Saliendo del freezer

Por Los economistas con los cordones desatados

Dejar que los bancos quiebren, acusar judicialmente al ex Primer Ministro, funcionarios y empresarios por su responsabilidad en la debacle, interrumpir temporalmente los pagos de la deuda externa y apostar a la producción y el trabajo en lugar de la timba financiera, esa la fórmula de Islandia para salir de la crisis… ¡y funciona!

Poca información se recibe en general de Islandia. Poca además de los documentales en la televisión que muestran las espectaculares explosiones de volcanes y géiseres que cubren gran parte de la isla. Llamada “La Roca” por los residentes, esta isla es un accidente geológico que se encuentra entre las placas tectónicas del Atlántico y de Eurasia que existe hace 18 millones de años y es habitada hace 1100 años. La población que habita esta pila de lava alcanza actualmente un total de 325.000 personas y tradicionalmente se han dedicado a la agricultura y la pesca. Momento… ¿y la columna de economía? ¿Por qué Islandia?

Este pequeño país con un número de habitantes similar al de la provincia de La Pampa ocupó un lugar importante en las noticias alrededor del mundo durante Octubre de 2008, cuando luego de la crisis desatada en Estados Unidos por la caída de Lehmman Brothers, la economía de Islandia sufriera un colapso financiero de proporciones inéditas. Tan particular es el paisaje en la isla, como fue su salida a la crisis. Es por eso que consideramos interesante describir el camino que hizo que la economía islandesa salga del freezer mientras que Europa sigue aún atrapada en la recesión. Una salida fuera de los manuales de economía, que mostró ser efectiva y que poca repercusión ha tenido en los medios internacionales.

Y mientras estas páginas son escritas, Islandia da la nota de nuevo: ¿entrar en la Unión Europea? Ni locos. Islandia, que había solicitado entrar en la UE en 2009 en plena crisis, decidió en estos días retirar la solicitud. Se debe a que desde la UE le pedían reformas en los sectores pesquero y agrícola que han sido los motores de su recuperación.

 

El camino hacia la crisis: del “milagro vikingo” a la explosión del sistema financiero.

En la década de 1990, el discurso de la globalización y las bondades de “liberar la economía” llegaron también a este pequeño pedazo de tierra en medio del Atlántico Norte. Fue el entonces Primer Ministro Oddson que comenzó con las reformas de manual neoliberal: baja de los impuestos a las empresas y privatización de empresas de propiedad estatal y de recursos naturales. La disminución de impuestos a las ganancias corporativas bajó de una tasa de 50% a una de 30%, y luego al 18%. La liberalización de la economía no estaba completa sin la privatización del sector bancario, proceso que comenzó a fines de la década de 1990 hasta 2003. Así, esta pequeña isla fue un intenso experimento de liberalización económica.

La primera privatización del sistema financiero, fue la de un pequeño banco, adquirido por un flamante grupo empresario llamado Orcas, que lo convirtió pronto en uno de los 3 bancos más grandes de Islandia: el Banco Glitnir.

Luego, el turno de los dos grandes bancos estatales: Landsbanki y Buradarbanki (que mutó en el Kaupthing Bank). El proceso de privatizaciones del sector financiero terminó en 2003, y este sector en manos de propietarios privados crecería a partir de entonces de una manera inusitada liderando el crecimiento de la economía islandesa, dando pruebas del éxito de la política de liberalización financiera.

Todo parecía ir bien para Islandia, el PBI creció entre 2004 y 2007 a una tasa promedio en torno al 6,5%, el desempleo era menor al 2% y en 2005 era el tercer país con mayor PBI per cápita en el mundo. Sin embargo, en Octubre de 2008 el sistema financiero islandés explotó como uno de los famosos volcanes de la isla.

El “Milagro Vikingo” se caía a pedazos. La crisis financiera en Estados Unidos, generó desconfianza en el sistema financiero islandés, y los tres grandes bancos, el Glitnir, el Landsbanki y el Kaupthing, entraron en crisis. Con ellos cayó la bolsa de comercio de Islandia, atada en gran medida a las operaciones realizadas por estos tres bancos. Comenzó el contagio al resto de la economía generando en cuestión de semanas una inflación de 18% por la amenaza de desabastecimiento, ante la imposibilidad de importar, y un desempleo que se disparó al 11%.

 

¿Qué había atrás de este “milagro” liderado por los grandes bancos privados?

 Mucho humo, hablando en lenguaje futbolero. La opulencia generada principalmente por el sector financiero era una ilusión que se sostenía a través del endeudamiento constante de los bancos privados que obtenían dinero del exterior principalmente de Reino Unido y Holanda. Prometiendo importantes beneficios a través de altas tasas de interés y a una moneda nacional la Korona Islandesa cada vez más sobrevaluada, Islandia atrajo a través de la banca electrónica a ahorristas holandeses y británicos. Los bancos otorgaban en el país hipotecas baratas que desataron un boom inmobiliario y daban créditos ilimitados a las familias más acomodadas de la isla.

 

La receta conservadora: que paguen los trabajadores.

El Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas, nacionalizó los tres bancos y restringió el retiro de fondos. Los días previos a la intervención del Estado los banqueros habían vaciado lo poco que quedaba en las cajas. La deuda de los bancos pasaba a ser deuda pública.

Los acreedores holandeses y británicos comenzaron a reclamar ser indemnizados, y le reclamaban al Estado islandés, a pesar de que no se trataba de depósitos ordinarios respaldados. El gobierno británico, liderado por el laborista Gordon Brown, llegó incluso a hacer uso de la legislación antiterrorista para congelar activos islandeses depositados en instituciones británicas y garantizarse el cobro de las indemnizaciones millonarias. Un año después, el Parlamento isleño aprobó un plan para pagar la deuda a Gran Bretaña y Holanda, sus principales acreedores bancarios. Cada familia islandesa debía pagar 3.500 Koronas mensuales durante 15 años (20 Euros por mes aproximadamente).

 

El pueblo islandés elige su propio camino

En enero de 2009, las movilizaciones ciudadanas provocaron la dimisión del Primer Ministro islandés, el conservador Geir Haarde y la convocatoria de elecciones anticipadas. En las elecciones se impuso una coalición de centro-izquierda. Sin embargo, el nuevo gobierno islandés, cedió a las presiones de los especuladores, planteó indemnizarles con cargo al presupuesto del país, endeudándose en 3.500 millones de euros. Se estableció que cada ciudadano islandés tendría que contribuir con unos 11.000€ para pagarle a los acreedores externos. Además, se iba a solicitar un préstamo adicional de 2.100 millones de dólares al FMI, y los argentinos luego de la debacle económica que llevó a la crisis de 2001, aprendimos que el FMI no te presta si no es a cambio de la aplicación de un programa de ajuste neoliberal.

