Relatos del golpe paraguayo

Jueves 21 de junio de 2012,

Juicio político

 

Al llegar a Asunción, lo primero que me llamó la atención es que hubiese tanta policía militar desplegada en uno de los países más tranquilos de América Latina. Tranquilo, hasta el viernes pasado. Ese día en Curuguaty, al norte del país, hubo un violento enfrentamiento entre campesinos y policía, con el resultado de 17 muertos, 11 campesinos y 6 policías. En los días posteriores, la confusión de noticias ha sido enorme pero lo que está claro es que aquí nadie se cree la versión en la que unos sin tierra disparan a quemarropa sobre policías que iban a desalojarles. Los policías tenían certeros tiros en la cabeza con armas automáticas -ya quisieran esa puntería equipos de élite- y los cuerpos de los campesinos muestran signos, más que de un tiroteo, de haber sido directamente ajusticiados. Sin olvidar que aun hay cerca de cuarenta campesinos desaparecidos.

En el centro del problema, como siempre, la tierra. Y unos sucesos que, con la perspectiva de una semana, parecen la puesta en escena de una coreografía perversa. ¿Complot? Ni idea, pero resulta curioso que todo esto estalle cuando uno de los grandes latifundistas del país es informado de que no puede acceder a los títulos que le daban acceso a esas tierras. A partir de estos hechos, prensa y televisión se alinean con los partidos tradicionales -colorados y liberales- en una campaña de desgaste, culpando al presidente Lugo, no ya de todo lo sucedido, sino de instar a la violencia en el país. Y todo desemboca en la charada de hoy, un golpe de estado institucional para el que -anacronismos tiene la historia…- aquí existe una figura legal: el ‘juicio político’.

Durante toda la jornada de hoy no se ha hablado de otra cosa en las calles. Y a lo largo del día se ha ido sumando gente a la concentración en apoyo al presidente frente al edificio del Congreso. La manifestación se ha transformado en vigilia, porque de ahí no tenían intención de moverse en toda la noche, y desde los municipios que rodean Asunción se estaban formado columnas de campesinos que pretenden llegar mañana a la capital para brindar su apoyo al presidente Lugo a la hora en que se esté consumando su, ya dada por hecho, destitución. Lo que nadie sabe es qué pasará en una plaza que se espera abarrotada de gente cuando se comunique la resolución.

 

Esther Benavente

Española residente en Paraguay

 

 

 

 

San Lorenzo, 22 de junio de 2012.

Ratifico una vez más mi postura y mi voz no se va a apagar: NO RECONOZCO AL GOBIERNO DE FEDERICO FRANCO. Nos veremos en las urnas en el 2013, es la única arma que tengo. No crean, pues, que esta es una victoria, seguiremos luchando por la democracia. Confío en que la juventud y el pueblo paraguayo entenderá que esto fue un golpe a la soberanía de nuestra Nación y a nuestra Democracia. No se trata de defender a Fernado Lugo, no se trata de ser izquierdista. Dejemos de tragar todo lo que nos venden esas ratas de prensa como información. Seamos conscientes, informémonos de nuestros derechos y de nuestras obligaciones como ciudadanos paraguayos y exijamos su cumplimiento. Pero hagámoslo nosotros como pueblo, no 39 payasos de circo que se esconden detrás de las listas sábanas que por cierto hace aproximadamente poco más de 15 días evitaron que se desbloqueen. Cada quien tendrá la ideología política que le plazca, pero ninguna tiene derecho de ir contra la voluntad popular. Jamás se puede reconocer como legal un proceso que se dio como resultado de una manipulación política, utilizando el dolor de la gente, la muerte de compatriotas como armas para la realización de sus fines de lucro. Es una vergüenza y una indignación total.

Termino informándoles de algo que es obvio, pero al parecer hay gente que todavía se niega a creer. El congreso no tomó esta decisión para lograr un país mejor, no les movió ningún interés ajeno al lucro. Al congreso no le importa si en estos momentos tenés trabajo, tenés educación, o tenés seguridad, AL CONGRESO NO LE IMPORTAS UN CARAJO. Ahora nos estamos dividiendo en ideologías políticas, ahora estamos retrocediendo veinte años atrás. Esa era la idea, eso era lo que buscaban. Buscaron que vos y yo no trabajemos unidos por un país mejor, temblaron y se asustaron ante nuestro despertar. Pero que el cambio no se detenga, nuestro país no necesita tener colores “seccionaleros”. Que nuestro verdadero partido político sea en todo momento DEFENDERLA DEMOCRACIA.

Yéssica González Peralta

Estudiante universitaria de Paraguay