Seis años sin Luciano

Un mediodía de sábado de enero hay miles de personas que caminan por las calles de Lomas del Mirador. Caminan bajo un Sol que quema por este barrio en el que se vio por última vez hace exactamente seis años a Luciano Nahuel Arruga. Este año ya no se marcha por su aparición. En octubre último se encontró su cuerpo enterrado en una tumba NN del Cementerio de la Chacarita, después de cinco años y nueve meses de búsqueda constante. “A Luciano lo mató la Policia y lo despareció el Estado”, dice la bandera principal de la movilización. Por eso acá marchan miles de personas. Caminan desde la plaza Luciano Arruga hasta el destacamento policial donde a Luciano lo fajaron varias veces por negarse a robar para la Bonaerense. Allí, ahora, luego de cinco años de lucha, funciona un espacio para la memoria. El destacamento se mudó a tres cuadras por disposición el Intendente Fernando Espinoza. Hasta ahí también se camina. Camina Vanesa Orieta, la hermana de Luciano, camina y les grita a los ratis que a su hermano lo mató la Policia. Se sigue caminando. Vanesa explica que por donde pasa la movilización ahora, la Comisaría 8va de La Matanza, funcionó un centro clandestino de detención en la última dictadura militar. También caminan, escuchan y cantan que a Luciano lo mató la Policia la madre de Facundo Rivera Alegre y del Kiki Lezcano, la hermana de Walter Bulacio, el hermano de Matías Bernhardt, familiares de Sergio Abalos y Ezequiel Demonty, camina la columna de H.I.J.O.S, camina Pablo Ferreyra, el hermano de Mariano. “Los casos siempre van a estar relacionados por la impunidad policial. ¿Qué importa si no son los 30 mil de la dictadura”, dice Vanesa mientras sigue caminando. Hasta que en Emilio Castro y General Paz ya nadie camina. Ahí, en la colectora de la General Paz donde un testigo vio el 31/1/09 que un patrullero de la Bonaerense estaba estacionado con las luces apagadas a la misma hora que un auto atropellaba a Luciano, que cruzó la General Paz de una manera desesperada, como si estuviera escapando de algo. Algo, para la familia y para todos los que están acá, es la Policia. Acá donde Luciano murió hace seis años ya no se camina. Se habla, se escucha, se piensa, se siente. Se sacan conclusiones. Sin Luciano no hay Nunca Más.

Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza. [Ver entrevista a Pimentel].

Es importante haber estado acá para mantener la coherencia que tenemos muchos hace tiempo en la Argentina que es reclamar por los derechos humanos de todos, sin distinción de clase ni religión ni edad ni condición social. Hoy recordamos el flagelo que sufrió un joven que representa a muchos jóvenes de la Argentina, de una condición pobre, muy pobre, que no tuvo derechos. No tuvo derecho a ser respetado por los policías que lo reclutaban para robar. Y la familia no tuvo derecho a acceder a los instrumentos que tiene el Estado para que se supiera el paradero de él. El Estado fue obligado por un habeas corpus, que había sido rechazado anteriormente, para poner a disposición de la familia todos los elementos que haya en este caso. Al mes de eso, con las huellas digitales que se tomaron en la primera detención, dieron con el cuerpo de Luciano. Se hubieran ahorrado cinco años de dolor de toda una familia. La figura de Luciano ha crecido tanto que ha pasado su persona, va a quedar en la historia como la bisagra que de vuelta la página para que todos los casos de impunidad que han quedado del pasado, del presente y de los que vengan no exista más. ¿Cómo? Con un pueblo organizado, una familia que reclama y una Justicia independiente de cualquier poder político, económico y mediático que obre de manera justa, en tiempo y forma. Si habría sido así, hoy no estaríamos acá reclamando. Esto es porque el Estado no funciona y porque si bien han pasado 30 años de democracia la Policía no ha cambiado, no se ha formado en una cultura de seguridad democrática basada en la filosofía y el respeto de los derechos humanos de todos, inclusive los de los policías como trabajadores.

pimentel

Viviana Alegre, mamá de Facundo Rivera Alegre, joven desaparecido en febrero de 2012 en Córdoba. [Ver nota sobre el caso de Facundo Rivera]

Hoy somos todos Luciano. Es el ejemplo de la total impunidad, de la connivencia policial, política y judicial. Yo soy Viviana, la madre de Facundo Rivera Alegra, que en febrero va a ser tres años de desaparecido. Nosotros vivimos la misma situación en Córdoba con mi hijo, por eso estamos acá. Y para acompañar a Vane que siempre ha estado muy presente. Y eso es lo más importante: que nos acompañemos, porque esta es una lucha colectiva y de esa manera vamos a salir y a lograr la Justicia que nuestros hijos merecen.

alegre

Vanesa Orieta, hermana de Luciano Nahuel Arruga. [Ver entrevista a Vanesa]

Como hermana de Luciano considero que hoy es importante estar porque estamos hablando de una desaparición forzada, de una muerte que intentó ser silenciada al enterrar a Luciano como NN en el Cementerio de la Chacarita. Tenemos que estar acá porque desde el poder judicial y político, y desde los medios también, se intentó desvirtuar la escena instalando que se había tratado de un simple accidente de tránsito. Tenemos que estar acá porque hay muchos familiares que vienen a denunciar la violencia por parte de las diferentes fuertes de seguridad y es nuestro deber acompañarlos porque están solos, porque no tienen acompañamiento judicial, no tienen acompañamiento político porque los grandes medios lo que hacen es ensuciar la figura de la víctima. Esta problemática es grave, ya se han llevado la vida de muchos pibes por gatillo fácil, ya se han desaparecido muchos pibes y cada vez son más. A medida que podamos entender el significado de esta lucha vamos a empezar a entender el riesgo que corremos en esta democracia sino abrimos los ojos y nuestras bocas para gritar que no queremos más casos de violencia institucional en manos de la Policía.

vanesa

Tamara Bulacio, hermana de Walter Bulacio, joven asesinado por la Policía en 1991 después de un recital de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota.

