Lucha de clases

Más allá del parecido de Berni con un editor de Clarín y de la despiadada represión de Gendarmería y la Metropolitana, el conflicto en Lugano desnuda el problema de la vivienda en la Ciudad. La acción del Estado a pesar de lo que dice la Constitución.

IMG_2576-3No mezclar y confundir las incontables aristas de los últimos hechos ocurridos en el barrio Papa Francisco de Lugano -bien al sur de la Ciudad de Buenos Aires- puede resultar un gran esfuerzo. Primero porque muchos factores confluyen y pueden nublar que ante todo acá se está hablando de vivienda. Luego, porque donde existe confusión -creada- debemos saber que siempre hay quien sale muy beneficiado.

La Ley 1.770 de urbanización sancionada en agosto de 2005 que “afecta a la urbanización de la villa 20, el polígono comprendido por la Av. F. F. de la Cruz, eje de la calle Pola y línea de deslinde con el Distrito U8”.

Las drogas y los narcos que circulan cómodos en asociación con cualquier fuerza represiva del Estado.

El asesinato de Melina Lopez de 18.

Las palabras de Berni: “Este asentamiento se cobró la vida de tres personas”, que hasta al más perezoso hará recordar al titular clarinesco, ya desenmascarado: “La crisis causó dos nuevas muertes”.

El Plan Unidad Cinturón Sur que desde julio de 2011 despliega tres mil efectivos de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval en el sur de la ciudad.

De la misma ciudad que está siendo sede de la conferencia internacional “El futuro de la ciudades“, organizada entre otros por la ONU.

La resistencia armada narco -desalojados una semana después- y los siete heridos de la Metropolitana.

La contaminación del suelo con metales pesados.

Y quién carajo son los punteros que iniciaron la toma del predio.

Todo. Ocurre. Pero acá se está hablando de vivienda. Y de cómo fue la represión aplicada para dejar a gente sin su casa ni otra solución viable.

Desde el Observatorio Urbano Local, dependiente de la Facultad de Arquitectura de la UBA, aseguran un notorio aumento de la población que vive en villas y asentamientos precarios en las últimas décadas: “Ha pasado del 1,2 al 5,7 % entre 1960 y el 2010, con la única alteración de la trayectoria marcada por la erradicación forzada de las villas durante la dictadura militar entre 1976 y 1983. La tendencia en los últimos 50 años indica que, mientras la población de la ciudad ha permanecido casi constante, la población viviendo en condiciones extremas de precariedad habitacional se multiplica casi por cinco”.

Mientras, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), organismo que puede pasar años sin construir una sola vivienda, ejecutó solo el 11,5% en el primer trimestre del presupuesto 2014 de 957.270.900 pesos.

Articulo 14bis. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna[i].

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Dicen que dicen:

Dice Guillermo, vecino desalojado: “El sábado pasado eran las ocho menos cuarto de la mañana cuando tocaron la puerta. Pensé que eran chorros que andan por ahí siempre. Así que no contesté rápido. Los de la Metropolitana entraron a la fuerza, me pegaron un culatazo acá –se señala el hombro izquierdo inflamado por demás-, me gritaban `salí de acá, tomátelas, salí´, solo con la mochila que pude agarrar, sin documentos, ni plata, dejé mi casa con mi familia”.

Dice la jueza María Gabriela López Iñíguez: “En la madrugada del sábado se dio inicio al allanamiento oportunamente dispuesto, cuyo resultado fue exitoso en tanto la actuación coordinada y profesional de la Policía Metropolitana y de la Gendarmería Nacional lograron que a las 8.45 horas del sábado el 98% del terreno se encontrara desocupado de moradores. Es decir que a las 9.15 horas todas las personas habían abandonado, sin pérdidas humanas que lamentar ni heridos de consideración, el terreno ocupado. A partir de las 9.15 horas comenzó la tarea ardua e ingrata de vaciar el predio de objetos y pertenencias varias, con el objetivo de preservar en toda la medida posible las cosas muebles de los habitantes (…) El objetivo primordial fue el de evitar, para los habitantes de ese lugar, pérdidas materiales que hubieran podido agravar sensiblemente su situación, por evidentes y ostensibles razones de humanidad”.

