca, fuerte y compleja que cualquier conceptualización ensayística. Y así lo demuestra su sonrisa, que esta noche no escatima en dientes para hablar de los 35 años de las Madres, para agradecerle a los H.I.J.O.S. y para hablar de este libro que “parece chiquito, pero es tan importante”. A sus palabras, breves pero llenas de energía, respondemos con un extendido aplauso, de esos que involucran todo el cuerpo y calientan las manos.

Otra reflexión es la de Matías Cordo, subsecretario de publicaciones de FYLO: “Es una obra de una riqueza excepcional, que está dada justamente por su carácter de mosaico auténticamente colectivo de miradas, expresiones, trazos y textos, que incluyen no sólo el contenido sino cada aspecto del libro: desde el diseño hasta la selección de cada elemento de las cubiertas y del interior que lo conforman. Es también la experiencia de chicos que nacieron después del 83 y que van a ver los juicios, escuchan las declaraciones de los testigos, están presentes, ven las reacciones de las personas, tanto por la parte defensora como por la parte acusadora, lo cual también es bastante impresionante y, en ese sentido, el libro cumple el objetivo de tratar de romper con esa idea de la indiferencia, de eso que pasa que no nos involucra como sociedad, que es un discurso sostenido por algunos sectores y, la verdad, no resiste el mínimo análisis. Cualquier persona expuesta al relato de lo que pasó no puede permanecer indiferente”.

 

Bajo la consigna de que “los juzga un Tribunal, pero los condenamos todos”, la convocatoria a participar de los juicios históricos a los responsables de los crímenes de lesa humanidad sigue abierta. Para hacerlo, solo basta que te presentes con tu DNI. Podés seguir el calendario en www.hijos-capital.org.ar

Luciano y la justicia, desaparecidos

Luciano Arruga hace más de tres años que fue desaparecido por la Policía Bonaerense. Los episodios de aquel 31 de enero de 2009 están tapados por la negligencia y cierta colaboración de la Justicia que no tienen voluntad ninguna de esclarecerlos. Su familia y sus amigos son los verdaderos y únicos estandartes en esta lucha de pequeños contra gigantes, que después de mucho tiempo trae novedades. Aunque no sean las que deseariamos contar, acá las tenés. 

A más de tres años de la desaparición de Luciano Arruga, 16 años, la causa que “investiga” el hecho continúa caratulada como “averiguación de paradero” y no tiene imputados. Los policías señalados por la familia como autores de la desaparición, cuya participación esa noche pudo comprobarse con peritos, aparecen en carácter de “testigos” y cumplen funciones en alguna otra comisaría de la provincia. El destacamento para el cual trabajaban fue, sin embargo, cerrado el 28 de diciembre de 2011 gracias a la presión de los familiares de Luciano. Ésa había sido la promesa que lograron arrancarle al intendente de Lomas del Mirador Fernando Espinoza ni bien se concretara una prueba en contra de los efectivos. También se había acordado que la coordinación del espacio que dejó el destacamento estaría en manos de los familiares de Luciano, quienes planeaban un centro de referencia barrial para los pibes de la zona: una biblioteca, un archivo de casos, distintas actividades. La semana del último 19 de marzo la intendencia cambió la cerradura de la llave del ex destacamento que los familiares manejaban, y los dejaron afuera, una vez más.

Todo esto denunció Vanesa Orieta, la hermana de Luciano, el pasado 23 de marzo en un encuentro a las puertas del ex destacamento. Según reza un cartel, el espacio es ahora un Centro Social dela Memoria, lleva el nombre de Luciano Arruga y la firma del intendente Espinoza. Vanesa mira el afiche y descarga: “Es increíble que nosotros, que venimos peleando por este espacio, lo tengamos que ver de afuera, y que aquellos que no han hecho absolutamente nada por nosotros ni por la familia ni por Luciano hoy pongan tremendo cartel y que chapeen con el nombre de Luciano y que intenten hacer de esto un centro social y deportivo. No lo vamos a permitir”.

Otro de los rumores que se filtró desde la intendencia es que harán allí un “centro social y deportivo”, propuesta contraria a los intereses de los familiares y amigos. Vanesa recuerda que el mismo destacamento había sido abierto en 2007 por un pedido expreso de ciertos vecinos nucleados en Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (VALOMI). Fue cerrado por el mismo intendente cuatro años después, comprobada –aunque no parala Justicia-la participación de sus efectivos en la desaparición de Luciano.

