Famatina: La unión de un pueblo

El colectivo audiovisual Ramal 5 decidió dejar de ver la “realidad” a través de la tele y se fue hasta Famatina, La Rioja, para vivir en carne propia la resistencia y la lucha contra le megaminería a cielo abierto. El fruto del viaje: el documental “Famatina: La unión de un pueblo”.

La unión de un pueblo. Y con pueblo no se refieren a la Nación Argentina. Hablan de una población que sí está unida contra la megaminería. El colectivo audiovisual Ramal 5 pasó diez días en el corte que evitó la explotación de oro en Famatina, en enero del año pasado. Ahí recolectaron la información para llevar a cabo el documental Famatina: La unión de un pueblo, que además de ser muy didáctico, pone de protagonistas a cada una de esas personas del pueblo riojano que se plantaron y frenaron a la Barrick Gold.

Los integrantes de Ramal 5 vieron las noticias en la tele y dijieron: acá hay que ir. Ya con un trabajo sobre el hospital Moyano de experiencia salieron a la ruta con la idea de hacer un audiovisual, pero sin mucho más que eso. Una vez en el pueblo se encontraron con un ambiente tranquilo, no como lo que se veía en los noticieros, y desde una carpa al costado del corte, empezaron a compartir con la gente del pueblo que los recibió con mucha calidez.

Lo que más les llamó la atención al principio fue lo heterogéneo del grupo que apoyaba el corte. Desde una monja hasta unos hippies viajeros. Pero todos habían vencido sus diferencias para mantenerse unidos contra el monstruo de la Barrick. Cuando vieron ese panorama, decidieron mostrar lo que se ponía en riesgo si la minera se instalaba y empezaron a hablar con los productores y vecinos de la zona.

En esa búsqueda de testimonios se encontraron con gente sin miedo a perder sus trabajos, ya que la mayoría trabajaban para el municipio, que amenazaba con echarlos (y en algunos casos lo hicieron), si se manifestaban a favor de la medida de fuerza. Con un cura que tocaba las campanas de la iglesia cuando se acercaban camiones para que la gente se acercara a la ruta. Con gente de afuera que se acercaba para dar apoyo a la medida de fuerza.

Cargados de montañas de información y testimonios volvieron para Capital, y después de un año de trabajo sacaron a la cancha este documental sobre un pueblo. Un pueblo que los sensibilizó por su sencillez, compromiso y unión. Un pueblo que ganó.

Ramal 5 Colectivo Audiovisual

Los integrantes de Ramal 5 son fotógrafos, unidos por las ganas de producir en forma conjunta y  por eso apuestan a la realización visual colectiva. Tienen dos trabajos realizados, uno sobre el hospital Moyano, este sobre Famatina y están procesando otro sobre las plantaciones de tabaco en Misiones.

Encontraron en el formato audiovisual su lenguaje para generar contenidos, un lenguaje poco explotado y que les permite potenciar las imágenes con el audio.

Foto de portada: Cortesía de Ramal 5.

La lucha armada del cine documental

La sexta edición de la Muestra  Nacional de Documentales, organizada por la Asociación de Documentalistas Argentinos (DOCA) fue el disparador para reflexionar sobre las particularidades de este cine y su historia. Esta vez, el lente de la cámara giró hacia las propias condiciones de producción y sirvió de arma para reclamar espacios de exhibición para producciones nacionales y latinoamericanas de documentales que no circulan en los espacios comerciales o tradicionales.