Dice María, vecina desalojada: “Si Berni y Macri tenían planeado un desalojo, lo básico era pensar dónde ubicar a tanta gente. Lo único que nos ofrecieron fueron palazos y nos dejaron tirados en el bulevar mientras veíamos a las topadoras que nos rompían todo: heladeras, documentos, materiales de construcción. Nos dijeron que venían por un allanamiento, pero era mentira”.

 Vuelve a decir la jueza López Iñíguez: “Sin perjuicio de algún mínimo y ulterior incidente que haya podido registrarse con el curso de las horas, definitivamente de envergadura menor frente a la enorme tarea realizada, corresponde declarar oficialmente que estos hechos deberán ser abordados y resueltos por las autoridades del Poder Ejecutivo porteño en uso de sus legítimas facultades. Las autoridades locales, en sus diversos roles, hemos dado cumplimiento a nuestro deber. Por ende, sólo resta hacer público en lo personal mi enorme agradecimiento a la solícita colaboración de la Gendarmería Nacional, en la persona del Sr. Comandante Mayor Claudio Brilloni, Jefe del Cinturón Sur de esa fuerza; al Sr. Secretario a cargo de la Subsecretaría de Articulación con los Poderes Judiciales y los Ministerios Públicos dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación Rodrigo Luchinsky y muy especialmente a la Sra. Ministra de Seguridad de la Nación, Sra. Cecilia Rodríguez, por el gigantesco compromiso y dedicación funcional que exhibieron, para posibilitar que esta manda judicial fuera ejecutada de un modo humano, racional, proporcionado, y en definitiva constitucional”.[ii]

Dice Luis Duacastella, defensor general adjunto de la Ciudad de Buenos Aires: “La Metropolitana no cumplió con los pasos que establecía la orden de la jueza López Iñíguez, que eran intimarlos a retirarse voluntariamente primero, y en ese caso brindarles asistencia de movilidad, sanitaria, alimentaria y habitacional, y si había resistencia, usar la fuerza. (…) en el tiempo que duró el desalojo, que empezó a las 7 y terminó a las 9, no se pudo haber cumplido con eso; se hizo todo por la fuerza, que era el segundo paso”.

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Estratagema

La estrategia oficial post desalojo fue la cesareana-napoleónica divide et impera. La táctica fue orientada a separar a los vecinos de sus vecinos, de sus casas, de sus familias. El objetivo: debilitar el poder popular, dividir a los desalojados e imperar sobre ellos.

Algo más de quinientas familias desalojadas quedaron en la calle y fueron impulsadas a arreglárselas por su cuenta. Los que pudieron están aún hoy resistiendo en el bulevar de la Avenida Fernández De La Cruz rodeados por efectivos de la Metropolitana. Los que no tenían familiares o amigos a quien acudir por un rincón donde tirar su colchón fueron distribuidos entre hoteles y entre los paradores nocturnos para personas en situación de calle del Gobierno de la Ciudad, en Barracas, en Parque Chacabuco y en Parque Avellaneda.

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A Guillermo, luego de desalojarlo a los golpes, lo invitaron a ir al de Parque Avellaneda: “La mitad de mi familia se fue a casa de familiares, y el resto nos fuimos al parador. Al segundo día ya faltaba comida, mesas, los padres y los hijos dormían en una sola cama. Son pabellones divididos entre mujeres y hombres con cincuenta cuchetas cada uno, muy parecido a estar detenido en la cárcel. Ir allá no es solución. Hay gente que vive en la calle y duermen en esos paradores que se quejan porque la comida la tienen que compartir con nosotros ahora. Y a mí, que vengo de Santa Cruz de la Sierra, me gritan que me vaya por boliviano. Pero hoy a la noche probablemente vaya a dormir allí de nuevo”.