Al aprobarse dicha ley de indemnización se desató una nueva ola de protestas y en enero de 2010 el presidente del país, el ex comunista Ólafur Ragnar Grímsson, se negó a ratificarla convocando un referéndum para que la ciudadanía se pronunciase al respecto. El referéndum que se celebró el 6 de marzo de 2010, dio como resultado que el 93% de los votantes dijo “NO” al plan gubernamental. Por lo tanto, los ciudadanos islandeses no iban a pagar la deuda bancaria a los especuladores británicos y holandeses por la mala gestión de los banqueros.

Esto se pone mejor. Además se inició un proceso judicial contra los gestores de los bancos citados en los que incluía a 160 imputados, entre ellos al ex Primer Ministro por considerarlo partícipe necesario. Asimismo, se procedió a convocar una asamblea constituyente para reformar la Constitución del país. La Corte Suprema también hizo su aporte declarando ilegales todos los créditos indexados en divisas. De esta manera, todas las deudas de los ciudadanos islandeses se pagarían en Koronas, la moneda oficial, nada de Euros ni Libras.

Bajo el gobierno del presidente Grimsson, la política económica de Islandia cambió rotundamente: se bajó el gasto público sin bajar el presupuesto de salud y educación, sino dejando de aportar dinero para salvar al sistema bancario, se consiguió un período de gracia para empezar a pagar una vez recuperada la economía, no se aplicó el ajuste ortodoxo, la actividad volvió a centrarse en los sectores productivos, es decir pesca, agricultura y servicios (turismo mayormente), en lugar de la timba financiera.

 

¿Y cómo le va a Islandia?

La economía islandesa está creciendo desde 2010 en niveles cercanos al 3% anual, con una recuperación importante de los sectores tradicionales agricultura y pesca y un auge del turismo. También es relevante el crecimiento en la producción de energías limpias. Más importante resulta la recuperación del empleo, que pasó de una tasa de desempleo en torno al 11% a descender actualmente a niveles por debajo del 2%. Para tener una dimensión de este número, Europa actualmente tiene en promedio 11% de desempleados, los más afectados por la crisis son Grecia y España con un 26% y 23% de desempleo respectivamente. Una tasa de desempleo inferior 2% es considerada de pleno empleo.

La recuperación económica le permitió a Islandia pagar anticipadamente 339 millones al FMI, y aunque le queda parte del préstamo por devolver, nunca tuvo que aplicar el temido ajuste y ya comienza a sacárselo de encima.

Así como en el pasado fue un experimento neoliberal que terminó explotando, hoy Islandia muestra otro camino para salir de la crisis. Una pequeña isla que se ha rebelado ante las recetas económicas ortodoxas, ante el FMI y ahora ante la Unión Europea. El caso islandés debe ser tomado en cuenta por los países que siguen hundidos en la crisis, como Portugal, España y Grecia, y también todos los países que en algún momento de la historia se encuentren en la encrucijada de elegir entre salvar a los bancos o salvar a los trabajadores.

Imagen cortesía: Andreas Tille – Own work – see http://fam-tille.de/sparetime.html Image with Information in English Bild mit Informationen auf Deutsch

Vosotros podéis

España se encamina en la búsqueda de una ciudadanía más inclusiva. El partido Podemos rompe con la dinámica bipartidista hasta liderar encuestas. Un movimiento joven en un viejo continente.

Podemos es un verbo en plural, con un mensaje en presente, hacia al futuro, de fuerza, ambicioso, una expresión de deseo.

Podemos es el rótulo político-partidario de otro rótulo mediático, el de los “indignados” españoles, un movimiento mucho más profundo y propositivo que ese bautismo…

Podemos es la reacción que busca institucionalizar a los sectores emergentes que se oponen a la gestión neoliberal de la crisis, es decir los protagonistas de un cambio (mejor, antes que “crisis”) que empezó el 15 de mayo de 2011 en una manifestación y acampe en la Puerta del Sol, Madrid.

Podemos es un partido político que desafía al bipartidismo clásico PSOE-PP, proponiendo una democracia más participativa, alejada del dominio de los banqueros y las corporaciones.

Podemos es, según una encuesta del diario El País, la primera fuerza política en España, a un año de las elecciones generales en las que se renovarán 350 bancas de diputados y 208 del senado, con una intención de voto de más del 22%.

“Hay 6 millones de personas ahora mismo en paro. Más de 250 mil jóvenes han emigrado para estudiar o trabajar en otros países. Ha llegado a haber 500 desalojos diarios: personas que habían comprado una casa contrayendo una hipoteca con el banco en épocas donde había trabajo, y de repente se encontraron sin trabajo, y sin poder pagar la hipoteca. En España no es como en Estados Unidos, donde tú entregas las llaves: sino que tú entregas las llaves, sigues pagando la hipoteca, e incluso puedes pasársela a tus hijos”.

Amador Fernández Savater está sentado frente a diez personas en un bar del centro de Buenos Aires, en una charla que apunta a informar novedades del otro lado del hemisferio. “Así contado, parece una película de terror. Pero en realidad lo que está habiendo es una especie de aceleración del tiempo de destrucción del capitalismo, a una velocidad que no habíamos visto”, dirá.

Amador Fernández Savater.
Amador Fernández Savater.

Amador Savater es – además de lo que su apellido evidencia- editor, escritor, bloguero y militante dedicado a teorizar sobre los movimientos emergentes españoles. Viajó para relatar sobre Podemos en universidades y movimientos, pero la introducción que propone analiza la antesala del clima político español. “Ante ese escenario, hubo huelgas generales, los movimientos sociales habían intentado hacer convocatorias, pero ninguna había tenido un mínimo de energía. Eso es lo importante para entender lo singular del 15M y de Podemos: cómo desde lo político ya organizado no hubo manera de convocar nada interesante, desafiante, frente a la dureza de la crisis”.

La convocatoria que finalmente tuvo efecto comenzó a cocinarse, en cambio, a través de Democracia Real Ya, una plataforma independiente que ayuda a coordinar acciones globales de movimientos ciudadanos; en su quiénes somos se describen como “los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes”. La convocatoria tenía fecha: 15 de mayo de 2011. “La llamada hizo foco contra los políticos y los banqueros, como representantes de los ajustes para contener la crisis, y eso fue lo que aunó a la gente más allá de los partidos y los movimientos”, dice Amador.

Marta, integrante de Podemos de Barcelona, cuenta en primera persona: “Nunca había hecho nada político, pero creo que el momento era tan bestia y estaba tan indignada que cuando apareció la posibilidad de este movimiento me sentí impelida a participar. Estoy súper contenta de que haya esta fuerza, porque si no la indignación se te queda enquistada y no haces nada con ello”.

Savater recurre a sus teorías para explicar lo que Marta representa, y hace: “En la plaza lo que emerge es una “política del cualquiera”, en términos de Ranciere (Jaques, filósofo francés). En tanto que las plazas se organizan como espacios simbólicos y materiales donde se hacen esfuerzos permanentes por acoger a cualquier persona indignada con el estado de las cosas, fuera cual fuera su posición económica e ideología, sino que ponía de común lo que podía unir a la gente”. Lo que estaba naciendo, dice Savater, era un “nosotros nuevo”.