Es importante estar hoy acá porque es un chico más que desapareció. Como sociedad tenemos que reflexionar en eso. Más allá de tener un hermano que pasó por lo mismo, que murió a causa de gatillo fácil hace más de 20 años, lo tenemos que hacer para que el sistema cambie, para denunciar estos casos. Si no salís a la calle para denunciar esto que pasa, ellos aprovechan el silencio. No hay que callar. Hay que salir y luchar. Hoy otra no queda.

tamara bulacio

Iara Carmona, 20 años, víctima de abuso policial desde los 11 hasta los 15 años por el exmarido de su madre, un policía de la Bonaerense. [Ver entrevista a Iara] 

Me parece importante porque todas las causas son importantes, más allá de la mia. Y la manera de sostenerla es esta. Hay que estar, participar, pedirle a la gente que se sume. Es más que nada hacerse escuchar, que se difunda el caso. Es una manera de hacer justicia, justicia social. Desde cantar, acompañar, o darle un abrazo a la familia es una manera de contener a los seres queridos como el Estado y la Policia no lo hacen. Está bueno sentir el respaldo de la gente. El caso de Luciano me moviliza en especial. Es un pibe como yo. Yo bailo en la murga de La Matanza, donde hay compañeros que eran amigos de Luciano. Si bien todas las causas son importantes me llega desde un lugar especial, aunque la impotencia y la importancia es la misma en esta como en todos los casos de violencia policial.

iara carmona

Angélica Urquiza, madre de Jonathan Kiki Lezcano, asesinado el 7/9/09, a los 17 años, junto a Ezequiel Blanco (25), por Daniel Santiago Veyga, exagente de la Federal. [Ver nota sobre el caso de Kiki Lezcano] 

Es importante porque se cumplen seis años de la desaparición de Luciano. Hay que apoyar a la familia para que este caso sea visibilizado. A mí también me mataron un hijo, tres meses después que a Luciano. Por eso me mueve estar acá también. Porque es la manera de solidarizarse de corazón a corazón con la hermana, con la madre, con todos los que han sufrido como me tocó a mí.

kiki lezcano

Nora Cortiñas, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), madre de Carlos Gustavo Cortiñas, desaparecido el 15 de abril de 1977.

Es importante porque la memoria es la que nos lleva a que busquemos toda la justicia. No hay que perder la memoria, hay que estar en la lucha permanentemente, eso es lo que nos va a llevar a la verdad y a la justicia. Hay que seguir. Esta es otra etapa en la que ya sabemos que pasó con Luciano, ya tenemos su cuerpito. Es otro camino el que hay que recorrer, pero con la misma bandera de no a la impunidad, en el caso de Luciano y en todos los casos donde haya una injusticia.

cortiñas

————Mirá más fotos de la marcha acá————

Espacio para la memoria

Por La chica que corre el bondi.

-Bienvenidos al espacio para la memoria, ex ESMA. La idea de la visita es que se pueda construir entre todos. Cuando quieran me paran, preguntan, comentan. Esta bueno que sea dinámico. Vamos a visitar el Casino de Oficiales que funcionó como centro clandestino durante la última dictadura cívico-militar.

Se estima que pasaron 5000 personas, hay 200 sobrevivientes.

 

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Los números tomaron el ambiente. Se hicieron protagonistas. La historia se figuró al ritmo de los pasos que transitaban el recorrido. Imágenes se sucedieron como evidencia de una memoria colectiva que construye identidad de a pares. La chica con la remera que decía “Para todos nada, para todos todo”, apretó los dientes cuando el único nene del grupo preguntó: Pa, ¿dónde están los cuerpos?

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

Estaban ahí, poniendo voz a bloques de cemento silenciados. Estaban con nosotros recreando el momento. La visita se convirtió en disparador de imágenes, que quizás, así sucedieron.

Todo el resto ENMUDECIÓ, se escribe desde los pies.

 

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Algún día, de algún mes, de algún año entre 1976 y 1983.

Av. Libertador 8100, Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires.

Escuela de Mecánica de la Armada.

Medianoche.

Garage ESMA
Garage ESMA

 

Un Ford frena frente a la garita verde de seguridad. La cadena que cruza la calle interna impide el paso. El hombre en el asiento de acompañante baja la ventanilla, lleva casco sostenido a su cara por debajo de la pera, bigote prolijamente recortado, uniforme que termina dentro de las botas de caña más alta que los tobillos y un arma en el cinturón. Con tono marcial repite de memoria una jugada de ajedrez y queda en silencio. La cadena choca contra el asfalto marcado de tantas veces recibirla, el auto se pone en marcha, pasa sobre ella, la ventanilla se cierra.

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 –Los autos hacían este recorrido. Todos estos datos los tenemos por los sobrevivientes. Después de pasar por la garita los entraban al Casino de Oficiales. Aclaremos que casino significa casa. Acá dormían oficiales. 

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En la puerta trasera del casino frena el auto. El hombre sentado en el asiento de acompañante baja, no sólo tiene un arma en su cinturón, del otro costado le cuelga un palo de goma. Abre el baúl y a empujones y dalehijadeputasalídeahí saca a una chica. No se le ve la cara, está encapuchada, se le ven las esposas en las manos, apretadas contra la espalda, y en los tobillos, descubiertos por una pollera que le llega a las rodillas. Está descalza y cuando la entran al hall del edificio el frio que sube desde los pies le encoje los hombros.

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-Es este hall también funcionaba la central de inteligencia donde confeccionaban los legajos de cada detenido, con foto, datos personales, de las organizaciones a las que pertenecían. Eran tratados como casos. ¿Notaron el frío que hace acá adentro?

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La piba camina obligada cruzando el hall. De ahí escaleras la llevan directo a un sótano. Un cartel en la puerta anuncia que se trata del sector 4. Sigue sin ver, no sabe que está caminando por el “pasillo de la felicidad” que la lleva directo y sin escalas a la tortura. A sus costados otros compañeros encapuchados, esposados, amontonados, una imprenta, taller audiovisual, un baño, algunas camas con oficiales, otras varias salas de tortura, no se puede ver nada más, conectaron algo que hizo saltar la luz. El espacio, impresionantemente chico para entrar tanto dolor, queda a oscuras.

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-Acá les decían que les iban a inyectar vitaminas, para que estén fuertes y mandarlos a la cárcel a afrontar un juicio. En realidad, lo que sabemos por sobrevivientes, es que se les inyectaba pentotal que los adormecía, los llevaban a aeroparque y aún vivos los arrojaban al mar. Si no, después de la tortura eran llevados al tercer piso. Ahí funcionaba Capucha y Capuchita.    

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La radio está prendida. Suena a todo volumen, ininterrumpidamente, del Plata. La luz está prendida, también ininterrumpidamente. Esto debe ser lo más cercano al infierno, susurra alguien. Pero nadie lo llega a escuchar. Están todos encapuchados dentro de sus cajas de maderas que no superan los 75cm de ancho x 2mts de largo. Las cabezas apuntan al pasillo dónde los oficiales caminan y los pies, inamovibles, pesan con una bola de cañón enganchada a los tobillos.

Desaparecidos de la última dictadura cívico militar
Desaparecidos de la última dictadura cívico militar

Desde la punta de la L, la forma que tiene Capucha, se escuchan botas avanzar. Sacaron a un pibe de su cajón. Lo empujan a la puerta en el extremo opuesto del lugar. Lo suben por una escalera que lleva al altillo. Lo vuelven a acostar, esta vez, en Capuchita.

No hay una lógica que diga quién sube y quién baja, no parece haberla, pero Capucha está colmado de cuerpos acostados. Capuchita es más chico y en el centro del cuadrado tiene el tanque de agua del edificio. No suena la radio, suena el agua que se mueve, todo el tiempo. El frio se siente más, no hay ventanas, la luz también está prendida pero nadie ve. Siempre, las capuchas ennegreciendo todo.