¿Qué piensan los protagonistas? ¿Cómo lo piensan? ¿Por qué lo piensan? Podemos imaginar que fueron algunas de las preguntas que los cineastas comenzaron a hacerse para dar quiebre a la temática que ocupaba las pantallas del séptimo arte hasta la década de los 60. Afinar la mirada, transformarla en crítica, investigar, documentar, relevar información fueron algunas de las tareas que comenzaron a girar la cámara hacia los sectores sociales más castigados, retratando recortes de la realidad para dar paso al Cine Documental que llegaba para quedarse. Fernando Birri, en 1956, fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, luego reconocido como la Escuela Documental de Santa Fe donde se filmaría “Tire Dié”, el primer film que plantea una problemática de forma realista y critica hasta entonces inédita. Unos años más tarde, en 1964 publica en “La Escuela Documental de Santa Fe” (Editorial Documentos del Instituto de Cinematografía de la Universidad del Litoral, 1964) sus percepciones acerca de la tarea del documental. “¿Cómo da esa imagen el cine documental? La da como la realidad es y no puede darla de otra manera. Y al testimoniar cómo es esta realidad -esta subrealidad, esta infelicidad- la niega. Reniega de ella. La denuncia. La enjuicia, la critica, la desmonta. Porque muestra las cosas como son, irrefutablemente, y no como querríamos que fueran. (O como nos quieren hacer creer -de buena o mala fe- que son).”

Bajo el slogan de “Ocupar las pantallas, insistimos”, la VI Muestra de Documentales organizada por la Asociación de Documentalistas Argentinos (DOCA), atrajo la atención de quienes invadimos desde el 8 al 14 de Noviembre las butacas del Cine Gaumont. Ocupar las pantallas nos remite a la necesidad de mostrar gran cantidad de producciones que empujan a la realidad tal como es a saltar desde la proyección hasta los espectadores.

La grilla de actividades nos fue ofrecida en diferentes secciones que organizan los documentales, muchos de ellos proyectados por primera vez en la muestra, y nos permite recorrer  las variadas temáticas establecidas como Luchas sindicales, DDHH / Memoria, Luchas campesinas, Pueblos originarios, Historias de vida, Latinoamérica libre, Medios de comunicación, entre otros sin dejar de darle lugar también a películas latinoamericanas y europeas. Para cerrar una semana de cine comprometido que apostó a la diversidad de contenidos y lenguajes, la Asociación de Documentalistas Argentinos organizó una mesa de debate sobre la actualidad de “Los traidores” película filmada en 1973 por Cine de la Base.

El miércoles 14 de Noviembre, último día de la muestra, la noche recibía a gran cantidad de espectadores que se iban agrupando en las butacas de una de las salas del primer piso. Pasadas las 22.00 horas y con una bandera del DOCA a sus espaldas, arrancaban la charla los ex miembros de Cine de la Base, entre ellos el sonidista Nerio Barberis, reconocido docente y documentalista que con micrófono compartido de por medio, nos regalaban el recuerdo de sus comienzos juntos. El grupo surgió por una necesidad de distribución, de llegar con “Los traidores” a las bases, a las escuelas, villas, sindicatos, plazas; la idea era que quien quiera pueda recibir el material, con una única condición: que se pueda dar posteriormente un debate. Al tiempo surgía una segunda necesidad, la de producir bajo el precepto de que los cineastas contaban con un arma de concientización: la cámara.

La VI Muestra de documentales, desde sus películas y sus debates, nos invita a la reflexión y a volver a preguntarnos ¿Qué piensan los protagonistas? ¿Cómo lo piensan? ¿Por qué lo piensan?, para entender realidades complejas que muchas veces nos son ajenas pero que necesariamente nos invitan a poner el cuerpo, experimentarlas, exteriorizar las vivencias y sentarnos a compartir las emociones que nos generan. El cine documental nos sacude y nos hace visibles problemáticas para que nosotros, los espectadores, salgamos de las salas en búsqueda de posibles soluciones, transportándonos nuevamente hasta Birri, socio honorario de DOCA, y su célebre frase “Conmovidos, pero lúcidos”.    

Chris Marker muere a los 91 años

Por Daniel de Partearroyo *

El cineasta francés, autor de ‘La jetée’ y ‘Sans soleil’, ha fallecido. Su genial y caudalosa obra, siempre atenta a las nuevas posibilidades tecnológicas y a la vanguardia del documental, asegura que nunca nos olvidaremos de sus gatos y lechuzas.