Sólo en Madrid salieron a la calle aquél 15M más de 20 mil cualquieras, y se calcularon otras 100 mil en el resto de España. “Después de la manifestación hay un grupo de 40 personas que dicen ´bueno, no vayamos a casa, vamos a hacer algo más´. Y acamparon en la Puerta de Sol. Fueron desalojados. Y días después se tomó la Puerta del Sol y las principales plazas de Madrid, y luego en otras plazas del país”.

¿Qué estaba pasando? “Es importante pensar las plazas como un lugar público de política y vida. Había campamentos, servicios de enfermería, de guardería, etcétera. Estábamos organizando ya la vida. Una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad”.

La otra batalla urgente fue contra los desalojos: se creó la “plataforma de afectados por la hipoteca” para determinar los casos, situaciones y ayudas. “Se llegan a parar unos mil desalojos, y lo increíble fue que los cerrajeros y los encargados de desalojar se negaban a sacar a las gentes de sus casas. Metieron presos a bomberos porque se negaban a desalojar, decían ´ése no es mi trabajo´”, cuenta.

Estas organizaciones fueron tomando distintas formas y posturas, discusiones durante y después: “Lo interesante del 15M es verlo como una especie de cambio climático. Para nosotros no era una estructura ni un movimiento, sino que era como una nueva manera de hacer política. Y que podía darse en cualquier lugar sin llamarse a sí misma 15M”.

Bea es una joven de 20 y pico de años que integra Podemos desde su inicio en Barcelona. Desde ese su lugar relata su visión de cómo estas organizaciones del 15M derivaron, entre otras cosas, en un partido político: “Parte del movimiento social se había circunscripto mucho a hacer labor desde la calle y desentendiéndose de lo institucional. Y la política en un partido no tiene por qué ser necesariamente algo sucio. Lo que viene a decir Podemos es que el cambio social no solo va a poder hacer ese trabajo desde la calle y desde la denuncia sino que hay esa necesidad de que gente verdaderamente tenga voluntad de escuchar y trabajar para la gente dentro de los recintos”. También lo explica a la inversa: “El consenso de la ciudadanía en estos temas no se venía traduciendo en cambios reales”.

Vea, Marta y Luca de Guanyem y Podemos Barcelona.
Bea, Marta y Luca de Guanyem y Podemos Barcelona. Foto y entrevista: Julieta Colomer

Bea lo dice desde su pasado militante en movimientos sociales: “Muchas veces lo que hemos visto es que pasas cierto tiempo haciendo una recogida de firmas para una iniciativa, y luego eso se supone que se eleva y se lleva al parlamento y se desoye totalmente”. Ahora: “Lo que podemos brindar es toda gente que viene con un trabajo detrás, que son verdaderos expertos, que conocen la educación, la salud pública e incluso tienen propuestas concretas. Ahí es donde entramos nosotros: esa interlocución con los movimientos. Tenemos que construir un programa a elevar y para eso queremos escuchar propuestas”.

Podemos nació hace menos de un año como hijo declarado del 15M, con el objetivo inmediato de competir en las elecciones parlamentarias del 25 de mayo de 2014. Tuvo apenas meses de campaña pero supo cristalizar estos años de movilizaciones y discusiones. Llegó entonces con la propuesta de un programa redactado por “miles de personas”: “Era un manifiesto de cara a las elecciones europeas donde se recogían una serie de demandas del modelo productivo, la anticorrupción, el derecho a la vivienda, el trabajo digno, derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, en total diez puntos sencillos pero profundos que impulsaban candidaturas asentadas en un método de participación ciudadana”, resume Bea. La habilidad de Podemos no fue tanto la novedad de sus proposiciones – que van en la línea de muchas promesas llamadas “progresistas” y de “izquierdas” de distintos países-, sino la dinámica de su organización y la llamada convocante a la ciudadanía.

En las parlamentarias Podemos cosechó 1.245.948 de votos, el 8%, ubicándose como la cuarta fuerza, dando el batacazo : metió 5 eurodiputados, entre ellos la cara visible del partido, Pablo Iglesias, profesor de ciencias políticas.

Los cinco candidatos elegidos firmaron antes una acta de compromiso que materializaba eso del control ciudadano: su retribución mensual sería equivalente como máximo a tres veces el salario mínimo (645 euros), debiendo donar el resto del salario oficial a los proyectos del partido o “iniciativas, colectivos, asociaciones”; se comprometieron a una rendición periódica de cuentas al habilitar mecanismos de transparencia e información de fácil acceso, consultas directas por Internet y una oficina que tramite iniciativas populares; y otros pactos que resultan más evidentes – pero no lo son- como la independencia de cualquier corporación, y hasta el compromiso de viajar en transporte público siempre que sea posible.

Bea: “También se plantea en el partido la limitación de mandatos y la revocabilidad. Pero estas medidas no tienen sentido si no hay una ciudadanía detrás. Las dinámicas institucionales, los poderes económicos y lobbys de poder y prácticas muy arraigadas a la manera de hacer política hacen que se podría ver arrastrado cualquiera si no hay ese control ciudadano”. Luca, también de Podemos Barcelona: “Simplemente no se puede decir ´vamos a ser distintos´. No podemos ser tan naif y pensar que esto funcionaría sólo y sin más. Por eso este compromiso ético”.

 

-¿Cómo se sustenta Podemos?

Bea: “Con poco dinero: haciendo de la necesidad, virtud. No nos financiamos con dineros de los bancos, nos apoyamos en la colaboración de la gente. En la página hay un sistema de crowfounding a través del cual se solicitan recursos para el partido o para propuestas concretas. Y también de pequeños gestos. En la primera campaña no teníamos dinero para hacer propaganda, se hizo una carta para pedir el voto y la gente se lo imprimía en la casa y llenaba las escaleras del edificio”.

-¿Cómo se difunde?

-“Hay un apoyo desde el inicio en las redes sociales. Y una vez que nos dieron un eurodiputado, ya empezamos a salir en los periódicos, a partir de ahí empezamos a ver cómo la gente empezaba a preguntar, a participar, a enterarse de qué iba para apoyar aquello”.

-¿Cómo se organiza?

-“Estamos en pleno debate organizativo y demás, todo eso pasa por discusión a nivel telemático y ahí es donde tienen un papel importante los círculos, que son los espacios en cada ciudad y en cada barrio: cuidan lo presencial. Se hacen reuniones. Ya no es que son dos procesos en paralelo, el partido y los círculos, el uno enriquece al otro, y es muy necesario. En las reuniones cualquiera dice la suya y gente que esté más puesta puede traducirlas en lo que sea: organizar jornadas de debate, una denuncia… Están las reuniones y también se usó el fondo del salario de los eurodiputados para hacer 13 oficinas como espacios de contacto con la ciudadanía, para transmitir lo que se está haciendo y recibir propuestas”.