Se cree que allí estuvo la noche del 31 de enero de 2009 en que fue visto por última vez. Luciano había ido a la casa de su hermana Vanesa, no la encontró, volvía a su casa en el asentamiento 14 de octubre cuando fue interceptado por un móvil policial. Lo que sigue es apenas reconstruido por dos testigo que afirman haberlo visto “muy golpeado” entrando a la Comisaría 8va de Lomas del Mirador, de la cual depende el destacamento. La misma comisaría que durante la dictadura funcionó como centro clandestino de detención conocida con el mote de “Sheraton”.

Ahora Vanesa escupe de bronca el micrófono, mira a los ojos a los guardapolvos blancos que la escuchan atentos, dice: “Hoy estamos del lado de afuera lamentablemente. Por eso llamamos la atención de todos aquellos que quieren tener una participación para que tengan en cuenta que si nosotros no entramos, ellos van a tener las manos manchadas con sangre”. Vanesa intenta así interpelar a los responsables políticos que en su momento se involucraron con el cierre del destacamento y hoy se hacen los desentendidos. De hecho, en el encuentro que se celebró simbólicamente un día antes del 24 de marzo no asistieron funcionarios nacionales ni provinciales. En cambio estaba Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel, Hugo Cañón, Pablo Pimentel y representantes dela Asamblea Permanentepor los Derechos Humanos deLa Matanza(APDH) yla Comisión Provincialporla Memoria, que decidió anexar allí su acto institucional de repudio al golpe.

La jornada arrancó pasadas las diez de la mañana con una serie de pancartas y collages informativos que hicieron los más chicos sobre el caso de Luciano. Los mismos podían verse estampados sobre las paredes del destacamento, abierto al público hasta las 14 horas que duró la jornada. Podían visitarse tres de las cinco salas, ya que en las restantes un cartel aseguraba que seguían siendo objeto de pericias (tres años después…).

Sobre la vereda de la calle Indart, Lomas del Mirador, desde un escenario hablaron, en orden, Hugo Cañón (presidente dela Comisión Provincialporla Memoria), Pablo Pimentel, Adolfo Pérez Esquivel y Vanesa Orieta. Sobre el final, Nora Cortiñas arrebató el micrófono, gritando: “¿Luciano Arruga y 30 mil compañeros desaparecidos?”.

“¡Presentes!”.

Enseguida las casi cien personas que se habían acercado fueron dispersándose. Los familiares y amigos despegaban de las paredes del ex destacamento los carteles que habían hecho los chicos. Se fueron a Morón, a otro acto. Tenían que devolver las llaves.

Por lo demás, Vanesa aprovechó la “sobremesa” de la jornada para seguir con su reclamo por el espacio del ex destacamento. Contó qué tenían pensado hacer allí: “Que este lugar sea un referente del tema de derechos humanos actuales. Que el de Luciano se convierta en un caso testigo de situaciones que no pueden ser visibles para el resto de la sociedad. Lamentablemente el poder político municipal no entiende que somos familiares de víctimas y que queremos transformar este lugar de muerte en un lugar de vida con nuestra forma de organización y de lucha. Nuestro trabajo acá tenía que ver con la reconstrucción de la memoria, con un archivo de casos, con una biblioteca de derechos humanos, tratando de crear un espacio para que los jóvenes de los barrios puedan ser integrados a un proyecto más humanizado”.

Por ahora, sin llaves, la última novedad data del 28 de marzo de 2012: enla Cámarabaja dela Provinciade Buenos Aires se aprobó una iniciativa solicitando información y denunciando las irregularidades en el caso Arruga. La  propuesta fue presentada por el diputado provincial Miguel Ángel Funes, del Frente Parala Victoria, y tras sus palabras se sumaron el diputado de Nuevo Encuentro Marcelo Saín, Ricardo Vago, del Frente Amplio Progresista y Guido Lorenzino. Sus intervenciones pidieron por “transparencia policial” y reclamaron la creación de una comisión bicameral encargada de seguir los casos de violencia institucional.