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-En Capucha y en Capuchita también estaban las embarazadas, creemos que hasta el octavo mes recibían el mismo trato. Si aun así lograban continuar con el embarazo las llevaban a maternidad, esta acá también en el tercer piso. El que se llevaba los bebas le decían Pedro Bolita.

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Sol y sombra
Sol y sombra

Se escucha un llanto, un llanto gritando que hay vida ahí dentro. Un bebe acaba de nacer en el tercer piso. Dos compañeras ayudan a la madre. Terminó de dar a luz hace minutos, pero está obligada a limpiar el lugar. Termina y no parece sentir todo ese dolor, le dicen que el bebe va a ser entregado a su familia. Un oficial trae una lapicera, arranca una hoja de un cuaderno y la madre escribe. Quiere que su hijo se llame Marco, le pide a su familia que lo cuiden.

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-Después de dar a luz, en general, la madre era enviada en el próximo traslado. En este piso había dos espacios más funcionando: El Pañol, un depósito con todas las cosas robadas de las casas de los detenidos, y La Pecera donde se hacía trabajo esclavo.

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Pedro Bolita baja más de 60 escalones hasta llegar al hall de entrada. Un oficial también baja los más de 60 escalones, junto a una mujer esposada y encapuchada siguen bajando, llegan al sótano, entran a la enfermería, la inyectan, ella se queda dormida. Pedro Bolita lleva un bebe en brazos, está envuelto en una manta celeste. Sale del Casino y sube a un auto. Marco, que aun no se sabe Marco, se aleja. Es pleno invierno, pero el sol le gana al frío. La vida, siempre ganando.

 

Vosotros podéis

España se encamina en la búsqueda de una ciudadanía más inclusiva. El partido Podemos rompe con la dinámica bipartidista hasta liderar encuestas. Un movimiento joven en un viejo continente.

Podemos es un verbo en plural, con un mensaje en presente, hacia al futuro, de fuerza, ambicioso, una expresión de deseo.

Podemos es el rótulo político-partidario de otro rótulo mediático, el de los “indignados” españoles, un movimiento mucho más profundo y propositivo que ese bautismo…

Podemos es la reacción que busca institucionalizar a los sectores emergentes que se oponen a la gestión neoliberal de la crisis, es decir los protagonistas de un cambio (mejor, antes que “crisis”) que empezó el 15 de mayo de 2011 en una manifestación y acampe en la Puerta del Sol, Madrid.

Podemos es un partido político que desafía al bipartidismo clásico PSOE-PP, proponiendo una democracia más participativa, alejada del dominio de los banqueros y las corporaciones.

Podemos es, según una encuesta del diario El País, la primera fuerza política en España, a un año de las elecciones generales en las que se renovarán 350 bancas de diputados y 208 del senado, con una intención de voto de más del 22%.

“Hay 6 millones de personas ahora mismo en paro. Más de 250 mil jóvenes han emigrado para estudiar o trabajar en otros países. Ha llegado a haber 500 desalojos diarios: personas que habían comprado una casa contrayendo una hipoteca con el banco en épocas donde había trabajo, y de repente se encontraron sin trabajo, y sin poder pagar la hipoteca. En España no es como en Estados Unidos, donde tú entregas las llaves: sino que tú entregas las llaves, sigues pagando la hipoteca, e incluso puedes pasársela a tus hijos”.

Amador Fernández Savater está sentado frente a diez personas en un bar del centro de Buenos Aires, en una charla que apunta a informar novedades del otro lado del hemisferio. “Así contado, parece una película de terror. Pero en realidad lo que está habiendo es una especie de aceleración del tiempo de destrucción del capitalismo, a una velocidad que no habíamos visto”, dirá.

Amador Fernández Savater.
Amador Fernández Savater.

Amador Savater es – además de lo que su apellido evidencia- editor, escritor, bloguero y militante dedicado a teorizar sobre los movimientos emergentes españoles. Viajó para relatar sobre Podemos en universidades y movimientos, pero la introducción que propone analiza la antesala del clima político español. “Ante ese escenario, hubo huelgas generales, los movimientos sociales habían intentado hacer convocatorias, pero ninguna había tenido un mínimo de energía. Eso es lo importante para entender lo singular del 15M y de Podemos: cómo desde lo político ya organizado no hubo manera de convocar nada interesante, desafiante, frente a la dureza de la crisis”.

La convocatoria que finalmente tuvo efecto comenzó a cocinarse, en cambio, a través de Democracia Real Ya, una plataforma independiente que ayuda a coordinar acciones globales de movimientos ciudadanos; en su quiénes somos se describen como “los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes”. La convocatoria tenía fecha: 15 de mayo de 2011. “La llamada hizo foco contra los políticos y los banqueros, como representantes de los ajustes para contener la crisis, y eso fue lo que aunó a la gente más allá de los partidos y los movimientos”, dice Amador.

Marta, integrante de Podemos de Barcelona, cuenta en primera persona: “Nunca había hecho nada político, pero creo que el momento era tan bestia y estaba tan indignada que cuando apareció la posibilidad de este movimiento me sentí impelida a participar. Estoy súper contenta de que haya esta fuerza, porque si no la indignación se te queda enquistada y no haces nada con ello”.

Savater recurre a sus teorías para explicar lo que Marta representa, y hace: “En la plaza lo que emerge es una “política del cualquiera”, en términos de Ranciere (Jaques, filósofo francés). En tanto que las plazas se organizan como espacios simbólicos y materiales donde se hacen esfuerzos permanentes por acoger a cualquier persona indignada con el estado de las cosas, fuera cual fuera su posición económica e ideología, sino que ponía de común lo que podía unir a la gente”. Lo que estaba naciendo, dice Savater, era un “nosotros nuevo”.

Sólo en Madrid salieron a la calle aquél 15M más de 20 mil cualquieras, y se calcularon otras 100 mil en el resto de España. “Después de la manifestación hay un grupo de 40 personas que dicen ´bueno, no vayamos a casa, vamos a hacer algo más´. Y acamparon en la Puerta de Sol. Fueron desalojados. Y días después se tomó la Puerta del Sol y las principales plazas de Madrid, y luego en otras plazas del país”.

¿Qué estaba pasando? “Es importante pensar las plazas como un lugar público de política y vida. Había campamentos, servicios de enfermería, de guardería, etcétera. Estábamos organizando ya la vida. Una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad”.

La otra batalla urgente fue contra los desalojos: se creó la “plataforma de afectados por la hipoteca” para determinar los casos, situaciones y ayudas. “Se llegan a parar unos mil desalojos, y lo increíble fue que los cerrajeros y los encargados de desalojar se negaban a sacar a las gentes de sus casas. Metieron presos a bomberos porque se negaban a desalojar, decían ´ése no es mi trabajo´”, cuenta.