Podemos habilita, además, su plataforma digital para completar un formulario que permite presentarse como candidato a Secretario General, Consejo Ciudadano o Comisión de Garantías del partido, que debe elegir representantes de cara a las elecciones municipales. Según los requisitos, cualquier ciudadano inscripto en Podemos puede presentarse, él o junto a un equipo de personas, necesitando el aval de uno de los círculos organizativos de Podemos, que puede habilitar hasta dos listas cada uno.

En el proceso de elección, cada lista dará a conocer las actividades para difundir las candidaturas y sus contenidos programáticos; asimismo, el Equipo Técnico de Podemos se compromete a impulsar espacios y dinámicas de participación para visibilizar a los diferentes candidatos. Puede votar cualquier ciudadano inscripto en Podemos, por Internet o en mesas habilitadas. Los electos serán los candidatos más votados para cada órgano, independientemente del equipo al que pertenezcan, con una única corrección: se debe mantener un equilibrio de género, 50 y 50.

-¿Cuáles son los desafíos hoy?

-De momento se está haciendo la dinámica organizativa a la espera que nos dotemos de un modelo más oficial para todo el mundo. Hoy el desafío es asentar los círculos de distrito y confluir entre ellos: ahí están quienes tienen realmente lo que pasa en el barrio.

La implantación de Podemos a nivel municipal y autonómica, para presentarse a elecciones en cada ciudad, todavía no está desarrollada: recién el 2 de enero de 2015 el partido tiene previsto dotarse de secretarios generales y consejos ciudadanos locales y regionales.

Mientras tanto, sin esta formalidad han ido surgiendo distintas versiones locales que intentan replicar estas lógicas: Bea, Luca y Marta encarnan además a Guanyem (en catalán: Ganemos) la versión municipal de Podemos, nacida como círculo del partido en Barcelona. Guanyem es hoy una fuerza política con referentes y medidas propias: “La diferencia es que Guanyem nace mucho más de abajo, no es casual que las personas que se perfilan con liderazgos más potentes provengan de la plataforma de afectados por la hipoteca, tiene un enraizamiento con el tejido social de aquí pues es muy potente, de ahí puede salir algo con mucha fuerza”, dice Bea.

Podemos está entonces en plena organización interna: con fuerza y proyección nacional, se debate cómo replicar la experiencia en las distintas ciudades que ya tienen expresiones propias. Bea, desde Ganyem, disipa fantasmas: “La gente pide a gritos que no nos dividamos. Vamos a hacer todos los esfuerzos para dejar de lado nuestras diferencias y sumar para lo que está claro: en el caso de Barcelona, que este modelo de ciudad no nos gusta. Y eso lo sabemos los ciudadanos y por eso nosotros lo vamos a cambiar”.

Resta una pregunta, para no perder el eje: ¿qué sucede con las otras experiencias, movimientos y movidas que generó el 15M, además de Podemos? Volvemos a Amador: “El peligro es centrarse en un solo punto. Para muchos amigos es una idea problemática la de Podemos, como idea de tomar el poder como lugar de cambio; no porque no se pueda hacer nada interesante, que de hecho lo es, sino porque lo pensamos en términos de políticas ´multicapas o multicanales´. Multicapas es una política que actúa en muchas capas de la realidad: lo social, lo cultural, lo económico, lo político. La imagen que usamos es la de una mano, en la que cada dedo puede representar una de estas capas (el movimiento de hipotecas, los jóvenes que gestionan cultura independiente, los movimientos autogestionados, Podemos, etc.), que, en determinado momento, cerramos para golpear juntos en un mismo lado”.

Es el agua, estúpido

Hace tres meses, pocos días antes de que se hiciese pública la llegada de Chevron a la Argentina, publicamos una nota sobre la destrucción que había generado la petrolera norteamericana en la Amazonia ecuatoriana: 20 mil galones de crudo y 30 mil millones de galones de vertidos tóxicos directo a la tierra y a los ríos durante 30 años. Yendo un poco menos en el tiempo, también retratamos el conflicto que se vive al sur del país en Comodoro Rivadavia. Allí hay dos grandes proyectos, también petroleros, los pozos de La Greta y El Trébol, que gracias a la organización ciudadana y al accionar del líder mapuche Marcelo Pintihueque se lograron frenar por el momento por vía judicial. ¿Qué es lo que se discute? El uso del agua. Ambos pozos habrían de funcionar mediante el fracking, perforación del suelo mediante la inyección de líquido a alta presión para fracturar las rocas y así liberar el petróleo. La operación requerirá entre 4 y 30 millones de litros de agua durante todo el proceso. Tal como afirmamos antes, lo volvemos a repetir. De lo que se trata todo esto es del agua.

En Argentina hay regiones extraordinariamente ricas en agua y otras por completo áridas, donde encontrarla se vuelve una odisea. De por sí el 75% del territorio es árido o semiárido, y las cuencas acuíferas que la rodean apenas poseen el 1% del agua dulce nacional[1]. Así, lo que debemos reflexionar es cómo considerar este recurso, que se nos presenta escaso, por más de cualquier otra apariencia.

A principios de septiembre, NosDigital estuvo en las puertas del Impenetrable chaqueño, en el pueblo de Miraflores. Durante toda la semana que estuvimos allí vimos pasar camiones tras camiones cisterna llevando el agua que de otro modo no podían conseguir. Hace 8 meses que no llueve. A todo lo que estuvo vivo lo amenaza la muerte: los cultivos, el ganado menor… Esa región está habitada por diversas comunidades Qom y Wichi, y la conclusión de ellos es la misma: “no es que no queremos trabajar, es que no podemos”, haciendo alusión a la falta total de agua que les impide plantar cualquier cosa y mantener en pié los pocos animales que puedan tener. Su organización en comunidades ya está en camino a luchar por este derecho que se les es negado. Esta situación, también hoy la están atravesando diferentes regiones del norte y nor-este del país, donde las sequías son una realidad ineludible.

Hasta acá, podríamos decir que no hemos dicho nada nuevo. Incluso pareceríamos incluirnos en la moda ecologista y verde que quieren imponer desde Ciudad Verde del gobierno del PRO en Capital Federal, el “1 tapita, un 1m² de bosque salvado” de Villavicencio, ¡hasta la Coca Cola ya se volvió verde!

Sin embargo, la propuesta y la reflexión va por otro camino. El “No a Chevron” reluce un rechazo a una forma de gestionar los recursos, el “No al Fracking” rechaza una práctica altamente contaminante y el “No tenemos agua” marca una realidad. Pero estos casos también son un ejemplo de organización y rediscusión sobre el control de la sociedad entera de sus recursos.