“Macri no ampara a los Centros por la Memoria”

Vení con nosotros a recorrer el Ex Centro Clandestino Olimpo. Repleto de gente que cada día labura por reconstruir esos lazos sociales que unían a los detenidos ilegales con sus amigos y familiares. Ayer, la historia  tétrica de un predio construido especialmente para el terrorismo de Estado. Hoy, pugnando con el gobierno porteño por manterse con autonomía en la puesta de sus actividades.

Un calor de verano que amaga con robarle protagonismo al otoño desprende rayos de sol que penetran unos ventanales gigantes, enrejados. Los ruidos de la vorágine del afuera en plena tarde porteña también se cuelan hasta hacerse protagonistas más allá del enorme portón que parece infinito por Ramón Falcón al 4000. En el corazón de Floresta el movimiento es constante, como también lo era hace más de treinta años: autos, motos, decenas de líneas de colectivos, vecinos o visitantes casuales transitan diariamente esta zona a una cuadra de la avenida Rivadavia. Muchos observan, a otros les resulta un edificio más del paisaje callejero. La estructura se conserva, imponente, amplia, aterradora. Se trata del ex centro clandestino de detención Olimpo, una sede que cuenta con la particularidad de haber sido diseñado específicamente para el secuestro, la tortura y el exterminio de cientos de personas.

A pesar de que estas paredes sean las mismas que en su momento separaron una libertad que se escuchaba más allá de las ventanas, hoy intentan ser parte de una situación muy diferente. Muchos jóvenes, familiares de víctimas o ex detenidos de este u otros “chupaderos” cuentan con el apoyo de decenas de organizaciones populares y de derechos humanos para trabajar todos los días en la recuperación de este lugar que desde el 2005 le pertenece a Nación, pero administrativamente depende del gobierno de la Ciudad. Así, como tantos otros espacios culturales, hoy transitan variadas problemáticas con un macrismo que pareciera “actuar en silencio, pero firme”. Carlos Horacio DeFrancisco es el arquitecto del ex Olimpo, y será el encargado de guiarnos en un recorrido por la historia de su lugar de trabajo, de su vida y de la coyuntura actual que los atraviesa.

Carlos Horacio DeFrancismo, arquitecto del ex Olimpo.

Carlos nos recibe directamente en el ex-Olimpo. La charla desde el principio se planteará como una línea de anécdotas, una acumulación de recuerdos que lo trasladan a su adolescencia, a sus años de militancia en la Fal22, a un compañerismo y compromiso que todavía no deja de extrañar; será por eso que habla en presente de sus compañeros, como si aún vivieran. Está sentado en una salita del primer piso, amarillo, muy colorido, pronto nos señala las caras pintadas con transparencias en las ventanas que dan al sol. Solo, nos confía su pasado, y recuerda cómo llegó:

– Yo soy arquitecto. Trato de mantener en pie todas las estructuras con pocos recursos, o ninguno. Vengo acá por una cuestión de afinidad ideológica con el proyecto, conocí el lugar y me puse en contacto con los chicos porque quería dar una mano, en seguida me fui enterando de las actividades y me quedé. Además, también fui secuestrado en otro lugar, que aún no pudimos saber bien dónde fue. La forma de trabajar acá es muy particular, estamos permanentemente en contacto con lo dinámico de los procesos. Muchas veces se habla de museos en alusión a sitios como éste, nosotros no estamos para nada de acuerdo, porque con dinámico me refiero a que buscamos rescatar las historias de vida de nuestros compañeros, ante todo.

-¿Cómo es esa búsqueda?

– Tenemos contacto con la mayoría de los familiares, entonces iniciamos un programa que se llama “Historias de vida” en el que buscamos rescatar la biografía de cada uno de ellos, pero no solamente desde su militancia o su postura política, sino desde los detalles más cotidianos de su vida. Hay un montón de carpetitas grandes de cada compañero con fotos de sus bautismos, cartas, detalles. Si fumaban cigarros blancos, o negros, si eran de Boca, o de River, buscamos darle carne a cada historia. Cada uno de estos compañeros por ahí tiene mi edad y muchas veces se los toma solamente como una foto carnet, no me hubiera gustado ser solamente algo quieto, es poder reirse o sentirse identificado con ellos, todo aquello que hace que pasen de ser fotos estáticas a un ser humano que en su momento fue reprimido, secuestrado y muerto por una dictadura asesina que rompió justamente eso: los lazos sociales. Al recordar el día a día de las vidas de los compañeros, intentamos reconstruir esos lazos sociales que los unían.