Estas organizaciones fueron tomando distintas formas y posturas, discusiones durante y después: “Lo interesante del 15M es verlo como una especie de cambio climático. Para nosotros no era una estructura ni un movimiento, sino que era como una nueva manera de hacer política. Y que podía darse en cualquier lugar sin llamarse a sí misma 15M”.

Bea es una joven de 20 y pico de años que integra Podemos desde su inicio en Barcelona. Desde ese su lugar relata su visión de cómo estas organizaciones del 15M derivaron, entre otras cosas, en un partido político: “Parte del movimiento social se había circunscripto mucho a hacer labor desde la calle y desentendiéndose de lo institucional. Y la política en un partido no tiene por qué ser necesariamente algo sucio. Lo que viene a decir Podemos es que el cambio social no solo va a poder hacer ese trabajo desde la calle y desde la denuncia sino que hay esa necesidad de que gente verdaderamente tenga voluntad de escuchar y trabajar para la gente dentro de los recintos”. También lo explica a la inversa: “El consenso de la ciudadanía en estos temas no se venía traduciendo en cambios reales”.

Vea, Marta y Luca de Guanyem y Podemos Barcelona.
Bea, Marta y Luca de Guanyem y Podemos Barcelona. Foto y entrevista: Julieta Colomer

Bea lo dice desde su pasado militante en movimientos sociales: “Muchas veces lo que hemos visto es que pasas cierto tiempo haciendo una recogida de firmas para una iniciativa, y luego eso se supone que se eleva y se lleva al parlamento y se desoye totalmente”. Ahora: “Lo que podemos brindar es toda gente que viene con un trabajo detrás, que son verdaderos expertos, que conocen la educación, la salud pública e incluso tienen propuestas concretas. Ahí es donde entramos nosotros: esa interlocución con los movimientos. Tenemos que construir un programa a elevar y para eso queremos escuchar propuestas”.

Podemos nació hace menos de un año como hijo declarado del 15M, con el objetivo inmediato de competir en las elecciones parlamentarias del 25 de mayo de 2014. Tuvo apenas meses de campaña pero supo cristalizar estos años de movilizaciones y discusiones. Llegó entonces con la propuesta de un programa redactado por “miles de personas”: “Era un manifiesto de cara a las elecciones europeas donde se recogían una serie de demandas del modelo productivo, la anticorrupción, el derecho a la vivienda, el trabajo digno, derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, en total diez puntos sencillos pero profundos que impulsaban candidaturas asentadas en un método de participación ciudadana”, resume Bea. La habilidad de Podemos no fue tanto la novedad de sus proposiciones – que van en la línea de muchas promesas llamadas “progresistas” y de “izquierdas” de distintos países-, sino la dinámica de su organización y la llamada convocante a la ciudadanía.

En las parlamentarias Podemos cosechó 1.245.948 de votos, el 8%, ubicándose como la cuarta fuerza, dando el batacazo : metió 5 eurodiputados, entre ellos la cara visible del partido, Pablo Iglesias, profesor de ciencias políticas.

Los cinco candidatos elegidos firmaron antes una acta de compromiso que materializaba eso del control ciudadano: su retribución mensual sería equivalente como máximo a tres veces el salario mínimo (645 euros), debiendo donar el resto del salario oficial a los proyectos del partido o “iniciativas, colectivos, asociaciones”; se comprometieron a una rendición periódica de cuentas al habilitar mecanismos de transparencia e información de fácil acceso, consultas directas por Internet y una oficina que tramite iniciativas populares; y otros pactos que resultan más evidentes – pero no lo son- como la independencia de cualquier corporación, y hasta el compromiso de viajar en transporte público siempre que sea posible.

Bea: “También se plantea en el partido la limitación de mandatos y la revocabilidad. Pero estas medidas no tienen sentido si no hay una ciudadanía detrás. Las dinámicas institucionales, los poderes económicos y lobbys de poder y prácticas muy arraigadas a la manera de hacer política hacen que se podría ver arrastrado cualquiera si no hay ese control ciudadano”. Luca, también de Podemos Barcelona: “Simplemente no se puede decir ´vamos a ser distintos´. No podemos ser tan naif y pensar que esto funcionaría sólo y sin más. Por eso este compromiso ético”.

 

-¿Cómo se sustenta Podemos?

Bea: “Con poco dinero: haciendo de la necesidad, virtud. No nos financiamos con dineros de los bancos, nos apoyamos en la colaboración de la gente. En la página hay un sistema de crowfounding a través del cual se solicitan recursos para el partido o para propuestas concretas. Y también de pequeños gestos. En la primera campaña no teníamos dinero para hacer propaganda, se hizo una carta para pedir el voto y la gente se lo imprimía en la casa y llenaba las escaleras del edificio”.

-¿Cómo se difunde?

-“Hay un apoyo desde el inicio en las redes sociales. Y una vez que nos dieron un eurodiputado, ya empezamos a salir en los periódicos, a partir de ahí empezamos a ver cómo la gente empezaba a preguntar, a participar, a enterarse de qué iba para apoyar aquello”.

-¿Cómo se organiza?

-“Estamos en pleno debate organizativo y demás, todo eso pasa por discusión a nivel telemático y ahí es donde tienen un papel importante los círculos, que son los espacios en cada ciudad y en cada barrio: cuidan lo presencial. Se hacen reuniones. Ya no es que son dos procesos en paralelo, el partido y los círculos, el uno enriquece al otro, y es muy necesario. En las reuniones cualquiera dice la suya y gente que esté más puesta puede traducirlas en lo que sea: organizar jornadas de debate, una denuncia… Están las reuniones y también se usó el fondo del salario de los eurodiputados para hacer 13 oficinas como espacios de contacto con la ciudadanía, para transmitir lo que se está haciendo y recibir propuestas”.

Podemos habilita, además, su plataforma digital para completar un formulario que permite presentarse como candidato a Secretario General, Consejo Ciudadano o Comisión de Garantías del partido, que debe elegir representantes de cara a las elecciones municipales. Según los requisitos, cualquier ciudadano inscripto en Podemos puede presentarse, él o junto a un equipo de personas, necesitando el aval de uno de los círculos organizativos de Podemos, que puede habilitar hasta dos listas cada uno.

En el proceso de elección, cada lista dará a conocer las actividades para difundir las candidaturas y sus contenidos programáticos; asimismo, el Equipo Técnico de Podemos se compromete a impulsar espacios y dinámicas de participación para visibilizar a los diferentes candidatos. Puede votar cualquier ciudadano inscripto en Podemos, por Internet o en mesas habilitadas. Los electos serán los candidatos más votados para cada órgano, independientemente del equipo al que pertenezcan, con una única corrección: se debe mantener un equilibrio de género, 50 y 50.

-¿Cuáles son los desafíos hoy?