Porque acaso, ¿el cambio social no vendrá cuando sea la sociedad en su conjunto la que decida su destino colectivo?



[1] Green Cross, “Agua, panorama general en la Argentina” http://www.gcint.org/sites/default/files/publication/document/Agua-Panorama-General-En-Argentina.pdf Fecha de Consulta: 10/9/2013

Como bailan los pobres

Sexo, drogas y no, no es rocanrol, es cumbia villera. Un modo de performar el día a día en el cuerpo. Otra forma de producción. Decir 2001 es decir crisis  y con el fin del menemato la marginación encontró su canal de expresión. “Le dicen gatillo fácil / para mí lo asesinó / a ese pibe de la calle”. ¿Es la cumbia más machista que el rock u otros géneros musicales identificados con la clase media? ¿La cumbia se transformó a sí misma? Pablo Semán aporta su mirada desde la antropología para NosDigital.

Hace alrededor de un año, cuando se cumplían diez del estallido, la rebelión y la bronca (y la rabia, sí, esa rabia que hoy está tan vapuleada, pero que es capaz de mover sujetos, aunar masas y conducir la lucha por un país mejor), se multiplicaron los análisis y los balances de la década que parió aquella crisis. De estudios estructurales a lecturas más micro, de palabras “expertas” a charlas de café, parece que hubo de todo. Y sin embargo, no fueron tantas las voces (o al menos no tan estruendosos sus ecos) que centraron su mirada en la vida cotidiana y en los fenómenos más constitutivos de la persona. Quizás fueron muchos los cuerpos que lo presintieron, pero no fueron tantas las mentes que se permitieron encontrar en la música las claves de una época. Todos escuchamos música y ésta atraviesa nuestra vida, llega a nosotros de forma mucho más directa que la mayoría de los discursos. Nuestro cuerpo mismo, caja de resonancia del pulso más embrionario, tiene ritmo y responde a una sonoridad. En la entonación de nuestras frases, en el tiempo de nuestros pasos y en el timbre de nuestra voz, somos música. ¿Cuántos recuerdan mejor una época de su vida por la banda que escuchaban antes que por las fechas del calendario? ¿Cuántas personas quedan evocadas para siempre en una melodía y cuántos sueños se engendraron en la frase de una canción? ¿Cuánto de nuestra piel está teñido de la danza que creamos para el ritmo de moda? ¿Cuántas películas recordamos mejor por su banda sonora que por el nombre de los actores? Entonces, en vez de marginarla a una práctica secundaria de la vida social, preguntémosle a la música por el tejido de una época y preguntémonos cuánto de esa época es generado por la propia música.

Si decimos 2001, decimos crisis, y eso en música se dice así: cumbia villera. Con rallador y con teclado. Cuando el menemato llegaba a su fin (pero sus consecuencias se sentían cada vez más duras), empezaron a sonar los primeros discos de Yerba Brava, Guachín y Flor de Piedra. Pablo Lescano, creador de esta última y luego de Damas Gratis, fue bautizado por los medios como el padre del género y fue perseguido por las cámaras con una mirada entre inquieta, circense y temerosa. En julio de 2001, declaraba en una entrevista para la Rolling Stone: “Cuando armé Flor de Piedra, me trataron de loco, me dijeron que estaba tirando abajo a la cumbia, con lo que nos costó adornarla, ponerle volados… Nadie me daba bola. Entonces ahorré hasta que pude formar un grupo y grabar una producción independiente. Me pagué el estudio de mi bolsillo, produje a Flor de Piedra y le di el master a un pirata para que lo editara él… Recién cuando vieron que vendía, las compañías se empezaron a calentar…”. Y que sirva de respuesta para la crítica berreta que acusa a la cumbia villera de ser un invento de la industria discográfica y bailantera. Ahora, que con los “negros villeros” se llenaron de guita, nadie lo duda. Para el 2001, se calcula que la venta de discos trepaba las 300.000 copias, sin contar el número arrollador de ediciones piratas y la otra mina de oro que se explotaba a varios shows de cada banda por noche. Con el éxito comercial llegó la masividad espectacular, y, en palabras del sociólogo y doctor en antropología Pablo Semán, compilador, junto a Pablo Vila, del libro “Cumbia. Nación, etnia y género en América Latina, en el centro de la escena estaban “jóvenes, pobres, desempleados, con mucho tiempo libre, con presencia de las drogas y de los medios de comunicación en sus vidas cotidianas, con la posibilidad de hacer música, dijeron: ‘nos dicen que somos esto, nos vamos a cagar de risa de lo que dicen que somos nosotros, y esta va ser nuestra manera de devolver una imagen desafiante’. La cumbia villera fue una música de protesta en tanto consistió en mostrarle al mundo que los miraba la mierda en que se había convertido”. En ese primer disco de Flor de Piedra sonaba: Le dicen gatillo fácil / para mí lo asesinó / a ese pibe de la calle / que en su camino cruzó. / Vos / sos un botón / Nunca vi un policía / tan amargo como vos. (“Gatillo fácil”, Flor de Piedra).

Pero son muchas otras las cosas que sugiere Lescano en esas palabras. En principio, dice mucho de la forma de producción que se entrelaza con la cumbia. No puede pasar desapercibido, y es parte del contexto de surgimiento del género, que un pibe del barrio “La Esperanza” de San Fernando, con poco más de 20 años, pueda juntar unos pesos y grabar su propio disco. Esos 90’ de flexibilización laboral, de desempleo, de retraimiento de lo público, de economías informales y de la pobreza más acérrima, fue también la década del abaratamiento de los instrumentos y de la posibilidad de producir música a bajos costos. Semán afirma: “Cambió la dinámica de formación de grupos, de organización de la música, era posible hacer música y ganarse unos pesos, aún en sectores populares”. En esta historia de rupturas, también se inauguró una nueva estética, que se cagaba en los pelilargos – carilindos de guitarras sin enchufe y gargantas de playback de la bailanta de los años anteriores, y remplazó el raso por el jogging y las zapatillas de marcas truchas. Que los pibes que se subían al escenario se vistieran como todos los días tenía que ver con que la cumbia villera trataba, justamente, de lo que pasaba todos los días. En ese sacarle “los volados y los adornos” a la cumbia, la cumbia villera se distanció del estilo prexistente, como señala Semán: “Para nosotros – alude a la clase media -, cumbia, chamamé, música tropical es más o menos lo mismo, y todo la misma mierda. Para esos pibes producir cumbia villera fue más o menos como para Spinetta producir el rock nacional en contraposición al Club del Clan. Ellos generaron un nuevo estilo musical”. La cumbia villera mandó al traste a los representantes de la cumbia de la patria de la “pizza con champagne” que, prolijos para que las clases medias altas los reciban en sus fiestas, cantaban edulcoradas canciones de amor. Richard, el guitarrista de Damas Gratis, lanzaba en la citada entrevista para Rolling Stone: “A mí me parece que Damas Gratis y la cumbia villera son a la cumbia lo que el punk es al rock. Fijáte: cualquiera puede tocar, no hace falta saber música para tocar esto. Si sonás para la mierda, no importa. Lo esencial es expresarte. Eso es el punk y eso es Damas Gratis.”