De lejos, se lo escucha a Franco pedir una y otra vez por baños químicos. Hay que entender que los que están resistiendo en el bulevar -dentro del enrejado policial, y fuera- no tienen siquiera donde cagar. “Hubiese preferido que los uniformados agarren y nos maten, y no esto de dejarnos muertos en vida”. Es de Alianza Lima, el equipo de su ciudad natal, 36 y una familia disgregada a partir del desalojo masivo: “La mayoría éramos inquilinos, no tenemos nada, y acá algo tuvimos. Pero ya no. La dictadura acabó pero ellos la siguen aplicando”. Entre medio de una oración y otra, vuelve a consultar por los baños, y continua explicando hasta dónde llega la bronca: ”Nos presionan para que firmemos el subsidio habitacional de 1800 pesos por 10 meses con cláusulas que no te permiten reclamar después; es que eso no soluciona nada para una familia. No lo vamos a hacer. El pueblo por más que sea pobre se va a levantar, el pobre se va a cansar de ser pisoteado. Si lo único que te van a poder sacar es la vida, porque el resto ya te sacaron todo, hay que entregarla”.

IMG_3557La estructura estructural

La crisis habitacional de las -al menos- 163587 personas que, según el Censo 2010, viven en las villas de la ciudad es estructural, pero no necesaria ni menos irreversible. Es estructural porque la estructura político-social indica que así sea. Lo estructural aquí es la estructura funcional a sostener los status quo relacionados con la criminalidad civil, la corrupción política y la permanencia de la supremacía del poder establecido, para no ofrecerle todas las culpas simplemente al capitalismo que las suyas no deja de tener.

María de unos cincuenta y pocos, se calza como automática al nieto que todavía no camina en el brazo derecho. Canchera con los bebés, de un solo movimiento le deja el hombro libre para que el chiquito apoye cómodo la cabeza. “Desde que llegué a Buenos Aires siempre estuve en villa 20, en casas de familiares de mi esposo, comedores y alguna piecita prestada por ahí. Nací en Villa Minetti, un pueblo santafecino pegado a Santiago del Estero, pero de chica ya me fui a Santa Fe capital. De allá vengo. Pero allá es mucho lo que se da de prostitución. -descuelga al nieto para dárselo a la madre- y yo tengo muchas nenas y mientras ellas fuesen creciendo iban a ser llevadas por los cafiolos, y ahí, ya no ves más a tu hija. Por eso me quise venir acá. A Buenos Aires la ves desde la tele y es Nueva York -estira los brazos Maria, separando en horizontal todo lo que puede la yema de los dedos medios de cada mano-, estando acá ya es otra cosa”.

Apenas llegué de Bolivia alquilaba una casa con otras familias cerca de la cancha de Vélez  y trabajaba en la costura -cuenta Guillermo-. Cuando vi que podía conseguir algo más barato, alquilé dos piezas de 3×3 en la 1-11-14, que ahora valen unos mil pesos cada una. Pero hace unos meses con mis ahorros pude comprar por veinte mil pesos un terreno de 8×4.5 en la Papa Francisco. Quién me lo vendió, uno del barrio que no se cómo se llama, me decía: `ya es seguro, llevan más de tres meses acá. No te lo van a sacar´. En otros lados, los terrenos valían de 40 a 100 mil pesos. Al otro día de comprarlo armé una casa precaria con unas chapas y a partir de ahí me puse a construirla con material y todas las mañanas trabajaba en la obra para mi casa”.

[i]  Constitución Nacional Argentina.
[ii] Comunicado oficial de la titular del Juzgado Nº 14 en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, María Gabriela López Iñíguez, en relación a los hechos de público conocimiento en el marco de la orden de allanamiento y liberación ejecutada el sábado 23 de agosto.