-De momento se está haciendo la dinámica organizativa a la espera que nos dotemos de un modelo más oficial para todo el mundo. Hoy el desafío es asentar los círculos de distrito y confluir entre ellos: ahí están quienes tienen realmente lo que pasa en el barrio.

La implantación de Podemos a nivel municipal y autonómica, para presentarse a elecciones en cada ciudad, todavía no está desarrollada: recién el 2 de enero de 2015 el partido tiene previsto dotarse de secretarios generales y consejos ciudadanos locales y regionales.

Mientras tanto, sin esta formalidad han ido surgiendo distintas versiones locales que intentan replicar estas lógicas: Bea, Luca y Marta encarnan además a Guanyem (en catalán: Ganemos) la versión municipal de Podemos, nacida como círculo del partido en Barcelona. Guanyem es hoy una fuerza política con referentes y medidas propias: “La diferencia es que Guanyem nace mucho más de abajo, no es casual que las personas que se perfilan con liderazgos más potentes provengan de la plataforma de afectados por la hipoteca, tiene un enraizamiento con el tejido social de aquí pues es muy potente, de ahí puede salir algo con mucha fuerza”, dice Bea.

Podemos está entonces en plena organización interna: con fuerza y proyección nacional, se debate cómo replicar la experiencia en las distintas ciudades que ya tienen expresiones propias. Bea, desde Ganyem, disipa fantasmas: “La gente pide a gritos que no nos dividamos. Vamos a hacer todos los esfuerzos para dejar de lado nuestras diferencias y sumar para lo que está claro: en el caso de Barcelona, que este modelo de ciudad no nos gusta. Y eso lo sabemos los ciudadanos y por eso nosotros lo vamos a cambiar”.

Resta una pregunta, para no perder el eje: ¿qué sucede con las otras experiencias, movimientos y movidas que generó el 15M, además de Podemos? Volvemos a Amador: “El peligro es centrarse en un solo punto. Para muchos amigos es una idea problemática la de Podemos, como idea de tomar el poder como lugar de cambio; no porque no se pueda hacer nada interesante, que de hecho lo es, sino porque lo pensamos en términos de políticas ´multicapas o multicanales´. Multicapas es una política que actúa en muchas capas de la realidad: lo social, lo cultural, lo económico, lo político. La imagen que usamos es la de una mano, en la que cada dedo puede representar una de estas capas (el movimiento de hipotecas, los jóvenes que gestionan cultura independiente, los movimientos autogestionados, Podemos, etc.), que, en determinado momento, cerramos para golpear juntos en un mismo lado”.

Generación Arruga

Nos quieren sacar a Luciano Arruga para tapar los más de 4 mil casos de gatillo fácil desde que volvió la democracia, como si invisibilizándolos taparan también la pobreza.
Luciano fue depositado en un barrio pobre, carente de todos sus derechos, fue instigado a robar y fue torturado por pobre.
Su familia lo tuvo que buscar cinco años y ocho meses porque es pobre.

Como a Luciano, a Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco los tuvieron desaparecidos durante meses porque eran pobres.

Habían sido perseguidos por policías por ser pobres.

Kiki había sido introducido en las peores drogas, que llegan a los barrios pobres.

Fueron encontrados muertos, como NN en Chacarita, como Luciano, habían sido asesinados por policías por ser pobres.

David Vivas y Javier Alarcón fueron asesinados por un subcomisario. Habían discutido y el subcomisario decidió resolverlo a los tiros. Los diarios hablaron de “delincuentes pirañas”. Pueden mentir así porque sus víctimas son pobres.

A Diego Núñez lo fusiló un policía. A su hermano Francisco lo metieron preso durante un año y tres meses, lo torturaron, lo drogaron y lo absolvieron. No tenía nada que ver con el homicidio por el que cayó. Lo pueden hacer porque son pobres.

A Braian Hernández lo mató el policía que manejaba las drogas en el barrio. Al testigo clave lo mandaron a matar el día después de que declarara. Sus familias siguen amenazadas, por ser pobres.

Los cuatro mil pibes pobres asesinados por la policía merecen la verdad y la justicia. Toda la generación de pibes pobres merece el derecho a vivir con dignidad.

Una pregunta imperdonable

Vamos a hacer un ejercicio que esta revista considera imperdonable. Vamos a hacer un ejercicio, por más que duela y que hacia adentro, de a ratos, merezca un antiácido. Vamos a hacer un ejercicio irrespetuoso para con la historia de este país, incluso a riesgo de dar un miligramo de chances para dar un paso en falso. Vamos a hacer un ejercicio que, teniendo en cuenta los ejercicios que quedan pendientes, puede ser sedentario. Vamos a hacer un ejercicio que, de por sí, de ante mano, pide abiertas disculpas a las Madres de Plaza de Mayo, a las Abuelas, a los H.I.J.O.S, al pueblo argentino y a los pueblos que honestamente sintieron el dolor ajeno como propio.

Vamos a preguntarnos: ¿Por qué decimos Nunca Más?

“No nos merecemos seguir frenados en los setenta”, dice, en una esquina de Madrid, un tipo que condena la dictadura militar y que, aún así, se da el lujo de elaborar semejante expresión. “Hay que mirar para adelante”, opina, en una esquina de Buenos Aires, un tipo que no condena la dictadura militar y que se da el lujo de elaborar semejante expresión. Esas frases las repiten señores y señoras, algunos más convencidos, algunos más ignorantes, algunos más justificados, algunos menos justificados.

Y, a pesar de que da un asco tremendo, y por el temor de no estar poniendo en discusión lo establecido, y para tratar de entender por qué carajo dicen eso, y para tener en cuenta -incluso- las razones de por qué lo dicen para ver si tienen algo de cierto, vamos a preguntarnos: ¿Por qué decimos Nunca Más?

Vamos a preguntarnos para saber que no vamos a la Plaza a hacer, simplemente, un acto de huella histórica por los 38 años del golpe cívico-político-militar que desapareció gente -desapareciódesapareciódesapareció: hace 38 años que muchos, de 30.000, todavía no se encuentran, ni se encuentran hijos que tuvieron ni los hijos que podrían haber tenido-. Vamos a preguntarnos, también, por las escuelas en las que se preguntan qué pasó y dan clase con eso, pero también por las escuelas que se niegan a hacerlo. Por los que lo hablan en la mesa con sus papás, por los que no pueden hablarlo.

Pero, sobre todas las cosas, para los que no pueden decir Nunca Más: acá y ahora, y en vivo y nunca en directo (porque, desaparecer, incluso ahora, no se muestra).