La cumbia villera o el neo-punk del conurbano, no tardó en ser tildada de apologética de mil demonios. En julio de 2001, el COMFER emitió el documento “Pautas de evaluación para los contenidos de la cumbia villera”, que enuncia: “Las letras de los temas musicales de la denominada cumbia villera hacen referencia, entre otras cuestiones, a la realidad social imperante en los barrios marginales –tal como la delincuencia, la persecución policial y la escasez de recursos–, al rol de la mujer y al consumo y tráfico de sustancias psicoactivas”. El informe está firmado por el grupo de investigación de Sustancias Tóxicas del Comfer, y cierra con las pautas de infracción y un pintoresco glosario de terminología callejera, que despeja dudas lingüísticas como “Cocaína: merluza, merca, lady, dama, polvo blanco, piedra, Blanca Nieves” o “Descontrol: sinónimo de un situación de diversión exacerbada por el consumo de alcohol o drogas que en algunos casos se presenta con fiesta de fondo” (http://www.elortiba.org/pdf/cumbia_villera2.pdf). Al año siguiente, con el pueblo en llamas que Duhalde intentó apagar a escupitajos, el Ejecutivo decidió hacer pagar las infracciones a los canales que dieran espacio a los grupos de cumbia villera. Así, cuando Damas Gratis obtuvo el premio Clarín como revelación de la canción testimonial, los programas de televisión Pasión Tropical y Siempre Sábado dejaban de difundir a estos músicos. Semán invita a la reflexión: “La cumbia se hizo acreedora a todas las acusaciones, incluso en nombre de motivos legítimos, porque la cumbia podía ser el prototipo de la pobreza de la cultura pobre porque era repetitiva teóricamente, y encima era muy poco defendible porque aparecía como machista. Pero frente a la idea de que es repetitiva, uno se permite decirlo de la cumbia, pero no de otro género. La repetición es un elemento constitutivo de la música y un elemento constitutivo del placer. Y, por otro lado, todos podemos autorizarnos a escuchar a Los Auténticos Decadentes y no tenemos ningún problema si dicen ‘entregá el marrón’, o nuestra generación, de ninguna manera nos cuestionábamos si en el rock había elementos hipermachistas desde canciones de los Beatles, hasta el Blues del Levante de Sui Generis. ¿Por qué ver el machismo en los sectores populares y en los géneros que ellos escuchan, y no en el nuestro?”

Con esa caminata no precisas bailar / Tu mueves esa cola de aquí para allá/ No muevas esa cuna que yo me pongo gede / No muevas esa cuna me despertás el nene (“Berretines de Verduga”, Los Gedientos de Rock). Y sí, la cumbia villera es, ante todo, baile y sexo. Hay algo del deseo encarnado, del placer hecho sudor en un boliche, y para hablar con propiedad, de las ganas de coger performadas en una pista de baile. Y la cumbia la bailamos todos, y unas cuantas nos levantamos la pollera y movemos la pelvis más de lo que nos gusta admitir. La cumbia villera está también en relación dinámica con un cambio cultural respecto de la sexualidad, en el que ésta se enfatiza, se vuelve tema de revistas especializadas y cambia lo que se puede decir y hacer del propio repertorio sexual. Como señala Semán, hay una activación, otra manera de vivir la sexualidad, tanto de parte de hombres como de mujeres: “El baile se desnormativiza y se vuelve más posible, mucha más gente puede bailar, cada uno como se le ocurre. Y entra la sexualidad de una forma mucho más que metafórica e indirecta, en una relación bastante polémica y despareja con la reproductividad y la matrimonialidad. Una sexualidad que no es necesariamente la del amor y la de la pareja se abre de una manera clara y legítima para los hombres, pero no diría que no se abra para las mujeres.” Con el intento de ir un poco más allá del mote que cayó más inmediata y fuertemente sobre la cumbia, el del hipermachismo, Semán intenta poner en juego cuál era la experiencia popular, en toda su fragmentariedad, incluso del punto de vista de las mujeres que bailan cumbia. Sonaba por aquellos años: Ay Andrea vos si que sos ligera / ay Andrea que astuta que sos / ay Andrea te gusta la fija / ay Andrea que astuta que sos (“Andrea”, Los Pibes Chorros”). No se trata de negar el componente violento, ni que son los hombres los que cantan el deseo de las mujeres, sino de señalar que quizás la cumbia expresa nuevas feminidades y una activación sexual por parte de las mujeres que a los hombres se les escapa y los hace sentirse amenazados. Pero claro, como dice Semán: “Con un repertorio limitado de categorías no hay muchas opciones: las mujeres son pasivas o, si se activan, se masculinizan. Es como decir que las letras de cumbia son machistas porque dicen que las mujeres les chupan la pija a los hombres, pensando que a las mujeres no les gusta. Es cierto que toda la cuestión del placer, del deseo y la sexualidad aparece en marcos de largo plazo androcéntricos, pero al mismo tiempo, porque se están modelando nuevas sexualidades, esos mismos marcos pueden empezar a ser cuestionados.”

Esta “música de pobres / musicalmente pobre” fue la música de una generación y de un momento, la música de la joda como trasgresión, donde entraron el alcohol, la droga y el sexo, con sentidos producidos e interpretados de formas múltiples al interior de los sectores populares. Estos jóvenes se apropiaron de su tiempo y encontraron en la cumbia el espacio donde ensayar y constituir experiencias disímiles en relación a la familia, la autoridad, la sexualidad, el placer y las sustancias. Y el cierre es de Semán, que agrega: “Todo lo que hacía a la cumbia como música de protesta tuvo una duración limitada, porque cambió la situación social en la que emergió. Al mismo tiempo, la cumbia villera ayudó a consagrar a la cumbia como el espacio del baile privilegiado, y en su éxito rehabilitó a todas las cumbias juntas. Después vino un largo período de normalización de la cumbia, porque se transformó en la música de un grupo social y de una generación, casi como en los 80 el rock para los sectores medios. La cumbia a partir del 2004 se abrió plenamente a otras sonoridades, reggaetón y música electrónica, la cumbia villera se transformó a sí misma.”

“La ideología de Guardiola no es distinta a la de Mourinho”

Amigo de Pep antes que entrenador de Central, Juan Antonio Pizzi, como nosotros, lamenta la salida del DT de Barcelona: “Lo vivo con la misma tristeza que tenemos los que identificamos a este equipo como el mejor de la historia”. Mientras vibra por la definición de la B Nacional, se detiene a pensar sobre la situación que vive España, a quien representó como jugador en el Mundial 98: “Todavía la crisis no ha tocado fondo: va a seguir empeorando”.