Mujer es la que dice

Mientras late en San Juan el Encuentro Nacional de Mujeres, Liliana Daunes habla sobre la función de la comunicación en las luchas por la igualdad de género. Desde las redes sociales hasta su programa de radio. Desde los escraches en la calle hasta la manera en que los medios avanzan en remplazar términos como “crimen pasional” por “femicidios”.

Hace tan solo unos días – tan pocos que podrían medirse en horas – se conmemoraron los 30 años de existencia del Ejército Zapatista de Revolución Nacional (EZLN). Tras estas décadas de rebeldía, de autogobierno indígena y de creatividad política, la lucha continúa por “un mundo donde quepan muchos mundos”. El EZLN es también un ejército de mujeres sin miedo. Es por eso que hace 20 años, la Comandanta Ramona y la Mayor Ana María, tras consultar a las comunidades indígenas sobre la explotación de las mujeres, redactaron la Ley Revolucionaria de las Mujeres. En el muro de algún Facebook, vemos a esas mujeres indígenas desafiantes, y debajo de la foto alguien parafrasea al Subcomandante Marcos: “Nosotras somos las zapatistas, las más pequeñas, las que se cubren el rostro para ser miradas, las muertas que mueren para vivir”.

Hace apenas una semana, organizaciones de mujeres realizaron un escrache frente al Hospital Fernández para repudiar la decisión de la médica que denunció penalmente a una joven que fue a la guardia con un aborto en curso, y terminó presa en una celda de la comisaría 53ª de la Policía Federal, cuando todavía tenía pérdidas. Ente cantos y pancartas, reclamaron por el fin a la violencia contra las mujeres y repitieron, en un grito que parece fortalecerse en cada eco: “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. En la foto de perfil de algún Facebook, vemos a una mujer con la cara cubierta por un pañuelo verde, la mirada aguda y el pelo rojo encendido. A la derecha, leemos: “Soy la mujer que no hace de su cuerpo un templo, sino un territorio de placer, y de libertad”.

Las zapatistas. Las feministas. El Facebook. La lucha. La voz. La mujer. Liliana Daunes.

– Es sumamente importante que haya circulación de voces y que la fuente seamos nosotras mismas, para la información y para la reflexión. En ese sentido, es tan válida la comunicación virtual, por la rapidez que da, como la calle. Mientras ninguna reemplace a la otra, estamos bien. La calle es necesaria. Por eso está bueno que se haya hecho el escrache; ahora, el escrache se hizo porque hubo una red que se fue comunicando. Es interesante esta sensación que hay como de estar cerquita del otro aunque estés a miles de kilómetros, pero tenemos que seguir analizando para ver cuánto nos modifica, sobre todo a la gente joven que por ahí ya toma como único medio a lo virtual. La idea es que lo virtual no sea lo real.

– ¿En qué sentido decís que sos una “artesana de la comunicación”?
-Tiene que ver con que, en realidad, cubro casi todos los aspectos en cuanto a lo radial. Desde hace muchos años me dedico a editar toda la cuestión artística, me lleva muchas horas para poder sintetizar pequeñas frases, los conceptos que una quiere dar desde lo ético y desde lo estético. Artesana porque tampoco es que estudié profesionalmente esto como carrera, sino que lo fui aprendiendo de estar con las y los operadores en todos estos años de laburo. Es posible que le dedique mucho más tiempo que aquellos que tienen todas las herramientas sabidas o que las encuentran rápidamente. Quizás yo logro una pieza que me gusta y cuando quiero volver a alguna de las herramientas que usé en ese momento, ni me acuerdo. La cosa es pasional a parte de ser un trabajo, ahí está puesta gran parte de mi libido, entonces no me importa dedicar ese tiempo.