“Tristeza infinita: Chirs Marker está muerto”. Con estas palabras comunicaba el crítico Jean-Michel Frodon a través de Twitter la muerte de Chris Marker. France Presse y Le Monde lo confirmaron poco después. El cineasta francés cumplió ayer 91 años, edad con la que ha fallecido hoy. Se trata de la pérdida de una de las figuras mayúsculas más incontestables de la historia del cine, fundamental para el desarrollo del lenguaje documental y autor de películas como La jetée, La sexta cara del Pentágono, El fondo del aire es rojo Sans soleil, imprescindibles para entender no sólo el desarrollo del arte cinematográfico, sino la memoria y la política del siglo XX.

Recibió el apodo de ser “el más famoso de los cineastas desconocidos” por la sobresaliente influencia de su trabajo que, sin embargo, se ha mantenido recóndito para el gran público, al menos en su totalidad. La esquiva personalidad del cineasta, reticente a las apariciones públicas y agazapado tras su alter ego felino Guillaume-en-Êgypte, también ha contribuido a engrandecer su misterio, en los últimos años diseminado en identidades tan líquidas como una región de Second Life o una cuenta de YouTube. 

Marker empezó su carrera a la orilla izquierda de la Nouvelle Vague, co-dirigiendo junto a Alain Resnais el corto documental Las estatuas también mueren (1953), obra pionera en la denuncia del colonialismo. Volverían a colaborar en la gran obra maestra del segundo, Noche y niebla (1955). Pero Marker no tardó en volar solo. En 1952 ya había registrado los Juegos Olímpicos de Invierno de Oslo en 16 mm. y pronto hizo suya la gramática del vídeo-diario y el ensayo fílmico para reflexionar tras sus viajes por el mundo con obras como Dimanche à Pekin (1956), Lettre de Sibérie (1957) o ¡Cuba sí! (1961). En estos primeros trabajos ya se encuentra depurado el estilo de narración lírica, reflexiva e increíblemente divertida en off que le es propio junto al jugueteo con la yuxtaposición de imágenes, una receta que años más tarde llevaría a su máxima expresión con Sans soleil (1983). Pero, en realidad, el cineasta no tiene obra pequeña: de todas es inevitable salir aprendiendo algo.

Antes, la fama internacional le vino gracias al cortometraje de ciencia-ficción La jetée (1962), galardonado con el premio Jean Vigo. Prodigio de narrativa y belleza, cuenta con un 99% de imágenes fijas una fascinante historia de viajes en el tiempo y determinismo post-apocalíptico que muchos años despuésTerry Gilliam remakearía en 12 monos. Fue su gran obra maestra de ficción, mientras que en el terreno documental ese rango le puede corresponder a varios títulos, como El fondo del aire es rojo (1977), sobre el auge y disolución de los movimientos sociales de los 60 y 70; o los dedicados a la memoria cinéfila:A.K. (1985), acompañando a Akira Kurosawa en el rodaje de Ran; La tumba de Alejandro (1992), sobreAlexandr Medvedkin; o Un día en la vida de Andrei Arsenevich (2000), inconmensurable homenaje al cine y la figura de Andrei Tarkovsky.

Las palabras del ex director de Cahiers du cinéma que citábamos más arriba no pueden ser más ciertas. La muerte de Chris Marker deja al mundo del cine sumido en una tristeza infinita, así como a un gran número de gatos y lechuzas (sus animales fetiche) tan huérfanos como la propia cinefilia. Ahora a los espectadores nos queda, tal y como él hacía en Level Five (1997), reconstruir su legado infinito a través del recuerdo personal y la memoria colectiva de las imágenes que generosamente nos brindó.

*Artículo extraído del sitio cinemania.es