Vamos a preguntarnos luego de saber que la maquinaria de las fuerzas de seguridad de este país, ahorita, que viajamos en el colectivo leyendo cosas por el celular, mientras cogemos, mientras hacemos caca, mientras hacemos asado, mientras vamos a la cancha y gritamos goles, mientras tomamos cerverza, mientras nos creemos super libres, siga funcionando:

“Hay un muerto por día por gatillo fácil”, según afirma, con detalles, María del Carmen Verdú, directora de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) en http://www.nosdigital.com.ar/2012/08/hay-un-muerto-por-dia-por-gatillo-facil/;

“Mi hermano fue torturado por ocho canas. Tenía 16 años. Un familiar tiene que ponerse en ese momento a decir ‘Mi hermano era un buen pibe, trabajaba…’ ¿Y si no trabajaba? ¿Si era chorro? ¿Igual la sociedad soporta esas torturas?”, según cuenta Vanesa Orieta en http://www.nosdigital.com.ar/2013/08/yo-todavia-busco-a-luciano/, hermana de Luciano Arruga, desaparecido;

“Tu hijo murió porque era un negrito de mierda”, le dijeron a la mamá de Kiki Lezcano, según relata en http://www.nosdigital.com.ar/2013/07/yo-soy-kiki-lezcano-y-nadie-me-va-a-callar/;

“En el país de los desaparecidos permitimos 197 en democracia”, plantea Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza en http://www.nosdigital.com.ar/2013/07/en-el-pais-de-los-desaparecidos-permitimos-197-en-democracia/

Y más.

Vamos a preguntarnos sabiendo que, en este momento, alguien de parte de las fuerzas del Estado está torturando a alguien. Vamos a preguntarnos, a riesgo, de que cualquiera de nosotros, todavía, esté a riesgo de no poder decir lo que dice. Vamos a preguntarnos hasta el día en que la policía no presione a chicos para robar, el día en que no se torture a los marginales, el día en que ya no maten a Mariano Ferreyra, el día en que aparezcan todos, absolutamente todos, los que están bajo la alfombra, el día en que ya no funcione ni un centímetro de los que tapan la alfombra.

Vamos a preguntarnos Por qué decimos Nunca Más, al menos, hasta el día en que sea Nunca Más.

Eso ya es bastante respuesta.

Democracia para armar

Hace 300 años, probablemente los habitantes de un reino cualquiera no imaginaban otro tipo de sistema político. Es decir: no podían proyectar más allá el mecanismo de representatividad y de participación ciudadana, no más allá del impuesto. Quejas, resistencia, hubo siempre. Pero hasta en el 2001 la gente, en vez de imaginar otra cosa, pedía un nuevo presidente. La democracia, la democracia representativa, tan arraigada a nuestra historia política reciente, parece intocable. ¿Se puede ser antidemocrático, y estar igualmente en contra de las dictaduras?  Una imagen recurrente: la democracia funciona como una “pastillita” que todos los días tomamos, tranquilos, sabiendo que ya delegamos nuestras responsabilidades. Pero, ¿qué hacemos por ello? ¿En qué participamos? ¿Qué decidimos?

En esta nota no hay ninguna respuesta. Al contrario: hay más preguntas.

¿Qué es la democracia?

¿Un día cada cuatro años?

¿Es la mayoría?

¿Es el menos malo de los sistemas?

¿Es lo que hay?

¿Qué democracia? pregunta Patricio Escobar como título de su último documental. Una duda que le surgió, no duda, en diciembre del 2001 y que empezó a transformar en video desde el 2007, enseguida después de su reconocido trabajo La crisis causó 2 nuevas muertes.

En aquella ocasión, Escobar trabajó la cobertura mediática (en especial, del diario Clarín) sobre la represión de la manifestación en Puente Pueyrredón, Avellaneda, donde la policía mató a Darío Santillan y Maximiliano Kosteki. “Tuvo que ver la Crisis con este documental primero porque en los debates salía siempre el tema de la crisis de representatividad, y otra cosa que tuvimos en cuenta es que todo se calma cuando Duhalde llama a elecciones, a la semana de que mueren los chicos”, dice. Con aquél documental  logró desentrañar la operación detrás del título perverso de Clarín, el ocultamiento de las fotos que mostraban a los policías responsables de las muertes, e inició un camino de lectura crítica de los medios mucho antes de la embestida del gobierno contra el grupo.

Su nuevo trabajo es hijo de todas las experiencias que dejó esa época. “En el 2001 había un montón de vecinos que gritaban por un representante, que querían otro presidente. No tenemos una experiencia más democrática que nos permita pensar en otra cosa”, analiza. Motivado por estas contradicciones realizó el primer registro filmográfico que cuestiona la democracia representativa y analiza sus raíces en el sistema capitalista. De la reconstrucción de esa ficción participan entusiastamente desde matemáticos y neurólogos hasta los dueños de las más importantes consultoras, pasando por políticos de renombre: Durán Barba, Mora y Araujo, Juan Abal Medina, Luis Zamora, entre otros.

¿Qué democracia? trabaja sobre el concepto de “sujeto privatizado”, que Patricio simplifica así: “Vos sos libre supuestamente para las dediciones de tu cuestión privada; pero para la cuestión publica lo delegás, todo lo que representa las políticas de estado que involucran a mucha gente, lo delegás”.

Me rebotan los caceroleros del 8N y el 18A. Me dice: “Claro, son los que empiezan a ver que tocan su libertad privada. Pero a la mayoría de esa gente le planteas que participe en asambleas, decisiones comunales y no le interesa, para eso están los políticos”.

Pero también hay sujetos privatizados que no marchan con la derecha: “El tipo que vive en Catán y trabaja 10 horas. No le podés decir “vení participa, vos sos un sujeto privatizado”. No, se genera porque el sistema capitalista explota a los trabajadores”.

Escobar y los suyos empezaron así a notar las raíces del sistema capitalista en la estructura de la democracia representativa. “Al final de todo el análisis, siempre estaba el sistema capitalista”, casi que lamenta. Para demostrarlo, en el documental aparecen especialistas que definen a la política como “un deporte de multimillonarios” y otros, más específicos, que calculan que para lograr hacer conocido un candidato (textual: “que la gente sepa el nombre”) hay que desembolsar entre 10 y 15 millones.

Los matemáticos, mientras tanto, calculan cuál es el porcentaje real de quienes terminan eligiendo un presidente. Así vemos, por ejemplo, cómo en la victoria de Cristina en 2007, el número oficial de 45.29% se reduce a menos del 30% del total de habitantes del país al tener en cuenta todos los no representados: votos en blanco, nulos y quienes no se presentaron a votar. Ese cúmulo de no-representados supera las 7 millones de personas. A Cristina, en esas elecciones, la votaron 8.651.066.

Del otro lado, el documental muestra experiencias asamblearias, comunales, cooperativas, sin intención de idealizar. “Son alternativas. Lo que planteamos es cómo se puede organizar para poder plantear una democracia directa o asamblearia”. Algunas experiencias que iluminan estos ideales remiten por ejemplo a Venezuela, donde el sistema comunal funciona con éxito en ciertos barrios, y a un pueblo que Escobar cita en España, pero que olvidó el nombre, “donde el intendente aplicó una democracia directa, la gente no paga los impuestos y todo el pueblo puede participar de las decisiones”.