-Tu trabajo también tiene mucho de militancia…
– Es un laburo absolutamente militante. No puedo separar esas dos patas: es militancia en la comunicación. Para mí, es fundamental para cualquier cambio poder comunicarlo de la mejor manera; entonces, dentro de mis militancias en el feminismo, en la izquierda, lo que yo puedo ofrecer, mi oficio, está en la comunicación. La tan mentada independencia en general no existe en el sentido de que una lleva a cargo una ideología, y según el medio con el que estés trabajando, te baja algunos decibeles respecto a lo que pienses y sientas. Yo creo en lo alternativo porque es lo que más cercano al ejercicio de la libertad está. Y también en esa forma de hacer comunicación, se trata de buscarle caminos, para no estar solamente enganchados con las entradas que tienen que ver con el subsidio o con pertenecer a una determinada cosa. Estar muy ligado al poder, por más que la gente que lo ejercite crea en eso y piense que es la mejor política, me parece que complica la verdadera comunicación.

-En tus programas, ¿cómo equilibrás tus luchas políticas con tu gusto por lo musical y lo artístico?
– Quizás, por ejemplo, me engancho muy claramente con la lucha que lleva adelante la comunidad La Primavera, con las tremendos asesinatos y las represiones que se han dado en Formosa, y a la vez le busco esa parte dulce si se quiere, si una puede encontrar, que tiene que ver con la música o con la poesía. O si estamos hablando de la resistencia de los mapuches, descubrir poetas mapuches es interesantísimo. Ojalá siempre en los proyectos en que yo labure estén las dos cosas, la coyuntura y la creatividad juntas para mostrar distintos modos de expresión de los pueblos. Y, por otro lado, pienso los programas con una historia que contar, hay un principio y generalmente, a veces se logra y a veces no, hay un final o un cierre que nunca cierra del todo, sino que da la posibilidad del espiral.

-Y tu compromiso con el feminismo, ¿cómo lo plasmás en la radio?
-Para mí se trata de la inclusión de voces de mujeres o voces de la diversidad. Con Claudia Castro, Diana Tarnovsky y Amanda Alma, mis compañeras de “Sonidos Agitadóricos” en Radio Nacional, tenemos tendencia a buscar autoras y músicas mujeres que, por ahí, no son tan difundidas y conocidas, sin dejar de lado aquello que también nos interesa comunicar de autores varones. Son muchos años en que la mujer fue solamente intérprete, entonces poder conocer propuestas que no están instaladas en otros horarios, en otras radios, es parte de la militancia. Igual lo que nos interesa para cualquier tema, cuando tratamos una problemática de América Latina, es buscar al hombre o a la mujer desde el llano, desde el corte de ruta o el piquete contra la minería. Cuando aparece la posibilidad de hacer una nota con algún diputado, tratamos de no hacerla. Siempre va a estar la voz de un referente de alguna organización o de alguien de la calle.

-¿Qué elegís para informarte?
– Revistas alternativas, en general. De Internet me interesa mucho también encontrarme con las comunicaciones a las que puedo acceder de algún modo a la fuente. Me gusta navegar, eso también hace que llegar a un objetivo lleve mucho tiempo. Pero navegar es maravilloso porque te abre muchísimas puertas y en lo musical es muy interesante. Encontrás cosas que ni siquiera sabría nombrarlas, qué folklore, qué instrumentos, son sonidos que te atrapan, de culturas ajenas, pero con las que identificás puntos en común. Es como decía Pessoa: navegar es absolutamente necesario, vivir no importa, pero si navegás, sin duda estás viva. A los medios masivos de comunicación, recurro para lo coyuntural. En general, en este momento que está como tan partida la historia, de un color y de otro, trato de informarme, por lo general con Página12 en mi casa y en los bares con Clarín. Me meto en la coyuntura, pero después me detengo en lo cultural, en notas que me llevan a conocer otros mundos, no solo con el aquí y ahora de la porteña, de la agenda que imponen.