Carlos nos cuenta brevemente cómo es la historia edilicia del Olimpo. “Al principio fue una estación de tranvías, después un lugar donde había una terminal de colectivos, hasta que posteriormente lo tienela Policía Federal como Organismo de Parque Automotor hasta el año 78. En ese momento, y frente al Mundial, comienzan a hacer movimientos de personas detenidas desde un lugar a otro, para disipar sospechas. El Atlético – Banco – Olimpo es un circuito de tres centros de detención, donde se iban intercambiando secuestrados, que se trasladaban de un lugar a otro. Pero el Olimpo tiene una particularidad: fue el único centro clandestino construido para tal fin, el resto fueron casas, lugares varios, pero éste fue diseñado en su momento por el Servicio Penitenciario Federal. Hoy conservamos toda esa parte de hormigón que llamamos “el pozo”, donde se encontraban los compañeros. Este centro duró poco tiempo (desde agosto del 78 al primero de enero del 79), aunque hubo mucha cantidad de gente que pasó por acá, después se lo dieron a Policía Federal para que fuera un Centro de verificación de automotores, que duró muchos años”.

Para recuperar el espacio se desplegó una lucha acallada por los medios durante muchos años. Entre algunos vecinos, familiares y organizaciones como Madres, Abuelas, H.I.J.O.S, y otras territoriales, se organizaron escraches y abrazos simbólicos. Recién desde el 2005, bajo el mandato del ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra, el Olimpo tiene el distintivo de que su tenencia real pertenece a la Nación, pero su administración, a la Ciudad. “Ex Centro Clandestino Olimpo”, con este nombre se lo rescata como sitio de memoria. Actualmente, bajo la conducción macrista en la Ciudad de Buenos Aires, los problemas son más corrientes que las monedas: los sueldos son bajísimos, se cerraron cursos y se trabaja en silencio para el vaciamiento y el desgaste. Pero la última novedad gira en torno a la seguridad del predio:

“El gobierno de la Ciudad nos colocó censores de humo, de movimiento y cámaras de seguridad, que para ellos son muy importantes. Nosotros logramos que todas estas cámaras apunten hacia el perímetro y no hacia adentro del establecimiento. No queremos que controlen qué gente entra o deja de entrar, la visión de Macri claramente es policíaca. Pero lo que no sabíamos era que toda esta instalación se llevaba adelante porque pretenden quitarnos el personal de seguridad. O sea, trata de ir reduciendo todo a su mínima expresión, todo lo que tiene que ver con cuidar este patrimonio que representa un valor no solo histórico e ideológico, como centro de memoria, sino que además está atravesado todo el tiempo por la actualidad, por cuestiones judiciales. Permanentemente se acercan jueces a hacer investigaciones, tomar declaraciones, testimonios, un montón de documentación valiosa de este lugar, que no se puede ni debe perder. La justificación es que las cámaras nos conectan con la Policía Federal, y ¿la Policía Federal qué hace?, aplaude. `Están incendiando el Olimpo, ¡qué bueno!…´ La realidad es que Macri trabaja lisa y llanamente muy en contra de los sectores populares, en la educación, en la salud, en la problemática habitacional, y obviamente que su política no ampara este tipo de Centros por la Memoria, ”.

En el ex Olimpo hay actividades hasta la madrugada. Desde cursos de telar con técnicas norteñas a clases de circo y teatro. También hay ciclos para recuperación de los oficios, como disparador de inclusión social (talleres de electricidad, de panadería, repostería). Pero por último, este Centro recuperado cuenta con una particularidad que lo diferencia de todos los demás: desde hace un año se convirtió en el único Ex Centro Clandestino de Detención que tiene su propia radio (Radio La Bemba). “Estamos haciendo gestiones para evitar que nos retiren el personal de seguridad vespertino, sería desde las 17 horas en adelante. Es muy complicado, como si tuviéramos constantemente que meternos en las fisuras del mundo, intentamos encontrar soluciones en vías administrativas, lo cual resulta verdaderamente desgastante. Los compañeros más jóvenes hablaban de tomar el lugar, pero ¿cuánto podemos durar? Ponen un interventor macrista y fuiste”.