Cito otro ejemplo de realidad inmediata: la defensa de los vecinos del enrejado en los parques: “Eso del enrejado es lo más claro. Es al revés: los vecinos están pidiendo querer participar, que es a través del plebiscito y presionando en las comunas”. Patricio y su compañera – productora del documental- participan de la asamblea del Parque Lezama que intenta frenar el enrejamiento.

¿Dónde se puede empezar a aplicar una democracia  más participativa?

En las cosas pequeñas del barrio, podés generar una asamblea de vecinos que decida sobre el edificio de 20 pisos si se hace no se hace, las rejas de la plaza, ese tipo de cosas.

Yo no sé si quiero que el comerciante de mi cuadra o la peluquera de la esquina decidan sobre la seguridad del barrio, por ejemplo…

Por más que tenga la cabeza de mano dura, se debate, se plantea. Quizá un grupo de vecinos plantea mano dura en el barrio, y después se dan cuenta que no funciono. No es que lo que decide siempre es lo bueno, el tema es decidir. Es un paso antes. En el parque Lezama hay comerciantes que quieren las rejas y los invitamos a la asamblea y discutimos.

Para los prejuiciosos, los cabeza-dura y los mala-leche, se aclara sobre el documental y sobre esta nota:

-No es contra de la democracia: “Nosotros podemos hacer esta película porque hay 30 años de democracia. Tenemos que hacerla porque es algo criticable, no es “no a la democracia”, es qué democracia”.

-No es a favor de la dictadura: “Mucha gente piensa sólo en términos de “democracia o dictadura” y no es así, eso anula el debate, incluso para nosotros mucha gente que desapareció por la dictadura planteaba otro tipo de democracia”.

-No es en contra de la representatividad: “La representatividad se tiene que dar, en los sindicatos hay representatividad, yo voto a un delegado lo puedo poner pero también lo puedo sacar, podemos discutir, una representatividad que no delegue mi deseo”.

¿Un documental sobre la “democracia”? Qué embole…

Contra frases como estas, de sus propios amigos, Escobar logró un documental dinámico, no-explicativo y por momentos hasta gracioso: recordar spots publicitarios antiguos de los candidatos puede ser un buen deporte para domingo a la tarde. “Sabíamos que era un tema que no era sencillo, primero para hacer en audiovisual y que sea atractivo, y abrir el debate. Queríamos discutir algo que no se discute”.

¿Qué te gustaría lograr? “Que sea una película que circule y abrir un poco las mentes y empezar a discutir otro tipo de democracia”.

¿Vos que pensás?

 

 

 

 

30 años de construir sobre las ruinas

Hace ya muchos años, muchos aniversarios del inicio del horror, que se habla de los vestigios de la dictadura en la democracia argentina (aunque bien podría decirse latinoamericana) y sus instituciones. Si aún se le otorga algún rédito a la RAE, su última edición nos dice de los vestigios que son como huellas. Algo así como una sombra, una silueta que apenas deja adivinar los contornos de las cosas. Una huella es también como una guía en un camino del que ya conocemos el destino, el punto de llegada. Y bien sabemos que una huella dice mucho acerca de la identidad, como las dactilares que llevamos todos escondidas en los dedos.

Los vestigios, dice el diccionario, se parecen también a las ruinas. Cuando todo se desmorona y se reduce a un caos sin sentido, siempre quedan algunos restos que podemos reunir para llegar a una interpretación verosímil de los procesos previos a la muerte y la destrucción. Esos elementos teñidos del espanto, que sobrevivieron al derrumbe y la desaparición bañados en sangre, son los que nos permiten entender cómo llegamos hasta ahí. Quizás la definición se refiera más bien a ese cúmulo de ruinas que el huracán del “Progreso y la Nación” suele dejar a su paso. Esas ruinas que a su paso alborotan todo y no distinguen los cuerpos de las ideas, los sueños de los objetos, lo humano de lo inhumano. Quizás, no.

El tiempo de vida de estos elementos tiende a ser corto. Rápidamente nuevos zapatos llenos de ímpetu pueden difuminar hasta las huellas más profundas; manos deseosas de vida pueden reconstruir hasta las más majestuosas ciudades; el viento mismo puede levantar los restos por los aires y convertirlos en partículas de polvo, dejando la llanura lista para una nueva siembra. ¿Cómo explicar, entonces, 30 años de vestigios? Treinta años, sí, digámoslo en números, en letras, en nacimientos, en muertes. Unx creería que el tiempo se haría cargo de no mantener con vida tanta herencia de muerte. Si fuera solo cuestión de tiempo… Pero ni una aguja girando en el reloj, ni hojas arrancadas de un calendario son capaces de curar estas heridas, de desmantelar estructuras de odio y violencia, de torcerle el brazo a un Estado que para mantener el orden se “limpia” de algunos cuerpos. Se requiere tiempo, sí; pero, sobre todo, se necesitan políticas.

Los Derechos Humanos como categoría ética, política y jurídica existen desde la segunda posguerra, cuando la humanidad se enfrentó a sus propios precipicios, cuando hubo que frenar a los Estados para resguardar la vida de los pueblos y cuando se intentó limitar el ejercicio del poder para ponerlo al servicio de garantizar condiciones dignas de humanidad. La esquizofrenia estuvo dada desde el principio: los Estados, encargados de las violaciones más sistemáticas de los DDHH, eran a la vez quienes debían protegerlos y garantizarlos para sus ciudadanxs. Y casi igual de problemático fue el carácter universal que se les pretendió dar. Universalidad sesgada por la noción de humanidad perteneciente al horizonte específico de la modernidad occidental con un eje central en el individuo, y acordada principalmente entre hombres.

Más allá de estos problemas en el concepto, los Derechos Humanos rápidamente se convirtieron en poderosas herramientas de lucha para los pueblos. Fueron cruciales para la resistencia activa de Madres y Abuelas durante la dictadura, y para una cantidad de organismos nacidos en democracia que persiguen la búsqueda de la verdad y la justicia. En 30 años de democracia, la lucha por la defensa de los Derechos Humanos se ha centrado en la década del 70’. No es del todo sorprendente, ante la atrocidad del plan sistemático que se propuso el Proceso de Reorganización Militar. Sin embargo, es necesario ampliar el campo de visión, leer las continuidades, posar el ojo crítico en el más acá, en esas chispas que si no atendemos amenazan con volverse una fogata.

Se nos dice, desde muy chicos, que por la condición misma de ser humanos, tenemos derechos; nacemos con ellos. Para muchxs, esto constituye una verdad incuestionable. Para otrxs, es un campo de disputa, un atributo que la realidad se encarga de impugnar día a día. Aunque los Derechos Humanos no son algo que nadie nos pueda otorgar, ni ningún Estado ni ninguna ley, muchos grupos y personas parecen no aprobar ciertos requisitos no explicitados. Como el color de piel, la sexualidad, el estrato social, las ideas políticas o la ropa que usás. Estos indicadores parecen operan silenciosamente en una distribución desigual de la “humanidad”.