-¿Qué expectativas tenés para el Encuentro Nacional de Mujeres?
– La expectativa es, como cada año, muy grande. Esas marchas son absolutamente necesarias para cada una de las personas que participan para cargar pilas, una energía de contenido y de esperanza. Creo que el movimiento de mujeres es de los que más cosas ha conseguido en las últimas décadas y, bueno, sabemos que queda un larguísimo camino y siempre vamos a ir por más. Es como esa frase “Somos malas, podemos ser peores”, peores en la lucha, no nos conforman con una ley, necesitamos otras, y fundamentalmente que se implementan. Lo mismo con respecto a la Marcha del Orgullo, que fue hace pocos días, en la que se presentaba como que todo ya está logrado y, sin embargo, falta mucho mucho por caminar. Con respecto al Encuentro, participo de quienes pensamos que tiene que seguir siendo horizontal y de talleres como lo es hasta ahora, con consenso y que se manifieste lo que piensan mayorías y minorías. Sirve fundamentalmente para el crecimiento individual y grupal que se multiplica con la vuelta de cada una de nosotras a nuestras actividades.

-¿Cuáles creé que van a ser los principales debates este año?
– El del aborto, como siempre en estos últimos encuentros, va a ser un tema, y fundamentalmente en San Juan que es una sociedad muy pacata, conservadora en algunos aspectos. Cuando se hizo el primer encuentro en San Juan, la Iglesia nos declaró personas no gratas, a las mujeres en general y a las feministas en particular. Yo creo que hasta que no se trate en el Congreso y sea una ley nacional van a ocurrir estas cosas como la del Fernández, que hoy nos enteramos, quizás porque fue en la Ciudad de Buenos Aires con un activismo más organizado y con más poder de respuesta, pero son cosas que ocurren todo el tiempo en las provincias. Seguramente, va a estar muy presente el debate en torno a la prostitución, entre el abolicionismo y el reglamentarismo. Y también la violencia es otro tema fundamental que atraviesa los encuentros.

-¿Cómo ves el tratamiento mediático de los femicidios?
– Creo que se ha adelantado bastante, en el sentido de que algunos y algunas periodistas empiezan a titular de otra manera las crónicas. El crimen pasional ha dejado de ser solo eso y ya aparecen las figuras de femicidio, de violencia de género. Es como una puertita que se está abriendo. Los medios de comunicación masivos sabemos que también son medios de comercialización de la información. El caso de Ángeles provocó una audiencia muy ávida sobre el tema y por eso estuvo tanto sobre el tapete, y que esté en el tapete está bueno si sirve para reflexionar. Pero si es pura y exclusivamente mostrar 10 millones de veces la misma imagen, después queda como que es lo único que sucede, y se borran tantos otros casos que suceden a diario. Pero es un camino en el que no solo tienen que modificarse las editoriales, sino cada uno de los y las periodistas que trabajamos en medios. El trabajo que hay que hacer con una misma, de concientización, de aprender un nuevo lenguaje, una forma muy específica de nombrarnos y de nombrar la cosas, si somos cómodos y nos quedamos con lo que está, no avanzamos. La creación de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red) fue importante para abrir algunos debates. Los medios todavía son re contra mistificadores y conservadores respecto a la cultura patriarcal y al capitalismo.

– Hablábamos de tu pasión por la música, ¿qué estás escuchando en este momento?
– Hoy escuché la canción que armaron René de Calle 13 con Assange. Suelo escuchar rap, no es que yo vaya a comprar discos de rap, pero me interesa por dónde van algunas letras y como acompaña muchas luchas, me resulta interesante. Estuve escuchando Marta Gómez, una cantante colombiana que vino a presentar un disco que no está editado en argentina, con musicalizaciones que hizo de poemas de García Lorca, con ritmos latinoamericanos. Hace poco estuve armando un separador, porque el gobierno supuestamente progre de Correa quiere instalar en el país una petrolera, entonces estuve escuchando música amazónica y es alucinante. Y… en África me quedo mucho, en la carga de esas voces ancestrales.

Fotos: NosDigital
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