Las 5 del domingo

¿Qué? ¿Quiénes? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
Distintas historias en la voz de sus protagonistas.
Las 5 del Domingo en Vámonos de Casa

< ?php if (function_exists("insert_audio_player")) {
– Asesinaron por defender su territorio a de Miguel Galván, militante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) e integrante de la comunidad originaria Lule-Vilelas- 14 de octubre del 2012

[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Programa-27-las-4-del-Domingo-Miguel-Galvan-Asesinado.mp3]

< ?php if (function_exists("insert_audio_player")) {
-La historia de las ruinas de un Centro Clandestino de Detención oculto en Valentín Alsina- 7 de Octubre del 2012

[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Las-5-del-domingo-Porgrama-26-CCD-oculto-en-V-Alsina.mp3]
– Cuatro estudiantes de colegios secundarios tomados vinieron al programa y nos contaron qué piden. Además, ¿cómo los tratan los medios? ¿Y los funcionarios públicos? ¿Hacia donde apunta la educación pública?- 30 de septiembre del 2012

< ?php if (function_exists("insert_audio_player")) {
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Las-5-del-domingo-colegios-secundarios-en-Toma-Programa-25.mp3]

< ?php if (function_exists("insert_audio_player")) {
-6 años sin Jorge Julio López. Hablamos con su hijo, Rubén- 23 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Las-5-del-domingo-Jorge-Julio-Lopez.mp3]
< ?php if (function_exists("insert_audio_player")) {
-La extrema posibilidad de desaparición que sufre el Policlínico Bancario- 9 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Programa-22-Las-5-del-domingo-Policlinico-Bancario.mp3]
Continue reading Las 5 del domingo

Porque luchábamos no desaparecieron, porque aparecimos seguimos luchando

La Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos exibe una recopilación de material gráfico histórico en el Museo Nacional del Hombre. Con afiches destacados se transita hasta el día de hoy la resistencia y la lucha de distintas organizaciones por los DD.HH.

[imagebrowser id=1]

En 1984 nace en Argentina la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD), un organismo de derechos humanos integrado por sobrevivientes de los campos de concentración del Terrorismo de Estado de la última dictadura militar. Los objetivos de sus miembros estuvieron claros desde un principio. La clave: la búsqueda de verdad y justicia, como también la construcción de memoria.

Durante veinticinco años de trabajo la AEDD creó un archivo de más de doscientas piezas de material gráfico -que excede al material periodístico- que les significó un reconocimiento en el Programa Memorias del Mundo de la UNESCO. Lo que más relevancia gana en la muestra son esos afiches que reflejan el trabajo que se llevó adelante, y que hoy todavía continúa, desde diferentes organizaciones sociales. Cada una de esas pancartas, cada bandera, fotos, libros, muchos recortes de diarios. Se trascienden épocas y denuncias.

En pleno barrio de Belgrano se encuentra el Museo Nacional del Hombre, en dos de sus salas del primer piso comienza un recorrido histórico, desde los ‘80 hasta un presente bien cercano. Bajo el lema “Museo y Memoria”, entre las temáticas abordadas se vuelve recurrente el repudio a cada tipo de violación sobre los derechos humanos. Hay carteles de organizaciones como H.I.J.O.S,  Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que fueron usados en tantas de las marchas en aniversarios del 24 de marzo de 1976. Sin dudas se refleja el compromiso inagotable que asumió gran parte de la sociedad. Los reclamos a la Justicia, las deudas morales con el pueblo. Algo más adelante en el tiempo: la indignación que generaron en su momento las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, se ven expresadas también a través de banderas y carteles barriales que llamaban a la toma de conciencia durante el gobierno de Alfonsín.

Es también desde la AEDD que se exige la aparición con vida de Jorge Julio López. Una de las salas de la exposición está destinada por completo a denunciar, a través de imágenes, lógico, la impunidad que significa una desaparición en plena democracia. A cinco años sin respuestas, portadas de diarios, algunos dibujos y unas cuantos afiches con la silueta de López expresan esa lucha que empezó hace más de tres décadas, que tiene pasado, que y con amor a la vida digna lucha cada presente.

 

Museo Nacional del Hombre
3 de febrero 1370, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
De lunes a viernes de 10 a 18 hs. hasta el 7 de diciembre