Ya es hora, o tal vez fue hora hace mucho tiempo, de asumir que la hipótesis de los vestigios es insuficiente. De enfrentarnos a que la represión estatal, la violencia policial y carcelaria, la discriminación étnica, social y sexual son elementos estructurales de nuestra democracia, sistemáticos y reproducidos periódicamente por los sucesivos gobiernos. ¿Cómo hablar de vestigios, de meras huellas, cuando en estos 30 años de “democracia” el total de asesinados por el aparato represivo estatal asciende 3.783 casos, entre gatillo fácil, muerte en la tortura, en cárceles, comisarías, asesinatos en movilizaciones y manifestaciones? ¿Cómo hablar de “el país de los derechos humanos cuando el Estado se empeña en limpiar, en desaparecer a casi cuatro mil de sus ciudadanxs?

Solo con políticas podremos redibujar el fino trazo de las huellas dactilares de nuestro país. Al día de hoy, resisten aún demasiado profundos los surcos de lo que se dio en llamar “la noche más oscura”. Y las decisiones de este día simulado con lamparita, parecen erigirse firmes sobre muchas de esas ruinas que apresaron nuestro pasado y aún condenan nuestro presente.

Cuentos decapitados

Matemáticamente implacable: en las elecciones de octubre de Cuba, votó el 94 por ciento del padrón. En la de Estados Unidos, apenas el 50. Los casos de Venezuela y de Francia revelan, también, cifras interesantes sobre el compromiso. En el medio, la pregunta es clara: si la democracia se mide por la participación popular, ¿a qué deberíamos llamar dictadura y a qué democracia?

La globalización de la imagen todavía no había remplazado al oxígeno, pero nadie quería perdérselo.

No: nadie lo conocía.

Era el mito de la isla, el barbudo, la incertidumbre, el sueño de muchos y, sobre todas las cosas, el único hombre de Latinoamérica que arribaba con ese cargo: Primer Ministro del Gobierno Revolucionario. Cinco meses habían pasado de la Revolución y Fidel Castro hacía uno de sus primeros viajes. Faltaban dos años, todavía, para que Cuba expresara que su sistema era el de un socialismo marxista-leninista. Pero, aún así, miles ponían el oído para escuchar la conferencia que él daría en el Palacio del Ministerio de Industria y Comercio de Buenos Aires donde iba a explicar ese mismo concepto que repetiría por la eternidad: la democracia.

Así, habló Fidel Castro, en 1959:

“A los pueblos muchas veces les hablan de democracia los mismos que la están negando en su propio suelo; a los pueblos les hablan de democracia los mismos que la escarnecen, los mismos que se la niegan y los pueblos no ven más que contradicciones por todas partes. Y por eso nuestros pueblos han perdido, desgraciadamente, la fe. Han perdido la fe, que se hace tan necesaria en instantes como este para salvar al continente para el ideal democrático, mas no para una democracia teórica, no para una democracia de hambre y miseria, no para una democracia bajo el terror y bajo la opresión, sino para una democracia verdadera, con absoluto respeto a la dignidad del hombre, donde prevalezcan todas las libertades humanas bajo un régimen de justicia social, porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan ni pan sin libertad”.

Pero, con esa explicación, se ve que nunca alcanzó. Porque Cuba siguió siendo catalogada como una dictadura, sobre todo, agarrándose de un concepto de lo más tramposo: las elecciones. Aunque, aún así, si valiera la pena el análisis de las urnas, el 2012 arrojó algunos datos que construyeron un cuento decapitado. Este año hubo elecciones en Francia, en Venezuela, en Estados Unidos y en Cuba, entre otros, y el porcentaje de mayor cantidad de votantes se dio, como desde 1976, en la Isla, sacándole hasta 40 puntos de distancia a Estados Unidos.

En todos los comicios se ha entrado en la discusión de más de una pregunta: ¿Qué es la democracia? ¿La democracia es lo mismo que la república? ¿La democracia es sinónimo de voto? ¿La democracia es –como marca la ONU- una elección de un sistema que elige cada país? ¿De qué hablamos cuando hablamos de democracia?

Pero sin tanta palabra, en la discusión propia de los votos, salió esto:

1- El 7 de octubre, en los comicios presidenciales en los que Hugo Chávez le ganó a Henrique Capriles, en Venezuela, donde el voto no es obligatorio y para hacerlo hay que registrarse en el Consejo Nacional Electoral previamente, el 78 por ciento de los que están en edad de votar emitieron el sufragio.
2- En las elecciones presidenciales de Estados Unidos en las que Barack Obama le gano a Mitt Romney, en unos comicios donde el voto no es obligatorio pero sí abierto, se presentaron a emitir sufragio el 50,65 por ciento del padrón habilitado.
3- En Francia, en las elecciones presidenciales, donde Francois Hollande venció en el ballotage a Nicolas Sarkozy, votó el 80,35 por ciento del padrón habilitado para hacerlo. Antes, en la primera vuelta, se presentó el 79,48 por ciento.
4- En Cuba, donde cada cinco años se eligen diputados para la Asamblea Nacional y delegados para las Asambleas Provinciales, de las cuales no participa el Partido Comunista Cubano sino cualquier habitante que quiera sin necesidad de tener Partido o Agrupación que lo represente, con un voto obligatorio, en los comicios del 21 de octubre se presentó el 94,21% de los habilitados para votar.

Los cuatro casos que se toman son seleccionados arbitrariamente y responden a una lógica: se junta el país de la Libertad, la Fraternidad y la Igualdad, el de la Estatua de la Libertad, el del país petrolero del que dicen que no hay libertad de expresión y del país del dictador que no da libertad. Porque, indudablemente, salvo la aparición de Venezuela, la discusión es una que continúa con el paso del tiempo. En Argentina, donde no hubo elecciones este año, pero sí el año pasado, votó el 79,39 por ciento de los votantes habilitados. Y, en todos esos casos, los preconceptos se repiten y repiten

Probablemente, analizar la democracia en estos términos puede parecer una reducción y, de hecho, lo es. Aristóteles, en sus textos de Política, dejó la idea de que la democracia es el sistema de gobierno del pueblo y para el pueblo, por lo que podría analizarse que un pueblo democrático es uno en el que todos comen.

Pero si los votos pueden ser una manera de pensar la democracia, aquí vamos. Por eso, en esa lógica en la que Fidel Castro siempre fue mostrado como el gran dictador, en la que Estados Unidos es el país de la libertad, en la que los sufragios parecieran ser los que determinaran el valor de la libertad, la conclusión resulta determinante.

Al menos, aquí se debería acabar ese pedazo de discusión.

Matemáticamente implacable: Cuba ganó las elecciones.

Colaboró en la producción de datos: Juan Ignacio Ubertazzi.