Fotos: Nos Digital.

Quizás, mirar sea el ejercicio físico más complicado que le haya tocado vivir en los veinticuatro años que lleva vinculados con el prime-time futbolístico. Quizás no. Pero si te sentás con él a charlar, al menos va a quedarte una certeza: a Juan Antonio Pizzi, el ex delantero que surgió de Colón de Santa Fe, pasó por el Barca y terminó jugando un Mundial para España, los ojos le van a quedar trastornados.
Más si esa charla se da mientras Pizzi es el entrenador de Rosario Central, si todavía no tiene todos los números de las rifas comprados para ascender a la Primera División, si al día siguiente se juega un partido importante contra Ferro, si al mismo tiempo en la televisión están dando River contra Aldosivi y si ese sinfín de cosas transcurren en el hall de entrada del hotel Nogaró, donde su equipo espera con ansiedad el partido del día siguiente.
Sí, es mucho: probablemente trastorne.
Pero puede ser peor.
Será más mucho más, si en ese rato Pizzi abre el juego, se anima a correrse un rato de la vorágine y abre los ojos todavía más grandes para reflexionar sobre todo lo que va sucediendo en esos ojos repletos de aventura

Cuándo vos eras jugador, ¿el fútbol también tenía tanta cosa difícil como ahora?

-Creo que era más simple. No porque no haya tenido exigencias, sino porque todo era más sencillo. Vivir era más simple. Era más fácil ser jugador, ser entrenador y ser lo que sea. Es muy complicado, hay mucha presión, mucha exigencia y eso hace que todo sea más difícil. Pero no es algo del fútbol, es de la vida cotidiana.

-¿Es algo sólo de Argentina?

-No creo que sea acá: es así en todo el mundo. A veces, se habla del fútbol argentino con ese eje y creo que, en realidad, se da en todos lados. En Madrid y en Barcelona es lo mismo. Lo que pasa es que ellos ganan, entonces los problemas son menores. Los resultados son el principal sostén. Ahora, qué caminos te conducen a los resultados es algo que vale la pena discutir.

-Mencionás al Barcelona. Vos que jugaste ahí y que compartiste mucho tiempo con Pep Guardiola, ¿cómo vivís su salida?

-Con la misma tristeza que creo que tienen todos los catalanes. Todos los que en definitiva identificamos a este equipo como el mejor de la historia. Que se vaya el entrenador de un conjunto siempre causa tristeza. Los motivos y las razones que pueden haber llegado a tirar Pep son comprensibles, son lógicas. El otro día miraba las estadísticas y son impresionantes, nadie le puede decir nada. Estuvo mucho tiempo ahí y vivió muchas cosas. Todo lo que hizo es muy desgastaste para cualquier ser humano.

-Alguna vez mencionaste que Guardiola representaba fuertemente una ideología.

-Es que sí. Yo creo que Guardiola representa todo lo que es el Barsa. Fundamentalmente, eso. Aunque después sea quien lleve adelante lo que muchos creen sobre cómo se debe jugar este deporte.

-¿Su salida puede marcar el final de esa ideología?

-Yo creo que el fútbol es uno solo. Que, claro, tiene distintas formas de interpretarlo. Cada club, cada persona y cada jugador tiene un sello personal y una forma. Pero creo que a veces se marcan diferencias que no son así. Pienso que no hay mucha distancia entre la ideología de distintos entrenadores que aparecen, sin embargo, en polos opuestos. Yo no creo que Mourinho tenga una ideología distinta a la de Guardiola. Por más que tengan planteos tácticos diferentes. Creo que eso tiene que ver con los jugadores y con la identidad de cada club. Por eso no se puede hablar de un final.

-¿En el fútbol argentino hay espacio para formar ideologías así?

-Yo creo que el Barsa y el Madrid son las dos tendencias más mediáticas. Hay muchos equipos en Europa que juegan también de forma especial. En Argentina hay ideologías en algunos clubes. Crear una identidad te lleva sí o sí tiempo. Hay equipos que juegan bien de un semestre a otro, pero que no por eso desarrollan una idea. Es algo que tarda. Acá me parece destacable lo de Vélez, que va logrando mucho. Lanús y Estudiantes van en la misma línea. Aunque no es que yo desprestigie al resultado. Creo que es algo muy importante y que forma parte de este juego: el objetivo es ganar. Lo nuestro de este año se va a medir en si ascendemos o no.

-¿En la B Nacional también se pueden formar identidades?

-En Primera hay muy buen nivel, pero a la hora de marcar diferencias con el Nacional B la distancia es mínima. En todo el fútbol, uno puede intentar jugar bien y puede lograr identidades. Creo que entre las dos categorías lo que hay son mejores o peores jugadores. Eso impide desarrollar ciertas cosas y eso se nota. Pero después hay muchos aspectos parecidos. Ser entrenador es semejante en ambas categorías.

-¿Qué dirías que tiene que tener un buen entrenador?

-Lo fundamental de un buen entrenador es tener sentido común. Es parte de tener conciencia de la realidad, saber las limitaciones, descubrir las virtudes y entender los objetivos. El sentido común es un arma muy importante. Pero es algo que se desarrolla. La mayoría de los entrenadores venimos del mundo del fútbol y nuestro antecedentes es, simplemente, ser jugadores. En mayor o menor nivel, casi todos venimos de ahí y muchos creen que se sabe todo desde antes. Pero no es así: ser jugador y ser técnico son dos cosas muy diferentes.

-¿Qué estilos de entrenadores son los que te gustan?

-Yo miro mucho y creo que hay algunas tendencias que vale la pena destacar. A mí la escuela holandesa es la que más me gusta. No es sólo la selección de Holanda, que hace tiempo que no la veo. Sino su historia y lo que fue desarrollando. Creo que arranca con Johan Cruyff, que va con Louis Van Gaal y que llegó hasta Pep. Marcelo Bielsa también toma cosas de eso. El Sporting de Lisboa y la U de Chile me parece que tratan de copiar ese modelo. Y acá creo que Vélez busca algo semejante. Aunque, como dije, no siempre los resultados y las presiones ayudan para desarrollar una idea así.

-¿Cómo debe preparase un entrenador que llega para dirigir un plantel como el de Central que tiene tantas
presiones por ascender?

-La verdad es que yo puedo hablar de casos particulares porque yo creo que se aprende en la práctica. En el caso de Central, que es parecido a mi paso por Universidad Católica, puedo decirte que este grupo me la hace muy fácil. Son grupo humano de primerísimo nivel, entonces yo no tengo que resolver tanto.

-Mencionás a la Católica, ¿no fue muy raro venirte desde Chile, donde habías sido campeón, a dirigir en el Nacional B?

-Venir acá era un desafío más grande que el que yo veía en Chile. Yo quiero mucho a está institución. Estaba en una situación difícil y poder reubicarlo donde se merece es una ilusión y un desafío muy grande.

-¿Qué tiene Rosario como ciudad futbolera para que tanto vos como Gerardo Martino decidan volver estando en mejores condiciones profesionales en otros lugares?

-Yo creo que Rosario es la ciudad más grande de Argentina que tiene dos equipos bien monopolizados de hinchas. Hay dos o tres equipos más, pero los que acaparan a los hinchas son Central y Newell’s. Al tener tanta gente hace que haya una rivalidad y esa rivalidad se va transmitiendo, se va disputando cada vez que se habla de fútbol. Todo eso hace que sea muy apasionado y que el clima tiente mucho.

-Te alejamos de Rosario y te llevamos a España, donde viviste mucho tiempo, ¿cómo ves a lo lejos la crisis económica que se está viviendo allá?

-La verdad es que es muy difícil. España vivió un momento muy bueno en la década del noventa. En los finales de los ochenta y en todo el noventa. Pero desde que yo llegué en 1991, siempre se hablaba de la suba de precios y de las burbujas financieras que iban creciendo. De hecho, a mí me comentaban mucho de la burbuja inmobiliaria y de lo caro que iba poniéndose todo. Todo iba subiendo. Fue aumentando el problema, explotó y no hubo forma de pararlo. Todavía no han llegado al fondo, a pesar de los problemas que se ven ahora y de lo que yo veo a la distancia. La crisis económica en España va a seguir empeorando. Mi deseo es que trate de ser lo menos traumático posible. Hay muchos desocupados que no encuentran la forma de rehacer su vida y chicos jóvenes que no pueden arrancar.

2001: el recuerdo y las causas judiciales abiertas

Al cumplirse diez años de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001, el actual Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ex ESMA, llama a la reflexión a través de una semana de jornadas abiertas para todos. Rodrigo Borda, abogado querellante en las causas de las víctimas de la represión policial, explica cuál es la situación actual. Todavía no ha habido indemnizaciones por parte del Estado ni tampoco respuestas de la Justicia.

Rodrigo Borda, en primer plano, durante una charla en el CELS. Foto: Nos Digital.

Es la historia que vivimos. Esa historia que nos tocó con cada una de sus aristas y con sus ángulos profundamente agudos. Esa que dejó más cerca, bien a mano, la posibilidad de entender que la Historia tiene su aplicación en la vida de cada uno. Que es una disciplina a la que poco se le exige, y tiene tanto de potencial para ofrecer. Para los que crean que la Historia va por separado de su cotidianeidad, los diez años que cumple aquel diciembre crítico y sangriento serán buen comienzo para pensar en revisar las concepciones chatas sobre la Historia.
Los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001 constituyeron el desenlace de una crisis social, política y económica sin precedentes en Argentina. La exclusión y la ruptura de los lazos de representación fueron los dos ejes más significativos. A diez años, desde el Centro Cultural Haroldo Conti realizaron jornadas enmarcadas bajo el título “Razones y legados de la crisis” con el fin de “comprender una etapa fundamental de nuestro pasado reciente y sus marcas en el presente”.
Es imposible desligarse de un predio en donde funcionó durante la última dictadura militar uno de los Centros Clandestinos de Detención más emblemáticos: la Escuela Mecánica de la Armada, donde fueron secuestradas más de cinco mil personas de las que solo doscientas sobrevivieron. Sin embargo, adentro, las paredes asumen un nuevo desafío, resignificar un espacio asociado al horror a través de la creación, reflexión y difusión de la cultura, la memoria y los derechos humanos.
El director de este Centro Cultural, Eduardo Jozami, es muy claro al definir el punto de apoyo de este proyecto que cuenta con la participación de sobrevivientes y grupos de jóvenes: “La programación refleja la multiplicidad de miradas existentes en el Espacio, expresadas tanto en las distintas expresiones artísticas como en la generación de ámbitos de debate y reflexión sobre la memoria. Nuestra invitación a participar de estas actividades es un llamado a hacer de éste un lugar de elaboración colectiva sobre el pasado y el presente. Este Centro Cultural, todavía en construcción, se propone como un ámbito de referencia nacional e internacional de homenaje y recordatorio de las víctimas del terrorismo de Estado, de preservación de la memoria sobre lo ocurrido y la promoción y defensa de los derechos humanos”.
Durante el pasado martes 13 se proyectó el documental 19/20, bajo dirección de Sebastián Menassé, Florencia Gemetro, Carolina Golder y Mariano Tealdi. La película se centra en el testimonio de familiares de cinco víctimas asesinadas por la policía en aquellas marchas a Plaza de Mayo en 2001. Desde estas diferentes voces se indaga en las contradicciones, los motivos y reclamos por los cuales confluyeron en el mismo tiempo y lugar estas historias. Cada uno de los allegados narra desde su perspectiva cómo se desarrollaron esos dos días en su vida cotidiana, desde cerca cuentan cómo vivieron la pérdida de cada familiar.
Después de revivir los cacerolazos, escuchar el clásico “que se vayan todos”, volver a ver las imágenes crudas de los noticieros que mostraban la represión policial y cómo el ex presidente De La Rúa se iba en helicóptero de la Casa Rosada, aparecieron las cifras. La gran movilización popular de diciembre de 2001 tuvo como respuesta un feroz accionar por parte de las fuerzas de seguridad, tanto policía federal como gendarmería, que terminó con más de 30 muertos.
Actualmente, Rodrigo Borda, integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), forma parte del cuerpo de abogados querellantes por algunas víctimas de la represión policial de aquel diciembre. Borda dio una conferencia después de la proyección para dejar en claro cuál es la situación actual de las causas. Entre los obstáculos que sufren destacó que “no hay personas condenadas por estos hechos, a pesar de que han transcurrido más de diez años, y tampoco se ha realizado el correspondiente juicio oral y público. Tampoco hubo indemnizaciones a los familiares por parte del Estado”. Sin embargo, destacó algunos avances significativos en la causa al lograr “enjuiciar no sólo a algunos autores materiales, como los policías que mataron a Alberto Márquez o a Gustavo Benedetto, sino también a los jefes de la Policía Federal que coordinaron y supervisaron el operativo de aquella fecha”.
Fernando De la Rúa no se encuentra procesado en las causas. Sucede que no existen antecedentes de cargos judiciales de este tipo presentados a presidentes elegidos democráticamente. Desde el CELS rechazan por completo esta situación y confían en que se pueda avanzar, ya que creen que “fue una decisión política del gobierno la de reprimir a los manifestantes, y ese contexto se dio en un Estado de sitio que fue dictado por el propio De la Rúa”.
Por último, Borda fue tajante en cuanto al papel que debe encarnar la sociedad: “Es imprescindible que la gente se movilice para fogonear y exigir que estas causas se enmarquen dentro de la agenda actual. Con una mirada al costado de los medios y sin voluntad política es imposible dar pasos adelante.”